Archivo | junio, 2013

Cuadraditos de chocolate blanco con pistachos: El ingrediente secreto de Ira 4ª parte.

30 Jun

Señoras y señores, soy una vergüenza. Ahora sé porque no suelo hacer platos al baño maría. De hecho cuando leo una receta y veo baño maría no sigo porque sé que no es lo mío, debe ser una incompatibilidad, una alergia o una aversión magnética. Así que creo que tendría que cambiar el título del post por “extraña gestación de unos cuadraditos de chocolate blanco y pistachos”.

Si alguien me lo preguntara no sabría decir porque nunca me he animado a hacer algo al baño maría, y mira que en un principio no es muy complicado. Cazo con agua al fuego, flotando en él otro cacito menor y dentro de este lo que se quiera trabajar. Vamos que no sobresale demasiada complicación como pudiera ser la comprensión del universo y la expansión galáctica o los agujeros negros o la antimateria, se supone que eso sí que tendría que ser complicado. Pues sinceramente, creo que me saldría mejor una mousse de antimateria, un queso gruyer con agujeros negros o un expansivo soufflé galáctico.

Yo he seguido al pie de la letra todos los pasos de los folletos aquellos que os comenté de la vajilla de la Disney. Difícil no ha sido, pero no sé porque el chocolate le ha costado ligar. Se ha quedado un poco con textura no diré que arenosa, pero sinceramente, fluido brillante y hermoso no lo era. Aunque ahora que lo pienso la receta no lo describe así. Igual yo me estoy liando de lo lindo y resulta que el chocolate blanco funde así. Pues no señores, no queramos ser benévolos, el chocolate blanco no funde así. El problema que tuve es que pese a haber puesto el fuego bajo como decían las instrucciones, el calor era aún alto para un chocolate y menos blanco. Lo que me ocurrió fue que el chocolate se resecó y no salió tan fluido como debiera. Así que queridos, si alguien adolece de inexperiencia con el baño maría, mi primer consejo antes de hacer esa receta es fuego superbajo o bien pasar de baño maría y si usáis el nuevo chocolate blanco de postres de Nestle fundirlo en microondas siguiendo las instrucciones y mejor poco a poco.

Cuando vi el ingrediente número cuatro de Ira pensé, ¡¡¡Jopeta!!!, con lo poco que usamos en casa el chocolate. Con ese ingrediente sólo hacemos en casa tres cosas y las tres ya están publicadas: las magdalenas de chocolate, muy recomendable. La tarta de chocolate de Isa, una delicia donde las haya y finalmente unos robiols rellenos con nocilla o nutella, esto diríamos es una nueva cuisine a la tradicional cuisine mallorquina de toda la vida. Pero el ingrediente secreto de Ira especificaba que no debían ser publicados…. Ufff…. Y Terremoto, “el vidente”, en casa de mi ex durante una temporada vacacionalita. Por eso recurrí a las libretitas Disney. Esta receta me pareció fácil, ligera sin extra de azúcar, con poca mantequilla y encima con frutos secos, vamos, dentro de lo que cabe al ser postre y llevar chocolate, bastante saludable. También pensé que la versión chocolate negro con otros frutos secos era posible, pues de esta forma sí que había hecho una especie de montoncitos hace años y con muy buenos resultados. Era factible elaborarla con niños y en la foto tenía una pintaza estupenda, así que fuimos a buscar los ingredientes que nos faltaban al súper.

Lo único un poco laborioso es lo de pelar los pistachos, y aquí he tenido un pequeño incidente. Pero este no tiene la culpa la receta, lo tiene mi cabecita que debo empezar a tener alguna neurona floja o quizá será el calor.  Vamos, que dejé todos los pistachos peladitos y había cinco que no se habían abierto, los pongo encima para ver si luego conseguía abrirlos con un cuchillo de punta redonda y va y se me olvida. Así que me pongo a cocinar, pongo dentro los pistachos y cuando estoy cortando los cuadraditos veo que algunos pistachos se me resisten a la hora de cortar. Yo insisto. El pistacho se resiste. Yo insisto, no podrá vencerme aún un simple pistacho que tampoco estoy tan decrépita aún. El pistacho resiste. Yo con la moral hundida entre que el chocolate había fundido raro y me había encontrado el superpistacho del grupo, cuando… de repente… la neurona floja vuelve de darse una ducha y me acuerdo. No era un superpistacho culturista, era un vulgar pistachito con su armadura entera. Así que ya me tenéis buscando los demás pistachos acorazados. Comprenderéis que después de esta monumental chapuza, estoy pensando que tendría que haber esperado a que viniera Terremoto y se inventara un postre con chocolate, que seguro se le hubiera ocurrido alguno con mejor pinta que el de mamá.

Pese a mi inutilidad para el baño maría y el ingenio de los pistachos acorazados para pasar desapercibidos, el postre está más bueno de lo que parece en la foto. Para colmo de males tengo la cámara en la uci y hasta que no la arreglen y nos la devuelvan,  funcionamos a base de fotos de móvil que no tienen una calidad tan chula.  Paso pues a contaros como se hace este postre en espera de que vosotros seáis más duchos que yo en el manejo de estas técnicas culinarias más misteriosas que las pociones de las tres brujas de Macbeth y que seguro si es así, podréis compartir con vuestros hijos. Eso sí, no se os ocurra dejar los pistachos blindados sobre el montón para abrirlos más tarde, que luego los muy cabroncetes se cuelan y quedamos como unas panolis patosas de mucho cuidado.

Ingredientes:

400 gr. de chocolate blanco (usé el chocolate para postres blanco de Nestle)

100 gr. de pistachos (sin cascaras)

3 cucharadas de nata

20 gr. de mantequilla

1 trozo de vainilla en rama

Elaboración:

Antes de empezar habremos hecho con papel de aluminio un cuadrado de aproximadamente unos 15 X 15 cm, levantando las esquinas y lo habremos untado con algo de mantequilla.

Pelar los pistachos y reservar.

Pesar todos los ingredientes y dejar a mano.

Cortar el chocolate a tracitos con un cuchillo corto y grueso, ya que si es verano no cuesta mucho con el calor, pero en invierno se endurece y este tipo de cuchillos nos facilita el trabajo. No conviene cortarlo con máquina ni batidora ya que con el calor calienta el chocolate y luego se reseca y no funde bien.

Cortar la vainilla longitudinalmente.

Coger un cazo y ponerlo al baño maría a fuego lento. Introducir dentro la mantequilla, la vainilla y la nata, ir removiendo hasta que se mezcle y quede homogéneo. Sacar la vaina de vainilla.

Añadir el chocolate y seguir removiendo hasta que se funda.

Añadir los pistachos y dar una última removida.

Verteremos la mezcla dentro del “molde” de aluminio. Alisarlo un poco con la cuchara para nivelarlo y dejar reposar. Cuando hayan pasado unos tres minutos se cortan cuadraditos de unos 3 cm de lado aproximadamente. No se sacan del molde, sólo se cortan los cuadrados. Se deja reposar de nuevo al menos unas dos horas antes de desmontarlo.

Un comentario, como ahora nosotros estamos en verano y hace calorcito, aunque este año está resultando muy suave. Hemos puesto el molde dentro de la nevera y hemos guardado allí los cuadraditos. La receta pone que si los guardas en lugar fresco y seco pueden durar perfectamente dos semanas, pero dudo mucho que en estos momentos mi cocina se pueda considerar un lugar fresco… yo diría que más bien es tibio.

Ahora lo que sé que esperáis, el veredicto de si vale la pena hacerlo o no. Bueno, pues después de haberlos catado, la familia ha decidido que están buenos. No es exactamente lo que sería un chocolate con pistachos, ya que estos al estar un poco salados le da un sabor diferente. En gran parte es dulce pero tiene toques salados peculiares. Supongo que con otros frutos quedaría bien y supongo que si queréis hacer chocolates blancos personalizados con diferentes frutos secos esta mezcla y proporciones podría serviros de base.  Si se tiene muy en cuenta las temperaturas, quedan chulos y para una merienda o cumple de los peques puede ser una opción más a tener en cuenta. Al ser muy sencilla la elaboración los peques pueden intervenir sin ningún problema, tan sólo mucho cuidado con no pasarse con el calor. No es que estropee el postre ni mucho menos, pero os resultará un poco más molesto manipularlo y estéticamente no os quedarán tan chulos.

Bueno, espero que Ira nos pida algún día hacer una ensalada, porque a este paso voy a tener que tumbarme sobre dos toallas cuando vaya a la playa, porque con tanto dulce una no me va a bastar, jajaja. Espero que os guste esta cuadrada tentación i bon profit.

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La segunda oportunidad

26 Jun

Cuando yo era niña, cuando aún no pensaba ni en sacarme el carnet de conducir, los coches  no llevaban cinturones de seguridad y los niños iban sueltos por detrás o sobre los mayores delante porque todo eso no estaba reglamentado. Había un programa en la tele que hacían los fines de semana y que me encantaba, no sé muy bien porque, no me lo solía perder. Lo realizaba una tele que evidentemente no era la española, se llamaba La Segunda Oportunidad.

El programa empezaba con una voz en of que si no recuerdo mal decía “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra” Mientras decía esto se veía un coche con una familia dentro circulando por un paisaje de esos casi idílico de montaña. Entonces el conductor tenía un despiste con los peques de atrás que discutían y el coche se pegaba un choque frontal con un pedazo pedrusco que había caído en medio de la calzada y accidente a lo bestia al canto. Entonces seguía la voz “pero en ciertas ocasiones, que bueno sería contar con una segunda oportunidad” La escena volvía marcha atrás, los trozos del coche volvían a su lugar, los ocupantes también, el pedrusco que había caído volvía a la ladera de la montaña, así hasta llegar al principio. Entonces, el padre ponía rápidamente orden dentro del coche y cuando llegan a la zona de la piedra al estar más pendiente de la carretera que no del alboroto de los peques detrás, esquiva la roca y seguían tranquilamente. A continuación venía la musiquita de la sintonía, que aún me acuerdo de ella, pero lo del nanananaaaa creo que os puede decir poco.

El programa intentaba, en una época donde como os he dicho las medidas de seguridad que hay hoy, o no existían o no eran obligatorias, mentalizar a los conductores del riesgo de  una conducción sin prestar atención. Al mismo tiempo con muñecos de pruebas recreaban accidentes para concienciarte de las consecuencias y dar a conocer los avances en los cinturones de seguridad y las medidas que se estudiaban y perfeccionaban para la seguridad en el volante.

Muchas veces he pensado en ese programa y en lo cierto de las frases iniciales, “que bueno sería a veces contar con una segunda oportunidad”

Si nos paramos a pensar seguramente encontraremos en nuestra vida muchas segundas oportunidades que nos hemos dado o hemos dado a personas o a objetos. Empezaremos por un ejemplo sencillón. Hace unos cuantos años, al final del verano me encontré en la calle abandonada una maceta con una planta muy bonita. La pobre estaba casi seca, la tierra había incluso encogido. Supongo que alguien se fue de vacaciones y al volver se encontró con el panorama y lo bajó a la calle para que lo recogieran los de la basura. Yo no suelo recoger cosas de los contenedores, pero ese día hice una excepción porque la plantita me dio mucha pena y lo único que tenía era que necesitaba agua. Debían haberla comprado poco antes del verano porque en el tiesto aún había pegada la etiqueta con el nombre, el precio y todo. En casa no tenía sitio para una planta como esa, pero yo tenía acceso a una terracita y aunque parezca surrealista, a través de la ventana del baño la podía regar con el rociador de la ducha. Le puse un plato de plástico que tenía vacío, la regué bien y allí la tuve durante años. Tengo que decir que esta planta, una dracacea marginata, ha sido una superviviente. Lucho por sobrevivir, subsistió a vientos huracanados, a una lámina de uralita de la finca de enfrente que se estrelló a su lado, a los cálidos veranos y los fríos (porque estaba en un sitio superfrío) inviernos. Con el cambio de casa me la traje y en el coche se me rompieron casi todas las yemas, yo pensé que me la había cargado y dejaría de crecer, pero no fue así. Ahora la estoy mirando y no tengo muy claro si tendré que hacer un agujero en el techo para que siga creciendo. Supongo que si quienes la bajaron a la calle la vieran pensarían que no era la misma plantita seca con la que me encontré.

Pero no sólo damos una segunda oportunidad a una planta o a un mueble viejo que podamos restaurar, ahora que esto se ha puesto tanto de moda. Las personas también podemos darnos una segunda oportunidad. En mi caso cuando me separé fue una forma de darnos otra oportunidad a Terremoto y a mí, ya que el matrimonio no funcionaba hacía tiempo. Creía que mi vida se reduciría a cuidar de Terremoto y tener algo de vida social los fines de semana que no lo tuviera. Ante mi sorpresa apareció mi chico en nuestra vida y él pensó que nosotros valíamos mucho la pena. Cuando empezamos a salir lo veía muy complicado ya que yo vivía en Mallorca y él en Cataluña y alguna vez pensé si estábamos haciéndolo bien. Entonces pensé que podía seguir dando una oportunidad a él y a mí. Estoy muy contenta de haberlo hecho y que él también lo hiciera. Mi vida ha tenido una segunda oportunidad. Pero también el papá de Terremoto, mi ex, ha tenido una segunda oportunidad en nuestra peculiar familia. El que un matrimonio no funcione no quiere decir siempre que los componentes sean unos malos malosos perversos de película, simplemente, que como amigos pueden llevarse bien, pero como pareja son incompatibles. Costó su tiempo y ya os lo conté en su momento, pero también mi ex ha tenido una segunda oportunidad con nosotros.

Puede que la segunda oportunidad afrontada con más temor fuera el buscar un hermanito a Terremoto. También os lo conté, al principio la cosa no nos fue bien, en nueve meses tres abortos. Mi pareja había desistido pero le pedí un tiempo de descanso y una nueva oportunidad, la última. Ahora mismo estoy hablando con la consecuencia de esa segunda (en nuestro caso cuarta) oportunidad, Tsunami.

Pero tal vez la segunda oportunidad más dura de todas ha sido mi faceta como madre y los problemas de Terremoto. También os he hablado muchas veces de ello, ha sido un camino muy duro, muy complicado, en ocasiones estábamos muy perdidos, incluso hundidos por no decir vencidos. Pero poco a poco fuimos dándole segundas oportunidades a Terremoto y a nosotros. El saber encauzarnos a nosotros y luego a él. Conseguir encontrar personal competente que nos ayudó mucho. Tomar la decisión de sacarlo de un cole normal normalizado por culpa de la inoperancia y falta de profesionalidad por parte de la mayor parte del centro fue una decisión peliaguda. Si metía a mi hijo en un cole especial le estigmatizaría para el resto de su vida, tanto a nivel laboral como a nivel social en el futuro. No nos engañemos cuando uno ha estudiado en según qué sitios nunca es la persona adecuada para ser amigo o algo más con tus hijos e hijas, en cambio el estar estudiando en un cole normal aunque se tenga una adaptación curricular es otra cosa. Pero Terremoto se merecía una segunda oportunidad y además una de buena, necesitaba personal formado como toca, con unas ratios que le pudieran dedicar su tiempo, donde él fuera un alumno no el rarito que retrasaba a la clase y por culpa de tu hijo al mío no le dan las cosas que toca con todo el tiempo que toca. Así que lo valoramos, hicimos de tripas corazón y nos lanzamos al cambio de cole.

Cuando ha pasado un tiempo suficientemente grande en comparación con el objetivo buscado, es cuando vemos los resultados de esa segunda oportunidad. En el primer caso, una hermosa planta. En el segundo, una nueva vida. En el tercero una relación fabulosa del padre de Terremoto  con todos nosotros. En el cuarto un pequeñajo encantador y fabuloso nene llamado Tsunami. Y finalmente pero no menos importante, este curso empezamos a ver los resultados de la segunda oportunidad de Terremoto. Está empezando a aprender palabras y operaciones aritméticas, se interesa por un montón de cosas. Este lunes fui a buscar sus notas y por primera vez en toda su vida su boletín adaptado de “notas” estaba lleno de comentarios positivos y lleno de A, sólo hay A y eso es una buena nota según me enteré. Terremoto está súper contento, no me extraña y nosotros también nos sentimos muy orgullosos del enorme esfuerzo que está haciendo. Cuando salí de la reunión con la profe fui a buscar el justificante en secretaría para presentarlo al trabajo. Me puse a llorar como una tonta. Recuerdo que la primera vez que vi un boletín de notas de Tsunami en el que todo estaba correcto y bien también me puse a llorar porque yo no estaba acostumbrada a ver esas cosas con mi hijo, los de Terremoto eran devastadores.

Pero hay una cosa. Las segundas oportunidades se consiguen cuando uno toma la decisión de hacer algo. No hemos de esperar a que todo nos sonría sin nosotros poner nada de nuestra parte, hemos de arriesgarnos. Vamos, que si uno no juega a la primitiva no te tocará, pero si en vez de jugar y que no te toque nunca se ahorra eso se puede acumular en forma de una buena hucha y después usarla. Las segundas oportunidades cuestan, hay que arriesgarse y sudarlas. Normalmente estas una temporada para poder apreciar los resultados, pasarás por muchos baches y dificultades, pero la recompensa final, si se consigue, puede ser fabulosa.

Es posible que el hombre sea el único ser que tropieza dos veces en la misma piedra, pero en ocasiones, que bueno sería que nos propusiéramos más a menudo conseguir tener una segunda oportunidad.

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El geocaching, una alternativa para una tarde de verano: En busca del tesoro de Antonine Germaine Patapalo.

24 Jun

Antonine Germaine Patapalo puede ser un pirata, pero también podría ser un bucanero, un corsario, un contrabandista, incluso un multimillonario excéntrico, quien sabe…

Hace unos dos años mi pareja me llamó un día al trabajo y me dijo “te he enviado un correo de una cosa que acabo de leer en el periódico, para que lo miremos entre los dos y me opinas, que luego se me olvidará comentártelo y así seguro que pensamos en ello”

El misterioso comentario se refería a un enlace del periódico local en el que se trataba un tema que a mí me sonaba a raro (recordad que yo no tengo nidi di nidi de idea de inglés, así que el nombre si dice algo, a mí no) Eso de geocaching a mí me sonaba a geo cáspitas.  Por la noche, en casa lo estuvimos mirando y buscando en google gran invento. Me explicó que con el teléfono que él tiene y habiendo mirado antes en no sé qué página de internet podríamos ir a buscar un tesoro en plan moderno. Vamos que el móvil era el plano, los niños los exploradores y, no nos engañemos, generalmente un llavero,  un muñequito del McDonald’s o un juguetito del kínder sorpresa suelen ser los objetos celosamente guardados en los cofres.

El geocaching, para decirlo muy abreviadamente es un grupo de personas que se les ocurrió que a lo largo del mundo mundial se podían poner  escondites, normalmente en sitios chulos y dejar en ellos unos cofres (normalmente fiambreras de cierre hermético) donde hay algunos tesorillos que cuando los has encontrado puedes elegir uno y llevarte a casa. También dentro del cofre-fiambrera, suele haber un librito de notas y un lápiz para que cada buscador de tesoros que lo desee pueda dejar allí constancia de su paso. Hay una condición indispensable, si te llevas un tesorillo hay que dejar otro a cambio para que los siguientes osados aventureros encuentren esos preciados objetos que han ido a buscar. También hay una notita polilingüe en la que explica de que se trata y que si alguien lo encuentra casualmente que lo deje como estaba. Por desgracia algunas veces estos tesorillos son encontrados por orcos y trasgos sin escrúpulos que los saquean. Entonces, no sé muy bien cómo, si es que hay un delegado local o es que el grupo de personas que les gusta el geocaching tienen un gran corazón, esos tesoros saqueados suelen volver a la normalidad en relativamente poco tiempo desde que se ha localizado el vil expolio.

Antes de montar nuestra primera aventurita de geocaching realizamos una labor de recolección de juguetitos relativamente pequeños que hay por casa y que los nenes no deseaban seguir guardando. De hecho tenemos un botecito con la etiqueta “objetos para el intercambio del geocaching” y así el día que decidimos ir a explorar cogemos unos cuantos y emprendemos la aventura.  El primero que hicimos fue en el bosque del castillo de Bellver, sí ese por el que solemos hacer excursiones los fines de semana en invierno. Pues en dicho bosque hay unos cuantos unos relativamente más sencillos ya que te dan las coordenadas del punto a buscar y una vez allí tienes que ir desvelando unas pistas o adivinanzas o pruebas hasta localizarlo (generalmente no está muy lejos) los difíciles son los que a través de preguntas u otras pruebas que conviene prepararse antes, consigues los datos de las coordenadas, de estos últimos no hemos hecho aún ninguno. Con el primer geocaching estuvimos un buen rato dando vueltas primero porque los niños eso de manejar la brújula no lo dominabas y se pegaban unas vueltas para pillar el camino. Pero cualquiera les quitaba el móvil. Segundo porque nos liamos buscando árboles huecos con un montón de piedras al lado de sus raíces, no había forma, hasta que nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado con uno de los datos y buscábamos en un árbol equivocado, jajaja. También recuerdo que a Tsunami le encantó, pero Terremoto se decepcionó bastante al ver que no había ni oro ni plata ni lingotes ni doblones de oro, ni joyas, ni coronas ni dagas ni espadas. Era sólo una fiambrera con cositas de bebé decía, ohhhh, que decepción.

El pobre Terremoto ya se ha mentalizado que lo bonito es la búsqueda y que su hermano encuentre juguetitos pequeños nuevos con los que jugar una temporadita, vamos que con el geocaching no nos íbamos a volver ricos. Uno de los últimos geocachings que hicimos el año pasado fue al lado de la ladera de un acantilado junto al mar, era por la tarde y nos quedamos allí a ver la puesta de sol. Normalmente es una actividad que entusiasma más a Tsunami y su papá en ocasiones se lo ha llevado a él a buscar tesoros.

Hoy os comento las aventuras del geocaching porque posiblemente alguna tarde de verano uno puede estar muy aburrido y ya no saber qué hacer con los retoños. También sé que hay muchos extranjeros que vienen a Mallorca con pequeños y los buscan como una actividad más durante el viaje. Al estar situados en lugares bonitos ayuda a descubrir el paisaje de ese país que visitas. Os dejo el enlace de una página, al principio se sitúa en Seattle pero luego te puedes alejar y desplazar por todo el planeta, hasta en la Antartida hay geocachings ¡increible!

Es muy posible que más cerca de lo que creéis de vuestra casa pueda haber escondido un tesoro, que incluso muchas veces hayáis pasado por al lado y no os lo creáis. Así que papis de los pequeños aventureros, buscad las coordenadas, recolectad algunos juguetitos largamente arrinconados y prepararos para adentraros en el mundo de los piratas, los mapas y los cofre –fiambreras. El pirata Antonine Germaine Patapalo nos ha dejado un premio ¿Quién será el próximo en recogerlo? Y sobre todo, ¿Qué nuevo tesoro dejará a cambio?  Feliz búsqueda pequeños exploradores jou, jou, jou.

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Galletas de patata y orégano. El reto del ingrediente secreto de Ira nº3, esta vez versión mamá de Terremoto. Y también Tsunami pochito, la varicela misteriosa nos ha acabado visitando.

20 Jun

Espero que esto no se considere trampa trampita trampota tramposeta. Supongo que os acordáis, porque hace apenas dos entradas de esto, que Terremoto se volvió a coronar como protagonista de la receta presentada en el tercer reto al que nos desafió Ira. Recordáis aquellos supuestos deberes que realmente eran para regalarle a la profe y a los compañeros de clase unas galletitas y que nos revolucionó la cocina por unas horas ¿sí? Pues bien, si es así supongo que también recordareis que yo tenía pensado hacer unas galletas diferentes a las dulces de mantequilla, pero que no sabía si tendría tiempo para ello. Al final he tenido tiempo. Aunque a mi pesar el tiempo lo he tenido porque Tsunami ha caído víctima de la epidemia de varicela que afecta a su clase. El domingo a medio día los primeros puntitos aparecieron y por la noche ya eran visiblemente ampollas. Como Terremoto estaba con mi ex y la semana que viene empiezan las vacaciones y él tenía que tener a los peques, Terremoto se ha quedado estos días en casa de su padre. Mi ex nunca ha tenido la varicela, así que no era cuestión de juntar a los hermanitos y pegársela dentro de unos días. Sé que me diréis ¿pero no estaba vacunado? Pues eso mismo me estoy preguntando yo. Juraría que le habíamos vacunado, juraría que cuando nos lo comentó el pediatra y tras la experiencia de mi menda y del mayor lo habíamos hecho. Pero luego ha resultado que debió pasar alguna cosa porque en la cartilla no aparece la etiqueta. Así que no sé qué decir, sobre todo después de como insistí en la necesidad de  vacunar. Me he quedado asombrada, aunque sigo pensando todo lo que dije y lo reafirmo.

Tsunami dentro de lo que cabe lo lleva muy bien. No se rasca, le dijimos que no lo hiciera y el angelito no lo hace, o lo hace poco ya que alguna vez no se da cuenta y allí tenemos la manita y los deditos actuando. Se queja de que al final él también tenga “la varicela misteriosa” y no ha podido celebrar su cumple junto a los demás compañeros y se ha perdido una tarde de juegos de agua y la fiesta-cena de fin de curso. Cuando le pica lo empolvamos todico con la Talquistina o polvitos maravillosos para curarle como les llama. Tsunami nos ayuda, le encanta empolvarse. Parece una peluca de esas versallescas de tiempos del rey sol.

Por su parte Terremoto lo lleva fatal. Si fuera por él estaría en casa cuidando de su hermano y no entiende que ahora es mejor estar los dos separados que esto es contagioso, sobre todo si su padre nunca lo ha tenido. Espero que en estos días que queda no acaben tirándose las sartenes por la cabeza, ya que cada día tengo protestas telefónicas sobre la dieta de papá o si papá ronca por la noche y no me deja dormir. Le doy la razón a ambas. Así que Ira, no se muy bien si el cuarto reto Terremoto tendrá un nuevo protagonismo… igual estos días esta experimentando con algún ingrediente o alguna receta en casa de su papi y vete a saber si la telepatía sigue funcionando con vosotros dos, quien sabe.

Pues a lo que iba. Ahora con un sólo peque en casa tengo algo más de tiempo, que dedicamos a mimar y sobre todo intentar entretener al aburridito y desesperado Tsunami, que un niño encerrado en casa no es un niño feliz. Por las mañanas nos dice que ha tenido un sueño maravilloso y feliz en el que salía del cole con sus amiguitos y se iban todos a jugar al parque que hay al lado. Ante esta penita y la imposibilidad de llevarlo al parque hemos ideado algunas opciones: regar las plantas del balcón, leer libros con papá, jugar a juegos de mesa que le gustan, ver un ratito la tele, hacer dibujos (pero él dice que preferiría hacerlos en el cole que no en casa), hacer algún batido de frutas y finalmente hacer alguna recetita. Su papá le hizo una tarta de queso y fruta. Ayer yo hice la masa de las galletas que tenía pensadas para el tercer reto de Ira.  Tsunami las aplanó con el rodillo, cortó y colocó en la bandeja del horno.

Esta receta, como veis en la foto está sacada de una colección de platos que sacó la Disney y que son los que normalmente aparecen en todas las recetas del blog. La hicimos hace unos pocos años, aprovechando la veta culinaria de Terremoto y que a los dos les gustan los muñecos Disney. Además de la vajilla completa, incluía con cada entrega un folletito con recetas de diversa especialización y adaptadas para poder hacer con niños, aparte de que están buenísimas. Mi pareja se saca de allí normalmente los platos el día ese en que por casualidad se acuerda que es un sábado por la noche y le toca a él hacer la cena, jeje… (Con un poco de suerte después de esta indirecta se acuerda este fin de semana, yujuuuu….). En total hay cien fascículos y cien piezas entre cubertería, vasos, cubiertos, juego café, té y desayuno, unas cuantas fuentes y ensaladeras. Si volviera a salir y os gusta os animaría con ella, las recetas son muy interesantes. La vajilla es muy buena y socorrida, sólo he tenido un problema con la pintura de un plato que se me descascarillo, pero fue debido a un mal uso del plato y el tenedor por parte de Tsunami hace unos dos añitos. Además al suscribirnos nos regalaron una mantelería que usamos en las fiestas y cumples y un recogedor de migas a pilas, que tuve que guardar y sacarlo cuando era necesario porque eso se había convertido en un recogetútodoloinimaginablequepaseporesaboquillayquelolimpieluegomamásipuede.

Así que sin más dilación os cuento estas galletas cuadrados de patatas con orégano, la aportación de mamá para el tercer reto del ingrediente secreto de Ira.

Ingredientes:

250 gr. de harina

200 gr. de patatas para hervir

3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

10 gr. de levadura de panadero fresca

½ cucharadita de orégano

sal

Preparación:

Lava las patatas y hiérvelas con la piel en agua salada durante unos 30 minutos, vamos hasta que cuando las pinchéis se hunda bien el tenedor en ellas.

Sácalas y pélalas aún caliente, pero cuidado, que queman mucho. Una vez peladas cháfalas con un tenedor y dejar que se enfríen durante unos minutos.

Agregar la harina, una pizca de sal, una cucharada de aceite, el orégano y la levadura diluida en dos cucharadas de agua caliente (yo las calenté unos 30-40 segundos al microondas y quemaban)

Trabajar la pasta hasta que este blanda pero consistente. Si fuera precisa se puede añadir un poco de agua templada o harina según se necesite.

Extiende la masa y forma un rectángulo de 1 cm. de grosor.

Cortarlo en cuadraditos de 5 cm. de lado y colocarlos en la bandeja del horno con un papel vegetal encima. Los cuadraditos tienen que estar algo separados unos 3 cm.

Cubrirlos con un trapo y dejarlos reposar dos horas.

Calentar el horno a 200º. Pintar los cuadrados con el aceite sobrante y hornearlos unos 15 ó 20 minutos.

Servirlos tibios o a temperatura ambiente.

Comentarios:

Sobre todo mucho cuidado cuando peléis las patatas, queman mucho, en serio.

Yo tuve un problema gordo, no tenía levadura fresca. La sustituí por levadura tipo Royal de repostería. Eso hizo que casi no levaran nada, no quedaron tan esponjosas como en la foto del folleto y quedaron más crujientes, pero así y todo estaban de rechupete. Supongo que si estuvieran más blanditas serian el non plus ultra.

Finalmente confirmo lo que dice la receta, calientes no están mal, pero tibios o a temperatura ambiente, hummmm, hummmmm, deliciosos. A Tsunami le gustaron bastante, pero personalmente creo que es un tipo de galleta que puede que guste más a los papás que a los peques. Tiene un sabor muy peculiar que no sabría cómo describirlo y huelen mejor. No creía que unas galletas de patata fueran así.

Un último consejo, teniendo en cuenta que salieron las que veis en la foto y a las veinticuatro horas no quedaba ni una y eso que Terremoto no está en casa para catarlas, os aconsejo que ya que os ponéis dobléis las cantidades y hacéis dos hornadas, así con suerte os dura algo más de un día, jajaja. Bueno, espero que os gusten estas curiosas galletas de patatas y orégano, que os aproveche i bon profit.

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Mallorca in blue: Mallorca en azul

18 Jun

Hace unos días vi en el blog de Maribel unas imágenes impresionantes de una mezquita azul a la orilla del mar en Casablanca. Era casi imposible contemplar tal belleza sin dejar allí un comentario. Le dije que era la primera mezquita que veía a orillas del mar. Me impresionó. Hoy he pasado por su blog y he mirado su respuesta. Creía que me comentaría algo sobre la construcción, o que me indicaría que en otros sitios, desconocidos para mí, también había mezquitas marinas. Ante mi sorpresa, me sugería que me apuntara a este reto donde una vez al mes se da a conocer tu ciudad. Al principio yo creía que tenía que ser imágenes de la ciudad donde vives, de edificios, y lo cierto es que Palma no se caracteriza precisamente por un edificio color azul. Me vienen a la memoria el nombre de otras ciudades con edificaciones azules, pero así a voz de pronto en esta roqueta no recuerdo ninguno… Pero luego pensé, ¿por qué no? Puede ser divertido rebuscar viejos recuerdos azules.

En Mallorca no hay edificios azules porque nuestra pequeña isla está rodeada de mucho azul. Como podéis imaginar, si el blog se llama de azul a verde es por algún motivo. Me refiero a ese color peculiar que tiene nuestro mar y que en su momento expliqué en mis primeras entradas.

Si pudiera guardar recuerdos de cuando nací posiblemente unas cuantas cosas azules que a bien seguro recordaría por primera vez serian: Los impresionantes, grandes, hermosos y claros ojos azules de mi madre.  El cielo, posiblemente ese día azul plomizo pues vine al mundo en una fría mañana de invierno mientras llovía. Y sobre todo, los primeros recuerdos de la luz azul verdosa del mar, al lado del cual he crecido, he amado y he formado una peculiar familia.

Es muy normal que se asocie Mallorca con la imagen de turismo de sol y playa, con macro hoteles junto a las playas y las discotecas y las calles de baretos donde es fácil caer rendido en los brazos del dios Baco a altas horas de la madrugada…pero hay mucho más. Muchísimo más. Para los que no lo conozcáis, el Mediterráneo tiene mucho de agreste. Tiene orillas con rocas escarpadas, gris claro y playas de fina arena dorada blanquecina. Vistas desde la lejanía, las montañas se nos antojan azules y las puestas y las salidas del sol reflejadas en el agua son una sinfonía de naranjas, malvas, rojos cobalto y sutiles tonalidades de amarillo fuego. Su tierra es curtida como muchos de sus habitantes. La tierra es rojiza y cuesta sacar de ella su fruto, pero cuando lo da tiene un toque dulce como pocas frutas habrás podido disfrutar en otros lugares. Desde el otoño hasta la primavera los campos son verdes, salvo unas cuantas semanas que se cubren de blanco con las flores de los almendros. En verano, el cálido sol convierte a los campos en amarillos pajizos, cual grandes alfombras de trigo a punto de trillar, o bien del tórrido marrón rojizo de su tierra, a la espera de la siguiente siembre. En Mallorca las casas son marrón claro, color de la gruesa piedra caliza. Algunas están encaladas de blanco y sólo los pueblos de la Sierra de Tramuntana tienen sus casas empedradas de piedra viva. En Mallorca todas las casas, o casi todas, tienen las persianas color verde oscuro. El motivo, lo desconozco, pero así es.
Pero Mallorca tiene sobre todo un color que destaca sobre los demás, es ese color que la rodea en toda su inmensidad y que tarde o temprano, cualquier caminante osado o cualquier turista que haya venido a recorrer sus tierras acabará descubriendo. Sólo tiene que levantar los ojos al cielo y encontrará la suave y aterciopelada luz del Mediterráneo. Ese azul que conquistó y embrujó a viajeros hace apenas cien años, ese azul que buscaban para ser plasmado los pintores y escritores que antaño acudían en barco, surcando las azules aguas de la enorme bahía custodiada por su gótica catedral. Sólo tienes que llegar a cualquiera de sus orillas y allí, enfrente, inmenso, poderoso e imprevisible está el vasto mar que tanto nos define.

No se muy bien que saldrá de este post. He decidido que voy a ir a rebuscar en el baúl de los recuerdos, esa opción que tenemos en el ordenador donde se guardan las fotos digitales y que de tanto en tanto uno reabre y explora. Así que si me lo permitís, voy a ir a explorar en esas carpetas con sus píxeles y sus colores y sacaré de ellas las más azules. Las más queridas. Pero sobre todo las que más identifican el color del alma, las azules de nuestro querido hogar. Esta islita en el Mediterráneo occidental llamada Mallorca, un cachito de las Baleares, bañadas por las aguas del anciano Mare Nostrum.

Galletas de chocolate, el curioso deber del cole de Terremoto y de paso reto del ingrediente secreto de Ira nº 3

13 Jun

Cuando el sábado pasado Ira nos propuso su ingrediente de esta quincena pensé, “jope chiquilla, sí que nos lo pones difícil” y el motivo es que esta vez el ingrediente volvió a ser un plato, pero así como un postre en vaso es relativamente fácil, a las malas existen los flanes y las natillas. Lo de las galletas es otra historia. Normalmente en casa hacemos más bizcochos, por eso de que son más fáciles, llevan menos trabajo y hay más cantidad, jeje, somos asquerosamente prácticos, que os voy a decir. Es cierto que en algunas ocasiones hemos hecho galletas, pero en muy pocas y pensé que tendría que sumergirme en el montón de papeles de las tres carpetas donde guardo recetas impresas, recortes de revistas, manuscritas en cualquier formato inimaginable a ver si había suerte y aún las tenía hundidas por allí cual restos del Titanic en el frio Atlántico Norte.

El problema que le veía a la receta de este reto es que todo el mundo haría algún tipo de galleta de mantequilla, son muy sufridas pero en el fondo son todas más o menos iguales. Así que me puse a buscar algo más original y lo cierto es que lo encontré, pero no tenía muy claro cuando lo podría hacer ya que este fin de semana lo tengo heavy on the rocks. Pues bien, resulta que al final me tengo que tragar todas mis palabras y planes, porque hace apenas dos horas nos ha llegado Terremoto del cole diciendo que la profe le había puesto para mañana como deberes el hacer unas galletas para la merienda y traía la receta fotocopiada en un hoja de no sé que libro. Tan sólo puedo confirmar que es la receta número cinco de algún libro de recetas para niños.

Sí. Ojiplática. Así es como me quedé y en cuestión de una hora mi casa y más concretamente la cocina, se ha revolucionado. Terremoto cocinando, mi ex haciendo sugerencias, Tsunami se ha presentado raudo y veloz con el taburete blanco del baño del que ya os hablé y yo estaba en un rinconcito intentando dirigir el cotarro de orquesta para cuchara y bol en chocolate menor. Así que esta noche, ahora que los peques se han ido a la cama, aprovecho y os presento el resultado de esta revolución culinaria-deberíl.

GALLETAS CON TROCITOS DE CHOCOLATE

Lo que necesitas:

Un bol

Una cuchara de madera

Una bandeja

Tiempo de preparación: 20 minutos

Tiempo de horno: 10 minutos

Ingredientes para 2 personas:

200 gr. de azúcar

200 gr. de azúcar moreno

200 gr. de mantequilla

2 huevos

Una pizca de sal

350 gr. de harina

½ cucharada de bicarbonato

200 gr. de virutas de chocolate

Mantequilla para untar el molde

1 cucharadita de extracto de vainilla.

Nota: Antes de empezar pide a un adulto que encienda el horno a 180º

1)      En un bol vierte el azúcar y el azúcar moreno. Luego, la mantequilla y los huevos. Lo mezclas todo ocn una cuchara de madera y, mientras, le echas una pizca de sal.

2)      Mezclando todo muy bien, le añades la harina, el bicarbonato y la vainilla.

3)      Y ahora ¿Los trocitos de chocolate! Luego, unta la bandeja con un poco de mantequilla. Cun la ayuda de una cuchara, echa en la bandeja formas de galletas.

4)      Pide a un adulto para que te ponga las galletas con trocitos de chocolate en el horno

Nota: Puedes combinar los trocitos de chocolate con nueces o avellanas.

Hasta aquí os he copiado la receta textualmente, ahora os comentaré como nos ha ido.

Primero, no tenemos extracto ni gotas ni nada de vainilla, pero sí un bote de azúcar vainillado, así que hemos puesto un poco de este en el peso del azúcar blanco. Por suerte tenía la cantidad justísima del azúcar moreno, que no siempre tengo a mano.

La bandeja del horno no la untamos de mantequilla, le pusimos un papel de horno y no hubo problemas para quitarlas luego.

Con estas medidas nos salieron dos bandejas de horno. En nuestro caso el horno tuve que ponerlo a 190 y tenerlo entre 15 y 20 minutos, pero cada uno conocéis vuestro horno. Las sacamos cuando estaban bien doradas, ya que la pasta se nos chafó y se juntaron unas con otras y estaban muy blanditas. Son este tipo de galletas blandito pero que se endurecen un poco cuando se enfrían.

Pusimos todas las cantidades según indicaba la receta, la única variación fue que pusimos menos trocitos de chocolate porque encontré que era una cantidad excesiva, así que debía haber como la mitad. No tengo muy claro si ese fue el motivo de que la pasta no quedara tan firme o es que el horno tendría que haber estado más caliente. La pasta estaba firme cuando la colocamos con la cuchara, pero luego en el horno con el calor fue como si se fundiera, quedó como si fuera una pizza de galleta o una mega galleta o una galleta única de dinosaurio.

Para solucionar este gran pegote dulce tuvimos que hacer trocitos con un cuchillo, por eso queda con esa forma tan rara, pero os aseguro que originalmente eran galletas, palabrita.

Ventajas de la receta: Es cierto que los niños pueden hacerla tranquilamente, aunque cuesta la primera mezcla.

Desventajas: Personalmente considero que es demasiado calórica. Me parece un exceso de azúcar y mantequilla para tan poca harina y no quiero pensar lo hiperdulces que hubieran quedado con los 200 gr. de chocolate íntegros.

Opinión de los peques: “Mamí estas galletas que ha hecho Terremoto están buenísimas” ; “Mamí puedo tomar otra, sólo una, una más y ya está”… “Mamí, después de cenar podré comerme más galletitas buenas”

Como veis las críticas de Tsunami son favorables, vamos, que pasaron  con sobresaliente y matrícula cum laude la prueba de la cata.

Terremoto probó una y mientras se la comía hizó el símbolo del pulgar hacia arriba mientras decía huuummm, huuuummmm, huuuummmm. Le he dicho que mañana podrán tomar alguna para desayunar. A la hora de meterse en la cama, el muy ladino me ha dicho que no son exactamente como deberes, que no son para merendar los niños, sino que se las quería hacer para su profe…

… Ya decía yo que eso de poner de deberes hacer unas galletas me sonaba a raro, sobre todo con tan poco tiempo… Bueno, visto desde el punto de vista divertido. Terremoto no sé muy bien cómo se las ha ingeniado de nuevo para ser el prota del reto del ingrediente secreto de Ira, estoy empezando a pensar que lo de la telepatía debe ser cierto.

Espero que os guste a todos i bon profit.

Nota mía para Ira y Mixka. Acabo de ver que Mixka en su web de El rincón de Mixka ha publicado una receta muy parecida para el reto. Es más personalmente me gusta más la suya y el truco de la nevera creo que nos hubiera ido bien. Es lo que me temia si hacíamos unas galletas de mantequilla. Si por casualidad tengo tiempo os presentaré otra receta, pero de momento os dejo con el complot de la profe y de Terremoto.  Así que hasta pronto i bon profit de nuevo.

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Excursiones culturales de este invierno: El Palau del Consell y el Palau de l’Almudaina.

12 Jun

Os he contado muchas veces que durante este invierno hemos hecho bastantes excursiones por el bosque. Además de estas excursiones campestres también hemos tenido otras de tipo más cultural y de las que por un motivo u otro no había podido comentaros aún. Así que como bien dice el refranero, más vale tarde que nunca, aprovecharé ahora para ir poco a poco comentando algunas de ellas y de esta forma os voy a presentar un poquito algunas historias y rincones de esta islita mediterránea que tanto quiero. Estas visitas siempre han tenido lugar bien aprovechando algunos actos de puertas abiertas por motivos de fiestas locales, o bien al apuntarnos a un grupo al que va uno de mis clientes de la biblioteca y que una vez al mes suelen salir a algún sitio de interés. Los fijos a estas salidas hemos sido nosotros dos y Tsunami. Terremoto ha venido dependiendo si ese fin de semana tenía estancia con su padre o no.

La primera salida que os voy a comentar y que iré contando cronológicamente, se hizo a principios de marzo. El 1 de marzo se inventaron que era el día de las Islas Baleares. Digo que se inventaron porque hace unos cuantos años (1997), el Consell Insular de Mallorca (Diputación en el territorio peninsular y cabildo en las Canarias) se sacó de la manga que el 12 de septiembre tenía que ser la Diada de Mallorca. El motivo de esta fecha es doble, por una parte el 12 de septiembre de 1229 Jaime I desembarcó en Santa Ponça iniciando la reconquista del que sería posterior Reino de Mallorca a la Taifa de Denia. Coincidiendo con ésta está la que el Consell considera oficial para proclamar tal día, ya que el 12 de septiembre del año 1276, Jaime II de Mallorca juró la Carta de Franquícias y Privilegios del Reino de Mallorca. Este documento es un conjunto de derechos y ventajas que configurarían la normativa legal del Reino Privativo de Mallorca. Las franquicias son excepciones en el cumplimiento de alguna norma o costumbre, normalmente de uso en el resto de la corona catalanoaragonesa. Los privilegios eran derechos que se concedían en exclusiva a un territorio. La primera carta de Franquicias de Mallorca fue justo después de su conquista. Recordemos que la conquista tuvo lugar el 31 de diciembre de 1229 (como les decía a mis alumnos en unas prácticas que hice hace años, entraron a toda leche para ir a tomar las uvas a la plaza de Cort, equivalente mallorquín de la Puerta del Sol) y la primera carta de franquicias fue firmada en 1230 para  incentivar a la población catalana a venir a repoblar los nuevos territorios conquistados. Jaime II fue el hijo y sucesor de la corona del llamado Reino Privativo de Mallorca y que comprendía los territorios insulares de Mallorca, Ibiza y Formentera, los condados de Rosellón y Cerdaña, el señorío de Montpellier, la baronía de Omeladès y el vizcondado de Carladès. Menorca, aún habitada por los musulmanes, le rendía vasallaje. Principalmente fue un gran jurista, organizó las instituciones medievales y reformó las franquicias, asegurando a los mallorquines un conjunto de derechos y libertades que les permitía vivir libres de muchas cargas que el régimen feudal tenía en esos momentos vigentes en muchos lugares de Europa.

Pues bien, después de este peñazo de historia insular (por algo he denominado al post excursiones culturales, jeje) os recuerdo que toda esta panzada de historia a venido por el comentario de que el Consell Insular había creado este día como la Diada de Mallorca. Pero esta fiesta aunque se realizaban diversos actos lúdicos para celebrarla, siempre ha sido oficialmente día laborable en Mallorca. Por su parte, un poco después (2007), el Govern Balear (gobierno autonómico de Baleares) estaba en manos de otro grupo político distinto al del Consell, así que para chincharse mutuamente y puesto que el Govern si que podía imponer su elección como día festivo en el calendario laboral de las Baleares, se sacó también de la manga que el 1 de marzo sería la Diada de las Islas Baleares. Esta nueva fiesta que tampoco ha tenido nunca una raigambre tradicional ni cultural en nuestras islitas se debe a que el 1 de marzo de 1983 se publicó en el BOE (Boletín Oficial del Estado) el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Balear y también, ¡oh casualidades de la vida!, coincide con la publicación del nuevo Estatuto de Autonomía de 2007. Al principio esta fiesta no fue oficial, pero como he dicho, desde el 2007 ha pasado a engrosar parte de nuestro calendario festivo, sustituyendo creo recordar a la fiesta de San Jaime que ha pasado a ser día laborable salvo en algunos pueblos que tienen a este santo como patrón.

Una vez puestos en antecedentes de donde sale esta fiesta, os comento que la mejor parte de este embolado político que hubo en su momento la gozan los coles. El 28 de febrero es la fiesta unificada de no sé que de los colegios (en mi época esto no existía, me es nuevo) y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, les viene de perlas que se junte con el 1 de marzo. Para acabar de rematarlo, generalmente se suelen coger uno de esos dos días de libre elección que los coles que pueden coger al año el día que se les antoje para hacerse un acueducto. Este año, nos coincidió con un fin de semana al lado. El problema nos vino en casa cuando el cole de Tsunami se pilló el miércoles como día de libre elección, el jueves era el día ese de los coles unificados, el viernes la diada, luego el sábado, el domingo y el lunes fue el día que se pidió el cole de Terremoto. Uhhhffff…. aún me marea sólo en pensar las cábalas que nos tenemos que montar los papis en ocasiones, sobre todo como nuestro caso en el que los peques no van a un mismo centro.

Pero bueno, me estoy desviando muchísimo del tema de hoy. Creo recordar que fue ese sábado que una serie de instituciones tuvieron día de puertas abiertas y en casa decidimos aprovechar la situación para culturizar un poco a nuestras fierecillas que no todo en la vida son caminos de montaña, pinos y matojos, que también existen edificios, cuadros, esculturas y rinconcitos con su legado histórico debajo del brazo que no está mal ir conociendo. Se abrieron las puertas de cuatro instituciones, una de ellas nunca he podido visitarla porque lo hace en muy contadas ocasiones en horarios no de los más asequibles a todos y es la más selectiva y controladora de todas, me refiero a la sede del Parlament Balear, antigua sede de uno de los clubes privados de la pijería mallorquina del XIX conocido con el nombre de Círculo Mallorquín. Otro de los edificios era el Consolat de la Mar, antiguo edificio que actualmente alberga las dependencias presidenciales del Govern Balear, muy pequeñito, se usa sólo para actos concretos y que en otras ocasiones hemos visitado por estas fechas. Las dos instituciones que nos quedaban fueron las que pudimos ir pues sus horarios eran los que más se adecuaban a los nuestros, pues el domingo teníamos otras cosas concertadas.

La primera parada fue el Palau del Consell (Diputación), situado en el número 1 de la calle Palau Reial, justo al lado del Ayuntamiento de Palma. Es quizás una de las zonas de la ciudad más visitada por los turistas y no tan turistas. Esta calle es la que desemboca a los pies de la Catedral y justo delante de esta se encuentra el segundo edificio que visitamos, el Palacio de la Almudaina, antigua residencia de los walies musulmanes de Mallorca y luego de los Reyes privativos de Mallorca. Actualmente forma parte de los Reales Sitios que gestiona el Patrimonio Nacional y se supone que es el alojamiento oficial de la Casa Real española en sus visitas a Mallorca, aunque allí sólo se celebran actos protocolarios ya que como residencia habitual de verano van al llamado Palacio de Marivent que el ayuntamiento les cedió para su uso en la isla.

El Palau del Consell o Palau Reial, es un edificio neogótico realizado en el siglo XIX por el arquitecto Joaquín Pavía. Se asienta sobre el solar de la que fue la antigua carcel del Ayuntamiento, conservandose sólamente de esa época un pozo que hay en el patio interior. Destaca por su fachada labrada y de apariencia defensiva con sus torreones almenados y las impresionantes gárgolas que la coronan. Una funcionaria, creo recordar que del departamento de protocolo nos fue narrando la historia del edificio y contando las diferentes anécdotas y avatares del mismo mientras nos paseaba por la escalera de honor y por las principales dependencias de la planta noble. Lo más sorprendente de toda la decoración fue sin duda toda la parte de labrado tanto en piedra como en madera. La estructura del edificio está realizada en una piedra caliza típica de la isla, el marés o  comúnmente denominada piedra de Santanyí. Destacan los relieves y esculturas de la fachada, la escalera principal y muchos detalles del edificio así como la zona de la terraza superior que remata el edificio. Los labrados no se reducen sólo a la piedra, también hay gran cantidad de trabajo de ebanistería en las sillas situadas en la planta noble y en la sala de plenos, con animales antropomorfos, escudos y personajes populares. La primera planta está además adornadas con cuadros de gran formato obra de los principales pintores mallorquines del XIX. Asimismo destacan las cristaleras emplomadas tanto de la escalera principal como del salón de plenos, ambas basadas en los bocetos del pintor mallorquín Fausto Morell. Las primeras representan una alegoría a las tres islas que conforman el archipiélago balear, situando de izquierda a derecha Menorca, Mallorca e Ibiza. Las cristaleras de la sala de plenos representan diversas escenas del desembarco de las tropas de Jaime I en Santa Ponça, la conquista de la Madina Mayurqa y finalmente la rendición y entrega de las llaves del gobernador Abú Yahya al rey aragonés. Mención aparte y que llamó mucho la atención de los pequeños son los cuatro gegants (gigantes) que custodian la escalera principal formados por tres reyes y una reina, Jaime II, el rey Sancho, Jaime III y Esclaramunda de Foix.

Artesonados de los techos del Palau del Consell

Chimenea y sillas en el despacho de la presidenta del Consell

Gargolita en el Salón de Plenos

Entrega de las Franquesas y Privilegis por Jaime II

Vidriera representando la entrada del rey Jaime I en Mallorca

Gargolas y torreones en la azotea del Palau del Consell

 

Decoración floral y dragón en la escalera principal

Vidriera alegórica de las tres islas

A los peques les gusto mucho su visita al Consell, sobre todo ver todos los dibujos escultóricos que os he comentado. En la escalera principal se entretuvieron un ratito viendo un pequeño grupo casi escondido que representaba una rata que intenta comerse un caracol, fue divertido buscarlo.

Rata y caracol en la escalera.

Gegants de Jaume II y Jaume III

Gegants de Sanç I y Esclarmunda de Foix

Salieron todos emocionados y fuimos caminando junto a un montón de turistas y calesas de caballos hasta la parte del mar. Allí hicimos una pequeña cola para entrar en la Almudaina, que pese a tener la entrada libre tenías que hacer la consiguiente cola para recoger le entrada, aunque ese día no se abonara su importe. Aquí no había ningún tipo de visita guiada, si la querías iba aparte y con los horarios e idiomas preestablecidos, así que con el folleto que nos dieron y los conocimientos que poseemos fuimos visitando las estancias y respondiendo a los comentarios de los peques, sobre todo de Tsunami que con la curiosidad que tiene a esta edad era un continuo preguntar para que era eso o para que servia. Lo entretuvimos a base de que buscara objetos o contara cuantos había de cada uno. A Terremoto también le gustó pero lo encontró algo más aburrido y cansado, así que le prometimos que cuando se acabara la visita iríamos a comer unos spaguetis al italiano que a él le gusta.

El Palau de l’Almudaina se construyó sobre los terrenos que antiguamente ocupó un  castro romano y que a su vez ocupó antes un asentamiento talayótico. En el S. X  la isla de Mallorca cae bajo la dominación musulmana iniciándose uno de los periodos mas florecientes de las Islas Baleares y también de los menos estudiados (os paso un enlace a un artículo de una web que considero muy bien explicado y documentado sobre lo que serían los años de dominio islámico en el territorio balear y su pérdida, el motivo es que normalmente no se encuentra tanta información de estos momentos como de los posteriores bajo el poder cristiano). El 1281 se inician las obras de construcción del Alcázar musulmán, “Zuda” o Almudaina, donde se establece la residencia de los walies o gobernadores de la isla. Como os he comentado anteriormente cuando os hablaba de la Diada de Mallorca y habéis podido leer en el enlace anterior,  en el 1229 Jaime I de Aragón (el rei en Jaume o en Jaume el Conqueridor) reconquista Mallorca, y a partir de este momento se inicia la dominación cristiana y la posterior y corta dinastía de los Reyes de Mallorca. La Sede de la Corona se establece en la Almudaina. Jaime II, como también os he contado, fue quien condujo el reino a la prosperidad su reinado fue el más pacífico y fructífero de todos. Fue este rey quien transformó el Alcázar almorávide en Palacio Cristiano dándole la forma actual, aunque conservando las estructuras fundamentales del alcázar musulmán. Lo amplió y lo adaptó iniciando las obras el 1309, según el estilo gótico imperante en la época y a imitación del Palacio Real de Perpiñán. Las obras prosiguieron hasta 1343 y prácticamente todos los reyes de Mallorca realizaron alguna modificación. En La Almudaina tuvieron sucesivamente su corte los monarcas del reino de Mallorca, los de Aragón a partir de 1349 con la incorporación del reino a la corona de Aragón por parte de Pedro IV y posteriormente pasaría a los de España tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Fue sucesivamente ocupado por Gobernadores de la Isla, Virreyes y Capitanes Generales. Felipe II destinó el “Tinell” a Real Audiencia e instaló en el resto del edificio la Capitanía General de las Islas. En la actualidad es la residencia oficial de los SSMM los Reyes durante su estancia en las Islas. Desde 1963 el Palacio de la Almudaina ha sido objeto de importantes y continuas restauraciones llevadas a cabo por el Patrimonio Nacional.

La estructura actual de La Almudaina corresponde a la construida en el siglo XIV con sus diferentes espacios. La edificación está formada por un torreón rectangular. Aparecen dos núcleos perfectamente diferenciados: El Palacio del Rey, la Capilla del Rey o Capilla de Santa Ana, el Huerto del Rey, los baños árabes, el Patio de Armas. Por otra parte está el Palacio de la Reina, la Capilla de la Reina o Capilla de San Jaime, el Huerto de la Reina, los baños árabes de la Reina, el patio de la Reina. Destaca también El Arco del Mar, actualmente forma parte del llamado Hort del Rei y bajo cuyo arco entraban los barcos en el antiguo puerto medieval y rodeando la edificación una muralla protegida por 14 torres. En la actualidad este arco forma parte de un rincón junto a un estanque donde siempre hay un grupo de patos o bien una pareja de cisnes negros o blancos.

Su decoración presenta dos ambientes, en la planta baja se recrea el estilo medieval con obras del siglo XV al XX, destaca la colección de tapices flamencos. La planta superior construida durante el siglo XVI por orden de Carlos I de España, también conocido como el emperador Carlos V de Alemania, se utilizaba para la celebración de actos oficiales de la Familia Real, está decorada con objetos y mobiliario procedentes de otros Reales Sitios de los siglos XVII, XVIII y XIX.

Artesonado de l’Almudaina

Vista del Arco del Mar

Escudo real en uno de los patios de la Almudaina

La planta superior desde el patio del Rey

La Seu vista desde el interior de la Almudaina

Entrada a la capilla de Santa Ana

Interior de la capilla de Santa Ana

Fuente en el patio del Rey

Bueno, espero que después de esta dosis de cultura balear estéis dispuestos a leer otro día otra entradita que dedicaré a las siguientes excursiones. Prometo que no serán tan mazacotes ni tan densas, pero es que esta bien merecía ir acompañada de una (aunque no lo creáis) pequeña y condensada explicación histórica. Espero que os haya gustado, seguiremos con los jardines de Natzaret y el barrio de El Terreno en la próxima excursión que ya os contaré más adelante, cuando nos hayamos desintoxicado de tanto edificio y tanta Edad Media.

Vista desde la calle de una de las gargolas del Consell

 

Vista general del Palau del Consell

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