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El bañador de Terremoto y las lágrimas de mamá

9 Mar

Es muy duro ser padre de un niño con minusvalía. Eso nadie me lo puede negar. Personalmente, creo que es posible que sea un poco más difícil ser padre de un niño que tenga una minusvalía y que esta no sea apreciable a simple vista. Si además, el niño es consciente de que algo pasa pero no sabe que pasa y sufre por ello eso afecta aún más a los padres. La vida del niño no es tan fácil como la de otros niños que viven en su propio mundo sin importarles estas reacciones de los terceros, como te miran o lo que comentan de ti cuando creen que tú no les oyes. En nuestro mundo hay lugares habilitados para personas en sillas de ruedas. También hay algunos lugares, aunque menos, habilitados para invidentes. El ser un minusválido físico es (con permiso) una gran putada, porque la sociedad no se diseña pensando en que parte de sus habitantes son diferentes a los otros. Pese a ello es cierto que poco a poco las leyes de barreras arquitectónicas o las ofertas de viajes para invidentes son algo digamos menos anecdótico pero no generalizado. Aunque aún queda mucho camino que andar.

La sociedad se diseña pesando en las personas normales. Cuando alguien es distinto y esa distinción puede ser percibida visualmente, la sociedad “intenta” adaptarse a ellos. Una persona con Down tiene unas características físicas que hace que a simple vista puedas reconocerlos. La sociedad ya sabe que es un down, es consciente de sus limitaciones y no suele ir por el mundo poniéndoles obstáculos, haciéndoles putadas o burlándose de ellos, si lo haces realmente es que tienen pocas luces o al menos no debería hacerlo. Estas personas tampoco lo tienen fácil, pero son más toleradas e incluso aceptadas que antiguamente. Aunque aún queda mucho camino que andar.

Terremoto es un niño aparentemente normal. No tiene ninguna característica física que le denote nada en su contra. Terremoto es un niño que no tiene ningún impedimento físico para andar, moverse, vestirse, hacer deporte o viajar. Terremoto es un niño… o tendría que decir ya un adolescente, que sufre de problemas de espectro autista. No es un autista profundo, sabe hablar perfectamente y tiene ideas propias, habilidades e inquietudes, pero su cerebro funciona de una forma un poco particular. Cuando vamos a un sitio, se acerca a alguien o nos paramos a comprar algo, la gente no ve más que un hermoso adolescente, alto, robusto, un poco regordete, pelo liso y oscuro, profundos ojos castaños y con una pequeña trenza en la nuca de la que se siente muy orgulloso. La gente, no ve los problemas que su cerebro tiene para sentirse cómodo con su entorno, para expresarse, para comunicar sus inquietudes ni para desenvolverse en la sociedad. Aún le queda mucho camino que andar. Aún nos queda mucho camino que andar.

Es pues habitual que muchas veces ante una intervención de Terremoto o ante una reacción inesperada, tenga que ir luego (o antes) y advertir a esa persona que Terremoto es un adolescente con problemas de espectro autista. Por ejemplo, hasta hace muy poco el oculista no le podría pasar la página con las “E” abiertas hacia arriba, abajo, izquierda, derecha o el de las letras, sencillamente porque no tenía muy claro estos conceptos ni identificaba del todo bien las letras. Tenía que pasarle el test de dibujitos que pasan a los niños pequeños. Por ejemplo, si entraba en una librería y pedía libros sobre el oeste, los egipcios, los mayas, Juana de Arco o Napoleón, tenías que pedir al empleado un libro sobre el tema que él quería pero presentado y explicado de una forma menos densa y a ser posible escrito con letra mayúscula. Una verdadera misión casi, casi imposible. Porque si no conseguías advertir al empleado ese le sacaba unos libros de ese tema pero pensados en alguien de su edad, densos y sin problemas de comprensión alguno. Si ibas de viaje y el niño colapsara por el cambio de rutina y te montaba un numerito en el taxi o en la recepción del hotel, tenías que justificarte para evitar que el personal creyera que estabas secuestrando a ese niño y acabaran llamando al 091 para denunciarte. En fin, que la vida de los padres no es tampoco ningún jardín de rosas ni un paseo por un parque. Nos sentimos a menudo incomprendido, solos, teniendo que disculparnos o teniendo que dar a menudo algunas explicaciones para evitar males mayores e intentando al mismo tiempo que estas circunstancias afecten lo menos posible a nuestros hijos. Aún me queda mucho camino que andar… Realmente. Aún nos queda mucho camino que andar.

Hola a todos. Hace una temporada que hablo poco de Terremoto. Aparte de que hemos estado muy liados, como os voy contando, también se ha debido a que esta adolescencia nos ha pillado algunas veces un poco descolocados. Tengo la impresión de que actualmente no estoy para contar nada de mi hijo mayor porque pienso que estamos en un momento de transición y quiero esperar a ver como acaba esta transición y tener una visión mejor de todo para saber explicarlo. De momento os diré que Terremoto ya ha cumplido los dieciséis años, que le hemos comprado un móvil porque quiere empezar a ir sólo por la calle y en bus, así que hemos tenido que poner facilidades para ello. Aunque eso os lo contaré otro día. Terremoto también se ha vuelto algo más irritable, más hormonal con los típicos momentos eufóricos y depresivos de la adolescencia. Su cuerpo ha empezado a cambiar y él se da cuenta de estos cambios, algunos los acepta, otros le han costado más aceptarlos y otros no los acaba de entender, lo que le trastorna y pone de mal humor. Mi hijo es un adolescente con problemas de autismo y eso es muy jodido tanto para él como para nosotros.

Hay una cuestión que hace tiempo intentamos controlarle a Terremoto, ya no sólo por un problema estético, sino más bien por un futuro problema de salud. Terremoto adora la comida. La comida es como un tótem para él. Terremoto no come para vivir, vive para comer. La comida le pierde, pero no la disfruta, la engulle. La traga. Es imposible que pueda disfrutar del sabor, la textura o el aroma de los platos a la velocidad que los devora, o eso creo yo. Engulle una ración más que razonable y algo generosa, pero evidentemente, pese a que cada día le repetimos el mismo mantra de “come despacio, mastica bien y disfruta de la comida”, nosotros no nos hemos acabado de sentar, coger la cuchara y probar un par de raciones y él ya ha devorado todo el plato y exige algo más. Es una lucha que llevo librando desde hace años y no logro controlar. Si sólo se tratara de una forma de comer no me preocuparía tanto, pero cuando los problemas de salud pueden intervenir es cuando esta preocupación se convierte en lucha y en problemas y conflictos. Terremoto tiene sobrepeso, eso no es un secreto. Además algunos de los medicamentos que toma tienen el problema de abrirle aún más el apetito. Eso hace que siempre te pida más, que siempre intente añadir algún plato más, que siempre te pida para ir a algún restaurante tipo self service para repetir y ponerse en el plato lo que él quiera, que muchas veces lo hayamos pillado robando comida de la despensa o con los envoltorios en la papelera de su cuarto, que cada día inspeccione bien escondido, bien descaradamente, todos los cajones y estantes de la cocina e incluso mi bolso por si pudiera tener algo de comida oculta dentro. Que alguna vez que hemos ido a algún evento y no le hemos controlado todo el tiempo, ha comido tanto que luego acaba vomitando del empacho que se ha pegado en nada. Si esta circunstancia no se trata a la larga puede acabar además de con problemas de obesidad mórbida, con problemas de tensión alta, colesterol, diabetes o problemas cardiacos y esta madre que escribe no está dispuesta a consentir esto ni mucho menos. No mientras pueda seguir haciendo cualquier cosa para evitarlo, que a cabezota no me gana mi hijo.

Este último año Terremoto se ha adelgazado un poco. Bueno, maticemos, adelgazar lo que se dice adelgazar no es que se haya adelgazado demasiado, sólo un poco. Intentamos ponerle a dieta y fue la causa de sus primeras y más sonadas crisis de adolescencia. Llegaron a tal altura que la misma neuropediatra que nos había pedido que lo pusiéramos a dieta nos dijo que nos olvidáramos y sólo intentásemos controlarlo para que no aumentara más. Lo que le ha pasado a Terremoto ha sido que ha dado un estirón. El peso más o menos lo ha mantenido, con muchas dificultades y mucho machaque por nuestra parte e incomprensiones por la suya. La jugada nos ha favorecido al haber crecido unos diez centímetros en un año, lo que ha compensado su silueta. No nos tenemos que dormir en los laureles, porque él cada día hace todo lo posible por meter alimentos en su cuerpo y volver a desequilibrar el posible equilibrio conseguido y esto sigue siendo una lucha diaria. Terremoto también tiene un defecto, aunque sea hiperactivo es un vago redomado en muchas cosas. Se que eso parece una incongruencia, pero es así. Le cuesta mucho animarle a hacer ejercicio y cuando lo hace no es que se mate demasiado, vamos que su señora madre que está más tocada de la columna, con hernias varias y más cerca de los cincuenta que no de sus dieciséis, tiene más aguante y me muevo mucho más que mi primogénito. Es cierto que en el cole hacen un día a la semana gimnasia, es cierto que le gusta jugar a básquet (yo nunca he visto un partido suyo, pero cuando ha jugado conmigo tampoco se despeina mucho). También un día a la semana hacen natación y es cierto que alguna vez va a entrenar para alguna competición, pero cuando uno lo ve en los entrenos y en las competiciones, no acaba de entender porque le han puesto allí, porque en comparación con los otros chicos, tiene el contorno de un manatí y el estilo de un cuadrúpedo. Incluso su madre que en eso de nadar no tiene mucho estilo, lo hace mejor, con más soltura y rapidez, que en mi caso ya es.

Hace unas semanas, acudí al cole de Terremoto porque la enfermera me había llamado para verme. Cuando Terremoto tuvo sus crisis, enfocó parte de sus nervios escarbándose las uñas de los pies. No nos había dicho nada e iba aguantando, hasta que un día nos lo enseñó. Tenía unos uñeros en ambos dedos pulgares de los pies que le sangraban y que llevamos desde entonces intentando curarlos. En algún momento hemos conseguido sanarlos. Conseguimos que la uña vuelva a crecer y no le moleste. Pero luego si se vuelve a poner nervios, por la noche, se escarba y a la que nos damos cuenta volvemos a estar como al principio. La doctora dice que si no se le cura tendremos que operar y quitar las uñas o al menos una parte y eso me suena muy jodido. Así que la enfermera del cole me citó para darme una serie de explicaciones de cómo tenía que hacerle esas curas cuando me encontraba con dicha masacre en sus carnes. Mientras hacíamos la visita, la enfermera le pesó y le midió y empezamos a plantearle entre las dos la necesidad de hacer algo más de ejercicio por su bien y también para que sus pobres pies no tuvieran que aguantar tanto peso y se le curaran mejor los dedos. Miren ustedes por donde, en ocasiones te pasas toda la vida diciendo una cosa y un día otra persona te dice lo mismo y ese día cuela, o bien estuvo más concienciado o vayan ustedes a saber que pasó en ese momento por su cabeza que Terremoto dijo que estaba de acuerdo y aceptaba. No perdí ni un momento y llamé a la asociación donde le dan ocio. Lo apuntamos los lunes por la tarde a ping-pong y luego algo de básquet y los sábados por la mañana a natación.

Hace dos semanas le hicieron una prueba para ver a que nivel de natación estaba. Al acabar la clase, nos dijeron que el bañador que llevaba no era el más adecuado y que debía comprarle otro más ajustado y más cómodo para nadar con algo de velocidad. Así que salimos de allí y nos fuimos directos al Decathlon.

Lo de probar bañadores es un suplicio, le aburre, se cansa de ponerse y quitarse prendas, posa de mala gana, se lo coloca mal. Al final una acaba embutida dentro del probador tirada por los suelos y mirándole como le queda cada uno. Me decanté por un modelo, pero al ir a pagar vi que no era del material que me habían pedido y lo dejé. Encargué a su padre que mirara en otras tiendas que hay cerca de su casa y yo haría lo mismo en unas de deporte cerca del trabajo. Yo no encontré nada, al menos de su talla. El viernes siguiente no hubo clase. Mi ex se quedó en casa de canguro con los dos peques. Me llamó un poco antes de salir yo del trabajo y me dijo que se había olvidado comentarme que al lado de su casa no había encontrado nada y que fuera de nuevo al Decathlon a buscar el que le habíamos probado que siempre le iría mejor que el que tiene. Así que el viernes pasado cuando salí del trabajo me acerqué en coche y fui directamente al pasillo en cuestión. El susodicho bañador estaba muy alto y yo, que soy más bien versión taponcito, no alcanzaba ni poniéndome de puntillas. Le pedí a una empleada si me podía dejar un taburete. La chica me cogió el bañador y yo me quedé pensativa, porque me había dado la impresión de que cuando se lo había probado le venía algo ancho, aunque vistas las facilidades que daba en el probador y que se había quejado de la talla inferior pues habíamos decidido que este era el mejor. Me acerqué a la chica y empecé a hacerle preguntas sobre el tipo de tejido, si le serviría, que consideraba ella de la talla, porque se lo había probado la vez anterior… no es que ella me preguntara porque no volvía con Terremoto, pero me pareció que ir de esa forma y someterla a ese interrogatorio habiendo venido antes y habiéndoselo probado antes, merecía una pequeña explicación. Entonces le dije

– “Lo siento por todo el lío que te estoy montando, se que lo mejor sería volver con mi hijo, pero tiene problemas de espectro autista y…”

Entonces, ante mi sorpresa, la chica acabó la frase diciendo

-“… y cuando les cambias las rutinas no se sienten cómodos, el tener que estar todo el tiempo poniendo y quitando ropa no les gusta, se incomodan, no perciben las cosas como nosotros ni sienten de la misma forma se irritan y pueden acabar bloqueados. Lo entiendo”

Yo me quedé parada. No podía creer lo que me estaba diciendo. Creo que tardé unos segundos en reaccionar.

-“¿Conoces algún autista?” –le pregunté.

-Sí – me contestó- Si entran en un sitio que no controlan y sobre todo si hay mucha gente pueden empezar a descolocarlos, luego el tener que probar prendas una tras otra les agobia y al final pueden ponerse muy nerviosos, colapsan y tienen una crisis. Mi consejo es que te lleves la talla que le probaste y esta que es sólo media talla menor. Pruébalas tranquilamente en casa y luego tienes un mes para devolver la que no le siente bien”

Yo casi no podía creer lo que me decía. Debí parecer una idiota porque en ese momento me sentí por primera vez en todos estos años comprendida. Por una vez no me sentía sola. Estaba contenta y eufórica y no hacía más que repetir “pero tú me entiendes, tú me entiendes” Por un momento pensé que es posible tener un futuro. Por un momento pensé que pese a todos los obstáculos que va a tener mi hijo puede tener un futuro. Estaba entusiasmada. Cuando me metí en el coche unas lágrimas de alegría empezaron a escaparse a chorros por el lateral de mis ojos. Por una vez, alguien me había entendido perfectamente, tenía una idea de cuales eran mis dificultades como madre y cuales eran las dificultades de mi hijo y eso fue muy importante para mí.

Unos días antes de lo que os acabo de narrar, tuve que pasar por mi seguro médico para visar unos papeles. Tuve que ir dos días muy seguidos por unas cosas burocráticas. La chica que me atendió ya conoce a Terremoto desde hace años, al menos por los papeles de los especialistas que llevo. Me había comentado que justamente el día que tuve la fiesta de carnaval de Tsunami, en un cine de Palma proyectaban esa tarde un documental sobre aspergers. Yo, evidentemente, no pude ir. La chica, había guardado el ticket con el nombre del documental para dármelo. Sacó su cartera y me lo entregó. Me dijo que se había emocionado muchísimo, que conocía muchas cosas pero que había aprendido un montón. Me comentó que muchas cosas que se narraban también podían servir para personas sin ningún tipo de autismo, para las personas normales. Hace unos días vi el trailer de ese documental, me emocionó tanto que tuve que pararlo y volver con él el día siguiente ya más mentalizada para asumir lo que contaban sus protagonistas. Aunque Terremoto no sea asperger, le vía en esos chicos. Oír lo que ellos sentían y pensaban me emocionó. El documental se titula “Planeta Asperger”. Ayer me encontré en el periódico un artículo sobre otros micro-documentales sobre el tema se titula El viaje de María…

… No sé. Me gustaría pensar que más que una coincidencia, es que el camino está empezando a dar un pequeño paso. Aunque soy realista y sé que nos queda mucho camino que andar.

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La estación de los proyectos: Habemus Estelcon o todo aquello que nunca aparece en las crónicas…en que estaríamos pensando cuando nos apuntamos (segunda y última parte)

6 Mar

¿Cómo se monta una estelcon?

1.- Pensar en lo que quieres hacer. Básicamente, tener claro que se tiene que hacer, donde se va ha hacer, quien tiene que ser responsable de que eso se haga y quines van a ser coordinados por los responsables y se dedicarán a hacerlo. Eso quiere decir, distribuir funciones y crear grupos de correo donde se coordinan, discuten, aportan ideas y toman decisiones a ser posible de la forma más civilizada. Recordad que siempre que algo tiene que comentarse a distancia y sin tener a la otra persona delante puede hacer que surjan pequeños conflictos que hay que saber controlar. Es una de las desventajas que tiene Internet, que hay que ser muy cauto con las palabras o las formas de decir las cosas. A quien nunca le haya pasado o visto esto es que lleva menos tiempo usando Internet que yo o tiene muchas dioptrías y debe ir al oculista, porque casos de estos todos hemos visto alguna vez alguno. Pero es lo que hay.

Nota: Así que futuros “insensatos”, tened mucha paciencia con el interné ese y no tengáis en cuenta las pequeñas crispaciones que los megabites, el cansancio y la saturación nos hacen ocasionar. Esos megabites malos los forjó Sauron en el Monte del Destino y son tóxicos. Seamos siempre comprensivos y cautos con lo que decimos y como lo decimos. Por desgracia, no tenemos telepatía como algunos elfos. Sólo vemos nuestras circunstancias y no siempre sabemos valorar o ver las circunstancias de las personas a las que nos dirigimos y nos leen. Si alguna vez ocurre algo así, los coordinadores de los grupos deben intervenir por el bien de todos.

2.- Ponerse manos a la obra. Es decir, empezar a currar. Aquí cada grupo empezó a funcionar por su cuenta. Se realizó un organigrama y se designaron dos personas para cada smial como contacto entre ellos. De esta forma se fue buscando material, formando presupuestos, tomando decisiones y realizando cada uno de ellos. Algunos fueron más de tipo artesanal, otros más de tipo logístico. Cada uno tiene sus problemas y sus recompensas cuando se veían realizados. ¿Qué queréis que os diga? No seré yo que os quite la ilusión de ir descubriéndolo cuando decidáis convertiros en futuros insensatos.

Aquí reconozco que yo no me impliqué demasiado. Mi vida familiar y mis circunstancias no me permitían estar muy metida en ello. Al final me apunté para organizar la Lumilinde o noche musical que tuvo lugar la primera noche. Tengo que confesar que me encantó hacerlo. Me lo pasé de miedo y en cierta forma me ha quedado un pequeño gusanillo que no me importaría volver a meterme en un lío de solfas y do re mies como ese. Os diré que para la presentación me trasformé en un Balrog o diablo de fuego. Por eso necesitaba saber manejar un látigo y quien mejor que Indiana Jones para enseñarme, jajaja. Conseguí compinchar a dos compañeros, de Barcelona y de Valencia, sin cuya inestimable ayuda el evento nunca hubiera sido lo que fue y al final creo que todos tanto los que intervinimos como los asistentes se lo pasaron muy bien y nos divertimos mucho que es lo más importante.

En cambio, mi señor R. se metió de lleno y eso le absorbió prácticamente entre una cosa y otra, casi todo el tiempo que tenía entre que llegaba del trabajo y se iba a dormir. Bien por pensar en algo, por moderar algo, por buscar algo, por tener una reunión con el smial o a través del ordenador… lo cierto es que a partir de mediados de verano y hasta que se hubo acabado todo, gran parte de la atención de R. se centró sobre todo en los proyectos frikis que os he comentado. Tal vez el que nos dio más problemas en casa fue el de las reuniones de skype. En casa la zona de despacho está abierta a la zona de la sala con el sofá y la televisión a pocos metros de ordenador. Es algo parecido a lo que sería una cocina americana tipo loft pero en versión despacho en lugar de cocina, está todo integrado. Si las reuniones tenían lugar a partir de las nueve de la noche no pasaba nada dramático. Se tenía que enviar a los peques un poco antes a la cama y esa noche Tsunami se quedaba sin lectura de papá. Luego R. cenaba delante del ordenador y yo escuchaba la reunión o bien me iba luego a dormir si se alargaban mucho, cosa que ocurrió poco pero alguna vez ocurrió. Si las reuniones tenían lugar antes de las nueve de la noche, entonces podía temblar, porque evidentemente, los niños querían cotillear, querían intervenir, la teníamos liada y al final acababa histérica enviando cada uno a su habitación o castigándolos cuando ellos no es que tuvieran demasiada culpa. Personalmente entiendo que eso era una novedad y que algunos de los que intervenían son “amiguitos y amiguitas” de Tsunami y claro… si papá habla con los amiguitos yo también quiero. ¿Cómo le explicas que eso que parece tan atractivo es una cuestión de trabajo? Por suerte no hubo muchas reuniones de tarde, pero las pocas que se dieron nos lo hicieron sudar en casa.

Nota: Si hay reuniones de tarde con niños por casa, inventa un plan B para no crear futuros conflictos. La salud de tu familia lo agradecerá.

3.- Dar difusión del evento Esto se consigue sobre todo vía Internet y redes de comunicación.

Nota gorda e importante: Aquí queridos futuros “insensatos”, no pongo nota porque ya sabéis que si algo no se difunde, difícilmente puedes saber que se hace y apuntarte. Quien más quien menos hemos estado al otro lado y hemos sido quienes hemos recibido esa difusión, así que ya sabemos como nos gusta que nos tienten.

4.- Coordinar las inscripciones, la distribución de habitaciones y el presupuesto Pues eso, que las cuentas tienen que cuadrar, tenemos que cubrir gastos con los ingresos del evento y tenemos que tener a todos los asistentes distribuidos en sus habitaciones como un gran tetris humano. Otro currazo que parece inexistente pero que está allí.

Nota: Lo digo muy seriamente. Esto, junto a la coordinación de grupos y el buen funcionamiento, es crucial para cualquier evento de este tipo. Quienes se encarguen de ello deben ser personas muy meticulosas, eficientes y con una capacidad de organización británica. Tienen que tener todos los métodos necesarios a su alcance y deben disponer de tiempo para encargarse de ello. Porque les va a absorber mucho tiempo. El futuro rodaje de toda reunión de esta magnitud dependerá de todas estas labores previas que siempre parece que surge por arte de magia pero que de magia tienen poco.

5.- Recibir propuestas de actividades y montar horarios para todas ellas Lo divertido de la estelcon es que los organizadores no montan los actos. No sabes lo que te van a pedir. Eso lo descubres cuando alguien te dice “pienso hacer eso” y tienes que saber colocar todas las cosas para que el máximo de asistentes puedan ir al máximo de eventos y que sea algo ordenado y no se machaque ni superpongan demasiadas actividades al mismo tiempo. Hay que prever además de los horarios, la mejor sala donde ubicarlo y el material o infraestructura que necesitará cada uno de ellos. Eso abarca, desde la botella de agua para los conferenciantes, hasta los cables y mesas de música para las actuaciones, desde un boli o un ordenador, hasta un micro… eso si no hay peticiones especiales que nunca se sabe que te pueden pedir.

Segunda nota gorda e importante: Que los asistentes a una Estelcon regresen a sus casas satisfechos y contentos depende en parte de que no se hayan aburrido al haber demasiados espacios sin llenar. De que no se oferten demasiadas cosas al mismo tiempo creándote un problema. De que hayan tenido algún espacio sin llenar para poder estar con sus amigos a los que en ocasiones sólo ven en estos eventos. Y, sobre todo, de que los horarios se cumplan con la mayor puntualidad posible. Sólo de esta forma estos cuatro días transcurrirán de una manera fluida y amena. Una buena organización ayuda mucho a que los asistentes vuelvan a su casa con unos buenos recuerdos. Y eso señores, favorece la procreación de una cantera para las futuras generaciones de “insensatos”

6.- Montar actividades especiales que realice la propia organización como os comenté en el anterior post dedicado a la estación de los proyectos. Los frikis somos un tercio de Flandes y siempre hay alguien que decide organizar un extra, bien sean actividades para los niños, una lectura de cuentos o una noche musical.

Nota tipo consejo: Aquí que cada uno se apunte a aquello que le guste, con lo que se sienta bien y sepa que es capaz de cumplir. Una estelcon ya lleva mucho jaleo, así que si el grupo organizador además decide montar actividades debe estar seguro que puede con todo. El ir a un evento (el que sea) y encontrarse con grandes retrasos y descontroles porque has querido abarcar más de lo que podías y luego todo ha sido un caos es lo peor que te puede pasar. Haz siempre aquello que puedas, pero si te comprometes a ello cúmplelo bien, sino mejor avisa con tiempo y no lo hagas.

7.- Hacer toda la decoración, los premios, el pack de bienvenida y los mathons Evidentemente, las salas y lugares donde estamos deben estar ambientados y el equipo de artesanía de Zaragoza se esmeró especialmente en ello. No recuerdo un rincón de lectura de cuentos tan currado y tan bonito en ninguna de mis anteriores estelcones. Fue una auténtica pasada. Felicidades. Normalmente, a los asistentes, se les facilita una carpeta con los horarios, plano del hotel y demás información para la llegada, es el llamado wellcome pack. Siempre está un poco curradito y requiere sus labores de diseño y enmaquetación. El refranero castellano dice que es de bien nacido ser agradecido y nosotros no somos de menos. La organización suele tener un pequeño detalle que, evidentemente, también tienes que currarte y que se repartirá entre los organizadores de actividades, los conferenciantes y los escuderos o asistentes que se han presentado voluntarios para hacer de “insensatos II” y ayudar a los organizadores… Finalmente, en la cena de gala se reparte otro obsequio pero esta vez es para todos los asistentes, lo cual quiere decir que hay muchos obsequios que hacer. Es el llamado mathon, es decir, algo inservible pero bonito que suelen regalarse los hobbits cuando hacen una fiesta y nosotros no hacemos más que seguir esa tradición… bueno, esa y la de tener una cena opípara, jugosa y esplendorosa, claro está.

Nota informativa 1: Como no tengáis absolutamente a nadie del grupo que le gusten las manualidades y los “trabajitos Feber” podéis ir buscando guarderías, colegios, clubs de ocio o locales de la tercera edad que están dispuestos a colaborar con vosotros en el ámbito artístico, porque de decoraciones y detalles no se libran ni en Mordor.

Nota informativa 2: Una cena de gala no es una cena de gala si el banquete ofrecido a sus comensales no es digno de la visita inesperada de trece enanos y un mago. Si tu despensa o alacena no puede con ello mejor busca otro saqueador al que saquear o atente a las consecuencias. Una noche intemporal con el estómago vacío puede hacer que un apacible hobbit acabe convirtiéndose en un temido berserker ávido de pastelitos.

8.- Ir a montar cosas. Teníamos pensado ir todo nuestro smial juntos, un día y medio antes de la inauguración para empezar a montar las cosas, pero no pudo ser. Al final los días disponibles que tenía y los horarios de los vuelos hicieron que nosotros no llegáramos a Zaragoza hasta el día que empezaba todo. R. y yo nos habíamos dejado los días necesarios para poder hacerlo, pero el cole de Tsunami tuvo un día de huelga con el que inicialmente no contaba y tuve que cogerme un día libre del trabajo que inicialmente estaba destinado para ir a montar cosas. Por suerte, el resto de compañeros de smial no tienen hijos ni colegios que te condicionan a la hora de disponer de tus días de vacaciones, pudieron acudir antes y ayudar al grupo de Zaragoza para decorar, ordenar, disponer y colocar todas las cosas para la recepción de participantes y su alojamiento.

Nota final: Les quedó de coña.

Hasta aquí resumido de una forma un poco chabacanera y rápida lo que son meses y meses de auténtico trabajo, con muchas horas tras ello y muchos nervios. Cuando uno ve eso no entiende francamente como no se acuerdan y sigue habiendo insensatos que organizan dos, tres o puede que incluso cuatro estelcones. Mi mayor admiración para ellos y para todos los smiales que cada año nos brindan la oportunidad de reunirnos, pasárnoslos bien y realizarnos como grupo. Se les tendría que hacer un monumento porque realmente se lo merecen. Así que como lo mío no es hacer monumentos, he pensado que aunque sea un poco tarde, les dedicaría esta momunental entradita en el blog.

No os voy a contar que se hace y como se lo pasa cada uno en estos eventos. Para ello hay otras crónicas por el ciberespacio. Si os gusta este mundo mi consejo es que os apuntéis a una de ellas, aunque sea una fiesta local a las que llamamos mereth.

Con este pedazo de post sólo he querido poner en aviso a los futuros organizadores y rendir un más que muy sincero homenaje a todos los equipos que año tras año nos brindan la oportunidad de vivir cuatro días especiales, impagables y alucinantes. Muchos de estos días nos han cambiado nuestras vidas en más de una ocasión. Los que les haya pasado esto saben de que les hablo. En las estelcones se hacen amigos. Amigos especiales. En las estelcones se han hecho parejas. Parejas que hoy en día acuden con sus hijos. En las estelcones se han vivido momentos de alegria, de bochorno y de tristeza, pero todos estos momentos han sido muy especiales. Así que si me lo permitís, me gustaría acabar este post brindando por el espíritu de los insensatos de las estelcones pasadas. Sin ellos esto que vivimos ahora no existiría. Por el espíritu de los insensatos de las estelcones presentes. Sin su trabajo no iríamos acumulando estos recuerdos y experiencias y tal vez yo ahora no estaría con mi pareja y Tsunami no existiría. Y finalmente por el espíritu de los insensatos de las estelcones futuras. Porque hay cierto tipo de magia que jamás debería apagarse y para quien sabe, un día, R y yo iremos junto a Tsunami, su pareja y nuestros nietos a compartir esos momentos tan especiales que sólo pueden darse en el calor de una Estelcon.

GRACIAS POR NO HUIR INSENSATOS.

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La estación de los proyectos: Habemus Estelcon o todo aquello que nunca aparece en las crónicas…en que estaríamos pensando cuando nos apuntamos (como es un cacho larga aquí tenéis la primera parte)

4 Mar

Si me seguís y lo recordáis, el año pasado ya os hablé de este encuentro y en que consiste, así que no me repetiré, si queréis leerlo está aquí.

Antes de empezar me he paseado por la red para ver que se ha dicho sobre las estelcones, por eso de no ser repetitiva y decir algo nuevo. Me he dado cuenta que el 99’99% de las entradas que no son meramente informativas para apuntarse al evento, suelen empezar con la narración de la hora en la que les suena el despertador y como cada asistente que se ha dignado en relatarnos su experiencia nos informa de cuando cogió el coche/tren/autobús/avión/barco para asistir a tal evento. Muy pocos para no decir este post que ahora redacto y puede que alguno más pero muy puntal, empieza unos cuantos meses antes de que ese despertador que todos tenemos en casa dé el pistoletazo de salida haciendo ring-ring / bruzzz-bruzzz / bidu-bidu-bidu/ o el politono que cada uno tenga predeterminado, que tampoco nos pondremos ahora a reproducirlos todos. Faltaría plus.

Pues bien. El proyecto que os cuento hoy y que fue el último de todos los gordos del año pasado, empezó muchísimos meses antes, el 2013… Por esas épocas estábamos en la estelcon anual. Se hacía en una casa de colonias, así que el alojamiento era en habitaciones grandes con camas en formato literas y un montón de gente dentro de cada habitación. Al grupo de Mallorca le tocó compartir cubículo con unos cuantos del grupo de Zaragoza. Se dice que en ocasiones en los sitios menos verosímiles se tienen las conversaciones menos creíbles y parece ser que en algún momento dentro de esa habitación tuvo lugar una conversación que condicionaría en gran medida mi vida y la vida de este blog durante el siguiente año. “Alguien”, de Zaragoza, le planteó a “alguien”, de Mallorca, la posibilidad de organizar conjuntamente la estelcon del año siguiente.

Habían pasado ya un par de semanas (ya sabéis que en Mallorca un par son un número indeterminado superior a dos). Fue en ese momento justo cuando uno aún tiene el ánimo por lo alto y espera entusiasmado a que (como diría Gandalf) algún “insensato” se presentase voluntario para organizar la próxima. Uno siempre espera que ese “insensato” sea alguien de otro grupo y así sólo tener que preocuparse por el pasaje, la maleta y poner de hora el despertador para empezar allí sus crónicas. Cuando vas a una reunión, nunca piensas que dentro de media hora descubrirás que ese “insensato” eres tú. Ese día que no recuerdo muy bien cuando fue exactamente, se nos comentó que el grupo de Khazad-dûm (que así se llama el smial de Zaragoza) solicitaba nuestra colaboración para montar el evento del año 2014. Yo, personalmente, no lo acababa de tenerlo muy claro ya que en su momento organicé una boda, organicé dos bautismos, organicé varias semanas Tolkien y he organizado diversas fiestas de cumpleaños de Terremoto y eso si bien son pecata minuta en comparación con lo que estábamos hablando, te hace sabia. Sabes que nunca sale todo tan fácil como parece y acabas currando como una enana en jornada continua y maldiciendo tu destino como un troll cavernario. Porque señores, eso de organizar una estelcon no es precisamente moco de pavo, es un curre impresionante y si bien en otras ocasiones se había hecho con dos grupos relativamente cercanos, en esta ocasión teníamos un handicap chungo bananero. Se llama mar Mediterráneo, ese pedazo de brazo de mar seguido de un pedazo de tierra que separaba a ambos grupos. Es cierto que las nuevas tecnologías ayudan. Por suerte, ahora no es como cuando me casé que todo se coordinaba a base de llamadas telefónicas (aunque alguna hubo) o de visitas in situ a las tiendas, iglesias y restaurantes. También es cierto que no se tuvo que recurrir al más ancestral método de coordinación por carta de esas con sello, buzón de correos -esa cosa rechoncha y amarilla que hay en ocasiones por las calles y sirve para colocar cartas dentro- y cartero que te las trae a casa (aunque algún paquete con material se tuvo que enviar). Esas tecnologías que eran las que en su momento yo usé para montar mi boda, ir a congresos y montar fiestas de cumpleaños para Terremoto, están del todo obsoletas o al menos no tan vigentes. Hoy en día las cosas se coordinan por skype o como yo lo llamaba por video conferencia Se usa el correo electrónico con una lista de correos y con grupos por temas. También se usa una cosa llamada WhatsApp y que hace que a partir de cierta hora los móviles de las casas se vuelvan locos y empiecen a dar pitiditos y vibrar como poseídos por algún espíritu maléfico. ¡Sí! Esas nuevas tecnologías engendros de las palantir ayudan mucho, pero el curro no te lo quitan para nada. El curro lo hacen las personas que los manejan.

Así que no me pregunten ustedes como, en ese momento de iluminación divina, los miembros del smial que estábamos ese día reunidos pensamos “¡Oh Eru! ¡Nosotros también queremos experimentar ese chollazo que representa montar una estelcon!” Alguna intervención de los Ainur tuvo que haber, si, porque nos dejamos convencer con una relativa facilidad algo desconcertante y en muy poco tiempo votamos que nos apuntaríamos. Supongo que algunos lo hicimos porque realmente, como diría el sabio Gandalf fuimos unos “insensatos incapaces de huir despavoridos” y no teníamos muy claro donde nos metíamos realmente. Otros porque fuimos más optimistas que un hobbit ante una bandeja de pastelitos acabada de sacar del horno. Otros porque pensamos que esa podía ser una nueva experiencia y que narices, hace ilusión. Otros porque habían intervenido en la organización de antiguas estelcones y miren ustedes, o deben ser masoquistas, o les gustan los deportes de riesgo, o no se acordaban del todo del lío que les había supuesto y querían refrescar la experiencia o porque en algún momento no determinado sufrieron un ataque de amnesia y no se acordaban de todos sus desvelos y sufrimientos. Vayan ustedes a saber. La cuestión es que unos por novatos, otros por curiosos y otros por masocas recalcitrantes, nos unimos al cotarro.

¿Qué se debe hacer a la hora de querer montar una estelcon?

1.- Decidir cuando la quieres hacerla. Hmmm… no recuerdo muy bien como fue que se decidió la primera semana de diciembre. Supongo que para aprovechar el día de fiesta de la Inmaculada, que era el único puente de finales de año, aunque eso implicaba que haría un frío del copón. Lo que nadie previó o desconocíamos, fue que nos coincidiría con la Hispacon y eso haría que los habituales asistentes tuvieran que decidir entre uno o el otro evento.

Nota para todos aquellos futuros “insensatos” que decidan montar alguna vez una próxima estelcon: Si fuera posible no coincidáis con un evento de ese calibre y publicitado antes que el vuestro. Es una buena forma de no poner en un brete a los asistentes a la hora de inscribirse. Además, vuestro curro será el mismo.

2.- Buscar un lugar donde hacerla. Vale. Sí. Si nos reunimos tiene que hacerse en algún sitio y si es posible cómodo, bien comunicado y sobre todo baratito, que estamos en crisis y los miembros de la sociedad pese a pertenecer a la realeza élfica, enana o gondoriana, la mayoría de nosotros somos más bien tirando a pobretones supervivientes con cargas familiares. Esa, como supondréis es una labor que sólo puede realizar el equipo organizador donde el evento tendrá lugar en sus dominios. Khazad-dûm nos propuso un lugar en plena naturaleza, tipo albergue, con habitaciones y literas, algo apartado. Se estuvo estudiando y parecía aceptable, pero pronto surgieron los problemas. Aparte de que estaba muy lejos de todo y cuando digo todo me refiero a todo, había muchos problemas para conseguir que nos hicieran un precio justo. Con eso de un precio justo no me refiero a que fuera ajustado, simplemente a que la relación calidad servicio a precio exigido por ellos fuera normalito. Para rematarlo el lugar donde haríamos la cena de gala estaba algo lejos del albergue y el menú era caro y algo surrealista… Así que al final entre una cosa y otra y otras más, descartamos esta ubicación.

Cuando eso ocurre, uno piensa que quizás nos libramos de montar el evento, pero no. El grupo de Zaragoza está formado en su mayoría por maños, evidentemente, y además es un smial de enanos y si una cosa caracteriza (o eso dicen) a los maños y a los enanos es que son muy testarudos. Además unos cuantos de sus miembros, pueden presumir de estar fuertemente experimentados en el arte de organizar eventos. Una nimiedad como esa no iba a pararles. En poco tiempo habían conseguido localizar otro sitio que no tenía nada que ver con el anterior. Estaba a media hora de Zaragoza y muy bien comunicado. Era un hotel lo que significa, como diría Bilbo, confort. Habitaciones de dos, tres o cuatro personas con baño incorporado, agua caliente, calefacción… y, la cama de matrimonio más grande y cómoda que he visto en toda mi vida. Salas para dar conferencias, talleres y actuaciones. Una zona apartada del núcleo del hotel pero conectada internamente en la cual podíamos hacer lo que quisiéramos y a la hora que quisiéramos sin molestar a nadie. Posibilidad de hacer la cena de gala en el mismo establecimiento. Eso ya empezaba a pintar mucho mejor. Pero como que muchísimo mejor. Si a eso añadimos que era un cuatro estrellas que nos hizo un precio muy interesante y no extremadamente caro… pues bueno… será que realmente podíamos decir bien alto que por fin habemus estelcon.

A partir de ese momento fue cuando el grupo de Zaragoza se ha pegado como dice Tsunami, ochenta mil y medio visitas de sus casas al hotel para ultimar detalles, coger medidas, hacer fotos y demás labores “administrativas” que un evento así implica.

Nota para los futuros “insensatos”: Tened en cuenta que vais a ir muchas veces al lugar elegido, así que mentalizaros en que vais a estar de excursión bastante a menudo y procurad buscar un sitio donde el gps llegué, existan las señalizaciones y a ser posible la carretera esté asfaltada. Por vuestro bien, por el nuestro y por el de los amortiguadores de vuestros coches.

3.- Hacer un proyecto, presentarlo, que te lo voten y aprueben Hmmm…. Nuevamente poco más que añadir a eso. El proyecto lo redactaron desde Zaragoza, se estuvo discutiendo por Internet si quedaba algo sin comentar o si se tenía que añadir algo. Se adjuntaron fotos del lugar, menús, posibilidad de menús especiales para alérgicos, asegurarse de que el lugar no tuviera barreras arquitectónicas, indicar menús para la cena de gala, precios finales dependiendo de días de asistencia y esos detalles. Elegir una temática o ambientación para el evento. Además, se adjuntó el presupuesto que calculamos nos llevaría montar todo eso como gastos de decoración, welcome pack, mathons, montar talleres y actividades, acreditaciones…. Vamos. Un buen curre aunque no lo creáis.

Después de eso uno piensa que quizás otro grupo de insensatos han sido iluminados por la luz de los Valar y han decidido también presentar un proyecto. Pero no. Fuimos los únicos “insensatos”. Los Valar, en ocasiones son un poco cabroncetes y sólo permiten en los últimos años la inspiración de un grupo de “insensatos” por año. Aaaainnnnsss… Así que se presentó el proyecto. Se votó y efectiviwonder, se aprobó.

No destapamos botellas de cava ni brindamos, porque hacer chin-chin vía línea telefónica no es aconsejable, pero bueno. Subimos un par de caritas contentas y caritas aplaudiendo y nos pusimos a ello.

Nota para los futuros… ya sabeis: Neo será el elegido en Matrix. Cuando hablamos de estelcones el elegido siempre es aquel que se atreve a presentar el primer proyecto. Recordadlo. Quien avisa no es traidor. A partir de aquí empieza el punto de no retorno de vuestro viaje al futuro.

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La estación de los proyectos: El proyecto 145, un post muy friki

20 Ene

Vale. Que ya sé que ortográficamente hablando eso de repetir palabras en tan poco espacio no es lo más indicado. Pero que queréis que haga. El evento del que voy a hablar se llama así. Por suerte no es que fuera nuestro proyecto 145 del año porque sino me da un jamacuco, que ya me bastó con cuatro. Pero, como diría Diego Alatriste “es que somos un tercio de Flandes”. Así que cuando nos lo propusieron nos lanzamos nuevamente de cabeza.

El Proyecto 145 no era algo nuevo, el año anterior al pasado, es decir, el 2013, ya habíamos intervenido en el primer Proyecto 145. Ains, esto de que cada año se llame igual puede ser muy liante. Supongo que para que el personal no se liara también y muy acertadamente, a la segunda edición la llamaron “Proyecto 145: Episodio I” Si el asunto les funciona bien, que de momento funciona bien, no tengo muy claro que subtítulo le van a poner a este paso cuando lleven un porrón de ediciones. Aunque al paso que van sacando sagas y precuelas o secuelas del mundo de la ciencia ficción, puede que este pequeño detalle no les suponga ningún inconveniente.

El evento surgió de la mente de los socios de la AACF o Asociación de Amigos de la Ciencia Ficción que tiene su sede en Mallorca. Supongo que en algún momento de sus vidas debían “aburrirse” tanto como nosotros cuando nos embarcamos en algo gordo, porque sino uno no se explica como unos viles mortales se meten en ocasiones en ciertos berenjenales y mucho menos de tal magnitud. Así pues, con muchísimo entusiasmo, unos medios prácticamente inexistentes, un corazón como una nave nodriza y una ilusión del tamaño de una supernova, cuatro integrantes de esa organización se enfrentaron a una proeza mayor que darle con un sólo disparo de fotones a un agujerito de dos metros cuadrados mientras conduces un caza a toda ostia y tu padre (que aún no sabes que es tu señor padre) te está disparando por la retaguardia. Si señores, lo del agujerito estaba chupado, cualquier medio padawan medio jedi con midiclorianos/currículum/abolengo familiar y algo entrenado puede hacer eso si realmente cree en la fuerza. Pero la que nos montaron esos cuatro insensatos fue de órdago.

La idea era realizar cada año durante un fin de semana en un lugar de nuestra galaxia, una convención donde cualquiera, sin distinción de edad ni necesidad de ser muy entendido en la materia, pudiera encontrar toda una serie de conferencias, talleres, actividades, exposiciones, stands informativos y un mercadillo friki con venta de todo tipo de material. Todo ello debía estar relacionado con la ciencia ficción, el género medieval-fantástico, el universo manga o el mundo de los videojuegos. Además, lo mejor de todo es que es gratis. Un chollazo. Vamos, que por querer pongamos el listón bien alto… otro tercio de Flandes, ya os lo dije (nota de la autora: me estoy dando cuenta que en el mundo friki proliferan “los tercios de Flandes”).

Se eligió el asteroide/hotel Horizonte, como se podría haber elegido cualquier otro lugar de la galaxia, que para eso se buscó alojamiento en una galaxia muy muy lejana con el letrero en letras oblicuas a ser posible.

Consiguieron reunir a un grupo más grande de insensatos, llamados colaboradores, que acudieron para el deleite de toda persona y familia que quisiera aparcar su caza estelar T-65 Ala-X cerca de dicho asteroide. Ese quizás era el requisito más chungo para ir, no porque tuvieras que ir en caza estelar, sino porque las plazas de parking que hay en los alrededores del asteroide Horizonte son pocas y buscadas. Pero en algo se tiene que notar que la fuerza está con uno. Así que toca concentrarse en buscar los efluvios cósmicos que te alumbren en el buen camino hacia un nano-agujero negro o hueco para dejar el buga, vamos.

Ese ya lejano 2013, el smial de Tol Eressëa, se apuntó al cotarro. Fuimos una de las algo más de treinta asociaciones y empresas que acudieron a su llamada de SOS frikinal. Ya en su primera edición, pese a coincidir con un fin de semana de chaparrones ininterrumpidos, tuvieron más de un millar y medio largo de visitantes. Ante esa acogida, un entusiasmo renovado y unas ganas cojonudas de que la parienta acabe sacándote de casa y poniendo en tu sitio al perro que total le hace más caso y se pasa más tiempo con ella, el equipo organizativo decidió que el año siguiente, es decir, el 2014, se ponían de nuevo manos a la obra y se volvió a repetir la experiencia. Nosotros, nuevamente, como masocas que somos y capitanes Alatristes en potencia, nos volvimos a apuntar al cotarro. Es que… seguimos siendo un tercio de Flandes… no aprendemos.

Las dos veces hemos colaborado con la colocación de un stand informativo del smial y de la Sociedad Tolkien Española. El primer año en dicho stand se hacían puntos de libro con el nombre de los interesados escrito en letras tengwar (élficas para que nos entendamos todos). Además de eso y como os adelanté en su momento, dos de nosotros, montaron una conferencia. Corrió a cargo de una hermosa y simpática hobbitona que vale su peso en oro y tiene uno de los corazones más tiernos que he conocido y por la otra parte mi señor R. (que ya está bien de ir por la vida llamándole churri, que cuando una se pone en plan friki eso no pega y mi menda no tiene precisamente mucha pinta de adolescente choni).

El segundo año volvimos a montar stand informativo otra vez acompañado de una pequeñísima exposición de cositas, porque el sitio no daba para más. Nuevamente hicimos la escritura de nombres en letras tengwar, pero en esta ocasión las escribimos en chapas que montábamos allí mismo y que fue todo un éxito. También, el mismo tándem del año anterior se curró una charlita sobre el mundo Tolkiniano titulada “20 cosas sobre la Tierra Media que las pelis fallaron en explicarte” y que ha sido una de las causas de mi ausencia en el mundo de la blogoesfera. ¡¡Sí!!, porque para montar una charla ¡¡tuvieron que buscarse entre los dos las veinte cosas!!, que vale, que sólo son diez cosas para cada uno. Pero nuestros abnegados conferenciantes no se conformaron con buscar sólo diez cositas, nooooo, cada uno buscó una lista más gorda que luego fueron seleccionando hasta que la redujeron a diez cositas y después cada cual tenía que elaborar sus diez cosas. Ainss…. cuando una tiene de pareja a alguien tan perfeccionista como mi señor, buscar diez cosas más luego lo que comentas lleva su tiempo y ese tiempo unido al tiempo que se invirtió en el proyecto que aún no os he comentado fue muuuuuuyyyyyyy pero que muuuuyyyyyy largo.

Entonces fue cuando llegó el día “D” y evidentemente ese día “D” tenía que tener un pequeño opúsculo, el día “d”. Después de haberme tragado todos los preliminares de casa tan sólo puede ver el principio de la susodicha charla. Es la primera vez que me ha perdido una charla, conferencia, taller o lo que sea que haya hecho R. salvo cuando ha ido de viaje y yo quedaba con los niños. Precisamente ese día y sólo con una hora de diferencia se había organizado un cumpleaños de unos compis del cole de Tsunami, al que tuve que llevar evidentemente yo. Pero bueno, todo será por lo bien que se lo pasa Tsunami en los cumpleaños de sus amiguitos. La charla salió muy bien (eso no lo dudaba en ningún momento) y fue muy amena. Pedían voluntarios entre el público que iban diciendo número y luego cada número se correspondía con esa “cosa sorpresa” que luego exponían. Una forma como cualquier otra para desarrollar una charla y que gustó bastante.

239Básicamente esa fue nuestra labor durante todo el fin de semana. Mientras, estuve bastante tiempo paseando por allí dentro con Tsunami que ya el año pasado le encantó y este año estaba entusiasmado. Una chica le pintó la cara. Estuvo jugando en un taller de naves galácticas de lego, aunque no participó. También hizo dibujos y lo mejor de todo fue que los vecinos de stand eran los del grupo RetroMallorca (Asociación para dar a conocer el mundo de los ordenadores, el software y los videojuegos retro). Os explico. Una mesa enorme llena hasta los topes, cual rascacielos en Manhattan pero sin el Central Park, toooodoooo de ordenatas vintage (digámoslo así que ahora si no pones esa palabra no estás de moda) y toooodos ellos con los videojuegos del donkey kong, el Super Mario Bross, los de Scooby Doo y compañía. Eso señores, fue una bendición, creo que los vecinos de al lado adoptaron a Tsunami y le debieron nombrar hijo predilecto. Lo cual fue una forma de tener el niño cerca y controlado sin volvernos demasiado locos. Vale, lo reconozco, además de un tercio de Flandes soy un poco mala madre, pero al niño le encantó y su padre y yo estuvimos todo el día bastante cuerdos. En el fondo se lo pasaron pipa enseñando a Tsunami como se jugaba. Si se portó mejor que en casa, como un angelito oigan.

Además de jugar con los del RetroMallorca, Tsunami y yo paseamos, compramos cuatro cositas que me pidió. Le gustó el stand de Julio Verne donde se puso una escafandra y el de Indiana Jones donde se compró una chapa. Los Ghostbusters Costa Este nos trajeron a los cuatro cazafantasmas, ¡incluso se trajeron el coche!, se pasaron todo el fin de semana paseándose con musiquita incorporada, lucecitas y cazando fantasmas. No dejaron ningún ectoplasma coleando por el barrio. A Tsunami le llamó mucho la atención un sitio que vendían unas reproducciones que habían hecho de Groot, el hombre arbol de Guardianes de la Galaxia, cuando al final de la película es una plantita en un tiesto y está bailando. Estaban muy bien hechas y los chicos nos dijeron que habían invertido unas ocho horas en cada plantita, un currazo. Le encantó un hinchable de R2-D2 de 5 metros de alto y pegó unos cuantos disparos a los stormtroopers (soldados imperiales) de la Guerra de las Galaxias, porque evidentemente, en un evento así, contábamos de nuevo con unos cuantos miembros de la 501st Legion – Spanish Garrison y unos cuantos de ellos se dejaron disparar por el bien de la causa.

310Supongo que pensareis, o no, ¿a que causa se refiere esta chica? Pues bien, la causa esta vez no tiene nada que ver con emperadores ni con bases rebeldes. La causa es más bien solidaria y humanitaria. Muchas veces la gente aficionada a estos temas damos una imagen como de ser muy superficiales o muy raritos. Somos conscientes. Pero os diré que somos bien normales y tenemos las mismas sensibilidades que todos. Ellos no suelen fardar de ello ni proclamarlo a los cuatro vientos, pero en este caso los organizadores han intentado desde la primera edición favorecer a los colectivos más necesitados de Mallorca. Por ello para algunas cosas relacionadas con él han cobrado bien un pequeño donativo o bien un precio, como el de pegarle tiros a los stormtroopers. Cada año el congreso consigue de esta forma además de vendiendo boletos para rifas de productos que los participantes han donado, un fondo destinado íntegramente a entidades y ONG’s. Así y según copio ahora de la página web del evento de 2014 “Todo el dinero recaudado con la venta de las fotos donadas por Alan Flyng (250€ si vendemos las 10 fotos), lo destinaremos a la compra de material necesario para uno de los pisos tutelados de Gaspar Hauser (nota mía, es una asociación que trata a niños con autismo). Hará la entrega la Legión 501 a principios de 2015. Colaboraremos, de nuevo, con la Cruz Roja realizando una nueva recogida solidaria de juguetes (durante el fin de semana del Proyecto 145: Episodio I). Destinaremos una parte de los beneficios a Indig (Fundación Infancia Digna) y sus maravillosos proyectos. Otra parte de los beneficios los destinaremos a acciones benéficas en Son Espases (nota mía, es el principal hospital de referencia de Palma) para con los más pequeños y Na Marga Somriu (nota mía, proyecto destinado a buscar fondos para la planta de pediatría de Son Espases y actividades de Sonrisa Médica). La última parte de los beneficios la destinaremos a algún comedor social.” Así que como veis, además de pasárnoslos muy bien también tuvimos oportunidad de poner un granito de arena para todos estos otros proyectos. Aunque fuera pegándoles tiros a los culos de los stormtroopers. Pobrecitos, como estaban de abollados y eso que las balas eran de espuma.

Se que este post está resultando un poco largo, pero no quería acabarlo sin mencionar antes dos cosas más. Una. Indiana Jones (el de verdad no, que si llega a ser Harrison Ford en persona se me ponen los ojitos al más puro estilo manga japonés y me tienen que hacer una RCP) me enseñó como se maneja un látigo. Necesitaba estos conocimientos para el proyecto que os comentaré en el próximo post. Así que quien mejor que Indi para indicarme como se hacía. El primer latigazo que dí me pegué en la pierna y dolió bastante. Me explicó lo que había hecho mal, uno de los movimientos que me dijo, lo había ejecutado con retraso. Para el siguiente procuré que no hubiera ningún desajuste temporal y a partir de allí no he tenido ni cicatrices de guerra ni bajas destacables. Lo cual es de agradecer.

Dos. Allí también contactamos con una persona que nos ayudó para el proyecto que me queda explicar, que es la EstelCon de Zaragoza. Ese fin de semana el smial de Tol Eressëa tuvo la suerte de conocer y charlar con Pepe Mediavilla, el doblador de Gandalf entre otros. Gracias a él hemos oído en castellano a Worf, Spock, el Osito Teddy (A.I.), el Sargento Apone (Aliens), Lao Che (Indiana Jones y el Templo Maldito), Boss (Mazinger Z), ED209 (Robocop), el General Veers y a la totalidad de los soldados imperiales figurantes en La Guerra de las Galaxias, también comentar que es el doblador habitual de Morgan Freeman, aparte de muchas otras colaboraciones. Mediavilla era el invitado de honor del evento y dio una charla a la que tampoco pude acudir, aiiiinnnsss. Nuestra querida hobbitona y una gondoriana le pidieron si nos podía leer un fragmento de la despedida de los Puertos Grises de El Señor de los Anillos. Es un fragmento que siempre se lee como último acto en las clausuras de las Estelcones y este año nuestra hobbitona era la encargada de hacerlo. Es ese trozo en el que Gandalf les dice a Merry y Pippin lo de “no os diré no lloréis porque no todas las lágrimas son malas” y es el momento en que todos los asistentes nos agarramos con fuerza a los clínex y no los soltamos ni por descuido. Pues bien, Pepe accedió gustosamente. Fueron a una habitación y lo grabaron. Pero la grabación no era muy buena y se tuvo que hacer en dos tomas. Así que gustosamente se nos ofreció para grabar ese párrafo en su estudio y enviárnoslo. Con esto estoy haciendo una especie de autoespoiler del siguiente post. Pero que demonios, ¿acaso no puedo autoespoilarme?

Pepe estuvo muy atento con nosotros y con todos los asistentes del congreso. Habló con todo aquel que se le acercara. Es muy campechano y un buen coloquiante. Algunos le pedimos un autógrafo, yo fui una de ellas. Me acerqué con un libro para que me firmar al lado de un dibujo de Gandalf. Al principio él estaba ocupado y como se tomaba tranquilamente su tiempo para estar con cada uno me puse a esperar. Uno de los chicos me dijo que una señora que había al lado sentada leyendo un periódico era su mujer, así que ni corta ni perezosa me acerqué a ella. Me presenté y le pedí a ver si creía que su marido me podría firmar el libro. Me dijo que no creía que tuviera ningún problema, pero que solía hablar bastante y tenía para un rato. Así que acabé sentada a su lado hablando de viajes, me enteré que los aparatejos esos que alquilas para guiarte dentro de la Mezquita de Córdoba tienen la voz de su marido. Luego derivamos a temas más mundanos, le hablé de Terremoto y de Tsunami y ella me habló de sus hijos y de sus trece nietos. Al cabo de un buen rato Pepe se acercó, se tomó un café mientras se puso a hablar con las dos y al final me firmó el dibujo. Comentamos muchas cosas, la mayoría intrascendentales, muy marujiles de andar por casa. Me enteré que la voz de Galadriel es la de su hija que también se dedica al mundo del doblaje. En un momento lo dedicamos a hablar de Constantino Romero, ya sabéis que era una de esas voces que me encantaba. Le conté la anécdota que conté en su momento en el blog cuando murió y le dediqué una entrada. Él me estuvo hablando de él, las dos parejas eran íntimos amigos, me contó un poco como estaba y como está ahora su viuda. Fue un momento breve pero me gustó tener este pequeño momento. También me comentó, aunque eso ya lo sabía, que cuando le presentaron el día anterior al smial preguntó cuándo era la EstelCon. Desgraciadamente el día que teníamos que hacer la clausura él tenía un compromiso en Valencia. Si no hubiera sido así, dijo, hubiera cogido el tren y se hubiera subido allí, nos habría hecho la lectura en directo. (Vuelvo a hacer autoespoiler) Si para la clausura con la proyección y la grabación de su voz que pusimos, acabaron todos a moco tendido y sin poder creérselo, no quiero ni pensar lo que hubiera pasado si entra este señor por la puerta y se pone a leer al lado de nuestra hobbitona). Antes de despedirnos de él le regalamos dos chapas una con su nombre en élfico y el otro con el de la mujer. Hacer la de los tres hijos y los trece nietos lo dejaremos para otra ocasión, que es un currazo.

Ainnnnssss…. Esta visto que cuando uno es un poco friki cualquier cosa es posible con el uso de la imaginación. Pero esta visto que una cosa así sólo te puede pasar en un sitio de estos, como el Proyecto 145. Tengo que deciros que hace poco fui a ver la última peli de El Hobbit y que en esta Gandalf me pareció distinto. Era como si en cualquier momento fuera a coger una taza de café y se fuera a poner a hablar un rato conmigo. Hm… ¡Qué dilema!

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La estación de los proyectos: cosiendo capas para príncipes y princesas

17 Ene

Recuerdo perfectamente la cara que pusieron la primera vez que me vieron. Su rostro pasó del escepticismo, del pasotismo más absoluto, de la burla total, al asombro, la incredulidad, la admiración y finalmente el esperado “¡¡¡Ohhh!!!!” luego una sonrisa no muy segura de si misma y de si lo que veían era cierto o un espejismo, el levantarse del sofá y girar a mi alrededor con cierto temor a tocarme con la temblorosa punta de sus dedos por si la aparición se desvanecía. Finalmente consiguieron articular “Mamá. Estás preciosa”.

Lo recuerdo perfectamente, las dos veces ocurrió lo mismo, aunque la que más impactó de las dos fue la vez que Terremoto descubrió que su madre era una princesa, un hada de la noche.

Cuando una es una mamá normalita esas cosas no suelen ocurrir, pero cuando una es una mamá friki cualquier cosa es posible. Posees además una magia especial y en mi caso un armario con ciertos vestidos que en ocasiones pueden resultar ser mágicos sobre todo a los ojos de un niño. La primera vez fue una tarde-noche de invierno. Terremoto estaba borde y yo bromeaba con él. Entonces se me ocurrió, no se muy bien porque, decirle que su madre era una princesa, una hada de la noche y que si no se portaba bien haría magia. Mi pareja me miró y sonrió. Él sabía a que me refería cuando decía que yo era una princesa, una hada de la noche. Durante mucho tiempo cuando cortejábamos a distancia, de noche por el chat, yo solía decir que era un hada de la noche que aparecía por arte de magia en la pantalla de su ordenador. Cosas de enamorados. Aunque realmente mi personaje era el de una princesa élfica, una princesa madre y guerrera con mucha sabiduría y personalidad. Idril, la hija de Turgon, la princesa de Gondolín.

Esa tarde sin más entré en mi dormitorio, abrí esa puerta del armario que no solía abrir habitualmente en la que una guarda los vestidos con los que normalmente no sale a la calle y me vestí con mi primer vestido de elfa que tuve. Un vestido precioso que me tunee, con el cuerpo azul celeste que bordé y mangas de gasa que colgaban haciendo pliegues, la falda azul turquesa con una tela muy brillante, unos zapatos turquesas y una capa veneciana plata brillante con un broche de pedrería reluciente. También me puse mi tiara y mis joyas de princesa noldor y así de esta guisa salí radiante al comedor. Entonces Tsunami aún no estaba entre nosotros, por eso cuando un día hice una aparición parecida con el peque Terremoto se apresuró a decirle “prepárate, que mamá es de verdad una princesa ya verás”. En ese caso la cara de admiración de mi pequeño fue más intensa y acabó tirándose a mis brazos emocionadísimo de tener una mamá princesa. Lo divertido fue al día siguiente que lo contó a todo el colegio y nadie sabía de qué hablaba.

Si señores, tener ciertas aficiones y estar en una sociedad literaria con fiestas molonas y cenas de gala tiene eso, que uno acaba con útiles, complementos y vestidos que no se encuentran normalmente en la mayoría de los hogares. Al menos no en la mayoría de hogares no muggles como diría cierto mago. Con el tiempo he ido teniendo otros vestidos, tres para ser exactos, el azul turquesa, el naranja y uno negro dorado y rosado con mucha pedrería que cosí una a una. Mis vestidos han sido comprados, el azul y el naranja para unas bodas, el tercero lo vendían como disfraz de bruja pero después de que pasaran por mis manos no parecían los mismos. Los he tuneado a mi manera como buenamente he podido. Mis conocimientos de costura improvisada no llegan a tanto. Mi primera capa, la veneciana, la compré y cambié el broche. El vestido naranja venía sin mangas, así que compramos una gasa naranja y una amiga mía me ayudó (bueno, lo cierto es que lo hizo todo ella) a ponerle mangas vaporosas y con lo que sobraba le montamos (esta vez entre las dos) un cinturón. Pero el pobre no tiene capa. Una vez me prestaron una preciosa naranja y dorada, pero sólo me la prestaron. Es una pena, un día tengo que hacerle una parecida a esa, porque era una pasada. El tercer vestido tiene una capa dorada, pero es muy sencilla aunque resultona y esa sí que la hice yo solita. Lo que en su momento hice fue el vestido de mi pareja. Busqué las telas, los patrones y me puse manos a la obra. Acabé haciendo una imitación de cota de malla pero en tela, aunque debido al tipo de tejido actualmente no suele usarla porque se engancha y queda fea. Han pasado ya muchos años. También hice una sobrevesta verde oscuro y una capa preciosa con mucho vuelo color granate. Yo tome medidas, corte la tela y la embasté. Luego mi madre me pasó a máquina todas las costuras y le puso un cuello mao a la sobrevesta. Después con hilo dorado y plateado, le bordé en el cuello de la sobrevesta las iniciales en élfico de su pseudónimo. El conjunto está muy bien y la capa queda muy majestuosa cuando anda. El problema es que la capa es de una tela algo fina y cuando vamos a un evento en invierno las capas con consistencia y gruesas se agradecen.

Este año como os comenté y os contaré en un próximo post, el grupo de Mallorca y el de Zaragoza fuimos los encargados de organizar la XIX Mereth Aderthad o más conocida por todos como EstelCon. Tendría lugar en tierras mañas y sería la primera semana de diciembre. Vamos, en esos momentos en los que el cierzo y el frío suelen hacer estragos en los cuerpos mediterráneos como los nuestros. Es tradición que el penúltimo día de toda EstelCon, por la noche, se organiza lo que llamamos una cena de gala, en la que los participantes van vestidos con sus galas de honor correspondientes al personaje del que toman el nombre. Es quizás uno de los actos que más llama la atención a los “muggles” Algunas personas tienen muchos vestidos, otros unos pocos o sólo uno que es el que siempre llevan. Hay de todo. Si alguna vez alguien tiene necesidad de hacer una capa, como fue mi caso cuando hice la de mi pareja y la mía, el mejor consejo que puedo darles es que recurran a la página web de una de las chicas de Valencia, Baya de Oro. El Taller de Baya de Oro es una página muy conocida y muy completa, en la que te explica de una forma sencilla cosas muy complicadas. Siguiendo sus instrucciones uno es capaz con tiempo y paciencia (salvo que tengas algo de rodaje en el tema de la costura y entonces tardas menos) de hacerte auténticas chuladas. Es una pena que las labores maternales no le dejen tiempo para actualizar cositas en esta página, es lo que tiene ser mamá.

Ahora os tengo que hablar de dos personitas que conocí el 2013. Son dos hermanas gemelas que se vienen muy a menudo a nuestras actividades. Son dos enamoradas de las telas, los hilos, los encajes, las pasamanerías, los bordados. Estoy segura que si no tuvieran que ganarse la vida disfrutarían haciéndose vestidos. Vestidos de esos con los que normalmente una no suele ir a la calle y mucho menos al supermercado del barrio. Estas chicas se complementan a las mil maravillas, no se si el hecho de ser gemelas ayuda, pero lo cierto es que E. es una auténtica artistas con los patrones y las telas. Toma medidas y saca las piezas, las corta y mientras S. los lleva a la máquina y hace que la magia de la costura se complete. A medida que el hilo va uniendo las piezas el traje se va acabando, saliendo de allí cualquier maravilla que podáis imaginar. A la hora de buscar una tela o un hilo, S. tiene un don especial para buscar los colores adecuados, tanto si buscas que se compenetren con total armonía o bien con intencionado contraste. Se para, mira todo el surtido de colores y muy segura te dice “este hilo para esto, este para esto y esto con este otro” y señores, no falla, esto que puede parecer fácil de hacer, no lo es para nada. Ambas hermanas están en muchos grupos de recreación: recreación medieval, recreación vikinga, de recreación escocesa, de recreación Tudor, de recreación del siglo XIX, de Stars Wars, puede que alguno más y ahora del mundo Tolkien. Como podéis imaginar su rincón de los vestidos es de lo más variopinto y eso que yo sólo he tenido el honor de ver un lugar, algo caótico eso sí, donde tienen un montón de ellos. Desconozco si en su casa disponen también de algún otro armario mágico y no precisamente como el que conducía a Narnia, pero tampoco me extrañaría que el día menos pensado alguien pudiera llegar a ese mundo entrando en uno de sus armarios mágicos.

Pues bien. Este verano una de estas hadas de la costura nos propuso hacer un taller de capas para renovar o completar nuestro vestuario para la Estelcon que estábamos montando. Al principio el taller se fue demorando. Esta visto que la nuestra no ha sido la única casa que se vio el año pasado inmersa en una estación de proyectos. Por ese motivo el taller de capas tuvo lugar tan sólo unas pocas semanas antes que la Estelcon. No todos nos apuntamos, pero en nuestro caso decidí (porque sabía que quien se lo curraría al final sería mi menda leyenda) que los tres renovaríamos capas. Abro un pequeño paréntesis para decir que ese taller me encandilaba especialmente. No sé muy bien porque siempre he sentido una debilidad por las capas. Siempre me han gustado los personajes que llevaban capas, la de Drácula, la de Darth Vader, la de Batman, la de John Nieve y la última que acabo de fichar en mi lista de capas chulas, la plateada de Thranduil. Ver su caída, el vuelo de estas al andar. Es algo que me enamora y me sigue enamorando. Supongo que por eso encuentro tan arrebatadoramente guapo a mi pareja cuando se viste para una cena de gala. Ains…. Que pena que una no pueda ir por la calle con capas… snif, snif… sería feliz.

Así pues quedamos un sábado por la mañana en una tienda de telas y paños que también recomiendo por si alguien tiene algunas de estas sucursales cerca de su domicilio. Se trata de Ribas i Casals. Entrar allí te descoloca, uno no sabe muy bien por que tela decidirte. Salvo quizás mi pareja, otro chico que también se apuntó y Tsunami. Ellos si que fue llegar y besar el santo. Entraron fueron directamente a los rollos de lana y dijeron “yo este color”. El chico eligió un verde oscuro, mi pareja un color granate muy parecido al de su capa más fina y Tsunami, como no, un azul pitufo para su capita. Yo estaba más dispersa, pero al final me centraron tras saber exactamente lo que quería y me compré una tela que no era lana, no se deciros el nombre, pero era muy bonita y en verde pistacho. También compré unos cuantos metros de una tela granate brillante para un día de estos intentar hacer o que me ayuden ha hacer un vestido nuevo tipo túnica. Lo cierto es que nos gastamos un dineral en telas, porque la lana no era precisamente muy barata. Pero como decían las chicas “tenéis que plantearos eso como una inversión, una capa de estas va a durar años y años y posiblemente puede que algún día hasta Tsunami herede la capa de su padre”.

Así que con esas visiones futuristas de ir formando el legado familiar que dejar a nuestro pequeño, fuimos a un local donde montamos nuestro taller. Desplegamos telas y tomamos medidas. La primera fue la capa verde oscura. La habían elegido para hacer un tipo de capa vikinga rectangular y fue muy rápida de montar y a su dueño le quedó chulísima. Ese día llevaba un bigote y llevaba camiseta de manga corta. Cuando se sentó con la capa sobre el hombro tenía todo el aspecto de un auténtico galo. Parecía como si se hubiera pasado media vida llevándola. Las chicas le prestaron una fíbula vikinga que tienen y la estuvo llevando un buen rato para hacerse con ella, que le cogiera la forma y ver si se sentía cómodo. Ahora sólo le faltará a su dueño, buscar una fíbula para lucirla. La segunda que se montó fue la de mi pareja. Esa llevó un poco más de trabajo, sobre todo porque había elegido que fuera una capa circular. Seis metros de tela de lana se uso para hacer la capa, no veáis lo que pesa. Eso es mucha tela que manejar, pero el resultado fue espléndido. Pero cielos. ¡Que bueno que estaba mi churri! Para rematarlo, E. entró en su santa santorum de los vestidos y salió con un trozo de tela de peluche o imitación de pelo de piel. Se la regaló y la cortaron para que la pudiera llevar en el cuello sobre los hombros y no os digo ya lo chulo que quedó Cuando pueda tengo que cogerle los bordes, forrarla y cosérsela definitiva. Espero este año hacerlo pronto. Al mediodía nos fuimos a una mercería a comprar unas pasamanerías concretas para las capas de papá y el peque que también cosieron entre el sábado y el domingo. La tercera capa fue la del peque. Para Tsunami se hizo una capa de semicírculo parecida a la del padre pero con algo menos de vuelo. Una monería ya juzgarán ustedes. También habíamos comprado para Tsunami una tela aguatinada y las chicas le hicieron luego en su casa una camisa de armar que fui a recoger la semana siguiente. Nuestro Tsunami estuvo para comérselo. Todo un pequeño príncipe hobbit como decía él.

Al día siguiente, domingo, fui yo sola al local. Papá se quedó con Tsunami, así que sólo fuimos las tres. Seguimos cosiendo e intenté ayudarles con los remates y todo aquello que sí se hacer. Porque después de coser a máquina hay que coser con punto invisible el trozo de tela que hay dentro, ya que las capas se abren al caminar y se ve. Vamos que queda bastante trabajo de rematar si deseas dejarlo perfecto. Para mi sorpresa cuando llegué me encontré con que se había puesto a sacar patrones para la mía. Yo había elegido un tipo de capa bizantina y esa si que llevó algo más de trabajo de hacer piezas y coserlas. Me pasé todo el domingo con ellas cosiendo, charlando y riéndonos mucho. Fuimos a buscar unas botellas de cola y entre sorbitos, cortar telas, chafardeos, poner agujas, coser y quitar agujas, anécdotas y demás trabajitos nos pasamos gran tiempo de ese domingo como si fuéramos las tres parcas pero en versión buenas. Me diréis anticuada pero supongo que ese ambiente debía ser el que tenían nuestras abuelas cuando las mujeres eran las que cosían las ropas y no existían tiendas de modas. Ese día E. me contó que se había apuntado a corte y confección para poder hacerse esos trajes maravillosos que a ella siempre le habían gustado desde que era una niña. Tomó esa decisión al descubrir que si los quería comprar le resultaban demasiado caros. Por eso estuvo yendo a clases hasta que aprendió todo lo que realmente necesitaba, pero que nunca le interesó demasiado eso de hacerse ropa de calle más convencional. Supongo que para eso ya tiene las tiendas y los grandes almacenes. Bien mirado tiene su lógica. El domingo siguiente también nos reunimos las tres. Me había llevado “deberes” a casa y acabamos de rematar todo el trabajo, al menos que estuviera listo para poder usar. Tengo que darles las gracias a nuestras dos hadas de las costuras, primero por el buen rato que estuve con ellas. Segundo por los consejos que me dieron a la hora de coser. Y tercero por las magistrales piezas con las que salimos de allí. ¡¡¡¡¡Muchísimas gracias preciosas!!!!! ¡¡¡¡Sois geniales!!!!

Fuimos los tres muy bien pertrechados a la Estelcon. Mis hombres iban bien calentitos y yo aunque aún no tengo la capa acabada del todo, falta adornar, la pude llevar perfectamente para el evento. Espero este año poder dedicarme un poco a ella y buscar la pasamanería o puede que me anime a bordar algo y me gustaría que un día pudiéramos ponerle un cuello Mao, creo que le quedaría muy bien y tengo que buscarle un broche, que una chica de Madrid me ha enviado fotos y tengo que contestarle con el que me ha gustado. Ains… que no tengo tiempo y sólo hemos empezado el año. Vaya. Me parece que acabo de darme cuenta que tengo un nuevo proyecto abierto… y yo sin enterarme. Cachins.

capa

La estación de los proyectos: El último proyecto que fue realmente el primero.

13 Ene

Ya dicen que el refranero es sabio y realmente en esta ocasión el primer proyecto fue el último en realizarse y el último en aparecer fue el primero. Siguiendo con el refranero os diré que una de mis máximas por las que me rijo en la vida es “la improvisación al poder”. Tal vez porque con mis dos cachorritos y la vida que se me ha dado, tienda a tener un montón de situaciones en que las cosas no siempre funcionan como uno había planeado y la improvisación es un arte para sobrevivir.

En esta historia de este proyecto hay mucho de estos dos refranes. Nuestro relato empieza, si no recuerdo mal, allá por noviembre del año pasado. Era una tarde y hacía mucho sol. Tenía las ventanas de casa abiertas, me encanta que entre el sol en casa, me recarga las pilas. Tsunami estaba viendo la tele y Terremoto estaba en su tarde de ocio en una organización donde le habíamos apuntado a principios de verano. Es una salida a la falta de amigos que tiene, a lo que le cuesta hacer amistades. Porque… no nos engañemos, nuestros niños no siempre son recibidos por todos y el pobre Terremoto ha tenido muy mala suerte en ello. Así que antes de que empezara el verano nos pusimos en contacto con esta asociación para ver si haciendo actividades, salidas e incluso en una ocasión una acampada en una granja escuela, Terremoto desarrollaba más sus hábitos sociales y se sentía más integrado. Quien sabe… tal vez allí consiga hacer algún amigo. Pero no nos desviemos del tema. Estábamos mi peque y yo plácidamente en casa cuando el teléfono de mamá, o sea, el mío, sonó. Al cogerlo vi en la pantalla que era la monitora que está con Terremoto en esta asociación. Lo primero que pensé es que había pasado alguna hecatombe. No me pidáis porque pero siempre pienso que cuando alguien me llama por algo relacionado con Terremoto es porque hemos tenido una crisis o una hecatombe. Pero esta vez esta apocalíptica madre estaba completamente errada, se me llamaba para plantearme otra cosa muy distinta. La chica me dijo que todo iba de perlas y que me llamaba para otro asunto.

La semana pasada había encontrado en el buzón una carta de esa asociación en la que se me informaba que en unas semanas habría unas charlas para padres con niños especiales. Había dejado el tríptico en la cocina ya que por entonces esta que os escribe estaba enfrascada en un montón de proyectos y no pensaba ir a priori.

¿Haz visto lo del Congreso? –me preguntó la monitora.

Pues… hmmm…. Sinceramente… hmmm…. Verlo, verlo, lo he visto, pero poco, está por la cocina… Creo.

Esta falta de atención por la información enviada y mi apabullante sinceridad creo que la descolocó un poco, así que empezó a explicarme en que consistía ese “Congreso” anual y porque me llamaba. Resulta que una vez al año y por dos tardes, montan en un hotel una serie de charlas, cuatro cada tarde, sobre diversos temas de (confieso) bastante interés. Por lo visto el último día después del congreso te invitan a una cena fría y a un bailecito en una sala de fiestas si has asistido los dos días completos. Durante el congreso hay servicio de guardería para los peques y si el último día los progenitores se van de marcheta también tienen servicio de dormitorio para los nenes.

Bueno – me dijo- es que cuando he visto esta tarde a Terremoto he pensado enseguida en ti. Uno de los temas que tenemos que tratar es el de los padres separados o cuando el matrimonio se lleva mal. En ese caso la cuestión a tratar es si se pueden poner de acuerdo para educar y criar a su hijo. Tenemos unos cuantos casos de padres separados o divorciados y hay una chica que se ha prestado a exponer su situación como madre divorciada con un ex que pasa de todo e incluso les pone problemas. No encontrábamos a nadie para el otro punto de vista y al ver a tu hijo, pues he pensado que como caso contario, pues eso que ex y tú os lleváis muy bien. Este verano y estos días os he visto como veníais, todos juntos, vosotros, el hermano, tu pareja y lo cierto es que es algo no demasiado corriente y bastante que envidiar. Así que quería saber si no te importaría venir para exponernos tu caso.

A estas alturas ya me había tumbado sobre mi cama y estaba localizando la charla en cuestión. Me pareció una proposición magnífica. Los que seguís este blog sabéis lo bien que nos llevamos con mi ex y que en otras entradas he reivindicado la necesidad de que por el bien de sus hijos los padres una vez separados intenten llevarse lo mejor posible. Por ese motivo me pareció una idea excelente y me dejé seducir. Quedamos pues para unos días más tarde hablar con la chica que moderaría la mesa.

Antes del congreso tuvimos dos reuniones, una en la que nos conocimos todos y otra en la que decidimos que expondríamos y como. Creo que en ocasiones debo ser un bicho raro porque eso de que vayas tranquilamente diciendo que no se preocupen, que no tienes miedo escénico y que ya improvisarás no suele ser recibido de la forma más tranquila posible. Creo que a la pobre moderadora y a la chica que se puso en contacto conmigo las debí dejar algo preocupadas hasta después de la charla. Cada vez que nos reunimos y cada vez que hablé con ellas por teléfono, que fueron muchas, les contaba un montón de cosas que siempre tenían que ver con el tema pero de puntos de vista diferentes. Es lo que tiene tener buena memoria y hablar de uno mismo, que no tienes que prepararte el tema, ya lo conoces.

La otra mamá que estaba conmigo era una chica muy maja, creo recordar que era enfermera, porque tenía unos horarios laborales muy raros. Había acabado mal con su ex y al final ella era la que se encargaba para todo de su peque de seis añitos. Tenía la suerte de vivir con sus padres y quieras no quieras eso ayuda un poco a la hora de encargarse de un niño sobre todo cuando además de los tuyos también hay horarios raros con psicólogas y terapias. Su historia me recordó en muchos sentidos a la que yo había tenido hacía diez años cuando Terremoto tenía la edad de ese chico. Es curioso, pero yo al principio no creía que me fuera necesario a estas alturas el ir a una reunión como la que se montó en ese congreso, pero reconozco que me ha ido muy bien.

Nosotros interveníamos el segundo día, pero fui a los dos. Al final conseguí hacer un poco de encaje de bolillos y conseguí que mis cachorrillos estuvieran con mi ex o con mi pareja. Como os he dicho, muchas de las historias que allí se contaron me eran conocidas. Cada uno cuenta un relato según su experiencia, pero en el fondo la gran mayoría de los padres y tutores que estábamos en esa sala habíamos pasado por unas experiencias muy comunes. También se contaron historias que aún no he vivido y que me quedan por vivir. Es posible que algunas formen parte de mi futuro y otras puede que nunca se den. En el fondo cada caso es especial y cada historia adquiere un rumbo dependiendo del trabajo que se haga con cada niño y de la capacidad de cada uno. Algunas de esas historias eran muy duras. Desengañémoslo. Todas las historias eran muy duras, pero cuando gran parte de tu vida se ha visto metida en una de ellas en ocasiones sólo las realmente desgarradoras te parecen excepcionales. Algunas experiencias de las que se narraron allí forman parte de esas pesadillas que sólo en los momentos más oscuros de mi existencia me pregunto si llegarán algún día. Por suerte o por desgracia, esa fue la experiencia que tuvieron algunos de esos padres. Nos contaron como llegaron a tocar fondo, como en muchas ocasiones tuvieron que llamar a la policía porque creían que su vida y la de su familia corrían peligro. También hubo historias tiernas, otras de aspectos más legales, pero todas intentaban acabar con una pequeña esperanza, una luz al final ya se le llame terapias, pisos tutelados, residencias… todo eso que algún día nuestros hijos tendrán que asumir porque en algún momento nosotros dejaremos de formar parte de sus vidas. Pese a mi corazón curtido y a mi autocontrol, esta que os escribe acabó llorando en más de una ocasión y en dos ocasiones a moco tendido. Suerte de las luces cerradas y de que debía haber mucho polvo en el ambiente porque a casi todos se nos metieron motitas de polvo en los ojos. Me admiró la fortaleza que tienen algunos de eso padres y acabé pensando que mi caso pese a sus momentos es una auténtica mariconada en comparación con otras historias.

Así fue como acabó el primer día. A mi lado se había sentado un matrimonio más mayor que yo. Hablé en algunos momentos con ellos, era una pena que al día siguiente no pudieran acudir, porque realmente les hubiera ido muy bien oír nuestra charla. Era la pareja que tenían un hijo con problemas y una hija que no. La madre había asumido la situación, pero el padre seguía en la fase de negación pese a los años pasados. Tenían serios problemas con su hijo y con su hija, la cual había estudiado psicología y el padre cogía como terapeuta particular. El mayor inconveniente que tenía el hombre era que no aceptaba los consejos de la hija y cuando esta le decía algo que a él no le gustaba entonces se ponía en papel de padre autoritario en plan a mi no me dices eso y no me dices lo que tengo que hacer. Les comenté un buen rato lo que yo haría en los casos que me plantearon y a todo aquello que yo le contestaba la mujer siempre le decía “lo ves, es lo que la niña dice que tienes que hacer y tú no le haces caso”. Entonces mi consejo fue que buscara ayuda, pero que no fuera su hija. El pobre señor creo que deseaba que en algún momento cambiara mi opinión y estuvieron acompañándome hasta casi llegar al coche insistiendo en lo mismo. Mi respuesta siempre era la misma. Al final cogí un anuario que nos habían dado y un Boli y en letra bien grande escribí en la contraportada que estaba completamente en blanco el siguiente mensaje “necesitas urgentemente ayuda, pero esa ayuda no es tu hija, ella es eso, tu hija. Busca a alguien y pronto” La mujer estaba feliz, no tengo muy claro si eso era bueno o no. Era un matrimonio de esos curtidos que habían pasado mucho pero que en el fondo se querían con locura. Quiero pensar o me gustaría pensar que al final ese señor acabaría buscando algún psicólogo que no fuera su hija.

El viernes por la tarde era el día en que interveníamos. Me habían pedido una foto de Terremoto para ponerla al principio de todo. Había pensado en enviarles una foto de mi “familia extendida” pero al final envié una que le había hecho a Terremoto este verano en el Aquarium. La moderadora expuso el tema y la otra mamá nos contó su historia. Se había pasado todas las reuniones diciendo que le daba vergüenza contar su caso y al final acabó contando todo aquello que antes nos había dicho que no se atrevía a decir. Creo que después se sintió mejor. Es curioso como contar ciertas cosas puede resultar terapéutico. Luego me tocó a mí. Ante la sorpresa, o no, de la moderadora, dejé los papeles a un lado, me quité las gafas y miré a todos los que estaban allí sentados. Entonces empecé a contarles mi vida. Esa historia que muchos conocéis, que empieza como una historia cualquiera pero en un momento dado uno decide que tras nueve años y medio de estar dando segundas oportunidades, ha llegado la hora de darse una segunda oportunidad a sí mismo y a su hijo. Después decides que el padre de tú hijo tiene derecho a seguir ejerciendo de padre. Es más, no es que tenga derecho, es que tiene la obligación de hacerlo. Entonces empieza la cruzada para conseguirlo. Les relaté como me había costado que mi ex fuera tomando conciencia de ello y como habíamos llegado a la situación actual. Entre el público vi alguna cara interesada. Algunos sonreían. Otros asentían. Creo que muchos de ellos pensaron. Les plantee una vía especial, aquella en la que todos estamos unidos pero cada uno sigue su camino. Esa que no es tan habitual pero que tal vez debiera serlo. Después la monitora ilustró a los asistentes con algunas perlas que se encontraban ellos en los casos de padres divorciados y sobre todo con diferencias muy acusadas. ¿Cómo es posible que al intentar dar una ayuda a tu hijo tu mismo pongas tantos problemas en medio? Si. Realmente el tema dio que pensar. Al final nos aplaudieron y más tarde algunos me pararon para preguntarme alguna cosa. Al salir de allí fuimos a tomar la prometida cena fría y a bailar un rato. Fue divertido. Os contaré que acabé marcándome un rock and roll con un señor que iba en silla de ruedas. No es tan fácil como si uno fuera sin silla, pero es posible y muy divertido. Sólo tienes que intentarlo y ponerle imaginación e improvisar, lo demás lo hace la música.

La historia de este proyecto que fue el último pero que acabó siendo el primero acabaría aquí si no fuera que hace unas cuantas semanas Terremoto fue a una competición de natación. Allí fuimos todos como siempre. Mientras estábamos animándole una señora me saludó. Tú no te acuerdas, es imposible –me dijo- pero yo soy una de esas personas que estábamos en la sala cuando distes la charla sobre las parejas separadas. Me gustó mucho vuestra historia, ojala hubiera más como vosotros. Entonces aproveché para presentarle a nuestra familia especial. Allí estaba en la piscina Terremoto. Junto a mí de pie estaba mi ex y yo animándole y sentados mi pareja y Tsunami que tras muchas horas dentro estaba jugando a una partidita con el móvil de papá. Nuestra extraña familia que acabó como cada vez que Terremoto tiene natación, yendo los cinco a comer en el sitio que elija él. Porque pese a todo lo que uno ha pasado, las estrellas siguen brillando en el momento de nuestro encuentro. La mujer nos miró, sonrió y aquí acaba el final de ese proyecto, uno de los que me separaron del blog estos últimos meses.

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La estación de los proyectos.

11 Ene

Soy consciente de que este título suena a adaptación chunga de canción de Franco Battiato, pero no es así. Realmente este título lo saqué de un titular de un artículo de un periódico bastante retrasado que se paseaba por la cocina de casa y que creo que trataba de política. Digo creo, porque no me leí el artículo, tan sólo me llamó la atención su título. Me gustó tanto que me sentí muy identificada con esa frase, “la estación de los proyectos”, porque en ese momento esta familia estaba embarcada en eso, en muchos proyectos. Decidí entonces que lo guardaría en el saco de títulos posibles para el primer post que pudiera publicar y esperé a que llegara ese momento tan ansiado.

Nunca creí cuando abrí el blog que en pleno otoño, ejem, ejem,… invierno, estuviera dos mes.. .ejem… tres meses, ejem… hasta el año siguiente, sin actualizar. Pero este año, o mejor dicho, el pasado, las circunstancias han mandado. Ese, el pasado, fue un año algo chungo para el blog, primero problemas adolescentes de Terremoto y las humedales de la casa y las obras finales. Cuando se solucionan ambos y esta que os escribe pensaba “Aleluya” va y se acaba el verano. Hago una entradita diciendo “Aquí estoy yo, ya he vuelto” y me quedo colgada. No ha sido por falta de interés, palabrita de bloguera sin cruzar los dedos. Hice unas cuantas entraditas preparadas para publicar, pero tenía un problema. El ordenador. En casa hemos estado envueltos en una serie de proyectos que se han desarrollado en unas cuantas semanas y que para realizarlos el ordenata de casa ha estado monopolizado. Bueno, realmente el ordenata se ha convertido en una extensión de mi churri desde que llegaba del curre hasta que se metía en la cama y eso era a altas horas de la noche. Cuando por una de esas casualidades de la vida que en ocasiones ocurren en las casas normales, el churri cortaba sus vínculos cibernéticos de la punta se sus dedos y dejaba libre el teclado, mis cachorrillos sedientos de conocimiento informático, imágenes varias de Súper López o juegos de pokemons, eran los que daban dos brincos cual mandriles y se enganchaban a las susodichas teclas, dejándome sin la posibilidad de hacer florar mis instintos creativos, expresivos y de supervivencia blogo-maternal o lo que es lo mismo, de explayarme con el blog. Vamos, que visto lo visto que ha salido en prensa, me hubiera sido más fácil quedar a tomar un té con el pequeño Nicolás ese que sale por todo, cosa que no hubiera sido un mérito por cierto, que no tocar con estos deditos el teclado casero, snif, snif… eso sí que era un mérito. Además, aunque una en alguna excepcional ocasión, consiguió teclear algo, el míster estaba siempre tan cansado que no publicamos nada de nada. Un día por cansancio y el otro por agotamiento, el otro porque la entrada estaba pasada de moda, el otro porque había video-reunión, el otro por no me acuerdo de qué, pero por algo, fijo.

Sé que esto ha sido una injusticia, así que voy a resarcirme contándoos cuales han sido estos proyectos y seguro que cuando los conozcáis perdonareis esta prolongada ausencia de la blogoesfera. Por cierto, al fin he conseguido leerme todos los blogs que suelo seguir, que tampoco había podido leer una triste entrada más que alguna esporádica y eso de ponerse al día después de tanto tiempo ha sido agotador, que sois unas hachas y no habéis parado y he necesitado unos cuantos días, muchísimos.

Para poneros en situación debemos retroceder en el tiempo, como hacen en las pelis aunque aquí lo haremos de una forma más chabacanera, con menos medios, glamour y sin espirales concéntricas que giran y giran trasladándonos a otro momento. La historia empezó hace casi un año…. Habíamos venido de disfrutar de la Estelcon 2013 (la fiesta Tolkien o fiesta de El Señor de los Anillos, para los “no iniciados” en el asuntillo friki) estábamos en una reunión de nuestro smial (o grupo local para entendernos) cuando se nos propuso montar la próxima Estelcon con el grupo de Zaragoza. Uno nunca sabe dónde se mete hasta que se mete y al final una cosa que te has planteado de una forma acaba siendo otra. Vamos que un currazo de enanos. Para quienes no sepan muy bien de que va eso os diré que sería algo así como montar un congreso de cuatro días, con un fiestorro digno del bodorrio más exigente pero sin novios, con coordinación de actividades, conferencias, actuaciones, talleres, una lectura de cuentos que no cuenta cuentos sino historias y una noche musical todo ello con una ambientación digna de la Tierra Media y sus habitantes. ¡Chupate eso Peter Jackson! Eso que dicho así parece tan fácil no lo es para nada, los que alguna vez hayan organizado alguna lo saben muy bien. Así pues la cosa se nos complicó cuando a mediados de año nos enteramos que la semana anterior tenemos una convención de ciencia ficción y literatura fantástica en la que tan sólo hacemos una pequeña aportación, pero hay que hacerla.

Esa aportación era poner un puesto de información y hacer chapas con tu nombre en letras tengwar o escritura élfica para los no iniciados. Así siempre se pueden ganar unos euritos para financiar futuros eventos o al menos para amortizar el coste de las chapas que ricos no creo que nos hagamos nunca. Hasta aquí lo más difícil fue localizar la máquina de chapas que curiosamente no fue lo más complicado gracias a que un simpatizante del grupo tenía una que nos prestó. La otra aportación fue una charlita que se curraron una chica del grupo y… evidentemente, el mister que me tenía que publicar los post y no podía hacerlo porque tenía que buscar los temas a tratar en la charla, más todo lo otro de las reuniones por internet y bla, bla, bla. Como diría el capitán Haddock, ¡mil millares de mil millones de rayos y truenos! Así que nos tenéis, con una Estelcón en marcha y una cosa llamada proyecto 145 que es eso que os acabo de contar de la ciencia ficción y literatura fantástica.

Hasta aquí aunque no lo creáis la cosa era relativamente asumible. En ocasiones los peques podían rozar con sus deditos el teclado del ordenador y yo pude preparar unas entraditas que aún no han visto la luz pero espero que para el año que viene, es decir, para este, se produzca su parto retardado. La cosa no pintaba muy descontrolada hasta que la semana anterior a lo de la ciencia ficción, nos propusieron hacer un taller de capas para renovar nuestro vestuario en vistas a la próxima Estelcon. Así que esta familia o mejor dicho, mi menda y las dos preciosidades que nos dieron el taller, nos dedicamos a hacer capas nuevas para toda la familia. (Gracias preciosas, me lo pasé muy bien con las charlas de costura, ains… las echo de menos) Fue una experiencia muy divertida, me encantó y todos estuvimos muy guapos. A estas alturas ya os vais haciendo una idea de que mi vida fue algo un poco movida, pero aún se podía mejorar más.

Quince días antes del taller de capas me llaman por teléfono. Terremoto se ha apuntado este año a una asociación en la que hacen actividades de ocio para chicos con problemas especiales. La que llamaba era una de las monitoras y me plantea para la semana siguiente, intervenir por las buenas en una charla sobre padres separados que crían a un hijo con problemas especiales. ¡Viva la vida!

Como veis muchos proyectos. Demasiados. Así que mejor dejemos esta entrada por ahora y en las siguientes os contaré un poquito todo lo que pasó en cada una. Un beso muy fuerte a todos y Feliz 2015. ¡¡¡¡¡Deazulaverde ha vuelto!!!!!!!

Aún no me lo creo. Mi churri me ha publicado una entrada. Yujuuuuuuuuuuuuuu.206

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