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Las cenas de mis niños y las estratagemas para que me resulten fáciles de preparar. (1º parte, las ollas con termo difusión)

14 Abr

Hace tiempo que no os comento nada de recetas de cocina. Bueno, hace tiempo que me cuesta empezar a tener un ritmo sensato de entradas, aunque empezamos a ponernos las pilas. En casa por suerte estamos bien, pero yo llevaba una temporada baja de pilas y me costaba un poco ponerme delante del teclado. También me cuesta un poco ponerme delante de los fogones y eso es más jodido. Si unos cuantos días o semanas no publico, pues no pasa nada. Pero si me paso unos cuantos días o semanas sin cocinar, puede resultar una hecatombe familiar de primer grado. Bueno, realmente, el hecho de una demora en el estricto horario de comidas de casa ya es de por sí una hecatombe, sobre todo para el chef/groumet/insaciable Terremoto.
Terremoto es el más exigente en cuestiones culinarias y en horarios de comidas también. Cuando viene del cole a las cinco, merienda, generalmente fruta, yogurt o yogurt con trozos de fruta y unos pocos cereales, vamos que yo diría que no debe quedar con hambre, pero debo estar equivocada. La cena en casa normalmente es a las ocho para los niños y nosotros solemos comer cuando ellos se han ido a dormir, más que nada para estar relajaditos y tener nuestro momento. Si la cena requiere comer todos juntos cenamos con ellos, por ejemplo los días que hacemos algo al horno que se tenga que comer caliente recién hecho. Terremoto es el más conflictivo de casa en cuestión comida. Si tiene hambre puede empezar a pedir la cena a las siete y ponerse pesado a las siete y cuarto y luego a las siete y media. En ocasiones, cuando son las seis o las seis y media ya está empezando a tirarte indirectas sobre la cena… No se si a alguien más le ocurre, pero os aseguro que es agotador. Cuando acaba de merendar ya pregunta por lo que se cenará y cuanto falta para la cena. Uuuffff…. y eso que acaba de merendar, que si le dejo sin catar bocado toda la tarde tengo a un tigre bengalí por hijo. Por otra parte para acabar de arreglarlo, es muy especial a la hora de elegir los menús. Si en el colegio el día anterior o el siguiente hay algún plato igual o parecido a lo que pones de cena, tenemos las quejas y los follones asegurados, o en casa o en el cole, eso ya veremos a quien le toca. Así que para coordinar sus cenas con sus comidas en el cole y además no coincidir con los menús del cole de su hermano me las veo y me las deseo muchos días. Es muyyyy normalllll encontrarme con que no puedo hacer carne o pescado, porque en un cole ponen uno y en el otro lo otro. No sabéis lo que fastidia eso. También es habitual no poder hacer pasta o cus cus o sopa o cremas o una simple tortilla porque alguno de los peques coincide ese día o el siguiente o el anterior. Así que en ocasiones, por suerte pocas, me he visto en la necesidad de hacer una cena para uno y otra para el otro. Es el problema que tiene que los peques se queden a comer y vayan a dos coles diferentes.
Por suerte, Tsunami es algo más fácil de llevar, suele comer de todo o de casi todo y no es tan exigente ni tienen ninguna crisis existencial porque un día pueda coincidir una cena con su comida del día siguiente. Es más, mi pequeñin ha salido en eso igual a su familia paterna. Cuando yo salía con mi pareja, nos hablábamos cada noche por chat. El vivir en provincias diferentes y con un brazo de mar de por medio obligaba a eso. Así que muchas noches interrumpíamos la charla porque él iba a cenar y luego, cuando se reincorporaba, le pedía que había comido. El 97% de las veces el menú era algún tipo de sopa. Era igual si era en pleno invierno como que estuviéramos hablando en pleno mes de agosto, la maravilla, los piñones, estrellitas, de letras, de fideos, tiburones, rellena…. Como veis, mi pareja y su familia son muy soperos. El 90% de los postres que tomaba entonces era un yogurt de macedonia. Es curioso porque desde que vivimos juntos no toma tanta sopa, sólo de vez en cuando. Cuando le pido si quiere que se la haga no muestra una necesidad vital en ello. Incluso los yogures de macedonia acabaron olvidados en el frigorífico y dejé de comprarlos. Pero Tsunami… Tsunami es otra cosa y la genética del caldo con una buena sopita está presente en su ADN. Si fuera por nuestro peque el 99% de sus cenas serian soperiles, sin ningún problema y se sentiría más feliz que una perdiz. Hace poco le pregunté en el super que quería para cenar que se lo compraría y su respuesta fue “ya sabes mamá, lo de siempre, una sopita” añadió a esa respuesta su carita de niño contento y feliz… vamos, que quien le discute el plato de sopita si es pedido con esa sonrisa suya que pone de oreja a oreja.
Esta condición me viene muy bien ya que me salva en muchos momentos al tener que montar dos menús o bien cuando hago sopa para todos. Comento este truco que tenemos en casa para la sopa, porque para mí es lo más normal del mundo, pero me he encontrado con muchas personas que lo desconocían y luego se han sorprendido al hacerlo.
Hace años, mucho antes de que yo pensara casarme o independizarme, teníamos una amiga de la familia, doña Catalina, a la que quería mucho y siempre recordaré por su amabilidad y sus buenos consejos. Un día le contó a mi madre un truquito que ellos usaban para hacer en casa la sopa. Mi madre acababa de comprarse una batería de cocina de las que tienen la base de termo difusión. Resultaba que esta señora también usaba ese tipo de olla, así que empezaron a intercambiar experiencias. Hoy en día son muy habituales, muchas lo son, me refiero a esas que tienen la base tan gruesa y generalmente con círculos concéntricos, pero hace treinta y pico de años no eran tan comunes, además de bastante más caras. Doña Catalina, le contó que para ella y su Fernando, ponía en la olla más pequeña el caldo, lo llevaba a ebullición y luego con cuidado (porque el cambio brusco de temperatura hace que el caldo rebose y se vertiera) echaba poco a poco la sopa. Removía un poco y tapaba la olla. Entonces con la yema del dedo iba dando toquecillos sobre la tapa y cuando notaba que esta estaba caliente, cerraba el gas y lo dejaba tal cual. Se cerraba justo cuando notas el calor que ya cuesta soportar en el dedo, porque si te pasabas entonces el caldo hervía demasiado y rebosaba por la tapa. Si esto ocurre, sólo tienes que destaparlo, dejar que suelte un poco de vapor o bien remover con la cuchara y volver a tapar.
De esta forma uno se despreocupaba de hacer la sopa y media hora después levantas la tapa y te encuentras una sopita perfectamente cocida y calentita a punto de servir. Ese es un truquito que yo he usado toda mi vida, porque luego yo me compré una de esas baterías de cocina. Nosotros seguimos usando la olla pequeña y nos da para cuatro raciones. Así que ya sabéis, si alguien tiene una olla de termodifusión, que sepa que la sopa puede hacerse así y no estando pendiente removiendo delante de los fogones. Lo apagas y a otra cosa mariposa.
Actualmente mi cocina no es de gas, tengo una vitro, así que aún es más fácil. La vitrocerámica guarda el calor residual. Pongo el caldo con la vitro al máximo para que el caldo se caliente pronto y coja un buen calor residual al apagarla. Espero que el caldo esté caliente pero no que hierva. Pongo la sopa y remuevo y espero a ver como empiezan a hacerse las primeras burbujas previas al hervido. Entonces es cuando tapo la olla apagando enseguida el fuego y con el mismo calor residual coge la temperatura exacta y no tengo que hacer aquello de darle con la yema del dedo a la tapa. Por si acaso vigilad los primeros segundos no sea que hayáis esperado demasiado y tapéis al hervir. En este caso se caliente demasiado y rebosa, cosa que en una o dos ocasiones me ha pasado, pero si se hace bien no ocurre. Si esto ocurre ya sabéis, destapáis un momento, removéis y volvéis a tapar. Os diré que si tenéis invitados este truco también vale para las ollas más grandes manteniendo el mismo tiempo, en media hora sopa hecha.
Sólo hay un detalle que hay que tener en cuenta, absorbe bastante caldo, así que sed algo generosos con el caldo que pongáis, sobre todo si os gusta la sopa más caldosilla. Algunas veces y depende del tipo de sopa, si le has puesto poco caldo luego te puedes encontrar un pegote de sopa, se que añadiendo líquido se arregla más o menos, pero no queda con buena presencia para presentar si es que ese día se tienen invitados. Yo normalmente me suelo guardar un poco de caldo para luego atemperar la sopa antes de servirla. En casa mi pareja es de los de sopa con casi nada de caldo, Terremoto y Tsunami con algo de caldo y yo con mucho caldito.
También para darle más sabor en casa nos gustaba ponerle dentro trocitos de botifarrón cortado a cuadraditos pequeños o bien trocitos de pollo hervido. Para las ocasiones más especiales le poníamos pequeñas albondiguitas que se cocían en el caldo, sobre todo lo hacíamos así en épocas navideñas, pero a diario también se puede tomar al resultar una combinación bastante completa. A mis pequeños el botifarrón no les entusiasma demasiado, pero las albóndigas las adoran. Lo recomiendo para los que disfruten de esta forma, para mí es delicioso. El botifarrón tiene en sus ingredientes semillas de anís y el gusto del anís le daba un punto muy especial a mi modo de ver. Para la sopa rellena no hay ningún problema. Se hace el mismo procedimiento, pero poned bastante caldo y la olla bien grande para evitar que se apelmace.

El truco que os acabo de explicar con la sopa se puede aplicar también para cocer la pasta. Nosotros no solemos tomar pasta de noche, porque la encuentro un poco pesada antes de ir a dormir. La forma es como la que os he explicado antes. Se pone el agua con una pizca de sal unas gotitas de aceite y nosotros ponemos una hoja de laurel. Esperas a que hierva, se pone la pasta dentro, macarrones, hélices, espaguetis, tallarines, raviolis… se cierra y se esperan unos quince o veinte minutos. Vamos, el tiempo en que preparas la salsa y pones la mesa. En casa somos cuatro y claro, ponemos bastante pasta, y esperamos ese tiempo. Se que me diréis que de esta forma los tiempos son los mismo, pero el ahorro energético es considerable y la disponibilidad para hacer otras cosas mientras también son de agradecer. Pensad en la de cosas que podéis ir adelantando en veinte minutos o simplemente darse el gustazo de disfrutar un ratito para ti o para tu familia. Seguro que más de uno se apunta a este truquito.

Nota: Es curioso, pero acabo de darme cuenta que como en casa muy pocas veces hacemos arroz a la cubana, el truquito no le he intentado hacer para hervir el arroz blanco, pero tampoco me extrañaría que sirviera, aunque no lo tengo comprobado.

Editado: Mirad los comentarios, Tonia nos dice como hacer con esta técnica el arroz. Gracias encanto.

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Este año Terremoto se ha disfrazado de ladrón y Tsunami de león

16 Feb

Esto de vivir durante los meses fríos en el hemisferio norte tiene sus ventajas y sus desventajas. La ventaja es que la Navidad es más Navidad y menos playera. La desventaja para las madres es que como la Navidad implica vacaciones de Navidad pues hay que cubrir más días sin colegio. Esa parte “negativa” para cualquier conciliación familiar de madre currante ya ha pasado, pero, pero, pero… siempre hay un pero. Antes de que vengan los siguientes festejos escolares, las madres hemos de pasar por una durísima prueba durante gran parte de la infancia o incluso puede que adolescencia de nuestros churumbeles. Estoy hablando claro está de la “temida” fiesta de Carnaval. Aquella en la que hay un lío entre doña Cuaresma y don Carnal y todo eso y que en el fondo lo único que les interesa a nuestros repollos es poder transformarse cual Superman sin necesidad de usar un callejón o una cabina de teléfonos y salir de la forma más variopinta a la fiesta del cole o bien a las fiestas que los municipios se dedican a organizar para el deleite de los niños, el horror de las madres y el orgullo de los abuelos.

Está visto que este año me está costando arrancar con las entradas del blog. Os estaba contando los proyectos de finales del año pasado y justo cuando estaba a punto de abordar el último tengo que interrumpir todo lo que tiene que ver con el blog (y con el resto de mi vida, dicho sea de paso) para coger aguja e hilo y ponerme con la operación disfraces. Si es que no nos dejan un respiro. Aaainnsss…

Bueno, como íbamos. Este año me he puesto en plan dominatrix y le he planteado a Terremoto la posibilidad de bajar un poco el listón de sus retos, que una cosa es Mortadelo con sus disfraces y otra muy distinta su pobre madre que anda algo exhausta y aún no tengo tiempo para recuperarme de un berenjenal y ya entramos en otro. Terremoto este año ha sido comprensivo… será que le hemos prometido que le compraríamos un móvil y quiere tener a mamá de buenas. Así que tras plantearnos unas cuantas posibilidades aprovechando el arsenal de vestidos y complementos que guarda en su cuarto, al final decidimos uno sencillo de montar. A Terremoto siempre, pero cuando digo siempre me refiero literalmente a siempre, le han gustado los malos de las pelis. Si una peli o una historia no tiene un malo maloso, pues no tiene gracia. Ya de pequeño una vez se disfrazó de villano, así en plan general. Otra vez también de pequeño se disfrazó de Joker, el malo maloso de Batman. Luego de malvado emperador Zurg el archienemigo de Buzz Lightyear. Otra vez de alienígena psicópata que quería invadir la tierra. De pirata malo. De doctor chiflado. De Rey Zombie. De Capitán garfio. De bandido del Oeste. De cocodrilo depredador… Bien pensado, se ha disfrazado muchas veces de malo. Pero, le faltaba uno que aún no había tocado y me refiero al malo básico, el caco, el choricillo de baja estopa, el carterista, el descuidero, el maleante, el mangante, el ratero, el saqueador…. Vamos, el ladrón de poca monta. Ese que sale en los cómics del Mortadelo y del Super López que ahora lee y que se troncha con las desventuras de unos pobres ladronzuelos chapuceros. Así que este año hemos añadido un malo más a la lista de malos que esta que os escribe ha confeccionados y Terremoto se ha disfrazado de ladrón a palo seco, así, sin más.

El disfraz es muy fácil. Terremoto tenía unas deportivas negras y unos pantalones negros de esos anchotes que llevan hoy los jóvenes. También tenía por casa una gorra de punto oscura tipo rapero. Además encontramos una linterna de esas que te pones en la cabeza y que supongo que debimos comprársela alguna vez que fuimos al Decathlon y se empeñó en tener una (digo supongo porque así suele conseguir sus innumerables linternas y porque es de esa marca, jiji) Teníamos también unos guantes de algodón negros que habíamos adquirido para algún otro disfraz, no recuerdo cual, creo que el de científico loco. Vamos, que al final lo único que necesitábamos era un polar negro, un antifaz negro y una bolsa de dinero.

Confieso que este año estaba con las pilas bajas y con poco ánimo de montar disfraces, así que en una de las dos tiendas de disfraces que hay cerca del curro encontré el antifaz y la bolsa de dinero. El antifaz tuvimos que recortarle un poco la curva de la nariz. Afortunadamente no se rompió ni quedó cortante, porque no tenía eso muy claro si la recortaba. Es uno de los inconvenientes de tener un hijo adolescente con la cabeza talla sandía generosa. La bolsa de dinero tenía el símbolo del dólar impreso y él prefería el del euro, por eso de ser la moneda que manejamos. Le solté que en los cómics siempre ponen ese símbolo en los dibujos y milagrosamente no puso ninguna objeción. El polar, evidentemente, lo adquirí en una tienda de deportes.

Este año se planteaba pues fácil. El único problema surgió dos días antes, cuando me pidió una pistola porque las que tiene son tipo revolver y esas son del Oeste, no de un caco. Además expresó que deseaba que hiciera mucho ruido. Aaaaiiinnnnsss…. fui a buscar su pistola, que evidentemente procuré que no hiciera un ruido superior al que se supone puede aguantar luego una madre en su casa y me presenté con una bolsa etiquetada con el título de “pistola de gangster”. La pistola le ha gustado, pero por su culpa acabamos de descubrir un nuevo malo que no tenía muy controlado. Los gángsters. Así que llevo dos días relatando historias de la Cosa Nostra, la Camorra y del breviario Vida y milagros de Alfonso Capone. Si supiera leer mejor y más rápido creo que le endoso los libros de Mario Puzzo que tengo por casa de mis padres y que se entere el solito, que parece que hacemos un master de matones en casa desde hace unos días.

La mañana del viernes Terremoto se ha puesto su oscuro traje de ladrón chapucero y pistola en mano ha atracado a su hermanito que aún iba en pijama y batín. Por desgracia, el cole ha suspendido a última hora la fiesta. Terremoto me he dicho cuando ha vuelto que la tarde anterior uno de los nenes de silla de ruedas había muerto y por eso no ha habido este año fiesta de Carnaval en su cole. Me ha dicho que sentía haberse quedado sin fiesta ni dulces. He intentado reflexionar con él y trabajarle la empatía. Le he preguntado que es lo que consideraba peor, no tener fiesta o haber muerto. Me respondió que evidentemente el haber muerto. Luego le he preguntado si le parecería bien que sus compañeros de clase montaran una fiesta el día después de haber muerto él. Aquí me ha dejado descolocada. Me ha dicho que realmente le sería igual porque él ya estaría muerto. Vamos, que lo ha entendido pero su lógica aplastante no es la más indicada para ayudarme a trabajar la empatía para estos casos. Así que probablemente este disfraz sea el que utilice el año que viene. Pobre pequeño y pobre familia.

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Pero el día antes que la fiesta de Terremoto, tenía otro reto a cumplir, ya que el jueves el cole de Tsunami montaba su sarao. Pero esa prueba no dependía tanto de mi persuasión ni de los deseos de Tsunami, sino más bien de los del cole. Cada año hacen una Rueta muy chula en el parque de al lado del cole y luego regresan y en el patio montan una fiesta para niños y padres que está francamente bien donde los mayores venden tartas y bebidas para el viaje de estudios del año que viene. Por la experiencia de los dos años anteriores, cada clase se disfraza de algo que tenga que ver con el nombre que ese año los niños han elegido para su aula. Cada año a principios del curso, los profesores les informan que ese año los nombres tienen que ir de una temática u otra y los niños buscan un nombre para su clase que les definirá todo el año. Cuando Tsunami tenía tres años el tema fue el arte, concretamente la pintura. Nuestro pequeño fue del cuadro que eligieron en su clase. A los cuatro la temática fue el campo, sus actividades, oficios y herramientas. La clase eligió el nombre de una herramienta del campo. Los peques fueron de agricultores y todos llevaban esa herramienta. Este año el tema es la luz. La clase eligió un nombre y cuando me lo dijo lo primero en que pensé fue en como hacer un disfraz de eso. Por lo visto yo no fui la única madre que pensó eso porque el primer mensaje de whatsapp cuando se supo el susodicho nombre de la clase fue ¿alguien sabe como vamos a idear un socorrido y exitoso disfraz de fuegos artificiales? Confieso que mi menda ya tenía varias ideas en mente, pero los profes no han querido ponérnoslo tan difícil y ha habido cambio de planes. Como he contado varias veces, el cole de Tsunami es muy especial en muchas cosas y muy innovador. Dan entre otras cosas una importancia a la educación sensorial y parte de esa educación sensorial es a través de sus clases de música. Parece ser que este año han trabajado entre otros El Carnaval de los Animales. Es una pieza que les ha gustado tanto a todos y que todos tenían su parte favorita que han decidido disfrazarse de El Carnaval de los Animales. Os cuento la historia más o menos como fue.

Todo empezó hace unas semanas cuando hablando con Tsunami le preguntamos de que se tenía que disfrazar. Tsunami fue muy directo, de “Hemion”. Al principio su padre y yo nos quedamos algo estupefactos ante tal palabro. Temíamos que el cole se hubiera vuelto además de innovador, frikie. ¿Cómo era posible que los niños se disfrazaran de Hermion de Harry Potter? ¿acaso el cole había demanciado? ¿habían sucumbido al lado oscuro de la magia? Pero no. Ni una cosa ni otra. Papá Tsunami pilló el móvil (ni se molestó en llegar al ordenador) y descubrió que el tal Hemión es un híbrido entre caballo y asno, o como le llamaba Tsunami, un burro salvaje.

– Veamos – le preguntamos – ¿os vais a vestir todos de burros?

– No mamá, cada niño elige el animal del concierto y no es un burro, es un burro salvaje.

– Hm…. ¿Qué concierto?

– Pues el de Camile Saint-Saëns

Hmmmm…. ¿perdonen? –pensé.

– Sí. Camile Saint-Saëns es el autor de El Carnaval de los Animales, lo hemos dado con la profe de música y yo voy de hemión. (Toma esa. Por si teníamos dudas con las innovaciones del cole)

Así que fui pensando en como se hacía un asno… perdón, un burro salvaje y asistí unos días después a una reunión para padres en la que se nos informaba del proyecto del carnaval de ese año. La profe nos lo explicó todo. Los niños irán de negro y en la clase estaban haciendo falditas, puños, corbatas y pajaritas con hojas de partitura. Cada padre se encargaría de confeccionar la cabeza del animal elegido por su pequeño. Nos dio ideas. Incluso nos brindaron como los otros años, la posibilidad de ir todos una tarde para intentar montarlos o ayudarnos. Así que salí de allí acordándome de los burros, los hemiones y todos los equinos que se pasean por un carnaval. Fui a recoger a Tsunami, porque mientras los padres tenemos reunión los peques juegan en otro sitio, y mi sorpresa fue cuando por las buenas había decidido un cambio de animal. No me gusta el hemión, he decidido que es más chulo ir de león. Así que tocaba asegurarse de que no cambiaría de bicho a última hora. Tras hacer el chócala y todas esas cosas que hacemos cuando queremos asegurarnos de que no van a dar sorpresas, esta madre se puso manos a la obra. A continuación, os contaré lo que hemos hecho algunas de las madres que nuestros repollos nos han solicitado el temible león para adornar sus cabecitas.

El más sencillo de todos ha sido hacer una máscara: Las he visto de fieltro y de goma eva. Esta última también iba acompañada de una cola, los patrones me han dicho que los han pillado por Internet. Con este material lo cierto es que ha quedado muy bien. La de fieltro no resultaba tan realista, pero también tenía su gracia. La madre me ha dicho que iba muy mal de tiempo y no tenía posibilidades de ir a comprar cosas, así que se las había ingeniando con lo que tenía en casa. Para haber sido así el resultado fue muy bueno. Uso tres colores diferentes para recrear hocico, melena y orejas y luego el elástico.

Lo sencillo pero más elaborados: Uno realizado también con goma eva, pero me gustó un detalle. Era un gran semicírculo, la parte interior era donde habían recreado la cara del león. La parte exterior la habían cortado en tiras largas que luego habían doblado hacía atrás y grapado o pegado con cola caliente a la base de la tira. De esta forma tan simple creaban la melena y quedaba muy, pero que muy resultona.

Los más currados: Fueron los de un pequeñajo y otro menos pequeñajo que las madres habían pillado todos los retales de lana de tonalidades marrones y cobrizas de las abuelas. Luego habían ido enganchando esas lanas en un gorro de lana hasta conseguir el volumen deseado. Una de esas mamás me confesó que se había pasado varias noches hasta las tantas haciendo eso. Las orejas habían pillado también trozos de fieltro de la abuela y las habían cosido. Para la cola una de ellas había aprovechado la lana y había trenzado una larga cola dejando el mocho final como remate de la misma.

Otra de las versiones más curradas fue sin duda para una mamá que había aplicado la técnica anterior pero esta vez con tiras enormes de papel marrón. No se que nombre tiene pero para entendernos era más o menos parecido a la textura del papel que hay en las cajas de zapatos para protegerlos (creo que es papel pinocho o papel de seda). Había conseguido hacer un pedazo melena impresionante que a bien seguro fue la más voluminosa y exuberante de todos los leones del colegio.

El más currado de todos: Ese lo había hecho íntegramente la abuela, que además de tiempo sabe un rato de patronaje y se había ido a una de las tiendas de telas más buenas de Palma. Lo sé por las bolsas que usó para llevarlo y porque la madre me había dicho que le pensaba pasar el encargo a su madre que de eso sabía un montón y ella no pensaba hacer nada. Así que tengo que felicitar a la susodicha abuela por su pericia y el magnífico resultado que consiguió. Era más o menos la primera idea que tuve pero que descarté por cara y por laboriosa. La señora había comprado tela de peluche, esa que imita el pelo largo. Con esta tela había cogido dos trozos rectangulares largos con los que envolvía la cabeza y hacían la melena sobre el pecho del niño. Iban cosidos detrás lo que ayudaba a dar realidad al crear la línea donde se dividen las direcciones del pelo que giraba hacia la parte del pecho. Arriba había cosido otro trozo para hacer diríamos la parte de encima del gorro y en la zona delantera de las costuras había hecho también unas orejitas con una tela menos velludita con un tono oscuro para el exterior y un claro para la interior. La cola era de la misma tela que las orejas y rematada con un “plumero/pompón” de la tela del cuello. Vamos, un auténtico león. Fue sin ninguna duda el niño más abrigado de todo el carnaval.

Para Tsunami como no tiene abuela que le cosa y una madre con dos niños, opté por otra idea más sencilla. Le compré un gorro de lana con visera que situé en la parte del cogote y que además era reversible, cosa que le encanto. Hice esta compra el mismo día que fui a por el polar de Terremoto y el de Tsunami. Cosí a este gorro una bufanda mía en tonos marrones. Ya sabéis que uno de mis lemas es el de la imaginación al poder. Es una de esas con el punto gordo que hace como circulitos (no sé como explicarlo, así que lo entenderéis al ver la foto). Para la cola reciclé una cola de un disfraz de tigre que le hice de pequeño y al que quité las rayas negras. Era una cola hecha de fieltro naranja con el extremo en negro y que cosí en el polar negro. Tan sólo me quedaban las orejas, pero no tengo por casa trozos de fieltro y como sinceramente no me apetecía tener que comprar un trozo de 50 cm. por metro y medio de largo que hace la pieza mínima que te venden, en color marrón claro y marrón oscuro, pues opté por otro sistema. Hice las orejas de cartulina y las pinté con ceras. Se que no queda tan bien y son menos resultonas. Se que tendría que haberles aplicado un mejunje de cola blanca y papel de periódico para darles volumen y luego pintar, pero el tiempo de secado iba en mi contra. En ocasiones las madres tenemos que sobrevivir con elegancia y estilo y sinceramente, no me apetecía quedarme otra vez hasta las tres de la mañana haciendo, cosiendo, modelando o pintando cosas. Tsunami quedó encantado con su disfraz, lo encontró muy divertido y fácil de poner. Para hacer la melena de debajo el cuello tenía pensado que una parte de la bufanda le colgara por la parte delantera justo debajo de la barbilla. Cuando estaba tomando las medidas el peque me comentó que en el cole había hecho una pajarita con las partituras y que se tenía que ver. Por ese motivo dejé expresamente la parte delantera algo más larga de lo que tenía en un principio pensado.

El día de la fiesta fui al cole para ayudar a maquillar a los nenes. Dos madres habían llegado antes y casi, casi tenían a todos los nenes maquillados. Así que le hice unos cuantos detallitos a Tsunami y a un amiguito suyo que me lo pidió y esta ha sido el resultado. Tsunami se lo pasó pipa. En la fiesta estuvo comiendo pasteles de los que vendían para el viaje de estudios. Estuvo saltando, bailando, trepando y corriendo como una fiera y el cascote de león ni se le cayo ni le molestó para nada. En pocas palabras, que pese a las orejas de cartón para el peque fue todo un éxito, que es lo que realmente importa. Este fin de semana he desmontado el casquete. Yo he recuperado mi bufanda y Tsunami tiene un nuevo gorro de lana reversible con el que está encantado. Eso sí… tengo ambas prendas en el cesto de ropa. El maquillaje fue impresionante, pero también recibió algo de color los componentes de la melena. Aunque ese es el menor de los males. Bueno, ya veremos que sorpresa nos depara el año que viene y que reto me espera o como diría Tarzán, ¡Angaua Chita! Angaua

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La estación de los proyectos: El proyecto 145, un post muy friki

20 Ene

Vale. Que ya sé que ortográficamente hablando eso de repetir palabras en tan poco espacio no es lo más indicado. Pero que queréis que haga. El evento del que voy a hablar se llama así. Por suerte no es que fuera nuestro proyecto 145 del año porque sino me da un jamacuco, que ya me bastó con cuatro. Pero, como diría Diego Alatriste “es que somos un tercio de Flandes”. Así que cuando nos lo propusieron nos lanzamos nuevamente de cabeza.

El Proyecto 145 no era algo nuevo, el año anterior al pasado, es decir, el 2013, ya habíamos intervenido en el primer Proyecto 145. Ains, esto de que cada año se llame igual puede ser muy liante. Supongo que para que el personal no se liara también y muy acertadamente, a la segunda edición la llamaron “Proyecto 145: Episodio I” Si el asunto les funciona bien, que de momento funciona bien, no tengo muy claro que subtítulo le van a poner a este paso cuando lleven un porrón de ediciones. Aunque al paso que van sacando sagas y precuelas o secuelas del mundo de la ciencia ficción, puede que este pequeño detalle no les suponga ningún inconveniente.

El evento surgió de la mente de los socios de la AACF o Asociación de Amigos de la Ciencia Ficción que tiene su sede en Mallorca. Supongo que en algún momento de sus vidas debían “aburrirse” tanto como nosotros cuando nos embarcamos en algo gordo, porque sino uno no se explica como unos viles mortales se meten en ocasiones en ciertos berenjenales y mucho menos de tal magnitud. Así pues, con muchísimo entusiasmo, unos medios prácticamente inexistentes, un corazón como una nave nodriza y una ilusión del tamaño de una supernova, cuatro integrantes de esa organización se enfrentaron a una proeza mayor que darle con un sólo disparo de fotones a un agujerito de dos metros cuadrados mientras conduces un caza a toda ostia y tu padre (que aún no sabes que es tu señor padre) te está disparando por la retaguardia. Si señores, lo del agujerito estaba chupado, cualquier medio padawan medio jedi con midiclorianos/currículum/abolengo familiar y algo entrenado puede hacer eso si realmente cree en la fuerza. Pero la que nos montaron esos cuatro insensatos fue de órdago.

La idea era realizar cada año durante un fin de semana en un lugar de nuestra galaxia, una convención donde cualquiera, sin distinción de edad ni necesidad de ser muy entendido en la materia, pudiera encontrar toda una serie de conferencias, talleres, actividades, exposiciones, stands informativos y un mercadillo friki con venta de todo tipo de material. Todo ello debía estar relacionado con la ciencia ficción, el género medieval-fantástico, el universo manga o el mundo de los videojuegos. Además, lo mejor de todo es que es gratis. Un chollazo. Vamos, que por querer pongamos el listón bien alto… otro tercio de Flandes, ya os lo dije (nota de la autora: me estoy dando cuenta que en el mundo friki proliferan “los tercios de Flandes”).

Se eligió el asteroide/hotel Horizonte, como se podría haber elegido cualquier otro lugar de la galaxia, que para eso se buscó alojamiento en una galaxia muy muy lejana con el letrero en letras oblicuas a ser posible.

Consiguieron reunir a un grupo más grande de insensatos, llamados colaboradores, que acudieron para el deleite de toda persona y familia que quisiera aparcar su caza estelar T-65 Ala-X cerca de dicho asteroide. Ese quizás era el requisito más chungo para ir, no porque tuvieras que ir en caza estelar, sino porque las plazas de parking que hay en los alrededores del asteroide Horizonte son pocas y buscadas. Pero en algo se tiene que notar que la fuerza está con uno. Así que toca concentrarse en buscar los efluvios cósmicos que te alumbren en el buen camino hacia un nano-agujero negro o hueco para dejar el buga, vamos.

Ese ya lejano 2013, el smial de Tol Eressëa, se apuntó al cotarro. Fuimos una de las algo más de treinta asociaciones y empresas que acudieron a su llamada de SOS frikinal. Ya en su primera edición, pese a coincidir con un fin de semana de chaparrones ininterrumpidos, tuvieron más de un millar y medio largo de visitantes. Ante esa acogida, un entusiasmo renovado y unas ganas cojonudas de que la parienta acabe sacándote de casa y poniendo en tu sitio al perro que total le hace más caso y se pasa más tiempo con ella, el equipo organizativo decidió que el año siguiente, es decir, el 2014, se ponían de nuevo manos a la obra y se volvió a repetir la experiencia. Nosotros, nuevamente, como masocas que somos y capitanes Alatristes en potencia, nos volvimos a apuntar al cotarro. Es que… seguimos siendo un tercio de Flandes… no aprendemos.

Las dos veces hemos colaborado con la colocación de un stand informativo del smial y de la Sociedad Tolkien Española. El primer año en dicho stand se hacían puntos de libro con el nombre de los interesados escrito en letras tengwar (élficas para que nos entendamos todos). Además de eso y como os adelanté en su momento, dos de nosotros, montaron una conferencia. Corrió a cargo de una hermosa y simpática hobbitona que vale su peso en oro y tiene uno de los corazones más tiernos que he conocido y por la otra parte mi señor R. (que ya está bien de ir por la vida llamándole churri, que cuando una se pone en plan friki eso no pega y mi menda no tiene precisamente mucha pinta de adolescente choni).

El segundo año volvimos a montar stand informativo otra vez acompañado de una pequeñísima exposición de cositas, porque el sitio no daba para más. Nuevamente hicimos la escritura de nombres en letras tengwar, pero en esta ocasión las escribimos en chapas que montábamos allí mismo y que fue todo un éxito. También, el mismo tándem del año anterior se curró una charlita sobre el mundo Tolkiniano titulada “20 cosas sobre la Tierra Media que las pelis fallaron en explicarte” y que ha sido una de las causas de mi ausencia en el mundo de la blogoesfera. ¡¡Sí!!, porque para montar una charla ¡¡tuvieron que buscarse entre los dos las veinte cosas!!, que vale, que sólo son diez cosas para cada uno. Pero nuestros abnegados conferenciantes no se conformaron con buscar sólo diez cositas, nooooo, cada uno buscó una lista más gorda que luego fueron seleccionando hasta que la redujeron a diez cositas y después cada cual tenía que elaborar sus diez cosas. Ainss…. cuando una tiene de pareja a alguien tan perfeccionista como mi señor, buscar diez cosas más luego lo que comentas lleva su tiempo y ese tiempo unido al tiempo que se invirtió en el proyecto que aún no os he comentado fue muuuuuuyyyyyyy pero que muuuuyyyyyy largo.

Entonces fue cuando llegó el día “D” y evidentemente ese día “D” tenía que tener un pequeño opúsculo, el día “d”. Después de haberme tragado todos los preliminares de casa tan sólo puede ver el principio de la susodicha charla. Es la primera vez que me ha perdido una charla, conferencia, taller o lo que sea que haya hecho R. salvo cuando ha ido de viaje y yo quedaba con los niños. Precisamente ese día y sólo con una hora de diferencia se había organizado un cumpleaños de unos compis del cole de Tsunami, al que tuve que llevar evidentemente yo. Pero bueno, todo será por lo bien que se lo pasa Tsunami en los cumpleaños de sus amiguitos. La charla salió muy bien (eso no lo dudaba en ningún momento) y fue muy amena. Pedían voluntarios entre el público que iban diciendo número y luego cada número se correspondía con esa “cosa sorpresa” que luego exponían. Una forma como cualquier otra para desarrollar una charla y que gustó bastante.

239Básicamente esa fue nuestra labor durante todo el fin de semana. Mientras, estuve bastante tiempo paseando por allí dentro con Tsunami que ya el año pasado le encantó y este año estaba entusiasmado. Una chica le pintó la cara. Estuvo jugando en un taller de naves galácticas de lego, aunque no participó. También hizo dibujos y lo mejor de todo fue que los vecinos de stand eran los del grupo RetroMallorca (Asociación para dar a conocer el mundo de los ordenadores, el software y los videojuegos retro). Os explico. Una mesa enorme llena hasta los topes, cual rascacielos en Manhattan pero sin el Central Park, toooodoooo de ordenatas vintage (digámoslo así que ahora si no pones esa palabra no estás de moda) y toooodos ellos con los videojuegos del donkey kong, el Super Mario Bross, los de Scooby Doo y compañía. Eso señores, fue una bendición, creo que los vecinos de al lado adoptaron a Tsunami y le debieron nombrar hijo predilecto. Lo cual fue una forma de tener el niño cerca y controlado sin volvernos demasiado locos. Vale, lo reconozco, además de un tercio de Flandes soy un poco mala madre, pero al niño le encantó y su padre y yo estuvimos todo el día bastante cuerdos. En el fondo se lo pasaron pipa enseñando a Tsunami como se jugaba. Si se portó mejor que en casa, como un angelito oigan.

Además de jugar con los del RetroMallorca, Tsunami y yo paseamos, compramos cuatro cositas que me pidió. Le gustó el stand de Julio Verne donde se puso una escafandra y el de Indiana Jones donde se compró una chapa. Los Ghostbusters Costa Este nos trajeron a los cuatro cazafantasmas, ¡incluso se trajeron el coche!, se pasaron todo el fin de semana paseándose con musiquita incorporada, lucecitas y cazando fantasmas. No dejaron ningún ectoplasma coleando por el barrio. A Tsunami le llamó mucho la atención un sitio que vendían unas reproducciones que habían hecho de Groot, el hombre arbol de Guardianes de la Galaxia, cuando al final de la película es una plantita en un tiesto y está bailando. Estaban muy bien hechas y los chicos nos dijeron que habían invertido unas ocho horas en cada plantita, un currazo. Le encantó un hinchable de R2-D2 de 5 metros de alto y pegó unos cuantos disparos a los stormtroopers (soldados imperiales) de la Guerra de las Galaxias, porque evidentemente, en un evento así, contábamos de nuevo con unos cuantos miembros de la 501st Legion – Spanish Garrison y unos cuantos de ellos se dejaron disparar por el bien de la causa.

310Supongo que pensareis, o no, ¿a que causa se refiere esta chica? Pues bien, la causa esta vez no tiene nada que ver con emperadores ni con bases rebeldes. La causa es más bien solidaria y humanitaria. Muchas veces la gente aficionada a estos temas damos una imagen como de ser muy superficiales o muy raritos. Somos conscientes. Pero os diré que somos bien normales y tenemos las mismas sensibilidades que todos. Ellos no suelen fardar de ello ni proclamarlo a los cuatro vientos, pero en este caso los organizadores han intentado desde la primera edición favorecer a los colectivos más necesitados de Mallorca. Por ello para algunas cosas relacionadas con él han cobrado bien un pequeño donativo o bien un precio, como el de pegarle tiros a los stormtroopers. Cada año el congreso consigue de esta forma además de vendiendo boletos para rifas de productos que los participantes han donado, un fondo destinado íntegramente a entidades y ONG’s. Así y según copio ahora de la página web del evento de 2014 “Todo el dinero recaudado con la venta de las fotos donadas por Alan Flyng (250€ si vendemos las 10 fotos), lo destinaremos a la compra de material necesario para uno de los pisos tutelados de Gaspar Hauser (nota mía, es una asociación que trata a niños con autismo). Hará la entrega la Legión 501 a principios de 2015. Colaboraremos, de nuevo, con la Cruz Roja realizando una nueva recogida solidaria de juguetes (durante el fin de semana del Proyecto 145: Episodio I). Destinaremos una parte de los beneficios a Indig (Fundación Infancia Digna) y sus maravillosos proyectos. Otra parte de los beneficios los destinaremos a acciones benéficas en Son Espases (nota mía, es el principal hospital de referencia de Palma) para con los más pequeños y Na Marga Somriu (nota mía, proyecto destinado a buscar fondos para la planta de pediatría de Son Espases y actividades de Sonrisa Médica). La última parte de los beneficios la destinaremos a algún comedor social.” Así que como veis, además de pasárnoslos muy bien también tuvimos oportunidad de poner un granito de arena para todos estos otros proyectos. Aunque fuera pegándoles tiros a los culos de los stormtroopers. Pobrecitos, como estaban de abollados y eso que las balas eran de espuma.

Se que este post está resultando un poco largo, pero no quería acabarlo sin mencionar antes dos cosas más. Una. Indiana Jones (el de verdad no, que si llega a ser Harrison Ford en persona se me ponen los ojitos al más puro estilo manga japonés y me tienen que hacer una RCP) me enseñó como se maneja un látigo. Necesitaba estos conocimientos para el proyecto que os comentaré en el próximo post. Así que quien mejor que Indi para indicarme como se hacía. El primer latigazo que dí me pegué en la pierna y dolió bastante. Me explicó lo que había hecho mal, uno de los movimientos que me dijo, lo había ejecutado con retraso. Para el siguiente procuré que no hubiera ningún desajuste temporal y a partir de allí no he tenido ni cicatrices de guerra ni bajas destacables. Lo cual es de agradecer.

Dos. Allí también contactamos con una persona que nos ayudó para el proyecto que me queda explicar, que es la EstelCon de Zaragoza. Ese fin de semana el smial de Tol Eressëa tuvo la suerte de conocer y charlar con Pepe Mediavilla, el doblador de Gandalf entre otros. Gracias a él hemos oído en castellano a Worf, Spock, el Osito Teddy (A.I.), el Sargento Apone (Aliens), Lao Che (Indiana Jones y el Templo Maldito), Boss (Mazinger Z), ED209 (Robocop), el General Veers y a la totalidad de los soldados imperiales figurantes en La Guerra de las Galaxias, también comentar que es el doblador habitual de Morgan Freeman, aparte de muchas otras colaboraciones. Mediavilla era el invitado de honor del evento y dio una charla a la que tampoco pude acudir, aiiiinnnsss. Nuestra querida hobbitona y una gondoriana le pidieron si nos podía leer un fragmento de la despedida de los Puertos Grises de El Señor de los Anillos. Es un fragmento que siempre se lee como último acto en las clausuras de las Estelcones y este año nuestra hobbitona era la encargada de hacerlo. Es ese trozo en el que Gandalf les dice a Merry y Pippin lo de “no os diré no lloréis porque no todas las lágrimas son malas” y es el momento en que todos los asistentes nos agarramos con fuerza a los clínex y no los soltamos ni por descuido. Pues bien, Pepe accedió gustosamente. Fueron a una habitación y lo grabaron. Pero la grabación no era muy buena y se tuvo que hacer en dos tomas. Así que gustosamente se nos ofreció para grabar ese párrafo en su estudio y enviárnoslo. Con esto estoy haciendo una especie de autoespoiler del siguiente post. Pero que demonios, ¿acaso no puedo autoespoilarme?

Pepe estuvo muy atento con nosotros y con todos los asistentes del congreso. Habló con todo aquel que se le acercara. Es muy campechano y un buen coloquiante. Algunos le pedimos un autógrafo, yo fui una de ellas. Me acerqué con un libro para que me firmar al lado de un dibujo de Gandalf. Al principio él estaba ocupado y como se tomaba tranquilamente su tiempo para estar con cada uno me puse a esperar. Uno de los chicos me dijo que una señora que había al lado sentada leyendo un periódico era su mujer, así que ni corta ni perezosa me acerqué a ella. Me presenté y le pedí a ver si creía que su marido me podría firmar el libro. Me dijo que no creía que tuviera ningún problema, pero que solía hablar bastante y tenía para un rato. Así que acabé sentada a su lado hablando de viajes, me enteré que los aparatejos esos que alquilas para guiarte dentro de la Mezquita de Córdoba tienen la voz de su marido. Luego derivamos a temas más mundanos, le hablé de Terremoto y de Tsunami y ella me habló de sus hijos y de sus trece nietos. Al cabo de un buen rato Pepe se acercó, se tomó un café mientras se puso a hablar con las dos y al final me firmó el dibujo. Comentamos muchas cosas, la mayoría intrascendentales, muy marujiles de andar por casa. Me enteré que la voz de Galadriel es la de su hija que también se dedica al mundo del doblaje. En un momento lo dedicamos a hablar de Constantino Romero, ya sabéis que era una de esas voces que me encantaba. Le conté la anécdota que conté en su momento en el blog cuando murió y le dediqué una entrada. Él me estuvo hablando de él, las dos parejas eran íntimos amigos, me contó un poco como estaba y como está ahora su viuda. Fue un momento breve pero me gustó tener este pequeño momento. También me comentó, aunque eso ya lo sabía, que cuando le presentaron el día anterior al smial preguntó cuándo era la EstelCon. Desgraciadamente el día que teníamos que hacer la clausura él tenía un compromiso en Valencia. Si no hubiera sido así, dijo, hubiera cogido el tren y se hubiera subido allí, nos habría hecho la lectura en directo. (Vuelvo a hacer autoespoiler) Si para la clausura con la proyección y la grabación de su voz que pusimos, acabaron todos a moco tendido y sin poder creérselo, no quiero ni pensar lo que hubiera pasado si entra este señor por la puerta y se pone a leer al lado de nuestra hobbitona). Antes de despedirnos de él le regalamos dos chapas una con su nombre en élfico y el otro con el de la mujer. Hacer la de los tres hijos y los trece nietos lo dejaremos para otra ocasión, que es un currazo.

Ainnnnssss…. Esta visto que cuando uno es un poco friki cualquier cosa es posible con el uso de la imaginación. Pero esta visto que una cosa así sólo te puede pasar en un sitio de estos, como el Proyecto 145. Tengo que deciros que hace poco fui a ver la última peli de El Hobbit y que en esta Gandalf me pareció distinto. Era como si en cualquier momento fuera a coger una taza de café y se fuera a poner a hablar un rato conmigo. Hm… ¡Qué dilema!

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Las sentencias de Tsunami

1 Jul

Hace tiempo que no os cuento las ocurrencias de mis cachorritos. Este año es un poco especial y los tengo un poco olvidaditos en el bloc. Así que antes de que se me pase y no me acuerde y estas sentencias queden en el olvido por in saecula saeculorum, pasó a inmortalizarlas y así dentro de unos años se las recordaré… y vaya sí se las recordaré.

1ª Perla: Hace unos meses hablando con su abuela por teléfono, esta le pregunta que quiere para su cumpleaños, Tsunami le responde:

“Ya sabes, eso que se sumerge en el agua, está un momentito quieto abajo y luego sube”…

… al día siguiente hablo con la abuela y me dice que haga indagaciones para saber que ese eso que flota y quiere el niño para su cumpleaños, a ver si nos pide un barco o un submarino de juguete. Mi menda cumple con sus obligaciones materno-suegriles y a la salida del cole aprovecho para ir hablando con Tsunami del tema. Mientras subimos las escaleras se lo pregunto directamente y Tsunami me vuelve a soltar la misma adivinanza. Yo me sincero y le digo que no sé a qué se refiere, entonces me dice “Ya sabes, está muy claro, esas cosas que se sumerge en el agua, está un momento quieto abajo y luego sube y flota. ¡Un tapón de corcho! Así podré jugar a hacer experimentos con la abu”

… Un tapón de corcho. Acabáramos, si ya lo decía el niño que estaba bien claro. Así que la abu tiene que envolver con papel de regalo un tapón de corcho que lo ha pedido el niño.

2ª perla: Hace unas semanas fue el cumpleaños de Tsunami, cinco añitos. Pero decidimos celebrarlo el mes que viene, en julio, por unas circunstancias estratégico-familiares (tengo la casa medio desmontada porque en unas semanas tengo pintores y no es cuestión de hacer un cumpleaños con la casa llena de cajas) Así que nuevamente, le volvemos a preguntar a Tsunami por el cumpleaños, esta vez por el regalo que le tenemos que llevar los papás. La respuesta es contundente.

“Un surtido de botes de colorante alimenticio”

Nosotros nos quedamos en plan Humm… ¿perdone?

“Sí mamá, un surtido de colorantes alimenticios para poder hacer experimentos este verano”…

… ¿pero que les enseñan en el cole a estos niños? No se puede negar que el niño tiene una inclinación científica muy fuerte. Eso o va para malvado de laboratorio.

Las siguiente perlas ocurrieron el domingo. Bien pensado, no sé porque, el domingo fue un día que dio para muchas perlas o al menos Tsunami estaba especialmente inspirado.

3ª Perla: Domingo por la mañana el papá de Tsunami y yo estábamos en el balcón hablando de una planta que hay en una maceta. Entonces se nos acercó Tsunami. En las macetas tengo unas cuantas lámparas solares para iluminar un poco eso por la noche. Tsunami se acerca a una de las luces y nos dice, señalando el panelito solar de la lámpara.

“Este rectángulo de aquí con rayitas es por donde se absorbe la energía del sol. Luego esa energía va por aquí (señalando el palo de la luz) hasta llegar aquí arriba. Entonces, no sé aún muy bien como, esa energía pasa a algo (la bombilla es difícil de ver) que genera una luz que cambia de colorines y sólo se enciende cuando es de noche porque de día no se vería, así que durante el día la guarda para luego”

El pater y mi menda le miramos y su padre le pregunta si eso se lo han enseñado en el cole. Tsunami apostilla.

“No papá, lo sé por mi mismo, ya sabes, observa y aprende”…

… definitivamente, el niño es científico.

4ª Perla: Como os he dicho un poco más arriba, el cumpleaños de Tsunami se celebrará dentro de unas semanas. Lo harán juntos los compis del cole que hacen años en junio y julio. Son seis cumpleañeros y toda la clase y sus hermanitos están invitados, ya os contaré como ha ido. Al final y puesto que los gastos se van a repartir con más familias, decidimos tirar la casa por la ventana. También influyó que con este calor no era cuestión de hacerlo en un parque y deshidratar a media clase o de hacerlo en un chiquipark, que lo que quieren los bichitos es correr y saltar. Así que será en una granja escuela y el plan pinta a las mil maravillas. Una cosa que estamos hablando las madres es de montar una piñata. Nuestros piratillas la han solicitado. En la lista de correo hemos debatido sobre su contenido, tanto en cuestión de jueguecitos como en cuestión de golosinas. Hay algunas madres que comentaban lo de poner chuches. Aquí puede que yo sea un poco especial y ya sabéis que no soy una apasionada de estos reconcentrados azucarados, aunque confieso que están muy ricos y entiendo perfectamente que a los niños les gusta y lo piden. Así que evidentemente, les solté por correo mis argumentos que si el azúcar que tienen sólo sirve para las caries. Que si el chocolate tipo Huesitos o botes de Lacasitos es más sano (vamos, nada que no me hayáis oído decir antes). Que si hay que tener en cuenta que al abrir las piñatas aquello cae el suelo así que las chuches tienen que ir envueltas, por lo tanto no todas sirven. Que si quieren chuches es más higiénico poner una tarta de chuches o dar unos cucuruchos de chuches al final… vamos, un auténtico tostón que les he metido. Tal ha sido mi tostón que de momento hay comprada piñata y jueguecitos pero aún estamos con lo de las chuches en debate.

Domingo al mediodía, Tsunami nos pidió por su cumpleaños. Él quiere hacerlo en un chiquipark donde ya se hizo un cumpleaños de otros niños. Así que para que no hubiera sorpresas le comentamos el plan que montábamos los papis. La idea le encantó, casi (según sus palabras) se desmaya al saber del sitio. Cuando le comentamos lo de que haríamos juegos de agua, casi se nos vuelve a desmayar y se puso aún más contento. Luego le dejé caer lo de la piñata, entonces Tsunami sentencia.

“Mamá, pero en la piñata para que realmente sea una piñata de la que gusta a los nenes hay que poner dentro muchas chuches que están muy buenas, pero para que las mamás estén tranquilas y no nos pongan problemas tendríais que envolverlas en papel para que no se ensucien cuando caen al suelo y así me las vas a tener que dejar comer todas”

Yo me quedé a cuadros. El pater se descojonaba a más no poder ante mi cara…. Cría cuervos y sabrán que discurso te tienen que soltar para conseguir un triste caramelito, ains….

5º Perla: Ayer noche montamos turno de duchas, primero se duchó Tsunami y su papá. Mientras yo le preparaba la cena: trocitos de carne rebozada, nuggets para entendernos. Antes de meterse en la ducha, llega el peque todo preocupado y me pregunta como pienso hacerle los nuggets y si es eso que tienen en los McDonalds. Yo adelantándome a los posibles problemas le digo que es parecido a los de los McDonalts pero que no son los mismos. Los de mamá son especiales, los hago con cariño y mucho amor.

Fue decir esto y Tsunami se transformó. Se le borró la sonrisa picarona de sus labios, dio un paso atrás y se quedó muy serio con cara preocupada. Reconozco que me preocupé y pensé que era exactamente lo que había dicho para que mi niño se transmutara de esa forma. Entonces antes de no entender nada, Tsunami me dice muy serio y casi a punto de llorar.

T:- Mamá, no son más que unos nuggets, por favor, no les pongas todo tu amor que sino no te quedará nada de amor para la cena de mañana ni para las siguientes y tampoco te quedará nada de amor para mí. Prométeme que sólo les pondrás un poquitito, una pizquita de nada de amor y guárdate el resto para mí y para los próximos días.

Yo me quedé bastante sorprendida. Mi pobre cachorrito que teme quedarse sin amor de mamá. Así que le consolé, le aseguré que a mamá jamás le faltaría amor para su pequeño. Le dije que él era muchísimo más importante que unos nuggets y que el amor de mamá para Tsunami era infinito. Creo que Tsunami lo entendió y se tranquilizó, porque dejó de estar serio de golpe, dio un salto hacia mí y se me abrazó a las piernas como si su vida dependiera de ese abrazo.

T:- Gracias mamá, ufff…. Menos mal, ya tenía miedo de que te quedaras sin amor.

6ª y última perla por hoy. Ocurrió el domingo noche. Evidentemente, está visto que el domingo aún no había acabado y quedaba una más. Por la noche tuvimos nuestro turno de duchas, yo fui la última y después de secarme me puse crema. Tsunami entra en el baño a lavarse los dientes y se interesó por el bote de crema.

T: – Mamá ¿qué es esto?

Yo: – Es crema, nos las ponemos las mamás después de ducharnos. Los nenes no las necesitan porque tienen una piel finita, pero las mamás sí. Así papá acariciará a mamá y estará suavecita.

Muy sibilinamente, yo me estaba adelantando en la explicación y me justificaba porque me conozco el percal. Vamos que veía venir que luego me pediría embadurnarle de crema cada vez que le duchamos. Así que había que abortar ese posible experimento como fuera.

T: ¡Ah!, ya veo. Las mamás tienen que ponerse esto en sus fósiles para no ir rasposas por la vida…

…¡¡¡¡¡MIS FÓSILES!!!!!

En ese momento entra el pater a buscar a Tsunami.

T:- Mira papá, mamá dice que se tiene que poner eso en sus fósiles para que tú le hagas cariñitos. ¡Mamá! ¡Cuidado!, que te dejas este trozo de aquí de los fósiles sin crema. Sí este trocito de aquí del fósil (señalando una zona de la pierna). Así, bien puesta por todo que luego vas a raspar y se romperá el sofá cuando te sientas en él, ¿vale?

Lo malo del asunto es que luego desde ese momento hasta que se fue a la cama estuvo constantemente recordándome que mis fósiles eran rasposos y desgarrarían toda cosa que se acercara a ellos, ains, ains, y más ains. Eso me pasa por dar demasiadas explicaciones. Si es que no hay forma, siempre acaban ganando ellos. No hay derecho. No hay derecho. ¡¡¡¡Mis fósiles!!! La madre que le parió. Cría cuervos y te sacarán los fósiles.

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Como nos va la vida, un Terremoto adolescente, un Tsunami docto y una madre descolocada

15 Abr

Sé qué hace tiempo que no cuento muchas cosas de la familia, pero es que este año con el estreno adolescente de Terremoto prefiero no hablar de las crisis familiares. Ahora, de momento, estamos pasando por un bache de calma, que ha saber cuánto tiempo nos durará el bache pero bienvenido sea mientras dure. Como ya os he comentado en otros posts Terremoto ha hecho un estreno por la puerta grande, tuvimos muchos líos, porque aunque algunos les cueste creerlo una crisis de un adolescente con espectro autista es muy chunga. Al final la neuropediatra nos pidió que fuéramos a una psiquiatra para dar su opinión sobre los problemas de comportamiento. Así que actualmente Terremoto ha empezado con una psiquiatra que a mí personalmente me encanta. Es una chica joven muy sensata y muy cercana tanto con Terremoto como con nosotros. No es partidaria de medicar si no es necesario y sólo lo que necesite el niño y eso a mí me gusta. Tenía miedo de topar con una persona que atiborrara al niño con pastillas, pero veo que esta no es de esta opinión. La neuropediatra nos sugirió que aumentara un poquito la dosis de la pastilla que ahora toma y desde entonces Terremoto está algo más tranquilo, las crisis han disminuido considerablemente y en esta casa se ha vuelto a poder respirar tranquilo. La medicación que toma ahora es sólo para centrarlo y relajarlo pero en ningún momento le deja atontado ni nada de nada. Las doctoras nos comentaron que con la adolescencia los niños crecen y las hormonas hacen que la química del cuerpo esté variando de un momento a otro. Antes las dosis de su medicina eran más efectivas porque el niño en primer lugar no hacía crecidas tan rápidas y el cálculo de la dosis por peso era más estable. En segundo lugar, los cambios químicos del cuerpo eran más estables durante años, por lo que eso hacía que antes la estabilidad fuera mayor y la dosis fuera la misma durante un gran periodo de tiempo. Ahora cuando el niño entra en la adolescencia es necesario ir adaptándole más a menudo las dosis, podría incluso ser cada tantos meses. También es posible que el medicamento que le iba bien empiece a fallar y se tiene que ir buscando otro medicamento que se adapte mejor a su nueva química corporal. Hasta que uno no ha logrado esto las pruebas pueden ser largas. Un medicamento que creen puede funcionar no lo hace y no se sabe hasta que se lo ha tomado y observamos su reacción, porque nadie reacciona igual.

Ahora Terremoto está más calmado, aunque con muchas ganas de ir poco a poco provocando al personal y lo cierto es que últimamente intenta chinchar más a la familia de lo que suele hacerlo normalmente. El que más recibe es su hermano, aunque Tsunami es mucho Tsunami y es el que mejor se defiende y le contesta. Ese pequeñajo los tiene muy bien puestos ¡Que genio!… digo, ¡Que personalidad! El inicio de la adolescencia de Terremoto también ha venido acompañado de sangrados por el lado derecho de la nariz, así, sin más. Recuerdo que a su edad a mí también me pasó lo mismo. Hasta que fui al otorrino y me quemó una venita que era la que siempre me sangraba. Llevamos a Terremoto al otorrino, pero no localizó la venita y estamos en casa teniendo hemorragias nasales a tutiplén mientras intento que entienda que cuando esto ocurre hay que hacer un tubito de gasa o papel higiénico para taponar la hemorragia, presionar sobre el lado de la nariz y tirar la cabeza hacia atrás. Pero nuestro Terremoto quiere ser muy independiente, pero según para que, si está mamá para que molestarme y así estamos quitando gotas del pasillo como si fuese el rastro de un vampiro mientras me preparo como si fuera la doctora juguetes para curar nuestro niño revolucionado.

La semana pasado hicimos un intento por primera vez para ir dándole algo más de libertad. Dejamos que fuera solo a comprar el pan. Eso que a cualquier padre le puede parecer una chorrada, para nuestros niños es toda una proeza. El mayor problema estriba en que no tenemos ninguna panadería cerca de casa que podamos ver o que esté como mínimo en la misma acera. La más cercana no se ve desde casa y tienes que cruzar una calle, que si bien no es de las más transitadas, tampoco es precisamente una calle sin tráfico. El principal problema estriba en que es una calle ancha y allí los coches en ocasiones circulan bastante rápido. Un poco más abajo hay un semáforo y salen de allí embalados para entrar en una curva y luego seguir recto. Comprenderéis el miedo que teníamos, sobre todo porque él decía que no quería cruzar por el paso de peatones ni el semáforo, sino por en medio de la calle como hace papá. El día que le dejamos, mi pareja salió después tras él para ver de lejos que es lo que hacía y pasarme el parte. Mientras yo estaba en casa encomendándome a San Cucufate, a Santa Bárbara, Santa Rita y San Cristóbal a todo el santoral que tuviera algo que ver con la protección de la infancia y los vehículos a motor. El resultado fue la llegada a casa de un Terremoto victorioso con su barra de pan en la mano y jadeando como un poseso. Al cabo de un rato llegó mi pareja, me contó que se le veía muy nervioso por la calle, iba corriendo al cruzar el paso de peatones aunque en ese momento no había coches. Al ver a un perro (les tiene pánico) pasó corriendo y claro, el perrito quería ir tras él. Por suerte iba atado con la correo y el dueño no se lo permitió. En la panadería la señora, que no le conoce, le pidió que tipo de pan quería y él se quedó que no sabía que decir. Al final después de pedir varias veces lo mismo, le señaló una barra y la mujer se la dio. Volvió a casa corriendo nuevamente como un poseso y subió las escaleras como si un león a dieta le estuviera persiguiendo. Hoy ha vuelto a ir, pero esta vez no ha cruzado por el paso de peatones, ni por un semáforo que hay más abajo. Ha cruzado la calle por la curva, el mejor sitio para él ver y el peor para ser visto. Al llegar a casa le hemos dicho que eso no tenía que hacerlo, que esta vez le había salido bien, pero que podía haberse encontrado con un coche y se ha enfadado porque según él le estábamos riñendo… ufff…. Esta adolescencia acabará con nuestra paciencia… esperemos que su ángel de la guardia tenga las pilas más puestas que su madre, porque va a necesitar ayuda.

También es cierto que ocurren cosas de la adolescencia más divertidas, por ejemplo hace unos días se levantó con ganas de ponerse guapo y me pidió que le pusiera gomina y le hiciera un tupé. Me esmeré todo lo que se puede esmerar una madre en estos menesteres capilares a esas horas de la mañana y con el tiempo en contra. Reconozco que desde mi modesto punto de vista me quedó muy chulo. Dejé a Terremoto en el baño y fui a ponerme los zapatos, cuando los tuve puestos le llamé y salió del baño con el pelo totalmente aplanado y peinado con raya hacia un lado, vamos, igualito, igualito de Sheldon Cooper. Terremoto todo orgulloso me dice que se lo ha retocado porque a mí no me ha salido bien… ¿hmmm? Al llegar al cole el monitor de la mañana se lo queda mirando, porque el niño se había planchado el pelo pero mucho, mucho, mucho. Le digo al monitor que Terremoto me había pedido un tupé y se ha hecho esto. El chico se lo mira divertido y le dice, “tú y yo vamos a tener una conversación de como son los peinados ¿vale?”

Ya veis, así que mientras en casa estamos lidiando con las hormonas del mayor, el peque no se queda atrás y de cada día quiere ser más mayor. En el cole este trimestre les están enseñando el cuerpo humano. Hace dos sábados, mi pareja y yo nos quedamos atónitos con la charla que nos soltó Tsunami en el coche. Os pongo en situación. El peque entra en el coche y su padre va a cerrarle el cinturón de la silla, entonces Tsunami le dice:

-Quiero que me cambies ya está sillita por una de mayores, porque yo ya soy un hombre, así que quiero una silla de hombre.

-¿Y cómo sabes Tsunami que ya eres un hombre? – le pregunté yo.

-Pues muy fácil –me responde- Los bebes cuando van con el coche lo hacen con una sillita de bebes, la que tenía antes. Luego al crecer y convertirse en un nene tienes esta. Después hay un momento en la vida de los nenes en el que tenemos espermatozoides y nos convertimos en hombres. Cuando los hombres quieren ser papás abrazan a las mamás y conciben a los bebes que crecen en la barriguita de las mamás hasta que nacen. Cuando los bebes nacen van en las sillitas de bebes, lloran, les cambian los pañales y cuando dicen gaga-gege-gugu es que tienen hambre, entonces las mamás los acercan a eso que tienes aquí –señalándose el pecho- y los bebes se alimentan. Pues bien, los hombres no se sientan en sillas de nenes y como yo ya tengo espermatozoides soy un hombre y quiero una silla de hombre para ir en coche.

Obvio tener que decir que su padre y yo nos quedamos de piedra ante un discurso tan contundente, argumentado y completo. Bueno, pensé, a este no le voy a tener que explicar de dónde salen los niños, creo que lo tiene bastante claro. Pues sí, nuestro Tsunami lo tiene claro, tanto que unos días después cuando su padre lo trajo del cole se me acerca y me dice:

-¿Sabes lo que me ha dicho el peque mientras veníamos? Papá, gracias por haberme procreado.

Nuestro Tsunami es sorprendente y desde que dan el cuerpo humano si se hace daño o le duele algo, nos da unas explicaciones de lo más técnico que este niño hasta puede que tenga futuro, ¿quién sabe?

Y mientras todo esto está ocurriendo mi pareja y yo intentamos sobrevivir y no estar demasiado aplatanados por la vida. Este fin de semana he tenido que salir disparada a comprar pantalones a Terremoto porque los finitos del año pasado no le iban. En este último año ha pegado un estirón de diez centímetros y eso se nota. Así que ayer me pasé toda la tarde hasta las tantas cogiendo bajos de pantalones y alargando otros. Mientras, Tsunami se dedica a levantarse todos los sábados y todos los domingos antes de las siete y el sábado, estos dos, nos dieron un susto de narices. Terremoto había ido al baño y Tsunami estaba en su cuarto (está al lado del baño) cuando de repente mi pareja y yo oímos medio dormido a Terremoto gritando “¡¡¡¡¡SANGREEE!!!!!!!” y al mismo tiempo Tsunami gritando “¡¡¡¡Socorro papáaaaaaaa!!!! Ya nos tenéis a mi pareja y a mí saltando de la cama como corredores olímpicos medio zombis lanzados pasillo abajo para encontrarnos que a Terremoto le había vuelto a sangrar la nariz y tenía esta sutil forma de decirlo, cuando delante de sus narices (nunca mejor dicho) estaba el rollo de papel higiénico con el que se podía hacer el tubito para parar la hemorragia. Por su parte, Tsunami se había destapado y no tenía otra forma más diplomática de pedirle a su padre que le tapara. Casi nos los comemos a los dos sin patatas. Mi pareja cuando entró como un cohete en el cuarto de Tsunami sin gafas y sin encender la luz se cargó uno de sus adornitos. De todas formas, aunque hubiera abierto la luz, medio dormido y sin gafas poco hubiera visto, porque el papi de Tsunami se gasta sus catorce dioptrías y el pobre sin gafas lo tiene difícil para afinar la puntería. Después de eso, media familia colapsó y yo me dediqué a repartir caña a troche y moche poniendo firmes a estos dos gamberros que menudas son estas formas de despertarnos. Tan firmes me puse que por una vez sólo ha sido necesario decirlo una vez y el domingo Terremoto ya se ponía él solito sus apósitos nasales y Tsunami vino todo acojonado para saber si ya era hora de poder despertarnos.

El lunes por la mañana, como todos los lunes, llego con sueño al trabajo. Esta mañana Terremoto estaba un poco en plan mosca cojonera y no me dejaba sola ni un momento. Es como un acoso perpetuo. Al vestirme me he puesto un jersey que transparentaba un poco. Al principio no me he dado cuanta pero al ponerlo he caído que con este tengo que ponerme sujetador y no lo llevaba. Así que he ido a coger uno y a ponérmelo en el baño, pero Terremoto se me ha pegado cual lapa de roca y para disimular no se me ha ocurrido otra cosa que ponerme el sujetador en la manga del jersey, como si fuera un clínex pero en versión grande. Luego me he enredado con otras cosas y se me ha ido el santo al cielo. El numerito lo he tenido cuando al llegar al trabajo, después de haber llevado a Terremoto al cole y haber aparcado el coche me he encontrado con un sospechoso bulto en la manga del jersey. Al principio ilusa de mí ni he caído y he mirado que demonios llevaba yo en la manga que abultara tanto. La respuesta ha sido obvia cuando he empezado a tirar de un cabo y ha salido todo el sujetador como si fuera un truco barato de mago de barraca. Por suerte nadie me ha visto y entonces sí que he podido ir al baño sin un Terremoto pegado en los talones. Está visto que estoy empezando a chochear y que necesito varias horas más de sueño para ser persona consciente de todos sus actos, al menos de los más bochornosos.

Por si todo esto que os estoy contando no fuera lo suficientemente premonitorio, me he enterado que una posible conspiración astral esté acechando a mi familia. La noche del lunes al martes ha tenido lugar un fenómeno astronómico llamado luna roja. Tiene que ser una chulada verlo pero dudo que a esas horas esté despierta y no pienso poner el despertador para verlo. Lo peor es que dicen que este fenómeno va relacionado con épocas de cambios y catástrofes, como siempre. Es un fenómeno que sólo ocurrirá siete veces durante este siglo y mire usted por donde en un año y medio vamos a tener cuatro de estas lunas, una cada seis meses. Al contrario que mi madre, yo no soy nada supersticiosa, pero eso de tanto cambio de luna en rojo y tanto cambio hormonal, que la adolescencia de Terremoto nos coincida con este fenómeno, me da un yuyu, que supersticiosa no soy, pero el color favorito de Terremoto es el rojo y seguro que esta concentración de lunas es por algo… ¿será que la luna está adolescente?, ¿será que tengo un hijo hombre lobo o vampiro y yo sin enterarme?… Aunque no tengo muy claro que ninguna de las anteriores criaturas sangraran por la nariz y llamaran a voz en grito a sus madres para que les pusieran un apósito. Como que no las acabe de visualizar así. Pero, quien sabe. Miraré mañana en la manga de mi jersey a ver si encuentro allí la respuesta, de momento hoy me voy a dormir si me dejan. Buenas noches… y… dulces sueños.

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Ideas para disfraces de carnaval: Este año, Tsunami de campesino y Terremoto de forajido.

27 Feb

Al fin, este año podemos decirlo otra vez, hemos superado la prueba de nuevo, yujuuuuu…

Cada año por estas fechas más o menos en el hemisferio norte tenemos el problema del carnaval. Digo en el hemisferio norte, porque aquí es pleno invierno y digo el problema porque todos los disfraces que impliquen poca ropa por mucho que les gusten a tus churumbeles, pues como que las madres los solemos descartar. Una cosa es un carnaval y otra una bronquitis doble, que no estamos para constipados extras.

En nuestra casa, el mayor suele elegir de que quiere ir disfrazado. En el caso de Tsunami es el cole el que propone un tema porque la clase va en forma de comparsa.  Esta vez no nos podemos quejar ha sido muy fácil. Cada año el cole decide un tema que ambientará en general todo el curso. El año pasado fueron las obras de arte. Este año han sido los oficios tradicionales que tienen relación con el campo.  Esas profesiones que estuvieron acompañando al hombre desde los albores de los tiempos y fueron vigentes hasta que mi madre era pequeña pero que hoy en día o bien han cambiado mucho o bien algunas han casi desaparecido. Pues bien, este año hemos tenido agricultores, espantapájaros,  carboneros, molinos, harineros, panaderos, y grupos de matanzas con matarifes y cerditos y muchas sobrasadas. Por suerte a los pequeñajos de tres a cinco años,  se les ha reservado el disfraz más sencillo de todos. Algunos, los enchufados que tienen abuela con nociones de costura y tiempo libre, han ido vestidos con los trajes regionales de payeses y payesas. El resto, es decir, casi todos, han llevado pantalones algo roídos o petos. En algunos casos los pantalones cogidos con tirantes. Las camisas de rayas, cuadros, lisas… iban acompañadas de un pañuelo al cuello o de una faja de tela en la cintura. Las chicas con faldas largas, chalecos o rebecas y pañuelos en la cabeza como la asturiana del anuncio de la fabada o bien sobre los hombros como doña Rogelia. Pero lo que llevaban todos sin falta era un  indispensable sombrero de paja. Los complementos como regaderas, fajos de leña, bolsas de harina llenas de pupurri casero elaborado en la clase con pedazos de revistas,  o las herramientas del campo también hechas en clase con cartón y tubos de papel de cocina, acababan de dar el toque final a sus disfraces. Aunque realmente el auténtico toque final lo dieron las maestras que se debieron divertir de lo lindo dibujando a los nenes todo tipo de tupidas barbas, bigotes o convirtiendo a algunos en unicejos, mientras que las niñas lucían unas sonrosadas mejillas, algunas con pecas, dignas de Heidi, aquella serie de dibujos animados de la niña de los Alpes que vivía con su abuelito y que junto con Marco el de un pueblo italiano nos traumatizó a toda una generación que hora rondamos los cuarenta y tantos.

Digo que este año lo hemos tenido de perlas porque debimos ser de los pocos padres que no han tenido que salir desesperadamente a buscar un sombrero de paja. Resulta que cuando arreglo el jardín y hace sol me pongo uno, así que Tsunami arrambló con un sombrero con experiencia en jardines y plantas. Lo único malo que tenía este disfraz es que los peques, al ser eso, peques, pues nos caían a un nivel visual bajito y claro, sólo veíamos sombreros a la hora de inmortalizar nuestros retoños para enviar la foto a la abuela, que con tanto sombrerito agrícola no había forma de distinguirlos.

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Al día siguiente le tocó el turno a Terremoto. Este año al mayor le ha dado por las historias de Westerns, así que quería disfrazarse de forajido tipo Clint Eastwood. Tenía bien claro que quería llevar un sombrero de vaquero, que ya tenemos (perfecto), una escopeta de juguete que también tenemos (bravo, esto funciona) un pañuelo rojo al cuello que también tenemos (yujuuuu, este año promete) y un poncho y unas botas vaqueras con espuelas… uy. De eso no tenemos (era demasiado bonito para ser cierto). Cuando hace mes y medio me dijo cuál era el tema elegido, le pregunté si por casualidad podíamos comprar el poncho, pero no, tenía que hacerlo mamá que queda más chulo.  Busque telas, pero no le convencieron. Busque ponchos hechos, pero no me convencieron a mí. Busqué alguna manta con solera para hacerle uno, pero tenían mucha pinta de manta. Estaba ya un poco desesperadita cuando un día recordé que tenía una especie de mantita de reducido tamaño, que se habían dejado los de la mudanza y que había lavado por si en algún momento teníamos que pintar o algo usarla y luego tirarla. La recuperé y era perfecta, el color, el dibujo de la tela, el tamaño. Incluso tenía unos cuantos descosidos y rotos que le daban, evidentemente, el aspecto de usada. Porque señores, a mí no me cuelan eso de que tras estar cabalgando hacia el sol todo el día por caminos con polvo y sudando como unos descosidos, los vaqueros iban por la vida con un poncho inmaculado y como acabado de salir de la máquina de coser. Terremoto dio el visto bueno y lo volvimos a lavar, lo tuve varios días en remojo, luego lo lavamos a mano y luego con la lavadora, jajaja, vamos que quedó con pinta de viejo pero reluciente. La única labor de costura fue hacer un corte en medio para que pasara la cabeza y chachán, poncho acabado.

El problema fueron las botas. Mi niño tiene ya un 41 ó 42 dependiendo del zapato. Además Terremoto ha heredado mi forma de pies, anchos, con mucho puente y delicados, vamos un chollazo. Ya podría haber heredado los pies todoterreno de su padre. Qué envidia mi ex, zapatos que se pone de su talla, zapatos que le vienen como un guante. En cambio Terremoto y yo nos probamos todos los zapatos de la tienda y nos cuesta Dios y ayuda encontrar unos zapatos que no nos duelan, nos entre y ya no hablemos de que encima sean chulos.  Por lo que buscar por mi cuenta unas botas vaquera sin el niño delante era una actividad descartada desde el primer momento. Terremoto no ha querido ir de tiendas, así que las botas como que era muy complicado tenerlas. Entonces ingenua de mí, pensé que si llevaba deportivas y unas espuelas no habría problema, pero lo hubo. Primero porque no encontraba espuelas, segundo porque quería que yo las hiciera y tercero porque dos días antes de la fiesta me dijo que si no llevaba botas y además marrones no quería ir disfrazado de forajido y elegiría otro tema para que se lo hiciera. Aquí casi me dio, así que el martes al salir a merendar, me acerqué a unas tiendas de disfraces que hay cerca del trabajo. En la primera sólo tenían polainas de indios y cantaban mucho que no eran de vaquero, además no tenían espuelas. Pero en la segunda la suerte me sonrió y tenían polainas marrones y espuelas.  Cuando le enseñé las adquisiciones a Terremoto no les puso muchos problemas, sólo que las botas que teóricamente eran para un 45 le venían cortas. El miércoles fue el carnaval de Tsunami, así que el martes noche no pude dedicar tiempo a arreglar el desaguisado. Ayer por la noche volví nuevamente otro año a quedarme hasta las doce pasadas para recortar el trozo de bota que sobraba, coser trocitos en la puntura y ajustarlas. Esta mañana le hemos puesto todo el disfraz y me he quedado flipada cuando he visto que pese a que lo había hecho a ojo se las había clavado de maravilla, ufffff….

Por cierto, investigando sobre los ponchos descubrí que Eastwood lleva siempre el mismo poncho en sus pelis porque resulta que era suyo. Lo había comprado en Madrid y por lo visto no lo lavaba nunca y se lo ponía sólo para los rodajes. Hay que ver que cosas se aprenden por internet buscando ideas para disfraces.

Así que este año os presento dos disfraces muy facilotes con los que mis niños fueron a sus fiestas del cole. Espero que os gusten y hasta el año que viene, a ver si hay suerte y son tan fáciles como estos.

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A los niños hay que hablarles como personas, no como pequeñajos.

12 Feb

No es la primera vez que hago un post comentando la forma en la que hemos de hablar a nuestros hijos. No sé si muchos lo sabéis, pero en ocasiones los mallorquines solemos emplear muchos diminutivos, sobre todo con los niños. Evidentemente, yo soy una de esas personas que tenía este defecto. Me costó mucho quitarme esta manía, pero creo que al final lo he logrado, al menos he mejorado considerablemente.  Cuando Terremoto era pequeño intenté no caer en este fallo. Los niños son pequeños, no idiotas. Puesto que uno de sus problemas era la comunicación, era cuestión de que ya que se le enseñaba, que al menos se hiciera de la forma más correcta, sin diminutivos ni eufemismos. Porque tampoco era cuestión de enseñarle unas cosas para después al cabo de poco tiempo hacer un borrón de todo y enseñarle lo mismo pero de otra forma.

Recuerdo que una vez cuando Terremoto aún era pequeño pero ya iba al cole actual, su padre y yo fuimos a una reunión que se daba en el cole. En esa época su padre aún no se había metido en el APA y los dos íbamos un poco perdidos con los sitios. Vimos una habitación en la planta baja que estaba abarrotada de gente y supusimos que era allí. Pero no, nos habíamos colado. Aunque estuvimos unos minutos a darnos cuenta de ello. Al principio quedamos alucinados del nivelazo de explicaciones y objetivos que nos estaban dando. Una psicóloga comentaba precisamente la importancia de lo que acabo de exponer y como se tenía que enfocar a los alumnos. Estaba poniendo un ejemplo de astrofísica y sinceramente me quedé con la boca abierta pensando si a nuestro Terremoto le estaban dando esta materia y con este vocabulario. Creo que eso fue el detonante de preguntarnos que estábamos en el aula equivocada. Mi ex y yo fuimos a preguntar a una chica que había cerca de la puerta y evidentemente, nuestra reunión era en otra aula. Esa era una reunión de profesores de instituto que no sé porque motivo se había realizado en las dependencias del cole.

Terremoto aprendió mucho vocabulario de las películas de video, y por eso le fomenté su uso, para que aprendiera las palabras y lo mejor de todo es que aprendía a usarlas bien y en un contexto adecuado. Desde entonces siempre que me ha pedido algo se lo he intentado explicar de la forma más adaptada a su razonamiento y con las palabras más técnicas que he podido encontrar. Si alguna le fallaba aprovechaba para explicarle su significado e ir introduciéndoselo.

Cuando nació Tsunami también adoptamos este sistema y lo cierto es que nos funcionó muy bien. El pequeño resultó ser una esponja que pillaba en un plis plas toda palabra nueva que apareciera ante sus oídos. Era interesante ver cómo te pedía una palabra lo que significaba o bien él mismo te daba una definición y te pedía como se decía eso. Te escuchaba atentamente y en una pequeña fracción lo memorizaba y te lo repetía, normalmente de una forma muy correcta y fidedigna al primer intento. Luego como si de un reto se tratara, te iba pidiendo esa palabra durante los siguientes días hasta que ya la había incorporado a su vocabulario.

Hace un par de veranos, cuando Tsunami tenía dos años estaba jugando a nuestro lado. Yo cosía algo y su padre para variar estaba leyendo el libro de turno.  Entonces se nos acercó el peque con un objeto que había cogido del coche de papá. Era un codo de fontanería. Me lo enseña y me pregunta que es. Lo miré, dejé la costura y le expliqué que aquello era un útil de fontanería, que era la parte de una cañería. Este objeto en cuestión facilita la unión de dos tubos para conseguir que cambien de dirección. Se le llama codo y el que tiene Tsunami es de metal dorado. Tsunami se lo quedó mirando con mayor curiosidad que antes.

-¡¡Ooohhh!! Y la cañería ¿para qué sirve?

-Para transportar agua y que salga por el grifo, es algo parecido a la pajita del zumo. Sabes que las pajitas del zumo tienen una zona que se dobla para que Tsunami pueda chupar cómodamente con la boca, pues las cañerías emplean esta pieza para hacer ese giro y así el agua llega a los grifos.

Tsunami se lo siguió mirando con interés. Entonces decidió que tenía que tener una segunda opinión y puesto que lo había encontrado en el maletero del coche de papá, se acercó a él con el preciado objeto en sus manos y le hizo la misma pregunta que a mí.

-Papá, ¿qué es esto?

Entonces papáTsunami dejó el libro, lo cogió, lo fue girando y mirando el tiempo que le decía: Esto Tsunami es un codo de latón de ¾ de pulgada, con conexiones rosca hembra.

Yo me quedé parada mirando fijamente al peque. Tsunami se lo pensó un rato y al final consiguió decir “¡Ah!” y se fue. La verdad es que si nos hubiera repetido todo eso en ese momento me hubiera quedado de piedra. Cuando Tsunami siguió con su vida le sugerí al pater de la criatura que estaba muy bien lo de hablar a los niños usando el vocabulario correcto, pero si no creía que para un niño de dos años ese era un nivel algo avanzado.

Desde que ocurrió esta anécdota han pasado dos años, ahora Tsunami es un nene de cuatro años (y medio) que sigue lleno de curiosidad y con ganas de aprender muchas cosas. Este año en el cole no hay libros para este nivel. Los maestros preparan material de aula y lo que hacemos los padres es pagar las fotocopias. En el primer trimestre de año han tratado varios temas. La profesora les proponía dos temas y ellos votaban con cual querían empezar y luego se daba el otro. Entonces empezaban a trabajar aquello durante unas semanas. Uno de estos temas han sido las mariposas. Cuando nos dieron los trabajos de aula estas navidades, nos sorprendió todo lo que habían hecho en la clase. Primero había una hoja donde se habían apuntado lo que había dicho cada niño que conociera sobre el tema. Luego en otra hoja estaba anotado lo que a cada niño le interesaba más del tema. Las siguiente hojas eran explicativas de todo el ciclo del animalito, de su estructura física, de sus hábitos, si hábitat. La última hoja era un vocabulario algo más reducido de las partes físicas de la butterfly en inglés.

Leer todo aquello fue un gran alivio. En ese preciso momento averiguamos de donde se había sacado Tsunami el día anterior la mega extendida explicación de “mira mamá esta mariposa tiene una espiritrompa muy larga para comer, la emplean para coger su comida de las flores y entonces la alargan y es asíiii de grande, luego cuando ya han comido la recogen en una espiral muy mona que está justo debajo de su nariz”… y yo que llevaba cuarenta y ocho años diciendo que aquello era la trompa esa que usan las mariposas para comer y va y me viene ahora un pequeñajo de cuatro años enseñándome que aquello se dice espiritrompa… si ya decía yo que lo mejor es enseñarles las cosas por su nombre sin eufemismos, agilipollamientos, ni cosas por el estilo. Ahora han dado la circulación de la sangre y empiezan con el cuerpo humano en general. A ver con que nos sorprenderá dentro de nada este pequeño. Miedito me da.

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