Archivo | Educación RSS feed for this section

Final de curso para el lucimiento del cole. Final de curso para el disfrute de las familias.

23 Jun

El viernes pasado acabó para muchos niños su curso escolar. El viernes pasado empezó para muchos padres la difícil tarea de adecuar horarios y conseguir cubrir con un mes de vacaciones de cada progenitor (eso los que pueden tomarse ese mes) casi tres meses de vacaciones de tus cachorrillos y encima si puedes haz vida familiar con ellos.

Si queridos lectores, el verano es época de vacaciones, playas, cenas a la fresca y perniciosos helados que nos fastidian la operación bikini que se empezó a principios de año después de las fiestas de Navidad. Pero como todo en este mundo, el verano no es lo mismo para todos. Esas vacaciones en las que una era libre, iba a la playa y disfrutaba de su mes de vacaciones hace muchos años que dejaron de tenerse. Concretamente quince. Y supongo que aún me faltan bastantes años para que esta que os escribe pueda volver a disfrutar de una merecidas vacaciones para si misma y su mister, aunque sólo sea de unas semanitas escasas.

Pero no es cuestión de estar apesadumbrados, porque hoy no vengo a tratar el tema de cómo cubrir en verano las vacaciones de tus hijos. No. Hoy os vengo a comentar un pequeño hecho que es el que, aunque no os lo creáis, declara oficialmente empezadas las vacaciones de verano. Nos estamos refiriendo a la fiesta de fin de curso.

Recuerdo con cierta nostalgia, porque cuando se recuerdan cosas de la infancia uno siempre lo rodea de un halo de cierta nostalgia, las actuaciones de final de curso. Por ese entonces yo iba a un colegio de monjas, al que años más tarde también iría Terremoto. Cada año coincidiendo más o menos con los días posteriores a las vacaciones de Pascua, las profesoras se revolucionaban porque tenían que montar los numeritos de la fiesta de final de curso. Yo sobreviví a esos numeritos, y como yo sobrevivieron promociones y promociones de niñas junto a sus familias, que un día en concreto, se revolucionaban para acudir a un lugar señalado para vernos mover el body buenamente y como podíamos al son de diversas músicas. Recuerdo una coreografía con una cancioncilla de Bonnie and Clyde… bueno, sólo recuerdo el primer paso de la coreografía. El resto debía ser un rollo. Íbamos con una gorra roja o blanca y un pañuelo rojo o blanco dependiendo del lugar que te tocara en la fila. A mí me tocó la gorra blanca y el pañuelo rojo. La gorra hace años que le perdí la pista. El pañuelo lo sigue llevando hoy en día Terremoto cuando se disfraza de personaje del Oeste Americano y está guardado en su zona de disfraces.

Quitando esta melodía y este pañuelo, poca cosa más recuerdo de estos finales de curso. Las músicas las he olvidado y afortunadamente las imperiosas coreografías también. Dicho sea de paso, las profesoras del colegio nunca fueron muy buenas a la hora de crear coreografías, así que tampoco se ha perdido gran cosas con el olvido de las mismas. Cuando Terremoto fue al principio a dicho cole, las circunstancias de la fiesta de fin de curso no habían mejorado. Seguían siendo básicamente las mismas que en mi época. Es más. Habían empeorado en un sentido.

En mi época las monjas no tenían un sitio en propiedad donde hacer el numerito. Así que se veían obligadas a alquilar diversos espacios para que el cole se luciera y saliera luego una reseña lo más grande posible, en los periódicos locales donde alababa la colorida despedida de curso que habían dado las alumnas de tal colegio en dicho sitio. No recuerdo las coreografías, pero si recuerdo haber actuado en el campo de fútbol del Baleares, donde casi el colegio se queda sin alumnas. Es día se sentó a los padres en la zona de sombra y a las actuantes en la zona de sol. Actúa tú una tarde soleada de finales de junio sin sombra, ni agua, ni naa de naa. Por suerte en el campo del Baleares fue cuando hicimos el numerito de Bonnie and Clyde, donde nuestra clase fue una privilegiada al tener en la indumentaria una gorrita con la que cubrirnos, y un pañuelo con el que secarnos el sudor. También recuerdo aquella vez, aunque este sólo se hizo un año, pues el alquilarlo debía costar un dineral, en el que mi menda lerenda tuvo el honor de exhibir mis habilidades robótico / danzarinas en el mismísimo escenario del Auditórium de Palma. Evidentemente, alquilar la sala grande del Auditórium debía ser muy cara. Así que ese año las monjas se agenciaron la sala Mozart, que es la sala más pequeña donde se tuvieron que apretar, agolpar y enlatar todos los padres y “actrices” danzantes. Pues sí, eso debía costar una pequeña fortuna, aparte de la queja de las familias y los líos que hubo con toda la trouppe de niñas corriendo despotricadamente entre bambalinas de un lado a otro. Eso sí, ese año la reseña del periódico indicando que las chicas del cole tal habían actuado en el Auditórium de Palma, con foto del escenario asaltado por un montón de pueriles y gráciles danzarinas, quedó muy chic, para que negarlo. Aunque normalmente en mi época donde más veces actuamos fue en la pista cubierta del Polideportivo Príncipes de España. Allí al menos no pillábamos ninguna insolación y los padres no se comprimían cual lata de sardinas. En todas esas actuaciones teníamos luego el problema de localizarnos mutuamente, es decir, de hacer coincidir padres con hijas. Eso era más difícil que el juego de enlaza objetos con una línea. Era agobiante salir a las diferentes pistas e ir mirando mientras un mogollón de padres agitaban las manos desesperados para que su progenie los detectara.

También recuerdo, esta vez con cierta simpatía, el día que ensayábamos en el escenario con cartulinas de colores el montar un letrero de bienvenida para los padres. En ese entonces yo era más grandecita y tenía al lado a mi amiga M.A. Como las dos teníamos el mismo color yo leía un libro y hacía con la cartulina lo que ella. Todo iba bien hasta que de pronto una monja entró en cólera por como se hacía y apareció mi nombre a voz en grito resonando en la sala “¡¡¡¡Laura!!!! Sí, fijaros en Laura que bien se concentra que está leyendo un libro y encima lo hace bien” Yo quedé por un momento en estado medio catatónico y recé para que no me pidiera el nombre del libro “Drácula” de un tal Bram Stoker.

Cuando Terremoto fue a este colegio, las monjas ya habían adquirido unos terrenos a las afueras de Palma, de hecho los habían adquirido en los últimos años en que yo iba al colegio. En estos terrenos, las monjas ya habían construido allí un polideportivo con diferentes pistas y zonas. De hecho lo empezaron a construir en los últimos años en los que yo iba al colegio, en los que con la factura de cada mes (porque por aquel entonces los coles no eran concertados, eso vino luego) nos ponían en la factura una anotación de donación para la construcción del polideportivo (sin la opción a elegir si realmente querías o no hacer esa donación). Recuerdo que en casa eso no nos hizo mucha gracia, porque era un extra de “donativo” muy generoso y encima yo nunca pude disfrutar del maldito polideportivo y no pensaban siquiera poner una opción para las exalumnas que habían aportado para la construcción de poder disfrutarlo. Vamos, que ni una fiestecita de inauguración.

Pero bueno, no nos desviemos del tema. El resultado era que para ir al polideportivo, se montaban unos atascos de órdago. Que para ir al polideportivo se tenía que pasar por un polígono industrial, el más grande de Palma, generalmente un viernes por la tarde y que coincidía con la hora de salida del trabajo de dicho polígono. Que la única carretera que conducía al polideportivo era una local de esas de poco tráfico cualquier día del año menos ese. Que no estaba preparada para ello, con tan sólo un carril de ida y otro de vuelta. Vamos, como dirían muchas, un despropósito.

Pero allí estábamos padres, hermanos, abuelos, perro, tíos y demás familiares de los “actores” dispuestos a darlo todo por nuestros retoños, aguantando estoicamente la cola de los coches, mientras mi madre a grito pelado iba tirando improperios a troche y moche porque no llegábamos para ver al nieto. Intentando luego aparcar dentro si se podía y sino y tenías suerte a “varios” ejem, ejem (cientos) de metros de la entrada del polideportivo. Tostándose en las gradas o bien alrededor de la pista de fútbol como unas sardinas en un chiringuito de playa gaditano para ver la actuación del cachito de la carne de tu carne. Sin que en ningún momento a las monjas se les hubiera pasado por la cabeza habilitar una zona con toldos o con sillas para las abuelas más mayores, ni nada de eso, que para eso estaba el bar donde se cobraba y bien cualquier consumición que se hiciera aunque sólo fuera un triste botellín de agua para no desfallecer. Para compensar la falta de infraestructura, el populacho que muchas veces es sabio, había caído una vez, pero en las siguientes muchas familias acudían como si fuera un día de playa. La abuela en su silla plegable playera, con su pamela de telas floreadas y un paipái de papel de tienda a cien con el que se abanicaban como ahínco frenéticamente posesas. Mientras, algunos afortunados se habían traído la nevera de cubitos de la playa y llevaba dentro algo de líquido elemento con el que mejorar la difícil situación.

Pero no crean que los niños lo pasaban bien. No. Al igual que los padres tiraban pestes con el maldito fin de curso, los alumnos hacían otro tanto. Sobre todo porque los habían tenido durante meses ensayando y ensayando las adorables coreografías que montaban cada año las profesoras y que sinceramente, no habían mejorado muchísimo. Se agradece la insistencia en querer formar futuros bailarines, se agradece la insistencia en conservar las tradiciones, pero no se entiende para qué se hace eso. Yo antes vivía cerca de este cole y los vecinos del barrio estábamos hasta el moño de los ensayos. Los sacaban a todos de las aulas y los llevaban al patio por turnos para ponerles la música y que ensayaran, unos tras otros. Así que durante todo el día tenías el concierto repetitivo una y otra vez. Además las profesoras daban instrucciones por megafonía y desde dos calles al lado las podías seguir tranquilamente (no exagero, es la distancia entre el patio y mi casa) Tan exagerado era eso que confieso que durante varios años, si por casualidad yo había enfermado o tenía unos días libres en esas fechas y estaba en casa, acabé harta llamando por teléfono a las monjas diciéndoles que o bajaban la megafonía o llamaba a la policía, que los niños eran pequeños no sordos. Confieso también que un año llamé a la policía. Los siguientes años, después de haber hecho la llamada de turno, alguien iba al patio y al cabo de unos minutos el sonido era normal. Me refiero a normal a que desde la parte opuesta de mi casa que da al patio, podía oír la tele con el sonido normal. Porque cuando actuaban ponías la tele a toda y aún así te perdías gran parte de las noticias.

¿Para que servían esos finales de curso? Bueno, aparte de para seguir saliendo una reseña en los periódicos locales de que los alumnos de tal sitio habían celebrado el final de curso… creo que poco más. Los padres habían hecho fotos de sus retoños. Los retoños habían dado gracias a todos los dioses del Olimpo para que aquello hubiera acabado por ese año. Las tiendas de revelado de fotos hacían un pequeño extra al día siguiente. Las familias ya podíamos irnos tranquilas sabiendo que el curso oficialmente había acabado y poco más sinceramente. En la revista del colegio que les endosan a los alumnos a principio del año siguiente, sale todo un reportaje de ello. El colegio sigue manteniendo su prestigio, se ha hablado de él y poco le importa que los niños y los padres lo hayamos pasado bien o no. Poco le importa que se hayan perdido un montón de horas de clase teniendo que ir a ensayar el numerito. Poco le importa que los vecinos hayan deseado que un rayo cayera sobre el equipo de megafonía. Poco ha importado que se haya montado un año más un descomunal atasco… bueno, eso se ve que les preocupó un poco y lo que hicieron fue dividir a los niños en dos tandas. Ahora las familias que tienen hijos de diferente edad tienen que montar el numerito de salir del trabajo antes y actualmente hay dos días de insolación y atasco gratuitos porque el colegio es muy grande y hay muchos niños. Un despropósito como os decía.

Para lo único que se preocuparon en el cole de Terremoto cuando este debía hacer estos numeritos, fue cuando los últimos años les dije que no contaran más con mi hijo para eso. Casi se monta una batalla campal, recibí amenazas de todo tipo y colores, ¿que como podía ser tan egoísta de desear que mi hijo no pasara un mal rato, con lo que tiene y no le obligara a ir allí por el bien de todas las otras familias que se sacrificaban? Lo siento colegio, recuerdo el día que la actuación iba acompañada de unos pompones como el de las animadoras y Terremoto no quería. No sólo no hizo nada en la pista sino que al acabar arremetió contra los pompones y empezó a destrozarlos con saña por todo lo malo que para él significaba. Lo siento colegio, pero yo pienso que mi hijo es primero y sí él me viene suplicando año tras año que eso no le gusta, que le pone agresivo y yo lo veo a la hora de actuar, pues primero es mi hijo que no el prestigio de la institución y el lucimiento del cole en la prensa. Además, carnaza para salir en la foto siempre hay cuando una institución es tan grandota.

Como veis, los finales de curso de este tipo, por si alguien no lo ha detectado, no son santo de mi devoción.

Desde que Terremoto cambió de cole, se encontró con una institución más humanitaria en este sentido. Al ser un colegio especializado, no buscan salir en los periódicos ni que el fin de curso sea para el lucimiento del colegio. Actualmente en el cole donde va Terremoto se hace el último día por la mañana una fiesta donde el AMPA y el cole invitan a los niños, les traen actuaciones merienda y disfrutan juntos. Los padres y familiares estamos invitados, pero a esa hora yo no puedo salir del trabajo, así que me lo suelo perder, pero Terremoto viene más contento y no se colapsa ni se pone agresivo por el final de curso. Tampoco nunca me han pedido por qué motivo no acudo y si alguna vez como este año Terremoto ha preferido quedarse en clase con su profe y no acudir, también lo han respetado.

El cole de Tsunami también es de los que prima más el aspecto humano que no la fama de la institución. El cole de Tsunami monta cada año una fiesta el último día de curso, el viernes tarde-noche. En ella el colegio habita unas mesas en el perímetro exterior del edificio. Todos los sitios tienen toldo con sombra y los padres están invitados a ir con los niños. Cada familia trae algo de comer y al final las mesas acaban bien llenas. Las bebidas y los dulces también son bienvenidos, aunque los alumnos de 3º de ESO ponen una parada de venta de bebidas y postres para recaudar dinero para el viaje de estudios del año siguiente. En la fiesta del cole de Tsunami, los alumnos del último curso se despiden de sus compañeros. También les acompañan ex-alumnos de otros años, porque allí todos son bienvenidos. Se hace una fiesta, las instalaciones están abiertas a los niños, los más pequeños juegan en la zona de toboganes, los más mayores hacen partiditas de fútbol. Algunos pequeños más lanzados están en la zona de árboles trepando un poquito y jugando bajo ellos. Este año ha habido un pequeño mercadillo artesanal y se ha hecho un concurso de tartas saladas con varias categorías. Cuando ya son las ocho, un grupo pequeñito de música en directo ameniza la jornada y hay baile. A esas horas mis dos retoños ya se habían declarado en huelga de sueño y habíamos vuelto a casa. Ha sido un fin de curso divertido, los niños han jugado y han corrido. Los padres hemos hablado y quedado para vernos durante el verano. Nadie ha tenido que estar sentado durante horas sin moverse, Ni los niños se han visto obligados a perder horas de clase ensayando nada. Ni molestando a los vecinos durante semanas y semanas. Este final de curso que os he resumido tan brevemente, ha sido para mí mucho más satisfactorio que todos los numeritos de lucimiento que tan bien recuerdo, creo que por el trauma que me causaban cada año. Puede que haya hablado mucho menos de él, pero si os tuviera que contar cosas os diría que mis peques jugaron, que Terremoto pilló una indigestión de tanto que comió y eso que le advertí que parara un par de veces, que descubrí que E. hace un humus buenísimo, que de las cinco tortillas de patatas que había una de ellas era espectacular, con cebolla, gruesa y el interior a medio cuajar como a mí me gusta, que quedamos de acuerdo para más adelante celebrar con las clase todos los cumpleaños de los peques nacidos en junio y julio, que la tarde fue muy agradable y la vuelta a casa nada estresada, que al llegar a casa no tuve que ponerme a hacer la cena ni a hidratar a la familia ni aplicarles after sun y que mis peques cayeron redondos en la cama y mi pareja y yo estábamos tranquilos y relajados.

Esta mañana cuando he salido a merendar en el trabajo, me he encontrado por la calle unas madres jovencitas, una le enseñaba a la otra la impresionante foto en el móvil, que había tomado a su hijo del numerito de fin de curso. Le decía que había hecho mucho calor y lo habían pasado muy mal pero que el niño se había esforzado mucho y había salido muy bien en la foto. Entonces yo caí en la cuenta que desde que Terremoto no va a su anterior colegio, yo no tengo fotos ni en la cámara ni en el móvil de mis cachorritos haciendo su numerito, pero que tengo unos hijos más felices y una familia más relajada.

Pensamiento de una madre cuando acaba una entrada de este tipo:

El mundo de la maternidad está dividido en dos tipos de personas: Los que tienen fotos del numerito musical de sus hijos en el móvil y los colegios salen en prensa, y los que sólo tienen recuerdos porque no han hecho ni una foto y los coles piensan más en las familias y no en su lucimiento.

CA.0313.beatty

Anuncios

Luchando contra una injusticia, es que no hay derecho a lo que les hacen.

29 Mar

Conozco a una persona que hace años que vive en silla de ruedas. Su vida es algo monótona según se mire. Por la mañana va a un centro donde hacen actividades con él. Ejercicios para estimular y fortalecer sus músculos y así poder ayudarle a que adquiera una mejor calidad de vida. Por la tarde la mujer que le cuida va a buscarle al centro. Lo mete en el coche y pone la silla detrás, en el maletero. En casa la mujer le lee historias, le canta canciones, le habla. A esta persona también le gusta ver un poco la televisión y muchas veces se queda dormido. Cuando esto ocurre casualmente por la noche duerme mejor.  La mujer que lo cuida pone cada noche el despertador de su cuarto y se levanta para girarle, así su cuerpo no creará llagas y estará mejor. Esta persona tiene el pelo rubio y unos ojos azules claro purísimos. Esta persona tiene siete años, es uno de los alumnos del colegio de Terremoto. La mujer que le cuida también tiene el pelo rubio y los mismos ojos azules. La mujer que le cuida es su madre. Ellos dos viven solos, el padre se marchó a la península hace tiempo, no sé qué ocurrió y tampoco lo he preguntado, simplemente es lo que hay. Desde entonces ellos dos forman todo el núcleo familiar.

En el colegio de Terremoto hay setenta niños más como este, aunque no les conozco. Setenta niños que dependen enteramente de sus padres para todo, que apenas pueden moverse y que evidentemente, para su rutina diaria precisan forzosamente del uso de pañales. Para ellos no es un lujo, es una necesidad como pueda serlo para nosotros llevar pantalones o beber un vaso de agua. Para sus padres y cuidadores también es algo indispensable. Algunos de esos niños son grandecitos y no saben avisarte, así que cada día gastan al menos unos cinco pañales por la mañana y uno o dos por la noche, puede que alguno tres. El número exacto no es muy importante pero lo pongo para que os hagáis una idea de cómo es su rutina.  De todas formas cualquier persona que haya tenido hijos pequeños sabe que con cuatro pañales no se pasa uno veinticuatro horas. Estos peques y no tan peques que ahora sufren esta restricción tienes las mismas necesidades que un niño pequeño o que un adulto. ¿Alguno de vosotros se ha preguntado cuantas veces al día va al baño? No sé si será que yo soy una meona, pero más de tres al día sí que voy y por la noche fijo que otra visita cae seguro.

Hasta ahora los padres tenían derecho a pañales y pagaban una parte de su coste al presentar la receta del médico de familia. Por otra parte, los centros tanto públicos como concertados, que atienden a personas con discapacidad también recibían unos pañales que eran los que usaba el centro. Era una forma de ayudar un poco a estas familias que tantos gastos tienen con sus hijos o sus mayores y que pudieran ir tirando como muchos de nosotros hasta llegar a final de mes.

En ocasiones acabo hablando de política y no me gusta hacerlo, pero es que no te queda otro remedio si quieres explicar las cosas. Parece ser que el Sr. Bauzá además de favorecer enormemente a todo su equipo de gobierno y llevar un tren de pluses y aumentos de sueldo que les ha llevado a los tribunales en más de una vez, ahora ha decidido que se necesita más dinero para mantener todos los números de sus departamentos. Es cierto que la sanidad ha sido además de la educación, uno de los sectores más tocados en las islas en esta legislatura. Así que como se acercan elecciones el año que viene, es cuestión de conseguir de debajo de las piedras dinero para invertir en aquello que ellos mismos desmontaron. La solución que han encontrado para empezar a reducir gastos no ha sido otra que reducir los pañales de toda persona niño o adulto que necesite el uso de pañales para su vida diaria a tan sólo cuatro unidades al día. Vamos, a partir de ahora los médicos sólo te podrán extender receta que cubre esa cantidad al mes. De dicha receta se paga el 40% y si se necesitan más pues uno tiene que comprar el paquete pagando el 100% de su importe. Os podéis imaginar que los paquetes no están precisamente tirados de precio, basta que uno haga cálculos de lo que cuestan al mes los de bebé, pues bien, estos cuestan más y los llevas todos los días de tu vida.  No es tampoco que tengan un precio exorbitante, he mirado por internet y he visto precios que iban por un paquete de 20 unidades desde los veinte euros el más barato o unos cuarenta y cinco, evidentemente comprando grandes cantidades, que en farmacia debe ser otro y de estos no los hay en los supermercados, al menos en los de mi barrio nunca los he visto. Pero eso no es todo, resulta que los pañales que el Govern facilitaba a los centros donde estas personas acudían, se han eliminado, vamos que ni subvencionan una pequeña parte, cero absoluto. Esta medida sólo afecta a los centros concertados, pero el problema es que no hay ni de coña suficientes centros públicos para este tipo de chicos ni de mayores, así que la inmensa mayoría de centros se corresponden con esta tipología. El resultado es que los padres tienen que llevar ellos pañales de casa si quieren que se les cambien a sus hijos, teniendo en cuenta que luego estarán toda la tarde en casa y todo el fin de semana con ellos. Porque uno podría pensar que si en los centros no hay que aportarlos, tal vez se pueda cubrir esa cuota o al menos no tener que comprar tantos después.

No sé si alguno de vosotros ha tenido alguna vez algún familiar que haya tenido que estar encamado durante años. Quienes hayan pasado por esta experiencia saben que necesitan unos cuidados especiales, que su piel se llaga con más facilidad y que hay que mantenerla en buenas condiciones de hidratación pero sin humedad. Teniendo a una persona con unos pañales usados demasiado tiempo sólo aporta en el mejor de los casos tres cosas, escoceduras, rojeces y hongos y esto señores es indignante que no se pueda evitar.

Ante esta situación el APA del cole de Terremoto ha abierto por internet una página en change.org recogiendo firmas para pedir que se dejen de aplicar más recortes a las personas con discapacidad y que se vuelva a proveer de pañales para ellos, porque en su caso los pañales no son ningún lujo, sino una necesidad muy pero que muy básica.

Se que en ocasiones la blogoesfera se ha movilizado con causas que realmente lo merecen y os aseguro que esta lo merece. Os pediría a todos aquellos, viváis donde viváis, que nos apoyarais en esta petición, que si conocéis a alguien que desee apuntarse lo difundáis y que con un poco de suerte consigamos que estas personas tengan al menos un presente con dignidad, salud y vida.

Gracias de antemano a todos aquellos que firméis. Estos setenta niños y muchas otras familias de Baleares os lo agradecerán.

2014-03-27 22.09.15

Una de las visiones de Terry Pratchett y la educación.

26 Mar

Esta mañana me ha pasado una cosa sorprendente. Estaba en la biblioteca y un cliente de los habituales me ha pedido un libro, tenía su autor y referencia y no ha sido problemático buscarlo. Luego me ha pedido otro que le habían comentado, el titulo no era exacto así que no me ha aparecido en el catálogo. Luego hemos buscado por el autor que me pedía y tampoco había nada. Lo realmente sorprendente no ha sido no encontrarlo, sino que cuando he entrado en el depósito de libros a buscar el que habíamos localizado he visto que era el último de un estante. Lo he cogido y no sé muy bien porque he mirado el libro anterior a este. Se leía perfectamente en la cubierta su título. Era el libro que no encontrábamos. El autor no era el mismo que él me pedía y por eso no lo habíamos encontrado. Es la primera vez que me ocurre una cosa así, pardiez ¿cuantas posibilidades hay que ocurra eso? Yo diría que muy pocas. Pero esa no ha sido la única cosa sorprendente que me ha pasado hoy. Más tarde me he encontrado con un post de Débora del blog ¡Mamá qué sabe!, en el que tenía un post llamado “Hijo, mamá educa en presente, no pensando a futuro”. Como la mayoría de posts de esta mamá, su contenido es muy interesante. Pero lo que me ha sorprendido no ha sido ni mucho menos que Débora escribiera un post interesante, sino la casualidad con la que me he encontrado después.
Hoy no tenía pensado publicar nada. Tengo el blog algo dejado porque últimamente Terremoto está bastante chungo con su recién estrenada adolescencia, eso hace que buena parte de mi tiempo pase demasiado lento y que la otra parte de mi tiempo sea muy rápido y entre eso y el bajón físico que tengo pues el pobre blog se resiente, aunque me encanta ir leyéndoos todas las noches. No penséis con todo esto que me estoy desviando del tema. La segunda sorpresa se ha dado mientras me he tomado un momentito de relax y he acabado otro libro de mi querido Terry Pratchett, del que ya he puesto alguna cita suya. Este libro en concreto es el titulado “Me vestiré de medianoche”, en él hay una joven bruja. Para Pratchett las brujas no tienen nada que ver con las brujas de los cuentos de nuestra infancia. Algunas veces pienso que las madres tenemos algo de esas brujas y últimamente me he sentido muy bruja estando con los mios. Las brujas son personas que se encargan de cuidar a los miembros de su comunidad, en todos los sentidos. Las brujas son las que dan consejos, solucionan situaciones difíciles de la vida cotidiana, asisten a los enfermos, cuidan a los viejecitos y los que no pueden hacer las cosas por ellos, cocinándoles y limpiándoles a ellos y a sus casas. Asisten a los partos y te asisten y preparan cuando mueres. Y sí, las brujas de Pratchett también tienen aventuras, esperpénticas, brujeriles y muy divertidas, en ocasiones a pie y otras en escoba. Vamos que las brujas de Pratchett son muy especiales. La más joven de ellas, pero no por ello menos sabia, se llama Tiffany Dolorido y en este libro tiene que luchar contra un espíritu malo maloso (lo dejaremos así que no es cuestión de destripar el final a los posibles lectores) En un momento del libro el barón del pueblo le pide a Tiffany que quiere como recompensa. Entonces entre varias peticiones a favor de los miembros de su comunidad, es cuando viene la sorprendente declaración de la joven bruja y donde Pratchett nos da con su forma tan habitual en cuatro frases unas sentencias de esas que se merecerían ser esculpidas en letras bien gordas y tenerlas siempre presentes.
“-Tiffany, creo que tiene usted razón –convino Roland-, pero sospecho que aún guarda algún as en la manga.
-Qué bien me conoce, señor – dijo Tiffany, y Roland se sonrojó por un breve instante-. Quiero una escuela, señor. Quiero una escuela aquí, en la Caliza. Llevo mucho tiempo dándole vueltas a esto; en realidad, le estuve dando vueltas desde antes de poner nombre a lo que quería. En la Granja Hogar hay un viejo cobertizo de piedra que no se está usando, y creo que podríamos dejarlo bastante aceptable más o menos en una semana.
-Bueno, los profesores itinerantes pasan por aquí cada pocos meses –dijo el barón.
-Sí, señor, lo sé, señor, y no sirven para nada, señor. Enseñan hechos, no a entenderlos. Es como enseñar una sierra a la gente para enseñarle qué son los bosques. Quiero una escuela como debe ser, señor, donde se enseñe a leer y escribir, y sobre todo a pensar, señor, para que la gente pueda averiguar qué se le da bien, porque alguien que hace lo que de verdad le gusta es un gran recurso para cualquier país, y demasiado a menudo la gente no lo averigua hasta que es demasiado tarde. Se preocupó de no mirar al sargento, pero la alegró constatar que sus palabras habían levantado murmullos en la sala. Los ahogó diciendo-: Últimamente ha habido momentos en los que ansiaba poder cambiar el pasado. En fin, no puedo, pero sí puedo cambiar el presente para que cuando se convierta en pasado resulte ser uno que valga la pena haber tenido. Y quiero que los chicos aprendieran sobre chicas, y las chicas sobre chicos. Aprender consiste en descubrir quién eres, qué eres, dónde estás, en qué te apoyas, en qué eres bueno, qué te depare el futuro y… bueno. Consiste en encontrar el lugar donde encajas. Yo descubrí dónde encajaba, y querría que todos los demás también lo hicieran. Y si me lo permite, propongo a Preston como primer maestro de la escuela. Prácticamente ya sabe todo lo que es posible saber.”
Al final del libro Pratchett nos deleita con la nota del autor. He estado tentada de copiaros las tres páginas porque son encantadoras, pero no quiero extralimitarme con vuestra paciencia y os tengo que dejar alguna sorpresa para los que luego os animéis a leerlo. Os diré que Terry nos cuenta sus orígenes humildes en un pueblecito, nos describe sus habitantes y nos habla de uno de ellos , el señor Allen que fue quien le dio una realidad sobre la que Terry construiría años más tarde su trabajo, el inventarse cosas. Acaba la nota citando:
“El señor Evans, que falleció en 1988, habló durante todo su larga vida con los hombres que trabajaban la tierra, y no desde la cabina de un tractor, sino a caballo, desde cuyo lomo observaban la vida salvaje que tenían alrededor. Sospecho que tal vez adornaran un pelín las cosas que le contaron, pero todo queda mejor si se adorna un pelín, y yo no he dudado en adornar la leyenda de la liebre para presentárosla a vosotros. Si no es la verdad, entonces es como debería ser la verdad.
Dedico este libro al señor Evans, un gran hombre que ayudó a muchos de nosotros a aprender lo profunda que es la historia sobre la que flotamos. Es importante saber de dónde procedemos porque, si no sabes de dónde procedes, no sabes dónde estás, y si no sabes dónde estás, no sabes hacia dónde vas. Y si no sabes hacia dónde vas, es muy posible que vayas por mal camino.”
Hoy no voy a alargarme, ha sido un día duro y mañana me espera otro. Hoy os dejo con unas cuantas líneas con las que reflexionar. Esas líneas que han aparecido hoy por casualidad en mi presente, que ya es mi pasado y que me encanta que haya ocurrido y me arrancan una sencilla sonrisa y me hacen afrontar de otra forma el futuro. Gracias por adornarnos un pelín la vida Terry, aquellos que te conocemos lo apreciamos siempre.

terry-pratchett-advice-246936

A los niños hay que hablarles como personas, no como pequeñajos.

12 Feb

No es la primera vez que hago un post comentando la forma en la que hemos de hablar a nuestros hijos. No sé si muchos lo sabéis, pero en ocasiones los mallorquines solemos emplear muchos diminutivos, sobre todo con los niños. Evidentemente, yo soy una de esas personas que tenía este defecto. Me costó mucho quitarme esta manía, pero creo que al final lo he logrado, al menos he mejorado considerablemente.  Cuando Terremoto era pequeño intenté no caer en este fallo. Los niños son pequeños, no idiotas. Puesto que uno de sus problemas era la comunicación, era cuestión de que ya que se le enseñaba, que al menos se hiciera de la forma más correcta, sin diminutivos ni eufemismos. Porque tampoco era cuestión de enseñarle unas cosas para después al cabo de poco tiempo hacer un borrón de todo y enseñarle lo mismo pero de otra forma.

Recuerdo que una vez cuando Terremoto aún era pequeño pero ya iba al cole actual, su padre y yo fuimos a una reunión que se daba en el cole. En esa época su padre aún no se había metido en el APA y los dos íbamos un poco perdidos con los sitios. Vimos una habitación en la planta baja que estaba abarrotada de gente y supusimos que era allí. Pero no, nos habíamos colado. Aunque estuvimos unos minutos a darnos cuenta de ello. Al principio quedamos alucinados del nivelazo de explicaciones y objetivos que nos estaban dando. Una psicóloga comentaba precisamente la importancia de lo que acabo de exponer y como se tenía que enfocar a los alumnos. Estaba poniendo un ejemplo de astrofísica y sinceramente me quedé con la boca abierta pensando si a nuestro Terremoto le estaban dando esta materia y con este vocabulario. Creo que eso fue el detonante de preguntarnos que estábamos en el aula equivocada. Mi ex y yo fuimos a preguntar a una chica que había cerca de la puerta y evidentemente, nuestra reunión era en otra aula. Esa era una reunión de profesores de instituto que no sé porque motivo se había realizado en las dependencias del cole.

Terremoto aprendió mucho vocabulario de las películas de video, y por eso le fomenté su uso, para que aprendiera las palabras y lo mejor de todo es que aprendía a usarlas bien y en un contexto adecuado. Desde entonces siempre que me ha pedido algo se lo he intentado explicar de la forma más adaptada a su razonamiento y con las palabras más técnicas que he podido encontrar. Si alguna le fallaba aprovechaba para explicarle su significado e ir introduciéndoselo.

Cuando nació Tsunami también adoptamos este sistema y lo cierto es que nos funcionó muy bien. El pequeño resultó ser una esponja que pillaba en un plis plas toda palabra nueva que apareciera ante sus oídos. Era interesante ver cómo te pedía una palabra lo que significaba o bien él mismo te daba una definición y te pedía como se decía eso. Te escuchaba atentamente y en una pequeña fracción lo memorizaba y te lo repetía, normalmente de una forma muy correcta y fidedigna al primer intento. Luego como si de un reto se tratara, te iba pidiendo esa palabra durante los siguientes días hasta que ya la había incorporado a su vocabulario.

Hace un par de veranos, cuando Tsunami tenía dos años estaba jugando a nuestro lado. Yo cosía algo y su padre para variar estaba leyendo el libro de turno.  Entonces se nos acercó el peque con un objeto que había cogido del coche de papá. Era un codo de fontanería. Me lo enseña y me pregunta que es. Lo miré, dejé la costura y le expliqué que aquello era un útil de fontanería, que era la parte de una cañería. Este objeto en cuestión facilita la unión de dos tubos para conseguir que cambien de dirección. Se le llama codo y el que tiene Tsunami es de metal dorado. Tsunami se lo quedó mirando con mayor curiosidad que antes.

-¡¡Ooohhh!! Y la cañería ¿para qué sirve?

-Para transportar agua y que salga por el grifo, es algo parecido a la pajita del zumo. Sabes que las pajitas del zumo tienen una zona que se dobla para que Tsunami pueda chupar cómodamente con la boca, pues las cañerías emplean esta pieza para hacer ese giro y así el agua llega a los grifos.

Tsunami se lo siguió mirando con interés. Entonces decidió que tenía que tener una segunda opinión y puesto que lo había encontrado en el maletero del coche de papá, se acercó a él con el preciado objeto en sus manos y le hizo la misma pregunta que a mí.

-Papá, ¿qué es esto?

Entonces papáTsunami dejó el libro, lo cogió, lo fue girando y mirando el tiempo que le decía: Esto Tsunami es un codo de latón de ¾ de pulgada, con conexiones rosca hembra.

Yo me quedé parada mirando fijamente al peque. Tsunami se lo pensó un rato y al final consiguió decir “¡Ah!” y se fue. La verdad es que si nos hubiera repetido todo eso en ese momento me hubiera quedado de piedra. Cuando Tsunami siguió con su vida le sugerí al pater de la criatura que estaba muy bien lo de hablar a los niños usando el vocabulario correcto, pero si no creía que para un niño de dos años ese era un nivel algo avanzado.

Desde que ocurrió esta anécdota han pasado dos años, ahora Tsunami es un nene de cuatro años (y medio) que sigue lleno de curiosidad y con ganas de aprender muchas cosas. Este año en el cole no hay libros para este nivel. Los maestros preparan material de aula y lo que hacemos los padres es pagar las fotocopias. En el primer trimestre de año han tratado varios temas. La profesora les proponía dos temas y ellos votaban con cual querían empezar y luego se daba el otro. Entonces empezaban a trabajar aquello durante unas semanas. Uno de estos temas han sido las mariposas. Cuando nos dieron los trabajos de aula estas navidades, nos sorprendió todo lo que habían hecho en la clase. Primero había una hoja donde se habían apuntado lo que había dicho cada niño que conociera sobre el tema. Luego en otra hoja estaba anotado lo que a cada niño le interesaba más del tema. Las siguiente hojas eran explicativas de todo el ciclo del animalito, de su estructura física, de sus hábitos, si hábitat. La última hoja era un vocabulario algo más reducido de las partes físicas de la butterfly en inglés.

Leer todo aquello fue un gran alivio. En ese preciso momento averiguamos de donde se había sacado Tsunami el día anterior la mega extendida explicación de “mira mamá esta mariposa tiene una espiritrompa muy larga para comer, la emplean para coger su comida de las flores y entonces la alargan y es asíiii de grande, luego cuando ya han comido la recogen en una espiral muy mona que está justo debajo de su nariz”… y yo que llevaba cuarenta y ocho años diciendo que aquello era la trompa esa que usan las mariposas para comer y va y me viene ahora un pequeñajo de cuatro años enseñándome que aquello se dice espiritrompa… si ya decía yo que lo mejor es enseñarles las cosas por su nombre sin eufemismos, agilipollamientos, ni cosas por el estilo. Ahora han dado la circulación de la sangre y empiezan con el cuerpo humano en general. A ver con que nos sorprenderá dentro de nada este pequeño. Miedito me da.

2012 Tardor 256

Los enfados de Terremoto vistos por él mismo. El story board de un conflicto.

10 Ene

Modestia aparte, considero que el post de hoy puede ser interesante, al menos nos dará mucho que pensar a los padres.

Algunas veces os he dicho que mi hijo mayor fue un poco torpe a la hora de empezar a dibujar, pero que cuando le pilló el tranquillo nos ha dejado a todos sorprendidos por su imaginación, creatividad y proliferación de dibujos. La mayoría de ellos son a lápiz y sin colorear, un día os enseñaré más dibujos, pero hoy quiero compartir con vosotros algo que considero mucho mejor.

Es cierto que cuando en nuestras casas se genera un conflicto por algún motivo, no siempre se puede sortear buenamente. En algunas ocasiones la dificultad de su comprensión, una presión atmosférica demasiado alta, un cambio lunar o simplemente el tener un mal día hace que muchas veces el diálogo no pueda desarrollarse como debiera y acaba estallando la crisis. Nosotros como parte implicada tenemos conciencia de lo que ha pasado y lo vemos así como nosotros creemos que es. Es cierto como se decía en “El Principito” que los adultos no siempre recuerdan cuando fueron niños y en ocasiones nos puede sorprender descubrir luego lo que han vivido los niños y como lo han visto ellos.

Hoy no os voy hacer leer mucho, simplemente os explicaré estos dibujos y espero que seáis vosotros mismos quienes saquéis las conclusiones. Se que estos dibujos son la visión particular de mi hijo, pero pese a los problemas que él tiene, creo que no debe ser una visión demasiado distante de la que puedan tener muchos de nuestros hijos.

El primer dibujo es de hace unos dos años y medio, quizás tres. Si no recuerdo mal en esa ocasión Terremoto hizo algo que no estaba bien y yo le reñí para que no volviera a hacerlo. Creo que el problema vino por que no quería comer algo y quería tirar la comida a la basura y yo se lo impedí, luego la cosa se nos fue yendo de las manos a lo bestia, él no quería aceptar que estaba haciendo algo mal y decidió que quería fugarse de casa, así que al final ese día, el enfrentamiento y  la regañina fueron sonados. Finalmente, conseguimos que Terremoto se fuese a su cuarto. Ese día y el siguiente fueron muy tensos, porque después de una crisis de ese calibre te deja muy tocada y no estás precisamente ni alegre ni para muchas juergas. Por la tarde, Terremoto me trajo este dibujo. En él hay dos escenas, la del pobre Terremoto que estaba esperando que a mí se me pasara el enfado y recibiera el perdón y aprobación de su madre (o sea yo) y el siguiente en el que yo le denegaba ese perdón y seguía insistiéndole en que había hecho algo mal. Lejos de tomármelo a mal, me impresionó como me veía él y pensé que tal vez me había pasado con la regañina. Así que me pegué el dibujo en la parte interior de la puerta del armario de mi habitación para recordarme como me veía mi hijo cuando yo seguía enfadada con él y no estaba para nada.

enfado 000

El siguiente grupo de dibujos tiene apenas un mes, fue de principios de diciembre. En ellos se representa la siguiente escena:

enfado 001

Terremoto estaba esos días en casa de su padre, y mi ex es de los que ronca cuando duerme, puedo asegurarlo y mucho. Así que el pobre Terremoto se pasaba las noches en vela sin poder dormir mientras su padre lo hacía a pierna suelta.

enfado 002

Una mañana después de haberse despertado, Terremoto le dijo a su padre que esa mañana no había piscina en el cole y no tenían que coger la mochila de natación. Parece ser que la profesora se había olvidado de comentar eso en la agenda, así que su padre le insistió en que tenía que cogerla y por lo visto uno se puso cabezota y el otro más y tuvimos el conflicto montado.

enfado 003

Después de la regañina de su padre y de insistir con lo de la mochila, Terremoto estalló y la tuvieron montada de verdad. Acabó diciéndole que quería marcharse de casa y que no quería tener ni padre ni madre, todo un escándalo.

enfado 004

El resultado es que el padre lo metió sin contemplaciones en el coche y se lo llevó al cole.

enfado 005

Cuando llegaron al cole su padre en actitud nada condescendiente le empujó para que entrara y lo dejó allí mientras él se iba al trabajo.

Parece ser que Terremoto se enfadó mucho y estalló poco después de su llegada al centro. Terremoto llega antes de que empiecen las clases debido a nuestro horario de trabajo, pero por suerte ese día la profesora llegó antes y cuando vio como estaba lo recogió y se lo subió a la aula antes de que empezaran las clases. El chico llegó furioso al aula y la profesora que es un encanto y lo tiene pillado, le sacó unos folios y le pidió que le dibujara lo que había ocurrido para que luego se lo explicara. La sorpresa fue que Terremoto en su enfado y sin quererlo le montó un auténtico story board de la rabieta. Cuando acabó los dibujos ya estaba más calmado, habló con la profesora y el resto del día estuvo bien.

Ciertamente ese día no había piscina por un tratamiento que se le daba. La profesora anotó en la agenda lo ocurrido y explicó que la culpa había sido de ella, que había una nota en el tablón de abajo pero que debería haberlo anotado también en la agenda. Cuando a finales de diciembre tuvimos la habitual reunión trimestral con la maestra, esta nos enseñó estos dibujos. Nos dijo que le encantaban y nos pidió permiso para quedarse una copia. La neuropediatra cuando los ha visto nos ha pedido lo mismo y mi amiga médico también.

El papá se quedó perplejo cuando se vio dibujado, algo parecido a lo que me ocurrió a mí con el primer dibujo del post. Reconoció que se había puesto fuerte, pero yo lo entiendo. En ocasiones tienes que adoptar esa actitud con Terremoto porque si te pones a discutir e intentar razonar con él cuando está cerrado con algo es un trabajo inútil y entonces lo que te recomiendan y mejor va es atajar cuanto antes la discusión para que esta no se alargue y se convierta en un bucle. Es cierto que ese día el papá no gestionó del todo bien el asunto, ya que en lugar de insistir tanto en que no había piscina, hubiera sido mejor decirle que posiblemente no había, pero que como la profesora no le había puesto la nota, llevarían la mochila sólo por si acaso y si efectivamente no había la dejarían en el maletero y lo mejor hubiera sido que la hubiera bajado su padre en lugar de hacérsela coger a él. Pero bueno, no ocurrió así y tenemos que aceptar lo ocurrido, una lección para la próxima vez.

Espero que los dibujos de Terremoto os hayan gustado, que hayan reavivado ese espíritu de niño incomprendido que hace años tuvimos todos nosotros en alguna ocasión y que os ayude a comprender en ocasiones como nos pueden llegar a ver nuestros hijos cuando las situaciones se descontrolan, no sólo es nuestro punto de vista. Hay que actuar, pero también luego hay que saber guiar y acompañar.

Mucha paciencia papás y mamás. No nos queda nada, aún hay mucho que aprender por parte de todos. Nos lo recuerda, un niño.

Los dibujos de los niños y la apreciación de su ser.

4 Ene

Yo no soy psicóloga, ni experta en interpretación de dibujos, ni pretendo serlo. Tan sólo quiero dejaros hoy una reflexión de dos situaciones bien diferentes que ocurrieron en nuestra familia.

Supongo que la mayoría de vosotros conoce los problemas y limitaciones que tiene Terremoto. Basta con mirar cualquier post que lleve el tema de autismo, aunque lo de Terremoto no es propiamente un autismo puro y duro.

Cuando Terremoto era pequeño iba a un cole normal, no a un colegio especial. En este colegio cuando pasaron de cinco años a educación primaria hicieron una pequeña fiestecita para los niños. Cada año el colegio te hacía unas fotos del infante en cuestión, porque necesitaban tres o cuatro fotos tipo carnet para el papeleo. De esta forma te hacían comprar como todo un lote de foto grande, medianas, pequeñas y alguna cosita complementaria. Lo cierto es que esto ya lo hacían cuando yo era pequeña y en ese momento me cargaba que te medio obligaran a ello pero hoy en día me gusta ver esas pocas fotos mías tamaño grande. Así que normalmente las he adquirido. Pero me estoy desviando del tema, perdonadme. Para celebrar ese paso de niños pequeñajos a niños de primaria en el final de curso se hizo un especial con los papis, se les reunió en el teatro del cole y se proyectaron fotos de esos años de guardería. Al final los niños todos ellos bien uniformados acudían al escenario con una banda y un birrete de papel parís y se les entregaba un diploma de graduación. Uno de los pequeños leyó un texto de todo lo que había sido para ellos esos años de cole. Os diré que ese niño era precisamente el pequeño que su madre me recomendó las psicólogas, nuestras ángeles de la guarda particulares, que tantos progresos conseguirían en los siguientes años con Terremoto. Ese niño tenía el mismo diagnostico que mi hijo, sin embargo Terremoto tiene problemas para la lectura y la comunicación y ninguno a  nivel psicomotricidad fina o gruesa. Ese niño era un fenómeno con las letras y la lectura, fue el primero de toda la clase que aprendió a leer, de hecho leía como un adulto, mucho mejor que un adulto, con las pausas donde se debía y una oratoria y entonación envidiable para muchos adultos de hoy en día y lo mejor de todo es que entendía perfectamente el significado de lo leído. Sin embargo, ironías de la vida, se sentía completamente inseguro a la hora de bajar unas escaleras y era muy torpe con todo lo que tuviera relación con la psicomotricidad. Para que veáis lo diferentes que pueden ser los casos de estos diagnósticos.

Al llegar a casa desenrollamos el diploma y resultó ser un dibujo de la clase. La profesora había escaneado las caritas de las fotos de todos los niños y una suya. Las había colocado en un papel de forma que debajo de cada cabecita quedara un espacio en blanco. Después había impreso ese papel y había ido cogiendo a los pequeños de uno en uno. Cada uno había dibujado su cuerpo debajo de su cabeza.  Luego la profesora había escrito con letras bonitas el nombre de cada niño y había vuelto a imprimir esa hoja con unas letras tipo orla estudiantil con la fecha. Ese era el diploma envuelto en un lazo de cinta azul oscuro que entregaron a los nenes. Durante mucho tiempo esa “orla-diploma” estuvo en el cuarto de Terremoto y un buen día quiso tirarla y conseguí rescatarlo y lo tengo guardado desde entonces.

Esos dibujos en particular me entristecían bastante. La mayoría de los niños y niñas que salían en ese diploma tenían cuerpos con ropa de colores, pantalones deportivos o faldas largas como de princesas. Algunos muy exagerados y otros más modositos. Todos muy vistosos, menos el dibujo de Terremoto. Mi niño con cinco años se había dibujado a él con unas simples líneas, sin rellenar colores. En resumen era una rayita debajo de la cabeza. Debajo de esta un triángulo alargado que conformaba el cuerpo. Del cuerpo salían dos líneas con unos palitos en sus extremos a modo de brazos  y dedos. Debajo del triángulo otros palitos que acababan en forma torcida algo así como los pies. Entre lo simple del dibujo y que Terremoto no le había hecho ninguna gracia lo de la foto y había salido con una mueca de evidente desagrado no es que resultara un dibujo muy alentador, pero era el dibujo de mi nene y allí estaba junto a los dibujitos más elaborados, maravillosos y encantadores de todos sus compañeros y compañeras de clase.  El dibujo se pegó con unas bolitas de masilla para papeles en una de las puertas de su armario.

Unos meses después vino su madrina, mi amiga la doctora, a pasar unas semanas con sus padres y se llegó a casa. Terremoto le enseñó su diploma y a mi amiga le encantó la idea y le hizo una foto para enseñárselo a unas amigas suyas de Barcelona. A mí me gustaba el detalle pero me hacía recordar de una forma muy evidente la diferencia que existía entre la evolución de mi hijo y la del resto de niños. Le comenté un poco entristecida los sentimientos que me provocaban ese papel y recuerdo que ella me dijo que tampoco estaba tan mal. Fue entonces cuando me hizo una lectura del diploma de una forma muy distinta a la que yo me había hecho.

Te has limitado a ver sólo las partes negativas y no aprecias las partes positivas que tiene el dibujo, dijo. A mí me costaba verle partes positivas, así que esperé a que me las explicara.

Es cierto que los trazos son muy sencillos y esquemáticos, que no hay mucho color y que el trazo es más inseguro y primitivo que el resto de dibujos. Sin embargo Terremoto tiene una concepción de su propio cuerpo mucho más completa que muchos otros compañeros de clase.

Esa afirmación me dejó patidifusa, que mi niño tuviera alguna concepción más completa que otros niños era algo que no estaba acostumbrada a oír.

Mira, me comentó, es cierto que algunos niños han dibujado su cuerpo con brazos y con vestidos, pero no todos lo han hecho de forma proporcionada. Algunos tienen unas piernas enormes y unos cuerpos diminutos o al revés. Terremoto aunque de forma esquemática, ha mantenido las proporciones en cada parte de su cuerpo. Son simples, pero son reales. La percepción que tiene de sí mismo es real y no está deformada. Fíjate que algunos niños dibujan las manos como unas bolas, sin dedos. Terremoto aunque esquemáticamente ha hecho estas rayitas al final del brazo que son los dedos. De la misma forma algunos niños no dibujan los pies después de los pantalones, el pantalón es el final del cuerpo. Terremoto con esta curva diferencia que allí abajo hay otra cosa y esa cosa es algo diferente a las piernas. También ha dibujado algo muy interesante aunque pueda parecer una tontería. Se ha puesto cuello. Algunos niños tienen el vestido o la camiseta pegada justo debajo de las cabezas.

Después de haberme señalado todas esas diferencias, recuerdo que me señaló el dibujo de otro niño que también se creía que probablemente debía tener algún tipo de problema pero que sus padres no habían llevado al médico ni se le había diagnosticado nada. Sin embargo el dibujo de ese niño también me había “atormentado” hasta que mi amiga me hizo caer en ciertos detalles que ahora que lo pienso eran muy destacables. Este niño había dibujado justo debajo de la cabeza unos enormes brazos, gruesos y moldeados. Las manos eran redondeles y debajo de los brazos ya iban las piernas, que también eran como tubitos. Supongo que el hecho de que su dibujo no se limitara a simples rayas rectas y que estuvieran rellanados de vistosos colores me limitó el ver las cualidades del dibujo de mi peque. Mi amiga me hizo notar que además de no haber dibujado los pies, tenía las manos sin dedos y que al dibujo le faltaba una parte muy importante, el cuerpo. El dibujo de ese niño tenía una total ausencia de representación de nada que pudiera insinuar ni remotamente un cuerpo.

Desde ese día cada vez que veía el dibujo de un niño empecé a fijarme en otro tipo de cosas que normalmente no había reparado. Conseguí prescindir de la diferencia de los colores y observar cosas más importantes pero menos llamativas. Tengo que decir que con el tiempo Terremoto ha ido desarrollando una capacidad de dibujo y de caricatura asombrosos y que sus ilustraciones son impresionantes, con un trazo decidido y una expresión de los sentimientos internos que asombra. Ahora coge una hoja en blanco, empieza a dibujar algo que no identificas al principio, y sin usar para nada la goma empieza a ir dibujando hasta que después de unos trazos aparentemente hecho de forma descuidada, consigue sacar unos rostros y unos cuerpos expresivos y llenos de detalles. Terremoto es super detallista en todos sus dibujos, quien nos lo hubiera dicho.

Han pasado unos nueve años desde esa anécdota del diploma y ahora el pequeño de la casa es Tsunami.  Hace unas semanas cuando volví del trabajo me encontré con un enorme dibujo de nuestro peque. No sé si recordareis que junto al despachito de papá teníamos la parte trasera de una estantería Billy y en esa parte posterior pusimos unas cuantas capas de pintura magnética y pintura de pizarra para que el pequeñín se entretuviera junto a su papi. Pues bien, en ese espacio Tsunami se dedicó a hacer un dibujo. El retratado era su padrino del cole. Os conté que una clase de mayores apadrina a los pequeños cuando entran en el cole y les hacen de padrinos hasta que los mayores dejan los estudios y los ahijados se convierten en los padrinos de los pequeños recién llegados. Pues bien, Tsunami nos regaló con un dibujo de su padrino. Con detalles como las orejas,  las gafas, el ombligo y otros detalles que rodeaban el dibujo principal, como los balones de futbol con los que le gusta jugar a su padrino y algunas otras cositas que hay por los patios y que ha añadido al dibujo.  Este dibujo también es esquemático, mucho menos que el que hizo su hermano hace nueve años, pero precisamente gracias a ese primer dibujo mi pareja y yo hemos podido observar muchos detallitos que nos delatan la concepción que tiene Tsunami del cuerpo, la observación de los detalles y las ganas de seguir con la carrera de dibujante expresivo que ya domina su hermano mayor. Os dejo con el pequeño Tsunami y la inmortalización de su querido padrino,  todo un detalle del cariño y aprecio que sienten en uno por el otro.

decembre 2013 001

¿Abstemio en un mundo de alcohólicos? ¿Realmente es así? (Segunda parte)

2 Dic

Hace unos meses vi en una web Directo al paladar, un artículo que se llamaba “ser abstemio en una sociedad alcoholizada”.

Una de las cosas que más me sorprendió fue que precisamente alucinaran de cómo era que una persona abstemia podía sobrevivir y ser aceptada en una “sociedad de borrachos” o propensa a la bebida. Estoy empezando a pensar que yo debo vivir posiblemente en otro planeta. Vale que se bebe, vale que hay botellones, vale que hay comas etílicos, vale que una parte de los turistas que nos llenan a zonas tipo El Arenal y Punta Ballena ya bajan del avión beodos perdidos o casi. Pero llegar a denominar nuestra sociedad como de borrachos, creo que hay un buen trecho. La crisis ha golpeado fuerte y también es cierto que hay personas que van pidiendo por la calle, para decirte que allí hay una plaza de parking, por ejemplo. Unas horas después cuando vas a buscar el coche te encuentras que aquello que habían pedido para comer se ha gastado en tintorro de brick y van trompas abrazados zigzagueando de un lado a otro de la calle. Esto es lamentable pero cierto, pude encontrarme con ello hace unos meses y no precisamente en un barrio marginal desarraigado, sino cerca del trabajo.  Es cierto que hoy se pasan malos momentos y que en la vida muchas personas pueden pasar malos momentos, pero afrontarlos bebiendo para no ser conscientes de lo que ocurre, no me parece la mejor de las soluciones para ponerle remedio. Viene a ser algo así como la criticada actitud del avestruz escondiendo la cabeza, pero en versión socialmente más aceptada.

Cuando tenía veintiséis años trabajaba de auxiliar administrativa en un centro de acción social y de un día a otro nos montaron allí un centro de desintoxicación de alcohólicos y drogadictos.  En su día os hablé del mundo de la droga. Os puedo asegurar que todos los alcohólicos que pasaban por allí te pedían que por favor los desengancharas para que pudieran volver a llevar una vida digna y normal y no ser la vergüenza de su familia. Tal vez el llegar a esta conclusión de que tenían un problema y necesitaban una ayuda era uno de los pasos más difíciles que dieron. La recuperación no era fácil y siempre te contaban de alguien que les ofrecía invitarle a copas para luego reírse de él o ella (curiosamente había muchas más mujeres que hombres, al contrario que con los drogadictos que había más hombres que mujeres). Había bastantes amas de casa, madres de hijos ya mayores, que no acababan de encajar ni su falta de protagonismo ni el paso del tiempo, que sus maridos no prestaban tanta atención como antes, o al menos eso creían y que por aburrimiento habían empezado a ir bebiendo cuando estaban solas. Poco a poco aquello se les fue yendo de las manos hasta que realmente surgió el problema.  En general, los alcohólicos, te contaban que era difícil ir por la vida sin catar nada de alcohol. Antes de seguir quiero deciros que un abstemio no necesariamente es un enfermo alcohólico. Hay muchas personas que por su propia voluntad eligen esta forma de alimentarse, igual que uno elige ser vegetariano u otro un adorador del chuletón. Evidentemente para la recuperación de un alcohólico es aconsejable no volver a probar nunca nada más de alcohol, ya que luego es difícil de controlarse y las recaídas son siempre mucho peores.  Por eso en ocasiones y de forma errónea se ha relacionado al abstemio con un ex-alcohólico

No sé si sabéis que tengo una amiga que es médico. Hace tiempo le pregunté sobre el tema del alcoholismo. Me respondió que el alcohólico no es esa persona que se pone a beber y acaba borracho perdido, bueno, estos lo son efectivamente. Sino que hay muchos alcohólicos que muchas veces no se detectan porque no se emborrachan, llevan muy bien eso de ingerir licor y hablan y razonan bien, de hecho pueden hacerlo mejor a partir del momento en que beben algo. El alcohólico es esa persona que es incapaz de estar un día o una semana siguiera sin catar una bebida alcohólica, cada día necesitan su dosis. Son esas personas que cuando llegan a una ciudad nueva al día siguiente ya se conocen todas las tascas del barrio y a los dos días son íntimos del dueño del bar. Son esas personas que se pasan la vida alabando las virtudes del vino o de tal bebida porque eso de que haya otras personas que no apoyen su debilidad o no lo comparta les cabrea y les intranquiliza. Son esas personas que se ríen de ti y te insisten en que tienes que beber porque el agua es para las ranas y chica mira lo que te estás perdiendo, además una copa no hace daño o te pone la piel guapa o según los últimos estudios es bueno para el corazón. Son esas personas que lo hacen tan insistentemente que acabas hasta los ovarios de ellos y finalmente les dices de mala manera que te dejen tranquila y no insistan. Ellos se callan a regañadientes y no acaban de entender cómo es que tú no puedes compartir esa adoración por tal preciada bebida.

Pero si exceptuamos estos casos, que también me los he encontrado, mi vida no ha tenido ningún problema. Ni mi vida social se ha visto mermada, ni me lo he pasado peor, ni mis amigos me han discriminado. Al contrario, soy el chollazo. En las cenas siempre lo dividíamos todo por comensales, teniendo en cuenta que yo sólo bebía agua y encima era la que solía llevar el coche, así que nadie se quejaba de mi abstemia. Eso sí, una no bebe pero no es tonta, así que siempre me pedía el postre que más me gustaba de la carta y que nadie se quejara, que un postre por muy carillo que fuera siempre era más rentable que tres botellas de Mateu Rosé y los aperitivos.

Muchas veces he pensado que posiblemente mucha gente beba, primero por la presión social y cultural, pero también porque en algún momento de su vida no han tenido la personalidad suficiente de anteponer sus gustos a los del grupo. Es algo parecido con lo que ocurre con el tabaco.

Si somos sinceros, la primera vez que tomamos alcohol o damos una calada al cigarrillo de turno, no es que nos entusiasme demasiado. En mi momento, como muchos otros di un sorbo y una calada y no me gustaron. Así que para que me voy a empeñar en engancharme a algo que ni me ha gustado y encima su consumo me puede producir problemas y para más inri es caro. Sinceramente, si tengo un bajón o me da una depre le pego un mordisco a un trozo de chocolate negro, que es más barato y más sano y no fastidio a nadie tomándolo. Además, ni los bombones ni ninguna comida se han convertido en algo necesario e imprescindible para mí vivir diario. Vamos, que me puedo pasar meses o años sin catar un bombón o una tableta de chocolate y no me pasa nada. Pídele tú a un alcohólico que esté meses sin tomar una copa y verás lo que es una adicción.

Así que al menos puedo confirmaros que en mis cuarenta y siete años largos de existencia me lo he pasado muy bien tomando un refresco, un zumo o un vaso de agua. También puedo decir que para la foto de mi boda cogía una copa de cava, pero luego la dejé y brindé con una copa de zumo de naranja. Dudo que eso tuviera algo que ver con mi posterior divorcio y si algún día me volviera a casar posiblemente ya ni cogería la copa de cava para la foto. Me gusta ser yo misma y tener mi propia personalidad. Cuando he tenido algún problema, que he tenido muchos, los he afrontado buscando soluciones, muchas veces ha costado muchísimo encontrarlas y me he hundido hasta el fondo, pero nunca se me ocurrió olvidarme de ellos, al contrario, sólo llegando a ser consciente de ellos pude asumirlos y llegar a una decisión.  He conocido personas diferentes y puede que la primera vez que oyeron que no bebía se sorprendieran un poco. También es posible que alguna vez me hayan ofrecido una copa y luego se han acordado de mi decisión, pero no sé si he tenido suerte o es que he pillado a gente maja, casi nunca se han reído de mí o me han insistido. Ellos saben que es mi elección y tampoco les hago daño a ellos ni les afecta. No sé, es posible que ser mediterráneo y abstemio te convierta en una especie de bicho raro, pero yo al menos nunca me he sentido así. Me ha fastidiado por ejemplo, la costumbre que hay por la península (en Mallorca no hay tanta tradición) de ir de cervezas y que te inviten a una tapa y en cambio sí pides otra cosa no te dan nada y tienes que pedirlo. Sé que no en todos los sitios es así y es de las pocas cosas que encuentro flagrantemente  discriminatorio, pero bueno, tampoco pienso sucumbir al alcohol por una tapa, unos pinchos o un plato de patatillas, faltaría plus, que una tiene su personalidad y muy orgullosa me siento de ella.

Mis hijos saben que el alcohol es una bebida de adultos, en casa no se suele tomar y de momento no han dado signos de interesarse por ello. Mis amigas que tienen hijos más mayores tienen de todo, algunas que han tenido auténticos problemas y otras que siempre les han dicho que pueden beber pero que no quieren que lleguen beodos perdidos. También les han añadido que si alguna vez tienen algún problema o se han pasado y no se encuentran bien que las llamen, sea la hora que sea, que no se enfadaran con ellos.  No sé si es por esa confianza en los hijos o por otros factores, pero lo cierto es que estas son las que menos preocupaciones en este respecto han tenido. Los hijos saben que pueden confiar plenamente en los padres y les corresponden.

También hay algunos hijos de mis amigas que han elegido el mismo camino que en su momento elegí yo y simplemente no beben bebidas alcohólicas y se lo pasan fenomenal como hice yo en mi época.  Sinceramente, yo no me he sentido discriminada, ni me lo ha pasado peor. Recuerdo perfectamente las cosas que he hecho en mi vida y no tengo continuas, ni periódicas ni peligrosas lagunas en mi mente. Aprendía a afrontar los problemas y buscarles soluciones. Aprendí que hay momentos buenos y momentos malos pero que no era necesario emborracharse para celebrarlo o emborracharse para olvidarlo. Aprendí que yo podía ser yo misma sin tener que seguir a la masa como un borrego y que tampoco les hacía daño a los demás siendo así. Aprendí que la emoción de los deportes es la misma y que para celebrar un triunfo se podía tomar un refresco, una agua, un zumo o incluso un café. Y puestos a decir ventajas, las comidas en los restaurantes me salen más baratas, jajaja. Hay que mirar todos los aspectos positivos de la vida ¿no?

Así que como le dije una vez a una sorprendida señora “yo ni fumo, ni bebo ni voy con mujeres, sólo con su hijo que de momento es el único vicio que tengo” 😉

399366_457848984261864_1315006196_n

Cocina sana con Ernest Subirana

Blog de cocina donde encontraréis recetas y recomendaciones para una vida saludable

Circus day

De azul a verde

El rincón de Mixka

Bimadre, pero eterna primeriza, trabajadora, estudiante de educación infantil. Formándome como asesora de lactancia. ¿Me acompañas?

Diario de Algo Especial

Día a día de las Genovevas

CUESTIÓN DE MADRES

El blog de las madres, para las madres. ¡La maternidad compartida!

Mi vida desde hoy

De azul a verde

Chetelocucinoafare!

Pappa per tutti

A sangre y hierro

"Hasta en una declaración de guerra deben observarse las reglas de urbanidad." Otto von Bismarck

Mi cocina para ti

De azul a verde

Decoesfera

De azul a verde

DecoraDecora

De azul a verde

x4duros.com

De azul a verde

webos fritos

Las recetas que siempre salen. Con las mejores fotografías.

Mis OvoMellizos

De azul a verde

Maternidad halal

De azul a verde

Mi mamá me mima

De azul a verde

Educando a cuatro

De azul a verde

Una terapeuta temprana

De azul a verde

B aprende en casa

De azul a verde

trestrillistigres +2

De azul a verde

Para mi peque con amor

De azul a verde

A %d blogueros les gusta esto: