Archivo | noviembre, 2012

Una madre mega protectora

27 Nov

En una entrada anterior os he comentado que Tsunami quería volar y había puesto un video de su aventura en tirolina. En las respuestas Maribel de B aprende en casa ha comentado que teme que ella sea una madre protectora. Me ha llamado la atención porque no es la primera vez que le leo ese comentario de ella misma. Es un comentario que también he leído en algunas otras webs. Así que he pensado que no estaría mal hablar un poco de lo que es una madre protectora normal y de lo que es una madre mega protectora.

Cuando nació Terremoto yo era muy pardilla, y lo digo así de claro porque lo era. Era hija única, la persona más pequeña que había habido en mi familia y con la que había tenido contacto era mi prima y nos llevamos cinco años y medio, así que poco me acuerdo. Dos de mis amigas habían tenido niños pero desde que habían sido mamás no solíamos vernos mucho y menos con los peques. Nunca había tenido eso que se llama instinto maternal marcado, vamos que no era de las personas que vieran un bebé y se les iban los ojos detrás o forraran su carpeta con anuncios del Prenatal o el Benetton. Para colmo, no se si era mi peinado con el pelo suelto y con gafas, que cada vez que le hacía caso a un bebé se ponía a berrear como un descosido. Así que eso no ayudó a fomentar mi experiencia en un contacto infantil. Por eso digo que era muy, pero que muy pardilla, mi experiencia era algo así como menos cero.

Tengo que juntar a ello el trato que recibí de niña en casa. Mis padres habían tenido un niño diez años antes de que yo naciera. Tuvieron una cantidad de problemas, fallos y malas coordinaciones médicas durante el parto que fue de escándalo. Así que lo que tendría que haber sido un parto normal con un niño normal, se convirtió en un padecimiento fetal que no se quedaron de milagro allí mi madre y mi hermano. Ya cuando nació les advirtieron que debido a todo lo que había pasado posiblemente ese niño no llegase a mayor, que no expresase sentimientos y que tenía pocas esperanzas. Lo siento mucho, pero casi mejor que el pobre se hubiera quedado en el parto. El pequeño vivió un año y tres días y por lo que sé fueron tremendos. Era un niño que no lloraba, que no hacía nada, sólo estaba allí. Era un niño al que se le daban unas medicinas que no eran baratas y no las cubría la seguridad social y parecía que no le hicieran nada. Al morir no hablaba, ni caminaba, ni reía y no os diré que fuera un vegetal, pero desde luego no era un niño de un año. Una mañana cerró sus ojos y dejó de sufrir, pero los que empezaron a sufrir entonces y mucho más fueron mis padres. Así que cuando yo nací diez años después, hizo que su actitud conmigo fuera de un superprotección  muy poco normal, llegando a ser en más de una ocasión molesta y agobiante. Yo no supe de la existencia de ese hermano hasta que no tuve seis años porque encontré unas fotos escondidas y pedí quien era ese niño. Tuve que soportar muchos comportamientos injustos que se tuvieron conmigo, sobre todo por parte de mi madre.

Además de eso, tengo que confesaros que cada día estoy más convencida que yo no fui una hija deseada, al menos por parte de mi madre. Ella siempre había querido un hijo, pero ese hijo se les fue. Después de eso según he sabido ella no quería tener más hijos y por lo que sé yo fui un accidente que se les coló. Cuando nací no tenían ni pensado un nombre para una posible niña y de hecho cuando el ginecólogo le dijo que era una niña ella le dijo que se dejara de bromas y le enseñara el niño. En alguna ocasión me dijo que si ella hubiera podido elegir hubiera preferido que hubiera sobrevivido el niño pero bien y no tenerme a mí. Cuando perdió a mi hermano se volcó en mis primos y de hecho durante prácticamente toda su vida, mis primos eran sus preferidos: los que siempre alababa; los que se llevaba de paseo por todo; los que les invitaba a comer en casa y les hacía su plato favorito; los que les hizo ropita;  los que siempre fueron lo mejor de lo mejor de lo mejor. En cambio yo sólo recibía reproches, todo lo que hacía aunque fuera una chulada ella no le daba importancia o lo criticaba, no jugaba conmigo, le molestaba que hiciera ruido mientras ella se hacia la siesta o hacia las cosas de la casa y se pasaba casi todas las tardes en casa de mi tía, mientras yo estaba sola en casa porque mi padre trabajaba de tarde y alguna vez tuve que llamarla para que bajara a hacerme la cena. Por todo ello tuve una infancia que podríamos clasificar como muy solitaria. Ella presumía mucho de que su madre había sido muy liberal con ella y que siempre la había dejado ir sola por la calle, cortejar por la acera de enfrente sin carabina e ir a fiestas y bailes si quería. En cambio ella se pasó la vida negándome poder ir de excursión con el cole porque “ya he perdido un hijo no quiero perder ahora una hija” tampoco podía ir a jugar a la calle y eso que mi calle estuvo cerrada al tráfico y no se asfaltó hasta que no cumplí los ocho años, porque “ya he perdido un hijo no quiero perder ahora una hija” Tampoco tuve mucha suerte a la hora de salir con las amigas, lo conseguía sí, pero siempre que el padre de mi amiga nos viniera a buscar y llevar el mismo en coche, porque “ya he perdido un hijo no quiero perder ahora una hija”. Siempre que quería hacer algo me encontraba con esa barrera. Cuando finalmente podía salir o iba a ver a mis amigas su despedida era siempre “se buena, ten cuidado y vuelve pronto” Siempre le preguntaba si alguna vez pensaba decirme que me lo pasara bien, pero nunca lo hizo. Dicho así parece que nos odiáramos, pero os aseguro que no, aunque yo me sentí muy coartada, veía al resto de la clase que se iba de excursión y yo era la única niña de la clase que ese día se tenía que ir a otra aula. Creo que a las primeras que fui fue porque en el cole le dijeron que si no tenía que ir que me quedara en casa y me parece que ella prefirió entonces que fuera a no tenerme todo el día en casa, como si mi intención fuera controlarla.

Bueno, como veis tengo algo de experiencia en lo que es tener una madre mega protectora, aunque en este caso su protección me temo que era más por sentimientos de egoísmo propio que no por amor maternal.

Cuando nació Terremoto, pese a ser muy pardilla, decidí que toda una serie de cosas por las que yo había tenido que pasar durante mi infancia, mi hijo no las iba a pasar. Me propuse ser una madre no tan controladora. Siempre he dejado a mi peque ir a cualquier excursión, incluso en ocasiones me he peleado con alguna maestra del anterior cole porque me comunicaban que habría una excursión pero que preferían que no apuntara al nene. Siempre he creído que pese a los problemas que tiene se merece llevar una vida como los demás nenes. Pero en ciertas cosas y pese a mi intención inicial, sí que he tenido que ser muy protectora, puede que en ocasiones algo megaprotectora. Por ejemplo, cuando íbamos por la calle jamás le soltaba de la mano. Empecé a soltarle de la mano cuando estaba embarazada de Tsunami. Terremoto, hoy en día que le falta poquito para cumplir los 14 nunca ha ido solo por la calle, siempre ha tenido a alguien “de carabina” controlándole, no va a hacer ni compras ni recados a las tiendas de al lado. Esta actitud me diréis puede estar justificada por el tipo de comportamiento que él ha tenido y por las características de ser un T.G.D.  y sobre todo porque no solía pararse y cruzaba sin mirar.

Muchas veces me he preguntado si no ha sido en estos aspectos muy megaprotectora. Muchas veces le he censurado programas de tele, o imágenes o situaciones que hay por la vida porque creía que le costaría entenderlos. Ahora estoy empezando a contarle que el mundo no es tan de color de rosa como él cree y que hay muchas personas y niños que se mueren de hambre y no tienen ni donde caerse muertos. Ahora le estoy hablando de que existen personas que se llaman pederastas y que existe la violencia doméstica. Que esa persona que está rebuscando en un contenedor es para usar lo que los demás tiramos y ellos viven de nuestra basura. Muchas veces me pregunto si le he edulcorado demasiado el mundo y me gustaría poder estar en su cabecita para ver como lo siente él.

Terremoto ha querido desde hace muchos años el poder tener más independencia, ir solo por la calle a dar un paseo o ir a comprar algo solo. Ahora, alguna vez, le dejo que baje a tirar la basura y yo miro desde el balcón, que la tenemos justo al lado.  Una vez le plantee el tema a la neuropediatra, me dijo que si viviéramos en un lugar más pequeño tipo pueblecito, donde los vecinos más o menos se conocen, me diría de darle más libertad, pero en una ciudad como Palma, de momento estaba muy verde para ello. El barrio donde vivía antes se ha desmejorado en los últimos años, donde estoy ahora esta mejor, pero casi ni conocemos lo que hay en él ya que tampoco tenemos muchas ocasiones de hacer una inspección tan a fondo, apenas llevamos un año escaso y los comercios los tengo algo más lejos. Así que la residencia influye en estos casos y mucho. Donde estábamos antes, el primer cole al que fue,  estaba justo en la calle de atrás y puede que si  viviéramos aún allí y siguiera yendo a ese cole fuera solo. Ahora el cole está en la otra punta de la ciudad y tenemos que ir en coche. Durante una época le estuve trabajando lo de ir detrás de él dejando un espacio, pero no se dejaba, no quería y la teníamos montada.

Para que se le de cierta libertad a un niño se debe tener muy en cuenta su grado de madurez, se la tiene que ganar y no se la gana sólo porque un día mire a ambos lados de la calle, sino porque lo hace siempre y ves que ya toma unas precauciones. Hay niños que con seis años son unos hombrecitos, y otros que tendrán treinta y seguirán siendo unos críos, aunque a esa edad ya hayan salido del nido maternal.

Podría decir que hay varias causas que pueden interferir a la hora de ser una madre, o un padre protector. Las más habituales serían pues, de una forma resumida:

– La herencia de como te criaron a ti

– La zona donde vives

– El peligro potencial real que rodea al niño

– Ser primerizas, pero mucho mucho mucho

– No haber tenido nunca hermanos

– Haber perdido con anterioridad algún hijo

– Experiencias propias negativas por no habernos prestado atención

– Nuestro sistema nervioso no da para más

A la hora de actuar como una madre protectora nos mueven realmente los siguientes motivos

– Vigilar que no haya un verdadero peligro real para el niño

– Tomar medidas para evitar que se haga daño

– Dejarle actuar, alguna caída siempre habrá en el aprendizaje

– Depende del grado de madurez del niño

Puede que os riais, pero os voy a recomendar una peli de dibujos para que os planteéis si realmente sois unos padres megaprotectores o no. Esta peli me dio a mí bastante que pensar. Se titula Buscando a Nemo y supongo que todos los que tengáis peques ya conocéis la historia. Todo el lio empieza cuando un pez grita “¡Qué desastre! ¡Nemo ha salido a mar abierto! “. El prota, Nemo,  desobedece a su padre, acaba atrapado por unos buzos y su padre se lanza en su búsqueda hacia el profundo océano azul y allí conoce a una pececita, Dory, que pese a su falta de memoria y de formalidad hay mucha sensatez en el fondo de sus palabras. Pues bien, en esa peli cuando el padre riñe a Doris diciéndole “¡tú no puedes Nemo!” porque para él ya era como una frase hecha, de hecho se pasa los primeros minutos de la peli repitiendo Nemo, no puedes, ¡no puedes!

Hacía un año y poco que me había separado de mi ex, aún no tenía pareja y había ido con Terremoto a verla. Hay pelis que son para niños, y también hay pelis que tienen mensajes para niños, y esta además tenía también un mensaje para padres y yo era una de esas personas que necesitaba sobre todo en ese momento un tipo de mensaje de ese tipo. Desde el comienzo la peli me dio que pensar. En un momento Marlín, el padre de Nemo le dice a Dory  que había  prometido que nunca le pasaría nada a Nemo. Dory le responde  que eso era una estupidez “No puedes impedir que le ocurran cosas. Si no, nunca le pasaría nada. Harpo se aburriría como una ostra”.  ¿Nunca os ha pasado que un diálogo de una peli os ha abierto los ojos? A mi me ha pasado dos veces, esa fue una de ellas. Estas dos frases y algunas más fueron las que me animaron a dar un poco más de libertad a Terremoto, aunque la preocupación y la sombra de mi infancia estarán siempre en mi mente.

Lo normal es que nuestros niños poco a poco vayan teniendo responsabilidades y vayan evolucionando. Lo normal es que poco a poco nosotros les facilitemos ese camino y les vayamos dando las herramientas para conseguirlo y supervisando su uso. Si alguien tiene dudas, ya sabéis mi recomendación, dejad que ese pequeño pez payaso os abra los ojos y os guie un poco en este difícil camino de la vida, si Marlín lo consiguió supongo que nosotros también podríamos.

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Cuando vi por primera vez internet

26 Nov

Soy consciente de que hoy en día la palabra internet es muy normal. Nuestros hijos, aún los de corta edad, saben manejarse mucho mejor que alguno de nosotros por todo este mundo. Es cierto que nos ha proporcionado unas herramientas y unas posibilidades que jamás hubiera podido imaginar cuando yo era niña, ni tan siquiera cuando fui adolescente.

Yo nunca he sido, ni soy, una forofa de la informática. Me viene grande en muchos aspectos. Esto es curioso porque precisamente yo fui una de esas personas privilegiadas que hubiera podido jugar con cierta ventaja.

Recuerdo cuando era muy niña, que mi padre tuvo que irse durante unas semanas por cuestiones de trabajo a Madrid. Ha sido la única vez que se ha separado de la familia. Esa separación fue debido a que en la empresa habían instalado computadores nuevos. Porque señores, en esa época no se les llamaba ordenadores, se les llamaba computadoras o computadores. Pues bien, el aparatejo en cuestión ocupaba todo el espacio de una habitación grande y el sistema de ventilación era la ostia. Mi padre fue uno de esos elegidos que fue a ese cursillo. Fue gente de toda España y los tuvieron recluidos y en plan intensivo. Recuerdo también que cuando volvió se trajo unas hojas impresas, de esas de impresora matricial, en las cuales había un montón de caracteres juntos y si las observabas a cierta distancia, se veía claramente en una la pantera rosa, en otra la Mona Lisa y en la tercera el Cristo de Dalí. No se muy bien si aún queda alguna de esas hojas ni donde acabaron, pero durante muchos años las tuve colgadas en mi habitación. Eso era una cosa que nadie tenía en esa época. Recuerdo que otras veces fueron los técnicos de Madrid los que se vinieron a la isla a impartir las clases. Entonces no veíamos mucho a mi padre, pero al menos le veíamos y dormía en casa. Así que durante mi infancia esas palabras que la mayoría de personas sólo relacionaban con las novelas de ciencia ficción, eran para mí algo habitual y algo que me privaba de la presencia de mi padre.

Seguí creciendo y esta vez los informáticos fueron mis primos. Recuerdo cuando me enseñaron un ordenador que funcionaba con cintas de casete y que se enchufaba en la tele. Porque entonces no había monitores, se usaba la tele. Recuerdo una vez que se trajeron un juego de futbol y eso sólo lo sabía, o dejaban, manejar ellos. Los demás mirábamos. Los gráficos ahora que lo pienso, eran malísimos por no decir pésimos, pero en esa época y para todos eso era el non plus ultra, el no va más. Todos, jóvenes y mayores mirábamos como esos monigotes bicolores se movían en plan robótico por la pantalla detrás de una pelota supuestamente circular con un marcado pixelado poco circular. Uno de estos dos primos acabó siendo informático y aún lo es. El otro se dedica a otra cosa… usando mucho ordenador, eso sí.

En la universidad siempre os he dicho que allí sólo teníamos máquina de escribir, y así es, aunque cuando yo estaba creo recordar que en tercero de carrera, se inauguró la carrera de informática. Algunos de mis amigos la estudiaron, era el novio de una de las chicas de la facu con la que salía y los amigos de este. De nuevo lo de oír conversaciones de ordenadores, programas, programación y bla, bla, bla, se volvió nuevamente en algo habitual en esa vida estudiantil caracterizada por los libros, las bibliotecas, los archivos y la máquina de escribir.

Acabé la carrera y me puse a salir con un chico, que mira por donde, era informático. Tenía una empresa que se dedicaban a reparar ordenadores y hacer no sé que cosas más relacionadas con todo esto. Así que mi contacto con estos aparatejos pasó a ser más directo. De hecho normalmente cuando le iba a buscar me lo encontraba rodeado de ordenatas destripados para su reparación. Había placas por aquí, placas por allí,  destornilladores, comprobadores de corriente, soldadores y algún que otro aparatito que no llegué a saber nunca muy bien para que servía. Una vez recuerdo que me dijo que si quería me podía enseñar como se arreglaba un ordenador. Pero lo único que me faltaba era que encima me enseñaran a repararlos, bastante tiempo ocupaban ya en mi vida. Así que allí acabó una posible carrera como técnica en informática.

En esa época y poco antes de que dejáramos de salir, debía ser allá por 1989 o 1990, un día me llevó al taller y me dijo que quería enseñarme una cosa. Me llevó delante de un ordenador y lo puso en marcha, tecleó algo y salió una pantalla que en ese momento no tenía nada. Pensé que los bips y los chips le habían secado la mollera como le sucedió al Quijote con los libros de caballería y le pregunté que tenía que mirar.

Mira, esto es internet, ahora sólo ves una pantalla sin datos porque aun no se ha dado el inicio aquí en España, pero dentro de un año o así se irá llenando y se podrá empezar a introducir cosas y se abrirán páginas, la gente colocará anuncios de sus empresas, se buscará información y se ofrecerán productos. Esta página en blanco que ves aquí ahora es el mañana y tú la has podido ver mucho antes que mucha gente.

En esos momentos no podía imaginar lo acertadas que fueron sus palabras y que esa pantallita vacía que vi se convertiría realmente en algo tan necesario y cotidiano en nuestros días. En esos momentos no le veía tanta cosa, así que no estuvimos mucho tiempo mirando la pantallita y luego nos fuimos a tomar algo.

Cuando ya había dejado de salir con él recuerdo el día en que por el telediario dieron la noticia de que España entraba en eso que él me había presentado como internet. Recuerdo también la televisión local que anunció la primera página de una empresa mallorquina. Recuerdo también que contaron al cabo de unos meses, como un chico mallorquín había puesto un negociete en la red donde vendía los bordados que la abuela hacía para distraerse, y como los japoneses se daban de ostias por comprarlos y en su casa se estaba forrando. Recuerdo como más adelante en mi trabajo nos dijeron que teníamos que saber manejar eso y como incluso mi jefe nos dijo un día que si teníamos un rato libre fuéramos metiéndonos en páginas para aprender a hacer búsquedas y saber usarlo con soltura.

También recuerdo más adelante, una vez en que un amigo mio se vino a casa para instalarme algo llamado chat. Fue cuando yo ya me había separado de mi ex. Ya verás, me dijo, de esta forma vas a conocer un montón de gente sin salir de casa y te sentirás mejor. Yo entonces estaba en una asociación literaria, y aún lo estoy, y me metí en unos chats donde estaban algunos de los integrantes de esta asociación a nivel nacional. Allí, hablando un rato con uno, un rato con otros, fue donde conocí a mi pareja. Pero eso es una historia que dejo para otro día. Porque hoy había venido aquí para contaros como fue la primera vez que vía y oí hablar de internet. Esa pantalla sosa y aburrida que ha cambiado nuestra vida y la del mundo entero.

El equipo usado por Tim Berners-Lee que fue el primer servidor web del mundo. Fuente: http://www.pizcos.net/2011/11/el-ordenador-donde-se-inicio-internet.html

Cuando un hijo te viene con nombre y todo

24 Nov

El tener una amiga de toda la vida que es médico, ayuda a que en ocasiones te cuentan cierto tipo de batallitas que la gente de la calle no llega a conocer, salvo que sean los involucrados.

Cierta vez. Hace ya muchos, muchos años. Un compañero suyo estaba de guardia de noche en un hospital barcelonés, de refinado estilo modernista con infinidad de pabellones y cercano a la Sagrada Familia. Le llegó apresuradamente una pareja joven, ambos dos sonrojados, ambos dos acalorados y ambos dos terriblemente nerviosos. Ella con un barrigón de embarazada más que cumplido. El padre no hacía más que decir

-Un momento, un momento, deje que le explique.

El residente ante la situación no necesitaba muchas explicaciones: La señora se había puesto de parto y los padres eran primerizos y venían hechos unos manojos de nervios. Así que le pidió al padre que esperara unos minutos, que no se preocupara que su mujer estaba en buenas manos. Cogieron entre él y una enfermera a la parturienta y la entraron para dentro hacia la sala de exploración.

Allí el doctor empezó a explorar la madre que estaba aterradoramente silenciosa. Efectivamente, la señora estaba embarazada. El bebé empezaba a coronar. El neonato era rubio. Tenía el pelo cortito y tupido. Venía peinado con una raya en medio de la cabeza, sospechosamente ondulante y llevaba el nombre puesto. En letras claramente visibles ponía “Dunlop”.

El médico levantó la vista y se quedó mirando a la mujer que estaba más roja que un tomate ponderosa.

Por lo visto la pareja estaba tranquilamente en casa tumbados en la cama y preguntándose como era posible que el niño saliera por allí. Así que como buenos padres primerizos que eran, preocupados por lo que sería el parto y con un potente sentimiento empírico, no se les ocurrió otra cosa más que ver si una nueva y reluciente pelota de tenis entraba. Si entraba, era evidente que la cabeza del niño saldría. Esta visto que la reproducción y los nacimientos de toda la humanidad los últimos tropecientos mil años no era motivo suficiente para confiar en lo que son las contracciones y la posterior dilatación previa a un parto. Vamos, que era más fiable una pelota de tenis que todos los partos del mundo mundial. Por lo visto entrar la pelota fue relativamente fácil, pero no se les había ocurrido pensar en como sacarla y eso, sin contracciones ni dilatación, no era tan fácil.

Tengo que deciros queridos lectores que la pelota fue recuperada, el neonato ni se había enterado de ese intento subliminal de fomentarle un prometedor futuro como tenista profesional. Los padres volvieron a casa y supongo que no debieron contar lo ocurrido a las futuras abuelas, por si acaso.

Así que futuros padres primerizos que podáis pasar por aquí ya sabéis:

–          Los bebés llevan años pasando por el canal de parto.

–          Las pelotas de tenis entran fácilmente pero salen con dificultad.

–          Si uno quiere llamar la atención de un medico hay otras formas de hacerlo.

–          El dar información subliminal no funciona, al menos en estos casos.

–          La curiosidad está muy bien, pero confiad en los profesionales…y…

–          … dejad las pelotas para los momentos de ocio.

Este fin de semana hemos estado en la feria de la miel de Llubi y os enseñamos otra receta de cocina mallorquina: sobrasada con miel

21 Nov

Ya os he hablado alguna vez de como nos gusta el cole de Tsunami. Los más pequeños, de tres, cuatro y cinco años, están en un edificio anexo al grande. Este edificio es como una especie de chaletito y lo llaman “la casita”. Además de la educación de los peques, se fomenta mucho el ambiente de compañerismo entre los nenes de la casita y entre estos y los del edificio grande. Hacen muchas actividades en común y mucho trabajo en grupo. Ahora están empezando a presentar a los peques de tres añitos, a los más mayores del edificio grande. Esta presentación tiene la finalidad de que los peques elegirán uno de los mayores que será su padrino y el peque su ahijado, y los próximos tres años realizaran trabajos juntos y se responsabilizaran un poco de sus ahijados. Este ambiente ha llegado también al nivel de los papás. Al poco de empezar se nos pidió permiso para darnos los correos electrónicos entre todos los papas de la clase. Unas mamis, crearon una lista de correo para poder comunicarnos mejor, poner actividades interesantes, informar de cosas importantes, poder debatir y poner en común temas que nos interesen, ponerse en contacto con otros papis que sus nenes hagan el cumple el mismo mes para hacer la fiestecita juntos… vamos, para lo que se nos ocurriera o necesitásemos.

Este viernes pasado, nos encontramos en el correo una invitación de unos papas de un compañero de Tsunami. R. y sus papás, viven en un pueblo llamado Llubí. Este domingo se celebraba una feria anual dedicada a la miel. Los papis invitaban a todos los nenes que quisieran acercarse a pasar el día con ellos. R. es muy amiguito de Tsunami, llegan por la mañana a la misma hora y junto a otro nene siempre juegan juntos antes de entrar en la casita. Así que el domingo por la mañana nos fuimos para Llubí. Teníamos el teléfono de los papis, pero nos fue necesario ni llamarlos, ya que nos encontramos todos en la zona de parque de juegos que había en uno de los laterales de la feria. Cuando los nenes se vieron se pusieron contentísimos y empezaron a jugar sin parar, estaban para comérselos.

Yo no conocía ni al R. ni a sus papás, ya que es papa de Tsunami quien le lleva y recoge normalmente del cole. Lo cierto es que el encuentro fue muy agradable. Cualquiera hubiera dicho que nos conocíamos de toda la vida. Además de nosotros, habían venido otros dos compañeros más con sus hermanitos mayores y una hermanita menor. Todos esperaban conocer a Terremoto, porque Tsunami es el único niño que tiene un hermano tan mayor en la casita, pero ese fin de semana estaba con su papá, así que otro día le presentaremos a los amiguitos del peque.  Hicimos un grupo y entre todos  visitamos la feria. Vimos las paradas dedicadas a los productos derivados de la miel, desde conservas de higos secos con miel o frutos secos con miel, evidentemente, botes de miel, cera, velas de cera natural, botellas de hidromiel… la de cosas que se pueden hacer con la miel. La miel debía ser buenísima, porque a su olor habían acudido una cantidad de abejas que revoloteaban y se posaban sobre los botes intentando llegar a su interior, pobrecitas.  En la plaza hay una fuente, que cada año para la ocasión la tiñen de ambarino para que parezca que emana miel, y reconozco que estaba muy chula, uno no se encuentra cada día una fuente que emane miel.

Había un stand donde vendían la maquinaria que se usa modernamente para la apicultura y en otro y como contraste, había los útiles y ropa que se utilizaba antiguamente. Este último les llamó mucho la atención a los peques. Por cierto, el traje actual con el casco ese de rejilla y todo, vale unos 38 euros, jeje, nunca me había planteado que valían, aunque había otros más baratos. Entre las exposiciones también había maquinaria antigua empleada para la recolección y comercio de las alcaparras, de gran tradición entre las mujeres de dicho pueblo. Sé que en otros lugares no es muy habitual, pero en la cocina mallorquina hay diversas recetas de cocina con alcaparras, además de como complemento en los pà amb oli (pan con aceite y tomate) que están de rechupete. Por desgracia no se vendían alcaparras, con lo que me gustan.

Nos compramos varios frascos de diferentes clases de miel, de romero y de flores de otoño, unos cuantos embutidos  y una botella de hidromiel casera, que no es que en casa seamos mucho de beber, más bien poco, pero bueno, nos hizo ilusión y pillamos una.

La mamá de R. nos comentó que el ayuntamiento tiene un puesto en el que te invitan a unos buenos aperitivos de sobrasada con miel, y allí fuimos, para catar el aperitivo. Tengo que decir que la cola no era muy grande y que repetimos varias veces. Al final, Tsunami que era algo reticente, acabó pillándole el gustito y dando buena cuenta de unos cuantos trocitos de pan.

Durante el paseo conocimos a unos amigos de estos papás y a todas sus abuelas. En comparación con nosotros que somos poquísimos de familia, encontrarnos con toda la familia de R. fue toda una experiencia.  Es la típica familia en la que son muchos hermanos y entre unos y otros y tíos solteros y abuelas de verdad, cuando se juntan hay para llenar un campo de futbol. Nos invitaron a todos a ir a su casa a comer una pà amb oliada y allí fuimos. Tengo que decir que me encantan las casas de pueblo, son tan espaciosas y todas con su huertito detrás, en este caso, todo un terreno lleno de naranjos. Esta casa era preciosa, había sido arreglada pero con todo el encanto original. Pero lo mejor no fue la casa, fueron las personas que había dentro de la casa. Nos lo pasamos fenómeno oyendo las historias de las abuelitas, viendo jugar a los peques, ayudando a montar la mesa y todos los platos que se llevaron. Fue como tener una nueva familia por un día. Además parecía que hubiéramos estando ensayando, porque sin decirse nada cada uno se asignó una misión y en un momento lo tuvimos todo montado.  Los nenes comieron en una mesita, y se portaron como hombrecillos. Los mayores estábamos en una mesa cerca y les dábamos vistazos y ayudábamos si lo necesitaban, aunque realmente se desenvolvían muy bien. Después de un agasajo de pan con toda una tabla de quesos, de jamones, de embutidos y pates de todo tipo, así como aceitunas, pepinillos y todo lo que se precie a la hora de montar un buen pà amb oli, pasamos de postre a una hermosas uvas. Para los más golosos nos habían reservado una sorpresa, unos buñuelos, como los que os comenté para Ses Verges, y unas ensaimadas de cabello de ángel que estaban para chuparse los dedos. No os tengo que contar como se pusieron las botas los nenes, que además de todo esto tuvieron su particular rinconcito con lacasitos y conguitos de chocolate.

Pero como buenos niños que son, hay que decir que no pararon de jugar ni de moverse y que quemaron todo lo comido con creces.

Me reí mucho cuando el papá les dijo que iban a enseñarles la habitación de su pequeño anfitrión, y automáticamente todo el remolino de pequeñajos que le rodeaban se le colocaron enfrente perfectamente formaditos en fila para ir a subir al piso de arriba. Te sorprenden tantas veces. Papi de Tsunami me dijo que se habían hecho una foto todos los peques sentados en la escalera y que probablemente nos la envíen por correo.

Así que como veis, con este encuentro no sólo conocimos un poco más a unos cuantos compañeros y a sus papás, sino que empezamos a montar lo que serán los futuros lazos de unas amistades. La mamá de R. nos contó que el peque estaba tan emocionado con que iban a venir sus compañeros que por la noche le había costado mucho dormirse.

El encuentro fue tan majo que ayer se comentó que no estaría mal que si alguien sabía actividades para hacer algún fin de semana concreto con los peques se dijera por la lista y así nos enteráramos más familias. Realmente el buen rollo del cole de Tsunami me gusta. Papi Tsunami me dijo que cuando llegaron el lunes al cole los peques estaban muy contentos. La profe nos dijo que el grupito que había estado en Llubí contaron al resto todo lo que habían visto y hecho. Una de las nenas que fue se trajo un cómic de las abejas que habían comprado allí y lo estuvieron leyendo y mirando entre todos. Por su parte, R. se trajo unos botes de miel para que todos los compañeros la probaran y pudieran experimentar con ella. Así que el lunes tuvieron una clase improvisada sobre las abejas, las colmenas y la miel.  Tsunami vino contentísimo y con ganas de ir pronto a otra actividad de este tipo con sus amiguitos.

Para acabar, os voy a contar como se hace este plato, aunque realmente no tiene mucho secreto.

Sobrasada con miel

Ingredientes:

Un buen pan payes

Una buena sobrasada

Una buena miel

En la feria nos dieron rebanadas de pan payes cortado. En un cuenco habían puesto la pasta de la sobrasada, que se saca sin dificultad simplemente quitando la piel. Habían mezclado esta pasta con unos cuantos cucharones de miel (porque lo hacían a lo grande, en realidad basta con unas cucharitas o regarla e ir mezclando). Luego tienes que poner con una cuchara esta mezcla sobre el pan y ya está.

Yo cuando lo he hecho alguna vez en casa, he tostado antes el pan y luego sobre la tostada he puesto la sobrasada, sin la piel, la miel encima, y le he dado un golpe de gril con el horno, así queda medio fundido y tostadito y a mí me gusta más.

Y como parece que esto va ha ser más popular de lo que creía, aquí os dejo el enlace a la web de webos fritos, donde hace también una versión que no he probado pero parece muy interesante y prometo un día ponerle remedio

Así que os dejo con este olorcito tan delicioso y chupándoos los dedos. Bon profit.

Cuando a Tsunami y a Terremoto se les diagnosticó una alergia a la lactosa debido a una gastroenteritis aguda

15 Nov

Hace dos años durante el verano, mis peques desarrollaron por causas diferentes, pero los dos a la vez, una intolerancia secundaria a la lactosa o como también se llama un síndrome post-gastroenteritis.

Era agosto, Tsunami tenía un año y dos meses y Terremoto tenía once años. Los hechos fueron algo extraños.  Yo por las mañana iba a trabajar, y dejaba a Tsunami con una señora que me lo cuidaba en su casa y luego lo recogía. Creo que uno de sus hijos había tenido algo de dolor de estomago hacía una semana pero había sido muy leve sin vómitos ni nada. Tsunami estaba sanote como un roble. Un sábado fui al mercado con los nenes y al peque le dieron a probar un higo, se lo comió y le encantó y el chico le dio otro, me había asegurado que eran de la higuera de su casa y que no estaban tratados con pesticidas ni nada y sinceramente nos conocemos hace años y le creo. No se si eso tuvo algo que ver, pero por la noche llevábamos al peque a urgencias por vómitos y diarreas. La doctora de guardia me dijo que no creía que fueran los higos y que ella lo atribuía a un virus intestinal que había esos días y como uno de los hijos de la chica que lo cuidaba había estado algo tocado pues supongo que pudo ser por virus. La doctora me dijo que en una semana se le pasaría y que pidiera cita con el pediatra. El pediatra estaba de vacaciones, así que tuve que esperar bastante para que este le viera. La doctora le dio dieta astringente y leche sin lactosa. Ya os conté mi imposibilidad de haber podido hacer una lactancia materna, así que el peque tomaba leche de farmacia y de la misma marca que tomaba estaba la opción sin lactosa. Así que puse al peque a dieta, pero no se le acababa de ir del todo.

A la semana siguiente, habíamos traído para cenar en casa un par de cosas de un restaurante al que en ocasiones vamos. Allí hacen un alioli que a Terremoto le gusta mucho y los del restaurante le pusieron un cacito, de esos de helado, con el alioli y rebanadas de pan tostado a la leña. Terremoto es muy impulsivo con la comida y siempre ha estado muy delicado del estomago, las gastroenteritis son su especialidad desde bebe por lo que siempre tenemos que estarle encima. Le advertimos que comiera más despacio que le caería mal y no se lo comiera todo que se suponía que era para los tres. No nos hizo caso y cuando nos dimos cuenta se lo había engullido prácticamente todo en un abrir y cerrar de ojos mientras nosotros calentábamos la comida. Le reñimos y le advertimos que cuando hacía eso se ponía malito de la barriga y por la noche tuvimos que ir otra vez ha urgencias, esta vez por el mayor. De nuevo mismo diagnóstico, aunque esta vez sí que me dijo que podría ser por lo que se había zampado y como. Así que tenía a los dos nenes a dieta astringente.

Mis menús eran a base de arroz, zanahorias hervidas, pollo y pescado hervido o tostado. Pan blanco tostado en tostadora o del super y jamón york y mucha agua o agua de arroz, que no les gustaba nada. Para colársela a Tsunami le hacía con ella los biberones. Pero pese a ello los nenes seguían igual, no tan a lo bestia, pero les seguía doliendo el estómago, teniendo retortijones, flatulencias y mucha caca mala líquida con trocitos flotantes y bastante apestosilla, sobre todo el pequeño. Vuelvo a llevarlos a urgencias y me dicen que siga con la dieta. Os ahorro una parrafada, porque a urgencias me los llevé unas cuantas veces.

A principios de septiembre, se incorpora de vacaciones su pediatra y voy a consulta. Le cuento todo eso y me dice que los niños ya están curados de la gastroenteritis, pero que han desarrollado una intolerancia transitoria a la lactosa. Yo me quedé un poco a cuadros porque no entendía eso de que se pudiera desarrollar así por las buenas una alergia. Me explicó que la lactosa es un azúcar (un disacárido) que se encuentra en la leche. Para su correcta digestión y asimilación este azúcar debe ser desdoblado en dos moléculas (glucosa + galactosa) y este desdoblamiento se consigue por medio de una enzima, la lactasa, que está en las células del intestino. En las intolerancias reversibles (o temporales) se produce un daño en la mucosa intestinal que genera un descenso de la producción de lactasa y por ello, de la capacidad para metabolizar el azúcar de la leche. Este daño puede ser debido a una gastroenteritis, a ciertos medicamentos (antibióticos o antinflamatorios especialmente) o enfermedades como la fibrosis quística.

También me comentó una cosa que yo no sabía, el jamón york puede tener lactosa, de hecho normalmente la tiene, y el pan tostado que venden en los supers pues también tiene lactosa. El médico achacó que los peques llevaban prácticamente un mes con gastroenteritis y que sin saberlo sí que les había dado lactosa, porque para merendar les daba pan tostado y york,  por eso habían desarrollado esa intolerancia.

Salí de allí con permiso para que los nenes comieran de todo, menos aquello que pudiera tener o haber estado en contacto con lactosa. Si había duda descartado. Por suerte Terremoto salió algo más mentalizado de no tomar ciertas cosas que le había permitido, ya que no era cuestión tampoco de ponernos a comer salsitas y frituras. Las primeras semanas teníamos que ir introduciendo poco a poco la nueva “dieta normal sin lactosa”. El pediatra también me comentó que cuando uno ha tenido una gastroenteritis tan aguda y prolongada la intolerancia puede durar al menos unos dos meses, si después de esos dos meses seguían, podía darse el caso de que se convirtiera crónica sobre todo en el caso del peque.

Según vi por internet y os copio de la wikipedia, si buscáis mejor seguro que encontrareis muchísima más información. Puedes encontrarte lactosa en productos no lácteos en los siguientes casos:

“La lactosa (también presente cuando en la etiqueta aparece lacto suero, suero, sólidos de leche, ingredientes modificados de la leche, etc.) es un aditivo comercial para los alimentos usado por su textura, sabor y cualidades adhesivas, y encontrada en alimentos tales como carnes procesadas (salchichas, carne rebanada, patés), sazonador en polvo, margarinas, pan rebanado, cereales para desayuno, frutos secos, alimentos procesados, medicamentos, comidas preparadas, sustitutos de la comida (polvos y barras), suplementos de proteínas (polvos y barras). Los productos kosher marcados «pareve» están libres de leche. Sin embargo si una letra «L» (por lácteos) está presente, el alimento probablemente contenga sólidos de leche (aunque también puede simplemente indicar que el producto fue producido en un equipo compartido con otros productos que contienen derivados de la leche).”

No tienen nada de lactosa las leches obtenidas de plantas y sus derivados (leche de soja, leche de almendras, leche de avena, leche de arroz, leche de cacahuete) son las únicas 100 % libres. En nuestro caso optamos por la de soja porque no es tan grasa ya que la de almendras es muy dulce y engorda mucho y había que controlar a Terremoto y las otras no son tan fáciles de localizar por donde vivo.

Ya me tenéis, inspeccionando todos los ingredientes de todos los envases de todo lo que tenía por casa para ver que podían y que no podían comer. El carnicero flipó cuando le dije que el york tenía lactosa y lo miro y en efecto. Luego localizamos uno que no lo tenía y de ese sí pudieron tomar aunque por si acaso les daba poquito. El mayor tuvo que acostumbrarse a la leche de soja que según él era repugnante, pero era eso o agua, así que se quedó con el eso. En la panadería también sometía a interrogatorio a los horneros, porque algunos panes sí que les ponen leche o suero de leche o pueden estar en contacto con otras masas y tener aquello que llaman “trazas”. Al final y como entonces aún no tenía la panificadora, pille un tipo de pan que no tenía y cuando podía hice algunos panes por casa. La repostería ya os podéis imaginar que hay muy pocas cosas aunque sean caseras que se puedan hacer sin lactosa. En este aspecto una chica de Santíveri me recomendó unas galletitas y magdalenas sin lactosa y sin gluten que les gustaron a los nenes y al menos tenían algo en plan caprichito que ofrecerles alguna vez.

Las galletitas y las magdalenas no eran precisamente baratas. Ella me explicó que los productos para gente con intolerancia a lo que sea, suelen ser muy caros porque se tienen que hacer con una maquinaria que sólo haga ese producto. Luego no se puede emplear para nada más, porque si no podría tener las famosas “trazas” y producir las alergias. Por eso son productos más caros, porque al tener un mercado más reducido cuesta más poder amortizarlas y hay que tener mucho cuidado en que no se contaminen. Me sugirió lo de hacer yo el pan con una panificadora. Me contó el caso de una amiga suya que tenían panificadora. Por lo visto cuando la compró adquirió una cubeta más, porque así con una hacía el pan para todos y la otra sólo la usaba cuando hacia el pan para el peque que era celiaco. Por lo visto lo de las trazas puede llegar a estos niveles.

Otro problema que tuve es que normalmente las papillas del peque las hacía yo caseras, pero si alguna vez teníamos que ir a algún sitio y me tenía que llevar alguna en plan urgencia, tenía que tener algo que aguantara el poder pasearlo. Yo solía tener algunas papillas de farmacia por si pasaba algo así en casa. Me las recomendó el pediatra, que me dijo que eran las más parecidas a las naturales que él supiera. Ya me tenéis también en la farmacia y al final tras revisar todo el etiquetado de todas descubrí que dos de ellas eran elaboradas sólo con agua y no tenían nada de sueros ni lácteos. Por suerte, con esas dos nos apañamos muy bien y no nos dieron problemas.

La chica que cuidaba a Tsunami también se esforzó al máximo en buscarme cosas. Me contó que una de sus mejores amigas tenía un peque ya con siete años y que había tenido intolerancia a la lactosa desde su nacimiento. Por lo visto hay casos, por suerte excepcionales, de bebes  que carecen del enzima, por lo que no pueden digerir la leche y tienen alergia desde el primer día de vida. Lo cierto es que el ponerme en contacto con esta chica fue toda una ayuda ya que ella tenía más localizados que nadie todas las cosas y donde se podían comprar. Me comentó que además del potito que yo había localizado en la farmacia, en algunos supers había otro, ahora no recuerdo la marca, pero si a alguien le interesa que me lo comenté y lo buscaré, que sí que estaba indicado para intolerancias a la lactosa. Me pasó también unas fotocopias de lo que podían y no podían tomar. Porque aunque los ingredientes no aparezca la palabra lactosa o leche o suero, hay componentes que tienen. Son las hojas que os aparecen hoy como ilustraciones.

Al cabo de dos meses de tener a los peques más controlados que un silo de mísiles, me voy de nuevo al pediatra, convencida de que les haría alguna prueba para saber si seguían con la intolerancia. El hombre que aunque lo tengo muy calado, en ocasiones me sigue sorprendiendo, me dijo que nada de pruebas. Tras explorarlos y mirarlos bien me dijo que fuera a casa y que les diera algo con leche, si lo toleraban podía olvidarme de todo, y si volvían a vomitar que los trajera de nuevo. Por suerte lo toleraron y aquí acabó nuestra rocambolesca experiencia con el mundo de las intolerancias.

Incluso antes de que nos ocurriera esto, siempre he tenido la costumbre cuando Terremoto, y ahora Tsunami, hacían los años y lo celebraban en el cole, de preguntar a las profes si algún niño de la clase tenía alguna alergia o intolerancia o diabetes o algo, para llevarle un pastelito adecuado a ese nene y no que se quedara mirando como los demás comían cositas y él no pudiera disfrutar también.

Espero que esta información os sea provechosa, y por favor, tened en cuenta a los peques que por motivos de salud sufren alguna restricción en sus dietas. El preguntar antes no nos cuesta mucho, los peques no se sentirán discriminados durante la fiesta y seguro que la familia agradecerá que también se piense en ellos.

He decidido que mañana haré huelga porque estudié historia y porque soy funcionaria.

13 Nov

Porque estudié historia y recuerdo que:

– Un martes 16 de diciembre de 1773, un grupo entre 60 y 150 personas se disfrazan como indios mohawk  arrojaron al puerto de Boston un gran cargamento de té que quedó flotando durante varios día. Fue un acto de protesta de los colonos americanos contra la escalada de impuestos por parte de Gran Bretaña…. Unos años después, Estados Unidos estaría inmerso en la guerra de la independencia contra el imperio británico, de la que saldría victorioso.

– Se atribuye la frase a una princesa austriaca, entonces reina de Francia. Cuando su pueblo llegó hasta Versalles pidiendo harina para hacer pan para sus hijos. Ella contesto, si no tienen pan entonces que coman brioches. “Qu’ils mangent de la brioche”. …. Poco después el pueblo se sublevó y ella y su familia acabaron bajo el filo de la guillotina.

– El 25 de marzo de 1911 murieron atrapadas y sin posibilidad de salir,  146 trabajadoras textiles por quemaduras provocadas por el fuego, la inhalación de humo y los derrumbes. La mayoría de las víctimas eran jóvenes mujeres inmigrantes de origen judío e italiano de entre dieciséis y veintitrés años de edad. La víctima de más edad tenía 48 años y la más joven 14 años. Nueva York,  fábrica de camisas Triangle Shirtwaist. Era común para evitar los robos, la práctica de cerrar todas las puertas y escaleras. Las trabajadoras que no perecieron por las llamas o la inhalación del humo lo hicieron al arrojarse desde las ventanas como única solución desesperada…. Este hecho provocó un cambio en las normas de seguridad y salud laboral e industrial y la lucha por una mejora de las condiciones laborales de las mujeres.

– El zar de todas las Rusias no tuvo en cuenta las advertencias de su pueblo y perdió el liderazgo y el contacto con la realidad del país. Nuevamente las mujeres salen a la calle pidiendo pan para sus hijos. Se producen revueltas y manifestaciones. Los soldados resisten las primeras tentativas de confraternización. Finalmente, los regimientos de la guarnición de Petrogrado se unieron a la revuelta. Fue el triunfo de la revolución. …. El zar y su familia serían ajusticiados.

– Finales de 1955, Rosa Parks, no cede su asiento en el autobús a un hombre blanco, ella era negra. Martín Luther King organiza unos boicots contra los autobuses. Su misma casa es atacada con bombas incendiarias. Los boicoteadores fueron objeto constante de agresiones físicas, pero el conjunto de los 40 000 negros de la ciudad siguieron con su protesta, llegando en ocasiones a caminar hasta 30 km para llegar a sus lugares de trabajo. El boicot terminó gracias a una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos que al año siguiente declaró ilegal la segregación en los autobuses, restaurantes, escuelas y otros lugares públicos…. En las gradas del Lincoln Memorial, durante la histórica Marcha sobre Washington lee un discurso Ayer tuve un sueño “I Have a Dream”….Finalmente, Martín Luther King sería asesinado, pero había conseguido la igualdad  de derechos de los ciudadanos en los Estados Unidos.

– Un hombre, delgado, vestido de blanco, casi desnudo y apoyado en un palo parte del noroeste de la India, acompañado de algunas decenas de discípulos y de un séquito de periodistas. Después de un recorrido a pie de 300 kilómetros, llega el 6 de abril de 1930 a la costa del Océano Índico. Se acerca a la orilla, y recoge con sus manos un poco de sal. Con este pequeño gesto Gandhi alienta a sus compatriotas a violar el monopolio del gobierno británico sobre la distribución de sal…. También seria asesinado, pero su país consiguió la independencia y su legado de respeto y no violencia debería ser preservado

Porque soy funcionaria e hice oposiciones y estudié la Constitución de 1978 en la cual en su título primero “De los derechos y deberes fundamentales” . Capítulo II Derechos y libertades. Cito:

Artículo 27 .1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza

Artículo 35. 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo

Artículo 39.1. Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.

Artículo 41.  Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente, en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias serán libres.

Artículo 43.1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud.

Artículo 43.2. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto.

Artículo 47.1.   Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

… salvo que yo esté ejerciendo en otro país y no me haya enterado, me suena raro leer ahora esto sabiendo como está el país.

Por eso he hecho un balance y he pensado que:

Quiero hacer huelga

– Porque soy madre y quiero que mis hijos tengan un futuro

– Porque soy una privilegiada que tiene trabajo, pero eso no tendría que ser nunca un privilegio

– Porque tengo una casa, aunque esté pagando una hipoteca a veinte años y hay personas que no tienen ya su casa y siguen teniendo que pagar su hipoteca.

– Porque es indignante que tengan que morir personas para que los dirigentes se tomen la situación “un poco en serio” y piensen en “que tendrían que hacer algo”

– Porque no soy economista, ni he estudiado empresariales y hace tiempo que considero que esto no tiene salida y cuando podía haber tenido alguna se le tiró tierra encima y la ahogaron.

– Porque estoy harta de que se diga que los ciudadanos somos los culpables de todo, cuando realmente somos las víctimas

– Porque no me parece justo que la población haga malabares y se apriete el cinturón y otros se dediquen a ir a hoteles, spas, viajar a todo tren y subirse el sueldo porque su trabajo es agotador y se lo merecen.

– Porque normalmente no creo en las huelgas, pero creo que esta vez tengo que hacerla.

No haría huelga mañana:

– Por temor a algún tipo de represalias en el futuro y quedarme sin trabajo y luego sin casa

– Porque me van a descontar 100 euros

– Porque no sé si esto es solucionable

Conclusión: Si tengo que zurcirme unos pantalones, comer unos días patatas hervidas con atún o privarme de otros gastos personales para compensarlo y ahorrar los 100 euros, estaré encantada de hacerlo, al menos yo dispongo de unos pantalones que remendar y de comida para poner en el plato a mi familia y una casa donde vivir dignamente. Lo que siento es que estos 100 euros que me descontarán no se los den a una entidad para que los que han llegado a no tener ni ropa, ni comida, ni techo, puedan tomar algo.

Así que he decido que como tengo memoria histórica, preparé unas oposiciones, quiero a mis hijos, soy una persona y tengo dignidad, mañana secundaré esta huelga y ojalá sirva de algo como sirvieron en su momento todos esos hechos que os he comentado al principio.

Tsunami, el niño que quería volar

9 Nov

Es de todos conocido el ansia de mi pequeñajo por conseguir siempre llegar a lo más alto, ya sea escalando las sillas o subiéndose cual casteller a sus papis. También tiene al tío J.A. (mi ex) amargado con eso de que lo tiene que subir cual salto de bailarina de ballet, para tocar con la mano el techo. Éste es un niño de altos vuelos que cuando va en avión se pide ventanilla y no se pierda nada.

Hace unas semanas hicimos una actividad que aún no os había podido comentar. A través de la web de mami mamita mama me enteré que en el bosque de Bellver hay un parque de niños que no teníamos controlado. Así que nos fuimos un fin de semana a investigar.

El parque es muy chulo porque se baja a él por un tobogán… también hay escaleras, pero quien quiere escaleras cuando se puede bajar por un tobogán gigante. Así que toda la familia en pleno nos deslizamos por el gran tubo sin fondo. He dicho todos, porque aquí una presente también lo hizo. Bueno, rectifico, más que deslizarme yo me arrastré, ya que no se si serán los años o los kilos (yo apostaría por los kilos, pero seremos discretos y dejaremos la incógnita anterior al aire) pues eso, que yo me quedaba encallada, incluso en los tramos de más cuesta, snif, snif, mi autoestima por los suelos.

El parque no es muy grande pero tiene una cosa muy chula. Una tirolina. Adivinad quien se quedó en plan Oooooooooohhhhhhhhhhhhhh!!!!!!! Cuando hubo salido del tobogán. Efectivamente, Tsunami, el niño que soñaba con volar y allí enfrente estaba la posibilidad de culminar su sueño. Mamá ha procurado no llevarlo a los acantilados donde suelen tirarse en ala delta, que ese es capaz de colarse en una y a grito de Jeróoonimo volar de verdad.

En esos momentos la tirolina estaba un poco solicitada y tuvimos a los peques algo distraídos con las otras zonas del parque. El peque haciendo acopio de valor y para ir preparando el cuerpo para lo mejor, nos sorprendió tirándose sin pestañear por la barra de los bomberos, como la llamo yo. Huelga decir que mamá no las tenía mucho consigo. Por suerte, papá de Tsunami no ha pasado por todas las crisis de niño hiperactivo que sufrí yo en su momento con Terremoto y cuando el peque hace algo “normal” para su edad, pero que me sobresalta mi sistema de alerta maternal más de los que mandan los cánones pediátricos, pues sabe tranquilizarme. Yo lo siento, pero cuando una ha pasado por lo que ha pasado con el mayor, lo de mentalizarte que el peque tan sólo es un intrépido aventurero pero con mucho sentido de no voy a despeñarme, me cuesta mucho.  Y quien nos lo iba a decir, Terremoto que en sus años mozos ya hubiera subido al sitio más alto y se hubiera despeñado, con los años se ha vuelto un miedica y comodón y casi hay que animarlo para que se monté en algo sin cara de pánico.

En un momento la tirolina estaba menos solicitada y aproveché para acercarme al sitio. Cuando llegué una chica acababa de tirarse y luego tienen que subir el cachirulo con el que se tiran (supongo que tendrá un nombre y no debe ser cachirulo, pero como no se cual es a partir de ahora me referiré a él como cachirulo con vuestro permiso). Le pedí  a la chica si se podía montar hasta que llegáramos al sitio donde se tiraban y no hubo problema. Yo pensaba que serían unos metros y ya estaba, jeje, inocente de mí. No me pidáis como lo hizo, porque éramos unos cuantos que sujetábamos el cachirulo cuando lo subimos, pero Tsunami hizo una hábil maniobra que aun no comprendo, y consiguió deshacerse de todos y salir volando con la tirolina hasta el final del todo, rebotar con el gran muelle y volver hasta la mitad del recorrido. Su cara de felicidad, bien cogidito, porque suicida no es y mirando como el cachirulo iba rodando por la cuerda, fue para filmarlo. Como podéis imaginar, después de eso y viendo lo que vimos nos pusimos en la cola y el peque se puso las botas de lanzarse. De allí a Marte sólo hay un par de años de entreno. Como debéis imaginar cuando nos fuimos del parque el pobre Tsunami llorando porque se quería tirar más. Cuando le dijimos que otro día iríamos nos decía que no quería ir otro día, que lo que quería era que no nos fuéramos ahora.

Me gustaría dejaros con unas cuantas fotos del parque de Bellver y de Tsunami aviador de tirolinas, pero estas estaban dentro del grupo de fotos que borramos sin querer, snif, snif. En lugar de eso os dejo con unas cuantas fotos del peque ensayando para astronauta y luego sí, una filmación que papi Tsunami hizo con su móvil, así que podréis ver al peque como todo un profesional. Hasta el infinitoooo y más allaaaaaaaá.

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