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Luis Bermejo, un gran amigo y un gran profesional nos ha dejado

13 Dic

Hace unos años, antes de que Tsunami naciera, conocí a un gran profesional del cómic. Fue de una forma extraña. Queríamos hacer una exposición sobre Tolkien, que al final no se realizó, y queríamos entrevistarle. Bermejo había ilustrado el único cómic autorizado que se ha publicado del Señor de los Anillos. Sabíamos que vivía en Mallorca, pero nunca creímos que sería tan fácil como llamarle por teléfono, presentarnos, explicarle que queríamos y que automáticamente nos dijera que estaba encantado de recibirnos en su casa.

Ese día fuimos tres personas a verle, un compañero nuestro, mi pareja y yo. Entramos en esa casa llenos de respeto. Uno no va cada día a ver una leyenda del cómic tan fácilmente. Pero lo cierto es que tanto Luís como su mujer nos abrieron su casa y nos trataron como si nos hubieran conocido de toda la vida. Hicimos una primera entrevista, y más adelante otra, y otra, y otra. Con el tiempo acabamos cultivando una pequeña amistad. Así que lo que al principio había empezado como unas visitas para realizar un artículo, se fue convirtiendo en una visita por el mero placer de verle. Entonces charlábamos sobre su vida, pero también hablábamos de nuestras familias, yo les contaba los problemas de Terremoto y poco después les anuncié el nacimiento de Tsunami. Recuerdo una vez que Luís nos llamó para ver una exposición de los originales de los cómics y también de sus pinturas. Luís era un gran dibujante de cómics, pero como pintor me atrevería a decir que era mejor. Sabía realizar unas obras magníficas y diversas. Ese día vi una pintura de un zoco árabe que me enamoró pero superaba mucho mi disponibilidad económica en ese momento. El cuadro se vendió, pero yo aún recuerdo esa pintura tan exquisita y sublime.

Sabía que Luís estaba pachucho, su mujer me lo había comentado las últimas veces que hablamos por teléfono. La última vez que lo vi fue para hacer unas gestiones y adquirir unas láminas suyas para una exposición sobre Tolkien que actualmente hay en Alicante. Eso fue el año pasado y se le veía muy atropellado, pero seguía conservando esa alegría y esa sonrisa que siempre había tenido y tenía cada vez que alguien iba a verle. Luís siempre fue un hombre sencillo, alegre, con mucho humor, enamorado de su familia, de su mujer, su gran compañera, de sus hijos y de sus nietos. Me hablaban de ellos, de lo orgullosos o preocupados que estaban por sus vidas. Por una de esas casualidades, conocí a una de sus hijas, trabajaba cerca de donde yo trabajo y durante unos años nos veíamos muy a menudo. Luego, ese sitio cerró y ya sólo sabía de ella cuando le preguntaba a sus padres.

Confieso que me está costando mucho escribir estas líneas y sé que no están ni de lejos a la altura que debería estar. Sé que Luís se merece mucho más, muchísimo más. Sé que ahora los suyos le están llorando, pero también muchas personas anónimas sienten su muerte. Hoy nos hemos enterado de su fallecimiento por el facebook. Inmediatamente he llamado a su casa y he hablado con su mujer. Sólo puedo deciros que Luís ha tenido la muerte que él quería, la muerte más bonita que puede tener alguien que se ha dedicado en cuerpo y alma a cultivar lo más importante en el mundo, la familia. Luís nos ha dejado estando en su casa rodeado por todos, por sus hijos que son muchos, sus nietos, que son más, pero sobre todo con ella. Ella que le robó el corazón hace años. Ella que le ha acompañado en lo bueno y en lo malo y ella que le ha estado cuidando toda la vida, hasta el último momento, hasta el último suspiro, hasta el último aliento.

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Las cenas de mis niños y las estratagemas para que me resulten fáciles de preparar. (3º parte, las bolsas de hornear, la Lékué y una buena sartén)

1 May

Un truquito que también me salva de muchas cenas son las bolsas de hornear que tienen en los supers, yo concretamente uso las del Mercadona. Me van muy bien para verduras y para carnes. Su uso es muy simple, metes las verduras o las patatas. Salpimentas la carne que quieras, lo metes en la bolsa. Si quieres también se puede adobar con hierbas aromáticas, yo suelo ponerle de casi todo lo que tengo a mano, tipo tomillo, romero, hierbas provenzales, orégano…, luego añades un chorrito de aceite y la cierras con los cierres que lleva. La pones tumbada en una palangana del horno y le haces unos cortes con un tenedor o un cuchillo para que salga el vapor. Pones la pieza a hornear. Te sugieren que por un kilo y medio de peso poner una hora de horno. Hay que tener en cuenta que no debe superar los 200º de temperatura o la bolsa se podría estropear. En este sentido no adelanta demasiado los tiempos, pero la carne y las verduras quedan muy jugosas. De esta forma he hecho lomo, pollo, piernas de cordero. Es un sistema que sobre todo lo uso para las carnes me gusta mucho como quedan. Con el pescado, no sé porque, no lo he empleado nunca pero sé que por internet hay recetas con el pescado y parece tener también muy buenos resultados.

IMG_20150422_201420369Sé que en el post anterior os hablé de albóndigas y woks y salmón. Así que imagino que alguien pude preguntarse ¿Pero, todos estos platos son fáciles de hacer? Pues sí, y allí es donde intervienen dos de los útiles de cocina que más uso. El primero es un cachivache que hace años compré y que fue más bien porque había leído que a la gente le funcionaba. Lo cierto es que sabía muy poco de él, pero en una droguería que hay cerca del trabajo tienen un gran surtido de su gama. Un día entré a informarme, la dueña me vendió tan bien el producto que acabé saliendo de allí con dos moldes, uno para pasteles y otro para quiches y con un estuche de cocina al vapor. Estuvieron bastante tiempo sin usar, porque los llevé a la casa que habíamos comprado y tardamos más de lo esperado en mudarnos. Así que como nunca me acordaba muy bien como se llamaban (y luego resulta que lo pronunciaba bien) al referirme a ellos en casa se les conoce como “la lekue esa”

El problema como he comentado más arriba es Terremoto Aquí es cuando el aparatito conocido en casa como “la lekue esa” entra en acción. El artilugio lleva un montón de recetas, pero yo he pasado de ellas, somos autodidactas y básicamente consiste en quitar el fondo para hacer al vapor y poner en la cesta todas las verduras imaginables, algo de sal y aceite y al micro durante unos 7-10 minutos aproximadamente, dependiendo de la cantidad de verduras. Una combinación muy usual y recomendable es poner cebolla, patatas y salmón y al micro. Los tiempos depende un poco de vuestro microondas y de si el estuche está muy lleno hasta arriba o más bien ligerito. Mejor poner menos tiempo y luego añadir que no pasarse. El salmón puede espolvorearse con finas hierbas o también con curry, está delicioso. Otra forma muy recurrente es la de cebolla, zanahoria, patatas, albóndigas y luego todo bien rociado con salsa de tomate y microondas. En este caso se lleva algo más de tiempo. He descubierto que es conveniente cortar las patatas pequeñas, así se hacen antes. También es muy aconsejable que en cualquiera de los platos que os he comentado o hagáis, las patatas las pongáis como unos cinco minutos antes ya que tardan algo más en hacerse. Luego añadís el resto y volvéis a poner el microondas, de esta forma salen muchísimo mejor, no están nada crudas y sí muy melosas. Hay que tener algo muy en cuenta, que si antes de abrirlo lo dejas reposar queda todo mejor. También ir con cuidado al sacarlo y sobre todo al abrirlo porque el vapor quema. Por eso suelo ponerlo debajo del extractor en marcha y lo abro con cuidado con un tenedor. Espero un poco a que haya salido el vapor y luego lo abro del todo. También tened en cuenta que las tapas pueden soltar algo de líquido, es parte del vapor de la cocción, así que después toca pasar un paño. Con este artilugio he cocido pimientos, hecho sanfaina, mejillones al vapor, incluso si es individualmente he hecho pasta, aunque personalmente si te puedes permitir algo más de tiempo prefiero usar la olla de termo difusión que os expliqué en el primero de los posts. La ventaja que tiene para la pasta es que se pone agua, la pasta y se cuece en veinte minutos. El tiempo de cocción es el mismo pero te ahorras el tiempo en que el agua tarda en hervir. Es un artilugio que me gusta tanto que lo he regalado dos veces. Sé que no es una termomix, pero tampoco lo pretende ser. Si buscáis por Internet seguro que encontrareis bastante información sobre él y un montón de recetas. Pero ya veis que en mi caso básicamente es imaginar, cortar, lavar, rociar con un chorrito de aceite, salar y directo al micro. No me complico mucho la vida y saco cosas interesantes. Incluso, al principio que las tortillas de patatas me salían de pena antes de que la abu me diera sus clases, muchas veces hacía tortillas de patatas o tortillas con ajetes y espárragos con este sistema. En unos minutos estaban hechas, aunque salían con una forma muy curiosa y nada redondas.

IMG_20150428_125630118La última referencia para los trucos de cenar me vino un poco sin querer. Su, de webos fritos, siempre recomienda buenos alimentos y buenos utensilios. Estuvo una temporada hablando mucho de buenas sartenes y que nos la tomáramos como una inversión, pero sinceramente, yo no estoy para invertir lo que ella recomendaba, por mucho que la sartén la hereden mis bisnietos. Así que de momento tenía que conformarme con renovar por algo buenecillo pero sin hipotecarme por ello. Coincidió que por esas fechas en las que yo me informaba de tipos de sartenes y opciones, en uno de los supers donde compro montaron una de esas promociones que por tantos euros de compra te tan un punto y cuando tienes tantos puedes canjear. En este caso el cambio era una sartén o una plancha por la mitad de su precio. No suelo ir muy a menudo a este sitio a comprar y cuando lo hago no siempre llego al tope de compra para que te den un puntito. Así que acumulé muy pocos y cuando conseguí para hacer un cambio, me cogí la sartén. Me lo estuve pensando bastante, porque aunque fuera la sartén más barata de las que tenían, teniendo que pagar la mitad de su precio ya me subió a unos treinta y pico de euros. Pero debo reconocer que Su tiene razón. Oigan, la mejor compra de sartenes de mi vida. Tengo que cocinar con ella con cuchara de madera y después de limpiarla secarla enseguida y untarla con un poco de aceite, pero esas son las únicas atenciones que requiere. En el centro lleva un círculo rojo que cuando se unifica el color significa que ha tomado la temperatura adecuada para cocinar. Entonces es cuando la lleno normalmente de verduritas variadas y la uso tipo wock. Los resultados son espectaculares. Le doy un tute en la cocina que se ha convertido en una de mis imprescindibles. Así que desde aquí os recomiendo el consejo de Su. Si podéis medio hipotecaros o simplemente, que el personal de casa os regale dinero para poner en una hucha, el adquirir una sartén buena, buena, buena, es algo que se agradece y amortiza que da gusto. La ventaja que tiene es que consume muy poco aceite, casi nada. Lo deja todo en su punto. Con el truco del calor residual y tapándola con una tapa de cristal casi no consumo energía para cocinar y de momento nada se me ha quemado, lo cual se agradece un montón. Con la sartén lo de hacer verdura variada en tiritas espolvoreadas con especies varias, un poco de aceite de soja y luego mezclarla con fideos chinos, se hace en un abrir y cerrar de ojos. A mis niños y no tan niños les encanta. Esas mismas verduras las podéis poner en una fajita o un taco, pero en lugar de aceite de soja añadir un poco de salsa de tomate y ya tenéis cena solucionada y que puede dejarse casi preparada el día anterior, sólo hay que calentar y hacer los tacos. Cuando quiero hacer muchas más albóndigas con verduritas variadas y no uso la Lékué, las hago con esta sartén, primero las verduras y luego las acabo de hacer con las albóndigas y la sartén tapada. También le da un punto a la carne en general que no es ni frita ni torrada a la parrilla. Vamos, que es una tontería pero confieso que estoy descubriendo nuevas posibilidades y facetas al uso de la sartén que hasta ahora no había experimentado.

Bueno. Espero que estos tres posts os hayan dado alguna idea o puede que os hayan servido para recordar algún plato que hace tiempo no ponéis en casa. Estaría bien que alguien más se animara a comentar alguno de sus truquis o de sus cenas de supervivencia. Quien sabe, quizás me recordéis algún plato que hace tiempo no cocino y así vuelva a recuperarlo o como en las los otros dos posts, me descubráis una forma nueva de hacer una cena. Gracias por haber llegado hasta aquí i bon profit.

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Las cenas de mis niños y las estratagemas para que me resulten fáciles de preparar. (2º parte, las cenas más habituales y rápidas)

27 Abr

Como veis, Tsunami es fácil de arreglar. Las veces que hacemos una cena para los dos tenemos algunos platos que suelen ser más habituales. Muchos de los que nombraré son de cajón, pero aquí quedan por si alguien se ha olvidado de alguno recordárselo, que siempre va bien un pequeño repaso.

Algunas veces, los fines de semana que hay más tiempo, se recurre a una pizza casera familiar para todos. A mis peques les encanta elegir los elementos y colocarlos y eso te asegura su buena disposición a devorarla.

También es muy normal que de tanto en tanto se hagan hamburguesas. Para ello las asamos en una sartén tipo parrilla. Las de Terremoto siempre van acompañadas de verduras asadas en la misma parrilla y luego servidas con un poquito de sal y aceite.

Muchos martes que yo trabajo hasta muy tarde y R. tiene que hacerles la cena, es frecuente que si la combinación de menús de los dos coles lo permite y yo no he podido dejar nada preparado el lunes, que ese día se haga calamar a la romana de los que venden en el super. Es casi el único día en que se recurre a comida preelaborada de supermercado. Pero, pero, pero. Os diré que en eso también tenemos un truquito. En lugar de hacerlas fritas, las ponemos en el horno sobre una palangana ligeramente untada de aceite. Se hacen por un lado y luego se les da la vuelta. Así se hacen todas al mismo tiempo y no queda una cocina hecha una guarrería con las salpicadas del aceite. Resultan menos aceitosas y algo más saludables. Así que sepáis que tanto las rabas empanadas como las anillas de calamar rebozadas se pueden hacer al horno de forma rápida y limpia.

Los martes puede caer alguna crema de verduras, bien hecha el día anterior, bien de las de super, que aunque no me guste usar la prefabricadas siempre tengo alguna en la despensa por si hay una urgencia. Las cremas en casa gustan con crostones y si puede ser con crostones con sabor a ajo o a hierbas aromáticas mejor que mejor. El año pasado cuando Tsunami estaba muy burro y no colabora a la hora de tomarse la crema con los crostones, le pones dentro la crema unos cuantos fantasmitos (patatillas con forma de fantasmas) y entonces la cosa cambia y se acabaron los problemas. Actualmente ya no es necesario recurrir a los fantasmitos, la crema con los crostones le pierde, sobre todo si se los coloca él.

Otras comidas socorridas son las croquetas. Para freírlas y evitar dejar la cocina toda guarra, las frío en una cacerola. Sí, si, en una cacerola de esas que se emplean para calentar el agua, al menos cuando se calentaba el agua antes de tener todos un microondas en nuestras casas. Este truquito lo usa Su de Webosfritos y a mí me parece fabuloso y práctico. Se pone el aceite en el cazo y allí se van friendo. No salpicas apenas aunque el ritmo es algo más lento, pero al concentrar el líquido tienes que emplear menos aceite y te salen mejor. En ocasiones también he usado este sistema si hago carne rebozada en trocitos pequeños tipo nuggets, aunque en este caso es de elaboración casera, los nuggets jamás los he comprado en el super. Vamos, carne de pollo o pavo cortada a tiritas y pasadas por pan rayado y huevo, sin ningún misterio salvo que alguien quiera espolvorearlas antes con hierbas aromáticas.

Últimamente las tortillas de patatas se han hecho un pequeño hueco en nuestra lista de platos para cenar. Yo siempre he tenido un trauma encima, no he sido capaz de hacer una tortilla de patatas ni decente ni normalita, todas se me resistían y lo he intentado muchas veces. Pero el verano pasado, Mari, la abu de Tsunami me enseñó como las hacía ella y desde entonces las bordo ¡Gracias Mari, mis peques lo agradecen muchísimo! Antes de aprender a hacer la tortilla de patatas Terremoto devoraba solamente la de atún y la de cebolla con queso. Tsunami por su parte se decanta por la de queso o bien de queso con york. Estas también siguen comiéndose, pero hemos podido añadir la de patatas que tantos fracasos culinarios me habían llevado antes.

El cus-cus con verduras para Terremoto y con pechuga de pavo, york, queso o tortilla para Tsunami es otra cena socorrida y rápida de hacer. Empleamos el cus cus que venden en los supers. En un cazo una taza de agua. Se pone a hervir y al hacerlo se apaga el fuego y se añade una taza de cus cus. Espero unos minutos a que absorba el líquido y le añado un poco de aceite, remuevo y listo. Ahora sólo hay que añadir las verduras encima o bien los cuadraditos de york, queso o tortilla y listo para comer.

Las rotlles y el pescado al horno que comenté en su momento en el blog suenen ser unos habituales en nuestras cenas. También lo son los huevos rellenos, la coca de pimientos de pasta dulce o bien la de trempó y en verano la ensalada tibia de patata, cebolla y bacon. Como veis son platos no muy complicados y alguno se puede dejar semipreparado antes.

También comen ensaladas, muchas, sobre todo en verano y beben gazpacho, curiosamente sin crostones. Uno muy rápido de hacer son las crepes tanto dulces como saladas, las quiches o bien las fajitas o tacos con verduras, así como los nachos con guacamole.

Otros platos son unas albondigas con verduras, patatas y salsa de tomate o bien salmón con verduras y patatas. También se animan con los fideos chinos y unas verduras al wok pero sin wok, más bien a la sarte. Os hablaré de ello en el próximo post.

Bueno, ¿Qué os han parecido estas sugerencias para una cena rápida? Se que hay muchos platos más como sándwiches, bocadillos, la sopa que comenté en el anterior post…. Pero es que sólo os he puesto unas cuantas sugerencias rápidas y socorridas.

Y vosotras ¿Cuáles son vuestras cenas más habituales y que siempre os salvan la vida?

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La rumbita ha entrado en nuestras vidas, y no me refiero a un baile, me refiero a una aspiradora.

7 Abr

Llevaba años dándole vueltas al asunto, y cuando digo años me refiero más o menos a siete u ocho años. Mi duda existencial comenzó el día en que me encontré una entrada en un blog que hablaba de un artilugio más o menos pequeño, redondo, de unos cuarenta centímetros de diámetro y no mucho más alto que cinco dedos. Este artilugio salía de un lugar donde “vivía, dormitaba” y se cargaba para ir a trabajar, cuando había concluido su rutina laboral volvía el solito a su “casita” para recargarse. El trabajo de semejante andrómina era el de barrer la casa, y la marca que comentaba era una llamada Roomba (pronúnciese rumba) que a mí me sonaba más a melodía caribeña que no a mini-aspirador doméstico.

Inmediatamente me puse a investigar, no es que encontrara demasiadas cosas, pero algo encontré. Descubrí que también había otras marcas que hacían cositas por el estilo. Que como en todo, había artilugios buenísimos y otros más pachangueros que te solucionaban más o menos el tema. Descubrí que los había más inteligentes y programables y otros más modestos que se quedaban donde se quedaban y al volver tenías que buscarlos por todo. Descubrí gracias al youtube que además de barrer esos aparatos servían principalmente para pasear el bebé encima, para que luego el niño saliera gateando tras ellos o para que la mascota de turno, preferentemente gato, hiciera lo mismo que el bebe que gateaba. Descarté estas aplicaciones porque en ese momento en casa ni tenía bebé, ni tenía perro, ni tenía gato y el resto de familia habíamos superado la prueba del gateo hacía años.

Dicho aparetejo me dejó turbada. Lo estuve hablando con mi pareja, pero entonces yo tenía a una chica que venía alguna vez para ayudarme con las tareas de limpieza. Así que descartamos su compra, sobre todo porque el precio no era precisamente barato.

Los años pasaron y vino la crisis, esa que ha afectado a tantas personas y nos ha jodido tanto. Esa que ha puesto en más de un aprieto a muchas familias y que ha obligado que muchas madres tuvieran que hacer auténticos encajes de bolillos para llegar a final de mes entrándoles en el mejor de los casos, un solo sueldo en casa. Pues bien, no me avergüenza decirlo, nosotros fuimos una de esas familias que se encontró con que mi pareja se pasó en varias ocasiones unas buenas temporadas en paro y la familia tuvo que ser mantenida únicamente con mi sueldo. Coincidió también que al principio de todo esto tuvimos a Tsunami. Puede que no fuera el mejor momento para tener un hijo, pero era en ese momento o tal vez ya no nos lo plantearíamos más debido a mi edad, así que nos lanzamos a ello y Tsunami vino un buen día para quedarse en nuestra casa. La casa de entonces era muy pequeña y nos vimos obligados a buscar otro piso y eso implicó tener hipoteca. Por suerte yo llevaba toda mi vida ahorrando y buena parte del precio lo tenía guardado, pero no todo. Después de eso me quedé prácticamente con mi sueldo y un pequeñísimo cojincillo por si ocurría algún imprevisto no vernos con lo puesto. Los imprevistos vinieron y no fueron sólo las temporadas de paro de mi pareja, hubo un poco de todo. En resumen, que cuando estaba decidida a dar el paso, la situación no fue de lo más favorable y mi idea se quedó aparcada en un estante con el polvo, los trapos y los aerosoles.

Cuando uno tiene en casa un hijo con alergia a los ácaros y al moho no puede bajar la guardia, pero cuando tú también tienes esas alergias y encima tienes la espalda jodida pues te cuesta mucho poder llevar la casa sola y tenerla impoluta y perfecta. Si a esto añadimos que casi todos sus moradores, menos tú y los peces, no son muy mirados a la hora de ensuciar o de recoger y limpiar luego todas las cosas, pues no ayuda demasiado a organizarte. Tardé un poco en conseguir llevar un ritmo, en ordenarlo todo y en hacerme con la rutina de la nueva casa, pero lo conseguí. La casa era más grande, llegaba más tarde del trabajo que cuando vivíamos en el anterior domicilio, y Tsunami salía más pronto del cole que Terremoto. Todo eso implicaba más trabajo y menos tiempo. Involucré un poco más a Terremoto con lo de limpiar, pero no es una tarea que le entusiasme y se hace el sueco todas las veces que puede y cuando lo hace es de una forma muy poco profesional. Tsunami estaba más dispuesto a coger un trapo, sobre todo si iba acompañado de un spray y evidentemente, coger una aspiradora. El problema es que acababa sprayando toda la casa alegremente con la consiguiente reacción en cadena de olor/estornudos de mamá y el tener que salir volando detrás de él para quitar sprayazos de diversos lugares poco recomendables. El pasar el aspirador se podía volver una locura, porque para él era más bien un juego y no un trabajo. Vamos, que Freddie Mercury tenía más arte pasando el aspirador metido en el papel de una Maruja que no mi niño haciendo de mini-Rodríguez sin verano.

Mi pareja tampoco era de gran ayuda. Cuando él llegaba a casa la gran mayoría de cosas ya estaban hechas. Además, no se que problema tienen los hombres que nunca ven nada mal en la casa, salvo que expresamente les digas que hagan algo en concreto. La genética no les ha dado el don, o la maldición, de detectar trabajos caseros potenciales de solucionar, ni la fortaleza física para ponerse con ello.

Así que me lié con los trapos y cada día cuando llegaba del trabajo, después de comer rápidamente y antes de ir a buscar a Tsunami al cole, lograba ir haciendo cositas. Barrer la casa, hacer un baño, quitar el polvo de una habitación, otro día de otra… vamos, lo que hacen la gran mayoría de madres trabajadoras, no estoy descubriendo nada a nadie. Use una serie de truquitos y una serie de técnicas que me facilitaron un poco la labor, pero los resultados no eran muy boyantes. Mi principal problema era el tiempo. Me encontraba que muchas veces o quitabas el polvo o barrías y con mis repolletes en casa era necesario al menos barrer una vez al día. Así que me pasaba la vida escoba o mopa en mano pasillo arriba, dormitorio abajo y sala que me recorro. Luego los fines de semana limpiaba un poco y más de una vez mi pareja se llevó los domingos por la mañana a los nenes de excursión y yo me quedé sola en casa para hacer la limpieza más a fondo o para hacer las ventanas o lo que se necesitase… aunque esa no es la idea que yo tenga de pasar un fin de semana en familia ni mucho menos de descansar.

Hemos estado así hasta ahora, momento en el que por fin nuestra situación económica no es tan extrema como hace unos años. Por suerte mi pareja ya tiene trabajo y hemos podido bachear todos los imprevistos. Hemos conseguido vivir un poco menos al día y había conseguido hacer una mini hucha para poder comprarme este aparatito. Llevaba un año dándole vueltas. Mirando catálogos. Buscando información. Pidiendo opiniones. Lo cierto es que en general todo apuntaba a que los resultados eran buenos. No encontré demasiadas personas que lo tuvieran, más bien me encontré con muchas que estaban en mi misma situación y que me dijeron que si me lo compraba y me iba bien se lo dijera. No les culpo, con el precio que tienen es para pensárselo una docena de veces antes de dar el paso. Me llamó la atención unos meses antes de Navidad, que casualmente encontré unas cuantas personas que lo tenían y todas de una forma exageradamente entusiasta me manifestaron lo contentas que estaban desde que lo habían adquirido, lo bien que iban y que valía la pena hacer el esfuerzo. Una de esas personas fue la farmacéutica de una farmacia a la que de tanto en tanto voy pero que no es mi habitual. Esta chica fue la más efusiva de todas. Parecía que le acababa de tocar la lotería cuando me habló de ello. Llegue a pensar que por algún sitio de la farmacia había una cámara indiscreta grabando la reacción de los clientes, pero no. Me contó que estaban tan encantadas con ella porque se la había comprado su suegra. El aparato daba tan buenos resultados que actualmente además de la suegra lo habían comprado ella, la cuñada y su madre y ahora la hermana se lo estaba pensando. Así que pasé de tener pocas recomendaciones, a encontrarme con una recomendación múltiple.

Seguí con mis pesquisas y consulté a unas cuantas tiendas con las que tengo confianza. Me recomendaros sobre todo la marca iRobot, que son los de la roomba y la marca LG. Llegué a la conclusión que a fondo, lo que se dice a fondo no lo hacen. Es más bien para llevar un mantenimiento de la casa. Evidentemente, si el aparato no pasa por debajo de un mueble, pues no pasa. Las esquinas las deja bastante bien, pero no llega al ángulo como lo haría una escoba. Por la parte positiva pues está el poder dejarlo programado y encontrarte la casa barrida al llegar del trabajo. Es un tiempo que te ahorras y luego puedes dedicar a quitar el polvo a otra habitación, estar un rato con Tsunami, poner la lavadora, darte una ducha, o a cualquier otra cosa. Sí, la principal ventaja que tiene es que te proporciona tiempo y tiempo es precisamente lo que yo necesitaba. Estaba plenamente decidida a comprármela por Navidad, pero no pudo ser. No me pidáis muy bien porque cuando yo me quedaba mirándolas o le ensañaba algún catálogo a mi pareja este me sugería de mirarlo otro día o informarnos más. Pero… ¿Qué más necesitaba para informarnos si llevaba recopilando información desde hacía años?

Pasaron las fiestas y un día nos pasamos por el Mediamarket para ver móviles para el cumpleaños de Terremoto. Me acerqué al pasillo de las aspiradoras y me quedé, de nuevo, una vez más, mirando estas macrogalletas de la limpieza. Entonces se situaron a nuestro lado un empleado y una clienta. El empleado empezó a explicarle a la chica como funcionaban, las ventajas que tenía y le enseñó un modelo que tenían en promoción porque acababa de salir el modelo superior. Le comentó todo lo que llevaba. La diferencia de precio con las otras y la comparación con lo que estas aportaban. El precio del nuevo modelo… vamos, que la tienda tiene que felicitarle y nombrarle empleado del mes, porque convenció a esa chica y me convenció definitivamente a mí que ese paquete que estaba allí delante, tenía que ser mío en ese mismo momento. Me giré y le lancé el ultimátum de todos los ultimátums al padre de la criatura que en ese momento estaba intentando controlar a un Tsunami que sólo pensaba en darle al botoncito de los aparatos y a un Terremoto que quería volver a ver los móviles. Evidentemente, después de lanzar el ultimátum, cuadré a toda mi familia y les dije que de allí no se movía nadie hasta que ese señor acabara con su venta y le contestara unas preguntitas a mamá. Debí acojonarles mucho, porque los peque no pusieron demasiada resistencia. Tuvimos que esperar un buen rato a que el vendedor acabara con la venta y luego vino con nosotros. Le bombardeé a preguntas, le planteé todas mis dudas y el pobre aguantó el chaparrón estoicamente. Había un tema que me hacía dudar. Si era mejor una roomba o una escoba eléctrica sin cable, que también llevaba años tentándome. El precio de los aparatos y el hecho de que a la rumba no tengo que pasarla yo en persona fue lo que me decantó por esta. Me giré decidida hacia mi churry y él me sorprendió diciéndome que pensaba regalarme una para mi cumpleaños, pero como estaba visto que yo no me movía de allí sin el aparato, pues… me adelantaba el regalo. Mientras mi churry se encargaba de los trámites de pago, yo me acerqué con los niños a la zona donde hay sillas que te dan masajes a la espalda. Le estuvimos esperando relajados mientras nos dábamos un masajito bien merecido. Al día siguiente estrenamos la roomba.

Fue un éxito. Ya tenía pensado donde instalarla (con el tiempo que llevaba planeándolo era algo que tenía más que pensado) Por la noche se había cargado la batería. Le dimos al botón y el aparatejo se desprendió de su lugar de carga y empezó a trabajar.

Cosas a comentar: Hace algo de ruido, así que mejor hacer la sala cuando no hay niños viendo la tele. Hace algunas alfombras, pero con las de pelo largo en ocasiones se enreda, así que tengo que quitar estas. En dos ocasiones me la he encontrado encasquillada con algún mueble, pero sólo ha sido dos veces. Evidentemente, si no pasa debajo de un mueble no pasa. Una amiga mía me dijo que ella tenía una y que su marido había puesto unas alzas a las patas del sofá para que pasara por debajo. Tengo que conseguir unas alzas de sofá y al marido de mi amiga para que levante un poco el mío…hmmm…. Será cuestión de estudiarlo… nunca se me había pasado por la cabeza pensar en que desearía al marido de mi amiga para algo así…. Será cuestión de ver si me lo presta.

Al principio la dejaba programada para encontrarme la casa barrida al volver del trabajo. Pero claro, eso implicaba que por la mañana tenía que recoger un par de cosas antes de salir y no me iba bien. Ahora lo que hago es ponerla cuando he llegado. He descubierto que lo que me funciona mejor es encerrándola en una habitación y dejarla allí unos minutos, dependiendo del tamaño de la habitación. En los dormitorios está unos cinco o diez minutos, en el baño muchísimo menos. Así que hago los tres dormitorios, el baño y la cocina. En ocasiones luego se carga y cuando voy a buscar a Tsunami al cole la dejo haciendo el pasillo y la sala-comedor-despacho que es bastante más grande. Al volver la solemos encontrar cargándose de nuevo. Entonces vuelvo a vaciar la cubeta, la limpio y la dejo preparada para el próximo día. De esta forma consigo comer de una forma algo más civilizada que antes. Puedo ir quitando el polvo de una habitación mientras el robotito hace otra y luego la pongo en esta. También puedo hacer los baños a fondo mientras barre, o empezando a montar la cena.

Es cierto que algo de tu parte tienes que poner si quieres que quede bien. Hay que dedicar un momento a quitar cosas de en medio y luego volver a colocarlas, pero de la otra forma también tenía que hacerlo y no me compensaba. Así he conseguido ganar tiempo. Ahora los domingos por la mañana nos vamos todos de excursión y el robotito se encarga de barrer toda la casa. Cuando le has pillado el truco es una auténtica gozada. Entiendo ahora perfectamente el entusiasmo de la farmacéutica cuando me dijo que era la mejor compra que había hecho en su vida. Es una pena que no tengan un robotito que te levante los floreros y te quite el polvo, porque sino, esta madre alérgica a los ácaros y trabajadora lo agradecería un montón.

Así que… reconozco que es un gran gasto y que da pereza hacerlo por si luego no nos funciona o no está a la altura de lo que queríamos. Es verdad que no te libras de tener que hacer la casa a fondo, pero para el día a día ayuda muchísimo. La pongo bastante a menudo, sobre todo porque Tsunami es único para dejar migas del desayuno y de cualquier comida por toda la casa. También porque me ayuda a no tener que barrer yo que siempre acababa con algunos estornudos. El aparato no levanta polvo y tiene unos filtros para los alérgicos. Tiene autonomía para 90 minutos y varios programas. A la hora de quitar lo recogido es una labor muy simple y sencilla. El mantenimiento es mínimo y el tiempo que te da es mucho. Es cierto que si hay algo pegado al suelo no te lo quita, pero barriendo tampoco lo quitas. Si una se lo sabe montar va muy bien para quitar polvo de una habitación, luego poner el robotito y después fregar o en mi caso pasar la mopa con el producto del parquet. Te acorta el tiempo a la hora de hacer el mantenimiento de la casa y eso, para cualquier madre medio demenciada y muy histérica como yo, nos va de perlas.

Que queréis que os diga, que en mi caso estoy muy contenta con la compra y me entristece no haberme decidido antes. Pena de no tener un perro o un gato que puedan jugar con ella. Pero mejor me callo esto, que ya me veo a los peques pidiéndome una mascota para jugar con la Roomba. Huuuum… deja, deja, no les demos ideas.

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2 de abril, día mundial de concienciación del autismo… que pena que tengamos que tener un día mundial para pensar en algo

30 Mar

Sé que este año cae en mala fecha. ¡Cachins!. También sé que cuando se le dedica un día especial a algo es que ese algo no funciona del todo bien. ¡Cachins!. Esto último lo leí o lo oí no recuerdo bien donde, pero pensé que tenían toda la razón del mundo. Cuando uno dedica un día al planeta es que el planeta va renqueando. Cuando uno dedica un día al cáncer es que el cáncer aún no tiene solución y los investigadores están faltos de presupuesto para hacer todo lo que quisieran. Cuando uno le dedica un día especial al padre o a la madre es que estos suelen ir el resto del año mucho más estresados, es el único día en que quizás los niños te harán un vaso de leche chocolateada con galletas o magdalenas para merendar y puede que te dejan elegir lo que hará la familia ese día. Todos estos días son más o menos conocidos.

¿Quién no ha oído hablar del cambio climático y de las necesidades del planeta?… aunque luego nos importe un bledo si el coche no combustiona bien, si se destruyen bosques o si tiramos el paquete de clínex o el envoltorio de la caja de tabaco en el suelo porque nos da pereza caminar unos metros o guardarlo en el bolsillo hasta llegar a la próxima papelera.

¿Quién no ha oído hablar o ha tenido la desgracia de ver los efectos del cáncer en alguien conocido?….aunque luego hayas intentado esquivar a los de la hucha que piden ese día por el cáncer y al final has puesto algún dinerito en las huchas y a cambio te han dado una pegatina que procuras no quitarte en todo el día y que sea bien visible para que no vuelvan a acosarte.

¿Quién no ha hecho una manualidad o un dibujo para su padre o su madre y les ha llenado de besos ese día cuando éramos niños?… aunque luego al día siguiente volviésemos a las andadas y nuestros progenitores dejaran de ser los protagonistas y no volviéramos a preocuparnos nunca más por su desayuno hasta el año siguiente.

…Pero este año cae en una mala fecha. ¡Cachins!. El primer día de las vacaciones de Pascua no es una buena fecha para que alguien pueda pensar en ello. Normalmente quien más y quien menos están pensando en que va a poner en las maletas o se está dirigiendo al aeropuerto o al coche, si es que tienen la suerte de poder hacer algún viaje. Quien más y quien menos está pensando en que recursos va a disponer para tener todos estos días a los peques en casa y que no se aburran, si no es que ya está sacando la artillería y tiene la cocina embadurnada de harina y el horno en marcha. Quien más y quien menos prepara su casa para recibir la Pascua, eso cuando uno va muy retrasado y se le caen las cosas encima en el último momento. Y, algunos menos que más, se preparan para hacer de nazarenos o de capiruchos en la procesión de la tarde.

El dos de abril se van a hacer muchas cosas, se va a pensar en muchas cosas, pero por desgracia este año cae en mala fecha y dudo que haya muchas personas que se planteen que el primer día de vacaciones está dedicado a algo y mucho menos a la concienciación del autismo.

Quienes me leéis ya sabéis los problemas que tenemos en casa, nunca los he ocultado. Muchas veces he escrito sobre ellos y sinceramente creo que alguna vez he conseguido poner mi granito de arena en la concienciación del autismo y en la concienciación de las minusvalías en general. Es un tema delicado, muy delicado. Es un tema más o menos difícil de tratar, dependerá sobre todo de tu capacidad de aceptación y tu empeño en luchar por el bienestar de los tuyos. Es un tema que da muchas más lágrimas que sonrisas, aunque los que lloramos procuramos que no se note y que no nos vean derramarlas. Es un tema que como muchos temas que afectan a la salud y a la felicidad de nuestras familias, intervienen muchos sentimientos y muchas inquietudes. No somos personas especialmente fuertes. No son personas especialmente fuertes. Si somos personas luchadoras. Si son personas luchadoras. Somos personas. Son personas. Tanto los familiares como los mismos autistas se merecen un poco de comprensión. Pero también cualquier persona que pueda tener cualquier tipo de impedimento, complicación o dificultad en su vida lo merece.

No tenía especialmente pensado hacer este post. Los problemas de espectro autista de mi hijo no son los protagonistas de este blog, aunque si es cierto que nunca los he ocultado y muchas veces he escrito entradas referentes a ellos. Hoy no estoy aquí para contaros ningún desastre ni ningún logro de Terremoto. Hoy estoy aquí para comentar una situación que descubrí la semana pasada a través del blog de La princesa de las alas rosas. En ella cuenta del caso de una niña malagueña que ha recibido el boicot de los profesionales, los alumnos y los padres de una escuela por el simple hecho de ser autista. Me lo creo y puedo entenderlo. En su momento a Terremoto le ocurrió algo por el estilo, quizás no fue tan bestia pero esa fue una de las causas (por no decir La Causa) que nos obligó a tener que escolarizar a mi hijo en un colegio especializado y tener que renunciar a la inclusión o como mínimo a la integración.

Puedo entender y entiendo que alguien tenga miedo de algo distinto, algo que no entiende porque ocurre y no ve normal. No puedo entender ni entiendo que alguien intente hacer la vida imposible a todas aquellas personas inocentes que lo único que desean es intentar vivir lo mejor que puedan dentro de una sociedad que no acaban de entender del todo, que no les entiende y acaban en un bucle de crisis. El autismo como muchos otros trastornos o enfermedades que condicionan a los que la tienen es algo que no puedes prever. No existen pruebas de detección pre-natal. El autismo suele detectarse cuando el niño tiene al menos un año y medio y posiblemente se haga a eso de los tres. Al principio tú tienes un hijo estupendo, con un montón de ilusiones puestas en él. Luego empiezas a observar unas conductas que no te cuadran. Finalmente recibes un diagnostico que te deja hundido en la más profunda de las desesperaciones. Luego, poco a poco y como buenamente puedes vas asimilándolo y empiezas un interminable periplo de especialistas, de lecturas, de escuchar consejos, porque no nos engañemos, sigue siendo nuestro hijo, solo que con limitaciones que debemos ayudarle a enseñar como asumirlas. Estos niños que jamás se curaran y seguirán con sus problemas hasta el día que mueran, tendrán que hacer un esfuerzo titánico en comparación con los otros niños que hay a su alrededor. Pero ellos no eligieron ser así, igual que los niños que los rodean no han elegido ser así. Simplemente, unos tuvieron más suerte que otros. Los últimos estudios dicen que uno de cada cien nacimientos es el de un ser con algún problema de espectro autista si no es directamente un autista pleno o un asperger. Bien pensado, es un porcentaje muy alto como para ir por el mundo “jodiendo” a estos niños. En ocasiones me pregunto si esos niños que discriminan o esos padres que discriminan y enseñan a discriminar a sus hijos, en el futuro tuvieran otro hijo o algún nieto con esos problemas que es los que harían ¿lo repudiarían y desecharían? Que yo sepa en nuestras familias nadie ha tenido ningún problema de este tipo. Así que podríamos decir que el que te toque o no es una lotería. Bueno, realmente tienes muchísimas más posibilidades de encontrarte con alguien que tiene un problema así en casa que no encontrarte con alguien a quien realmente le haya tocado la lotería de verdad.

Hoy no tenía pensado venir a concienciaros sobre el autismo, ni sobre cualquier otro impedimento. Por el mismo motivo que pienso que es absurdo tener un día especialmente para recordar el mal estado en que dejamos el planeta, para recordar que miles de personas sufren y mueren de cáncer o para recordar que pese a que cada día no nos traigan leche chocolateada y magdalenas, es bonito ser padre o ser madre. El dos de abril será un día como los demás. Bueno. El dos de abril será un día algo distinto a los demás, pero no por ser el día mundial de la concienciación del autismo, sino porque será el primer día de las vacaciones de Pascua. El dos de abril estaré con mis niños y posiblemente embadurnemos la cocina de harina y encendamos el horno. El dos de abril me compincharé con Terremoto para pensar donde le escondemos los huevos de Pascua a su hermano. El dos de abril no voy a poder ir a ver ninguna procesión porque mi hijo mayor se agobia dentro de una gran multitud y los temas de religión que implican actos de fe no los entiende, los considera ilógicos y le repelen. El dos de abril será un día como otro para mí familia, aunque de alguna forma yo sabré que ese es un día especial para nosotros y para Terremoto, pese a que sigo pensando que es una pena que haya un día especialmente dedicado a ello.

El miércoles de la semana pasada tuve que salir un poco antes del trabajo. Antes de las vacaciones de Pascua siempre tengo una cita con la profe de Terremoto para comentarnos como ha ido ese trimestre y para enseñarnos sus progresos o sus intentos de progreso. Ese día la profe nos dijo que estaba contentísima con Terremoto. Nos enseñó sus dibujos, pero sobre todo nos enseñó toda orgullosa sus trabajos y sus progresos. Cuando P. nos lo decía y enseñaba yo me sentía orgullosísima y contenta de mi hijo. Era todo un progreso y un esfuerzo titánico y lo estaba logrando. Al día siguiente, no sé muy bien porque ya que no suele hacerlo, mi jefe se me acercó y me pidió que tal la reunión. Normalmente sólo me suele pedir si todo ha ido bien, pero el jueves me pidió que tal la reunión. Yo estaba emocionadísima con los avances de Terremoto y debía tener la serotonina a niveles astronómicos, porque sin pensármelo dos veces le dije “Ha ido muy bien. Terremoto ya hace sumas con cuatro cifras y después de vacaciones le empezarán a enseñar la tabla del dos. Ha trabajado muy bien las sílabas trabadas y las invertidas…”… y fue ir diciendo estas cosas y pensar que mi hijo ya tiene dieciséis años y un hermano que dentro de nada estará a su nivel. Toda la serotonina se me vino abajo y me sonó ridículo decir eso de un niño de esa edad y volví a sentirme hundida. Mi jefe no decía nada, sólo paseaba y escuchaba. Mi jefe es un intelectual, un escritor, una persona que es un lujo poder tenerla cada día a tu lado, aunque no charléis mucho. Llevamos quince años juntos y ha vivido en primera persona todos mis momentos. Pero el jueves pasado mis palabras me sonaron idiotas, vacías. “Parece tonto que alguien te diga que su hijo con dieciséis años está ahora aprendiendo a sumar cuatro cifras y le enseñaran la tabla del dos, pero es lo que hay”. Entonces se paró y me miró. Estaba allí de pie con las manos en la espalda, como suele ponerlas cuando te escucha y camina. Entonces me dijo “No es ninguna tontería. Siempre te he dicho que tu hijo y tú tenéis un gran mérito y lo que está logrando no es ninguna tontería, quítate esto de la cabeza”. Se fue y me dejó con las lagrimitas a punto de escaparse por el rabillo del ojo.

Este año el dos de abril cae en una mala fecha, pero es nuestra fecha y no quería dejar de recordarla.

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“¡Cuando sea la hora de dejar de vivir, definitivamente la Muerte será mi elección número uno!”. Terry Pratchett, El País del Fin del Mundo.

16 Mar

Ha entrado en la habitación donde se guardan todos los relojes de arena. Es parte de sus labores diarias. Comprobar quien está a punto de acabar y a quien debe visitar ese día. Muerte observa el reloj. Si hubiera tenido cejas posiblemente las habría arqueado, pero sólo tiene dos agujeros con unos luminosos puntos azulados en su fondo. Hoy es un día importante. Muerte se arregla su túnica negra, se pone la capucha y coge su guadaña. Binky, su caballo negro, acude a él. El día lo merece. El difunto lo merece. Quizás muchísimo más que todos los reyes o brujas que han ido a recoger anteriormente. Hoy tendrá que realizar una de sus visitas menos deseadas y más dolorosas, incluso para la Muerte.

Tata Ogg se sube los faldones de su vestido corriendo desesperadamente con sus botines rojos sobre el camino, llega tarde. Ya falta poco para llegar a casa de Yaya. Abre la puerta y se encuentra a su amiga recogiendo la casa. Sentada en una silla Magrat Ajostiernos llora desconsoladamente, siempre ha sido demasiado sentimental para ser una bruja.

-Llegas tarde Tata – le increpa su amiga – Ya sabes que esta vez no podemos llegar tarde.

– Yo no llego tarde y lo sabes, la culpa ha sido de Grebbo. Se ha puesto algo mimoso con una gata nueva, justo cuando iba a salir y no ha habido forma de hacerle cambiar de opinión. Quería darle la bienvenida al barrio, es un gato muy dispuesto.

– Sí. Ya sabemos todos lo dispuesto que es. ¿Se puede saber porque te traes a Grebbo?

Tata iba a responder, pero entonces se abre la puerta y entra Tiffany Dolorido, es la más joven de las cuatro brujas, pero no por ello es menos sabia. Cuando entra a la vivienda, un montón de motitas azules con faldas escocesas se esconden, son los Nac Mac Feegle. Evidentemente, antes de volver a partir buscan un recoveco o un estante donde puede guardar la gran arpía tan seria algo de alcohol o como mínimo algo de linimento para ovejas.

Las cuatro brujas se miran. Es la hora de partir.

Lord Vetinari lee una misiva de uno de sus espías. Esta vez las noticias no son nada buenas y por desgracia sus conocimientos de “mediador” no pueden servirle de nada. Podría intentarlo, pero cree que la Muerte no se dejaría convencer ni tampoco hacer una excepción esta vez. Vetinari, abatido, envía un aviso a la guardia, el capitán Vimes y todos sus hombres, el sargento Colom, el cabo Nobbs, Zanahoria, Fundidordehierrroson, Detrittus, Guddy y por supuesto Angüa deben prepararse con sus mejores galas y los sables menos oxidados de que dispongan. Dentro de pronto se celebrará una gran despedida y Ankh-Morpork debe estar por una vez en su historia, preparada para brillar. Aunque todos sabemos que conseguir que la ciudad brille es algo tan difícil como conseguir que una reunión de magos se ponga de acuerdo cuando hablan de deidades. También envía misivas a todos los gremios. A los periodistas del Ankh-Morpork Times, mejor que les demos nosotros la noticia. Por una vez voy a contar toda la verdad sin tapujos ni dobles sentidos. Se lo piensa dos veces y decide que él mismo irá a ver a los magos de la Universidad Invisible, se merecen el ser informados personalmente, aunque le da mucha pereza tener que acudir a verlos. Uno nunca sabe que puede ocurrir cuando se entra en la Universidad Invisible, sobre todo si se va con malas noticias. Su secretario sale con todos los apuntes y misivas y empieza con los preparativos. En la sala Lord Vetinari, erguido y esbelto, observa por una ventana. El Patricio se gira y se concentra por unos instantes en la partida de ajedrez que hay sobre una mesa. Pronto llegará un nuevo clack, pero eso hoy puede esperar.

… El jueves pasado, día 12 de marzo de 2015, Sir Terry Pratchett nos dejaba. Ese día tenía una cita ineludible con la Muerte. Después de muchos años de lucha con el alzhéimer este encantador hombre, vestido casi siempre de negro, con su sombrero de ala ancha, su gran anillo y su inseparable bastón con el pomo de plata representando una calavera con una capucha, se dirigió a su última cita. No debía hacerla esperar, sobre todo porque se había convertido en su apoyo, literalmente hablando. El jueves pasado Terry Pratchett conoció en persona a la Muerte y se fue con ella…

-BUENOS DÍAS, LE ESTABA ESPERANDO SEÑOR.

-No tienes que llamarme señor, en realidad hace muchos años que nos conocemos, aunque creo que nunca habíamos tenido el gusto de hablar.

-NORMALMENTE LA GENTE NO OPINA QUE HABLAR CONMIGO LES PROPORCIONE MUCHO GUSTO. ES CURIOSO. PERO SI LO DESEA, PODEMOS CHARLAR MIENTRAS LE ACOMPAÑO POR EL CAMINO.

-¿Será muy largo?

-BIEN SABE QUE NO, COMO SI NO LO HUBIERA DESCRITO OTRAS VECES. HMM… ¿DESEA SABER ALGUNA COSA MÁS ANTES DE IRSE?

-No tengo muy claro si deseo saber lo que ocurre. No me gustaría enterarme que mis lectores y mis personajes estén llorando. Yo nunca he escrito para hacer llorar, siempre he escrito para alegrar, hacer pensar y reflexionar. Aunque evidentemente, la fantasía y el humor muchas veces venían incluidos en el paquete.

-SE SORPRENDERÍA QUIZAS DE LAS COSAS QUE ESTÁN OCURRIENDO. LA NOTICIA EVIDENTEMENTE HA SALIDO EN LA PRIMERA PÁGINA DEL ANKH-MORPORK TIMES, LORD VETINARI SE HA ENCARGADO DE ELLO PERSONALMENTE.

-¿Lord Vetinari dando una noticia sin tapujos? Eso es digno de ver. Que pena que me lo haya perdido.

-LOS MAGOS ESTÁN REVUELTOS, POR UNA VEZ HAN DEJADO DE LADO SUS DISCUSIONES SOBRE EL SEXO DE LA GRAN A’TUIN Y HAN DECIDIDO QUE ESTO PODÍA SER MÁS DESASTROSO PARA EL MUNDODISCO QUE UNA COPULACIÓN CÓSMICA CON OTRA TORTUGA VIAJERA. PERO TRATANDOSE DE MAGOS… QUIEN SABE.

¡AH!, POR CIERTO. SE ME OLVIDABA. RINCEWIND PRESA DEL PÁNICO HA PREPARADO EL BAÚL DE VIAJE Y HA HUIDO DESPAVORIDO, AUNQUE NO TIENE MUY CLARO HACIA DONDE HUIR PARA PONERSE A SALVO. HA DECIDIDO BUSCAR REFUGIO EN EL DESPACHO DEL BIBLIOTECARIO. LUGAR QUE NO ACABA DE ENCONTRAR MUY A SU GUSTO YA QUE EVIDENTEMENTE, EL BIBLIOTECARIO HA PROTESTADO POR ELLO Y ADEMÁS DICE QUE ALLÍ DENTRO HUELE EXAGERADAMENTE A PLÁTANOS.

-Era de suponer, ¿Qué esperaba mi querido Rincewind metiéndose en el despacho de un orangután? ¿Qué oliera a espliego, lavanda y frambuesas varias?

-EL MUNDODISCO ANDA DESOLADO, REVUELTO PERO DESOLADO. LOS GREMIOS HAN SUSPENDIDO SUS LABORES, INCLUSO EL GREMIO DE ASESINOS HA RECIBIDO ORDENES DE NO EJECUTAR A NADIE DURANTE TODO EL DÍA PARA “LIBRARME” DE TRABAJOS INNECESARIOS QUE ME PUDIERAN ESTORBAR O NO PUDIERA DEDICARLE EL TIEMPO QUE SE MERECE. EN ESTO VETINARI HA SIDO MUY EXIGENTE Y CONVINCENTE. CREO QUE CUANDO LE DEJE A USTED ME PODRÉ TOMAR EL DÍA LIBRE, QUIZAS VAYA DE VISITA A VER A ISABEL Y A MORT, HACE TIEMPO QUE NO PASO POR SU CASA, SI TENGO SUERTE INCLUSO PODRÍA QUEDAR LUEGO CON SUSAN.

-¡¡¡Así que hoy no habrá asesinatos!!! Cuanto honor. Quien me lo habría dicho. Es curioso, muchos de los que recogerá mañana seguramente les hubiera gustado que yo fuera uno de sus dioses y mi vida fuera una continua reencarnación sin parar. Tal vez así la muerte de uno solo podría salvar a los demás. Pero dudo que el gremio de asesinos estuviera dispuesto a esperar tanto tiempo sin ingresos en caja y acabaran aburriéndose antes de que concluyeran todas las reencarnaciones.

La Muerte coge del brazo a su acompañante – CREO QUE CIERTAS PERSONAS HAN VENIDO A DESPEDIRSE DE USTED. NO ES MUY HABITUAL QUE ENTREN TAN DENTRO, PERO POR UNA VEZ LES HE DADO PERMISO PARA LLEGAR HASTA AQUÍ.

El hombre vestido de negro, con sombrero de ala ancha y un bastón coronado por un pomo en forma de calavera encapuchada, siente como algo se frota por sus piernas. Baja los ojos y se encuentra un gran gato gris al que le falta un ojo.

-Vaya, normalmente no hace amistades de una forma tan rápida con los desconocidos, aunque supongo querido Terry que tú nunca serás un desconocido.

El hombre llamado Terry levanta los ojos y ve cuatro figuras femeninas que se le acercan. Una de ellas muy dispuesta a llegar la primera, bambolea sus caderas de un lado a otro al andar y luce unos inusuales y llamativos botines rojos.

-Si creías que te ibas a ir sin que te hiciéramos el camino más llevadero aunque fuera durante un breve tramo es que no nos acabaste de conocer –dice la dueña del gato.

-Gytha Ogg, controla tus modales, que pensará de nosotras.

-Esme, ¿de qué va a escandalizarse si ya nos conoce? Que Sr. Pratchett, ¿hace una copichuela antes de seguir el camino? y luego dentro de un par de sorbos quizás le cante la canción del puercoespín para amenizar el paseo.

Terry se ríe. Yaya mira con desaprobación a Tata que ya está abriendo el petate. Un montón de hombrecitos azules salen de la nada.

-Gytha, ¿Qué va a decir la niña?

-La niña se ha criado en las Calizas, no se va a escandalizar por unas copichuelas. Por cierto, Sr. Pratchett ¿puede firmarme un autógrafo? Es para mí Jason, que es un fans suyo. Mire, me he traído una postalita para la ocasión, la he comprado mientas iba a casa de Esme

-¡Ajá! Así que toda la culpa no ha sido de Grebbo, ya sabía yo que te habías parado por el camino en algún sitio.

Las brujas empiezan a discutir sobre el concepto pararse por algo no estrictamente necesario. La niña no escucha. Tiffany Dolorido está mirando una figura que la observa desde la lejanía. Por un momento el aire se ha impregnado a Alegre Marinero.

La Muerte les observa perpleja, con esa cara que pondría una calavera cuando no quiere responsabilizarse de lo que ocurre a su alrededor.

Terry sonríe. Sabe que nadie podría tener una muerte tan agradable y tan divertida como la que le espera, aunque sólo sea durante un breve tramo.

Mientras nadie mira, el gran gato gris ha encontrado algo con lo que jugar y tal vez entretener el apetito. Un pequeño montón de huesos con la cuenca de sus ojos también azulada, con una mini capucha y una mini guadaña con la que se defiende mientras grita desesperadamente por su existencia antes de que se lo traguen.

– IIIIIIIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHHH, IIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHH.

Nota: Esta pequeña improvisación, porque no ha sido más que una pequeña improvisación, es mi homenaje particular a un escritor que lleva años en mi vida. Lo descubrí el día que empecé un libro que alguien me regaló titulado Mort hace ya ufff… demasiados años, tantos que no sabría situarlo. Después vino Buenos Presagios, libro que coautoró con Neil Gaiman. Desde entonces no he parado ni me canso de leer sus libros. Sus diálogos son fantásticos, muchísimo más que sus historias. En cualquier rincón de la narración te puedes encontrar una sentencia que sin duda propondrías para esculpirla en letras bien grandes en mármol. El problemas sería donde guardar tantas sentencias, porque aunque uno fuera más modesto y se limitara apuntarlas en una libreta, harían falta demasiadas libretas y aún así siempre nos faltaría alguna. Pratchett ha sido una persona que ha cambiado mi vida muchas veces. Cuando he tenido algún bajón me he refugiado en las historias de la guardia, en las aventuras de las brujas que siempre fueron mis preferidas, o en cualquier narración que tuviera lugar en alguno de los lugares del Mundo Disco. En casa tenemos varios estantes llenos sólo de libros de Pratchett y siempre hay un hueco reservado para los futuros libros que entrarán. Algunos de esos libros son de mi pareja y están en su lengua original, el inglés. Hecho que no le perdono a R. porque luego he tenido que comprármelos de nuevo en algún idioma algo más inteligible para mí.

Los que leéis este blog sabéis que algunas veces he hecho unas cuantas citas de este autor. No voy a negarlo, soy una de esas tantas personas a las que su estilo, su humor mordaz y su ingenio han conquistado. Me he rendido ante su arte y no me avergüenza decir que le debo mucho al bueno de Terry. Somos muchos sus seguidores incondicionales y se que sentiremos mucho su desaparición, aunque nos ha dejado un inmenso legado literario que de una forma algo particular, nos ayuda a ser mejores personas y saber disfrutar de la vida.

LAS VIDAS DE LA GENTE PASAN DELANTE DE SUS OJOS ANTES DE MORIR. EL PROCESO SE LLAMA ‘VIDA’.
— Terry Pratchett, El País del Fin del Mundo.

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La estación de los proyectos: Habemus Estelcon o todo aquello que nunca aparece en las crónicas…en que estaríamos pensando cuando nos apuntamos (segunda y última parte)

6 Mar

¿Cómo se monta una estelcon?

1.- Pensar en lo que quieres hacer. Básicamente, tener claro que se tiene que hacer, donde se va ha hacer, quien tiene que ser responsable de que eso se haga y quines van a ser coordinados por los responsables y se dedicarán a hacerlo. Eso quiere decir, distribuir funciones y crear grupos de correo donde se coordinan, discuten, aportan ideas y toman decisiones a ser posible de la forma más civilizada. Recordad que siempre que algo tiene que comentarse a distancia y sin tener a la otra persona delante puede hacer que surjan pequeños conflictos que hay que saber controlar. Es una de las desventajas que tiene Internet, que hay que ser muy cauto con las palabras o las formas de decir las cosas. A quien nunca le haya pasado o visto esto es que lleva menos tiempo usando Internet que yo o tiene muchas dioptrías y debe ir al oculista, porque casos de estos todos hemos visto alguna vez alguno. Pero es lo que hay.

Nota: Así que futuros “insensatos”, tened mucha paciencia con el interné ese y no tengáis en cuenta las pequeñas crispaciones que los megabites, el cansancio y la saturación nos hacen ocasionar. Esos megabites malos los forjó Sauron en el Monte del Destino y son tóxicos. Seamos siempre comprensivos y cautos con lo que decimos y como lo decimos. Por desgracia, no tenemos telepatía como algunos elfos. Sólo vemos nuestras circunstancias y no siempre sabemos valorar o ver las circunstancias de las personas a las que nos dirigimos y nos leen. Si alguna vez ocurre algo así, los coordinadores de los grupos deben intervenir por el bien de todos.

2.- Ponerse manos a la obra. Es decir, empezar a currar. Aquí cada grupo empezó a funcionar por su cuenta. Se realizó un organigrama y se designaron dos personas para cada smial como contacto entre ellos. De esta forma se fue buscando material, formando presupuestos, tomando decisiones y realizando cada uno de ellos. Algunos fueron más de tipo artesanal, otros más de tipo logístico. Cada uno tiene sus problemas y sus recompensas cuando se veían realizados. ¿Qué queréis que os diga? No seré yo que os quite la ilusión de ir descubriéndolo cuando decidáis convertiros en futuros insensatos.

Aquí reconozco que yo no me impliqué demasiado. Mi vida familiar y mis circunstancias no me permitían estar muy metida en ello. Al final me apunté para organizar la Lumilinde o noche musical que tuvo lugar la primera noche. Tengo que confesar que me encantó hacerlo. Me lo pasé de miedo y en cierta forma me ha quedado un pequeño gusanillo que no me importaría volver a meterme en un lío de solfas y do re mies como ese. Os diré que para la presentación me trasformé en un Balrog o diablo de fuego. Por eso necesitaba saber manejar un látigo y quien mejor que Indiana Jones para enseñarme, jajaja. Conseguí compinchar a dos compañeros, de Barcelona y de Valencia, sin cuya inestimable ayuda el evento nunca hubiera sido lo que fue y al final creo que todos tanto los que intervinimos como los asistentes se lo pasaron muy bien y nos divertimos mucho que es lo más importante.

En cambio, mi señor R. se metió de lleno y eso le absorbió prácticamente entre una cosa y otra, casi todo el tiempo que tenía entre que llegaba del trabajo y se iba a dormir. Bien por pensar en algo, por moderar algo, por buscar algo, por tener una reunión con el smial o a través del ordenador… lo cierto es que a partir de mediados de verano y hasta que se hubo acabado todo, gran parte de la atención de R. se centró sobre todo en los proyectos frikis que os he comentado. Tal vez el que nos dio más problemas en casa fue el de las reuniones de skype. En casa la zona de despacho está abierta a la zona de la sala con el sofá y la televisión a pocos metros de ordenador. Es algo parecido a lo que sería una cocina americana tipo loft pero en versión despacho en lugar de cocina, está todo integrado. Si las reuniones tenían lugar a partir de las nueve de la noche no pasaba nada dramático. Se tenía que enviar a los peques un poco antes a la cama y esa noche Tsunami se quedaba sin lectura de papá. Luego R. cenaba delante del ordenador y yo escuchaba la reunión o bien me iba luego a dormir si se alargaban mucho, cosa que ocurrió poco pero alguna vez ocurrió. Si las reuniones tenían lugar antes de las nueve de la noche, entonces podía temblar, porque evidentemente, los niños querían cotillear, querían intervenir, la teníamos liada y al final acababa histérica enviando cada uno a su habitación o castigándolos cuando ellos no es que tuvieran demasiada culpa. Personalmente entiendo que eso era una novedad y que algunos de los que intervenían son “amiguitos y amiguitas” de Tsunami y claro… si papá habla con los amiguitos yo también quiero. ¿Cómo le explicas que eso que parece tan atractivo es una cuestión de trabajo? Por suerte no hubo muchas reuniones de tarde, pero las pocas que se dieron nos lo hicieron sudar en casa.

Nota: Si hay reuniones de tarde con niños por casa, inventa un plan B para no crear futuros conflictos. La salud de tu familia lo agradecerá.

3.- Dar difusión del evento Esto se consigue sobre todo vía Internet y redes de comunicación.

Nota gorda e importante: Aquí queridos futuros “insensatos”, no pongo nota porque ya sabéis que si algo no se difunde, difícilmente puedes saber que se hace y apuntarte. Quien más quien menos hemos estado al otro lado y hemos sido quienes hemos recibido esa difusión, así que ya sabemos como nos gusta que nos tienten.

4.- Coordinar las inscripciones, la distribución de habitaciones y el presupuesto Pues eso, que las cuentas tienen que cuadrar, tenemos que cubrir gastos con los ingresos del evento y tenemos que tener a todos los asistentes distribuidos en sus habitaciones como un gran tetris humano. Otro currazo que parece inexistente pero que está allí.

Nota: Lo digo muy seriamente. Esto, junto a la coordinación de grupos y el buen funcionamiento, es crucial para cualquier evento de este tipo. Quienes se encarguen de ello deben ser personas muy meticulosas, eficientes y con una capacidad de organización británica. Tienen que tener todos los métodos necesarios a su alcance y deben disponer de tiempo para encargarse de ello. Porque les va a absorber mucho tiempo. El futuro rodaje de toda reunión de esta magnitud dependerá de todas estas labores previas que siempre parece que surge por arte de magia pero que de magia tienen poco.

5.- Recibir propuestas de actividades y montar horarios para todas ellas Lo divertido de la estelcon es que los organizadores no montan los actos. No sabes lo que te van a pedir. Eso lo descubres cuando alguien te dice “pienso hacer eso” y tienes que saber colocar todas las cosas para que el máximo de asistentes puedan ir al máximo de eventos y que sea algo ordenado y no se machaque ni superpongan demasiadas actividades al mismo tiempo. Hay que prever además de los horarios, la mejor sala donde ubicarlo y el material o infraestructura que necesitará cada uno de ellos. Eso abarca, desde la botella de agua para los conferenciantes, hasta los cables y mesas de música para las actuaciones, desde un boli o un ordenador, hasta un micro… eso si no hay peticiones especiales que nunca se sabe que te pueden pedir.

Segunda nota gorda e importante: Que los asistentes a una Estelcon regresen a sus casas satisfechos y contentos depende en parte de que no se hayan aburrido al haber demasiados espacios sin llenar. De que no se oferten demasiadas cosas al mismo tiempo creándote un problema. De que hayan tenido algún espacio sin llenar para poder estar con sus amigos a los que en ocasiones sólo ven en estos eventos. Y, sobre todo, de que los horarios se cumplan con la mayor puntualidad posible. Sólo de esta forma estos cuatro días transcurrirán de una manera fluida y amena. Una buena organización ayuda mucho a que los asistentes vuelvan a su casa con unos buenos recuerdos. Y eso señores, favorece la procreación de una cantera para las futuras generaciones de “insensatos”

6.- Montar actividades especiales que realice la propia organización como os comenté en el anterior post dedicado a la estación de los proyectos. Los frikis somos un tercio de Flandes y siempre hay alguien que decide organizar un extra, bien sean actividades para los niños, una lectura de cuentos o una noche musical.

Nota tipo consejo: Aquí que cada uno se apunte a aquello que le guste, con lo que se sienta bien y sepa que es capaz de cumplir. Una estelcon ya lleva mucho jaleo, así que si el grupo organizador además decide montar actividades debe estar seguro que puede con todo. El ir a un evento (el que sea) y encontrarse con grandes retrasos y descontroles porque has querido abarcar más de lo que podías y luego todo ha sido un caos es lo peor que te puede pasar. Haz siempre aquello que puedas, pero si te comprometes a ello cúmplelo bien, sino mejor avisa con tiempo y no lo hagas.

7.- Hacer toda la decoración, los premios, el pack de bienvenida y los mathons Evidentemente, las salas y lugares donde estamos deben estar ambientados y el equipo de artesanía de Zaragoza se esmeró especialmente en ello. No recuerdo un rincón de lectura de cuentos tan currado y tan bonito en ninguna de mis anteriores estelcones. Fue una auténtica pasada. Felicidades. Normalmente, a los asistentes, se les facilita una carpeta con los horarios, plano del hotel y demás información para la llegada, es el llamado wellcome pack. Siempre está un poco curradito y requiere sus labores de diseño y enmaquetación. El refranero castellano dice que es de bien nacido ser agradecido y nosotros no somos de menos. La organización suele tener un pequeño detalle que, evidentemente, también tienes que currarte y que se repartirá entre los organizadores de actividades, los conferenciantes y los escuderos o asistentes que se han presentado voluntarios para hacer de “insensatos II” y ayudar a los organizadores… Finalmente, en la cena de gala se reparte otro obsequio pero esta vez es para todos los asistentes, lo cual quiere decir que hay muchos obsequios que hacer. Es el llamado mathon, es decir, algo inservible pero bonito que suelen regalarse los hobbits cuando hacen una fiesta y nosotros no hacemos más que seguir esa tradición… bueno, esa y la de tener una cena opípara, jugosa y esplendorosa, claro está.

Nota informativa 1: Como no tengáis absolutamente a nadie del grupo que le gusten las manualidades y los “trabajitos Feber” podéis ir buscando guarderías, colegios, clubs de ocio o locales de la tercera edad que están dispuestos a colaborar con vosotros en el ámbito artístico, porque de decoraciones y detalles no se libran ni en Mordor.

Nota informativa 2: Una cena de gala no es una cena de gala si el banquete ofrecido a sus comensales no es digno de la visita inesperada de trece enanos y un mago. Si tu despensa o alacena no puede con ello mejor busca otro saqueador al que saquear o atente a las consecuencias. Una noche intemporal con el estómago vacío puede hacer que un apacible hobbit acabe convirtiéndose en un temido berserker ávido de pastelitos.

8.- Ir a montar cosas. Teníamos pensado ir todo nuestro smial juntos, un día y medio antes de la inauguración para empezar a montar las cosas, pero no pudo ser. Al final los días disponibles que tenía y los horarios de los vuelos hicieron que nosotros no llegáramos a Zaragoza hasta el día que empezaba todo. R. y yo nos habíamos dejado los días necesarios para poder hacerlo, pero el cole de Tsunami tuvo un día de huelga con el que inicialmente no contaba y tuve que cogerme un día libre del trabajo que inicialmente estaba destinado para ir a montar cosas. Por suerte, el resto de compañeros de smial no tienen hijos ni colegios que te condicionan a la hora de disponer de tus días de vacaciones, pudieron acudir antes y ayudar al grupo de Zaragoza para decorar, ordenar, disponer y colocar todas las cosas para la recepción de participantes y su alojamiento.

Nota final: Les quedó de coña.

Hasta aquí resumido de una forma un poco chabacanera y rápida lo que son meses y meses de auténtico trabajo, con muchas horas tras ello y muchos nervios. Cuando uno ve eso no entiende francamente como no se acuerdan y sigue habiendo insensatos que organizan dos, tres o puede que incluso cuatro estelcones. Mi mayor admiración para ellos y para todos los smiales que cada año nos brindan la oportunidad de reunirnos, pasárnoslos bien y realizarnos como grupo. Se les tendría que hacer un monumento porque realmente se lo merecen. Así que como lo mío no es hacer monumentos, he pensado que aunque sea un poco tarde, les dedicaría esta momunental entradita en el blog.

No os voy a contar que se hace y como se lo pasa cada uno en estos eventos. Para ello hay otras crónicas por el ciberespacio. Si os gusta este mundo mi consejo es que os apuntéis a una de ellas, aunque sea una fiesta local a las que llamamos mereth.

Con este pedazo de post sólo he querido poner en aviso a los futuros organizadores y rendir un más que muy sincero homenaje a todos los equipos que año tras año nos brindan la oportunidad de vivir cuatro días especiales, impagables y alucinantes. Muchos de estos días nos han cambiado nuestras vidas en más de una ocasión. Los que les haya pasado esto saben de que les hablo. En las estelcones se hacen amigos. Amigos especiales. En las estelcones se han hecho parejas. Parejas que hoy en día acuden con sus hijos. En las estelcones se han vivido momentos de alegria, de bochorno y de tristeza, pero todos estos momentos han sido muy especiales. Así que si me lo permitís, me gustaría acabar este post brindando por el espíritu de los insensatos de las estelcones pasadas. Sin ellos esto que vivimos ahora no existiría. Por el espíritu de los insensatos de las estelcones presentes. Sin su trabajo no iríamos acumulando estos recuerdos y experiencias y tal vez yo ahora no estaría con mi pareja y Tsunami no existiría. Y finalmente por el espíritu de los insensatos de las estelcones futuras. Porque hay cierto tipo de magia que jamás debería apagarse y para quien sabe, un día, R y yo iremos junto a Tsunami, su pareja y nuestros nietos a compartir esos momentos tan especiales que sólo pueden darse en el calor de una Estelcon.

GRACIAS POR NO HUIR INSENSATOS.

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La estación de los proyectos: Habemus Estelcon o todo aquello que nunca aparece en las crónicas…en que estaríamos pensando cuando nos apuntamos (como es un cacho larga aquí tenéis la primera parte)

4 Mar

Si me seguís y lo recordáis, el año pasado ya os hablé de este encuentro y en que consiste, así que no me repetiré, si queréis leerlo está aquí.

Antes de empezar me he paseado por la red para ver que se ha dicho sobre las estelcones, por eso de no ser repetitiva y decir algo nuevo. Me he dado cuenta que el 99’99% de las entradas que no son meramente informativas para apuntarse al evento, suelen empezar con la narración de la hora en la que les suena el despertador y como cada asistente que se ha dignado en relatarnos su experiencia nos informa de cuando cogió el coche/tren/autobús/avión/barco para asistir a tal evento. Muy pocos para no decir este post que ahora redacto y puede que alguno más pero muy puntal, empieza unos cuantos meses antes de que ese despertador que todos tenemos en casa dé el pistoletazo de salida haciendo ring-ring / bruzzz-bruzzz / bidu-bidu-bidu/ o el politono que cada uno tenga predeterminado, que tampoco nos pondremos ahora a reproducirlos todos. Faltaría plus.

Pues bien. El proyecto que os cuento hoy y que fue el último de todos los gordos del año pasado, empezó muchísimos meses antes, el 2013… Por esas épocas estábamos en la estelcon anual. Se hacía en una casa de colonias, así que el alojamiento era en habitaciones grandes con camas en formato literas y un montón de gente dentro de cada habitación. Al grupo de Mallorca le tocó compartir cubículo con unos cuantos del grupo de Zaragoza. Se dice que en ocasiones en los sitios menos verosímiles se tienen las conversaciones menos creíbles y parece ser que en algún momento dentro de esa habitación tuvo lugar una conversación que condicionaría en gran medida mi vida y la vida de este blog durante el siguiente año. “Alguien”, de Zaragoza, le planteó a “alguien”, de Mallorca, la posibilidad de organizar conjuntamente la estelcon del año siguiente.

Habían pasado ya un par de semanas (ya sabéis que en Mallorca un par son un número indeterminado superior a dos). Fue en ese momento justo cuando uno aún tiene el ánimo por lo alto y espera entusiasmado a que (como diría Gandalf) algún “insensato” se presentase voluntario para organizar la próxima. Uno siempre espera que ese “insensato” sea alguien de otro grupo y así sólo tener que preocuparse por el pasaje, la maleta y poner de hora el despertador para empezar allí sus crónicas. Cuando vas a una reunión, nunca piensas que dentro de media hora descubrirás que ese “insensato” eres tú. Ese día que no recuerdo muy bien cuando fue exactamente, se nos comentó que el grupo de Khazad-dûm (que así se llama el smial de Zaragoza) solicitaba nuestra colaboración para montar el evento del año 2014. Yo, personalmente, no lo acababa de tenerlo muy claro ya que en su momento organicé una boda, organicé dos bautismos, organicé varias semanas Tolkien y he organizado diversas fiestas de cumpleaños de Terremoto y eso si bien son pecata minuta en comparación con lo que estábamos hablando, te hace sabia. Sabes que nunca sale todo tan fácil como parece y acabas currando como una enana en jornada continua y maldiciendo tu destino como un troll cavernario. Porque señores, eso de organizar una estelcon no es precisamente moco de pavo, es un curre impresionante y si bien en otras ocasiones se había hecho con dos grupos relativamente cercanos, en esta ocasión teníamos un handicap chungo bananero. Se llama mar Mediterráneo, ese pedazo de brazo de mar seguido de un pedazo de tierra que separaba a ambos grupos. Es cierto que las nuevas tecnologías ayudan. Por suerte, ahora no es como cuando me casé que todo se coordinaba a base de llamadas telefónicas (aunque alguna hubo) o de visitas in situ a las tiendas, iglesias y restaurantes. También es cierto que no se tuvo que recurrir al más ancestral método de coordinación por carta de esas con sello, buzón de correos -esa cosa rechoncha y amarilla que hay en ocasiones por las calles y sirve para colocar cartas dentro- y cartero que te las trae a casa (aunque algún paquete con material se tuvo que enviar). Esas tecnologías que eran las que en su momento yo usé para montar mi boda, ir a congresos y montar fiestas de cumpleaños para Terremoto, están del todo obsoletas o al menos no tan vigentes. Hoy en día las cosas se coordinan por skype o como yo lo llamaba por video conferencia Se usa el correo electrónico con una lista de correos y con grupos por temas. También se usa una cosa llamada WhatsApp y que hace que a partir de cierta hora los móviles de las casas se vuelvan locos y empiecen a dar pitiditos y vibrar como poseídos por algún espíritu maléfico. ¡Sí! Esas nuevas tecnologías engendros de las palantir ayudan mucho, pero el curro no te lo quitan para nada. El curro lo hacen las personas que los manejan.

Así que no me pregunten ustedes como, en ese momento de iluminación divina, los miembros del smial que estábamos ese día reunidos pensamos “¡Oh Eru! ¡Nosotros también queremos experimentar ese chollazo que representa montar una estelcon!” Alguna intervención de los Ainur tuvo que haber, si, porque nos dejamos convencer con una relativa facilidad algo desconcertante y en muy poco tiempo votamos que nos apuntaríamos. Supongo que algunos lo hicimos porque realmente, como diría el sabio Gandalf fuimos unos “insensatos incapaces de huir despavoridos” y no teníamos muy claro donde nos metíamos realmente. Otros porque fuimos más optimistas que un hobbit ante una bandeja de pastelitos acabada de sacar del horno. Otros porque pensamos que esa podía ser una nueva experiencia y que narices, hace ilusión. Otros porque habían intervenido en la organización de antiguas estelcones y miren ustedes, o deben ser masoquistas, o les gustan los deportes de riesgo, o no se acordaban del todo del lío que les había supuesto y querían refrescar la experiencia o porque en algún momento no determinado sufrieron un ataque de amnesia y no se acordaban de todos sus desvelos y sufrimientos. Vayan ustedes a saber. La cuestión es que unos por novatos, otros por curiosos y otros por masocas recalcitrantes, nos unimos al cotarro.

¿Qué se debe hacer a la hora de querer montar una estelcon?

1.- Decidir cuando la quieres hacerla. Hmmm… no recuerdo muy bien como fue que se decidió la primera semana de diciembre. Supongo que para aprovechar el día de fiesta de la Inmaculada, que era el único puente de finales de año, aunque eso implicaba que haría un frío del copón. Lo que nadie previó o desconocíamos, fue que nos coincidiría con la Hispacon y eso haría que los habituales asistentes tuvieran que decidir entre uno o el otro evento.

Nota para todos aquellos futuros “insensatos” que decidan montar alguna vez una próxima estelcon: Si fuera posible no coincidáis con un evento de ese calibre y publicitado antes que el vuestro. Es una buena forma de no poner en un brete a los asistentes a la hora de inscribirse. Además, vuestro curro será el mismo.

2.- Buscar un lugar donde hacerla. Vale. Sí. Si nos reunimos tiene que hacerse en algún sitio y si es posible cómodo, bien comunicado y sobre todo baratito, que estamos en crisis y los miembros de la sociedad pese a pertenecer a la realeza élfica, enana o gondoriana, la mayoría de nosotros somos más bien tirando a pobretones supervivientes con cargas familiares. Esa, como supondréis es una labor que sólo puede realizar el equipo organizador donde el evento tendrá lugar en sus dominios. Khazad-dûm nos propuso un lugar en plena naturaleza, tipo albergue, con habitaciones y literas, algo apartado. Se estuvo estudiando y parecía aceptable, pero pronto surgieron los problemas. Aparte de que estaba muy lejos de todo y cuando digo todo me refiero a todo, había muchos problemas para conseguir que nos hicieran un precio justo. Con eso de un precio justo no me refiero a que fuera ajustado, simplemente a que la relación calidad servicio a precio exigido por ellos fuera normalito. Para rematarlo el lugar donde haríamos la cena de gala estaba algo lejos del albergue y el menú era caro y algo surrealista… Así que al final entre una cosa y otra y otras más, descartamos esta ubicación.

Cuando eso ocurre, uno piensa que quizás nos libramos de montar el evento, pero no. El grupo de Zaragoza está formado en su mayoría por maños, evidentemente, y además es un smial de enanos y si una cosa caracteriza (o eso dicen) a los maños y a los enanos es que son muy testarudos. Además unos cuantos de sus miembros, pueden presumir de estar fuertemente experimentados en el arte de organizar eventos. Una nimiedad como esa no iba a pararles. En poco tiempo habían conseguido localizar otro sitio que no tenía nada que ver con el anterior. Estaba a media hora de Zaragoza y muy bien comunicado. Era un hotel lo que significa, como diría Bilbo, confort. Habitaciones de dos, tres o cuatro personas con baño incorporado, agua caliente, calefacción… y, la cama de matrimonio más grande y cómoda que he visto en toda mi vida. Salas para dar conferencias, talleres y actuaciones. Una zona apartada del núcleo del hotel pero conectada internamente en la cual podíamos hacer lo que quisiéramos y a la hora que quisiéramos sin molestar a nadie. Posibilidad de hacer la cena de gala en el mismo establecimiento. Eso ya empezaba a pintar mucho mejor. Pero como que muchísimo mejor. Si a eso añadimos que era un cuatro estrellas que nos hizo un precio muy interesante y no extremadamente caro… pues bueno… será que realmente podíamos decir bien alto que por fin habemus estelcon.

A partir de ese momento fue cuando el grupo de Zaragoza se ha pegado como dice Tsunami, ochenta mil y medio visitas de sus casas al hotel para ultimar detalles, coger medidas, hacer fotos y demás labores “administrativas” que un evento así implica.

Nota para los futuros “insensatos”: Tened en cuenta que vais a ir muchas veces al lugar elegido, así que mentalizaros en que vais a estar de excursión bastante a menudo y procurad buscar un sitio donde el gps llegué, existan las señalizaciones y a ser posible la carretera esté asfaltada. Por vuestro bien, por el nuestro y por el de los amortiguadores de vuestros coches.

3.- Hacer un proyecto, presentarlo, que te lo voten y aprueben Hmmm…. Nuevamente poco más que añadir a eso. El proyecto lo redactaron desde Zaragoza, se estuvo discutiendo por Internet si quedaba algo sin comentar o si se tenía que añadir algo. Se adjuntaron fotos del lugar, menús, posibilidad de menús especiales para alérgicos, asegurarse de que el lugar no tuviera barreras arquitectónicas, indicar menús para la cena de gala, precios finales dependiendo de días de asistencia y esos detalles. Elegir una temática o ambientación para el evento. Además, se adjuntó el presupuesto que calculamos nos llevaría montar todo eso como gastos de decoración, welcome pack, mathons, montar talleres y actividades, acreditaciones…. Vamos. Un buen curre aunque no lo creáis.

Después de eso uno piensa que quizás otro grupo de insensatos han sido iluminados por la luz de los Valar y han decidido también presentar un proyecto. Pero no. Fuimos los únicos “insensatos”. Los Valar, en ocasiones son un poco cabroncetes y sólo permiten en los últimos años la inspiración de un grupo de “insensatos” por año. Aaaainnnnsss… Así que se presentó el proyecto. Se votó y efectiviwonder, se aprobó.

No destapamos botellas de cava ni brindamos, porque hacer chin-chin vía línea telefónica no es aconsejable, pero bueno. Subimos un par de caritas contentas y caritas aplaudiendo y nos pusimos a ello.

Nota para los futuros… ya sabeis: Neo será el elegido en Matrix. Cuando hablamos de estelcones el elegido siempre es aquel que se atreve a presentar el primer proyecto. Recordadlo. Quien avisa no es traidor. A partir de aquí empieza el punto de no retorno de vuestro viaje al futuro.

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La estación de los proyectos: El último proyecto que fue realmente el primero.

13 Ene

Ya dicen que el refranero es sabio y realmente en esta ocasión el primer proyecto fue el último en realizarse y el último en aparecer fue el primero. Siguiendo con el refranero os diré que una de mis máximas por las que me rijo en la vida es “la improvisación al poder”. Tal vez porque con mis dos cachorritos y la vida que se me ha dado, tienda a tener un montón de situaciones en que las cosas no siempre funcionan como uno había planeado y la improvisación es un arte para sobrevivir.

En esta historia de este proyecto hay mucho de estos dos refranes. Nuestro relato empieza, si no recuerdo mal, allá por noviembre del año pasado. Era una tarde y hacía mucho sol. Tenía las ventanas de casa abiertas, me encanta que entre el sol en casa, me recarga las pilas. Tsunami estaba viendo la tele y Terremoto estaba en su tarde de ocio en una organización donde le habíamos apuntado a principios de verano. Es una salida a la falta de amigos que tiene, a lo que le cuesta hacer amistades. Porque… no nos engañemos, nuestros niños no siempre son recibidos por todos y el pobre Terremoto ha tenido muy mala suerte en ello. Así que antes de que empezara el verano nos pusimos en contacto con esta asociación para ver si haciendo actividades, salidas e incluso en una ocasión una acampada en una granja escuela, Terremoto desarrollaba más sus hábitos sociales y se sentía más integrado. Quien sabe… tal vez allí consiga hacer algún amigo. Pero no nos desviemos del tema. Estábamos mi peque y yo plácidamente en casa cuando el teléfono de mamá, o sea, el mío, sonó. Al cogerlo vi en la pantalla que era la monitora que está con Terremoto en esta asociación. Lo primero que pensé es que había pasado alguna hecatombe. No me pidáis porque pero siempre pienso que cuando alguien me llama por algo relacionado con Terremoto es porque hemos tenido una crisis o una hecatombe. Pero esta vez esta apocalíptica madre estaba completamente errada, se me llamaba para plantearme otra cosa muy distinta. La chica me dijo que todo iba de perlas y que me llamaba para otro asunto.

La semana pasada había encontrado en el buzón una carta de esa asociación en la que se me informaba que en unas semanas habría unas charlas para padres con niños especiales. Había dejado el tríptico en la cocina ya que por entonces esta que os escribe estaba enfrascada en un montón de proyectos y no pensaba ir a priori.

¿Haz visto lo del Congreso? –me preguntó la monitora.

Pues… hmmm…. Sinceramente… hmmm…. Verlo, verlo, lo he visto, pero poco, está por la cocina… Creo.

Esta falta de atención por la información enviada y mi apabullante sinceridad creo que la descolocó un poco, así que empezó a explicarme en que consistía ese “Congreso” anual y porque me llamaba. Resulta que una vez al año y por dos tardes, montan en un hotel una serie de charlas, cuatro cada tarde, sobre diversos temas de (confieso) bastante interés. Por lo visto el último día después del congreso te invitan a una cena fría y a un bailecito en una sala de fiestas si has asistido los dos días completos. Durante el congreso hay servicio de guardería para los peques y si el último día los progenitores se van de marcheta también tienen servicio de dormitorio para los nenes.

Bueno – me dijo- es que cuando he visto esta tarde a Terremoto he pensado enseguida en ti. Uno de los temas que tenemos que tratar es el de los padres separados o cuando el matrimonio se lleva mal. En ese caso la cuestión a tratar es si se pueden poner de acuerdo para educar y criar a su hijo. Tenemos unos cuantos casos de padres separados o divorciados y hay una chica que se ha prestado a exponer su situación como madre divorciada con un ex que pasa de todo e incluso les pone problemas. No encontrábamos a nadie para el otro punto de vista y al ver a tu hijo, pues he pensado que como caso contario, pues eso que ex y tú os lleváis muy bien. Este verano y estos días os he visto como veníais, todos juntos, vosotros, el hermano, tu pareja y lo cierto es que es algo no demasiado corriente y bastante que envidiar. Así que quería saber si no te importaría venir para exponernos tu caso.

A estas alturas ya me había tumbado sobre mi cama y estaba localizando la charla en cuestión. Me pareció una proposición magnífica. Los que seguís este blog sabéis lo bien que nos llevamos con mi ex y que en otras entradas he reivindicado la necesidad de que por el bien de sus hijos los padres una vez separados intenten llevarse lo mejor posible. Por ese motivo me pareció una idea excelente y me dejé seducir. Quedamos pues para unos días más tarde hablar con la chica que moderaría la mesa.

Antes del congreso tuvimos dos reuniones, una en la que nos conocimos todos y otra en la que decidimos que expondríamos y como. Creo que en ocasiones debo ser un bicho raro porque eso de que vayas tranquilamente diciendo que no se preocupen, que no tienes miedo escénico y que ya improvisarás no suele ser recibido de la forma más tranquila posible. Creo que a la pobre moderadora y a la chica que se puso en contacto conmigo las debí dejar algo preocupadas hasta después de la charla. Cada vez que nos reunimos y cada vez que hablé con ellas por teléfono, que fueron muchas, les contaba un montón de cosas que siempre tenían que ver con el tema pero de puntos de vista diferentes. Es lo que tiene tener buena memoria y hablar de uno mismo, que no tienes que prepararte el tema, ya lo conoces.

La otra mamá que estaba conmigo era una chica muy maja, creo recordar que era enfermera, porque tenía unos horarios laborales muy raros. Había acabado mal con su ex y al final ella era la que se encargaba para todo de su peque de seis añitos. Tenía la suerte de vivir con sus padres y quieras no quieras eso ayuda un poco a la hora de encargarse de un niño sobre todo cuando además de los tuyos también hay horarios raros con psicólogas y terapias. Su historia me recordó en muchos sentidos a la que yo había tenido hacía diez años cuando Terremoto tenía la edad de ese chico. Es curioso, pero yo al principio no creía que me fuera necesario a estas alturas el ir a una reunión como la que se montó en ese congreso, pero reconozco que me ha ido muy bien.

Nosotros interveníamos el segundo día, pero fui a los dos. Al final conseguí hacer un poco de encaje de bolillos y conseguí que mis cachorrillos estuvieran con mi ex o con mi pareja. Como os he dicho, muchas de las historias que allí se contaron me eran conocidas. Cada uno cuenta un relato según su experiencia, pero en el fondo la gran mayoría de los padres y tutores que estábamos en esa sala habíamos pasado por unas experiencias muy comunes. También se contaron historias que aún no he vivido y que me quedan por vivir. Es posible que algunas formen parte de mi futuro y otras puede que nunca se den. En el fondo cada caso es especial y cada historia adquiere un rumbo dependiendo del trabajo que se haga con cada niño y de la capacidad de cada uno. Algunas de esas historias eran muy duras. Desengañémoslo. Todas las historias eran muy duras, pero cuando gran parte de tu vida se ha visto metida en una de ellas en ocasiones sólo las realmente desgarradoras te parecen excepcionales. Algunas experiencias de las que se narraron allí forman parte de esas pesadillas que sólo en los momentos más oscuros de mi existencia me pregunto si llegarán algún día. Por suerte o por desgracia, esa fue la experiencia que tuvieron algunos de esos padres. Nos contaron como llegaron a tocar fondo, como en muchas ocasiones tuvieron que llamar a la policía porque creían que su vida y la de su familia corrían peligro. También hubo historias tiernas, otras de aspectos más legales, pero todas intentaban acabar con una pequeña esperanza, una luz al final ya se le llame terapias, pisos tutelados, residencias… todo eso que algún día nuestros hijos tendrán que asumir porque en algún momento nosotros dejaremos de formar parte de sus vidas. Pese a mi corazón curtido y a mi autocontrol, esta que os escribe acabó llorando en más de una ocasión y en dos ocasiones a moco tendido. Suerte de las luces cerradas y de que debía haber mucho polvo en el ambiente porque a casi todos se nos metieron motitas de polvo en los ojos. Me admiró la fortaleza que tienen algunos de eso padres y acabé pensando que mi caso pese a sus momentos es una auténtica mariconada en comparación con otras historias.

Así fue como acabó el primer día. A mi lado se había sentado un matrimonio más mayor que yo. Hablé en algunos momentos con ellos, era una pena que al día siguiente no pudieran acudir, porque realmente les hubiera ido muy bien oír nuestra charla. Era la pareja que tenían un hijo con problemas y una hija que no. La madre había asumido la situación, pero el padre seguía en la fase de negación pese a los años pasados. Tenían serios problemas con su hijo y con su hija, la cual había estudiado psicología y el padre cogía como terapeuta particular. El mayor inconveniente que tenía el hombre era que no aceptaba los consejos de la hija y cuando esta le decía algo que a él no le gustaba entonces se ponía en papel de padre autoritario en plan a mi no me dices eso y no me dices lo que tengo que hacer. Les comenté un buen rato lo que yo haría en los casos que me plantearon y a todo aquello que yo le contestaba la mujer siempre le decía “lo ves, es lo que la niña dice que tienes que hacer y tú no le haces caso”. Entonces mi consejo fue que buscara ayuda, pero que no fuera su hija. El pobre señor creo que deseaba que en algún momento cambiara mi opinión y estuvieron acompañándome hasta casi llegar al coche insistiendo en lo mismo. Mi respuesta siempre era la misma. Al final cogí un anuario que nos habían dado y un Boli y en letra bien grande escribí en la contraportada que estaba completamente en blanco el siguiente mensaje “necesitas urgentemente ayuda, pero esa ayuda no es tu hija, ella es eso, tu hija. Busca a alguien y pronto” La mujer estaba feliz, no tengo muy claro si eso era bueno o no. Era un matrimonio de esos curtidos que habían pasado mucho pero que en el fondo se querían con locura. Quiero pensar o me gustaría pensar que al final ese señor acabaría buscando algún psicólogo que no fuera su hija.

El viernes por la tarde era el día en que interveníamos. Me habían pedido una foto de Terremoto para ponerla al principio de todo. Había pensado en enviarles una foto de mi “familia extendida” pero al final envié una que le había hecho a Terremoto este verano en el Aquarium. La moderadora expuso el tema y la otra mamá nos contó su historia. Se había pasado todas las reuniones diciendo que le daba vergüenza contar su caso y al final acabó contando todo aquello que antes nos había dicho que no se atrevía a decir. Creo que después se sintió mejor. Es curioso como contar ciertas cosas puede resultar terapéutico. Luego me tocó a mí. Ante la sorpresa, o no, de la moderadora, dejé los papeles a un lado, me quité las gafas y miré a todos los que estaban allí sentados. Entonces empecé a contarles mi vida. Esa historia que muchos conocéis, que empieza como una historia cualquiera pero en un momento dado uno decide que tras nueve años y medio de estar dando segundas oportunidades, ha llegado la hora de darse una segunda oportunidad a sí mismo y a su hijo. Después decides que el padre de tú hijo tiene derecho a seguir ejerciendo de padre. Es más, no es que tenga derecho, es que tiene la obligación de hacerlo. Entonces empieza la cruzada para conseguirlo. Les relaté como me había costado que mi ex fuera tomando conciencia de ello y como habíamos llegado a la situación actual. Entre el público vi alguna cara interesada. Algunos sonreían. Otros asentían. Creo que muchos de ellos pensaron. Les plantee una vía especial, aquella en la que todos estamos unidos pero cada uno sigue su camino. Esa que no es tan habitual pero que tal vez debiera serlo. Después la monitora ilustró a los asistentes con algunas perlas que se encontraban ellos en los casos de padres divorciados y sobre todo con diferencias muy acusadas. ¿Cómo es posible que al intentar dar una ayuda a tu hijo tu mismo pongas tantos problemas en medio? Si. Realmente el tema dio que pensar. Al final nos aplaudieron y más tarde algunos me pararon para preguntarme alguna cosa. Al salir de allí fuimos a tomar la prometida cena fría y a bailar un rato. Fue divertido. Os contaré que acabé marcándome un rock and roll con un señor que iba en silla de ruedas. No es tan fácil como si uno fuera sin silla, pero es posible y muy divertido. Sólo tienes que intentarlo y ponerle imaginación e improvisar, lo demás lo hace la música.

La historia de este proyecto que fue el último pero que acabó siendo el primero acabaría aquí si no fuera que hace unas cuantas semanas Terremoto fue a una competición de natación. Allí fuimos todos como siempre. Mientras estábamos animándole una señora me saludó. Tú no te acuerdas, es imposible –me dijo- pero yo soy una de esas personas que estábamos en la sala cuando distes la charla sobre las parejas separadas. Me gustó mucho vuestra historia, ojala hubiera más como vosotros. Entonces aproveché para presentarle a nuestra familia especial. Allí estaba en la piscina Terremoto. Junto a mí de pie estaba mi ex y yo animándole y sentados mi pareja y Tsunami que tras muchas horas dentro estaba jugando a una partidita con el móvil de papá. Nuestra extraña familia que acabó como cada vez que Terremoto tiene natación, yendo los cinco a comer en el sitio que elija él. Porque pese a todo lo que uno ha pasado, las estrellas siguen brillando en el momento de nuestro encuentro. La mujer nos miró, sonrió y aquí acaba el final de ese proyecto, uno de los que me separaron del blog estos últimos meses.

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Prueba superada. La vida existe después del verano

18 Sep

Es cierto que mi vida nunca ha sido de lo más sencilla que digamos, pero en los últimos años, se han abierto muchas ventanas. No son ventanas corpóreas, ni esas que te proporcionan una saludable brisa, experiencias, oportunidades y bienestar. No. Son ventanas en las que a golpe de portazos llegan a tu vida un montón de dificultades, problemas y vicisitudes que llevas como buenamente puedes y que hacen que pidas a gritos que se vayan cerrando de una vez por todas o que entren menos ráfagas monzónicas por ellas.

En estos últimos meses he ido adquiriendo sin saber muy bien porque ni cuando, una nueva costumbre. De golpe me di cuenta que cada vez que lograba o finalizaba algo decía “bueno, prueba superada”. Sé que es una tontería, pero hacer eso me produce una cierta satisfacción, me relaja, estoy contenta de saber que algo se ha solucionado o concluido, aunque fuera una situación tan absurda como hacer todas las lavadoras pendientes a tiempo, llegar con éxito de un día en la playa con los peques, organizar una cena con los amigos o meterme en la cama y ver que ese día movido había concluido sin bajas demasiado importantes. Podríamos decir que ante tantas ventanas abiertas, era un nuevo modo de ver las cosas y afrontarlas. También no sé muy bien que día de este verano empecé a tomarme las mañanas y las noches de otra forma. Respirar el aire matutino aún fresco y suave y sentirte afortunada por ello. Ver el rojo de la salida del sol en el cielo mientras conducía hacia el trabajo, algo hermoso aunque te deslumbre un poco. Escuchar el ruido del viento en las hojas de los árboles, una melodía donde las haya. O, respirar varias veces bajo las estrellas antes de entrar en el dormitorio por la noche, toda una gozada a la hora de empezar a recargar las pilas, oigan. También cuando dejaba el coche y entraba en el trabajo en ese pequeño trayecto a pie, canturreaba aquella cancioncilla de Serrat que como no conozco del todo la letra empecé a medio inventármela adaptándola a mis propias necesidades formando una nueva auto versión que rezaba “Hoy puede ser un gran día plantéatelo así, lo que ocurra esta mañana depende en parte de ti. Asume sólo lo que puedes y no desesperes si algo no anda bien. Hoy puede ser un gran día duro a por él”.

Poco a poco estas pequeñas dosis de optimismo hacían que mi humor mejorara, que viera las cosas de otro color, que las fuerzas no me dejaran del todo y que empezara a pensar que para disfrutar la vida con las cuatro cositas bellas que tenemos a nuestro alrededor hay más que suficiente para empezar. Pues bien, al fin después de este verano, algunas de esas ventanas tan molestas como una mosca cojonera en pleno agosto, se han cerrado al fin y hemos conseguido superar unas cuantas pruebas. Por supuesto, de una forma más airosa o más improvisada, hemos salido victoriosos de los típicos problemas que te plantea el verano cuando una familia, sin refuerzos, tiene que cubrir dos meses y tres semanas de vacaciones escolares pudiendo coger sólo uno de ellos un mes de vacaciones, todo un despropósito para las matemáticas, oigan pero se consiguió y con nota.

Estos días,  he descubierto que la vida existe después del verano y que será bella o al menos maja dependiendo de nuestra capacidad de seguir afrontando los nuevos retos y de aprender de los anteriores, pero sobre todo de saber disfrutar de lo obtenido, las cosas que nos rodean y en ocasiones ni reparamos en ellas ni apreciamos.

Al empezar el verano, sabía que iba a postear poco, pero sinceramente, no creía en ningún momento que postear poco implicara que ni tan siguiera tuviera oportunidad de colgar una triste entrada y eso que tenía una acabada y sólo tenía que buscar ilustraciones para publicarla y ni eso pude, snif, snif, que triste, así que la reservaremos para otra ocasión.

Los que seguís el blog sabéis que este año Terremoto se zambulló por primera vez y de forma real en lo que llamaríamos el mundo de la adolescencia, de hecho él mismo se denomina ya un chico adolescente, término que hasta ahora rechazaba con auténtico pavor. También sabéis por lo que he dicho que estos primeros seis meses del año han sido agotadores, traumáticos y muy complicados. Como dice nuestra neuropediatra, “si la adolescencia de un niño normal es jodida, la de un niño con problemas de espectro autista ni te cuento, bienvenida a una adolescencia normal de un autista”. Yo me quedé patidifusa, porque me esperaba algo movido, pero en ningún momento mis quince años de experiencia maternal y mis doce años de experiencia de madre de un niño con T.G.D. me habían preparado exactamente para eso y creo que mi hijo tampoco estaba preparado para sus reacciones. Terremoto es más feliz cuando todo está calmado y él no se encuentra violento. Pero, el parque de atracciones hormonal de estos años hizo sus estragos y sus episodios violentos fueron muy constantes y chungos. Por suerte para nosotros, Terremoto no es aún consciente de la enorme fuerza física que tiene, ni de que ya me supera de un buen trecho a mí y que incluso ya es más alto que su padre. Por suerte para nosotros, cuando la situación estaba muy desesperada yo afirmaba sólidamente mis cuartos traseros en el suelo y le plantaba cara. Eso, le acojonaba, y luego podía dominar la situación hasta que lograba que se tranquilizara o que no se escapara. Esta situación, al  menos de momento, porque con estos chicos nunca se sabe y tienen altibajos cuando menos lo esperas, ya está bastante dominada.

Parece que Terremoto ha empezado a asimilar que su cuerpo es un cuerpo de adolescente y no lo rechaza. Parece que Terremoto empieza a madurar un poco y atiende mejor. Parece que Terremoto empieza a aceptarse e ir evolucionando menos violentamente. Al final hemos conseguido ese pequeño apoyo de la medicación justa que le proporciona un poco de estabilidad, que no lo atonta para nada, no os asustéis, pero que le da esa química que su cerebro necesita para funcionar de manera normal. Terremoto se ha vuelto un joven más disciplinado que se interesa mucho por sus deberes y se esfuerza a su modo. Este año ha empezado a leer por sílabas y a escribir, todo un avance impresionante. La fase de comprensión de la lectura aún la falla un poco pero todo irá llegando poco a poco, de momento es todo un triunfo. Hemos ido introduciendo algunas tareas de casa y ha estado bastante pendiente de su hermano, lo cual me ha dado una gran ayuda. Se ha vuelto un presumido con la ropa, empieza a tener un estilo. Se ha dejado una pequeña trenza en la parte de atrás. Al principio su padre no veía eso con buenos ojos, pero yo le hice la siguiente reflexión: Prefiero guardar la artillería pesada para el día que nos diga que piensa tatuarse su cuerpo como un cuadro de Matisse o perforarse las orejas como Hellraiser, a ponerme chula por una trencita discreta que se puede cortar cuando él se canse. Además, tengo que reconocer que la trencita me gusta y él se siente muy mayor y satisfecho de poder llevarla. Me encanta ese conato de rebeldía y personalidad que ha adquirido con un mechoncito de pelo sin cortar. Terremoto ha empezado el curso muy interesado, llevaba todo el verano con ganas de comenzar. Mis churumbeles no son fervientes devotos de las vacaciones, tantos días les aburren. Tsunami lleva medio verano diciendo que lo mejor sería un mes de vacaciones y luego el otro mes repartirlo durante el curso con algunos días de tanto en tanto junto a un fin de semana para descansar… que sabio que es mi niño. Así que de momento parece que la ventana que se abrió porteando a lo bestia con la adolescencia de Terremoto, más o menos se ha cerrado y hemos conseguido ir evolucionando con normalidad. ¡Prueba superada!

También otro de los problemas que se han acabado estos meses ha sido el de las goteras de casa. Sin duda recordareis aquel lejano post y aquella foto en la que teníamos el colchón y los muebles de dormitorio tirados en medio de la sala y donde estuvimos durmiendo durante nueve largos meses como unos jipíes en Woodstock. Pues bien, al final se consiguió hacer las obras en las terrazas que eran las que nos daban humedad y se supone que ahora las filtraciones y las cascadas han desaparecido. Sólo quedaba pues arreglar tres habitaciones de nuestra casa que eran las afectadas, la sala-comedor-despachito del mister, que es grandecita y los dormitorios: el nuestro y el de Tsunami.

Nosotros seguíamos durmiendo en el suelo de la sala porque de la humedad y el moho que había cogido una de las paredes de nuestra habitación yo no podía estar allí dentro más de diez minutos sin que empezara a tener un ataque de alergia. Al final veía que eso de conseguir que se arreglara mi casa también iba para rato (lo de las goteras empezó en enero de 2010 y hasta este año no se ha arreglado) así que le propuse al administrador que yo adelantaría el dinero de la reparación de mi casa y que luego se me paga o se me eximiera de pagar comunidad durante unos añitos. Dicho y hecho encontramos un pintor que lo ha hecho por un precio muy razonable. Durante una semana mi casa ha sido un campo de batalla. Pero antes había que desmontarlo todo, otra vez. Digo otra vez porque llevo tres años de mudanza veraniega. El primero el año en que realmente nos mudamos al piso. Al año siguiente tuve que desmontarlo todo porque había que cambiar el parqué y este año vuelta a desmontar por las goteras. Vaya rollo.

Así que nos fuimos de “okupas”. Otra vez tuve que embalar todas las pertenencias familiares y los interminables libros de la librería para que pudieran arreglar los techos y pintar. Luego tocó limpiar. Para mi sorpresa y en comparación al año pasado que quedo todo hecho una auténtica guarrada, esta vez ha resultado algo relativamente fácil. El pintor me dejó la casa bastante limpia y no tuve que pasarme días y días quitando polvo y salpicaduras. Luego tocó desembalar lo recientemente embalado y volver a ir colocando cosas. Tened en cuenta que esto lo hacía al salir del trabajo una hora suelta antes de ir a buscar a los peques de las respectivas escuelas de verano. Embalar me llevo un mes, pintar una semana y acabé de recolocar la última cosita justo el día antes de que empezara mis días de vacaciones con mis chicos. Ha sido algo estresante, pero finalmente puedo decir que: ¡¡¡Habemus prueba superada!!!!

Hoy tenemos una casa normal, corriente y moliente. Con su techo blanco y sus paredes normalitas. Y lo mejor de todo, con mis muebles en el dormitorio y ya podemos dormir en una cama normal y no en el suelo. ¡¡¡Yuuuujuuuuuuuu!!!

El único problema es que la zona donde estuvimos tanto tiempo con el colchón en el suelo el parqué parece que se ha separado un poco, supongo que debió coger un poco de  humedad, porque al quitar el colchón nos encontramos con que la funda había enmohecido por abajo y tuvimos que comprar fundas nuevas.

Ahora, cuando abro los ojos y veo mis cuadros y mis cortinas y mi lámpara me siento la persona más feliz del mundo pudiendo dormir en nuestro propio cuarto, parece una gilipollez, ¿a que sí? Pues es una auténtica gozada.

El verano ha pasado y me había dejado dos días de mis vacaciones para acabar de arreglar cosas. Una para el día en que empezaron el cole los peques (el viernes pasado) y otra para el siguiente lunes. Tenían que ser dos días para mí, pero, pero, pero. Al final el cole de Tsunami ha empezado con un día de huelga, el lunes. Si señores, la situación educativa en Baleares sigue cutre bananera, nuestro querido presidente y su consejera de educación siguen enrocados y esto se presenta chungo, supongo que recordareis las entradas que hice en su momento el año pasado sobre este tema.

Pero a lo que íbamos. El viernes, después de dejar a los peques en sus respectivos coles, me quedé a arreglar cositas pendientes. Luego, decidí darme un premio, porque me apetecía, porque soy así de chula y porque yo lo valgo. Me acerqué a la playa. Hacía más de veinte años que no iba a la playa sola y fue una gozada. Solo pude estar una horita escasa pero aproveché para entrar tranquilamente en el agua, sin tener que hacerlo corriendo detrás de un niño, llevando una barquita hinchable en una mano y acabando de embadurnarme la crema solar en la cara con la otra, mientras busco donde se ha metido el hermano mayor. Pude respirar hondo la brisa marina que tanto me ayuda cuando estoy decaída y lo mejor de todo pude nadar a mi gusto. Descubrí que mi cuerpo ya no se asemeja en nada al de una grácil sirena como antaño cuando me pasaba casi todo el tiempo buceando. Creía que mi cuerpo era ahora más semejante al de una foca, pero las focas son torpes en tierra firme, pero nadar, nadan con gracia. Hacía tanto tiempo que no nadaba libremente y a gusto que mi grasa me hacía flotar de una forma harto extraña y se asemejaba más al desplazamiento de un manatí. Pero disfruté haciendo el manatí entre las olas durante unos minutos y luego me salí, caminé por la orilla hasta que me hube secado y regresé a casa. Ese día apenas tuve  tiempo de comer sólo un yogurt, pero valió la pena.

El lunes siguiente decidí que Tsunami se quedaría conmigo y tendríamos un día madre-hijo. Es curioso pero como Terremoto funciona mejor conmigo, he tenido muchos días de madre-hijo con Terremoto. Tsunami siempre los tiene con su padre. Esa mañana cuando hube dejado a Terremoto en su cole le digo a Tsunami “sabes que cariño, hoy será un día sólo para los dos”. En ese momento descubrí en mi hijo una faceta manga que desconocía. Sus ojos de por sí grandes, se agrandaron más y se le iluminaron con chiribitas. Sus labios dibujaron una enorme sonrisa que llegaba de oreja a oreja. Seguidamente,  soltó un grito de alegría y se me agarró y abrazó como si lo hubieran pegado con cola. Ver esa transformación valió la pena. Ese día nos fuimos a un parque, luego fuimos solitos a lavar el coche de mamá a golpe de jugar con la manguera y el jabón. Luego nos acercamos los dos a la playa. Para acabar, al llegar a casa, tocó ducha con todos sus animalitos dentro y unas tiritas de pollo rebozado que le hizo mami mientras se daba el baño. Cuando estaba en el baño Tsunami me dijo que ese había sido el mejor día de toda su vida… Creo que tendré que abrir una ventana nueva, una de esas de cosas buenas que hacer con tus peques y espero estar muchos años a poder decir que esta nueva prueba ha sido superada.

Por cierto, hoy este blog cumple dos años ¡Prueba superada!

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