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¿Qué fue de las avispas?

6 Oct

Hola a todos, ¿os acordáis que hace unos días os comentaba que por la mañana habíamos tenido una invasión de avispas? Sí. Pues ahora os contaré como está el asunto.

Los sucesos que os narré ocurrieron un jueves por la mañana. Pues bien, cuando volví ese día del trabajo, por la tarde, le pasé el parte al presidente de la finca. Subí con él, me dijo que se subía una escoba para barrer un poco por allí. Estuvimos viendo de donde salían y comentando que podíamos hacer. Le sugerí de ponerse en contacto con los Bomberos, pero él me dijo que hablaría con el secretario, ambos habían trabajado antes en la construcción, ahora están jubilados. Como el secretario  es de pueblo, vamos que de bichos de campo sabe un poco más que nosotros, seguro que sabe que hacer en estos casos. Yo le advertí que si lo hacían se tomaran sus precauciones porque esos bichos pican y varias veces, que tenían que ir con ropa gruesa de manga larga y a ser posible guantes y sellados con cinta aislante y algo para la cabeza.

Y allí dejé yo al presidente, en la terraza de arriba. Yo bajé a comer a toda porque luego tenía que ir a buscar a Tsunami al cole. Mientras estaba comiendo empiezo a oír unos PUM PUM PUM que venían de arriba. Al principio me quedé muy sorprendida y pensé:

¡Jo! Hay que ver con que entusiasmo y energía se pone a barrer este señor

Pero cuando el PUM PUMPUM se iba repitiendo más y más, y más, y más… empecé a pensar si es que le estaban atacando. Abro la puerta de casa y a través de la escalera en el más puro estilo ancestral le pego un berrido de ESTAAAASSSSS BIEEEEEENNNNNN??????

A lo que me responde otro berrido de SIIIII TODOOOO VA SOBRE RUEDAAAAASSSSSS, así que me largué a buscar a Tsunami. Cuando volví con el peque me lo encontré delante de la entrada de casa que estaba barriendo las hojas de los árboles. Hay que ver que gusto que le tiene este señor a la escoba.

Tsunami que es muy simpático y siempre saluda se fue hacia él, entonces nos narro como acababa de realizar una gesta digna del mismísimo Quijote, ya que él sólo se había enfrentado a tropecientas mil avispas tan sólo armado con una escoba y así a golpe de escobazo plim plan plim plena se había cargado al menos unas treinta. Yo pensé que si nos teníamos que cargar el enjambre a base de escobazos lo teníamos crudo.

Pasa el fin de semana y llega el lunes por la mañana. Ese día yo no tenía que ir a trabajar porque han operado a mi padre. Por la mañana cuando me voy para estar con él, me encuentro a la corte de Agamenón mirando desde la acera y realizando un plan de ataque para conseguir destruir al enemigo. Allí les dejé con sus planes de conquista y me fui a la clínica. Cuando volví el mediodía para ir a buscar a los peques me los encontré de nuevo que acababan de realizar su incursión en campo enemigo.  El presidente me ensaña orgulloso sus heridas de guerra, porque los dos se han subido en mangas de camisa y una de las avispas le ha picado al lado del ojo.  Habían cogido unas tablas de madera y las ajustaron a la apertura de la colmena. Las avispas han montado avispero en un agujero de la pared y se habían metido dentro del agujero del bloquete. El secretario decía que así las que no podían entrar se irían y las que estaban dentro se ahogarían y morirían. Yo con perdón, de pueblo tengo más bien poco, pero ese plan de ataque no me parecía muy seguro.

Al día siguiente seguía habiendo avispas.  Al otro también, de hecho cada día había avispas.  Hablé con un señor que se dedica a hacer reparaciones en las casas y me dijo que eso era lo peor que se podía hacer, ya que las que han quedado dentro van buscando los agujeros o grietas que hay entre los ladrillos y van bajando hasta encontrar alguna salida, si es al exterior pues salen, pero si es dentro de uno de los pisos, salen todas dentro. Informé de ello a Patton y a Rommel, pero no me tomaron muy en serio. Por suerte el enemigo no ha salido a ningún piso.

Pero el enemigo se ha cabreado y cuando uno de los vecinos subió a tender la ropa tuvo que bajarse corriendo porque allá arriba había una de no te menees que ni le dejaron salir. Esta semana han ido apareciendo avispas por la escalera, por suerte son un poco torpes y ya me he cargado no se cuantas a golpe de zapatazo. Ayer por la mañana volvimos a tener una movida en casa porque me veo una en la ventana del baño pero que al estar cerrada no había podido entrar. En la cocina no había ninguna, ufff… pero al cabo de unos minutos vuelvo a oír los pums, pums, de cuando se pegan golpes con el fluorescente, así que otra vez a desayunar en la sala, fumigar, zapatillazo y llegar tarde al trabajo dejando la cocina oliendo a gas sarín.

Esta mañana he vuelto a hablar con el presidente y por lo visto lo he convencido, ya que por la tarde cuando he ido al súper, me ha dicho que acababa de venir del parque de Bomberos y que esta noche vendrían.

Para regocijo de los nenes, esta noche hemos visto desde el balcón como la furgo de los bomberos aparcaba delante de casa ¡Ooooohhhhh! Unos minutos más tarde nuevos golpes por arriba. Luego se han ido y otra vez los dos cotillas pequeñajos de la casa y los dos cotillas más mayores mirando desde el balcón, como si en toda nuestra vida nunca hubiéramos visto un bombero.

Hace unos segundos el presidente ha llamado a la puerta y nos ha contado que se habían puesto según él “el traje ese de buzo”  que pienso yo que mucho submarinismo no habrán hecho en la terraza del ático, pero bueno. Así que con el traje de buzo puesto han hecho unos agujeros en la pared y luego les han metido un líquido en plan lavativa a presión y según los bomberos con eso se lo han cargado todo.

El líquido ha provocado que durante unos minutos la señal de tele no llegara bien, y mientras estábamos los cuatro en el balcón cotorreando la salida de los bomberos, hemos empezado a ver vecinos que sacaban la cabeza por sus ventanas protestando por lo de la señal de la antena.

Vamos, que ha sido todo un cromo.

Cuando ahora  ha llamado el presidente, los peques que ya estaban en la cama, han aprovechado para hacer otra cotilleada. Vamos que ahora tengo a Tsunami que a intervalos irregulares llama a su padre para que lo saque de la cama. Debe pensar que con todo esto aún queda marcha para un rato.

Esperemos tener una buena noche. Esperemos que la lavativa insectil haga su efecto, y espero que luego se sellen los agujeros, que no es cuestión de tener una nueva colmena alojada en la finca dentro de unos meses. Y así acaba el parte de guerra de esta heroica aventura medio caballeresca medio quijotesca, medio submarina, medio quirúrgica. Buenas noches.

Pequeño susto matinal, la invasión de las avispas madrugadoras

27 Sep

¿Os acordáis hace unos días que os decía que si haces la rutina nocturna las mañanas son mucho más efectivas y rápidas?, bueno, pues os diré que esa rutina tiene una excepción… bueno dos. La primera es cuando se te ha quedado alguna miguita por algún sitio y tienes una invasión de hormigas, todas ellas en fila india cual aplicados infantes de guardería en una salida al CosmoCaixa y otra es la que nos ha tocado esta mañana.

Bueno, ya sabéis aquello de qur a las 6’30 suena el despertador y todo lo demás. Pues eso, que mientras estaba en uno de esos todo lo demás, concretamente en ir a colocar los platos de la cena en su sitio, me veo al lado de la puerta del escurridor una avispa en la pared.

En alguna ocasión hemos dejado alguna ventana para airear la casa de noche porque hasta ayer aún hacía calorcito, pero esta noche no había dejado ninguna, así que este descubrimiento me ha sorprendido bastante. Mi sorpresa no ha durado mucho, ya que un sospechoso sonido a zum zum zum zum ha hecho que desviara la mirada al fluorescente… y ¡Cielos! Nada menos que cinco avispas más dándose cebollones contra los tubos atraídos por la luz.

En ese momento papá estaba levantando al Tsunami y el Terremoto estaba haciendo su cama y aún no había aparecido por la cocina. Me voy a mi pareja que me comunica que el peque se ha despertado supercontento. Menos mal, porque tenemos una invasión en la cocina, no le entres. Así que hoy los niños y de una forma muy poco ortodoxa, han desayunado en la sala.

El Terremoto, para haber sido durante toda su infancia el terror de los gatos y de todo bicho en general, con los años se ha vuelto un miedica a los bichos que potencialmente puedan hacer algo (quien me lo hubiera dicho). Así que enterarse de semejante invasión ha sido como descolocarlo. El pobre parecía un papá a la espera de que la comadrona le diera noticias de parto de su hijo. Lo he tenido preocupado pasillo arriba, pasillo abajo a la espera de las noticias que aportara mamá cuando saliera de la cocina. Como era de esperar, el pobre Tsunami no ha visto eso muy normal, y menos que mamá se encerrara cual defensora de una fortaleza. Así que el pequeñín se ha puesto muy nervioso y triste y no se le ha pasado hasta que he salido y me ha vuelto a ver por allí.

Mi primer plan de ataque ha sido cerrar el fluorescente y abrir una luz que tengo delante de la lavadora y al lado de la ventana, para ver si iban a esa. Ese objetivo ha sido sencillo ya que ha sido abrir una, cerrar la otra y toda la troupe se ha trasladado cual cuadrilla de circo.

Mi segundo paso era abrir ventana. Hasta aquí correcto. Cerrar la luz y esperar a que salieran por la ventana al ver la luz de las farolas de abajo… Este paso ha tenido varios fallos. Primero que fuera llovía y eso no les gusta. Segundo, que la luz de la calle se ve muy poco desde la ventana de la cocina y para mí que ni se fijaban en ella. Tercero, que yo tampoco veía un carajo así que no sabía si habían salido. Se me pasó por la cabeza ir a buscar el kit de espía que la madrina le había regalado a Terremoto por su cumpleaños y que tiene algo así como gafas de visión nocturna en plan cutre bananero pero mucho mejor que nada, también podía ver si con la cámara de fotos había alguna opción de esa guisa, que lo dudo, pero en ambos casos eso suponía abrir la puerta y no me quería arriesgar a que se descontrolaran por el resto de la casa.

Así que por narices el tercer paso ha tenido que ser abrir la luz para ver que había pasado, y ¡ooooohhhh! Las muy avispas se habían posado al lado de la luz cuando la he apagado y al encenderla hay vuelto a la carga. Ante esta situación y pese a que no me gusta hacerlo he tenido que recurrir a la artillería pesada, véase un chupinazo bestial tipo tiro de la Gran Berta en versión Zum, pero esta vez el insecticida, no el ruido de las intrusas.

Obvia decir que con lo fuerte que es el producto y el zambombazo que les he metido, han acabado por ir cayendo de una en una al suelo, momento que aprovechaba para acortar su agonía por el método del fulminante zapatillazo. Pues bueno, así han caído nada menos que diez avispas en la cocina. La sorpresa ha sido que luego me he encontrado otra en el baño, también sucumbida con la misma táctica, más otra que estaba fuera en el cristal, pero esa como no estaba dentro la he dejado, se ha ido y luego he abierto para airear.

Me he ido al trabajo un poco mosca, porque nunca me había pasado algo parecido. Esperando que en el ático de arriba que está a la venta no se haya visto victima de una colmena okupa porque lo íbamos a tener claro para quitarla.

Cuando hemos vuelto del trabajo hemos subido a la terraza de arriba del ático y sí, nuestras sospechas se han confirmado, en la fachada trasera de la finca, en un agujero de taladro para sujetar unas tuberías, había un montón de avispas entrando y saliendo. Por la tarde se lo he comunicado a los de la comunidad y uno de los vecinos me ha dicho que cuando vuelva del pueblo el lunes él lo quitará tapando el agujero con una madera… no es que no  me lo crea, pero lo cierto es que hasta que no lo vea no me lo creo, al menos tan fácil como él lo ve, ya veremos.

Por suerte yo no soy de esas personas que cuando ve un bichito polinizador lo suelte todo, incluso el bolso, y salgan corriendo, como le vi una vez hacer a la hermana de mi pareja, que sólo una foto del animalito ya la pone de mal yu-yu. Tengo incluso que confesaros que le tengo alergia a la picadura de estos bichos, así que he aprendido que lo mejor es no molestaros y ellos se van, o bien te vas tú pero en plan tranquilo sin sobresaltos.

Hoy no os voy a dejar una foto de las víctimas del encuentro, me parece de mal gusto regodearme con las derrotas del enemigo, así que para que veáis que no tengo nada en contra de las creaciones de la madre naturaleza, o dejo esta foto que tomamos este verano, cuando durante tres días, nos vino a la terraza donde desayunábamos una avispa a nutrirse del jamón de york del bocata de mamá. Así que todos los insecto fóbicos que pueda haber, cerrad los ojos y no miréis, o bien mirad y veréis como corta el jamoncito, si es que en el fondo son bastante majas cuando no se te meten de golpe diez en la cocina y sin invitación para desayunar.

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