El amor es ciego, el matrimonio te abre los ojos, y el divorcio te pone gafas. Los hijos de los matrimonios rotos no tienen por qué ser unas víctimas.

1 Ene

Yo siempre he oído como refrán aquello de que el amor es ciego. Curiosamente esta frase extendida  la decía muchas veces una amiga mía cuando éramos jóvenes. Actualmente es una de las pocas que sigue soltera porque le gusta. No se muy bien si era invención suya o la había oído o leído por algún sitio, es posible ya que es una gran lectora. Sea como sea os aseguro que tiene mucho de razón.

Podría deciros que cuando alguien te gusta hay toda una serie de cambios hormonales y tal que hace que sólo veamos las cosas positivas ¿quién no ha pasado por ello?

Normalmente uno se casa o se junta con mucha ilusión. Pero una cosa es salir juntos, estar un rato, irse de juergas, excursión, viajes…. y otra muy distinta es la convivencia. Cuando convives prolongadamente con alguien, es cuando sus defectos empiezan a aflorar. Con el paso del tiempo, ese frenesí hormonal que hacía que el amor fuera ciego, va desapareciendo y entonces es cuando se pasa por la verdadera prueba de fuego. Ver si la pareja que has elegido se corresponde exactamente con aquello que en su momento percibiste de ella. Con esta frase no me estoy refiriendo a los grandes temas, sino a las cositas pequeñas que son las que realmente importan a la hora de convivir. Os pongo varios ejemplos de casos con los que me he encontrado y conozco de primera mano:

Cuando salíamos él me llamaba siempre, me enviaba flores, me venía a buscar y me abría la puerta del coche. Íbamos al cine, a bailar, a cenar, de excursión, nunca estábamos parados. Nos casamos y de la noche a la mañana al convivir me encontré con que él no colaboraba en las tareas de casa. A él ya no le apetecía hacer excursiones, ni salir a bailar, y tampoco ir a cenar. Nos pasábamos los fines de semana en casa o en casa de sus amigos, ellos jugando con el ordenador mientras ella veía la tele en el sofá… Cuando ella le pidió al poco de casarse a que venía ese cambio, la respuesta fue clara “antes no te tenía segura y hacíamos lo que te gustaba, ahora te tengo segura y haremos lo que me gusta a mí”. Esto que os puede parecer alucinante es un hecho real. También he conocido otros hechos reales que alucinarían a los guionistas de Hollywood.

No siempre te abren los ojos desde el principio, en ocasiones también me he encontrado con que tras unos quince años de matrimonio, uno de los dos piensa que toda su vida se la ha pasado saliendo con una sola persona y luego intentando sacar económicamente una familia y trabajando como un burro para pagar la casa y el cole de los niños. Estas situaciones normalmente las he visto en el caso de hombres, dos veces. Entonces un buen día deciden que tendrían que haber hecho algo más con sus monótonas vidas. Un  buen día, por las buenas y sin avisar, lanzan a bocajarro que ya no están enamorados y que sienten que no han hecho nada y que quieren el divorcio. Así que piden que se venda el domicilio familiar que tanto ha costado montar y normalmente ellos se van de alquiler a otro sitio a vivir su vida e irse de juergas y aventuras. Esto también es real, aunque así como están las cosas hoy en día creo que no hay para muchas juergas, pero eso es otro tema.

Una vez conocí el caso contrario. Él trabajaba en la construcción de peón y ella era secretaria de una empresa. Era un matrimonio joven sin hijos y cuando él llegaba a casa estaba agotado y ella sólo quería seguir con sus salidas. Así que como se aburría mucho fue ella quien le dejo para buscarse alguien que no llegara tan cansado siempre a casa.

También me he encontrado con el caso de parejas que ya tienen los hijos mayores y tienen total libertad en sus vidas. Entonces deciden que aprovecharán las salidas de sus hijos para ir ellos de juerga y viaje y hacer lo que no han podido hacer estos últimos años. Sé que más de uno se va a molestar, pero en los casos que he conocido, ha vuelto ha ser el hombre, el que además de salir con la mujer, también iba con otros amigos que no tenían pareja y que además de beber también esnifaban y fumaban. Decidieron probar por eso de que uno siempre controla y sin darse cuenta se han convertido uno en consumidor de coca de fin de semana o el otro en drogadicto puro y duro. En estos casos las mujeres han aguantado hasta un cierto límite y al final han decidido que ellas tenían que salvar a los hijos y que el padre si no colaboraba que se buscara su vida.

No estoy diciendo que todos los matrimonios tengan que pasar por experiencias así. Sólo os he contado algunas. Puede que bastante llamativas pero reales.

El vivir en pareja es saber llevar una casa a medias. Saber compartir gastos. Saber compartir ilusiones y facilitarse mutuamente el que cada uno pueda seguir desarrollándose como persona. También es saber compartir los problemas, ya que no todo son alegrías y juergas. La convivencia es muy difícil y las cosas más tontas pueden destrozarla. Entonces es cuando se pasa a la situación en la que el matrimonio te abre los ojos.

Dejaremos aparte el intento o no por arreglar los problemas. Dejaremos aparte el duelo que tiene que pasar la parte de la pareja que se siente estafada, defraudada, menospreciada, infravalorada, explotada, silenciada… y que es el detonante de decidir acabar con una situación en la que se siente anulado y menospreciado. Porque no nos engañemos, puede que haya personas que se divorcien a la ligera, pero normalmente cuando uno lo hace es porque ha agotado todas las vías que ve posible para solucionar el problema que le está ahogando y ha pasado un periodo de duelo sin el cual no se ve posible realizar este pasó.

Tampoco me meteré ahora en exactamente porque una pareja que ha convivido largo tiempo decide separarse. He expuesto unos ejemplos, pero hay millones y cada uno tiene sus motivos y sus justificaciones. Hay muchos tipos de separación, y allí interviene el tipo de persona que eres. Hay parejas en las que uno de los dos no lo acepta y hará la vida imposible al otro. Hay parejas en las que la persona que lo ha pedido luego ve como su ex rehace su vida y no puede consentirlo y la martirizará toda la vida y perseguirá por ello, son lo que el refranero llama “la maté porque era mía”. Los casos que he conocido también han sido los hombres los que han actuado así. Como os he dicho, motivos y situaciones hay muchos.

El divorcio te pone gafas. ¿Porque digo esto? Hay varias formas de entender esta frase. Normalmente cuando uno ha pasado por un divorcio y rehace su vida tiene una experiencia previa que suele ayudar mucho si sabe aprovecharla. Lo de convivir no es algo nuevo. Por otra parte puedes conocer los defectos que tienes y puedes intentar corregirlos o al menos no repetirlos si esta nueva persona realmente te importa. También sabes como exponer y como gestionar los problemas y dificultades diarios, no sueles tener un comportamiento tan impulsivo ni pasional como antes. Si consigues esto es que has encontrado tus gafas.

Hay no obstante, una parte de divorciados que no sólo no se ponen gafas, sino que lo que hacen es echarse ácido entre ellos. Son las parejas en las que ha quedado un gran rencor entre los dos. Las parejas que no han sabido perdonarse, que no han pasado por este duelo. Las parejas que se han sentido ofendidas y humilladas y siguen sintiendose. Las que consideran que “el otro” no tiene derecho a rehacer una vida.  En resumen, las que no aceptan que una vez vieron algo en el otro que les atrajo lo suficiente como para querer convivir el resto de sus días, pero que se equivocaron. Posiblemente esa pareja como amigos se lleven muy bien y puede que no sea ninguno de los dos una mala persona, simplemente, que como pareja no congenian. Las parejas que son capaces de darse cuenta de ello son los que normalmente acaban llevándose bien y por desgracia son las que menos se dan.

Ahora os voy a hablar de mi caso. Mi ex no ha sido una mala persona ni mucho menos, pero yo me sentí muy limitada cuando nos unimos como pareja. Deje de hacer muchas cosas por él, incluso el doctorado y mi tesis. Me centré en él y en la casa y poco a poco dejé de ser persona. Dejé de leer incluso. Influyeron además otros factores familiares que no ayudaron y tras muchos años de estar concediendo una segunda oportunidad, decidí que lo mejor era dejarlo.

Antes de llegar a ello hay que pasar como os he dicho por un duelo, por un aceptar que aquello ha muerto y no hay nada que hacer. Ese periodo puede variar, para algunos es corto, para otros dura años. Un día volvía de la compra a casa y tenía que pasar una calle de varios carriles y muy transitada. Cuando llegue al semáforo iba tan deprimida que ni me di cuenta que los coches pasaban y estuve a punto de cruzar la calle. Un señor me paró y yo salí de mi ensimismamiento. Lo primero que se me pasó por la cabeza es que tampoco me hubiera importado que me atropellaran. Pero enseguida algo se encendió en mi cabeza y me recordó que Terremoto no podía estar sin su mamá y que tenía que recuperarme. Este es uno de los varios momentos que tuve en los que poco a poco vas curando las heridas de ese duelo y poco a poco vas tomando conciencia.

Nuestra separación no fue traumática. Yo se la plantee pero era la crónica de una muerte anunciada, así que no hubo ni discusiones ni dramas. Al principio fue duro, hacía unos meses que habían diagnosticado a Terremoto y el estar sola con él no fue nada fácil. Los primeros meses mi ex sintió una euforia de libertad y empezó a salir y divertirse. Al poco se dio cuenta que la nómina no daba para tanta juerga y se fue moderando. Estuvo no obstante bastante tiempo disfrutando de su libertad, me explico. Durante bastantes meses casi nunca iba a buscar a Terremoto a la salida del cole, hasta que una vez unas mamás se lo encontraron y le pidieron porque no le veían. Parece que eso hizo que se diera cuenta y desde entonces no faltó a la hora de la salida del cole. También estuvo esos meses que no solía acompañarme al médico cuando Terremoto tenía algo. Luego me llamaba para saber que tenía, eso sí, pero si no ocurría algo cuando le tocaba tenerlo a él, pues el trabajo era el mío. Recuerdo que yo le decía que muchos padres matarían por tener todas las ventajas que yo le daba y él no aprovechaba. Esta situación duró aproximadamente un año y Terremoto se distanció y enfrió mucho su relación con su padre. No se muy bien como fue, supongo que a raíz de lo del cole, poco a poco fue dándose cuenta y ya siempre éramos los dos los que lo llevábamos al médico, y a los fines de curso o a las fiestas de cumpleaños.

Poco después de eso fue cuando conocí a mi pareja y un año después nos pusimos nosotros a vivir juntos. Tengo que decir que mi ex ha estado siempre encantado con ello, con que hubiera rehecho mi vida. Normalmente siempre vamos todos juntos a todo lo relacionado con nuestro hijo. Era habitual que mi ex, mi pareja y yo fuéramos todos a los fines de curso de Terremoto, a llevarle a actividades, estar todos en sus cumpleaños, hacer alguna excursión o alguna salida juntos. Era normal verlos a los dos jugando con Terremoto y yo me sentía muy orgullosa cuando veía eso.

Cuando nació Tsunami, mi ex siempre ha estado muy atento y nos ha dado una manita cuando ha podido. Recuerdo que cuando nació Tsunami vino Terremoto con su padre a conocer a su hermano. Se acercó a la cuna y le dijo. “Mira Tsunami, quiero que tengas las cosas bien claras. Tu papá es mi tío R. y mi papá es tu tío J.A. y mamá es la mamá de los dos” Y tal y como dijo Terremoto, mi ex es el tito J.A. y Tsunami va loco detrás de él y cada tarde cuando llega Terremoto, está el peque esperando a que llegue su tito para jugar con él y llenarlo de besos. Hace poco mi ex me comentó que había papis del cole del mayor que se creían que el peque era hijo suyo y que le habían comentado lo mucho que se parecían los dos nenes a su padre. Esto ocurrió porque Terremoto ha participado en una competición de natación y todos nos fuimos a los entrenos y a la competición.

También quiero comentar que desde hace años, en las comidas de las fiestas navideñas,  somos siempre mis nenes, mi pareja, mi ex y yo. ¿No son fiestas familiares? Pues mi ex es el papá de Terremoto, ¿Cómo mejor se puede celebrar una fiesta familiar sino es con la familia al completo?  Como dicen en mi trabajo, Laura y su extraño harem.

Cuando nos separamos recuerdo que le comenté que Terremoto ya tenía muchos problemas para que nosotros le pusiéramos los nuestros encima y que teníamos que intentar llevarnos lo mejor por el bien de nuestro hijo. Ha costado un poco pero creo que lo hemos logrado. Muchas veces me veo dando explicaciones cuando vamos a algún sitio juntos de que ese niño es de ese y el otro de aquel y te miran con cara de flipando. Al cabo de un momento te cuentan un caso cercano de una hija o un sobrino y te dicen que les encantaría que estuvieran como nos ven a nosotros. Muchas veces también me ha pasado que las psicólogas de Terremoto y las profes de los dos nenes nos han felicitado por lo bien que lo llevamos y por el bien que eso les hace a los nenes.

Sé que es difícil reconocer que uno se equivocó, pero lo justo seria reconocerlo. Si ya no se puede hacer nada para salvar una convivencia lo mejor es dejarlo. Si lo dejáis, pensad que si tenéis hijos esos hijos son de los dos. No se puede privar a un niño de la presencia de su padre, ni de su madre, aunque estos no vivan bajo un mismo techo. Los niños son personas, no balas ni mísiles que se puedan lanzar contra tu ex. Los niños tienen sentimientos y personalidad y no puedes ir por allí diciéndoles que su padre es un cabrón o que su madre es una puta, pensad que estáis hablando de su padre y de su madre, los dos seres que le han dado la vida y le han amado y le han cuidado hasta ese momento. Cuando en lugar de seguir haciendo de padres, los padres sólo ven a sus hijos como unas posesiones que no se pueden compartir pero sí usar para dañar o manipular, entonces esos padres deberían ir a una buena terapia si es que aún los aman.

Sé que hay algunos casos extremos y no me meteré en ellos, para eso están los servicios sociales. Pero me gustaría que estas palabras si se tuvieran en cuenta para los casos de separación más normales. He elegido la fecha de hoy, 1 de enero para publicar este post porque es el primer día del año. Posiblemente muchas parejas hayan pasado una parte de estas fiestas solas, con un gran vacío en su casa y en su interior al no tener ese día a sus hijos con ellos. Sé que es difícil, pero si algo se desea y los dos ponen algo de su parte se puede conseguir. Muchos aprovechan esta fecha para hacer balance del año y proponerse ciertas metas. ¿Qué meta mejor puede haber en la vida que la convivencia, la felicidad y el bienestar de tus hijos? La vida, si quieres, puede ser mejor y una familia no tiene porque limitarse sólo a una pareja y a un techo, hay muchas formas de rectificar y seguir sintiéndose familia. Me gustaría no ser un caso tan raro y que hubiera más familias como la mía, por el bien de los nenes y de los mayores. Sería un bonito deseo para este 2013 que empieza. Gracias y suerte en vuestras vidas.

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10 comentarios to “El amor es ciego, el matrimonio te abre los ojos, y el divorcio te pone gafas. Los hijos de los matrimonios rotos no tienen por qué ser unas víctimas.”

  1. Maribel 1 de enero de 2013 a 10:47 pm #

    Más de una vez he querido comentártelo y por unas cosas u otras se me terminaba pasando y me olvidaba.
    Pero hoy me viene muy bien.
    Me admira la relación que tu ex y tú tenéis, debería ser un ejemplo para muchas personas que anteponen el rencor o los malos sentimientos a la felicidad y bienestar de sus hijos.

    Por otro lado, y ya centrándonos en el tema de las parejas en general y la convivencia, mi postura creo que no es muy popular, pero así es como yo lo siento. Y es que para mí romper la convivencia sería lo último, pensando en la estabilidad de mi hijo y la necesidad que tiene de vivir con su padre y con su madre.
    Incluso aunque la relación de pareja se hubiese acabado, algo muy grave tendría que ocurrir para que yo diese ese paso.
    No sé qué pensarás de la posibilidad de seguir conviviendo aunque se haya acabado el amor, pero se mantenga una relación cordial.

    • Laura 2 de enero de 2013 a 12:37 am #

      Cuando se acaba el amor, la relación cordial no es tan fácil como dices, no es como tener un compañero de piso cuando estudias en la facu. La relación quieras o no está tensa y esa tensión la notan los niños, te lo puedo asegurar. Los niños están contentos cuando sus padres están felices. Si les ven mal ellos son los primeros que lo perciben, posiblemente no digan nada, pero lo perciben y mucho. No puedes imaginar lo bien que le sentó nuestra separación a Terremoto, no parecía el mismo, incluso yo flipé.
      Quien pensaba como tú era mi madre. Yo entre una cosa y otra estuve casada nueve años y medio, la mayoría mal o al menos yo me sentía mal. Asi que creo que dí muchas últimas oportunidades. Mi madre no llevo nunca bien que nos separasemos. Un día me llegó a decir que por el bien de Terremoto yo tendría que haber seguido aguantando fuera como fuese. Yo le respondí que si hubiera seguido así puede que hubiese acabado haciendo algo y tendría que visitar a su hija a un cementerio en lugar de su casa. Se lo pensó un poco y dijo que le era igual, que tenía que aguantar. Ella prefería el cementerio a tener que pasar por la verguenza de una hija separada y que Terremoto tuviera que sentirse avergonzado por su madre.
      Te puedo asegurar que Terremoto no está avergonzado de su madre, ni de su padre y lo lleva muy bien y se siente muy feliz con nosotros. Si siguieramos juntos no hubiera tenido un hermanito y no se muy bien como habríamos acabado todos. Ahora somos felices, nos sentimos bien y cada uno lleva su vida sin fastidiar al otro, pero seguimos siendo una unidad familiar, poco convencional pero unidad.
      Hay situaciones Maribel, que hasta que no te encuentras con ellas es dificil opinar, no quiero decir que no cumplirias tus ideas, pero piensalo. ¿Preferirias que B siguiera dentro de un ambiente tenso y gélido aunque unido o un ambiente cálido y de amistad?, ¿que es mejor llegar a casa y ver que papá y mama se abrazan y dan un beso o que casi ni se dicen nada?, ¿es ese el ejemplo de familia y amor que quisieras enseñar a tu hijo?, porque sería el que le estarias dando como normal. Es posible que no te lo hayas planteado desde este punto de vista.
      No me ha molestado tu opinión ni mucho menos, sólo te dejo estas preguntas como posible reflexión, porque una cosa es cuando lo vemos sin estar dentro y sin sentimientos y otra muy distinta cuando ese día a día nos hace sufrir.
      Por eso digo que el ejemplo que damos a nuestros hijos cuando nos separamos no tendría que ser el mismo que damos cuando la relación fracasa. Los hijos no son armas sin alma, son personas, son nuestros hijos y debemos cuidar ante todo sus sentimientos y su bienestar pero de forma sana y con cariño, mucho cariño por parte de todos.

      • Maribel 2 de enero de 2013 a 9:32 am #

        Tienes razón Laura, hablo sin saber y si me viese en la situación real es entonces cuando sabría de verdad lo que haría o lo que no.
        Yo tengo esa idea ahora mismo, pero en ningún momento pretendo juzgar a quien lo hace de otra forma.

  2. Amagic Mother 2 de enero de 2013 a 11:24 am #

    Me ha parecido un post muy interesante. La verdad es que casos como el tuyo hay pocos, uno de ellos el de mis suegros. Siempre se han llevado bien después de divorciarse y mi suegra ha rehecho su vida con otra pareja, maravillosa por cierto, así que Reckless tiene 5 abuelos y nuestras comidas familiares también incluyen a “toda la panda”. Es lo mejor que puede pasar en una pareja que se rompe, ser amigos por sus hijos. Felicidades por haber conseguido una familia tan unida. Hoy en día es como un milagro!!
    Besos.

    • Laura 2 de enero de 2013 a 12:22 pm #

      Resulta curioso que cuando tendría que ser algo más habitual, sea una cosa tan curiosa. Se supone que cuando una pareja se separa es para rehacer su vida, no para emprender una campaña bélica. Se que hay muchísimos casos extremos en los que este comentario es dificilmente aplicable o imposible. Pero también creo que muchas separaciones no son tan extremas y en esas bien se podría llegar a esta situación. Es una suerte lo de tus suegros. Yo sólo conozco una chica que su hermana le pasa lo mismo que a nosotros y esa pareja no tenían hijos. Y luego conozco una pareja que más o menos han quedado bien, aunque han tenido problemas con los hijos por otras cosas que no vienen al caso. El resto de separaciones no han quedado muy bien y alguna ha sido un desastre, al menos por una de las partes.
      La profesión de padres es de por vida, sin días libres ni vacaciones, siempre hemos de estar disponibles, aunque no siempre nos necesiten.
      El papel de los abuelos es también muy importante y no siempre cooperan demasiado. Ellos también tienen que llevar su duelo, de otra forma por supuesto, pero también tienen que llegar a comprender que por el bien de su nieto tienen que ayudar en lo posible a que esa pareja rehaga su vida, al menos que no le ponga problemas. Cuando los abuelos se ponen en situaciones extremas es cuando protestan de que no les dejan ver a los nietos y en ocasiones no son conscientes que no siempre es culpa de la ex pareja de sus hijos o que la pareja no pueda siquiera intentar hacer un acarcamiento o amistad.
      Si la buena voluntad está en todos las soluciones son más posibles de lo que en un principio se cree, eso sí, siempre después de haber pasado por el duelo, ese momento de duelo es muy necesario para aclarar ideas, ver la realidad y saber lo que se quiere y lo que no.

  3. MisMellis 2 de enero de 2013 a 1:16 pm #

    Me encanta la relación que mantienes con tu ex, me parece una postura muy madura por parte de los tres, os habeís convertido en una especie de familia atípica… para vuestros hijos ese va a ser el mejor ejemplo que podeís darles, se acabó el amor, si, pero queda vuestro hijo mayor que os unirá toda la vida os guste o no.
    Entiendo muy bien lo que planteas con respecto a la pareja, mira yo estoy con Papimelli desde los 17 años, y podríamos catalogarlo como mi primer novio de verdad, desde que empezamos juntos le plantee que yo era yo aunque el existiera, que seguiría saliendo con mis amigas, que estudiaría en la universidad que me diera la gana yq ue mi vida no iba a cambiar porque él existiera…
    Los dos mantuvimos siempre nuestro propio espacio, ya sabes que a esa edad lo que a una le apetece es irse por ahí de juerga con sus amigas, también disfrutábamos de amigos comunes y de esos ratitos de estar solos.
    Siempre respetó mi forma de ver las cosas y de ser… llevamos 15 años juntos, de los cuáles 6 conviviendo…
    Cuando nos fuimos a vivir juntos fueron muy pocas las cosas que me sorprendieron la verdad, tengo suerte porque es apañado para la casa y sigue siendo igual de cariñoso… nuestro mayor problema fué cuando nacieron los niños, porque fué un gran estrés, porque me sentí ninguneada por sus padres, porque estábamos solos y sin ayuda y sobretodo por las diferentes formas de entender la educación.
    Han sido dos años horribles y muy duros en cuanto a pareja, creo que nos costó encontrar un equilibrio en nuestra nueva vida. También estoy segura de que muchas parejas ya se habrían separado, pero nosotros hemos sabido entender que todos los roces son fruto del agotamiento de ser padres en esta situación.
    La solución a nuestro problema ha sido sabe encontrar tiempo para nosotros solos, y para ello cuento con la mejor de las aliadas que es mi madre y que de vez en cueando se queda con los peques para que nosotros podamos estar juntos y solos… y podamos un poco recueprar nuestra relacion de antes.
    A

    • Laura 2 de enero de 2013 a 2:00 pm #

      Hola Mamimelli, te he visto un poco ausente en tu blog, supongo que de fiestas con los peques. Lo que dices es así, las parejas deben respetarse y los “abuelos” aunque aún no lo sean, pueden ayudar mucho o fastidiarla mucho.
      Nosotros tuvimos a Terremoto en un momento en que la relación iba más o menos bien. En ocasiones se piensa que el tener un hijo ayudará a mejorar la situación, pero eso no es cierto. Un hijo tiene muchas responsabilidades y trabajo. Incluso si el pequeñajo es un santo, sólo de horas de sueño que te quita ya estás más sensible de lo normal. El llevar un niño al mundo para arreglar una relación que se desmorona no es nunca una buena idea. Tu misma comentas que los únicos problemas así más serios te surgieron los primeros años de la vida con hijos, en tu caso con dos debe ser más complicado aún. Vosotros teneis la suerte de que siempre os habeis respetado y se ve que os quereis muchísimo. Vosotros no necesitais gafas porque lo que habiais visto el uno del otro ha sido así como creiais al principio. También has tenido la suerte de que tu madre cuando puede te da una manita. Supongo que ella debe ser de ese grupo de mamás que sabe que cuando hay un nieto la pareja necesita algunas veces seguir teniendo unos momentitos para ellos.
      A mi con Terremoto cuando mis suegros supieron que serian abuelos se fueron a vivir lejos. Puede que se divirtieran mucho y se lo pasaran pipa y no nos tuvieron que ayudar a cuidarlo pero luego la relación que ha tenido su nieto con ellos no tenía nada que ver con la que tuvo con los abuelos que estaban más con nosotros, ni en confianza ni en cariño.
      A los niños no se les puede conquistar sencillamente diciendoles que uno es su padre o su madre o su abuelo o abuela, a los niños como a todas las personas se nos conquista con el contacto y el cariño.
      En tu caso tu madre ya vivia lejos y ese no es exactamente el caso, en el nuestro estaban cerca y se fueron lejos. Tu madre en cambio por lo que cuentas siempre que el trabajo se lo permite viene. Quien sabe, tal vez el día que se jubile se busque una casita cerca para poder venirse temporaditas a estar con tus dos soletes, jeje, conozco a una señora que los consuegros hacen esto con su hija. Se vienen en invierno y se vuelven en verano. Pero ese también es un caso muy poco habital por desgracia.

  4. Unaterapeutatemprana 2 de enero de 2013 a 10:57 pm #

    La vuestra es una relación generosa y ejemplar, ojalá todas fueran así, aunque entiendo que es difícil saber separar las cosas cuando aún hay dolor. Vuestro hijo es afortunado. Qué fuerte lo que te dijo tu madre 0_0
    Un abrazo.

    • Laura 3 de enero de 2013 a 11:50 am #

      Es por eso Raquel que digo que hay que pasar por un duelo y que este es muy importante. Cuando uno está en caliente es dificilísimo actuar con coherencia y tomar decisiones, ya lo sabes. El duelo ayuda ha enfriar los ánimos y ver las cosas con algo de perspectiva.
      No se si los problemas de Terremoto nos ayudaron a que las cosas fueran así, no se. No sabria decirte como hubieran ido las cosas con un hijo sin problemas. Me gustaría pensar que también hubieramos hecho lo mismo. De todas formas lo que propongo no se hace tan facilmente. Como os he contado hubo un periodo en el que me costó involucrar a mi ex de la misma forma en que lo hace ahora y confieso en que lo pasé bastante mal al principio, pero era lo mejor para todos, de eso estoy bien segura.
      Yo siempre había creido que mi ex reharia su vida con otra persona y yo no tenía muchas prespectivas de ello así como estaba Terremoto. Pero mira por donde he tenido la suerte de haber conocido a papaTsunami, ya os lo conté. Mi ex es muy buena persona y creo que ha cambiado bastante, es una pena que no haya encontrado a ninguna mujer con la que convivir. Yo ha veces le hago publicidad. Lo único que pediría es que si encuentra a alguien espero que no se pusiera celosa y aceptara este tipo de familia atípica como hace papaTsunami.
      Lo de mi madre es que marcó un momento, creo que desde entonces nuestra relación fue a menos y nos enfriamos bastante. Ella seguia con esa idea durante muchísimo tiempo pensaba que volvería con mi ex y todo habría sido un mal sueño para ella. Años más tarde tuvo el alzehimer y eso también fue terrible. Creo que también habíamos pasado un duelo en vida con ella y lo cierto es que cuando murio ya había llorado todo lo que tenía que llorar y no fue muy doloroso. El dolor llevabamos pasandolo los últimos cinco años de enfermedad.

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  1. La segunda oportunidad | De azul a verde - 26 de junio de 2013

    […] oportunidad. Pero también el papá de Terremoto, mi ex, ha tenido una segunda oportunidad en nuestra peculiar familia. El que un matrimonio no funcione no quiere decir siempre que los componentes sean unos malos […]

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