Archivo | enero, 2013

Cintia, de Trestrillistigres, nos ofrece clases de costura y patrones vía on line a precio de chollo.

30 Ene

Este post es muy especial. No tenía pensado hacerlo hasta que esta mañana he abierto la web de Trestrillistigres de nuestra querida Cintia. Sé que muchos… (tampoco es que de momento entren tantos, pero seremos positivos) pues eso, que bastantes de los que entráis en este blog lo hacéis a través del de Cintia. Pero por si alguien aún no la conoce y merodea por estos lares, les invito a que descubran la vida de una mamá de tres pequeños trilli tigres de dos añitos y pico. Nadie sabe aún muy bien como lo hace pero consigue que el tiempo le cunda para todo. No me extraña que diga que llega cansada al final del día.

Pero bueno, lo que os quería comentar que como siempre me voy por las ramas y me salgo del tema es que Cintia nos ofrece poder hacer unos cursos de costura y patrones vía on line. Si la aguja y el hilo te llaman pero nunca has sabido desenvolverte mínimamente bien con ellos, ahora es vuestro momento. No tenéis excusa. El precio de lanzamiento un chollazo. Es de 1 euro la clase en tu email y un seguimiento personalizado de tus dudas. Y como dice el refranero y si no lo dice tendría que decirlo: “La mejor forma de saber que el producto es bueno es teniendo cuatro clases gratis y sin compromiso para comprobarlo”. Para que os hagáis una idea, yo quise apuntarme a unas clases de este tipo en el cole de Tsunami. Al final no se hicieron porque en todo el cole sólo se habían apuntado tres mamás y a la profe no le salían a cuenta. El precio por cuatro clases al mes, no recuerdo ahora el tiempo, creo que eran de dos horas, era de 45 euros. Como veis la oferta de Cintia está muy bien y aunque no tengamos clase presencial estoy segura que se esforzará al máximo para que consigamos entender y aplicar correctamente todos los pasos.

Siempre he deseado saber usar una máquina de coser y hacer algunas cositas. En ocasiones os he comentado que mi madre era sastresa de soltera y que nunca me enseño nada de costura. Cuando le dije que quería aprender a coser a máquina (una singer de su madre de principios del XX) me dio un dedal y me dijo que me lo tenía que poner para coser a máquina. Yo no le vi mucha lógica, y sigo sin verla. Como mi menda lerenda normalmente es muy adaptable y maleable, pero en ocasiones son muy coherente y cabezota, pues no le vi nada lógico a tener que ponerme por narices un dedal para enhebrar una máquina, darle al manubrio, rueda o como se llamara y empezar a pillar el juego de pedales para evitar que aquello que había durado casi un siglo en la familia se desmontara por piezas en menos que canta un gallo. Así que me negué a ponerme el dedal. Allí acabó una posible prometedora carrera de modista chapuceril para ir por casa y poner remiendos, dobladillos y otros arreglitos de ropa de forma más rápida, elegante y firme que no como lo hago ahora, todo a mano y por pura improvisación y sin mucha teórica detrás. Este verano me compré una máquina eléctrica aprovechando una de esas “famosas” ofertas del Lidl. Me gusta, he hecho alguna cosita, pocas y me ha dado buen resultado. Reconozco que me falta mucha práctica y tablas. Ahora lo tengo algo parado porque tuve que hacerle una servilleta de tela para el cole al peque con una tela muy gruesa tipo loneta y no tenía aguja de vaqueros así que me la cargué. – Cintia cariño, que sepas que ya me he comprado la aguja de repuesto y la de tela gruesa, pero aún no la he cambiado. Prometo buscarme un huequecito para hacer el cambiazo y seguir usando la máquina.

Como veis este es otro de mis traumas de la infancia… nunca me había parado a pensar la cantidad de traumas infantiles que tenía hasta que empecé a escribir este blog. Y, y, y. ¿Quien fue la principal culpable de que mi menda se metiera de lleno en este mundo blogueril y sacara todos sus traumas a flote? Pues sí. Lo habéis acertado. Nuestra querida Cintia.

Os podría decir muchas cosas de ella, aunque nunca la he visto, ni siquiera en foto. Bueno, en foto sí, pero debajo de un montón de ropa, generalmente azul marino, que ondea al viento, o bien en forma de sombra al lado de sus retoñitos o como mucho haciendo de modelo en su web de ropa islámica, en la que sale con el rostro “embadurnado de tippex informático”. Como cuenta ella es una chica que ha tenido una vida muy poco aburrida. Antes de abrazar la religión islámica hizo de todo, al menos eso se deduce por algún comentario suyo. Y fue en ese momento cuando estudió patronaje. Ese misterioso arte que posibilita que la forma de un cuerpo pueda plasmarse en un papel cebolla y de allí a una tela. También hizo confección, que es el complemento del misterioso arte anteriormente expuesto y que hace que esa plasmación en tela se vaya cosiendo con cierta holgura y lozanería que permita que la prenda se parezca verdaderamente a nuestra forma y nos quede “fetén” y no como un saco de patatas como en ocasiones me pasa a mí con alguna de confección industrial. Pues bien y como os decía. Cintia es una muchacha alegre y positiva, trabajadora indiscutible, que sobre todo ama a su familia con locura y hace lo que sea por ellos. Hace ya un tiempo Cintia montó un negociete informático, unas webs en las que confecciona en una ropa de bebe y en la otra ropa islámica para, según dice ella, para que las hermanas musulmanas puedan encontrar ropa acorde a su religión a un precio asequible y a medida.

Tengo que deciros que siento debilidad por Cintia, no os mentiría y también tengo que deciros que nunca le he comprado ropita. La de peques porque guardé mucha de Terremoto y entre la que guardé y la que le regala la abu cuando viene alguna vez de visita, pues no necesito demasiado. En algún momento algunas cosas puntuales como un pijama manta, o alguna prenda de un color especial para ciertas actividades del cole. Lo de ropa islámica, pues que queréis que os diga. Esta cristiana de momento no ha abrazado la fe islámica, pero me gusta entrar y ver lo que hace. En ocasiones he estado tentada a pedirle si hace túnicas tuneadas para fiestas medievales, jeje. Pero de momento llevo dos años que no hemos podido acudir a los eventos de la Sociedad Tolkien Española y nuestros vestidos para la cena de gala se han quedado en el armario esperando un mejor momento.

Se que estaréis pensando, si nunca le ha comprado nada ¿Como sabe esta que es tan buena cosiendo? Pues nada más sencillo. Antes de que montara el blog, Cintia organizó un concurso sobre los valores en la educación de los hijos. Uno de los premios que sacó su manzanita de un grupo de numeritos, fue el número ocho, el que se correspondía con el mío. Al cabo de unos días me llegó a casa un paquetito sorpresa y entre otras cositas preciosas y encantadoras recibí este bolso que hoy ilustra el post y que confeccionó Cintia.

Tengo que informaros que si bien mi madre nunca me enseñó a coser, sí que me enseñó a ver y diferenciar una prenda bien cortada, cosida y confeccionada, frente a otra más chapucera, mal cortada, encarada y cosida de cualquier forma con lo que se descose o puede romperse o molestar al no dar la prenda la tela que se necesita. Es cierto que un bolso no se ve afectado porque le falte tela en la sisa, pero sí que puedes ver en él el cuidado, el mimo y el cariño que hay detrás de su confección. Las prendas que hace Cintia son como aquellas que se hacían en tiempo de mi madre y de mi abuela. Cuando apenas había tiendas de ropa y el pret-a-porté aun no se había inventado, y si se había inventado era para otras economías. Es esa ropa donde se miran los detalles, se busca que la prenda sea útil y cómoda pero no por ello menos elegante y bonita. Es esa prenda que aún siendo sencilla te sienta como un guante y se luce mucho más que si se llevara todo un traje de noche de pedrería.

Ya os he advertido que sentía debilidad por Cintia, pero en este caso creo que está justificado. Ahora Cintia ha tenido la idea de aportar su granito de arena a la economía domestica, que no es muy boyante… así como están las cosas lo de no ser muy boyante se está convirtiendo en algo demasiado habitual. Así que la oportunidad de poder aprender algo de esta joven maestra que  encima nos lo ha puesto a un precio irrisorio, es más que aconsejable en los tiempos que corren. El poder hacerte tú un dobladillo o coger un poco la cintura de esos pantalones que has comprado. El poder aprovechar la ropita de los peques hasta final de temporada pudiendo hacer un apañito o reciclando algo nuestro que ya no llevamos en una camisetita o unos pantalones. El saber hacerles un disfraz decente y sin usar sólo grapas y pegamento cuando es necesario. Son cosas que en los tiempos que corren no estaría nada mal conocerlas. Cintia nos lo ha puesto fácil. ¿Quién se apunta? 

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Ideas para disfraces de carnaval: El año pasado Terremoto fue de astronauta.

24 Ene

Creo que no lo había comentado, pero si lo había hecho vuelvo a decirlo. Terremoto me tiene estresada. Bueno, en ocasiones me tiene estresada en muchos sentidos, pero en este caso es en el tema de los disfraces. Al niño siempre le ha gustado disfrazarse, desde pequeño y a mí me encanta hacerle los disfraces más que comprarlos si es posible. Supongo que todo viene de un trauma infantil en el que mi prima siempre llevaba disfraces superchulos y varios distintos cada año y mi madre pasaba del tema y sólo tuve uno y comprado. Así que aunque yo no sepa coser como mi madre, que de soltera era sastresa, pues tengo imaginación, ganas y ahora a nuestro querido “Google Gran Invento”.

Cuando Terremoto era pequeño me faltaba este último paso de inspiración y me las tenía que apañar sin información adicional tecnológica. Ahora, cuando me lanza su reto disfrazil del momento voy y miro imágenes a ver si alguna me inspira. Terremoto ha sido de los que me ha hecho hacerle disfraces de lo más variopinto:

–          El disfraz del malvado emperador Zurg, porque el que vendían de Buzz no lo quería. Él lo quería del malo, con máscara casera con cuernos.

–          He hecho un disfraz de cocodrilo investigador privado tipo Sherlock Holmes. Vamos, todos los inconvenientes de un cocodrilo y todos los de un personaje de Arthur Conan Doyle.

–          También ha pasado por otros más convencionales de vaquero, mosquetero, caballero medieval.

–          De villano, así, sin más pistas. ¿Que a ver como se hace uno de villano sin más datos?

–          De alienígena. Este que aparentemente parecía fácil fue una odisea ya que tonta de mí se me ocurrió pedirle que me lo dibujara para saber como lo quería. Así que él había hecho el dibujo en un papel y tenía que ser igualito igualito al del dibujo… El próximo día le quito las ceras y no le pido que me lo dibuje. Eso me pasó por bocazas con un niño creativo. Al final hablando con una de mis compañeras de trabajo me dijo que ella tenía un pijama que le había regalado su hermana y ella no usaba porque era muy caliente. Milagros que en ocasiones ocurren, el pijama era igualito y con los mismos colores que el uniforme del dibujo de Terremoto. Al día siguiente Terremoto recibía de regalo un pijama nuevo que mamá requisó automáticamente para tunear. Por su parte Terremoto hizo en una cartulina un mapa de invasión de la tierra que acompañaba al alienígena.

–          De capitán pirata, no os vayáis a creer que de tripulación  con cuatro cosas y una espada. No. Tenía que ser de capitán como mandan los buenos cánones del corsarismo, la piratería, los bucaneros y demás picarescos códigos de la Isla Tortuga y los Siete Mares. Este también fue acompañado con cartulina enrollada y lacrada del mapa del tesoro, faltaría más.

–          De cocodrilo. Tengo que decir que este ha sido uno de los dos únicos que fue comprado, concretamente en un viaje a Barcelona. Por suerte me libré de hacerlo… ufff

Tendría que mirar ahora todas las fotos ya que he perdido la cuenta de los disfraces de carnaval, eso sin contar los de Halloween y los del teatro que hizo una temporada en el cole.

Cuando se acercan las fechas de carnaval, que no sé por qué extraño motivo siempre me despisto y me doy cuenta una semana antes de la fecha. Suelo sondearle, por eso de si hay suerte y se puede comprar o aprovechar algo y no acabo como loca buscando una remota posibilidad de realizar eso que él decida. Si no es lo que decide, la tenemos más liada que una madeja de lana con un gato cerca. Así que la sentencia del año pasado fue: “Mamá, este año he decidido que quiero ir de astronauta”. Allí quedaba aquello. Cuando se lo comenté a mi ex se quedó blanco como la nieve. Nunca hemos entendido que tiene nuestro Terremoto en contra de los disfraces de pirata hechos con cuatro parches cosidos, un loro de peluche y una camiseta de rayas. Antes de que a mi ex le diera el telele pensando como montarlo, yo ya había buscado inspiración por Google y este fue mi plan de ataque:

Mi ex se vino una tarde a casa para su confección. Ha sido la única vez que él ha intervenido en la creación de un disfraz y tengo que confesar que ha sido de los pocos disfraces en el que nosotros nos lo hemos pasado pipa y el pobre Terremoto estaba hasta el moño de nosotros tres. Sí, digo tres porque mi pareja ante la juerga que montamos, también decidió sumarse a la tortura del pobre Terremoto y pasárselo pipa a su costa.

Previamente a esta cita ya había pasado por el Leroy Merlín para comprar los principales ingredientes del mono interestelar. Sí, habéis oído bien, he dicho por el Leroy, no por una tienda de telas. En la tienda de manualidades compré unos retales de fieltro pero la parte importante del disfraz se adquiere en una ferretería de las de electricidad y fontanería. La compra y aportación de otras fuentes fue más o menos esta:

– 1 mono blanco de pintor.

Descubrí que hay unos monos de pintor hechos con un tipo de tela-papel… no se como se debe decir eso, que son bastante resistentes y pues coserlos o cortarlos sin tener que pespuntear y todo eso que enreda tanto con el uso de ciertas telas. Son unos monos muy baratos y chulos ya que por delante van cerrados con cremallera y todo. Evidentemente la talla más pequeña de adulto le venía algo grande, como la distancia de la Tierra a Marte. Pero mamá es previsora en estos aspectos antes ya le había martirizado probándoselo y cortando y poniendo otra vez el elástico en los puños y bajos de los pantalones y dando un par de puntadas en hilo blanco para cerrar bien las cuatro aberturas.

– 3 ó 4 cintas aislantes de diferentes colores. Mi ex se trajo todas las que tenía tiradas por casa de diferentes arreglos de chapuza-manitas-caseros que en algún momento de su vida había desarrollado.

– 1 trozo de tubo negro flexible de los que se usa para pasar por dentro los cables de electricidad.

– En casa tenía etiquetas sobre las que imprimí unos cuantos logos de la NASA.

– 1 casco de moto chulo

– 1 mochila negra que tenía por casa

– 1 lámina de plástico sacada de una caja de bombones. Los bombones habían desaparecido unos días antes por el santo de mi compañera de trabajo.

– Botes de pintura acrílica que había por casa y un rotulador de tinta permanente.

– Dos vasos de plástico blanco de los de la máquina de café que tenían la forma que buscaba.

– Unos trozos de fieltro amarillo y naranja de una tienda de manualidades.

Estoy segura que los más avispados ya os habréis imaginado como torturamos al pobre Terremoto. Le enfundamos el mono y lo tuvimos con los brazos extendidos mientras los tres mayores íbamos rodeándole y poniendo trozos de cinta aislante de diferentes colorines. Hubo unos que se trajo mi ex plateados que fueron el no va más. Después de la cinta aislante vino el turno a las pegatinas, en esto fuimos más moderados, no se muy bien si es que Terremoto no quería parecer un árbol de navidad espacial o es que ya estaba hasta el moño de sus progenitores, que nos dejó bien claro que con dos o tres iba que chutaba y no quería más.

Por casa teníamos de otro disfraz unos guantes blancos de algodón y les pegamos trozos de esa cinta plateada por encima y se los enfundamos en las manos. Para completar las manos el juguete de brazo mecánico que tan bien me va para que recojan juguetes cuando están vagotes o una no quiere agacharse y que en su día compre en Toys r us. En los pies llevaba unas botas negras de nieve que me había dejado la chica que me dejó el casco de moto. Eran unas botas que compró su hijo una vez que fue a esquiar en Decathlon.

Ahora vino lo más complicado. El casco. Mira que había conseguido un casco chulísimo con la visera que hacía espejo. Rojo como a él le gusta y en la parte de atrás unos vinilos de estrellas plateadas. Vamos una pasada y casi hecho a propósito. Mi ex por su parte había conseguido un casco algo más grande, rojo y sencillito sin visera. Reconozco que lo mío fue un chollo y encima les sobraba y no lo necesitaban así que no había prisa para devolverlo. Pero nadie había tenido en cuenta una cosa. Los cascos de moto suelen ir apretaditos para evitar daños si te la pegas cuando conduces, no son ligeros y holgados para llevar todo el día disfrazado. Así que Terremoto nos dijo que él no se ponía eso por nada del mundo mundial ni del espacio espacial y ya podíamos poner nuestras neuronas a trabajar en ello.

Tras mucho pensar y mirar y valorar, quedamos para una segunda tarde de trabajo. Antes de quedar ya había desechado otras ideas y me había tocado hacer un trabajo sencillo pero de chinos para tener el material completo. Primero lo intente valorando el perímetro craneal de mi hijo y el perímetro de una garrafa de ocho litros redonda de agua del super. Eso de sacar la cinta métrica en el super y ponerse a medir perímetros de garrafas tiene su miga, me miraron raro pero nadie llamó a los loqueros. Pero, pero, pero,  el perímetro de mi hijo ganaba en mucho a la garrafa más gorda del super, snif, snif… Mi ex consiguió una garrafa más gorda, una vacía de 21 litros. No me pidáis de donde la sacó porque eso me dijo que eso era secreto de sumario y si me lo decía tendría que matarme.

Cuando la garrafa de 21 litros cayo en mis manos yo pensé que con un buen cuchillo gordo y luego unas tijeras bien afiladas lo podría cortar y me despedí con un “Tranquilo, tú vente que mañana que yo ya habré hecho el hueco para la cara”. ¡¡¡EL HUECO PARA LA CARA!!!. En buen momento dije yo estas palabras. Nunca más. Sí queridos lectores, al día siguiente el hueco estaba hecho, y la parte de arriba de la garrafa cortada para que se la pudiera meter, pero nada de cuchillo o tijeras, no. ¡¡¡Con una sierra bien gorda, sujetando como podía y dale que te pego, sierra que te sierra, dos horas, cenar a las floripondias e irme a dormir a las tantas para hacer unos cortecitos de nada y tener los dedicos atrofiados durante un par de días!!!!

Bueno, la tarde segunda de trabajo fue más relajada. Forramos con cinta los bordes serrados que previamente había lijado, no se fuera a arañar y de paso quedando más chulo y profesional. Mi compañera de trabajo me había traído unas cuantas cápsulas del nespresso que colocamos con cinta de doble cara cual botones de control o posibles focos de luz, dependiendo del uso del consumidor. Pusimos un poco más de cinta aislante y alguna pegatina ¡Chachán! Casco de astronauta que no aprieta las orejas acabado a tiempo.

Ahora sólo nos quedaba hacer la mochila propulsora intergaláctica. Para ellos pintamos de colorines y marcamos con el rotulador negro de tinta permanente el trozo de plástico de los bombones y lo pegamos con cinta de doble cara a la mochila negra. Con más cinta aislante negra pegamos dos trozos de tubos negros que iban a ambos lados de la mochila. Ahora sólo me quedaba hacer las turbinas de propulsión. Eso lo hice cuando se fue mi ex y nuevamente me quedé hasta las floripondias porque al día siguiente era el de los disfraces. Con unos trozos de cinta aislante plateada y con trozos de fieltro imité la salida del fuego de las turbinas (que eso es mentira porque en el espacio me da que los astronautas no se incendian el traje por la retaguardia para maniobrar, pero como es muy peliculero pues iba incluido en el kit aeroespacial).

Un poco de pegamento por aquí, un poco de cinta a doble cara por allí y traje acabado a tiempo. No me lo podía creer. Y hacía bien no creyéndomelo.

A la mañana siguiente tuvimos una emergencia de última hora. Como siempre. Si alguien hace esto que sepa que la cinta de doble cara no pega bien del todo en la tela de las mochilas y todo el módulo de propulsión estaba desmontado por encima del sofá. Así que si la noche antes me había ido a dormir a las tantas, esa mañana me fui al trabajo sin desayunar y casi sin lavar la cara. Cogí el hilo negro y aguja y ya me tienes contrarreloj y a toda mecha, dando unas cuantas puntadas bien firmes para que todo lo desmontado volviera a su lugar de origen exactamente en cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero… despegueeeeee y antes de salir de casa foto de urgencia para inmortalizar el arduo trabajo de Houston en la confección del traje.

Y así fue como concluimos un nuevo reto de Terremoto. En el cole el niño dio nuevamente la nota. La profesora me dijo que Terremoto ya tiene un “club de fans” que está ansioso por saber con que nueva sorpresa les va a aparecer cada año. “Porque es que Terremoto nunca viene con algo habitual y comprado como casi todo el mundo, vaya imaginación y ganas de hacer disfraces que tienes”…. y encima me lo recuerdan… y encima me piden que cada año me supere con algo nuevo, porque ya te dicen unos días antes que seguro que les vas a sorprender con algo… y encima resulta que tenemos club de fans cuando yo no he hecho una dichosa clase de corte y confección en mi vida…

… No, si esto es lo que nos pasa por tener un niño creativo y una madre con imaginación y un trauma infantil que superar. Si encima me lo he buscado. Tiene delito la cosa. Espero que las fotos os gusten. La que sale de espaldas fue antes de que pusiera la turbina a la mochila, pero una vez puesta no tengo fotos de espalda, sorry. Si alguien se anima recordad, nada de pegar con cinta de doble cara. Hilo, aguja y un buen dedal para los pinchazos, que yo no lo usé con las prisas y no veáis como acabaron mis deditos, hinchados como rastras de choricitos para asar en un fuego de campamento. Hasta aquí la aventura de un traje de astronauta y feliz alunizaje.

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Como pasaron Terremoto y Tsunami las fiestas de San Antonio y San Sebastián

23 Ene

En el último post os conté como son las dos fiestas hibernales de Mallorca. Ahora os contaré como las disfrutamos en esta casa. Empezaremos por San Antonio.

En el cole de Tsunami esta fiesta se llevaba preparando hacía unas semanas. El APA del cole contactó con un dibujante para hacer unas camisetas de lo más chulo para aquellos que desearan una. Para mi sorpresa fueron en manga larga, cosa que se agradece cuando es enero. Representa una gran llamarada de una hoguera y al lado el santo y el demonio que miran. Los acompaña la frase “atiant la flama” es decir, avivando la llama. Este lema tiene un poco que ver con la política educativa y lingüística que se está intentando imponer en los colegios por parte del Govern Balear, parece como si odiaran todo lo que tiene relación con la tradición y la cultura de la isla. Ya os comenté que para San Antonio, las glosas son mayoritariamente de tipo satírico o reivindicativo. Creo que lo más parecido sería algo así como las chirigotas de los carnavales de Cádiz para que me entendáis, aunque no se parezcan mucho. En los últimos días, los alumnos han estado preparando disfraces de dimonis y unas cuantas actuaciones con las que nos han deleitado a los papis.

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El jueves 17, en el cole ha habido torradas. Los alumnos de ESO vendían el pack torrada para ganarse unos dinerillos. Lo tenían muy bien montado, podías comprar bien la bebida o el postre o los embutidos con pan o bien el pack de todo. Te daban unos vales en un mesa, que luego canjeabas en cada puesto. Al lado había tres barbacoas preparadas ya con carbón en vivo para empezar a cocinar cada uno. Algunos papás más veteranos que nosotros, se habían traído de casa algunas cositas más que torrar, además del pack de los de ESO. Supongo que el año que viene que no seremos ya novatillos también traeremos alguna cosita más para acabar de complementar. Nosotros hemos comido la torrada y le hemos dejado los postres a Tsunami.

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Los niños del cole han dado a los papás un espectáculo de recitar gloses, algunas coreografías y al final hemos tenido ball de bot. Fue muy divertido. Los primeros fueron los de la clase de Tsunami y llevaban preparadas dos glosas de las tradicionales, de las que se habla de las desavenencias y problemas entre el santo y el dimoni tramposo. Hacía unos días que ya me había estado recitando una de ellas en casa. Cuando han empezado los más grandes ha habido algunas glosas más satíricas, incluso una en la que protestaban por tener que llevar demasiados deberes para casa mientras que los maestros no se llevan nada. Al final y para acabar bien la fiesta, baile. Tsunami me ha pillado por banda y, ¡cielos!, que ritmo lleva y eso que a mí me encanta bailar, pero este niño me sorprende cada día más, que energías que tiene.

Al día siguiente, viernes, fue el turno del cole de Terremoto, en él lo que hicieron fueron las beneïdes o bendiciones de los animales. Peques y profesores se trajeron sus mascotas. Los gatos y perros eran llevados un poco antes por los padres y luego se los llevaban de nuevo a casa. Terremoto se ha llevado sus caracoles tal y como le prometí cuando montamos la pecera de caracoles. Como estos no son peligrosos ni se fugan, se han podido quedar con él en la clase. Cuando he ido a buscarlo aún había algún animalito en el centro y el director del cole se llevaba de vuelta a su casa un periquito verde y amarillo. Para trasladar los caracoles he cogido una fiambrera grandecita y transparente. Le he puesto un poco de tierra en el fondo y un trocito de col mojada, los caracoles los he despertado un poco con algo de agua antes de partir. Para taparlo he empleado film de cocinar, así he podido hacer unos cuantos agujeros para que respiraran bien. Por si las moscas lo he sujetado con un elástico. Cuando he recogido a Terremoto los caracoles aun se pasaeaban a sus anchas por su recinto improvisado.

En cuanto a San Sebastián, decidimos acudir a dos de las actividades programadas.

El sábado por la mañana había varias opciones. Nosotros nos hemos decantado por ir al Castillo de San Carlos, justo en la entrada del puerto de Palma. Se trata de una antigua fortaleza que protegía el puerto medieval de la ciudad. En él ha habido dos recreaciones históricas con una exhibición de esgrima medieval y de tiro de arcabuces con soldados mallorquines de  la época napoleónica por parte de unos antiguos conocidos de otras actividades. Fuera se podía hacer un paseo en pony y se tenía programada una torrada al aire libre. Tenía preparados unos pinchos de carne con verduras, pero se ha puesto a llover a la hora de comer y nos hemos ido a casa donde nos hemos hecho la torrada al horno y también ha salido bien buena. Pero no nos adelantemos, en el Castillo de San Carlos hemos llegado a una buena hora y el aparcamiento que habilitan en el recinto del castillo estaba aún despejado, así que el acceso ha sido bastante cómodo. Esto ha sido oportuno especialmente para salir pintando cuando ha empezado a llover al final.

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En el exterior del castillo había unos ponis para pasear por allí. Cuando hemos llegado no había mucha gente en ellos, pero poco a poco se ha animado y luego no paraban de dar vueltas. En el interior del castillo hemos podido asistir a exhibiciones de esgrima de todo tipo: medieval, con escudo, sin escudo, con espada ropera, con espada y daga… Y mientras tanto por allí se paseaban los soldados napoleónicos, como si hicieran la guardia. Hemos aprovechado para dar una vuelta por las salas, y por el exterior de los muros, desde donde se disfruta de unas vistas muy buenas sobre el puerto y la ciudad. A media mañana se han empezado a oír descargas de fusiles, y en el exterior se habían preparado los napoleónicos con sus fusiles, cargados solo con pólvora, demostrando como se disparaba en esa época. Tras hacer un par de salvas frente a la entrada, han ido a un espacio más amplio, donde han empezado a realizar ejercicios de instrucción tal y como se hacían hace dos siglos, aunque seguramente algo más lentos. Se notaba que no tenían tanta práctica como los soldados de la época, ya que bastantes disparos han tenido que repetirlos ya que la pólvora no se disparaba. Y así entre una cosa y otra ha pasado la mañana, aguantando la meteorología hasta que a última hora, cuando se empezaba a acercar la hora de la torrada, se ha puesto a llover con ganas. Rápidamente hemos recogido y nos hemos vuelto hacia casa para comer en seco, tras haber disfrutado de una agradable mañana.

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El lunes por la mañana nos fuimos al Castillo de Bellver, allí nos esperaba un prometedor día de jornada medieval y carrusel musical por parte de la policía montada del Ayuntamiento. Como suele estar difícil aparcar arriba, hemos dejado el coche en la parte baja del bosque y hemos subido al castillo por el bosque, es una excursión chula y relativamente corta, salvo que lo hagas con un par de nenes que se pasan todo el tiempo hablando, haciéndote parar, haciéndote correr, explorando, colgándose de tú manga o de tu chaqueta o de tu mano. No sé porque los dos estaban especialmente pesaditos y la excursión, tanto la subida como la bajada ha sido toda una odisea. Arriba hemos tenido un fiasco. En otros años han hecho lo que tenían programado para hoy y había sido siempre buenísimo, pero este año el Ayuntamiento ha estado con las fiestas en plan cutre rácano. Lo que normalmente eran unas cuantas paradas de artesanía, cuentacuentos, la asociación de arqueros de Mallorca, los foners u honderos y otras más se ha reducido espectacularmente. Las actividades que los otros años se hacían en la zona de alrededor del foso se han suprimido todas. Sólo había una parada que vendían quesos y muy normalitos por cierto, y en un rinconcito los honderos casi escondidos.

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El sarao lo han trasladado todo dentro del recinto del castillo y eso ha hecho que estuviera todo amontonado, incómodo y encima las pocas cosas que han hecho eran muy cutres porque así amontonadas no lucían y las colas eran muy incómodas. Las aves de la asociación de cetrería era interesante y estaba muy bien. La parte positiva es que el museo y todas las estancias del castillo estaban abiertas y las hemos visitado. Había un cuentacuentos de narraciones musulmanas, con todos los peques apelotonados en un pequeño espacio, apretujados. Al lado, el escenario donde el rey nombraba caballeros y de tanto en tanto paraba para ir fuera a fumar un piti. Mientras los niños esperando. Justo al lado también con no mucho espacio para ellos, un grupo hacía una exhibición de esgrima medieval. Entre todo este cúmulo de propuestas, el público. Vamos, un caos. Personalmente hubiera preferido que esas actividades se hubieran distribuido por la parte de entre los fosos y el patio de armas, como los otros años. Hubieran ganado en espacio, comodidad y presentación. Para rematarlo en el salón del trono, donde los otros años se nombraba a los caballeros y damas, este año lo han reservado para un campeonato de ajedrez, que me parece muy bien que se haga el campeonato, pero lo único que faltaba para estar más apretado era simultanear estas dos cosas tan poco coherentes, por mucho que sea un juego que nos llegara durante el medievo.

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En la entrada al castillo nos hemos encontrado que no dejaban entrar y hemos tenido que esperar un buen rato casi una hora, porque como dentro del castillo estaba abarrotado porque lo habían concentrado todo en el patio de armas pues hasta que no saliera no sé qué número de gente no dejaban entrar a nadie. Los que entraban los tenían muy controlados ya que iban con el aparatito ese que tienen las azafatas de los aviones cuando cuentan el número de pasajeros de las filas.

Bueno, nos hemos dado una vuelta por el castillo y lo cierto es que los peques con lo que se lo han pasado mejor ha sido con el museo y luego con los honderos. Es una autentica pena como han sido las fiestas este año. Se han suprimido muchas actividades de las que antes se hacían para las familias. Se han suprimido los fuegos artificiales que eran tan chulos y retrasmitían por la tele y han dejado un triste correfoc que tenía mucho que desear en comparación con los que se solían hacer. Muchas actividades que se hacían por separado, bien organizadas y que te daban para dos días de actividades cómodas en familia las han unido como hoy que con el caos del castillo no hemos podido ir a ver el carrusel de los caballos. Es una auténtica pena, y me sorprende que lo único que han mantenido bien y encima han aumentado han sido las plazas y la verbena musical que es precisamente lo que menos me gusta porque no suelen estar muy controladas y la gente acaba como acaba, es una diversión sólo para un sector muy concreto de gente y allí las familias con niños o gente más mayor ni asoman la nariz. Puede que alguien piense que lo de la verbena lo digo porque ahora tengo hijos, pero quiero comentar que quitado de unos pocos años que fui a las verbenas, hace mucho que dejé de ir por ser un auténtico caos cuando empezaron a proliferar tantas plazas. Antes cuando había sólo cuatro era mucho más controlaba y se disfrutaba mejor. Ahora con tantas es un desmadre porque están poco controladas.

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Así que pese a que lo del sábado fue chulo y las actividades de los coles de los nenes estuvieron muy bien, este año las fiestas de San Sebastián han tenido un mal sabor de boca.  Han sido una pena las fiestas este año.  Habría estado bien no poner más plazas de música de las ya muchísimas que tenían. Este año en total han sido ocho plazas y entre todas han actuado 36 grupos en una sola noche. Creo que hubiera sido mucho mejor mantener las tradicionales y haber podido dedicar algo del presupuesto para la fiesta infantil que se hace una mañana y el día medieval en Bellver hubieran ido mínimamente bien y con algo un poco decente. Pero claro, los niños no votan.

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En Enero hay dos noches de fuego en Mallorca: Las fiestas de San Antonio y la de San Sebastián.

18 Ene

La noche de 16 y la del 19 de enero son especiales en esta isla. Esas dos noches se celebran las vigilias de las fiestas de San Antonio, uno de los principales patrones de una gran parte de pueblos de Mallorca, y la de San Sebastián, patrón de Palma.

Son noches de invierno, noches frías. Mallorca tradicionalmente ha sido tierra de cultivos y de ganadería, no es de extrañar que uno de los principales patrones de la parte foránea sea precisamente San Antonio Abad, protector de los animales.

San Antonio fue un santo anacoreta que vivió en Egipto. Se cuenta que el diablo le perseguía y atormentaba en el desierto. Así que siguiendo con la tradición, en Mallorca también aparece la figura del diablo atormentador, pero no uno, sino toda una serie de hordas infernales que a ritmo de música y fuego atormentan al santo y a toda la chiquillería que se encuentran en su paso por las calles.

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En las fiestas mallorquinas hay una tradición con los dimonis, pero no en el sentido de adoración. No vayan ustedes a creerse que aquí nos dedicamos a hacer misas negras y aquelarres. La figura del dimoni en las fiestas mallorquinas es de personaje que sólo o en grupo pasea por las calles y persigue a los niños y algunos no tan niños si le cabrean un poco. Los niños intentan tirarle de la cola y este se defiende bien a base de escobazos o bien con su tridente. Los dimonis también realizan bailes en diversas celebraciones populares y en concreto en esta se hacen unas danzas junto al Santo. También se acompañan de con espectáculos piromusicales en los que conviene ir bien tapado, incluida la cabeza y con gafas para protegerse los ojos y con una ropa que no prenda fácilmente y no aprecies demasiado, ya que hay chispas y deben evitarse los accidentes.

En pocas palabras, los dimonis aparecen en las rondaies, cuentos populares, en los bailes y en las canciones y gloses (composiciones de cuatro versos improvisadas y generalmente de carácter sarcástico y reivindicativo). Su función está relacionada con la eterna lucha del bien con el mal, nos recuerda esas tentaciones a la que nos vemos sometidos y en todas las ocasiones los demonios, pese al espectáculo que puedan dar acaban siendo vencidos.

En muchos pueblos de Mallorca se celebra esta fiesta y sería difícil decir que se hace concretamente en cada uno de ellos. Podríamos decir a groso modo que se preparan foguerons (hogueras), que por las tardes la chiquillería sale a las calles a perseguir dimonis, que suele haber capgrosos (cabezudos) gigants (gigantes), correcalles y bandas de música. También es típica la obligatoria misa en honor al Santo e incluso en algunas iglesias el canto de glosas en su honor. Por las noches los dimonis toman las calles y San Antonio también y es cuando se encienden los foguerons y suena la música. En los foguerons el público se calienta del frio nocturno y se torran los embutidos y el pan y se toma una copita de vino. El aire se llena de comida, sobrassada, llangonisa, botifarró, xuia, llom…, olor a brasas y humo. A unos metros de las calidas hogueras los bailes y las glosas satíricas, incluso algunas autoridades municipales se animan respondiendo a las glosas que se hacen contra su gestión municipal. La juventud danza, bailes tradicionales o ball de bot y otros más modernos. Todo es fiesta y diversión. La noche acabará con un castillo de fuegos artificiales, entonces los más cansados se retirarán y los más valientes seguirán alrededor de las hogueras hasta que el cuerpo aguante o estas se apaguen.

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Hay un pueblo en el que han una tradición especial, se trata de Pollença. Unos días antes de la fiesta los jóvenes han ido a la zona de Ternelles a buscar un gran pino. Deben encontrar un pino de 21 metros de alto. Este será talado, desbrozado y trasladado al pueblo. Se elevará con cuerdas y poleas en medio de una pequeña plaza, pero antes habrá sido profusamente untado de jabón. Sobre el pino una bolsa con confeti. Los jóvenes se agolpan debajo del pino y empiezan a competir por ir subiendo. Después de muchos intentos y que haber quitado de esta forma parte del jabón, se consigue que uno de ellos llegue arriba y rompa el saco de confeti. Este joven será el ganador y recibirá un gallo como premio. Es la tradición del pino de San Antonio.

El día siguiente, el de la festividad del santo propiamente dicha, es día de bendiciones. En todos los pueblos, incluso en Palma, los animales de la isla están invitados a desfilar por su santo patrón. El párroco sale a la calle y una comitiva de animales y sus dueños pasan delante de él. Desde los caballos bien montados, bien en un carro, hasta los gatos, todos los animales están invitados a desfilar y una vez más el pueblo sale a verlos y los pequeños no pierden detalle. Muchos niños acuden con sus mascotas: los gatos y los perros son los más populares, pero también se ven otros animalitos, cobayas, hámsteres, peces, iguanas, hurones…. hasta el humilde caracol en una caja de zapatos.

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Unos días después, el 20 es la festividad de San Sebastián, patrón de la capital, así que la fiesta y los foguerons y las torradas se trasladan a la ciudad. Los quince días que rodean esta fecha están llenos de actos culturales, obras de teatro, conciertos, visitas guiadas… hasta que llega la noche del 19 con una gran verbena. Por una noche la música se apodera de la Ciudad, con diversas zonas en las que hay diferentes ambientes musicales. Las plazas del centro de la ciudad están reservadas para la música más moderna donde actúa el grupo estrella, para la de verbenera, la música popular y baile de bot, otra para el flamenco, el jazz, la salsa…. hay otras plazas que también se suman a diversos ambientes y el público va de plaza en plaza o bien se queda en la que se sienta más identificado. A la mañana siguiente hay carreras de bicicletas, una gincama fotográfica,  carreras y zonas con actividades y fiestas infantiles. Por la tarde noche hay un espectáculo piro musical con dimonis, junto a la catedral y que acaba con un castillo de fuegos artificiales: es el correfoc o atiàr foc. Hace unos años se montaba un espectáculo impresionante, todas las agrupaciones de dimonis de todas las localidades de la isla intervenían, duraba unas cuantas horas y era algo que no se hacía en ningún otro sitio del Mediterráneo, algo impresionante digno de ver. Los dimonis iban por diversas zonas y hacían un recorrido que al final se juntaban todos en el Parc de la Mar, un gran parque con un lago en medio que hay debajo de la antigua muralla renacentista, entre el mar y la catedral. Había cohetes y música, todo controlado para que las vibraciones no afectaran a las cristaleras de la vecina catedral. El escenario es soberbio. El espectáculo de música y fuegos duraba una media hora. Creo que este año con los recortes el correfoc será algo más modesto, pero espero que dentro de unos años podamos volver a gozar de ese espectáculo maravilloso en todo su esplendor.

Aquí encontrareis una magnífica recopilación fotográfica del espectáculo del 2010.

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El chupete, ese extraño objeto de deseo

15 Ene

El chupete me produce desconcierto, no sé muy bien que decir de él. Para mis hijos esa sensación es más racional. Yo de pequeña jamás llevé chupete. No fue porque mis padres fueran unos rácanos que no quisieran comprármelo, no. Ellos lo intentaron y me lo recordaron mucho tiempo. Chupete que me ponían, chupete que salía volando. Por ese motivo yo fui la causa de muchas noches en vela, de muchas tardes sin siesta y de muchas heridas con una aguda protesta que le acompañaba. Mi madre siempre me decía que como yo no quería chupete me costó mucho más dormir y que mi sueño era muy inquieto. Yo no creo que el chupete fuera la causa de que me costara conciliar el sueño ni de que este fuera ligero. Eso me sigue pasando hoy en día y dudo que si me pusiera un chupete estos aspectos mejoraran en algo.

Cuando nació Terremoto yo tenía unos cuantos chupetes. Digo unos cuantos porque no sé muy bien por qué motivo coincidió que yo trabajaba en un departamento de cara al público. Cuando a los clientes habituales les comenté que estaba embarazada unos cuantos vinieron luego con un presente sin importancia, un detallito para el futuro bebé. Un chupete. Bueno, unos cuantos porque todos me trajeron chupetes, incluso una chica me trajo un dúo de chico-chica azul y rosa evidentemente por eso de que aún no se sabía.

Así que allí estaba yo con mi colección de chupetes y ni un solo sonajero ni un solo mordedor, recién parida de cesárea. Me dijeron las enfermeras que el niño tenía muy buena succión y no tendría problemas para amamantarlo. ¡Ja!, ya os conté en su momento los problemas con la leche, pero eso es otro post. Así que si el peque sabe succionar, también sabrá chupar el chupete. Ingenua de mí. Todo el mundo siempre me ha dicho que el niño es clavadito a su padre. Pero estaba visto que en la cuestión chupetil el niño había salido a la madre. Así que tuve que comerme con patatas mi extensa colección de chupetes, incluso lo intenté con alguno otro de farmacia por si la textura y el tamaño pero nada. Terremoto no quería saber nada de esa cosa que se chupaba y no salía leche. Él podía ser todo lo pequeñajo que quisieras pero de tonto no tenía ni un pelo. Así que tuve que mamarme todos sus berrinches, golpes, falta de sueño, inquietud para dormir, porque en esto último también salió a la madre que lo parió. Tengo que decir a mi favor que al menos no se lo he echado en cara.

Cuando Terremoto iba a la guardería y ya tendría tres años, vio que había algunos niños que aún llevaban chupete. Entonces me lo empezó a pedir. Yo lo siento mucho, pero por mucho trauma que se le pueda causar por mi negación (que dudo que pueda haber algún trauma) mi menda se negó a introducir ese extraño objeto de deseo cuando a todos los niños se les estaba quitando. Mi mayor siempre tan suyo. Un día estando en casa de los abuelos encontró uno guardado en un cajón y se pasó toda la tarde más feliz que una perdiz paseándose con su chupete recién descubierto. Que contento que estaba, y lo que costó dejarlo en la casa de los abuelos. Y lo que me costó que los abuelos lo cambiaran de sitio, porque como el niño lo había llevado eso pasaba a ser una reliquia digna de ser conservada en la caja etiquetada como “Museo de Terremoto”.

Cuando nació Tsunami yo no tenía ningún chupete, de hecho después de la experiencia del mayor ya ni me había planteado comprarle uno. Mi suegra era más a favor del chupete, todos sus hijos lo habían llevado. Es famosa la carrera que se pegaron mi pareja y su padre para buscar una farmacia de guardia y comprar un chupete a su hermano cuando este nació. También fue famosa la historia de cómo mi pareja decidió un día por las buenas que ya era mayor para llevar chupete y lo tiró por el water y estiró la cadena y bye-bye chupete. Por suerte parece que no provocó ningún atasco.

Así que cuando nació Tsunami quien se había venido con un chupete preparado fueron los padres de mi pareja. Tsunami al principio era un poco de la opinión de Terremoto, “si eso no saca leche para que narices me lo das”. Pero la abuela fue más cabezota que el nene y se lo aguantaba en la boca hasta que al cabo de un rato Tsunami, resignado, tiró el pañal (véase la toalla versión neonatal) y se quedó calmadito chupa que te chupa como la bebita de los Simpson. Tengo que decir que el chupete nos ha ido de fábula, no hemos tenido ningún problema. Le ha servido para dormirse. Eso sí, sin chupete no se dormía. Por suerte no ha sido de esos niños fiel a un único chupete hasta la muerte porque otro nuevo y sin rotos no sabe igual. Tsunami ha tenido un mogollón, montones de chupetes. Dormía con unos cuantos por la cuna y siempre los buscaba. Normalmente se ponía uno en la boca y otros dos, uno en cada mano. Se pasaba toda la noche quitando uno y sustituyéndolo por otro y así sucesivamente. Cuando tuvo alguna caída o alguna rabieta se le enroscaba un chupete y silencio inmediato al canto. Le han servido para consolarse, para aburrirse, para jugar, para pasar el rato y sobre todo para hacer Tiro Olímpico de Chupete, una de sus máximas especialidades. Este deporte olímpico-infantil es, tras el estropeamiento y rotura de algunos de ellos, una de las causas por las que he tenido que comprar tantos.

Algunos los perdió por la calle. Tenía una habilidad especial para colarlos por las rejillas del alcantarillado con un solo escupitajo a presión de chupete. También desaparecían por casa misteriosamente y normalmente cuando estaba dormido y algunas veces antes de acostarlo, mi pareja y yo acabábamos tirados por el suelo buscando detrás de cualquier mueble o cortina o debajo de los cojines o por dentro de las cajas de juguetes o debajo del colchón de la cuna, donde había un chupete de guardia.

Para evitar estas búsquedas urgentes e intempestivas tomamos la costumbre de tener siempre guardados en una taza de desayuno tres chupetes de guardia para el descanso nocturno. Como siempre teníamos desparramados diversos chupetes por las diferentes estancias de la casa (solía tener una media de nueve chupetes operativos siempre en casa) pensé en su momento que estaría bien buscar un centro base para su localización. Fue así como no se muy bien como se me ocurrió la rocambolesca idea de emplear los envases de plástico que te vienen dentro de las bolsas de magdalenas del Mercadona. En cada hueco donde antes había habido una suculenta magdalena ahora había un chupete, o dos. Este envase lo situé cerca de la cafetera eléctrica en la cocina, pero Tsunami es más listo que un lince. Así que me volví a pasar de nuevo  todo el día buscando y lavando chupetes y poniéndolos en el envase de las magdalenas y Tsunami sólo se tenía que pasar cada cierto tiempo por la cocina cuando esta no estaba vigilada especialmente y salir pitando de la escena del crimen, con un chupete en la boca y sus bracitos cargados con su cargamento chupetil dispuesto a proporcionarle indescriptibles momentos de juego y placer. Fue por ello que justo en el hueco de la cafetera eléctrica, donde suelo tener la taza para el desayuno, empecé a esconder allí unos cuantos para los momentos de suma urgencia.

Tsunami fue pues el niño del chupete, el más feliz del mundo con ellos. Incluso en dos ocasiones, né se muy bien como, ha conseguido ponerse al mismo tiempo en la boca tres chupetes. Lo de dos era algo que de tanto en tanto practicaba.

Después de haber cumplido los tres años la abu nos dijo que ya le tocaba quitárselo o tirarlo por el water como su padre. Yo eso del water no me convencía, porque con lo gafe que soy con las reparaciones del piso seguro que a nosotros se nos hubiera atacado la tubería y a ver quien le cuela esa reparación al seguro: “Verán, es que teníamos que deschupetear al nene y montamos un funeral viquingo en toda regla ¡pero sin incendio!, claro”.

Nos costó mucho, pero conseguimos que poco a poco se lo quitara de día. Papá siempre llevaba uno en el bolsillo por si alguna urgencia pero intentábamos darle largas y sólo lo usaba para dormir. Ya nos temíamos que eso de quitar el de dormir iba a ser muy heavy. Cuando, en una reunión del cole que tuvimos en noviembre con todos los padres y la profe, esta nos comentó que los nenes sería aconsejable que se lo fueran quitando. Para facilitarnos la labor habían empezado a trabajar que ciertas cosas eran de bebé y otras de nenes y allí en la pared los peques habían montado un colage en plan póster de las cosas de los bebés donde aparecía el chupete, el biberón, los pañales y otras cositas por el estilo. También nos comentó que les habían contado que los que aún llevaban tenían que tener en cuenta que al haber cumplido ya los tres añitos, los Reyes Magos se llevan sus chupetes de bebés y así ya les pueden dejar regalos de nenes más mayores.

Uhhhhffff…. ¡Que alivio!, ¡Casi me levanto en medio de la reunión y le doy un beso a la profesora!. Empezamos a preguntarle sobre el tema a Tsunami y nos confirmó lo de los Reyes, así que le mantuvimos el chupete nocturno hasta que empezaron las vacaciones de Navidad. Luego, coincidiendo con unos días en los que teníamos días guardados de vacaciones y no teníamos que ir por la mañana al trabajo, le fuimos poco a poco quitando el nocturno y contándole que pronto los Reyes se los llevarían y tenía que ir acostumbrándose a dormir como un mayor.

La noche de Reyes fue su última noche con su chupetito, ya sólo uno, apretado en sus manitas como un preciado tesoro. Por la  mañana se emocionó tanto cuando vio los regalos debajo del árbol que vino corriendo a decírnoslos y dejó el último chupete de bebé que le quedaba abandonado sobre una mesa. Al cabo de unos minutos, ese chupete había desaparecido por arte de magia. Los Reyes le habían concedido el deseo de su última noche, y ahora cuando abrió su primer regalo de nene el chupete desapareció con un tenue destello de luz y estrellitas azules y se fue con sus compañeros a la casa de los Reyes de Oriente.

Tsunami aceptó bien la idea de que ya no tenía que llevar chupete, pero los primeros días lo intentaba, en ocasiones. Ahora ha visto que ya no hay y ya no lo pide y se siente muy mayor. Bueno, no lo pide salvo la otra noche que no tenía ganas de dormir y quería seguir de juerga en la sala. Papá lo llevó a la cama como cada noche a las nueve. Él como cada noche que no tiene sueño empieza a llamar a papá durante un rato a ver si cuela, pero no suele colar. Tras un buen rato de llamadas sin fruto, mi pareja y yo nos quedamos atónitos ante un contundente “¡A ver, que alguien me ponga un chupete en la boca para que pueda callarme de una vez!”. Nosotros nos miramos y nos descojonamos de risa con sus ocurrencias. No sé muy bien si algún chupete mágico apareció en su cuarto. Ni si los Reyes de Oriente ante su ocurrencia le concedieron una nueva última noche. Lo que si sé es que al cabo de un ratito nuestro Tsunami estaba tranquilo y feliz dormidito, como cada noche. Su chupete ha desaparecido de su vida y lo ha sustituido por el primer peluche que se le cae accidentalmente en la cama alguna noche. Generalmente Perry el ornitorrinco. Hay que ver que curiosas metamorfosis tienen algunos chupetes, esos extraños objetos de deseo.

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Como hacer imanes de nevera caseros para los peques

14 Ene

Acabo de darme cuenta que este post os lo tendría que haber puesto antes de Navidad para aprovechar alguna de las cajas de regalos. Lo siento, pero espero que aunque tarde os pueda servir a más de una.

En casa, la fabricación de imanes caseros de nevera se remonta a la época en que Terremoto era pequeñajo. Entonces no había ni mucho menos la oferta que se puede encontrar hoy en día y Terremoto se había emperrado en un imán de nevera de Buzz Lightyear, uno de sus personajes favoritos. Fui a la tienda Disney de mi ciudad pero no tenían imanes de este personaje,  de hecho no tenían casi ningún imán. Terremoto se quedó un poco triste y yo empecé a darle vueltas, que no hace una mamá por su hijo. Ya sabéis que uno de mis lemas es “la imaginación al poder” así que mamá fue atando cabos e hizo lo siguiente. Faltaba poco para el cumpleaños de Terremoto y tenía un juguete de Buzz. Cuando lo abrió me reservé para mí la caja antes de que acabara en el cubo del reciclaje. Por otro lado tenía en la nevera unos imanes de esos que te vienen en ocasiones de publicidad en el buzón que usaba para mis cosas.  Los imanes de peces  y frutas que había comprado los reservaba eran para los dibujos de Terremoto.

Ya os podéis imaginar con estas pistas que he dejado cual fue el proceso. Tijeras y un momentito sin niño que quisiera meter mano, ya que entonces era muy pequeño y sus cortes de precisión con las tijeras era muy chungo para que me ayudara con la manualidad. Recortar la parte de la caja que me interesaba, de hecho creo que recorté todos los trozos en los que salía Buzz, unos más general y otros sólo la cara si el trozo que había era más complicado por letras o cosas así. Una vez recortado sólo tuve que hacer unos trozos también con las tijeras de esos imanes de publicidad, que son muy blanditos y recortables. El pegamento a mano, unas gotas, pegar y sujetar con una pinza de ropa o poner con un peso encima procurando que la cola blanca no rebosara.

Después de haber pasado una noche sin ser tocado, al día siguiente el imán estaba listo y Terremoto contentísimo con su imán único y artesano.  A partir de allí los imanes caseros se reprodujeron como champiñones en la puerta de la nevera. Personaje chulo que le gustaba y alguien le regalaba algo, un juguete o una prenda de vestir, se aprovechaba ese dibujito del envoltorio o de la etiqueta. Que el dibujo aparecía en un paquete de galletas o en las cajas de hamburguesas cuando hay una promoción de una peli, pues lo mismo, se recortaba ese detallito del paquete de galletas o de la caja de hamburguesas. Que el dibujo estaba en un mantel de plástico individual de mesa que se había roto. Nada de tirarlo, como diría Terminator,  no problem. Primero antes de tirarlo se recortaban los dibujitos que aún estaban enteros y a pegar. Mis compañeras de trabajo y mis padres lo sabían y cuando en su buzón aparecía alguno de esos imanes me los traían para que los reciclara con Terremoto.

Como veis con un poco de imaginación, unas tijeras, unos imanes publicitarios y cola blanca, que fue la que me dio mejores resultados para pegar,  llené mi nevera con un montón de personajes y figuras que difícilmente hubiera encontrado en una tienda. Lo mejor de todo, más divertidas, más personales, mucho más barato y especiales para mí nene.

Si alguien quiere también podría hacer lo mismo con una foto, o bien imprimir un dibujo en una hoja y luego pegarlo en una cartulina y plastificarlo. Estas dos opciones las pensé pero nunca las he llegado a poner en práctica, pero os dejo la idea por si a alguien le apetece intentarlo.

Además de los recortes de cartón una vez hice con fieltro una silueta de cocodrilo y le pegué un ojo de esos que se mueven. Con el tiempo el ojo se desprendió y no lo he repuesto aún, pero la silueta cocodrilo aún nos acompaña en la nevera después de al menos diez años paseándose por la puerta y sujetando fotos y dibujos de mis peques.

A continuación os pongo una foto con un variado de imanes. Los de la casa de Mickey Mouse son de un paquete de galletas. Los de Tigger e Igor son de un mantel individual roto. El de Star Wars, Pesadilla antes de Navidad y Scooby-doo son de etiquetas de ropa y recortes de cajas de juguetes y otra de galletas. Finalmente os pongo el de cocodrilo. El primero de Buzz se llevó a casa de los abuelos y allí sigue junto a otros más.

Espero haberos dado una idea, bien para encontrar algo personalizado para vuestros peques o para hacer una actividad de fin de semana con los más mayorcitos. Pero no os limitéis sólo a personajes de dibujos, experimentad con mapas, monumentos, fotos,  la mascota del cole, todo aquello que la creatividad y vuestra imaginación puedan alcanzar. Y ya sabéis, con un poco de imaginación y materiales sencillos podéis decorar vuestras neveras como auténticos artistas. Hasta pronto jóvenes decoradores que la imaginación no os falte y tengáis siempre una nevera colorida y superchula. Ciao.

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Receta muy fácil de pescado al horno

13 Ene

Como siempre os cuento un poco de donde me vienen las recetas que os comento, hoy no va a ser una excepción. Esta receta me la enseñó la abu de Tsunami y es super, super fácil. No recuerdo que me comentara que fuera un secreto de familia, ni recuerdo de donde la aprendió ella si me lo dijo en su momento. Así que hoy vamos a compartirla con vosotros.

Una vez que fuimos a Burgos a ver a la abuela de mi pareja, la abu de Tsunami nos cocinó este pescado al horno, yo estaba al lado de ella y sólo con verlo ya la aprendí. Nos ha solucionado muchas cenas y a Terremoto le encanta. La dificultad es mínima, vamos que la puede hacer cualquiera que sepa pelar y cortar unas patatas. Además, después de estos días de congestión gastronómica turronil, nos va a ir muy bien para descongestionarnos un poco.

Ingredientes:

Pescado tipo lenguado, panga, abadejo… vamos uno plano, sin espinas y sin piel, yo esta vez emplee abadejo.

Patatas

Ajo y perejil

Pan rallado

Aceite y sal.

Preparación:

Se pelan y lavan las patatas y se cortan a rodajas finitas. Si las rodajas salen algo grandes se les puede dar un golpe de sartén por los dos lados. Yo procuro no hacerlas muy gruesas y me ahorro este paso.

Tener el pescado (en mi caso descongelado) y limpio.

Se coloca encima de una palangana de horno un chorrito de aceite y se esparce por todo el fondo. Le pones un poco de sal esparcida. Encima colocas todas las rodajas de patata haciendo una capa, la salas.

Sobre las patatas colocamos los filetes de pescado salados. Encima del pescado cortamos una picadita de ajo y perejil.

Cubrimos la picada con pan rallado y encima del pan un chorro de aceite en cada montón.

Poner en el horno e ir vigilando. Cuando tengo un aspecto como el de la foto es hora de sacarlo. No debe quedar seco, queda muy jugosete y meloso.  Cuidado al emplatar que no se rompa.

Sinceramente este plato fácil y barato está riquísimo, no necesita ningún otro tipo de acompañamiento y seguro que a vosotros también os puede solucionar más de una cena como a nosotros. Espero que disfrutéis y si os gusta podéis comentarlo, que seguro que la abu lo podrá leer el día que venga a cotillear cómo está su nene pequeño. Gracias por la recetita, abu. Hasta pronto i bon profit.

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NOTA: Acabo de darme cuenta que en la foto vereis unos trozos de cebolla. Esto es porque Terremoto es un forofo de la cebolla y la puse para él. Os aconsejo que si no os ocurre lo mismo que a mi nene, no lo hagais. La receta así como os la he dado está muy rica, para mí la cebolla le quida melosidad.

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