La rumbita ha entrado en nuestras vidas, y no me refiero a un baile, me refiero a una aspiradora.

7 Abr

Llevaba años dándole vueltas al asunto, y cuando digo años me refiero más o menos a siete u ocho años. Mi duda existencial comenzó el día en que me encontré una entrada en un blog que hablaba de un artilugio más o menos pequeño, redondo, de unos cuarenta centímetros de diámetro y no mucho más alto que cinco dedos. Este artilugio salía de un lugar donde “vivía, dormitaba” y se cargaba para ir a trabajar, cuando había concluido su rutina laboral volvía el solito a su “casita” para recargarse. El trabajo de semejante andrómina era el de barrer la casa, y la marca que comentaba era una llamada Roomba (pronúnciese rumba) que a mí me sonaba más a melodía caribeña que no a mini-aspirador doméstico.

Inmediatamente me puse a investigar, no es que encontrara demasiadas cosas, pero algo encontré. Descubrí que también había otras marcas que hacían cositas por el estilo. Que como en todo, había artilugios buenísimos y otros más pachangueros que te solucionaban más o menos el tema. Descubrí que los había más inteligentes y programables y otros más modestos que se quedaban donde se quedaban y al volver tenías que buscarlos por todo. Descubrí gracias al youtube que además de barrer esos aparatos servían principalmente para pasear el bebé encima, para que luego el niño saliera gateando tras ellos o para que la mascota de turno, preferentemente gato, hiciera lo mismo que el bebe que gateaba. Descarté estas aplicaciones porque en ese momento en casa ni tenía bebé, ni tenía perro, ni tenía gato y el resto de familia habíamos superado la prueba del gateo hacía años.

Dicho aparetejo me dejó turbada. Lo estuve hablando con mi pareja, pero entonces yo tenía a una chica que venía alguna vez para ayudarme con las tareas de limpieza. Así que descartamos su compra, sobre todo porque el precio no era precisamente barato.

Los años pasaron y vino la crisis, esa que ha afectado a tantas personas y nos ha jodido tanto. Esa que ha puesto en más de un aprieto a muchas familias y que ha obligado que muchas madres tuvieran que hacer auténticos encajes de bolillos para llegar a final de mes entrándoles en el mejor de los casos, un solo sueldo en casa. Pues bien, no me avergüenza decirlo, nosotros fuimos una de esas familias que se encontró con que mi pareja se pasó en varias ocasiones unas buenas temporadas en paro y la familia tuvo que ser mantenida únicamente con mi sueldo. Coincidió también que al principio de todo esto tuvimos a Tsunami. Puede que no fuera el mejor momento para tener un hijo, pero era en ese momento o tal vez ya no nos lo plantearíamos más debido a mi edad, así que nos lanzamos a ello y Tsunami vino un buen día para quedarse en nuestra casa. La casa de entonces era muy pequeña y nos vimos obligados a buscar otro piso y eso implicó tener hipoteca. Por suerte yo llevaba toda mi vida ahorrando y buena parte del precio lo tenía guardado, pero no todo. Después de eso me quedé prácticamente con mi sueldo y un pequeñísimo cojincillo por si ocurría algún imprevisto no vernos con lo puesto. Los imprevistos vinieron y no fueron sólo las temporadas de paro de mi pareja, hubo un poco de todo. En resumen, que cuando estaba decidida a dar el paso, la situación no fue de lo más favorable y mi idea se quedó aparcada en un estante con el polvo, los trapos y los aerosoles.

Cuando uno tiene en casa un hijo con alergia a los ácaros y al moho no puede bajar la guardia, pero cuando tú también tienes esas alergias y encima tienes la espalda jodida pues te cuesta mucho poder llevar la casa sola y tenerla impoluta y perfecta. Si a esto añadimos que casi todos sus moradores, menos tú y los peces, no son muy mirados a la hora de ensuciar o de recoger y limpiar luego todas las cosas, pues no ayuda demasiado a organizarte. Tardé un poco en conseguir llevar un ritmo, en ordenarlo todo y en hacerme con la rutina de la nueva casa, pero lo conseguí. La casa era más grande, llegaba más tarde del trabajo que cuando vivíamos en el anterior domicilio, y Tsunami salía más pronto del cole que Terremoto. Todo eso implicaba más trabajo y menos tiempo. Involucré un poco más a Terremoto con lo de limpiar, pero no es una tarea que le entusiasme y se hace el sueco todas las veces que puede y cuando lo hace es de una forma muy poco profesional. Tsunami estaba más dispuesto a coger un trapo, sobre todo si iba acompañado de un spray y evidentemente, coger una aspiradora. El problema es que acababa sprayando toda la casa alegremente con la consiguiente reacción en cadena de olor/estornudos de mamá y el tener que salir volando detrás de él para quitar sprayazos de diversos lugares poco recomendables. El pasar el aspirador se podía volver una locura, porque para él era más bien un juego y no un trabajo. Vamos, que Freddie Mercury tenía más arte pasando el aspirador metido en el papel de una Maruja que no mi niño haciendo de mini-Rodríguez sin verano.

Mi pareja tampoco era de gran ayuda. Cuando él llegaba a casa la gran mayoría de cosas ya estaban hechas. Además, no se que problema tienen los hombres que nunca ven nada mal en la casa, salvo que expresamente les digas que hagan algo en concreto. La genética no les ha dado el don, o la maldición, de detectar trabajos caseros potenciales de solucionar, ni la fortaleza física para ponerse con ello.

Así que me lié con los trapos y cada día cuando llegaba del trabajo, después de comer rápidamente y antes de ir a buscar a Tsunami al cole, lograba ir haciendo cositas. Barrer la casa, hacer un baño, quitar el polvo de una habitación, otro día de otra… vamos, lo que hacen la gran mayoría de madres trabajadoras, no estoy descubriendo nada a nadie. Use una serie de truquitos y una serie de técnicas que me facilitaron un poco la labor, pero los resultados no eran muy boyantes. Mi principal problema era el tiempo. Me encontraba que muchas veces o quitabas el polvo o barrías y con mis repolletes en casa era necesario al menos barrer una vez al día. Así que me pasaba la vida escoba o mopa en mano pasillo arriba, dormitorio abajo y sala que me recorro. Luego los fines de semana limpiaba un poco y más de una vez mi pareja se llevó los domingos por la mañana a los nenes de excursión y yo me quedé sola en casa para hacer la limpieza más a fondo o para hacer las ventanas o lo que se necesitase… aunque esa no es la idea que yo tenga de pasar un fin de semana en familia ni mucho menos de descansar.

Hemos estado así hasta ahora, momento en el que por fin nuestra situación económica no es tan extrema como hace unos años. Por suerte mi pareja ya tiene trabajo y hemos podido bachear todos los imprevistos. Hemos conseguido vivir un poco menos al día y había conseguido hacer una mini hucha para poder comprarme este aparatito. Llevaba un año dándole vueltas. Mirando catálogos. Buscando información. Pidiendo opiniones. Lo cierto es que en general todo apuntaba a que los resultados eran buenos. No encontré demasiadas personas que lo tuvieran, más bien me encontré con muchas que estaban en mi misma situación y que me dijeron que si me lo compraba y me iba bien se lo dijera. No les culpo, con el precio que tienen es para pensárselo una docena de veces antes de dar el paso. Me llamó la atención unos meses antes de Navidad, que casualmente encontré unas cuantas personas que lo tenían y todas de una forma exageradamente entusiasta me manifestaron lo contentas que estaban desde que lo habían adquirido, lo bien que iban y que valía la pena hacer el esfuerzo. Una de esas personas fue la farmacéutica de una farmacia a la que de tanto en tanto voy pero que no es mi habitual. Esta chica fue la más efusiva de todas. Parecía que le acababa de tocar la lotería cuando me habló de ello. Llegue a pensar que por algún sitio de la farmacia había una cámara indiscreta grabando la reacción de los clientes, pero no. Me contó que estaban tan encantadas con ella porque se la había comprado su suegra. El aparato daba tan buenos resultados que actualmente además de la suegra lo habían comprado ella, la cuñada y su madre y ahora la hermana se lo estaba pensando. Así que pasé de tener pocas recomendaciones, a encontrarme con una recomendación múltiple.

Seguí con mis pesquisas y consulté a unas cuantas tiendas con las que tengo confianza. Me recomendaros sobre todo la marca iRobot, que son los de la roomba y la marca LG. Llegué a la conclusión que a fondo, lo que se dice a fondo no lo hacen. Es más bien para llevar un mantenimiento de la casa. Evidentemente, si el aparato no pasa por debajo de un mueble, pues no pasa. Las esquinas las deja bastante bien, pero no llega al ángulo como lo haría una escoba. Por la parte positiva pues está el poder dejarlo programado y encontrarte la casa barrida al llegar del trabajo. Es un tiempo que te ahorras y luego puedes dedicar a quitar el polvo a otra habitación, estar un rato con Tsunami, poner la lavadora, darte una ducha, o a cualquier otra cosa. Sí, la principal ventaja que tiene es que te proporciona tiempo y tiempo es precisamente lo que yo necesitaba. Estaba plenamente decidida a comprármela por Navidad, pero no pudo ser. No me pidáis muy bien porque cuando yo me quedaba mirándolas o le ensañaba algún catálogo a mi pareja este me sugería de mirarlo otro día o informarnos más. Pero… ¿Qué más necesitaba para informarnos si llevaba recopilando información desde hacía años?

Pasaron las fiestas y un día nos pasamos por el Mediamarket para ver móviles para el cumpleaños de Terremoto. Me acerqué al pasillo de las aspiradoras y me quedé, de nuevo, una vez más, mirando estas macrogalletas de la limpieza. Entonces se situaron a nuestro lado un empleado y una clienta. El empleado empezó a explicarle a la chica como funcionaban, las ventajas que tenía y le enseñó un modelo que tenían en promoción porque acababa de salir el modelo superior. Le comentó todo lo que llevaba. La diferencia de precio con las otras y la comparación con lo que estas aportaban. El precio del nuevo modelo… vamos, que la tienda tiene que felicitarle y nombrarle empleado del mes, porque convenció a esa chica y me convenció definitivamente a mí que ese paquete que estaba allí delante, tenía que ser mío en ese mismo momento. Me giré y le lancé el ultimátum de todos los ultimátums al padre de la criatura que en ese momento estaba intentando controlar a un Tsunami que sólo pensaba en darle al botoncito de los aparatos y a un Terremoto que quería volver a ver los móviles. Evidentemente, después de lanzar el ultimátum, cuadré a toda mi familia y les dije que de allí no se movía nadie hasta que ese señor acabara con su venta y le contestara unas preguntitas a mamá. Debí acojonarles mucho, porque los peque no pusieron demasiada resistencia. Tuvimos que esperar un buen rato a que el vendedor acabara con la venta y luego vino con nosotros. Le bombardeé a preguntas, le planteé todas mis dudas y el pobre aguantó el chaparrón estoicamente. Había un tema que me hacía dudar. Si era mejor una roomba o una escoba eléctrica sin cable, que también llevaba años tentándome. El precio de los aparatos y el hecho de que a la rumba no tengo que pasarla yo en persona fue lo que me decantó por esta. Me giré decidida hacia mi churry y él me sorprendió diciéndome que pensaba regalarme una para mi cumpleaños, pero como estaba visto que yo no me movía de allí sin el aparato, pues… me adelantaba el regalo. Mientras mi churry se encargaba de los trámites de pago, yo me acerqué con los niños a la zona donde hay sillas que te dan masajes a la espalda. Le estuvimos esperando relajados mientras nos dábamos un masajito bien merecido. Al día siguiente estrenamos la roomba.

Fue un éxito. Ya tenía pensado donde instalarla (con el tiempo que llevaba planeándolo era algo que tenía más que pensado) Por la noche se había cargado la batería. Le dimos al botón y el aparatejo se desprendió de su lugar de carga y empezó a trabajar.

Cosas a comentar: Hace algo de ruido, así que mejor hacer la sala cuando no hay niños viendo la tele. Hace algunas alfombras, pero con las de pelo largo en ocasiones se enreda, así que tengo que quitar estas. En dos ocasiones me la he encontrado encasquillada con algún mueble, pero sólo ha sido dos veces. Evidentemente, si no pasa debajo de un mueble no pasa. Una amiga mía me dijo que ella tenía una y que su marido había puesto unas alzas a las patas del sofá para que pasara por debajo. Tengo que conseguir unas alzas de sofá y al marido de mi amiga para que levante un poco el mío…hmmm…. Será cuestión de estudiarlo… nunca se me había pasado por la cabeza pensar en que desearía al marido de mi amiga para algo así…. Será cuestión de ver si me lo presta.

Al principio la dejaba programada para encontrarme la casa barrida al volver del trabajo. Pero claro, eso implicaba que por la mañana tenía que recoger un par de cosas antes de salir y no me iba bien. Ahora lo que hago es ponerla cuando he llegado. He descubierto que lo que me funciona mejor es encerrándola en una habitación y dejarla allí unos minutos, dependiendo del tamaño de la habitación. En los dormitorios está unos cinco o diez minutos, en el baño muchísimo menos. Así que hago los tres dormitorios, el baño y la cocina. En ocasiones luego se carga y cuando voy a buscar a Tsunami al cole la dejo haciendo el pasillo y la sala-comedor-despacho que es bastante más grande. Al volver la solemos encontrar cargándose de nuevo. Entonces vuelvo a vaciar la cubeta, la limpio y la dejo preparada para el próximo día. De esta forma consigo comer de una forma algo más civilizada que antes. Puedo ir quitando el polvo de una habitación mientras el robotito hace otra y luego la pongo en esta. También puedo hacer los baños a fondo mientras barre, o empezando a montar la cena.

Es cierto que algo de tu parte tienes que poner si quieres que quede bien. Hay que dedicar un momento a quitar cosas de en medio y luego volver a colocarlas, pero de la otra forma también tenía que hacerlo y no me compensaba. Así he conseguido ganar tiempo. Ahora los domingos por la mañana nos vamos todos de excursión y el robotito se encarga de barrer toda la casa. Cuando le has pillado el truco es una auténtica gozada. Entiendo ahora perfectamente el entusiasmo de la farmacéutica cuando me dijo que era la mejor compra que había hecho en su vida. Es una pena que no tengan un robotito que te levante los floreros y te quite el polvo, porque sino, esta madre alérgica a los ácaros y trabajadora lo agradecería un montón.

Así que… reconozco que es un gran gasto y que da pereza hacerlo por si luego no nos funciona o no está a la altura de lo que queríamos. Es verdad que no te libras de tener que hacer la casa a fondo, pero para el día a día ayuda muchísimo. La pongo bastante a menudo, sobre todo porque Tsunami es único para dejar migas del desayuno y de cualquier comida por toda la casa. También porque me ayuda a no tener que barrer yo que siempre acababa con algunos estornudos. El aparato no levanta polvo y tiene unos filtros para los alérgicos. Tiene autonomía para 90 minutos y varios programas. A la hora de quitar lo recogido es una labor muy simple y sencilla. El mantenimiento es mínimo y el tiempo que te da es mucho. Es cierto que si hay algo pegado al suelo no te lo quita, pero barriendo tampoco lo quitas. Si una se lo sabe montar va muy bien para quitar polvo de una habitación, luego poner el robotito y después fregar o en mi caso pasar la mopa con el producto del parquet. Te acorta el tiempo a la hora de hacer el mantenimiento de la casa y eso, para cualquier madre medio demenciada y muy histérica como yo, nos va de perlas.

Que queréis que os diga, que en mi caso estoy muy contenta con la compra y me entristece no haberme decidido antes. Pena de no tener un perro o un gato que puedan jugar con ella. Pero mejor me callo esto, que ya me veo a los peques pidiéndome una mascota para jugar con la Roomba. Huuuum… deja, deja, no les demos ideas.

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7 comentarios to “La rumbita ha entrado en nuestras vidas, y no me refiero a un baile, me refiero a una aspiradora.”

  1. Montse 7 de abril de 2015 a 11:50 pm #

    Jajaja lo próximo una mascoooota!
    Qué buena entrada, yo también llevo años mirándola y remirándola, pero sin verla del todo. Así que tu entrada me ha llamado!!! no se bloquea entre suelo y alfombras? jajaja te preguntaré más dudas si me decido! Es que en casa hay mil y un trastos por todos lados y es lo que me echa para atrás.
    Besotes playeros y enhorabuena por esa compra 😉

    • Laura 8 de abril de 2015 a 9:06 am #

      Hola Montse. Por lo que se hay diferentes modelos con diferentes potencias. Los más caros parece ser que no tienen problemas con las alfombras, o eso dicen, yo no lo he comprobado. La mia es un modelo bueno pero no es el non plus ultra de las roombitas. En las albombras que tengo ahora mismo en casa, no tienen flecos, así que este aspecto no lo puedo comentar. Una es de pelo más largo y la otra algo más corta. Con la de pelo más largo en ocasiones se queda enganchada. Así que lo que hago es quitarlas las dos y que barra directamente el suelo sin alfombras.
      Es cierto que tienes el trabajo de quitar las cosas de en medio, veamos, quito el puff que pongo sobre el sofá. Quito una mesita y una sillita de Tsunami que también acaban sobre el sofá. Saco al pasillo unas macetas grandes que tengo en unos tiestos con ruedad (jeje, en eso fuí previsora y puse ruedas). El resto de la sala lo hace tal cual.
      En nuestro dormitorio saco fuera un galán y una báscula y las zapatillas. El resto queda igual. El cuarto de Tsunami quito algunos juguetes grandes y un baul y las dos alfombritas. Lo pongo en el pasillo mientras se hace. Del cuarto de Terremoto tan sólo pongo encima de la cama un perchero de pie que tiene y el resto son los muebles.
      De todas formas cuando barria o pasaba el aspirador también hacía esto, sólo que entonces además de quitarlo tenía que hacer la limpieza.
      Una cosa IMPORTANTE. Si la llevas de una habitación a otra no la quites del lugar de carga por las buenas. Ponla en marcha, que haga unos metros y luego la apagas. Después de la llevas a otra habitación y la vuelves a poner en marcha y así cada vez.
      El aparato viene con unos topes que actuan de barreras si quieres que no pase por un sitio, por si tienes dos pisos con escaleras. Yo aún no he comprado las pilas, así que no los he usado, jeje.
      ¡Ah! también quitan sin problema la arena del parque que hay en la ropa de Tsunami, jajaja, así que no creo que haya problemas con la arena de la playa. Espero haberte ayudado, si tienes más preguntas ya dirás cositas. Ciao.

  2. Efwyon 8 de abril de 2015 a 9:12 am #

    Que ganas me han entrado de tener un robotito de esos. Yo si tengo gatos y seria un buen show. Un beso desde Llinars!!

    • Laura 8 de abril de 2015 a 12:36 pm #

      En tu caso planteatelo así: Una ayudita para la casa. Un parque de atracciones para el gato. Vendeló en casa como que el perrito estará más tranquilo y R. te tendrá más tiempo, jajajaja. Igual cuela, a mí me ha llevado un par de años currármelo, así que hay que ponerse con tiempo. Saludos y besitos mediterráneos.

  3. catypol 9 de abril de 2015 a 8:36 am #

    Eres la segunda persona que conozco que tiene un roomba, la primera la conocí en clase de costura, estaba encantadísima, hablaba maravillas de ella, y estuve a punto de ponerme en campaña a ver si comprábamos una, pero, tengo dos perras (de esas que no se subirían sobre la maquinita ni locas, estas huyen seguro), imagina la cantidad de pelo que quito cada día. La cosa es que me comentaron que el resultado no es lo mismo cuando hay animales, o sea, quitar si quita pelos pero no es una maravilla, está más bien programada para limpiar sin animales de compañía, así que mi gozo en un pozo y seguí sin. Ahora que te leo casi a punto de irme a ver el vendedor de MediaMarkt, porque no quiero ser tonta, cómo reza el anuncio, y como bien dices en el post, los hombres y los niños no tienen el mismo concepto de limpieza, igual debería ir a ver si tienen un “aparatito” para programarlos, en fin! viva la roomba y a ver cómo acaba mi historia con ella, jeje.
    Un besito

    • Laura 9 de abril de 2015 a 9:51 am #

      Por suerte en casa mis únicos animales, además de mis hijos y sus respectivos padres (que en ocasiones las cosas se desmandan y acabamos todos en plan salvaje) son los peces de la pecera, y estos soltar no sueltan precisamente mucho pelo.
      Por lo que investige hay algunos modelos que están pensado para afrontar la ardua tarea del pelo de animal, incluso los pelos de perros de pelo largo. Evidentemente, estos modelos son los de gama más alta y son algo más caros (por no decir bastante más caros). En casa, ya sé que no es lo mismo, mi pareja y yo tenemos el pelo más o menos algo larguito y siempre hay pelos por en medio. La roombita de momento con nuestros pelos los recoge muy bien, pero claro, no es lo mismo. El modelo que me llevé es gama media alta y además de filtros para los ácaros (que eso sí que me interesaba y mucho) me dijo que iba bien para el pelo de los animales, pero no he podido comprobarlo. Si encuentro a alguien que tenga el aparatito y tenga perros en casa se lo preguntaré. Una amiga mia (la que el marido le puso alzas al sofá) no tiene perros en casa, pero tiene dos hijas adolescentes con melenas que tienen que retirarse para no sentarse encima. Evidentemente, eso sí que son pelos largos. Me dijo que la roomba los quita pero que tienen que desmontar luego un cepillo que lleva (nada complicado) porque allí se han quedado enrredados toda la pelambrana de sus hijas. Tiene que pasar unas puas por ese rodillo y luego volver a colocarlo, además de vaciar el depósito del polvo. No se si esto puede ayudarte en algo. Ya nos contarás como acaba tu historia. Suerte con el de MediaMarkt, jajaja.
      Nota: Si encuentras un aparatito que programe en cuestiones de orden y limpieza a los niños y hombres, dinos donde está que medio mundo acudirá ráudo a buscar uno.

      • catypol 10 de abril de 2015 a 9:24 am #

        Si encuentro el “aparatito” lo diré a viva voz, jajajaja, un besito

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