Tsunami, el niño que quería volar

9 Nov

Es de todos conocido el ansia de mi pequeñajo por conseguir siempre llegar a lo más alto, ya sea escalando las sillas o subiéndose cual casteller a sus papis. También tiene al tío J.A. (mi ex) amargado con eso de que lo tiene que subir cual salto de bailarina de ballet, para tocar con la mano el techo. Éste es un niño de altos vuelos que cuando va en avión se pide ventanilla y no se pierda nada.

Hace unas semanas hicimos una actividad que aún no os había podido comentar. A través de la web de mami mamita mama me enteré que en el bosque de Bellver hay un parque de niños que no teníamos controlado. Así que nos fuimos un fin de semana a investigar.

El parque es muy chulo porque se baja a él por un tobogán… también hay escaleras, pero quien quiere escaleras cuando se puede bajar por un tobogán gigante. Así que toda la familia en pleno nos deslizamos por el gran tubo sin fondo. He dicho todos, porque aquí una presente también lo hizo. Bueno, rectifico, más que deslizarme yo me arrastré, ya que no se si serán los años o los kilos (yo apostaría por los kilos, pero seremos discretos y dejaremos la incógnita anterior al aire) pues eso, que yo me quedaba encallada, incluso en los tramos de más cuesta, snif, snif, mi autoestima por los suelos.

El parque no es muy grande pero tiene una cosa muy chula. Una tirolina. Adivinad quien se quedó en plan Oooooooooohhhhhhhhhhhhhh!!!!!!! Cuando hubo salido del tobogán. Efectivamente, Tsunami, el niño que soñaba con volar y allí enfrente estaba la posibilidad de culminar su sueño. Mamá ha procurado no llevarlo a los acantilados donde suelen tirarse en ala delta, que ese es capaz de colarse en una y a grito de Jeróoonimo volar de verdad.

En esos momentos la tirolina estaba un poco solicitada y tuvimos a los peques algo distraídos con las otras zonas del parque. El peque haciendo acopio de valor y para ir preparando el cuerpo para lo mejor, nos sorprendió tirándose sin pestañear por la barra de los bomberos, como la llamo yo. Huelga decir que mamá no las tenía mucho consigo. Por suerte, papá de Tsunami no ha pasado por todas las crisis de niño hiperactivo que sufrí yo en su momento con Terremoto y cuando el peque hace algo “normal” para su edad, pero que me sobresalta mi sistema de alerta maternal más de los que mandan los cánones pediátricos, pues sabe tranquilizarme. Yo lo siento, pero cuando una ha pasado por lo que ha pasado con el mayor, lo de mentalizarte que el peque tan sólo es un intrépido aventurero pero con mucho sentido de no voy a despeñarme, me cuesta mucho.  Y quien nos lo iba a decir, Terremoto que en sus años mozos ya hubiera subido al sitio más alto y se hubiera despeñado, con los años se ha vuelto un miedica y comodón y casi hay que animarlo para que se monté en algo sin cara de pánico.

En un momento la tirolina estaba menos solicitada y aproveché para acercarme al sitio. Cuando llegué una chica acababa de tirarse y luego tienen que subir el cachirulo con el que se tiran (supongo que tendrá un nombre y no debe ser cachirulo, pero como no se cual es a partir de ahora me referiré a él como cachirulo con vuestro permiso). Le pedí  a la chica si se podía montar hasta que llegáramos al sitio donde se tiraban y no hubo problema. Yo pensaba que serían unos metros y ya estaba, jeje, inocente de mí. No me pidáis como lo hizo, porque éramos unos cuantos que sujetábamos el cachirulo cuando lo subimos, pero Tsunami hizo una hábil maniobra que aun no comprendo, y consiguió deshacerse de todos y salir volando con la tirolina hasta el final del todo, rebotar con el gran muelle y volver hasta la mitad del recorrido. Su cara de felicidad, bien cogidito, porque suicida no es y mirando como el cachirulo iba rodando por la cuerda, fue para filmarlo. Como podéis imaginar, después de eso y viendo lo que vimos nos pusimos en la cola y el peque se puso las botas de lanzarse. De allí a Marte sólo hay un par de años de entreno. Como debéis imaginar cuando nos fuimos del parque el pobre Tsunami llorando porque se quería tirar más. Cuando le dijimos que otro día iríamos nos decía que no quería ir otro día, que lo que quería era que no nos fuéramos ahora.

Me gustaría dejaros con unas cuantas fotos del parque de Bellver y de Tsunami aviador de tirolinas, pero estas estaban dentro del grupo de fotos que borramos sin querer, snif, snif. En lugar de eso os dejo con unas cuantas fotos del peque ensayando para astronauta y luego sí, una filmación que papi Tsunami hizo con su móvil, así que podréis ver al peque como todo un profesional. Hasta el infinitoooo y más allaaaaaaaá.

Anuncios

4 comentarios to “Tsunami, el niño que quería volar”

  1. Maribel 11 de noviembre de 2012 a 11:19 am #

    ¿Cuántos años tiene tu Tsunami? Seguro que ya lo has dicho pero ahora no me acuerdo, imagino que parecido al mío.
    Te lo pregunto porque a mí me hubiese dado el tembleque de montar ahí a mi B, sin embargo se le ve muy seguro a tu niño y sobretodo muy contento. Creo que soy demasiado protectora…

    Me parece genial que podáis disfrutar de esos espacios, es estupendo y espero que podáis llevar a Tsunami más días.
    Besos

    • Laura 11 de noviembre de 2012 a 9:33 pm #

      Tsunami cumplió los tres años el 1 de junio. Me parece que B es algo más mayor.
      No creas, cuando se nos fugó la primera vez no lo acababa de ver tan claro, mi papá, ni Terremoto, ni yo, pero cuando vimos como lo hacía y que además, no es de los que se sueltan y ponen en peligro su físico, pues le dejamos y se hizo unos cuantos largos con su retroceso.
      Al final yo también me apunté a uno. Como les dije a los adolescentes que hacían cola. Dudo que me tiré algún día en paracaidas, pero al menos quiero provar esto. Tengo que reconocer que comparado al chico que se tiró delante de mí, que el pobre parecía que lo mataban, lo mio fue caer con estilo y muy buen estilo. Me lo pasé pipa a golpe de yujuuuuuuu. Así que no me extraña que el peque le encantara.
      En cambio, el mayor puso una cara de “madre mia que yo no estoy hecho para irme a la NASA” y no le obligamos a que lo volviera a intentar, con una le bastó para ese día y los próximos veinte años.
      El peque aún nos pido cuando vamos a volver al parque donde se vuela. No es que esté muy lejos, pero está en una zona que para aparar, uffff, no me gustaría vivir allí por nada del mundo aunque me lo regalaran, es todo de calles estrechísimas sin acera y sin poder aparcar de un sólo sentido. Yo soy más de espacios un poco más espaciosos y no tan claustrofóbicos.
      Como decis muchas veces, cada niño tiene un ritmo y las mamás sabemos hasta que punto puede llegar cada niño. Si fuera de otra forma seguramente ni nos hubieramos acercado, pero como le conozco, fuimos a propósito a esa parque para verlo y le gustó.

  2. Amalia 11 de noviembre de 2012 a 11:50 pm #

    Jajajajaja, tú ponle un casco por si acaso…Qué gracioso y qué temerario. Me encantan los niños así. Los niños tranquilos-sosos-buenos-santos no, que son muy aburridos y suelen ser tristes.
    Y el cachirulo se llamará tirolina, ¿no? O el asiento de la tirolina. No sé, la verdad. Yo doy clases de español y a veces me veo en aprietos por no saber cómo se llaman las cosas y mira que no creo yo que se me dé mal el lenguaje pero yo creo que hay cosas que siempre serán cachirulos 😉
    Besos, guapa.

    • Laura 12 de noviembre de 2012 a 6:56 pm #

      Le voy a tener que poner el casco de los castellers. Chica, a tí te encantarían mis niños, porque lo de aburridos no lo son para nada. El cachirulo me refiero a eso redondo sobre lo que está sentado, supongo que debe ser asiento de la tirolina, pero queda más chulo como cachirulo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Cocina sana con Ernest Subirana

Blog de cocina donde encontraréis recetas y recomendaciones para una vida saludable

Circus day

De azul a verde

El rincón de Mixka

Bimadre, pero eterna primeriza, trabajadora, estudiante de educación infantil. Formándome como asesora de lactancia. ¿Me acompañas?

Diario de Algo Especial

Día a día de las Genovevas

CUESTIÓN DE MADRES

El blog de las madres, para las madres. ¡La maternidad compartida!

Mi vida desde hoy

De azul a verde

Chetelocucinoafare!

Pappa per tutti

A sangre y hierro

"Hasta en una declaración de guerra deben observarse las reglas de urbanidad." Otto von Bismarck

Mi cocina para ti

De azul a verde

Decoesfera

De azul a verde

DecoraDecora

De azul a verde

x4duros.com

De azul a verde

webos fritos

Las recetas que siempre salen. Con las mejores fotografías.

Mis OvoMellizos

De azul a verde

Maternidad halal

De azul a verde

Mi mamá me mima

De azul a verde

Educando a cuatro

De azul a verde

Una terapeuta temprana

De azul a verde

B aprende en casa

De azul a verde

trestrillistigres +2

De azul a verde

Para mi peque con amor

De azul a verde

A %d blogueros les gusta esto: