Archivo | noviembre, 2012

Ganchillo bibliotecario o biblioteca de ganchillo. La creatividad, la improvisación y la imaginación al poder.

4 Nov

El 24 de noviembre fue el día de la Biblioteca de Cultura Artesana, una biblioteca de la cual hace años que soy socia y en ocasiones voy a buscar alguna cosita para los peques. Ese día cuando fui a buscarles unos juegos de Pipo para el ordenador me encontré con esta decoración tan poco habitual pero que me pareció fabulosa. Al día siguiente me presenté con la cámara de fotos para inmortalizarlo y dedicarles un pequeño homenaje a la creatividad, la improvisación y la imaginación al poder.

Como en muchos sitios este año, esta biblioteca está también en modo ahorrativo y para el aniversario apenas tenían presupuesto para organizar alguna cosita como suelen hacer. Una de las chicas que trabaja allí está en un grupo de ganchillo y punto (Loving – Club del Ganchillo) y les propuso si podían decorar la biblio ellos, en plan Urban Knitting. Lo cierto es que me comentó que fue dicho y hecho y aunque no os lo creáis todo eso lo hicieron en unos cuantos días y un fin de semana intensivo. El corazón parece que era lo único que ya tenían hecho para otra actividad. Así que no se diga que la crisis no nos incentiva el ingenio y la imaginación. Se me ocurre también que para decorar una habitación de nenes o para el árbol de navidad tampoco estaría mal si alguien tiene habilidades tejeriles o una abuelita con ganas de hacer adornos para los nietos, solo hay que imaginar y crear.

Corazón en el jardín

 

 

 

Receta fácil que encontré en una revista en la peluquería: Pan de calabacín, pero yo lo calificaría como bizcocho de calabacín y nueces

3 Nov

Hola a todos, bueno, hace unos días os comenté una receta fácil para las que estaban embarcadas en eso del Reto de “A fuego lento”. Pues bien, en los comentarios Amagic mother me animó a que os comentara más recetas. Yo no soy muy mala cocinera, pero tampoco soy una cocinera excelente y recetas que encima sean sencillas y las tenga que hacer próximamente pues no se, cuando haga alguna ya os iré comentando, pero modificar todos los planes de comidas para hacer una foto no me parece práctico, así que un poco de paciencia y ya os iré contando más cositas. De todas formas me gustaría haceros notas que en los enlaces que tengo hay dos webs de cocina muy buenas, todo con comida fresca y muchas cosas interesantes. Una es la de webos fritos y su autora, Su, es una conquense super simpática que disfruta poniéndose entre cazuelas y fogones, con un montón de ideas sanas incluso para el tupper del trabajo. La segunda es una chica chilena, Ruth, casada con un suizo y que viven en Suiza, ella es cocinera y le viene de familia, ya que su padre también lo era y en cierta forma el blog está dedicado a su padre, ella es lacocinayrecetasdelanouvellevie. Si entráis allí seguro que alucinareis con algunas cosas, últimamente tenía el blog un poco paradito, pero si buceáis entre sus post entrareis en un mundo de sabores y aromas que no podéis imaginar, además esta explicado e ilustrado de tal forma que hay que ser muy malos para no poder seguir sus instrucciones.

Pues bien, como os he dicho, una no tenía especialmente pensado el comentar una receta de cocina estos días, pero resulta que ayer me fui a la pelu. Llevaba un retraso de unas cuantas semanas porque este mes he tenido una otitis de las buenas y hasta que el médico no me ha dado permiso no he podido ir a hacer el tinte. En la pelu normalmente me llevo un libro, es de los pocos sitios donde le puedo dedicar algo de tiempo a leer. En un momento de esos, he cogido una revista que estaba por allí, creo que era Mia o algo así. Bueno, supongo que debía ser algo que venía con la revista porque era tamaño cuartilla y toda ella de recetas de cocina. Me puse a ojearlas y una de ellas me llamó la atención, así que la copié y esta tarde mientras Tsunami estaba haciendo la siesta me he puesto a hacerla. Tengo que decir que no es tan sencilla como la ensalada de patata, pero no es excesivamente complicada, no pinta mal y por si acaso le he hecho unas fotos. Mi sorpresa ha sido que mientras hacía las fotos una manita ha aparecido en la imagen, y esa manita ha chorizado un trocito, y se lo ha comido y según la barriguita y el dueño de la barriguita, el bizcochito estaba muy rico. Así que os cuanto ahora la receta de pan/bizcochito de calabacín que ha encandilado a nuestro Tsunami.

Ingredientes:

1 calabacín

200 gr. Harina

Una pizca de canela

Una pizca de nuez moscada molida

75 gr. Azúcar

1/2 cucharadita de levadura química (he puesto un poquito más, he puesto media cucharada)

1 y ½ cucharadita de ralladura de limón

2 huevos

2 claras de huevos

4 cucharadas de aceite de girasol

50 gr. de nueces peladas (en la receta ponía pecan, yo no sé que es eso y ha puesto las del super)

Preparación:

La receta ponía lavar, secara y rayar el calabacín usando el rayador grueso, yo lo he pelado.

He preparado en un vaso de la batidora los dos huevos enteros y las dos yemas.

He preparado el limón rayado, yo he puesto un limón entero que viene a ser lo que dice la receta.

He preparado en un vasito las cuatro cucharadas de aceite.

En un bol he tamizado la harina, la canela, la nuez moscada, la levadura y he añadido el limón rallado y el azúcar y lo he mezclado todo.

En el vaso de la batidora con el accesorio de varillas para subir claras, he batido todos los huevos, luego sin parar de batir he ido añadiendo el aceite (por eso lo había preparado aparte antes) y he seguido trabajándolo un poco, también he puesto un punto de sal y he trabajado un poco más y reservar.

La receta ponía que tenías que mojar las nueces en el huevo y reservar, pero eso de ir mojando las nueces no veía muy bien como hacerlo, así que ha cogido un platito, he puesto allí las nueces y le he puesto por encima unas cucharas de la mezcla de los huevos y lo he mezclado para que se empaparan.

En el bol donde hay la mezcla de la harina y demás, le he ido añadiendo los huevos batidos y mezclando. Luego hay que poner las nueces y remover otra vez. Queda una pasta que piensas, uyyy he metido la pata que esto está muy sequito. Pero a continuación ponemos el calabacín rayado y seguimos mezclando y la masa mejora mucho y queda más ligerita.

Habremos encendido antes el horno y habremos dejado preparado un molde de los tipo pudin con el interior enmantequillado.

Ponemos la mezcla en el molde. La receta ponía que había que presionar para eliminar el aire, pero yo como no he visto que hubiera aire, pues me lo he saltado y directo al horno.

El horno es unos 50 minutos a 180º. Mi horno como siempre le tengo que poner más temperatura de lo que te ponen las recetas pues le he puesto más, pero eso depende del horno que tenga cada uno, el de mi madre por ejemplo era de esos que te decía una receta tanto tiempo y a tanto y no fallaba nada.

Hay una cosa que ponía al final la receta pero yo no lo he entendido. Te decía que cuando estuviera dorado lo cubrieras con papel de aluminio y no te decía porque. Yo eso también me lo he saltado y este ha sido el resultado después de desmoldarlo y enfriarse.

Espero no haberos liado mucho con tanto decir que en la receta decía una cosa y yo había hecho otra, pero prefiero comentarlo por si alguien prefiere hacer los pasos tal y cual indicaba la revista. Espero que os guste tanto como a mi nene.

P.D.: A papá Tsunami y a mí también nos ha gustado mucho, jeje, así que podéis hacerla tranquilos, porque esta la voy a poner en la carpeta de recetas que nos gustan para repetirla. Bon profit.

De operaciones, madres y pastillas de Orfidal

2 Nov

El verano en que me separé del padre de Terremoto me diagnosticaron un tumor de colon. Fueron unos días bastante jodidos, porque primero tardaron en darme el diagnóstico, ya que me faltaba presentar un papel del seguro y nadie me lo había dicho. La tarde en que fui a buscarlo pasé por la consulta del medico, pues las pruebas se habían hecho en la misma clínica. Yo aún no sabía lo que tenia. Le enseñe los resultados a la enfermera, mi medico estaba de vacaciones porque era finales de agosto. La enfermera se  miro el resultado de la colonoscopia, se le fue un poco la sonrisa de su cara y me preguntó si tenía mucha prisa y si no me importaba esperar un rato, que prefería que otro de los médicos se mirara el informe. No hay que ser muy espabilado para pensar que cuando te están diciendo eso es que lo que estaba escrito no pintaba precisamente bien, si no se hubiera limitado a darme cita para cuando volviera el médico. Así que esperé a que el otro doctor tuviera un hueco y me cogiera. El doctor se miro los papeles y me dijo que tenía un tipo de pólipo que es tumoral, que hasta que no se extrajera y analizara no se sabría si era benigno o maligno, pero que así como estaba él preferiría que lo viera mi médico cuanto antes. Este doctor salió conmigo de su consulta, se fue a la enfermera y le dijo que le era igual como se lo montara, pero que quería que el primer día que viniera el médico me colara la primera de todas. Eso señores, tampoco suena muy bien, así que cuando llegué me fui disparada hacia el teléfono para hablar con mi amiga, la doctora de Barcelona y leerle la parrafada.

La cita con el médico fue a la semana siguiente y esa semana se me hizo muyyyy larga. El médico más o menos me confirmó lo que me imaginaba. Me recomendó de operar cuanto antes mejor y me sugirió a la semana siguiente en la que había un hueco en quirófano. De esa forma,  durante esa semana me podían hacer todas las pruebas y los preparatorios. Esa segunda semana, aunque me pasara todo el día entre ir a la clínica y luego a casa, también se me hizo muyyyyyy  larga.

Tengo que decir que admiro a las personas que hayan pasado o estén pasando por algún tipo de tumor o cáncer, porque es realmente estresante. Confieso que tenía miedo. Mucho. Pero tenía miedo no por lo que me pasara a mí, sino porque si me ocurría algo Terremoto se quedaría sin su mamá y eso no podía ser. Terremoto era demasiado pequeño, sólo tenía cuatro añitos y me necesitaba mucho. Tenía más miedo por mi hijo que por mí, es curioso.  Os avanzaré para que no paséis pena, que la operación fue todo un éxito. De hecho no fue necesario ni quimio, vamos que tuve una potra de campeonato. Cuando recibí la biopsia, el tumor era maligno. El médico me dijo que había vuelto a nacer, ya que le faltaba muy poco para llegar del pólipo al colon y de allí metástasis a cualquier parte. Sé que lo mío fue una chorrada en comparación con lo que han de pasar muchos pacientes y sus familiares. Toda mi admiración para ellos y desearía que a todos les pudiera ir bien, de todo corazón.

Pero lo que os quería contar hoy fue lo que me ocurrió justo después de haber salido de quirófano. Concretamente cuando me llevaron a la habitación. Yo aunque haya sido hija única nunca he sido una persona muy mimada. Más bien nada. La mimada en casa era mi madre, no yo. Así que yo tenía pensado estar sola el tiempo que estuviera en clínica y mi ex se encargaría de Terremoto y que mis padres le dieran una manita con el peque si lo necesitaba. Lo único que me preocupaba era el nene, yo me sé cuidar y si necesitaba algo ya estaban las enfermeras. Así lo había comunicado en casa. Mi sorpresa vino cuando esa noche mi madre me comunica que ella se pensaba quedar en la habitación conmigo. Yo le dije que estaba bien, la operación no había sido nada aparatosa y dentro de lo que cabe estaba muy bien. Pero mi madre insistió en que quería quedarse y no había forma de bajarla del burro, finalmente, ante su insistencia, claudiqué y dije que bueno.

El que se quede alguien contigo no es malo y en ocasiones se agradece, pero yo me conocía a mi madre y me temía que muy necesario no era sobre todo con lo bien que me encontraba pese a la intervención.

Yo ya empecé a sospechar que me había apresurado a aceptar su oferta cuando envió a mi padre al coche a por las bolsas y el hombre se presentó con unas cuantas bolsas de esas grandes de tienda de ropa, llenas de cosas. Empezó a montar todo aquello como si fuera una habitación de hotel, vamos que yo que he viajado bastante no suelo llevar tanto attrezzo en mis desplazamientos y menos a una clínica. Me inundó el baño con sus potingues, los de noche, los de día, los complementos de las cremas, las de manos y los labios porque con el aire una se reseca mucho. Espejos y peine,  cepillo de dientes y pasta y enjuague bucal. Los medicamentos de la noche, los de la mañana, unas pastillas para el cuello por eso de que allí el aire es más seco y se reseca el cuello. El libro que estaba leyendo, una revista que venía con el periódico del día que se había comprado en el quiosquito de la planta baja cuando yo estaba en quirófano. Ropa, teóricamente para esa noche y la mañana siguiente… no sé que entendía ella por ropa para una noche. Vamos, todo un espectáculo. Fue divertido ver aquél desborde de complementos, sobre todo cuando yo me había presentado allí con una mochilita y poco más.

Lo mejor de todo fue que después de medio haber desembalado media casa de esas bolsas me dice. ¡Cielos! Me he olvidado de una cosa importantísima, voy a tener que llamar a tu padre para que me lo traiga.

Yo no podía entender que cosa importantísima se había olvidado, porque en su casa no tenían ni canario ni periquito. La cosa importantísima resultaron ser las pastillas para dormir. Sí señores, no los medicamentos de la noche que esos los llevaba, no, los somníferos.

-Pero bueno mamá, si tienes los medicamentos y te quedas para guardarme por si me pasa algo, ¿para que quieres somníferos? Si luego te necesito no te enterarás, además no harás venir de nuevo a papá para las pastillas de dormir.

-Que no nena, que yo tengo insomnio crónico, que no me hacen efecto, que sólo me sirven para tranquilizarme que con lo que te han hecho estoy muy nerviosa y así al menos me calmaré.

Yo, como os he dicho, me conocía a mi madre, y lo de insomnio crónico no sé cuando es que lo haya tenido. Era de las que tocaba una butaca o una cama y se quedaba roque. Además, no creo que se hiciera la dormida, porque mis padres, los dos, eran de esos que roncaban y mucho. En dos tonos, diferentes, y sincronizados de tal forma que primero era uno y luego el otro y más de una noche cuando yo era soltera era yo la que no podía dormir aún con la puerta de mi cuarto cerrada.

-Pero mamá, por una noche que no los tomes no pasará nada.

-Que no, que no, que voy a llamar ahora a tú padre.

A mí no me apetecía que llamara a mi padre, porque el pobre debía acabar de llegar a casa y no era cuestión de marearlo tanto con ir y venir y menos para eso. Le sugerí que hablara con las enfermeras, que mira por donde estaban justo, justo, enfrente de la puerta de la habitación. Mi madre cuando quería era muy persuasiva y muy cabezota. Así que supongo que por agotamiento administrativo consiguió que las enfermeras de guardia le dieran no uno de sus somníferos, sino dos, ya que a ella uno no le hacía nada y dos pues tampoco. Cuando la vi entrar toda contenta con sus dos pastillitas se me quedaron los ojos como platos.

Todo intento de convencerla de que esas pastillitas no eran lo adecuado fue tirar agua sobre mojado. Así que esa noche antes de apagar la luz mi madre se tomó sus dos pastillitas, que según ella no hacían nada y nunca la dormían.

Menos mal que nunca la dormían, porque creo que yo aún no había conseguido encontrar una pose adecuada para intentar dormirme y ella ya iba por su segunda sinfonía para ronquido nocturno y orquesta en do mayor.

Si esas dos semanas habían sido muyyyy largas, no os podéis ni imaginar lo larga que fue esa noche. Lo del tatatatata como si fuera una gallina con ella no funcionaba, ni claclacla tampoco, ni el eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.

Si no puedes con ellos, adáptate a ellos. Así que encendí la luz y me puse a leer el libro que me había traído de casa. Bienvenido sea un libro sobre todo cuando quien te vigila se ha tomado dos bolitas y está roncando. Todo fue más o menos bien hasta que tuve que ir al baño y aunque la operación no había sido muy complicada y no estaba muy mal, una acababa de salir de quirófano y una manita para bajar de la cama se agradecía. Entonces fue cuando empecé a llamarla:

Mamá….

Mamaaaá…

mamíiiiiii….

mamaaaaaaaaaaaaaa….

¡¡¡¡¡¡¡MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAA…..!!!!!!

Nada, que no hubo forma, que cuando una estaba con la sinfonía del do mayor era do mayor o nada. Pasé entonces a la siguiente táctica, plan B.

El plan B consistió en tirarle todos los paquetes de clínex que tenía sobre la mesita a golpe de “Jeróooonimooooooo”. No le tiré el libro porque les tengo mucho cariño y el pobre libro no tenía la culpa de las bolitas. El plan B fracasó estrepitosamente, así que pasé al plan C.

El plan C consistió en llamar a las enfermeras para que me ayudaran a bajar de la cama. Este, como era de esperar, funcionó, porque las enfermeras de noche no se habían tomado bolitas para dormir. Tengo que decir que cuando entraron y se encontraron con el panorama de mi madre dormida a pata suelta con la  sinfónica y su cama rodeada con tres paquetes de clínex pues como que fue algo así de “si ya se lo dijimos que no eran necesarios y que con una bastaba”

Resultado de esa primera noche:

Mi madre se despertó superbién porque había dormido como un lirón

Yo tenía unas ojeras que parecía el Fernando Morán cuando era ministro y encima tenía dolor de cabeza por no haber dormido nada

Cerca de su cama estaban mis clínex

Yo me había leído como medio libro de un tirón y tenía los ojos rojos y un sueño que ni os cuento

Ella sólo pensaba en llamar a mi padre para que cuando viniera a verme le llevara las pastillas de dormir que tanta falta le hacían. Que esa noche con los nervios, las que le habían dado no le habían servido de nada y no había podido pegar ojo en toda la noche. Me pregunto que porras debió soñar.

Cuando le conté lo ocurrido no se lo creía. Lo de los clínex le sorprendió, es cierto, ella no recordaba haber dejado clínex alrededor de su cama. Cuando las enfermeras que habían estado de noche se lo contaron antes de irse pues como que las miró como si le estuvieran diciendo que en Marte la última moda en zapatos era con plataformas rosas y estrellitas verdes.

Yo lo siento, pero una hija tiene que hacer lo que tiene que hacer, y una madre tiene que hacer lo que tiene que hacer. Y como allí la única hija y madre y además paciente era mi menda lerenda, pues cuando vino mi padre le conté el sarao nocturno que me había tocado. Invité “discretamente” a mi madre que volviera a empaquetar sus pertenencias y se volviera a mudar a su casa y esa noche, of course, dormí sola, con el mando de las enfermeras cerquito, pero sola. Y señores, que a gustito se duerme cuando a una la han operado y no tienes ninguna madre cerca que se haya tomado unas pastillitas de Orfidal.

Receta fácil: ensalada tibia de patata, cebolla y bacon

1 Nov

Hola a todos. Esta semana he visto que algunas webs se habían apuntado a algo llamado Reto “A fuego lento”, lo podéis ver comentado por ejemplo en la web de Amagic mother. He visto que lo que se proponen es que durante un mes entero cocinar solo cosas con productos naturales y frescos, evidentemente, si se necesita una lata de atún pueden cogerla, no creo que todo el mundo esté en condiciones de hacer un atún en conserva casero, vamos, que lo que quieren evitar es los precocinados o procesados.

Esta iniciativa me ha llamado un poco la atención, porque no se si es que yo estoy criada en otra época o qué, pero lo cierto es que en esta casa cosas precocinadas se hecha mano de ellas muy de tanto en tanto y normalmente para cubrir alguna urgencia. La mayoría de los productos que acaban sobre la mesa son digamos “artesanales”. Así que he pensado que si os puedo aportar una pequeña idea de cocina sencilla y natural tal vez os pueda solucionar una cena, quien sabe.

Esta receta no es familiar, de hecho está en nuestra casa desde este verano. Terremoto es un sibarita de la cebolla, le encanta, a este niño le ponen cebolla en el plato y es feliz, así que en casa las cebollas se compran de dos o tres kilos por semana, al menos. Os he dicho unas cuantas veces que tengo la suerte de ir a comprar a un mercado donde los payeses venden sus productos, un día tengo que haceros una entrada de esto. Pues bien en este mercado, en uno de los puestos donde compro las verduras, despacha un chico que está casado con la hija de los dueños. Este chico suele estar muchas veces, pero no siempre porque su profesión es la de cocinero, que es la misma que ejercieron su padre y su abuelo.  Pues bien, un día de verano que estaba el mercado un poco tranquilo aprovechamos para hablar de recetas y me dijo:

-Mira Laura, te voy a contar una receta de ensalada tibia que suelen hacer en Alemania y que es muy fácil de hacer y seguro que a Terremoto le encantará.

Y tengo que reconocer que ha resultado deliciosa y realmente es muy buena. No se si es muy alemana o no, pero allí va.

Ingredientes:

Patatas para hervir

Cebolla

Bacon

Aceite de oliva y sal

Preparación:

Se toman unas cuantas patatas grandes y hermosas de las de hervir, dependiendo de la cantidad de comensales. Se ponen a hervir en un cazo con agua y sal. Yo las pongo con la piel y las pongo desde el principio cuando aún el agua está fría, no cuando hierven. Sé que están hechas, cuando al pincharlas con un tenedor este entraba bien. Se sacan, se dejan enfriar un poco y se pelan. La piel sale muy bien cuando la estiras con los dedos.

Hice las patatas hervidas con la piel porque guarda mejor sus propiedades, tiene el sabor mejor, se desmiga menos y un amigo mio me dijo que así no engordaban tanto. Esto último no lo tengo comprobado, pero lo comento por si le interesa a alguien.

Pues bien, pelamos las patatas y las cortamos en trocitos dentro de un bol o ensaladera.

Mientras habremos cogido una sartén antiadherente, habremos puesto un chorrito cortito de aceite y habremos sofrito bastante cebolla cortada en cuadraditos grandes pero finos, dadle una ojeada a la foto y lo entenderéis. En la sartén pondréis la cebolla cuando el aceite esté caliente. Las saláis, removéis un poco y luego bajáis el fuego y la tapáis con una tapa de una olla. Así dejáis que se haga, si es a fuego lento y tapado se pocha lentamente y se hace muy bien. Yo como pongo bastante estoy unos veinte minutos, pero id mirando. De tanto en tanto dais alguna vuelta para aseguraros que no se pega.

Cuando la cebolla esté bastante hecha es el momento de poner en la sartén el bacon cortado a cuadraditos. Si alguien por motivos de régimen, alergias y otros motivos, no puede o debe tomar bacon, he pensado que con los embutidos de pechuga de pavo se podría lograr algo también bastante sabroso, aunque yo no lo he probado.

Cuando el bacon ya está hecho lo único que hay que hacer es añadirlo a las patatas, remover y servir. No suele ser necesario agregar ni sal ni aceite, ya que la cebolla lleva un poco de aceite y el bacon le da el toque salado. Como veis una ensalada tibia que va bien en cualquier época del año y para estos días no está mal, que tanto puede ser un plato único como acompañar… no se, ¿una tortilla?

Os dejo que seáis vosotros los que improviséis y bon profit.

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