A los niños hay que hablarles como personas, no como pequeñajos.

12 Feb

No es la primera vez que hago un post comentando la forma en la que hemos de hablar a nuestros hijos. No sé si muchos lo sabéis, pero en ocasiones los mallorquines solemos emplear muchos diminutivos, sobre todo con los niños. Evidentemente, yo soy una de esas personas que tenía este defecto. Me costó mucho quitarme esta manía, pero creo que al final lo he logrado, al menos he mejorado considerablemente.  Cuando Terremoto era pequeño intenté no caer en este fallo. Los niños son pequeños, no idiotas. Puesto que uno de sus problemas era la comunicación, era cuestión de que ya que se le enseñaba, que al menos se hiciera de la forma más correcta, sin diminutivos ni eufemismos. Porque tampoco era cuestión de enseñarle unas cosas para después al cabo de poco tiempo hacer un borrón de todo y enseñarle lo mismo pero de otra forma.

Recuerdo que una vez cuando Terremoto aún era pequeño pero ya iba al cole actual, su padre y yo fuimos a una reunión que se daba en el cole. En esa época su padre aún no se había metido en el APA y los dos íbamos un poco perdidos con los sitios. Vimos una habitación en la planta baja que estaba abarrotada de gente y supusimos que era allí. Pero no, nos habíamos colado. Aunque estuvimos unos minutos a darnos cuenta de ello. Al principio quedamos alucinados del nivelazo de explicaciones y objetivos que nos estaban dando. Una psicóloga comentaba precisamente la importancia de lo que acabo de exponer y como se tenía que enfocar a los alumnos. Estaba poniendo un ejemplo de astrofísica y sinceramente me quedé con la boca abierta pensando si a nuestro Terremoto le estaban dando esta materia y con este vocabulario. Creo que eso fue el detonante de preguntarnos que estábamos en el aula equivocada. Mi ex y yo fuimos a preguntar a una chica que había cerca de la puerta y evidentemente, nuestra reunión era en otra aula. Esa era una reunión de profesores de instituto que no sé porque motivo se había realizado en las dependencias del cole.

Terremoto aprendió mucho vocabulario de las películas de video, y por eso le fomenté su uso, para que aprendiera las palabras y lo mejor de todo es que aprendía a usarlas bien y en un contexto adecuado. Desde entonces siempre que me ha pedido algo se lo he intentado explicar de la forma más adaptada a su razonamiento y con las palabras más técnicas que he podido encontrar. Si alguna le fallaba aprovechaba para explicarle su significado e ir introduciéndoselo.

Cuando nació Tsunami también adoptamos este sistema y lo cierto es que nos funcionó muy bien. El pequeño resultó ser una esponja que pillaba en un plis plas toda palabra nueva que apareciera ante sus oídos. Era interesante ver cómo te pedía una palabra lo que significaba o bien él mismo te daba una definición y te pedía como se decía eso. Te escuchaba atentamente y en una pequeña fracción lo memorizaba y te lo repetía, normalmente de una forma muy correcta y fidedigna al primer intento. Luego como si de un reto se tratara, te iba pidiendo esa palabra durante los siguientes días hasta que ya la había incorporado a su vocabulario.

Hace un par de veranos, cuando Tsunami tenía dos años estaba jugando a nuestro lado. Yo cosía algo y su padre para variar estaba leyendo el libro de turno.  Entonces se nos acercó el peque con un objeto que había cogido del coche de papá. Era un codo de fontanería. Me lo enseña y me pregunta que es. Lo miré, dejé la costura y le expliqué que aquello era un útil de fontanería, que era la parte de una cañería. Este objeto en cuestión facilita la unión de dos tubos para conseguir que cambien de dirección. Se le llama codo y el que tiene Tsunami es de metal dorado. Tsunami se lo quedó mirando con mayor curiosidad que antes.

-¡¡Ooohhh!! Y la cañería ¿para qué sirve?

-Para transportar agua y que salga por el grifo, es algo parecido a la pajita del zumo. Sabes que las pajitas del zumo tienen una zona que se dobla para que Tsunami pueda chupar cómodamente con la boca, pues las cañerías emplean esta pieza para hacer ese giro y así el agua llega a los grifos.

Tsunami se lo siguió mirando con interés. Entonces decidió que tenía que tener una segunda opinión y puesto que lo había encontrado en el maletero del coche de papá, se acercó a él con el preciado objeto en sus manos y le hizo la misma pregunta que a mí.

-Papá, ¿qué es esto?

Entonces papáTsunami dejó el libro, lo cogió, lo fue girando y mirando el tiempo que le decía: Esto Tsunami es un codo de latón de ¾ de pulgada, con conexiones rosca hembra.

Yo me quedé parada mirando fijamente al peque. Tsunami se lo pensó un rato y al final consiguió decir “¡Ah!” y se fue. La verdad es que si nos hubiera repetido todo eso en ese momento me hubiera quedado de piedra. Cuando Tsunami siguió con su vida le sugerí al pater de la criatura que estaba muy bien lo de hablar a los niños usando el vocabulario correcto, pero si no creía que para un niño de dos años ese era un nivel algo avanzado.

Desde que ocurrió esta anécdota han pasado dos años, ahora Tsunami es un nene de cuatro años (y medio) que sigue lleno de curiosidad y con ganas de aprender muchas cosas. Este año en el cole no hay libros para este nivel. Los maestros preparan material de aula y lo que hacemos los padres es pagar las fotocopias. En el primer trimestre de año han tratado varios temas. La profesora les proponía dos temas y ellos votaban con cual querían empezar y luego se daba el otro. Entonces empezaban a trabajar aquello durante unas semanas. Uno de estos temas han sido las mariposas. Cuando nos dieron los trabajos de aula estas navidades, nos sorprendió todo lo que habían hecho en la clase. Primero había una hoja donde se habían apuntado lo que había dicho cada niño que conociera sobre el tema. Luego en otra hoja estaba anotado lo que a cada niño le interesaba más del tema. Las siguiente hojas eran explicativas de todo el ciclo del animalito, de su estructura física, de sus hábitos, si hábitat. La última hoja era un vocabulario algo más reducido de las partes físicas de la butterfly en inglés.

Leer todo aquello fue un gran alivio. En ese preciso momento averiguamos de donde se había sacado Tsunami el día anterior la mega extendida explicación de “mira mamá esta mariposa tiene una espiritrompa muy larga para comer, la emplean para coger su comida de las flores y entonces la alargan y es asíiii de grande, luego cuando ya han comido la recogen en una espiral muy mona que está justo debajo de su nariz”… y yo que llevaba cuarenta y ocho años diciendo que aquello era la trompa esa que usan las mariposas para comer y va y me viene ahora un pequeñajo de cuatro años enseñándome que aquello se dice espiritrompa… si ya decía yo que lo mejor es enseñarles las cosas por su nombre sin eufemismos, agilipollamientos, ni cosas por el estilo. Ahora han dado la circulación de la sangre y empiezan con el cuerpo humano en general. A ver con que nos sorprenderá dentro de nada este pequeño. Miedito me da.

2012 Tardor 256

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7 comentarios to “A los niños hay que hablarles como personas, no como pequeñajos.”

  1. MisMellis 13 de febrero de 2014 a 10:06 am #

    El cerebro hasta los cinco años tiene una esponjosidad sorprendente y es capaz de asumir un número sorprendente de cosas. Yo siempre he hablado a mis hijos como si fueran adultos y el resultado es que ambos tienen un vocabulario muy amplio y han asumido conceptos bastante complicados. El otro día veíamos un libro sobre animales y había orangutanes, gorilas y chimpancés, Princesita me explicó que los gorilas tienen el pelaje (ojo que dijo pelaje y no pelo) negro y que los orangutanes naranjas y que eran monos grandes, pero que luego estabán los titís que eran chiquitines. Me quedé flipando por la clase de biología que me dió y no contenta con eso me explicó donde vivían los osos polares y donde los pinguinos usando el término polo norte y polo sur. Repollete después de la clase de Princesita me preguntó que era el polo norte.
    A mi personalmente me gusta explicarles las cosas, adaptándome un poco claro, pero con un vocabulario amplio. Princesita habla mucho, muy claro y usando palabras sorprendentes, dice mi madre que es como yo de pequeña y quizá sea por la forma en que les he hablado. Nunca he usado diminutivos ni nada parecido, cada cosa tiene su nombre y hay que usarlo. Cuando fuimos de vacaciones este verano (aún no tenían tres años) me sorpendieron cuando paseando por el puerto van y me dicen : “mamá estamos paseando por el paseo marítimo” jajajaja me reí un rato porque no se de donde han sacado ese término teniendo en cuenta que nosotros somos de plena meseta castellana y no usamos ese palabro.
    Me ha encantado la entrada y da para mucho.

    • Laura 13 de febrero de 2014 a 10:56 am #

      Jajaja, a tú Princesita la podríamos juntar con Tsunami y seguro que entre los dos se ganan una silla en la RAE y nos mejoran incluso el diccionario. En alguna ocasión yo también me he preguntado de donde han sacado algún “palabro”, jajaja. Luego si consigues que te lo cuenten resulta que de unos dibujos, un libro o una charla que tuvistes hace tres meses con tu pareja en la habitación del fondo del todo de la casa y a puerta cerrada para que los peques no te molestaran…, si es que son.
      Ahora con la experiencia bronquioril del peque cuando va al pediatra ya le suelta su cuadro médico así por las buenas, en plan “tengo tos seca de perro, no de la normal y toso por la mañana y la noche. Mamá dice que no tengo fiebre y….” después de las clases de cuerpo humano y circulación sanguinea ya me lo veo discutiendole al médico Vademecum en mano sobre la idoneidad del apiretal o el dalsy para sus toses secas de perro. Un beso y sigamos nombrando las cosas por su nombre, palabro, palabrota, palabreja.

  2. Mo 13 de febrero de 2014 a 7:44 pm #

    Totalmente de acuerdo. Yo a veces hablando con peque usaba palabras más “sencillas” para explicarle las cosas (sobre todo con tecnicismos, etc.) y al final he acabado usando las palabras que corresponden, y creo que es mucho mejor!
    Besotes!
    PS: Recibiste mi correo??

    • Laura 13 de febrero de 2014 a 9:10 pm #

      Es que muchas veces quienes complicamos las cosas somos los mayores, no los peques. Si un pequeño es capaz de entender que una pupa es que se ha hecho daño, porque no le enseñamos a decir herida, golpe, rasguño… o bien si le enseñamos que chicha es algo bueno para comer porque no le enseñamos a decir lomo, bistec, entrecot, chistorra, morcilla y así de paso aprende vocabulario y nos ahorra problemas cuando luego nosotros hemos de descubrir que clase de chicha en concreto es la que quiere para cenar.
      PD: Recibí tu correo y tuve una maratón para ir a buscar una tela, porque como no coso no tengo en casa. Conseguí enviarla y supongo que le habrá llegado, Amagic no me ha dicho que le haya llegado, pero veo en su blog que está muy liada, así que tampoco le he preguntado. Por cierto, sabes si sigue evolucionando bien nuestra Calvita. Leí que le habían quitado ya algunos tubos y que iba poco a poco mejor, pero no se nada más ni si ya la han operado ni nada.
      Un beso.

      • Mo 14 de febrero de 2014 a 7:01 pm #

        Ok!! Ya vi en los correos que tu tela ha llegado perfectamente 🙂
        No sé mucho, pero lo que sé es que las cosas siguen bien (ya la han operado)…guerreando!
        Muas!

  3. ¡Mama qué sabe! 17 de febrero de 2014 a 3:50 pm #

    Vaya! Siempre se lo digo a mi marido: no esperes que te entiendan si no eres capaz de hablar su lenguaje… Creo que como toda lengua, está viva y en constante modificación (más que ninguna) y hay que tratar de ajustarnos. Pero sí es verdad que tendemos a creer que son demasiado pequeños para… y nunca suelen ser demasiado pequeños.
    Como siempre, reflexiono mucho cuando te leo. Me alegro de que los bajones blogueros sean más pequeños que tu grandeza y generosidad bloguera 😉

    • Laura 17 de febrero de 2014 a 10:15 pm #

      Esta noche cuando Tsunami se ha ido a limpiar los dientes, su padre le ha puesto sin querer un poco de nuestra pasta. El peque se ha dado cuenta y le suelta a su padre “papá, te has equivocado, esta pasta de dientes no está conformada para nenes, esta pasta de dientes está conformada para papás” Así que como ves, nunca suelen ser demasiado pequeños.

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