¿Abstemio en un mundo de alcohólicos? ¿Realmente es así? (Segunda parte)

2 Dic

Hace unos meses vi en una web Directo al paladar, un artículo que se llamaba “ser abstemio en una sociedad alcoholizada”.

Una de las cosas que más me sorprendió fue que precisamente alucinaran de cómo era que una persona abstemia podía sobrevivir y ser aceptada en una “sociedad de borrachos” o propensa a la bebida. Estoy empezando a pensar que yo debo vivir posiblemente en otro planeta. Vale que se bebe, vale que hay botellones, vale que hay comas etílicos, vale que una parte de los turistas que nos llenan a zonas tipo El Arenal y Punta Ballena ya bajan del avión beodos perdidos o casi. Pero llegar a denominar nuestra sociedad como de borrachos, creo que hay un buen trecho. La crisis ha golpeado fuerte y también es cierto que hay personas que van pidiendo por la calle, para decirte que allí hay una plaza de parking, por ejemplo. Unas horas después cuando vas a buscar el coche te encuentras que aquello que habían pedido para comer se ha gastado en tintorro de brick y van trompas abrazados zigzagueando de un lado a otro de la calle. Esto es lamentable pero cierto, pude encontrarme con ello hace unos meses y no precisamente en un barrio marginal desarraigado, sino cerca del trabajo.  Es cierto que hoy se pasan malos momentos y que en la vida muchas personas pueden pasar malos momentos, pero afrontarlos bebiendo para no ser conscientes de lo que ocurre, no me parece la mejor de las soluciones para ponerle remedio. Viene a ser algo así como la criticada actitud del avestruz escondiendo la cabeza, pero en versión socialmente más aceptada.

Cuando tenía veintiséis años trabajaba de auxiliar administrativa en un centro de acción social y de un día a otro nos montaron allí un centro de desintoxicación de alcohólicos y drogadictos.  En su día os hablé del mundo de la droga. Os puedo asegurar que todos los alcohólicos que pasaban por allí te pedían que por favor los desengancharas para que pudieran volver a llevar una vida digna y normal y no ser la vergüenza de su familia. Tal vez el llegar a esta conclusión de que tenían un problema y necesitaban una ayuda era uno de los pasos más difíciles que dieron. La recuperación no era fácil y siempre te contaban de alguien que les ofrecía invitarle a copas para luego reírse de él o ella (curiosamente había muchas más mujeres que hombres, al contrario que con los drogadictos que había más hombres que mujeres). Había bastantes amas de casa, madres de hijos ya mayores, que no acababan de encajar ni su falta de protagonismo ni el paso del tiempo, que sus maridos no prestaban tanta atención como antes, o al menos eso creían y que por aburrimiento habían empezado a ir bebiendo cuando estaban solas. Poco a poco aquello se les fue yendo de las manos hasta que realmente surgió el problema.  En general, los alcohólicos, te contaban que era difícil ir por la vida sin catar nada de alcohol. Antes de seguir quiero deciros que un abstemio no necesariamente es un enfermo alcohólico. Hay muchas personas que por su propia voluntad eligen esta forma de alimentarse, igual que uno elige ser vegetariano u otro un adorador del chuletón. Evidentemente para la recuperación de un alcohólico es aconsejable no volver a probar nunca nada más de alcohol, ya que luego es difícil de controlarse y las recaídas son siempre mucho peores.  Por eso en ocasiones y de forma errónea se ha relacionado al abstemio con un ex-alcohólico

No sé si sabéis que tengo una amiga que es médico. Hace tiempo le pregunté sobre el tema del alcoholismo. Me respondió que el alcohólico no es esa persona que se pone a beber y acaba borracho perdido, bueno, estos lo son efectivamente. Sino que hay muchos alcohólicos que muchas veces no se detectan porque no se emborrachan, llevan muy bien eso de ingerir licor y hablan y razonan bien, de hecho pueden hacerlo mejor a partir del momento en que beben algo. El alcohólico es esa persona que es incapaz de estar un día o una semana siguiera sin catar una bebida alcohólica, cada día necesitan su dosis. Son esas personas que cuando llegan a una ciudad nueva al día siguiente ya se conocen todas las tascas del barrio y a los dos días son íntimos del dueño del bar. Son esas personas que se pasan la vida alabando las virtudes del vino o de tal bebida porque eso de que haya otras personas que no apoyen su debilidad o no lo comparta les cabrea y les intranquiliza. Son esas personas que se ríen de ti y te insisten en que tienes que beber porque el agua es para las ranas y chica mira lo que te estás perdiendo, además una copa no hace daño o te pone la piel guapa o según los últimos estudios es bueno para el corazón. Son esas personas que lo hacen tan insistentemente que acabas hasta los ovarios de ellos y finalmente les dices de mala manera que te dejen tranquila y no insistan. Ellos se callan a regañadientes y no acaban de entender cómo es que tú no puedes compartir esa adoración por tal preciada bebida.

Pero si exceptuamos estos casos, que también me los he encontrado, mi vida no ha tenido ningún problema. Ni mi vida social se ha visto mermada, ni me lo he pasado peor, ni mis amigos me han discriminado. Al contrario, soy el chollazo. En las cenas siempre lo dividíamos todo por comensales, teniendo en cuenta que yo sólo bebía agua y encima era la que solía llevar el coche, así que nadie se quejaba de mi abstemia. Eso sí, una no bebe pero no es tonta, así que siempre me pedía el postre que más me gustaba de la carta y que nadie se quejara, que un postre por muy carillo que fuera siempre era más rentable que tres botellas de Mateu Rosé y los aperitivos.

Muchas veces he pensado que posiblemente mucha gente beba, primero por la presión social y cultural, pero también porque en algún momento de su vida no han tenido la personalidad suficiente de anteponer sus gustos a los del grupo. Es algo parecido con lo que ocurre con el tabaco.

Si somos sinceros, la primera vez que tomamos alcohol o damos una calada al cigarrillo de turno, no es que nos entusiasme demasiado. En mi momento, como muchos otros di un sorbo y una calada y no me gustaron. Así que para que me voy a empeñar en engancharme a algo que ni me ha gustado y encima su consumo me puede producir problemas y para más inri es caro. Sinceramente, si tengo un bajón o me da una depre le pego un mordisco a un trozo de chocolate negro, que es más barato y más sano y no fastidio a nadie tomándolo. Además, ni los bombones ni ninguna comida se han convertido en algo necesario e imprescindible para mí vivir diario. Vamos, que me puedo pasar meses o años sin catar un bombón o una tableta de chocolate y no me pasa nada. Pídele tú a un alcohólico que esté meses sin tomar una copa y verás lo que es una adicción.

Así que al menos puedo confirmaros que en mis cuarenta y siete años largos de existencia me lo he pasado muy bien tomando un refresco, un zumo o un vaso de agua. También puedo decir que para la foto de mi boda cogía una copa de cava, pero luego la dejé y brindé con una copa de zumo de naranja. Dudo que eso tuviera algo que ver con mi posterior divorcio y si algún día me volviera a casar posiblemente ya ni cogería la copa de cava para la foto. Me gusta ser yo misma y tener mi propia personalidad. Cuando he tenido algún problema, que he tenido muchos, los he afrontado buscando soluciones, muchas veces ha costado muchísimo encontrarlas y me he hundido hasta el fondo, pero nunca se me ocurrió olvidarme de ellos, al contrario, sólo llegando a ser consciente de ellos pude asumirlos y llegar a una decisión.  He conocido personas diferentes y puede que la primera vez que oyeron que no bebía se sorprendieran un poco. También es posible que alguna vez me hayan ofrecido una copa y luego se han acordado de mi decisión, pero no sé si he tenido suerte o es que he pillado a gente maja, casi nunca se han reído de mí o me han insistido. Ellos saben que es mi elección y tampoco les hago daño a ellos ni les afecta. No sé, es posible que ser mediterráneo y abstemio te convierta en una especie de bicho raro, pero yo al menos nunca me he sentido así. Me ha fastidiado por ejemplo, la costumbre que hay por la península (en Mallorca no hay tanta tradición) de ir de cervezas y que te inviten a una tapa y en cambio sí pides otra cosa no te dan nada y tienes que pedirlo. Sé que no en todos los sitios es así y es de las pocas cosas que encuentro flagrantemente  discriminatorio, pero bueno, tampoco pienso sucumbir al alcohol por una tapa, unos pinchos o un plato de patatillas, faltaría plus, que una tiene su personalidad y muy orgullosa me siento de ella.

Mis hijos saben que el alcohol es una bebida de adultos, en casa no se suele tomar y de momento no han dado signos de interesarse por ello. Mis amigas que tienen hijos más mayores tienen de todo, algunas que han tenido auténticos problemas y otras que siempre les han dicho que pueden beber pero que no quieren que lleguen beodos perdidos. También les han añadido que si alguna vez tienen algún problema o se han pasado y no se encuentran bien que las llamen, sea la hora que sea, que no se enfadaran con ellos.  No sé si es por esa confianza en los hijos o por otros factores, pero lo cierto es que estas son las que menos preocupaciones en este respecto han tenido. Los hijos saben que pueden confiar plenamente en los padres y les corresponden.

También hay algunos hijos de mis amigas que han elegido el mismo camino que en su momento elegí yo y simplemente no beben bebidas alcohólicas y se lo pasan fenomenal como hice yo en mi época.  Sinceramente, yo no me he sentido discriminada, ni me lo ha pasado peor. Recuerdo perfectamente las cosas que he hecho en mi vida y no tengo continuas, ni periódicas ni peligrosas lagunas en mi mente. Aprendía a afrontar los problemas y buscarles soluciones. Aprendí que hay momentos buenos y momentos malos pero que no era necesario emborracharse para celebrarlo o emborracharse para olvidarlo. Aprendí que yo podía ser yo misma sin tener que seguir a la masa como un borrego y que tampoco les hacía daño a los demás siendo así. Aprendí que la emoción de los deportes es la misma y que para celebrar un triunfo se podía tomar un refresco, una agua, un zumo o incluso un café. Y puestos a decir ventajas, las comidas en los restaurantes me salen más baratas, jajaja. Hay que mirar todos los aspectos positivos de la vida ¿no?

Así que como le dije una vez a una sorprendida señora “yo ni fumo, ni bebo ni voy con mujeres, sólo con su hijo que de momento es el único vicio que tengo” 😉

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7 comentarios to “¿Abstemio en un mundo de alcohólicos? ¿Realmente es así? (Segunda parte)”

  1. Mo 3 de diciembre de 2013 a 12:59 pm #

    Jajajaja! Esa última frase es antológica!
    Es un tema interesante…Yo sí bebo alcohol, y a decir verdad me gustaría beber algo menos, porque cuando un vino me pirra…Pero de momento me estoy quitando de la Coca-Cola, vayamos por partes, jajajaja!
    Muas!

    • Laura 3 de diciembre de 2013 a 4:57 pm #

      En casa siempre hay alguna latita de coca-cola, pero duran mucho. Más que nada porque en ocasiones a uno le apetece algo con burbujas y muy frio o bien sin las burbujas van bien cuando uno tiene el estómago revuelto. A mí como más me gusta es sin burbujas y en ocasiones (pocas) tengo necesidad de tomar un sorbo, imagino que debe coincidir con alguna bajada de azucar o así, porque sino no me lo explico. La Coca-cola si se abusa puede fastidiar a los huesos o ayudar a la diabetes. He conocido dos casos una amiga mia se la prohibieron porque se descalsificaba (entre otros problemas que tenía eso no la ayudaba) y otra conocida se tomaba la coca-cola como si fuera aire para respirar… eso y los cafés con tres azucarillos y pasteles… y no engordaba… pero acabó con una crisis diabética y actualmente se pincha. Así que todo en exceso es malo, hay que saber moderarse con las cosas.
      Ánimo en tu campaña de desintoxicación por partes. Ciao bambina.

  2. Anny 9 de diciembre de 2013 a 12:27 pm #

    Hola! He llegado aquí por casualidad y he de decirte que yo… tampoco bebo alcohol ni fumo. En su momento, lo probé y no me gustó y hoy en día, todavía hay gente que me pregunta ¿y por qué? ni una cervecita, o un vinito? Pues no, porque no me gusta su sabor y me miran un poco “sorprendidos” pero mi grupo de amigos tampoco es de los que beban mucho, sólo un vinito en la cena y poco más, así que en eso tengo ventaja, jejeje.
    ¡ah! también he oído la frase “¿y cómo aguantas sin beber nada de alcohol? ¿no te entre sueño? Yo si estuviera como tú ya estaría durmiendo porque estaría aburrid@” pues no! porque mi ventaja es que cuando me levanto al día siguiente no tengo resaca ni tengo que pasarme un domingo dormitando en el sofá y aunque sólo duerma 4 horitas (tengo un peque de 5 añitos) puedo seguirle el ritmo sin problemas y acordandome de todo!!!
    Un saludo!!

    Anny

  3. Anny 9 de diciembre de 2013 a 12:28 pm #

    ¡Ah! y tampoco bebo coca-cola y zumos azucarados pocos! Yo suelo ser de las que no se despega de la botellita de agua y si me apuras un poco me bebo una tónica pero tampoco es lo normal. Me sientan un poco mal las bebidas con gas, así que… aguita pa’l cuerpo!

    • Laura 10 de diciembre de 2013 a 11:08 am #

      Hola Anny, veo que no soy la única en este mundo que prefiere el H2O en lugar que la fermentación etílica, jajaja.
      A mí nunca me han pedido si me aburria, quizás porque salía poco pero cuando lo hacía era de las más marchosas, yo he sido de esas que ha erosionado las pistas de baile allí donde estaba, así que lo de aburrirme más bien poco.
      Uno de los comentarios que más me ha sorprendido que me han hecho fue una chica que querían tener un peque pero me dijo que lo de estar nueve meses sin beber y fumar le tiraba para atrás a la hora de quedarse embarazada… sinceramente, si lo único que le tiraba para atrás era eso, no acabo de ver muy clara real deseo de maternidad.
      A mí la tónica o el bitter sin tampoco me gustan. Dirán lo que quieran pero yo al bitter le noto un toque alcohólico por mucho sin que lleve.
      Encantada de haberte tenido por el blog y que nos hayas dejado tu comentario. Hasta otra y felices fiestas, chin-chin con vasito de aguita pa’l cuerpo bien fesquita.

  4. the black bat 8 de abril de 2015 a 6:46 pm #

    La sociedad si es alcoholica y te molesto el articulo de “Ser abstemio en una sociedad alcoholizada” porque tus amigos son unos alcoholicos de mierda. ¡Carajo! el que escribio el articulo del que te quejas es alcoholico pero al menos es honesto.

  5. Una sociedad muy alcoholizada 14 de agosto de 2017 a 3:22 pm #

    El problema de esta sociedad es excluir el alcohol del resto de drogas y no es más q eso una DROGA, me choca mucho esta sociedad de paradigma aprendido, el alcohol es bueno, con moderación…… Bla bla, pero como pille a mi niño consumiendo otro tipo de droga……
    Tomate unas cervezas…

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