Ideas para disfraces de carnaval: El año pasado Terremoto fue de astronauta.

24 Ene

Creo que no lo había comentado, pero si lo había hecho vuelvo a decirlo. Terremoto me tiene estresada. Bueno, en ocasiones me tiene estresada en muchos sentidos, pero en este caso es en el tema de los disfraces. Al niño siempre le ha gustado disfrazarse, desde pequeño y a mí me encanta hacerle los disfraces más que comprarlos si es posible. Supongo que todo viene de un trauma infantil en el que mi prima siempre llevaba disfraces superchulos y varios distintos cada año y mi madre pasaba del tema y sólo tuve uno y comprado. Así que aunque yo no sepa coser como mi madre, que de soltera era sastresa, pues tengo imaginación, ganas y ahora a nuestro querido “Google Gran Invento”.

Cuando Terremoto era pequeño me faltaba este último paso de inspiración y me las tenía que apañar sin información adicional tecnológica. Ahora, cuando me lanza su reto disfrazil del momento voy y miro imágenes a ver si alguna me inspira. Terremoto ha sido de los que me ha hecho hacerle disfraces de lo más variopinto:

–          El disfraz del malvado emperador Zurg, porque el que vendían de Buzz no lo quería. Él lo quería del malo, con máscara casera con cuernos.

–          He hecho un disfraz de cocodrilo investigador privado tipo Sherlock Holmes. Vamos, todos los inconvenientes de un cocodrilo y todos los de un personaje de Arthur Conan Doyle.

–          También ha pasado por otros más convencionales de vaquero, mosquetero, caballero medieval.

–          De villano, así, sin más pistas. ¿Que a ver como se hace uno de villano sin más datos?

–          De alienígena. Este que aparentemente parecía fácil fue una odisea ya que tonta de mí se me ocurrió pedirle que me lo dibujara para saber como lo quería. Así que él había hecho el dibujo en un papel y tenía que ser igualito igualito al del dibujo… El próximo día le quito las ceras y no le pido que me lo dibuje. Eso me pasó por bocazas con un niño creativo. Al final hablando con una de mis compañeras de trabajo me dijo que ella tenía un pijama que le había regalado su hermana y ella no usaba porque era muy caliente. Milagros que en ocasiones ocurren, el pijama era igualito y con los mismos colores que el uniforme del dibujo de Terremoto. Al día siguiente Terremoto recibía de regalo un pijama nuevo que mamá requisó automáticamente para tunear. Por su parte Terremoto hizo en una cartulina un mapa de invasión de la tierra que acompañaba al alienígena.

–          De capitán pirata, no os vayáis a creer que de tripulación  con cuatro cosas y una espada. No. Tenía que ser de capitán como mandan los buenos cánones del corsarismo, la piratería, los bucaneros y demás picarescos códigos de la Isla Tortuga y los Siete Mares. Este también fue acompañado con cartulina enrollada y lacrada del mapa del tesoro, faltaría más.

–          De cocodrilo. Tengo que decir que este ha sido uno de los dos únicos que fue comprado, concretamente en un viaje a Barcelona. Por suerte me libré de hacerlo… ufff

Tendría que mirar ahora todas las fotos ya que he perdido la cuenta de los disfraces de carnaval, eso sin contar los de Halloween y los del teatro que hizo una temporada en el cole.

Cuando se acercan las fechas de carnaval, que no sé por qué extraño motivo siempre me despisto y me doy cuenta una semana antes de la fecha. Suelo sondearle, por eso de si hay suerte y se puede comprar o aprovechar algo y no acabo como loca buscando una remota posibilidad de realizar eso que él decida. Si no es lo que decide, la tenemos más liada que una madeja de lana con un gato cerca. Así que la sentencia del año pasado fue: “Mamá, este año he decidido que quiero ir de astronauta”. Allí quedaba aquello. Cuando se lo comenté a mi ex se quedó blanco como la nieve. Nunca hemos entendido que tiene nuestro Terremoto en contra de los disfraces de pirata hechos con cuatro parches cosidos, un loro de peluche y una camiseta de rayas. Antes de que a mi ex le diera el telele pensando como montarlo, yo ya había buscado inspiración por Google y este fue mi plan de ataque:

Mi ex se vino una tarde a casa para su confección. Ha sido la única vez que él ha intervenido en la creación de un disfraz y tengo que confesar que ha sido de los pocos disfraces en el que nosotros nos lo hemos pasado pipa y el pobre Terremoto estaba hasta el moño de nosotros tres. Sí, digo tres porque mi pareja ante la juerga que montamos, también decidió sumarse a la tortura del pobre Terremoto y pasárselo pipa a su costa.

Previamente a esta cita ya había pasado por el Leroy Merlín para comprar los principales ingredientes del mono interestelar. Sí, habéis oído bien, he dicho por el Leroy, no por una tienda de telas. En la tienda de manualidades compré unos retales de fieltro pero la parte importante del disfraz se adquiere en una ferretería de las de electricidad y fontanería. La compra y aportación de otras fuentes fue más o menos esta:

– 1 mono blanco de pintor.

Descubrí que hay unos monos de pintor hechos con un tipo de tela-papel… no se como se debe decir eso, que son bastante resistentes y pues coserlos o cortarlos sin tener que pespuntear y todo eso que enreda tanto con el uso de ciertas telas. Son unos monos muy baratos y chulos ya que por delante van cerrados con cremallera y todo. Evidentemente la talla más pequeña de adulto le venía algo grande, como la distancia de la Tierra a Marte. Pero mamá es previsora en estos aspectos antes ya le había martirizado probándoselo y cortando y poniendo otra vez el elástico en los puños y bajos de los pantalones y dando un par de puntadas en hilo blanco para cerrar bien las cuatro aberturas.

– 3 ó 4 cintas aislantes de diferentes colores. Mi ex se trajo todas las que tenía tiradas por casa de diferentes arreglos de chapuza-manitas-caseros que en algún momento de su vida había desarrollado.

– 1 trozo de tubo negro flexible de los que se usa para pasar por dentro los cables de electricidad.

– En casa tenía etiquetas sobre las que imprimí unos cuantos logos de la NASA.

– 1 casco de moto chulo

– 1 mochila negra que tenía por casa

– 1 lámina de plástico sacada de una caja de bombones. Los bombones habían desaparecido unos días antes por el santo de mi compañera de trabajo.

– Botes de pintura acrílica que había por casa y un rotulador de tinta permanente.

– Dos vasos de plástico blanco de los de la máquina de café que tenían la forma que buscaba.

– Unos trozos de fieltro amarillo y naranja de una tienda de manualidades.

Estoy segura que los más avispados ya os habréis imaginado como torturamos al pobre Terremoto. Le enfundamos el mono y lo tuvimos con los brazos extendidos mientras los tres mayores íbamos rodeándole y poniendo trozos de cinta aislante de diferentes colorines. Hubo unos que se trajo mi ex plateados que fueron el no va más. Después de la cinta aislante vino el turno a las pegatinas, en esto fuimos más moderados, no se muy bien si es que Terremoto no quería parecer un árbol de navidad espacial o es que ya estaba hasta el moño de sus progenitores, que nos dejó bien claro que con dos o tres iba que chutaba y no quería más.

Por casa teníamos de otro disfraz unos guantes blancos de algodón y les pegamos trozos de esa cinta plateada por encima y se los enfundamos en las manos. Para completar las manos el juguete de brazo mecánico que tan bien me va para que recojan juguetes cuando están vagotes o una no quiere agacharse y que en su día compre en Toys r us. En los pies llevaba unas botas negras de nieve que me había dejado la chica que me dejó el casco de moto. Eran unas botas que compró su hijo una vez que fue a esquiar en Decathlon.

Ahora vino lo más complicado. El casco. Mira que había conseguido un casco chulísimo con la visera que hacía espejo. Rojo como a él le gusta y en la parte de atrás unos vinilos de estrellas plateadas. Vamos una pasada y casi hecho a propósito. Mi ex por su parte había conseguido un casco algo más grande, rojo y sencillito sin visera. Reconozco que lo mío fue un chollo y encima les sobraba y no lo necesitaban así que no había prisa para devolverlo. Pero nadie había tenido en cuenta una cosa. Los cascos de moto suelen ir apretaditos para evitar daños si te la pegas cuando conduces, no son ligeros y holgados para llevar todo el día disfrazado. Así que Terremoto nos dijo que él no se ponía eso por nada del mundo mundial ni del espacio espacial y ya podíamos poner nuestras neuronas a trabajar en ello.

Tras mucho pensar y mirar y valorar, quedamos para una segunda tarde de trabajo. Antes de quedar ya había desechado otras ideas y me había tocado hacer un trabajo sencillo pero de chinos para tener el material completo. Primero lo intente valorando el perímetro craneal de mi hijo y el perímetro de una garrafa de ocho litros redonda de agua del super. Eso de sacar la cinta métrica en el super y ponerse a medir perímetros de garrafas tiene su miga, me miraron raro pero nadie llamó a los loqueros. Pero, pero, pero,  el perímetro de mi hijo ganaba en mucho a la garrafa más gorda del super, snif, snif… Mi ex consiguió una garrafa más gorda, una vacía de 21 litros. No me pidáis de donde la sacó porque eso me dijo que eso era secreto de sumario y si me lo decía tendría que matarme.

Cuando la garrafa de 21 litros cayo en mis manos yo pensé que con un buen cuchillo gordo y luego unas tijeras bien afiladas lo podría cortar y me despedí con un “Tranquilo, tú vente que mañana que yo ya habré hecho el hueco para la cara”. ¡¡¡EL HUECO PARA LA CARA!!!. En buen momento dije yo estas palabras. Nunca más. Sí queridos lectores, al día siguiente el hueco estaba hecho, y la parte de arriba de la garrafa cortada para que se la pudiera meter, pero nada de cuchillo o tijeras, no. ¡¡¡Con una sierra bien gorda, sujetando como podía y dale que te pego, sierra que te sierra, dos horas, cenar a las floripondias e irme a dormir a las tantas para hacer unos cortecitos de nada y tener los dedicos atrofiados durante un par de días!!!!

Bueno, la tarde segunda de trabajo fue más relajada. Forramos con cinta los bordes serrados que previamente había lijado, no se fuera a arañar y de paso quedando más chulo y profesional. Mi compañera de trabajo me había traído unas cuantas cápsulas del nespresso que colocamos con cinta de doble cara cual botones de control o posibles focos de luz, dependiendo del uso del consumidor. Pusimos un poco más de cinta aislante y alguna pegatina ¡Chachán! Casco de astronauta que no aprieta las orejas acabado a tiempo.

Ahora sólo nos quedaba hacer la mochila propulsora intergaláctica. Para ellos pintamos de colorines y marcamos con el rotulador negro de tinta permanente el trozo de plástico de los bombones y lo pegamos con cinta de doble cara a la mochila negra. Con más cinta aislante negra pegamos dos trozos de tubos negros que iban a ambos lados de la mochila. Ahora sólo me quedaba hacer las turbinas de propulsión. Eso lo hice cuando se fue mi ex y nuevamente me quedé hasta las floripondias porque al día siguiente era el de los disfraces. Con unos trozos de cinta aislante plateada y con trozos de fieltro imité la salida del fuego de las turbinas (que eso es mentira porque en el espacio me da que los astronautas no se incendian el traje por la retaguardia para maniobrar, pero como es muy peliculero pues iba incluido en el kit aeroespacial).

Un poco de pegamento por aquí, un poco de cinta a doble cara por allí y traje acabado a tiempo. No me lo podía creer. Y hacía bien no creyéndomelo.

A la mañana siguiente tuvimos una emergencia de última hora. Como siempre. Si alguien hace esto que sepa que la cinta de doble cara no pega bien del todo en la tela de las mochilas y todo el módulo de propulsión estaba desmontado por encima del sofá. Así que si la noche antes me había ido a dormir a las tantas, esa mañana me fui al trabajo sin desayunar y casi sin lavar la cara. Cogí el hilo negro y aguja y ya me tienes contrarreloj y a toda mecha, dando unas cuantas puntadas bien firmes para que todo lo desmontado volviera a su lugar de origen exactamente en cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero… despegueeeeee y antes de salir de casa foto de urgencia para inmortalizar el arduo trabajo de Houston en la confección del traje.

Y así fue como concluimos un nuevo reto de Terremoto. En el cole el niño dio nuevamente la nota. La profesora me dijo que Terremoto ya tiene un “club de fans” que está ansioso por saber con que nueva sorpresa les va a aparecer cada año. “Porque es que Terremoto nunca viene con algo habitual y comprado como casi todo el mundo, vaya imaginación y ganas de hacer disfraces que tienes”…. y encima me lo recuerdan… y encima me piden que cada año me supere con algo nuevo, porque ya te dicen unos días antes que seguro que les vas a sorprender con algo… y encima resulta que tenemos club de fans cuando yo no he hecho una dichosa clase de corte y confección en mi vida…

… No, si esto es lo que nos pasa por tener un niño creativo y una madre con imaginación y un trauma infantil que superar. Si encima me lo he buscado. Tiene delito la cosa. Espero que las fotos os gusten. La que sale de espaldas fue antes de que pusiera la turbina a la mochila, pero una vez puesta no tengo fotos de espalda, sorry. Si alguien se anima recordad, nada de pegar con cinta de doble cara. Hilo, aguja y un buen dedal para los pinchazos, que yo no lo usé con las prisas y no veáis como acabaron mis deditos, hinchados como rastras de choricitos para asar en un fuego de campamento. Hasta aquí la aventura de un traje de astronauta y feliz alunizaje.

IPHONE 2012 165

IPHONE 2012 168

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5 comentarios to “Ideas para disfraces de carnaval: El año pasado Terremoto fue de astronauta.”

  1. Finduriel 24 de enero de 2013 a 11:06 pm #

    ¡El casco es una pasada! vaya currazo… espero que se lo pasara genial con el disfraz 🙂

    • Laura 25 de enero de 2013 a 12:01 am #

      Finduriel cariño, ejem, ejem… tienes el comentario al tuyo un poco más abajo…. es lo que pasa cuando una aún es novata con lo del blog y cuando le he dado a responderse ha entrado casualmente el siguiente y el programa me ha hecho una cosa rara con los ordenes… sorryyyyy

  2. ¡Mama qué sabe! 24 de enero de 2013 a 11:39 pm #

    Es una pasadaaaaaaa! Plas, plas, plas! Bravo por esa linda familia que hacéis! Admirada de verdad de la buena! Es un pasote Laura!
    Ramillete de sonrisas para todos!

    • Laura 24 de enero de 2013 a 11:59 pm #

      Hola Devora. Es lo que pasa cuando se tiene un hijo aficionado a disfrazarse. Empezais a entender un poco porque una de mis premisas es “la imaginación al poder” jeje.
      He llegado a la conclusión que lo mejor es no causarle un trauma al niño con lo de los disfraces, sino de mayor le obligas a ser un buen improvisador de disfraces 😉
      Un besote muy grande para tí y para tus dos solecitos. Hasta pronto.

  3. Laura 24 de enero de 2013 a 11:52 pm #

    ¡¡¡Hola Finduriel!!! Bienvenida al blog. Creía que nunca te animarias a comentar, jeje. Pues sí, el casco fue un currazo, pero sobre todo por lo de tener que cortarlo. Si no fuera por eso el resto fue fácil y divertido. No le recomiendo a nadie cortar una garrafa de estas con el tiempo en tu contra y sin una caja de herramientas decente en casa. Esta muy, muy, muy dura y casi no tienes ángulo para maniobrar. Un calvario vamos.
    Espero seguir viendote. Hasta otra.

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