“¡Cuando sea la hora de dejar de vivir, definitivamente la Muerte será mi elección número uno!”. Terry Pratchett, El País del Fin del Mundo.

16 Mar

Ha entrado en la habitación donde se guardan todos los relojes de arena. Es parte de sus labores diarias. Comprobar quien está a punto de acabar y a quien debe visitar ese día. Muerte observa el reloj. Si hubiera tenido cejas posiblemente las habría arqueado, pero sólo tiene dos agujeros con unos luminosos puntos azulados en su fondo. Hoy es un día importante. Muerte se arregla su túnica negra, se pone la capucha y coge su guadaña. Binky, su caballo negro, acude a él. El día lo merece. El difunto lo merece. Quizás muchísimo más que todos los reyes o brujas que han ido a recoger anteriormente. Hoy tendrá que realizar una de sus visitas menos deseadas y más dolorosas, incluso para la Muerte.

Tata Ogg se sube los faldones de su vestido corriendo desesperadamente con sus botines rojos sobre el camino, llega tarde. Ya falta poco para llegar a casa de Yaya. Abre la puerta y se encuentra a su amiga recogiendo la casa. Sentada en una silla Magrat Ajostiernos llora desconsoladamente, siempre ha sido demasiado sentimental para ser una bruja.

-Llegas tarde Tata – le increpa su amiga – Ya sabes que esta vez no podemos llegar tarde.

– Yo no llego tarde y lo sabes, la culpa ha sido de Grebbo. Se ha puesto algo mimoso con una gata nueva, justo cuando iba a salir y no ha habido forma de hacerle cambiar de opinión. Quería darle la bienvenida al barrio, es un gato muy dispuesto.

– Sí. Ya sabemos todos lo dispuesto que es. ¿Se puede saber porque te traes a Grebbo?

Tata iba a responder, pero entonces se abre la puerta y entra Tiffany Dolorido, es la más joven de las cuatro brujas, pero no por ello es menos sabia. Cuando entra a la vivienda, un montón de motitas azules con faldas escocesas se esconden, son los Nac Mac Feegle. Evidentemente, antes de volver a partir buscan un recoveco o un estante donde puede guardar la gran arpía tan seria algo de alcohol o como mínimo algo de linimento para ovejas.

Las cuatro brujas se miran. Es la hora de partir.

Lord Vetinari lee una misiva de uno de sus espías. Esta vez las noticias no son nada buenas y por desgracia sus conocimientos de “mediador” no pueden servirle de nada. Podría intentarlo, pero cree que la Muerte no se dejaría convencer ni tampoco hacer una excepción esta vez. Vetinari, abatido, envía un aviso a la guardia, el capitán Vimes y todos sus hombres, el sargento Colom, el cabo Nobbs, Zanahoria, Fundidordehierrroson, Detrittus, Guddy y por supuesto Angüa deben prepararse con sus mejores galas y los sables menos oxidados de que dispongan. Dentro de pronto se celebrará una gran despedida y Ankh-Morpork debe estar por una vez en su historia, preparada para brillar. Aunque todos sabemos que conseguir que la ciudad brille es algo tan difícil como conseguir que una reunión de magos se ponga de acuerdo cuando hablan de deidades. También envía misivas a todos los gremios. A los periodistas del Ankh-Morpork Times, mejor que les demos nosotros la noticia. Por una vez voy a contar toda la verdad sin tapujos ni dobles sentidos. Se lo piensa dos veces y decide que él mismo irá a ver a los magos de la Universidad Invisible, se merecen el ser informados personalmente, aunque le da mucha pereza tener que acudir a verlos. Uno nunca sabe que puede ocurrir cuando se entra en la Universidad Invisible, sobre todo si se va con malas noticias. Su secretario sale con todos los apuntes y misivas y empieza con los preparativos. En la sala Lord Vetinari, erguido y esbelto, observa por una ventana. El Patricio se gira y se concentra por unos instantes en la partida de ajedrez que hay sobre una mesa. Pronto llegará un nuevo clack, pero eso hoy puede esperar.

… El jueves pasado, día 12 de marzo de 2015, Sir Terry Pratchett nos dejaba. Ese día tenía una cita ineludible con la Muerte. Después de muchos años de lucha con el alzhéimer este encantador hombre, vestido casi siempre de negro, con su sombrero de ala ancha, su gran anillo y su inseparable bastón con el pomo de plata representando una calavera con una capucha, se dirigió a su última cita. No debía hacerla esperar, sobre todo porque se había convertido en su apoyo, literalmente hablando. El jueves pasado Terry Pratchett conoció en persona a la Muerte y se fue con ella…

-BUENOS DÍAS, LE ESTABA ESPERANDO SEÑOR.

-No tienes que llamarme señor, en realidad hace muchos años que nos conocemos, aunque creo que nunca habíamos tenido el gusto de hablar.

-NORMALMENTE LA GENTE NO OPINA QUE HABLAR CONMIGO LES PROPORCIONE MUCHO GUSTO. ES CURIOSO. PERO SI LO DESEA, PODEMOS CHARLAR MIENTRAS LE ACOMPAÑO POR EL CAMINO.

-¿Será muy largo?

-BIEN SABE QUE NO, COMO SI NO LO HUBIERA DESCRITO OTRAS VECES. HMM… ¿DESEA SABER ALGUNA COSA MÁS ANTES DE IRSE?

-No tengo muy claro si deseo saber lo que ocurre. No me gustaría enterarme que mis lectores y mis personajes estén llorando. Yo nunca he escrito para hacer llorar, siempre he escrito para alegrar, hacer pensar y reflexionar. Aunque evidentemente, la fantasía y el humor muchas veces venían incluidos en el paquete.

-SE SORPRENDERÍA QUIZAS DE LAS COSAS QUE ESTÁN OCURRIENDO. LA NOTICIA EVIDENTEMENTE HA SALIDO EN LA PRIMERA PÁGINA DEL ANKH-MORPORK TIMES, LORD VETINARI SE HA ENCARGADO DE ELLO PERSONALMENTE.

-¿Lord Vetinari dando una noticia sin tapujos? Eso es digno de ver. Que pena que me lo haya perdido.

-LOS MAGOS ESTÁN REVUELTOS, POR UNA VEZ HAN DEJADO DE LADO SUS DISCUSIONES SOBRE EL SEXO DE LA GRAN A’TUIN Y HAN DECIDIDO QUE ESTO PODÍA SER MÁS DESASTROSO PARA EL MUNDODISCO QUE UNA COPULACIÓN CÓSMICA CON OTRA TORTUGA VIAJERA. PERO TRATANDOSE DE MAGOS… QUIEN SABE.

¡AH!, POR CIERTO. SE ME OLVIDABA. RINCEWIND PRESA DEL PÁNICO HA PREPARADO EL BAÚL DE VIAJE Y HA HUIDO DESPAVORIDO, AUNQUE NO TIENE MUY CLARO HACIA DONDE HUIR PARA PONERSE A SALVO. HA DECIDIDO BUSCAR REFUGIO EN EL DESPACHO DEL BIBLIOTECARIO. LUGAR QUE NO ACABA DE ENCONTRAR MUY A SU GUSTO YA QUE EVIDENTEMENTE, EL BIBLIOTECARIO HA PROTESTADO POR ELLO Y ADEMÁS DICE QUE ALLÍ DENTRO HUELE EXAGERADAMENTE A PLÁTANOS.

-Era de suponer, ¿Qué esperaba mi querido Rincewind metiéndose en el despacho de un orangután? ¿Qué oliera a espliego, lavanda y frambuesas varias?

-EL MUNDODISCO ANDA DESOLADO, REVUELTO PERO DESOLADO. LOS GREMIOS HAN SUSPENDIDO SUS LABORES, INCLUSO EL GREMIO DE ASESINOS HA RECIBIDO ORDENES DE NO EJECUTAR A NADIE DURANTE TODO EL DÍA PARA “LIBRARME” DE TRABAJOS INNECESARIOS QUE ME PUDIERAN ESTORBAR O NO PUDIERA DEDICARLE EL TIEMPO QUE SE MERECE. EN ESTO VETINARI HA SIDO MUY EXIGENTE Y CONVINCENTE. CREO QUE CUANDO LE DEJE A USTED ME PODRÉ TOMAR EL DÍA LIBRE, QUIZAS VAYA DE VISITA A VER A ISABEL Y A MORT, HACE TIEMPO QUE NO PASO POR SU CASA, SI TENGO SUERTE INCLUSO PODRÍA QUEDAR LUEGO CON SUSAN.

-¡¡¡Así que hoy no habrá asesinatos!!! Cuanto honor. Quien me lo habría dicho. Es curioso, muchos de los que recogerá mañana seguramente les hubiera gustado que yo fuera uno de sus dioses y mi vida fuera una continua reencarnación sin parar. Tal vez así la muerte de uno solo podría salvar a los demás. Pero dudo que el gremio de asesinos estuviera dispuesto a esperar tanto tiempo sin ingresos en caja y acabaran aburriéndose antes de que concluyeran todas las reencarnaciones.

La Muerte coge del brazo a su acompañante – CREO QUE CIERTAS PERSONAS HAN VENIDO A DESPEDIRSE DE USTED. NO ES MUY HABITUAL QUE ENTREN TAN DENTRO, PERO POR UNA VEZ LES HE DADO PERMISO PARA LLEGAR HASTA AQUÍ.

El hombre vestido de negro, con sombrero de ala ancha y un bastón coronado por un pomo en forma de calavera encapuchada, siente como algo se frota por sus piernas. Baja los ojos y se encuentra un gran gato gris al que le falta un ojo.

-Vaya, normalmente no hace amistades de una forma tan rápida con los desconocidos, aunque supongo querido Terry que tú nunca serás un desconocido.

El hombre llamado Terry levanta los ojos y ve cuatro figuras femeninas que se le acercan. Una de ellas muy dispuesta a llegar la primera, bambolea sus caderas de un lado a otro al andar y luce unos inusuales y llamativos botines rojos.

-Si creías que te ibas a ir sin que te hiciéramos el camino más llevadero aunque fuera durante un breve tramo es que no nos acabaste de conocer –dice la dueña del gato.

-Gytha Ogg, controla tus modales, que pensará de nosotras.

-Esme, ¿de qué va a escandalizarse si ya nos conoce? Que Sr. Pratchett, ¿hace una copichuela antes de seguir el camino? y luego dentro de un par de sorbos quizás le cante la canción del puercoespín para amenizar el paseo.

Terry se ríe. Yaya mira con desaprobación a Tata que ya está abriendo el petate. Un montón de hombrecitos azules salen de la nada.

-Gytha, ¿Qué va a decir la niña?

-La niña se ha criado en las Calizas, no se va a escandalizar por unas copichuelas. Por cierto, Sr. Pratchett ¿puede firmarme un autógrafo? Es para mí Jason, que es un fans suyo. Mire, me he traído una postalita para la ocasión, la he comprado mientas iba a casa de Esme

-¡Ajá! Así que toda la culpa no ha sido de Grebbo, ya sabía yo que te habías parado por el camino en algún sitio.

Las brujas empiezan a discutir sobre el concepto pararse por algo no estrictamente necesario. La niña no escucha. Tiffany Dolorido está mirando una figura que la observa desde la lejanía. Por un momento el aire se ha impregnado a Alegre Marinero.

La Muerte les observa perpleja, con esa cara que pondría una calavera cuando no quiere responsabilizarse de lo que ocurre a su alrededor.

Terry sonríe. Sabe que nadie podría tener una muerte tan agradable y tan divertida como la que le espera, aunque sólo sea durante un breve tramo.

Mientras nadie mira, el gran gato gris ha encontrado algo con lo que jugar y tal vez entretener el apetito. Un pequeño montón de huesos con la cuenca de sus ojos también azulada, con una mini capucha y una mini guadaña con la que se defiende mientras grita desesperadamente por su existencia antes de que se lo traguen.

– IIIIIIIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHHH, IIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHH.

Nota: Esta pequeña improvisación, porque no ha sido más que una pequeña improvisación, es mi homenaje particular a un escritor que lleva años en mi vida. Lo descubrí el día que empecé un libro que alguien me regaló titulado Mort hace ya ufff… demasiados años, tantos que no sabría situarlo. Después vino Buenos Presagios, libro que coautoró con Neil Gaiman. Desde entonces no he parado ni me canso de leer sus libros. Sus diálogos son fantásticos, muchísimo más que sus historias. En cualquier rincón de la narración te puedes encontrar una sentencia que sin duda propondrías para esculpirla en letras bien grandes en mármol. El problemas sería donde guardar tantas sentencias, porque aunque uno fuera más modesto y se limitara apuntarlas en una libreta, harían falta demasiadas libretas y aún así siempre nos faltaría alguna. Pratchett ha sido una persona que ha cambiado mi vida muchas veces. Cuando he tenido algún bajón me he refugiado en las historias de la guardia, en las aventuras de las brujas que siempre fueron mis preferidas, o en cualquier narración que tuviera lugar en alguno de los lugares del Mundo Disco. En casa tenemos varios estantes llenos sólo de libros de Pratchett y siempre hay un hueco reservado para los futuros libros que entrarán. Algunos de esos libros son de mi pareja y están en su lengua original, el inglés. Hecho que no le perdono a R. porque luego he tenido que comprármelos de nuevo en algún idioma algo más inteligible para mí.

Los que leéis este blog sabéis que algunas veces he hecho unas cuantas citas de este autor. No voy a negarlo, soy una de esas tantas personas a las que su estilo, su humor mordaz y su ingenio han conquistado. Me he rendido ante su arte y no me avergüenza decir que le debo mucho al bueno de Terry. Somos muchos sus seguidores incondicionales y se que sentiremos mucho su desaparición, aunque nos ha dejado un inmenso legado literario que de una forma algo particular, nos ayuda a ser mejores personas y saber disfrutar de la vida.

LAS VIDAS DE LA GENTE PASAN DELANTE DE SUS OJOS ANTES DE MORIR. EL PROCESO SE LLAMA ‘VIDA’.
— Terry Pratchett, El País del Fin del Mundo.

pratchet

El bañador de Terremoto y las lágrimas de mamá

9 Mar

Es muy duro ser padre de un niño con minusvalía. Eso nadie me lo puede negar. Personalmente, creo que es posible que sea un poco más difícil ser padre de un niño que tenga una minusvalía y que esta no sea apreciable a simple vista. Si además, el niño es consciente de que algo pasa pero no sabe que pasa y sufre por ello eso afecta aún más a los padres. La vida del niño no es tan fácil como la de otros niños que viven en su propio mundo sin importarles estas reacciones de los terceros, como te miran o lo que comentan de ti cuando creen que tú no les oyes. En nuestro mundo hay lugares habilitados para personas en sillas de ruedas. También hay algunos lugares, aunque menos, habilitados para invidentes. El ser un minusválido físico es (con permiso) una gran putada, porque la sociedad no se diseña pensando en que parte de sus habitantes son diferentes a los otros. Pese a ello es cierto que poco a poco las leyes de barreras arquitectónicas o las ofertas de viajes para invidentes son algo digamos menos anecdótico pero no generalizado. Aunque aún queda mucho camino que andar.

La sociedad se diseña pesando en las personas normales. Cuando alguien es distinto y esa distinción puede ser percibida visualmente, la sociedad “intenta” adaptarse a ellos. Una persona con Down tiene unas características físicas que hace que a simple vista puedas reconocerlos. La sociedad ya sabe que es un down, es consciente de sus limitaciones y no suele ir por el mundo poniéndoles obstáculos, haciéndoles putadas o burlándose de ellos, si lo haces realmente es que tienen pocas luces o al menos no debería hacerlo. Estas personas tampoco lo tienen fácil, pero son más toleradas e incluso aceptadas que antiguamente. Aunque aún queda mucho camino que andar.

Terremoto es un niño aparentemente normal. No tiene ninguna característica física que le denote nada en su contra. Terremoto es un niño que no tiene ningún impedimento físico para andar, moverse, vestirse, hacer deporte o viajar. Terremoto es un niño… o tendría que decir ya un adolescente, que sufre de problemas de espectro autista. No es un autista profundo, sabe hablar perfectamente y tiene ideas propias, habilidades e inquietudes, pero su cerebro funciona de una forma un poco particular. Cuando vamos a un sitio, se acerca a alguien o nos paramos a comprar algo, la gente no ve más que un hermoso adolescente, alto, robusto, un poco regordete, pelo liso y oscuro, profundos ojos castaños y con una pequeña trenza en la nuca de la que se siente muy orgulloso. La gente, no ve los problemas que su cerebro tiene para sentirse cómodo con su entorno, para expresarse, para comunicar sus inquietudes ni para desenvolverse en la sociedad. Aún le queda mucho camino que andar. Aún nos queda mucho camino que andar.

Es pues habitual que muchas veces ante una intervención de Terremoto o ante una reacción inesperada, tenga que ir luego (o antes) y advertir a esa persona que Terremoto es un adolescente con problemas de espectro autista. Por ejemplo, hasta hace muy poco el oculista no le podría pasar la página con las “E” abiertas hacia arriba, abajo, izquierda, derecha o el de las letras, sencillamente porque no tenía muy claro estos conceptos ni identificaba del todo bien las letras. Tenía que pasarle el test de dibujitos que pasan a los niños pequeños. Por ejemplo, si entraba en una librería y pedía libros sobre el oeste, los egipcios, los mayas, Juana de Arco o Napoleón, tenías que pedir al empleado un libro sobre el tema que él quería pero presentado y explicado de una forma menos densa y a ser posible escrito con letra mayúscula. Una verdadera misión casi, casi imposible. Porque si no conseguías advertir al empleado ese le sacaba unos libros de ese tema pero pensados en alguien de su edad, densos y sin problemas de comprensión alguno. Si ibas de viaje y el niño colapsara por el cambio de rutina y te montaba un numerito en el taxi o en la recepción del hotel, tenías que justificarte para evitar que el personal creyera que estabas secuestrando a ese niño y acabaran llamando al 091 para denunciarte. En fin, que la vida de los padres no es tampoco ningún jardín de rosas ni un paseo por un parque. Nos sentimos a menudo incomprendido, solos, teniendo que disculparnos o teniendo que dar a menudo algunas explicaciones para evitar males mayores e intentando al mismo tiempo que estas circunstancias afecten lo menos posible a nuestros hijos. Aún me queda mucho camino que andar… Realmente. Aún nos queda mucho camino que andar.

Hola a todos. Hace una temporada que hablo poco de Terremoto. Aparte de que hemos estado muy liados, como os voy contando, también se ha debido a que esta adolescencia nos ha pillado algunas veces un poco descolocados. Tengo la impresión de que actualmente no estoy para contar nada de mi hijo mayor porque pienso que estamos en un momento de transición y quiero esperar a ver como acaba esta transición y tener una visión mejor de todo para saber explicarlo. De momento os diré que Terremoto ya ha cumplido los dieciséis años, que le hemos comprado un móvil porque quiere empezar a ir sólo por la calle y en bus, así que hemos tenido que poner facilidades para ello. Aunque eso os lo contaré otro día. Terremoto también se ha vuelto algo más irritable, más hormonal con los típicos momentos eufóricos y depresivos de la adolescencia. Su cuerpo ha empezado a cambiar y él se da cuenta de estos cambios, algunos los acepta, otros le han costado más aceptarlos y otros no los acaba de entender, lo que le trastorna y pone de mal humor. Mi hijo es un adolescente con problemas de autismo y eso es muy jodido tanto para él como para nosotros.

Hay una cuestión que hace tiempo intentamos controlarle a Terremoto, ya no sólo por un problema estético, sino más bien por un futuro problema de salud. Terremoto adora la comida. La comida es como un tótem para él. Terremoto no come para vivir, vive para comer. La comida le pierde, pero no la disfruta, la engulle. La traga. Es imposible que pueda disfrutar del sabor, la textura o el aroma de los platos a la velocidad que los devora, o eso creo yo. Engulle una ración más que razonable y algo generosa, pero evidentemente, pese a que cada día le repetimos el mismo mantra de “come despacio, mastica bien y disfruta de la comida”, nosotros no nos hemos acabado de sentar, coger la cuchara y probar un par de raciones y él ya ha devorado todo el plato y exige algo más. Es una lucha que llevo librando desde hace años y no logro controlar. Si sólo se tratara de una forma de comer no me preocuparía tanto, pero cuando los problemas de salud pueden intervenir es cuando esta preocupación se convierte en lucha y en problemas y conflictos. Terremoto tiene sobrepeso, eso no es un secreto. Además algunos de los medicamentos que toma tienen el problema de abrirle aún más el apetito. Eso hace que siempre te pida más, que siempre intente añadir algún plato más, que siempre te pida para ir a algún restaurante tipo self service para repetir y ponerse en el plato lo que él quiera, que muchas veces lo hayamos pillado robando comida de la despensa o con los envoltorios en la papelera de su cuarto, que cada día inspeccione bien escondido, bien descaradamente, todos los cajones y estantes de la cocina e incluso mi bolso por si pudiera tener algo de comida oculta dentro. Que alguna vez que hemos ido a algún evento y no le hemos controlado todo el tiempo, ha comido tanto que luego acaba vomitando del empacho que se ha pegado en nada. Si esta circunstancia no se trata a la larga puede acabar además de con problemas de obesidad mórbida, con problemas de tensión alta, colesterol, diabetes o problemas cardiacos y esta madre que escribe no está dispuesta a consentir esto ni mucho menos. No mientras pueda seguir haciendo cualquier cosa para evitarlo, que a cabezota no me gana mi hijo.

Este último año Terremoto se ha adelgazado un poco. Bueno, maticemos, adelgazar lo que se dice adelgazar no es que se haya adelgazado demasiado, sólo un poco. Intentamos ponerle a dieta y fue la causa de sus primeras y más sonadas crisis de adolescencia. Llegaron a tal altura que la misma neuropediatra que nos había pedido que lo pusiéramos a dieta nos dijo que nos olvidáramos y sólo intentásemos controlarlo para que no aumentara más. Lo que le ha pasado a Terremoto ha sido que ha dado un estirón. El peso más o menos lo ha mantenido, con muchas dificultades y mucho machaque por nuestra parte e incomprensiones por la suya. La jugada nos ha favorecido al haber crecido unos diez centímetros en un año, lo que ha compensado su silueta. No nos tenemos que dormir en los laureles, porque él cada día hace todo lo posible por meter alimentos en su cuerpo y volver a desequilibrar el posible equilibrio conseguido y esto sigue siendo una lucha diaria. Terremoto también tiene un defecto, aunque sea hiperactivo es un vago redomado en muchas cosas. Se que eso parece una incongruencia, pero es así. Le cuesta mucho animarle a hacer ejercicio y cuando lo hace no es que se mate demasiado, vamos que su señora madre que está más tocada de la columna, con hernias varias y más cerca de los cincuenta que no de sus dieciséis, tiene más aguante y me muevo mucho más que mi primogénito. Es cierto que en el cole hacen un día a la semana gimnasia, es cierto que le gusta jugar a básquet (yo nunca he visto un partido suyo, pero cuando ha jugado conmigo tampoco se despeina mucho). También un día a la semana hacen natación y es cierto que alguna vez va a entrenar para alguna competición, pero cuando uno lo ve en los entrenos y en las competiciones, no acaba de entender porque le han puesto allí, porque en comparación con los otros chicos, tiene el contorno de un manatí y el estilo de un cuadrúpedo. Incluso su madre que en eso de nadar no tiene mucho estilo, lo hace mejor, con más soltura y rapidez, que en mi caso ya es.

Hace unas semanas, acudí al cole de Terremoto porque la enfermera me había llamado para verme. Cuando Terremoto tuvo sus crisis, enfocó parte de sus nervios escarbándose las uñas de los pies. No nos había dicho nada e iba aguantando, hasta que un día nos lo enseñó. Tenía unos uñeros en ambos dedos pulgares de los pies que le sangraban y que llevamos desde entonces intentando curarlos. En algún momento hemos conseguido sanarlos. Conseguimos que la uña vuelva a crecer y no le moleste. Pero luego si se vuelve a poner nervios, por la noche, se escarba y a la que nos damos cuenta volvemos a estar como al principio. La doctora dice que si no se le cura tendremos que operar y quitar las uñas o al menos una parte y eso me suena muy jodido. Así que la enfermera del cole me citó para darme una serie de explicaciones de cómo tenía que hacerle esas curas cuando me encontraba con dicha masacre en sus carnes. Mientras hacíamos la visita, la enfermera le pesó y le midió y empezamos a plantearle entre las dos la necesidad de hacer algo más de ejercicio por su bien y también para que sus pobres pies no tuvieran que aguantar tanto peso y se le curaran mejor los dedos. Miren ustedes por donde, en ocasiones te pasas toda la vida diciendo una cosa y un día otra persona te dice lo mismo y ese día cuela, o bien estuvo más concienciado o vayan ustedes a saber que pasó en ese momento por su cabeza que Terremoto dijo que estaba de acuerdo y aceptaba. No perdí ni un momento y llamé a la asociación donde le dan ocio. Lo apuntamos los lunes por la tarde a ping-pong y luego algo de básquet y los sábados por la mañana a natación.

Hace dos semanas le hicieron una prueba para ver a que nivel de natación estaba. Al acabar la clase, nos dijeron que el bañador que llevaba no era el más adecuado y que debía comprarle otro más ajustado y más cómodo para nadar con algo de velocidad. Así que salimos de allí y nos fuimos directos al Decathlon.

Lo de probar bañadores es un suplicio, le aburre, se cansa de ponerse y quitarse prendas, posa de mala gana, se lo coloca mal. Al final una acaba embutida dentro del probador tirada por los suelos y mirándole como le queda cada uno. Me decanté por un modelo, pero al ir a pagar vi que no era del material que me habían pedido y lo dejé. Encargué a su padre que mirara en otras tiendas que hay cerca de su casa y yo haría lo mismo en unas de deporte cerca del trabajo. Yo no encontré nada, al menos de su talla. El viernes siguiente no hubo clase. Mi ex se quedó en casa de canguro con los dos peques. Me llamó un poco antes de salir yo del trabajo y me dijo que se había olvidado comentarme que al lado de su casa no había encontrado nada y que fuera de nuevo al Decathlon a buscar el que le habíamos probado que siempre le iría mejor que el que tiene. Así que el viernes pasado cuando salí del trabajo me acerqué en coche y fui directamente al pasillo en cuestión. El susodicho bañador estaba muy alto y yo, que soy más bien versión taponcito, no alcanzaba ni poniéndome de puntillas. Le pedí a una empleada si me podía dejar un taburete. La chica me cogió el bañador y yo me quedé pensativa, porque me había dado la impresión de que cuando se lo había probado le venía algo ancho, aunque vistas las facilidades que daba en el probador y que se había quejado de la talla inferior pues habíamos decidido que este era el mejor. Me acerqué a la chica y empecé a hacerle preguntas sobre el tipo de tejido, si le serviría, que consideraba ella de la talla, porque se lo había probado la vez anterior… no es que ella me preguntara porque no volvía con Terremoto, pero me pareció que ir de esa forma y someterla a ese interrogatorio habiendo venido antes y habiéndoselo probado antes, merecía una pequeña explicación. Entonces le dije

– “Lo siento por todo el lío que te estoy montando, se que lo mejor sería volver con mi hijo, pero tiene problemas de espectro autista y…”

Entonces, ante mi sorpresa, la chica acabó la frase diciendo

-“… y cuando les cambias las rutinas no se sienten cómodos, el tener que estar todo el tiempo poniendo y quitando ropa no les gusta, se incomodan, no perciben las cosas como nosotros ni sienten de la misma forma se irritan y pueden acabar bloqueados. Lo entiendo”

Yo me quedé parada. No podía creer lo que me estaba diciendo. Creo que tardé unos segundos en reaccionar.

-“¿Conoces algún autista?” –le pregunté.

-Sí – me contestó- Si entran en un sitio que no controlan y sobre todo si hay mucha gente pueden empezar a descolocarlos, luego el tener que probar prendas una tras otra les agobia y al final pueden ponerse muy nerviosos, colapsan y tienen una crisis. Mi consejo es que te lleves la talla que le probaste y esta que es sólo media talla menor. Pruébalas tranquilamente en casa y luego tienes un mes para devolver la que no le siente bien”

Yo casi no podía creer lo que me decía. Debí parecer una idiota porque en ese momento me sentí por primera vez en todos estos años comprendida. Por una vez no me sentía sola. Estaba contenta y eufórica y no hacía más que repetir “pero tú me entiendes, tú me entiendes” Por un momento pensé que es posible tener un futuro. Por un momento pensé que pese a todos los obstáculos que va a tener mi hijo puede tener un futuro. Estaba entusiasmada. Cuando me metí en el coche unas lágrimas de alegría empezaron a escaparse a chorros por el lateral de mis ojos. Por una vez, alguien me había entendido perfectamente, tenía una idea de cuales eran mis dificultades como madre y cuales eran las dificultades de mi hijo y eso fue muy importante para mí.

Unos días antes de lo que os acabo de narrar, tuve que pasar por mi seguro médico para visar unos papeles. Tuve que ir dos días muy seguidos por unas cosas burocráticas. La chica que me atendió ya conoce a Terremoto desde hace años, al menos por los papeles de los especialistas que llevo. Me había comentado que justamente el día que tuve la fiesta de carnaval de Tsunami, en un cine de Palma proyectaban esa tarde un documental sobre aspergers. Yo, evidentemente, no pude ir. La chica, había guardado el ticket con el nombre del documental para dármelo. Sacó su cartera y me lo entregó. Me dijo que se había emocionado muchísimo, que conocía muchas cosas pero que había aprendido un montón. Me comentó que muchas cosas que se narraban también podían servir para personas sin ningún tipo de autismo, para las personas normales. Hace unos días vi el trailer de ese documental, me emocionó tanto que tuve que pararlo y volver con él el día siguiente ya más mentalizada para asumir lo que contaban sus protagonistas. Aunque Terremoto no sea asperger, le vía en esos chicos. Oír lo que ellos sentían y pensaban me emocionó. El documental se titula “Planeta Asperger”. Ayer me encontré en el periódico un artículo sobre otros micro-documentales sobre el tema se titula El viaje de María…

… No sé. Me gustaría pensar que más que una coincidencia, es que el camino está empezando a dar un pequeño paso. Aunque soy realista y sé que nos queda mucho camino que andar.

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La estación de los proyectos: Habemus Estelcon o todo aquello que nunca aparece en las crónicas…en que estaríamos pensando cuando nos apuntamos (segunda y última parte)

6 Mar

¿Cómo se monta una estelcon?

1.- Pensar en lo que quieres hacer. Básicamente, tener claro que se tiene que hacer, donde se va ha hacer, quien tiene que ser responsable de que eso se haga y quines van a ser coordinados por los responsables y se dedicarán a hacerlo. Eso quiere decir, distribuir funciones y crear grupos de correo donde se coordinan, discuten, aportan ideas y toman decisiones a ser posible de la forma más civilizada. Recordad que siempre que algo tiene que comentarse a distancia y sin tener a la otra persona delante puede hacer que surjan pequeños conflictos que hay que saber controlar. Es una de las desventajas que tiene Internet, que hay que ser muy cauto con las palabras o las formas de decir las cosas. A quien nunca le haya pasado o visto esto es que lleva menos tiempo usando Internet que yo o tiene muchas dioptrías y debe ir al oculista, porque casos de estos todos hemos visto alguna vez alguno. Pero es lo que hay.

Nota: Así que futuros “insensatos”, tened mucha paciencia con el interné ese y no tengáis en cuenta las pequeñas crispaciones que los megabites, el cansancio y la saturación nos hacen ocasionar. Esos megabites malos los forjó Sauron en el Monte del Destino y son tóxicos. Seamos siempre comprensivos y cautos con lo que decimos y como lo decimos. Por desgracia, no tenemos telepatía como algunos elfos. Sólo vemos nuestras circunstancias y no siempre sabemos valorar o ver las circunstancias de las personas a las que nos dirigimos y nos leen. Si alguna vez ocurre algo así, los coordinadores de los grupos deben intervenir por el bien de todos.

2.- Ponerse manos a la obra. Es decir, empezar a currar. Aquí cada grupo empezó a funcionar por su cuenta. Se realizó un organigrama y se designaron dos personas para cada smial como contacto entre ellos. De esta forma se fue buscando material, formando presupuestos, tomando decisiones y realizando cada uno de ellos. Algunos fueron más de tipo artesanal, otros más de tipo logístico. Cada uno tiene sus problemas y sus recompensas cuando se veían realizados. ¿Qué queréis que os diga? No seré yo que os quite la ilusión de ir descubriéndolo cuando decidáis convertiros en futuros insensatos.

Aquí reconozco que yo no me impliqué demasiado. Mi vida familiar y mis circunstancias no me permitían estar muy metida en ello. Al final me apunté para organizar la Lumilinde o noche musical que tuvo lugar la primera noche. Tengo que confesar que me encantó hacerlo. Me lo pasé de miedo y en cierta forma me ha quedado un pequeño gusanillo que no me importaría volver a meterme en un lío de solfas y do re mies como ese. Os diré que para la presentación me trasformé en un Balrog o diablo de fuego. Por eso necesitaba saber manejar un látigo y quien mejor que Indiana Jones para enseñarme, jajaja. Conseguí compinchar a dos compañeros, de Barcelona y de Valencia, sin cuya inestimable ayuda el evento nunca hubiera sido lo que fue y al final creo que todos tanto los que intervinimos como los asistentes se lo pasaron muy bien y nos divertimos mucho que es lo más importante.

En cambio, mi señor R. se metió de lleno y eso le absorbió prácticamente entre una cosa y otra, casi todo el tiempo que tenía entre que llegaba del trabajo y se iba a dormir. Bien por pensar en algo, por moderar algo, por buscar algo, por tener una reunión con el smial o a través del ordenador… lo cierto es que a partir de mediados de verano y hasta que se hubo acabado todo, gran parte de la atención de R. se centró sobre todo en los proyectos frikis que os he comentado. Tal vez el que nos dio más problemas en casa fue el de las reuniones de skype. En casa la zona de despacho está abierta a la zona de la sala con el sofá y la televisión a pocos metros de ordenador. Es algo parecido a lo que sería una cocina americana tipo loft pero en versión despacho en lugar de cocina, está todo integrado. Si las reuniones tenían lugar a partir de las nueve de la noche no pasaba nada dramático. Se tenía que enviar a los peques un poco antes a la cama y esa noche Tsunami se quedaba sin lectura de papá. Luego R. cenaba delante del ordenador y yo escuchaba la reunión o bien me iba luego a dormir si se alargaban mucho, cosa que ocurrió poco pero alguna vez ocurrió. Si las reuniones tenían lugar antes de las nueve de la noche, entonces podía temblar, porque evidentemente, los niños querían cotillear, querían intervenir, la teníamos liada y al final acababa histérica enviando cada uno a su habitación o castigándolos cuando ellos no es que tuvieran demasiada culpa. Personalmente entiendo que eso era una novedad y que algunos de los que intervenían son “amiguitos y amiguitas” de Tsunami y claro… si papá habla con los amiguitos yo también quiero. ¿Cómo le explicas que eso que parece tan atractivo es una cuestión de trabajo? Por suerte no hubo muchas reuniones de tarde, pero las pocas que se dieron nos lo hicieron sudar en casa.

Nota: Si hay reuniones de tarde con niños por casa, inventa un plan B para no crear futuros conflictos. La salud de tu familia lo agradecerá.

3.- Dar difusión del evento Esto se consigue sobre todo vía Internet y redes de comunicación.

Nota gorda e importante: Aquí queridos futuros “insensatos”, no pongo nota porque ya sabéis que si algo no se difunde, difícilmente puedes saber que se hace y apuntarte. Quien más quien menos hemos estado al otro lado y hemos sido quienes hemos recibido esa difusión, así que ya sabemos como nos gusta que nos tienten.

4.- Coordinar las inscripciones, la distribución de habitaciones y el presupuesto Pues eso, que las cuentas tienen que cuadrar, tenemos que cubrir gastos con los ingresos del evento y tenemos que tener a todos los asistentes distribuidos en sus habitaciones como un gran tetris humano. Otro currazo que parece inexistente pero que está allí.

Nota: Lo digo muy seriamente. Esto, junto a la coordinación de grupos y el buen funcionamiento, es crucial para cualquier evento de este tipo. Quienes se encarguen de ello deben ser personas muy meticulosas, eficientes y con una capacidad de organización británica. Tienen que tener todos los métodos necesarios a su alcance y deben disponer de tiempo para encargarse de ello. Porque les va a absorber mucho tiempo. El futuro rodaje de toda reunión de esta magnitud dependerá de todas estas labores previas que siempre parece que surge por arte de magia pero que de magia tienen poco.

5.- Recibir propuestas de actividades y montar horarios para todas ellas Lo divertido de la estelcon es que los organizadores no montan los actos. No sabes lo que te van a pedir. Eso lo descubres cuando alguien te dice “pienso hacer eso” y tienes que saber colocar todas las cosas para que el máximo de asistentes puedan ir al máximo de eventos y que sea algo ordenado y no se machaque ni superpongan demasiadas actividades al mismo tiempo. Hay que prever además de los horarios, la mejor sala donde ubicarlo y el material o infraestructura que necesitará cada uno de ellos. Eso abarca, desde la botella de agua para los conferenciantes, hasta los cables y mesas de música para las actuaciones, desde un boli o un ordenador, hasta un micro… eso si no hay peticiones especiales que nunca se sabe que te pueden pedir.

Segunda nota gorda e importante: Que los asistentes a una Estelcon regresen a sus casas satisfechos y contentos depende en parte de que no se hayan aburrido al haber demasiados espacios sin llenar. De que no se oferten demasiadas cosas al mismo tiempo creándote un problema. De que hayan tenido algún espacio sin llenar para poder estar con sus amigos a los que en ocasiones sólo ven en estos eventos. Y, sobre todo, de que los horarios se cumplan con la mayor puntualidad posible. Sólo de esta forma estos cuatro días transcurrirán de una manera fluida y amena. Una buena organización ayuda mucho a que los asistentes vuelvan a su casa con unos buenos recuerdos. Y eso señores, favorece la procreación de una cantera para las futuras generaciones de “insensatos”

6.- Montar actividades especiales que realice la propia organización como os comenté en el anterior post dedicado a la estación de los proyectos. Los frikis somos un tercio de Flandes y siempre hay alguien que decide organizar un extra, bien sean actividades para los niños, una lectura de cuentos o una noche musical.

Nota tipo consejo: Aquí que cada uno se apunte a aquello que le guste, con lo que se sienta bien y sepa que es capaz de cumplir. Una estelcon ya lleva mucho jaleo, así que si el grupo organizador además decide montar actividades debe estar seguro que puede con todo. El ir a un evento (el que sea) y encontrarse con grandes retrasos y descontroles porque has querido abarcar más de lo que podías y luego todo ha sido un caos es lo peor que te puede pasar. Haz siempre aquello que puedas, pero si te comprometes a ello cúmplelo bien, sino mejor avisa con tiempo y no lo hagas.

7.- Hacer toda la decoración, los premios, el pack de bienvenida y los mathons Evidentemente, las salas y lugares donde estamos deben estar ambientados y el equipo de artesanía de Zaragoza se esmeró especialmente en ello. No recuerdo un rincón de lectura de cuentos tan currado y tan bonito en ninguna de mis anteriores estelcones. Fue una auténtica pasada. Felicidades. Normalmente, a los asistentes, se les facilita una carpeta con los horarios, plano del hotel y demás información para la llegada, es el llamado wellcome pack. Siempre está un poco curradito y requiere sus labores de diseño y enmaquetación. El refranero castellano dice que es de bien nacido ser agradecido y nosotros no somos de menos. La organización suele tener un pequeño detalle que, evidentemente, también tienes que currarte y que se repartirá entre los organizadores de actividades, los conferenciantes y los escuderos o asistentes que se han presentado voluntarios para hacer de “insensatos II” y ayudar a los organizadores… Finalmente, en la cena de gala se reparte otro obsequio pero esta vez es para todos los asistentes, lo cual quiere decir que hay muchos obsequios que hacer. Es el llamado mathon, es decir, algo inservible pero bonito que suelen regalarse los hobbits cuando hacen una fiesta y nosotros no hacemos más que seguir esa tradición… bueno, esa y la de tener una cena opípara, jugosa y esplendorosa, claro está.

Nota informativa 1: Como no tengáis absolutamente a nadie del grupo que le gusten las manualidades y los “trabajitos Feber” podéis ir buscando guarderías, colegios, clubs de ocio o locales de la tercera edad que están dispuestos a colaborar con vosotros en el ámbito artístico, porque de decoraciones y detalles no se libran ni en Mordor.

Nota informativa 2: Una cena de gala no es una cena de gala si el banquete ofrecido a sus comensales no es digno de la visita inesperada de trece enanos y un mago. Si tu despensa o alacena no puede con ello mejor busca otro saqueador al que saquear o atente a las consecuencias. Una noche intemporal con el estómago vacío puede hacer que un apacible hobbit acabe convirtiéndose en un temido berserker ávido de pastelitos.

8.- Ir a montar cosas. Teníamos pensado ir todo nuestro smial juntos, un día y medio antes de la inauguración para empezar a montar las cosas, pero no pudo ser. Al final los días disponibles que tenía y los horarios de los vuelos hicieron que nosotros no llegáramos a Zaragoza hasta el día que empezaba todo. R. y yo nos habíamos dejado los días necesarios para poder hacerlo, pero el cole de Tsunami tuvo un día de huelga con el que inicialmente no contaba y tuve que cogerme un día libre del trabajo que inicialmente estaba destinado para ir a montar cosas. Por suerte, el resto de compañeros de smial no tienen hijos ni colegios que te condicionan a la hora de disponer de tus días de vacaciones, pudieron acudir antes y ayudar al grupo de Zaragoza para decorar, ordenar, disponer y colocar todas las cosas para la recepción de participantes y su alojamiento.

Nota final: Les quedó de coña.

Hasta aquí resumido de una forma un poco chabacanera y rápida lo que son meses y meses de auténtico trabajo, con muchas horas tras ello y muchos nervios. Cuando uno ve eso no entiende francamente como no se acuerdan y sigue habiendo insensatos que organizan dos, tres o puede que incluso cuatro estelcones. Mi mayor admiración para ellos y para todos los smiales que cada año nos brindan la oportunidad de reunirnos, pasárnoslos bien y realizarnos como grupo. Se les tendría que hacer un monumento porque realmente se lo merecen. Así que como lo mío no es hacer monumentos, he pensado que aunque sea un poco tarde, les dedicaría esta momunental entradita en el blog.

No os voy a contar que se hace y como se lo pasa cada uno en estos eventos. Para ello hay otras crónicas por el ciberespacio. Si os gusta este mundo mi consejo es que os apuntéis a una de ellas, aunque sea una fiesta local a las que llamamos mereth.

Con este pedazo de post sólo he querido poner en aviso a los futuros organizadores y rendir un más que muy sincero homenaje a todos los equipos que año tras año nos brindan la oportunidad de vivir cuatro días especiales, impagables y alucinantes. Muchos de estos días nos han cambiado nuestras vidas en más de una ocasión. Los que les haya pasado esto saben de que les hablo. En las estelcones se hacen amigos. Amigos especiales. En las estelcones se han hecho parejas. Parejas que hoy en día acuden con sus hijos. En las estelcones se han vivido momentos de alegria, de bochorno y de tristeza, pero todos estos momentos han sido muy especiales. Así que si me lo permitís, me gustaría acabar este post brindando por el espíritu de los insensatos de las estelcones pasadas. Sin ellos esto que vivimos ahora no existiría. Por el espíritu de los insensatos de las estelcones presentes. Sin su trabajo no iríamos acumulando estos recuerdos y experiencias y tal vez yo ahora no estaría con mi pareja y Tsunami no existiría. Y finalmente por el espíritu de los insensatos de las estelcones futuras. Porque hay cierto tipo de magia que jamás debería apagarse y para quien sabe, un día, R y yo iremos junto a Tsunami, su pareja y nuestros nietos a compartir esos momentos tan especiales que sólo pueden darse en el calor de una Estelcon.

GRACIAS POR NO HUIR INSENSATOS.

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La estación de los proyectos: Habemus Estelcon o todo aquello que nunca aparece en las crónicas…en que estaríamos pensando cuando nos apuntamos (como es un cacho larga aquí tenéis la primera parte)

4 Mar

Si me seguís y lo recordáis, el año pasado ya os hablé de este encuentro y en que consiste, así que no me repetiré, si queréis leerlo está aquí.

Antes de empezar me he paseado por la red para ver que se ha dicho sobre las estelcones, por eso de no ser repetitiva y decir algo nuevo. Me he dado cuenta que el 99’99% de las entradas que no son meramente informativas para apuntarse al evento, suelen empezar con la narración de la hora en la que les suena el despertador y como cada asistente que se ha dignado en relatarnos su experiencia nos informa de cuando cogió el coche/tren/autobús/avión/barco para asistir a tal evento. Muy pocos para no decir este post que ahora redacto y puede que alguno más pero muy puntal, empieza unos cuantos meses antes de que ese despertador que todos tenemos en casa dé el pistoletazo de salida haciendo ring-ring / bruzzz-bruzzz / bidu-bidu-bidu/ o el politono que cada uno tenga predeterminado, que tampoco nos pondremos ahora a reproducirlos todos. Faltaría plus.

Pues bien. El proyecto que os cuento hoy y que fue el último de todos los gordos del año pasado, empezó muchísimos meses antes, el 2013… Por esas épocas estábamos en la estelcon anual. Se hacía en una casa de colonias, así que el alojamiento era en habitaciones grandes con camas en formato literas y un montón de gente dentro de cada habitación. Al grupo de Mallorca le tocó compartir cubículo con unos cuantos del grupo de Zaragoza. Se dice que en ocasiones en los sitios menos verosímiles se tienen las conversaciones menos creíbles y parece ser que en algún momento dentro de esa habitación tuvo lugar una conversación que condicionaría en gran medida mi vida y la vida de este blog durante el siguiente año. “Alguien”, de Zaragoza, le planteó a “alguien”, de Mallorca, la posibilidad de organizar conjuntamente la estelcon del año siguiente.

Habían pasado ya un par de semanas (ya sabéis que en Mallorca un par son un número indeterminado superior a dos). Fue en ese momento justo cuando uno aún tiene el ánimo por lo alto y espera entusiasmado a que (como diría Gandalf) algún “insensato” se presentase voluntario para organizar la próxima. Uno siempre espera que ese “insensato” sea alguien de otro grupo y así sólo tener que preocuparse por el pasaje, la maleta y poner de hora el despertador para empezar allí sus crónicas. Cuando vas a una reunión, nunca piensas que dentro de media hora descubrirás que ese “insensato” eres tú. Ese día que no recuerdo muy bien cuando fue exactamente, se nos comentó que el grupo de Khazad-dûm (que así se llama el smial de Zaragoza) solicitaba nuestra colaboración para montar el evento del año 2014. Yo, personalmente, no lo acababa de tenerlo muy claro ya que en su momento organicé una boda, organicé dos bautismos, organicé varias semanas Tolkien y he organizado diversas fiestas de cumpleaños de Terremoto y eso si bien son pecata minuta en comparación con lo que estábamos hablando, te hace sabia. Sabes que nunca sale todo tan fácil como parece y acabas currando como una enana en jornada continua y maldiciendo tu destino como un troll cavernario. Porque señores, eso de organizar una estelcon no es precisamente moco de pavo, es un curre impresionante y si bien en otras ocasiones se había hecho con dos grupos relativamente cercanos, en esta ocasión teníamos un handicap chungo bananero. Se llama mar Mediterráneo, ese pedazo de brazo de mar seguido de un pedazo de tierra que separaba a ambos grupos. Es cierto que las nuevas tecnologías ayudan. Por suerte, ahora no es como cuando me casé que todo se coordinaba a base de llamadas telefónicas (aunque alguna hubo) o de visitas in situ a las tiendas, iglesias y restaurantes. También es cierto que no se tuvo que recurrir al más ancestral método de coordinación por carta de esas con sello, buzón de correos -esa cosa rechoncha y amarilla que hay en ocasiones por las calles y sirve para colocar cartas dentro- y cartero que te las trae a casa (aunque algún paquete con material se tuvo que enviar). Esas tecnologías que eran las que en su momento yo usé para montar mi boda, ir a congresos y montar fiestas de cumpleaños para Terremoto, están del todo obsoletas o al menos no tan vigentes. Hoy en día las cosas se coordinan por skype o como yo lo llamaba por video conferencia Se usa el correo electrónico con una lista de correos y con grupos por temas. También se usa una cosa llamada WhatsApp y que hace que a partir de cierta hora los móviles de las casas se vuelvan locos y empiecen a dar pitiditos y vibrar como poseídos por algún espíritu maléfico. ¡Sí! Esas nuevas tecnologías engendros de las palantir ayudan mucho, pero el curro no te lo quitan para nada. El curro lo hacen las personas que los manejan.

Así que no me pregunten ustedes como, en ese momento de iluminación divina, los miembros del smial que estábamos ese día reunidos pensamos “¡Oh Eru! ¡Nosotros también queremos experimentar ese chollazo que representa montar una estelcon!” Alguna intervención de los Ainur tuvo que haber, si, porque nos dejamos convencer con una relativa facilidad algo desconcertante y en muy poco tiempo votamos que nos apuntaríamos. Supongo que algunos lo hicimos porque realmente, como diría el sabio Gandalf fuimos unos “insensatos incapaces de huir despavoridos” y no teníamos muy claro donde nos metíamos realmente. Otros porque fuimos más optimistas que un hobbit ante una bandeja de pastelitos acabada de sacar del horno. Otros porque pensamos que esa podía ser una nueva experiencia y que narices, hace ilusión. Otros porque habían intervenido en la organización de antiguas estelcones y miren ustedes, o deben ser masoquistas, o les gustan los deportes de riesgo, o no se acordaban del todo del lío que les había supuesto y querían refrescar la experiencia o porque en algún momento no determinado sufrieron un ataque de amnesia y no se acordaban de todos sus desvelos y sufrimientos. Vayan ustedes a saber. La cuestión es que unos por novatos, otros por curiosos y otros por masocas recalcitrantes, nos unimos al cotarro.

¿Qué se debe hacer a la hora de querer montar una estelcon?

1.- Decidir cuando la quieres hacerla. Hmmm… no recuerdo muy bien como fue que se decidió la primera semana de diciembre. Supongo que para aprovechar el día de fiesta de la Inmaculada, que era el único puente de finales de año, aunque eso implicaba que haría un frío del copón. Lo que nadie previó o desconocíamos, fue que nos coincidiría con la Hispacon y eso haría que los habituales asistentes tuvieran que decidir entre uno o el otro evento.

Nota para todos aquellos futuros “insensatos” que decidan montar alguna vez una próxima estelcon: Si fuera posible no coincidáis con un evento de ese calibre y publicitado antes que el vuestro. Es una buena forma de no poner en un brete a los asistentes a la hora de inscribirse. Además, vuestro curro será el mismo.

2.- Buscar un lugar donde hacerla. Vale. Sí. Si nos reunimos tiene que hacerse en algún sitio y si es posible cómodo, bien comunicado y sobre todo baratito, que estamos en crisis y los miembros de la sociedad pese a pertenecer a la realeza élfica, enana o gondoriana, la mayoría de nosotros somos más bien tirando a pobretones supervivientes con cargas familiares. Esa, como supondréis es una labor que sólo puede realizar el equipo organizador donde el evento tendrá lugar en sus dominios. Khazad-dûm nos propuso un lugar en plena naturaleza, tipo albergue, con habitaciones y literas, algo apartado. Se estuvo estudiando y parecía aceptable, pero pronto surgieron los problemas. Aparte de que estaba muy lejos de todo y cuando digo todo me refiero a todo, había muchos problemas para conseguir que nos hicieran un precio justo. Con eso de un precio justo no me refiero a que fuera ajustado, simplemente a que la relación calidad servicio a precio exigido por ellos fuera normalito. Para rematarlo el lugar donde haríamos la cena de gala estaba algo lejos del albergue y el menú era caro y algo surrealista… Así que al final entre una cosa y otra y otras más, descartamos esta ubicación.

Cuando eso ocurre, uno piensa que quizás nos libramos de montar el evento, pero no. El grupo de Zaragoza está formado en su mayoría por maños, evidentemente, y además es un smial de enanos y si una cosa caracteriza (o eso dicen) a los maños y a los enanos es que son muy testarudos. Además unos cuantos de sus miembros, pueden presumir de estar fuertemente experimentados en el arte de organizar eventos. Una nimiedad como esa no iba a pararles. En poco tiempo habían conseguido localizar otro sitio que no tenía nada que ver con el anterior. Estaba a media hora de Zaragoza y muy bien comunicado. Era un hotel lo que significa, como diría Bilbo, confort. Habitaciones de dos, tres o cuatro personas con baño incorporado, agua caliente, calefacción… y, la cama de matrimonio más grande y cómoda que he visto en toda mi vida. Salas para dar conferencias, talleres y actuaciones. Una zona apartada del núcleo del hotel pero conectada internamente en la cual podíamos hacer lo que quisiéramos y a la hora que quisiéramos sin molestar a nadie. Posibilidad de hacer la cena de gala en el mismo establecimiento. Eso ya empezaba a pintar mucho mejor. Pero como que muchísimo mejor. Si a eso añadimos que era un cuatro estrellas que nos hizo un precio muy interesante y no extremadamente caro… pues bueno… será que realmente podíamos decir bien alto que por fin habemus estelcon.

A partir de ese momento fue cuando el grupo de Zaragoza se ha pegado como dice Tsunami, ochenta mil y medio visitas de sus casas al hotel para ultimar detalles, coger medidas, hacer fotos y demás labores “administrativas” que un evento así implica.

Nota para los futuros “insensatos”: Tened en cuenta que vais a ir muchas veces al lugar elegido, así que mentalizaros en que vais a estar de excursión bastante a menudo y procurad buscar un sitio donde el gps llegué, existan las señalizaciones y a ser posible la carretera esté asfaltada. Por vuestro bien, por el nuestro y por el de los amortiguadores de vuestros coches.

3.- Hacer un proyecto, presentarlo, que te lo voten y aprueben Hmmm…. Nuevamente poco más que añadir a eso. El proyecto lo redactaron desde Zaragoza, se estuvo discutiendo por Internet si quedaba algo sin comentar o si se tenía que añadir algo. Se adjuntaron fotos del lugar, menús, posibilidad de menús especiales para alérgicos, asegurarse de que el lugar no tuviera barreras arquitectónicas, indicar menús para la cena de gala, precios finales dependiendo de días de asistencia y esos detalles. Elegir una temática o ambientación para el evento. Además, se adjuntó el presupuesto que calculamos nos llevaría montar todo eso como gastos de decoración, welcome pack, mathons, montar talleres y actividades, acreditaciones…. Vamos. Un buen curre aunque no lo creáis.

Después de eso uno piensa que quizás otro grupo de insensatos han sido iluminados por la luz de los Valar y han decidido también presentar un proyecto. Pero no. Fuimos los únicos “insensatos”. Los Valar, en ocasiones son un poco cabroncetes y sólo permiten en los últimos años la inspiración de un grupo de “insensatos” por año. Aaaainnnnsss… Así que se presentó el proyecto. Se votó y efectiviwonder, se aprobó.

No destapamos botellas de cava ni brindamos, porque hacer chin-chin vía línea telefónica no es aconsejable, pero bueno. Subimos un par de caritas contentas y caritas aplaudiendo y nos pusimos a ello.

Nota para los futuros… ya sabeis: Neo será el elegido en Matrix. Cuando hablamos de estelcones el elegido siempre es aquel que se atreve a presentar el primer proyecto. Recordadlo. Quien avisa no es traidor. A partir de aquí empieza el punto de no retorno de vuestro viaje al futuro.

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Este año Terremoto se ha disfrazado de ladrón y Tsunami de león

16 Feb

Esto de vivir durante los meses fríos en el hemisferio norte tiene sus ventajas y sus desventajas. La ventaja es que la Navidad es más Navidad y menos playera. La desventaja para las madres es que como la Navidad implica vacaciones de Navidad pues hay que cubrir más días sin colegio. Esa parte “negativa” para cualquier conciliación familiar de madre currante ya ha pasado, pero, pero, pero… siempre hay un pero. Antes de que vengan los siguientes festejos escolares, las madres hemos de pasar por una durísima prueba durante gran parte de la infancia o incluso puede que adolescencia de nuestros churumbeles. Estoy hablando claro está de la “temida” fiesta de Carnaval. Aquella en la que hay un lío entre doña Cuaresma y don Carnal y todo eso y que en el fondo lo único que les interesa a nuestros repollos es poder transformarse cual Superman sin necesidad de usar un callejón o una cabina de teléfonos y salir de la forma más variopinta a la fiesta del cole o bien a las fiestas que los municipios se dedican a organizar para el deleite de los niños, el horror de las madres y el orgullo de los abuelos.

Está visto que este año me está costando arrancar con las entradas del blog. Os estaba contando los proyectos de finales del año pasado y justo cuando estaba a punto de abordar el último tengo que interrumpir todo lo que tiene que ver con el blog (y con el resto de mi vida, dicho sea de paso) para coger aguja e hilo y ponerme con la operación disfraces. Si es que no nos dejan un respiro. Aaainnsss…

Bueno, como íbamos. Este año me he puesto en plan dominatrix y le he planteado a Terremoto la posibilidad de bajar un poco el listón de sus retos, que una cosa es Mortadelo con sus disfraces y otra muy distinta su pobre madre que anda algo exhausta y aún no tengo tiempo para recuperarme de un berenjenal y ya entramos en otro. Terremoto este año ha sido comprensivo… será que le hemos prometido que le compraríamos un móvil y quiere tener a mamá de buenas. Así que tras plantearnos unas cuantas posibilidades aprovechando el arsenal de vestidos y complementos que guarda en su cuarto, al final decidimos uno sencillo de montar. A Terremoto siempre, pero cuando digo siempre me refiero literalmente a siempre, le han gustado los malos de las pelis. Si una peli o una historia no tiene un malo maloso, pues no tiene gracia. Ya de pequeño una vez se disfrazó de villano, así en plan general. Otra vez también de pequeño se disfrazó de Joker, el malo maloso de Batman. Luego de malvado emperador Zurg el archienemigo de Buzz Lightyear. Otra vez de alienígena psicópata que quería invadir la tierra. De pirata malo. De doctor chiflado. De Rey Zombie. De Capitán garfio. De bandido del Oeste. De cocodrilo depredador… Bien pensado, se ha disfrazado muchas veces de malo. Pero, le faltaba uno que aún no había tocado y me refiero al malo básico, el caco, el choricillo de baja estopa, el carterista, el descuidero, el maleante, el mangante, el ratero, el saqueador…. Vamos, el ladrón de poca monta. Ese que sale en los cómics del Mortadelo y del Super López que ahora lee y que se troncha con las desventuras de unos pobres ladronzuelos chapuceros. Así que este año hemos añadido un malo más a la lista de malos que esta que os escribe ha confeccionados y Terremoto se ha disfrazado de ladrón a palo seco, así, sin más.

El disfraz es muy fácil. Terremoto tenía unas deportivas negras y unos pantalones negros de esos anchotes que llevan hoy los jóvenes. También tenía por casa una gorra de punto oscura tipo rapero. Además encontramos una linterna de esas que te pones en la cabeza y que supongo que debimos comprársela alguna vez que fuimos al Decathlon y se empeñó en tener una (digo supongo porque así suele conseguir sus innumerables linternas y porque es de esa marca, jiji) Teníamos también unos guantes de algodón negros que habíamos adquirido para algún otro disfraz, no recuerdo cual, creo que el de científico loco. Vamos, que al final lo único que necesitábamos era un polar negro, un antifaz negro y una bolsa de dinero.

Confieso que este año estaba con las pilas bajas y con poco ánimo de montar disfraces, así que en una de las dos tiendas de disfraces que hay cerca del curro encontré el antifaz y la bolsa de dinero. El antifaz tuvimos que recortarle un poco la curva de la nariz. Afortunadamente no se rompió ni quedó cortante, porque no tenía eso muy claro si la recortaba. Es uno de los inconvenientes de tener un hijo adolescente con la cabeza talla sandía generosa. La bolsa de dinero tenía el símbolo del dólar impreso y él prefería el del euro, por eso de ser la moneda que manejamos. Le solté que en los cómics siempre ponen ese símbolo en los dibujos y milagrosamente no puso ninguna objeción. El polar, evidentemente, lo adquirí en una tienda de deportes.

Este año se planteaba pues fácil. El único problema surgió dos días antes, cuando me pidió una pistola porque las que tiene son tipo revolver y esas son del Oeste, no de un caco. Además expresó que deseaba que hiciera mucho ruido. Aaaaiiinnnnsss…. fui a buscar su pistola, que evidentemente procuré que no hiciera un ruido superior al que se supone puede aguantar luego una madre en su casa y me presenté con una bolsa etiquetada con el título de “pistola de gangster”. La pistola le ha gustado, pero por su culpa acabamos de descubrir un nuevo malo que no tenía muy controlado. Los gángsters. Así que llevo dos días relatando historias de la Cosa Nostra, la Camorra y del breviario Vida y milagros de Alfonso Capone. Si supiera leer mejor y más rápido creo que le endoso los libros de Mario Puzzo que tengo por casa de mis padres y que se entere el solito, que parece que hacemos un master de matones en casa desde hace unos días.

La mañana del viernes Terremoto se ha puesto su oscuro traje de ladrón chapucero y pistola en mano ha atracado a su hermanito que aún iba en pijama y batín. Por desgracia, el cole ha suspendido a última hora la fiesta. Terremoto me he dicho cuando ha vuelto que la tarde anterior uno de los nenes de silla de ruedas había muerto y por eso no ha habido este año fiesta de Carnaval en su cole. Me ha dicho que sentía haberse quedado sin fiesta ni dulces. He intentado reflexionar con él y trabajarle la empatía. Le he preguntado que es lo que consideraba peor, no tener fiesta o haber muerto. Me respondió que evidentemente el haber muerto. Luego le he preguntado si le parecería bien que sus compañeros de clase montaran una fiesta el día después de haber muerto él. Aquí me ha dejado descolocada. Me ha dicho que realmente le sería igual porque él ya estaría muerto. Vamos, que lo ha entendido pero su lógica aplastante no es la más indicada para ayudarme a trabajar la empatía para estos casos. Así que probablemente este disfraz sea el que utilice el año que viene. Pobre pequeño y pobre familia.

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Pero el día antes que la fiesta de Terremoto, tenía otro reto a cumplir, ya que el jueves el cole de Tsunami montaba su sarao. Pero esa prueba no dependía tanto de mi persuasión ni de los deseos de Tsunami, sino más bien de los del cole. Cada año hacen una Rueta muy chula en el parque de al lado del cole y luego regresan y en el patio montan una fiesta para niños y padres que está francamente bien donde los mayores venden tartas y bebidas para el viaje de estudios del año que viene. Por la experiencia de los dos años anteriores, cada clase se disfraza de algo que tenga que ver con el nombre que ese año los niños han elegido para su aula. Cada año a principios del curso, los profesores les informan que ese año los nombres tienen que ir de una temática u otra y los niños buscan un nombre para su clase que les definirá todo el año. Cuando Tsunami tenía tres años el tema fue el arte, concretamente la pintura. Nuestro pequeño fue del cuadro que eligieron en su clase. A los cuatro la temática fue el campo, sus actividades, oficios y herramientas. La clase eligió el nombre de una herramienta del campo. Los peques fueron de agricultores y todos llevaban esa herramienta. Este año el tema es la luz. La clase eligió un nombre y cuando me lo dijo lo primero en que pensé fue en como hacer un disfraz de eso. Por lo visto yo no fui la única madre que pensó eso porque el primer mensaje de whatsapp cuando se supo el susodicho nombre de la clase fue ¿alguien sabe como vamos a idear un socorrido y exitoso disfraz de fuegos artificiales? Confieso que mi menda ya tenía varias ideas en mente, pero los profes no han querido ponérnoslo tan difícil y ha habido cambio de planes. Como he contado varias veces, el cole de Tsunami es muy especial en muchas cosas y muy innovador. Dan entre otras cosas una importancia a la educación sensorial y parte de esa educación sensorial es a través de sus clases de música. Parece ser que este año han trabajado entre otros El Carnaval de los Animales. Es una pieza que les ha gustado tanto a todos y que todos tenían su parte favorita que han decidido disfrazarse de El Carnaval de los Animales. Os cuento la historia más o menos como fue.

Todo empezó hace unas semanas cuando hablando con Tsunami le preguntamos de que se tenía que disfrazar. Tsunami fue muy directo, de “Hemion”. Al principio su padre y yo nos quedamos algo estupefactos ante tal palabro. Temíamos que el cole se hubiera vuelto además de innovador, frikie. ¿Cómo era posible que los niños se disfrazaran de Hermion de Harry Potter? ¿acaso el cole había demanciado? ¿habían sucumbido al lado oscuro de la magia? Pero no. Ni una cosa ni otra. Papá Tsunami pilló el móvil (ni se molestó en llegar al ordenador) y descubrió que el tal Hemión es un híbrido entre caballo y asno, o como le llamaba Tsunami, un burro salvaje.

– Veamos – le preguntamos – ¿os vais a vestir todos de burros?

– No mamá, cada niño elige el animal del concierto y no es un burro, es un burro salvaje.

– Hm…. ¿Qué concierto?

– Pues el de Camile Saint-Saëns

Hmmmm…. ¿perdonen? –pensé.

– Sí. Camile Saint-Saëns es el autor de El Carnaval de los Animales, lo hemos dado con la profe de música y yo voy de hemión. (Toma esa. Por si teníamos dudas con las innovaciones del cole)

Así que fui pensando en como se hacía un asno… perdón, un burro salvaje y asistí unos días después a una reunión para padres en la que se nos informaba del proyecto del carnaval de ese año. La profe nos lo explicó todo. Los niños irán de negro y en la clase estaban haciendo falditas, puños, corbatas y pajaritas con hojas de partitura. Cada padre se encargaría de confeccionar la cabeza del animal elegido por su pequeño. Nos dio ideas. Incluso nos brindaron como los otros años, la posibilidad de ir todos una tarde para intentar montarlos o ayudarnos. Así que salí de allí acordándome de los burros, los hemiones y todos los equinos que se pasean por un carnaval. Fui a recoger a Tsunami, porque mientras los padres tenemos reunión los peques juegan en otro sitio, y mi sorpresa fue cuando por las buenas había decidido un cambio de animal. No me gusta el hemión, he decidido que es más chulo ir de león. Así que tocaba asegurarse de que no cambiaría de bicho a última hora. Tras hacer el chócala y todas esas cosas que hacemos cuando queremos asegurarnos de que no van a dar sorpresas, esta madre se puso manos a la obra. A continuación, os contaré lo que hemos hecho algunas de las madres que nuestros repollos nos han solicitado el temible león para adornar sus cabecitas.

El más sencillo de todos ha sido hacer una máscara: Las he visto de fieltro y de goma eva. Esta última también iba acompañada de una cola, los patrones me han dicho que los han pillado por Internet. Con este material lo cierto es que ha quedado muy bien. La de fieltro no resultaba tan realista, pero también tenía su gracia. La madre me ha dicho que iba muy mal de tiempo y no tenía posibilidades de ir a comprar cosas, así que se las había ingeniando con lo que tenía en casa. Para haber sido así el resultado fue muy bueno. Uso tres colores diferentes para recrear hocico, melena y orejas y luego el elástico.

Lo sencillo pero más elaborados: Uno realizado también con goma eva, pero me gustó un detalle. Era un gran semicírculo, la parte interior era donde habían recreado la cara del león. La parte exterior la habían cortado en tiras largas que luego habían doblado hacía atrás y grapado o pegado con cola caliente a la base de la tira. De esta forma tan simple creaban la melena y quedaba muy, pero que muy resultona.

Los más currados: Fueron los de un pequeñajo y otro menos pequeñajo que las madres habían pillado todos los retales de lana de tonalidades marrones y cobrizas de las abuelas. Luego habían ido enganchando esas lanas en un gorro de lana hasta conseguir el volumen deseado. Una de esas mamás me confesó que se había pasado varias noches hasta las tantas haciendo eso. Las orejas habían pillado también trozos de fieltro de la abuela y las habían cosido. Para la cola una de ellas había aprovechado la lana y había trenzado una larga cola dejando el mocho final como remate de la misma.

Otra de las versiones más curradas fue sin duda para una mamá que había aplicado la técnica anterior pero esta vez con tiras enormes de papel marrón. No se que nombre tiene pero para entendernos era más o menos parecido a la textura del papel que hay en las cajas de zapatos para protegerlos (creo que es papel pinocho o papel de seda). Había conseguido hacer un pedazo melena impresionante que a bien seguro fue la más voluminosa y exuberante de todos los leones del colegio.

El más currado de todos: Ese lo había hecho íntegramente la abuela, que además de tiempo sabe un rato de patronaje y se había ido a una de las tiendas de telas más buenas de Palma. Lo sé por las bolsas que usó para llevarlo y porque la madre me había dicho que le pensaba pasar el encargo a su madre que de eso sabía un montón y ella no pensaba hacer nada. Así que tengo que felicitar a la susodicha abuela por su pericia y el magnífico resultado que consiguió. Era más o menos la primera idea que tuve pero que descarté por cara y por laboriosa. La señora había comprado tela de peluche, esa que imita el pelo largo. Con esta tela había cogido dos trozos rectangulares largos con los que envolvía la cabeza y hacían la melena sobre el pecho del niño. Iban cosidos detrás lo que ayudaba a dar realidad al crear la línea donde se dividen las direcciones del pelo que giraba hacia la parte del pecho. Arriba había cosido otro trozo para hacer diríamos la parte de encima del gorro y en la zona delantera de las costuras había hecho también unas orejitas con una tela menos velludita con un tono oscuro para el exterior y un claro para la interior. La cola era de la misma tela que las orejas y rematada con un “plumero/pompón” de la tela del cuello. Vamos, un auténtico león. Fue sin ninguna duda el niño más abrigado de todo el carnaval.

Para Tsunami como no tiene abuela que le cosa y una madre con dos niños, opté por otra idea más sencilla. Le compré un gorro de lana con visera que situé en la parte del cogote y que además era reversible, cosa que le encanto. Hice esta compra el mismo día que fui a por el polar de Terremoto y el de Tsunami. Cosí a este gorro una bufanda mía en tonos marrones. Ya sabéis que uno de mis lemas es el de la imaginación al poder. Es una de esas con el punto gordo que hace como circulitos (no sé como explicarlo, así que lo entenderéis al ver la foto). Para la cola reciclé una cola de un disfraz de tigre que le hice de pequeño y al que quité las rayas negras. Era una cola hecha de fieltro naranja con el extremo en negro y que cosí en el polar negro. Tan sólo me quedaban las orejas, pero no tengo por casa trozos de fieltro y como sinceramente no me apetecía tener que comprar un trozo de 50 cm. por metro y medio de largo que hace la pieza mínima que te venden, en color marrón claro y marrón oscuro, pues opté por otro sistema. Hice las orejas de cartulina y las pinté con ceras. Se que no queda tan bien y son menos resultonas. Se que tendría que haberles aplicado un mejunje de cola blanca y papel de periódico para darles volumen y luego pintar, pero el tiempo de secado iba en mi contra. En ocasiones las madres tenemos que sobrevivir con elegancia y estilo y sinceramente, no me apetecía quedarme otra vez hasta las tres de la mañana haciendo, cosiendo, modelando o pintando cosas. Tsunami quedó encantado con su disfraz, lo encontró muy divertido y fácil de poner. Para hacer la melena de debajo el cuello tenía pensado que una parte de la bufanda le colgara por la parte delantera justo debajo de la barbilla. Cuando estaba tomando las medidas el peque me comentó que en el cole había hecho una pajarita con las partituras y que se tenía que ver. Por ese motivo dejé expresamente la parte delantera algo más larga de lo que tenía en un principio pensado.

El día de la fiesta fui al cole para ayudar a maquillar a los nenes. Dos madres habían llegado antes y casi, casi tenían a todos los nenes maquillados. Así que le hice unos cuantos detallitos a Tsunami y a un amiguito suyo que me lo pidió y esta ha sido el resultado. Tsunami se lo pasó pipa. En la fiesta estuvo comiendo pasteles de los que vendían para el viaje de estudios. Estuvo saltando, bailando, trepando y corriendo como una fiera y el cascote de león ni se le cayo ni le molestó para nada. En pocas palabras, que pese a las orejas de cartón para el peque fue todo un éxito, que es lo que realmente importa. Este fin de semana he desmontado el casquete. Yo he recuperado mi bufanda y Tsunami tiene un nuevo gorro de lana reversible con el que está encantado. Eso sí… tengo ambas prendas en el cesto de ropa. El maquillaje fue impresionante, pero también recibió algo de color los componentes de la melena. Aunque ese es el menor de los males. Bueno, ya veremos que sorpresa nos depara el año que viene y que reto me espera o como diría Tarzán, ¡Angaua Chita! Angaua

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La estación de los proyectos: El proyecto 145, un post muy friki

20 Ene

Vale. Que ya sé que ortográficamente hablando eso de repetir palabras en tan poco espacio no es lo más indicado. Pero que queréis que haga. El evento del que voy a hablar se llama así. Por suerte no es que fuera nuestro proyecto 145 del año porque sino me da un jamacuco, que ya me bastó con cuatro. Pero, como diría Diego Alatriste “es que somos un tercio de Flandes”. Así que cuando nos lo propusieron nos lanzamos nuevamente de cabeza.

El Proyecto 145 no era algo nuevo, el año anterior al pasado, es decir, el 2013, ya habíamos intervenido en el primer Proyecto 145. Ains, esto de que cada año se llame igual puede ser muy liante. Supongo que para que el personal no se liara también y muy acertadamente, a la segunda edición la llamaron “Proyecto 145: Episodio I” Si el asunto les funciona bien, que de momento funciona bien, no tengo muy claro que subtítulo le van a poner a este paso cuando lleven un porrón de ediciones. Aunque al paso que van sacando sagas y precuelas o secuelas del mundo de la ciencia ficción, puede que este pequeño detalle no les suponga ningún inconveniente.

El evento surgió de la mente de los socios de la AACF o Asociación de Amigos de la Ciencia Ficción que tiene su sede en Mallorca. Supongo que en algún momento de sus vidas debían “aburrirse” tanto como nosotros cuando nos embarcamos en algo gordo, porque sino uno no se explica como unos viles mortales se meten en ocasiones en ciertos berenjenales y mucho menos de tal magnitud. Así pues, con muchísimo entusiasmo, unos medios prácticamente inexistentes, un corazón como una nave nodriza y una ilusión del tamaño de una supernova, cuatro integrantes de esa organización se enfrentaron a una proeza mayor que darle con un sólo disparo de fotones a un agujerito de dos metros cuadrados mientras conduces un caza a toda ostia y tu padre (que aún no sabes que es tu señor padre) te está disparando por la retaguardia. Si señores, lo del agujerito estaba chupado, cualquier medio padawan medio jedi con midiclorianos/currículum/abolengo familiar y algo entrenado puede hacer eso si realmente cree en la fuerza. Pero la que nos montaron esos cuatro insensatos fue de órdago.

La idea era realizar cada año durante un fin de semana en un lugar de nuestra galaxia, una convención donde cualquiera, sin distinción de edad ni necesidad de ser muy entendido en la materia, pudiera encontrar toda una serie de conferencias, talleres, actividades, exposiciones, stands informativos y un mercadillo friki con venta de todo tipo de material. Todo ello debía estar relacionado con la ciencia ficción, el género medieval-fantástico, el universo manga o el mundo de los videojuegos. Además, lo mejor de todo es que es gratis. Un chollazo. Vamos, que por querer pongamos el listón bien alto… otro tercio de Flandes, ya os lo dije (nota de la autora: me estoy dando cuenta que en el mundo friki proliferan “los tercios de Flandes”).

Se eligió el asteroide/hotel Horizonte, como se podría haber elegido cualquier otro lugar de la galaxia, que para eso se buscó alojamiento en una galaxia muy muy lejana con el letrero en letras oblicuas a ser posible.

Consiguieron reunir a un grupo más grande de insensatos, llamados colaboradores, que acudieron para el deleite de toda persona y familia que quisiera aparcar su caza estelar T-65 Ala-X cerca de dicho asteroide. Ese quizás era el requisito más chungo para ir, no porque tuvieras que ir en caza estelar, sino porque las plazas de parking que hay en los alrededores del asteroide Horizonte son pocas y buscadas. Pero en algo se tiene que notar que la fuerza está con uno. Así que toca concentrarse en buscar los efluvios cósmicos que te alumbren en el buen camino hacia un nano-agujero negro o hueco para dejar el buga, vamos.

Ese ya lejano 2013, el smial de Tol Eressëa, se apuntó al cotarro. Fuimos una de las algo más de treinta asociaciones y empresas que acudieron a su llamada de SOS frikinal. Ya en su primera edición, pese a coincidir con un fin de semana de chaparrones ininterrumpidos, tuvieron más de un millar y medio largo de visitantes. Ante esa acogida, un entusiasmo renovado y unas ganas cojonudas de que la parienta acabe sacándote de casa y poniendo en tu sitio al perro que total le hace más caso y se pasa más tiempo con ella, el equipo organizativo decidió que el año siguiente, es decir, el 2014, se ponían de nuevo manos a la obra y se volvió a repetir la experiencia. Nosotros, nuevamente, como masocas que somos y capitanes Alatristes en potencia, nos volvimos a apuntar al cotarro. Es que… seguimos siendo un tercio de Flandes… no aprendemos.

Las dos veces hemos colaborado con la colocación de un stand informativo del smial y de la Sociedad Tolkien Española. El primer año en dicho stand se hacían puntos de libro con el nombre de los interesados escrito en letras tengwar (élficas para que nos entendamos todos). Además de eso y como os adelanté en su momento, dos de nosotros, montaron una conferencia. Corrió a cargo de una hermosa y simpática hobbitona que vale su peso en oro y tiene uno de los corazones más tiernos que he conocido y por la otra parte mi señor R. (que ya está bien de ir por la vida llamándole churri, que cuando una se pone en plan friki eso no pega y mi menda no tiene precisamente mucha pinta de adolescente choni).

El segundo año volvimos a montar stand informativo otra vez acompañado de una pequeñísima exposición de cositas, porque el sitio no daba para más. Nuevamente hicimos la escritura de nombres en letras tengwar, pero en esta ocasión las escribimos en chapas que montábamos allí mismo y que fue todo un éxito. También, el mismo tándem del año anterior se curró una charlita sobre el mundo Tolkiniano titulada “20 cosas sobre la Tierra Media que las pelis fallaron en explicarte” y que ha sido una de las causas de mi ausencia en el mundo de la blogoesfera. ¡¡Sí!!, porque para montar una charla ¡¡tuvieron que buscarse entre los dos las veinte cosas!!, que vale, que sólo son diez cosas para cada uno. Pero nuestros abnegados conferenciantes no se conformaron con buscar sólo diez cositas, nooooo, cada uno buscó una lista más gorda que luego fueron seleccionando hasta que la redujeron a diez cositas y después cada cual tenía que elaborar sus diez cosas. Ainss…. cuando una tiene de pareja a alguien tan perfeccionista como mi señor, buscar diez cosas más luego lo que comentas lleva su tiempo y ese tiempo unido al tiempo que se invirtió en el proyecto que aún no os he comentado fue muuuuuuyyyyyyy pero que muuuuyyyyyy largo.

Entonces fue cuando llegó el día “D” y evidentemente ese día “D” tenía que tener un pequeño opúsculo, el día “d”. Después de haberme tragado todos los preliminares de casa tan sólo puede ver el principio de la susodicha charla. Es la primera vez que me ha perdido una charla, conferencia, taller o lo que sea que haya hecho R. salvo cuando ha ido de viaje y yo quedaba con los niños. Precisamente ese día y sólo con una hora de diferencia se había organizado un cumpleaños de unos compis del cole de Tsunami, al que tuve que llevar evidentemente yo. Pero bueno, todo será por lo bien que se lo pasa Tsunami en los cumpleaños de sus amiguitos. La charla salió muy bien (eso no lo dudaba en ningún momento) y fue muy amena. Pedían voluntarios entre el público que iban diciendo número y luego cada número se correspondía con esa “cosa sorpresa” que luego exponían. Una forma como cualquier otra para desarrollar una charla y que gustó bastante.

239Básicamente esa fue nuestra labor durante todo el fin de semana. Mientras, estuve bastante tiempo paseando por allí dentro con Tsunami que ya el año pasado le encantó y este año estaba entusiasmado. Una chica le pintó la cara. Estuvo jugando en un taller de naves galácticas de lego, aunque no participó. También hizo dibujos y lo mejor de todo fue que los vecinos de stand eran los del grupo RetroMallorca (Asociación para dar a conocer el mundo de los ordenadores, el software y los videojuegos retro). Os explico. Una mesa enorme llena hasta los topes, cual rascacielos en Manhattan pero sin el Central Park, toooodoooo de ordenatas vintage (digámoslo así que ahora si no pones esa palabra no estás de moda) y toooodos ellos con los videojuegos del donkey kong, el Super Mario Bross, los de Scooby Doo y compañía. Eso señores, fue una bendición, creo que los vecinos de al lado adoptaron a Tsunami y le debieron nombrar hijo predilecto. Lo cual fue una forma de tener el niño cerca y controlado sin volvernos demasiado locos. Vale, lo reconozco, además de un tercio de Flandes soy un poco mala madre, pero al niño le encantó y su padre y yo estuvimos todo el día bastante cuerdos. En el fondo se lo pasaron pipa enseñando a Tsunami como se jugaba. Si se portó mejor que en casa, como un angelito oigan.

Además de jugar con los del RetroMallorca, Tsunami y yo paseamos, compramos cuatro cositas que me pidió. Le gustó el stand de Julio Verne donde se puso una escafandra y el de Indiana Jones donde se compró una chapa. Los Ghostbusters Costa Este nos trajeron a los cuatro cazafantasmas, ¡incluso se trajeron el coche!, se pasaron todo el fin de semana paseándose con musiquita incorporada, lucecitas y cazando fantasmas. No dejaron ningún ectoplasma coleando por el barrio. A Tsunami le llamó mucho la atención un sitio que vendían unas reproducciones que habían hecho de Groot, el hombre arbol de Guardianes de la Galaxia, cuando al final de la película es una plantita en un tiesto y está bailando. Estaban muy bien hechas y los chicos nos dijeron que habían invertido unas ocho horas en cada plantita, un currazo. Le encantó un hinchable de R2-D2 de 5 metros de alto y pegó unos cuantos disparos a los stormtroopers (soldados imperiales) de la Guerra de las Galaxias, porque evidentemente, en un evento así, contábamos de nuevo con unos cuantos miembros de la 501st Legion – Spanish Garrison y unos cuantos de ellos se dejaron disparar por el bien de la causa.

310Supongo que pensareis, o no, ¿a que causa se refiere esta chica? Pues bien, la causa esta vez no tiene nada que ver con emperadores ni con bases rebeldes. La causa es más bien solidaria y humanitaria. Muchas veces la gente aficionada a estos temas damos una imagen como de ser muy superficiales o muy raritos. Somos conscientes. Pero os diré que somos bien normales y tenemos las mismas sensibilidades que todos. Ellos no suelen fardar de ello ni proclamarlo a los cuatro vientos, pero en este caso los organizadores han intentado desde la primera edición favorecer a los colectivos más necesitados de Mallorca. Por ello para algunas cosas relacionadas con él han cobrado bien un pequeño donativo o bien un precio, como el de pegarle tiros a los stormtroopers. Cada año el congreso consigue de esta forma además de vendiendo boletos para rifas de productos que los participantes han donado, un fondo destinado íntegramente a entidades y ONG’s. Así y según copio ahora de la página web del evento de 2014 “Todo el dinero recaudado con la venta de las fotos donadas por Alan Flyng (250€ si vendemos las 10 fotos), lo destinaremos a la compra de material necesario para uno de los pisos tutelados de Gaspar Hauser (nota mía, es una asociación que trata a niños con autismo). Hará la entrega la Legión 501 a principios de 2015. Colaboraremos, de nuevo, con la Cruz Roja realizando una nueva recogida solidaria de juguetes (durante el fin de semana del Proyecto 145: Episodio I). Destinaremos una parte de los beneficios a Indig (Fundación Infancia Digna) y sus maravillosos proyectos. Otra parte de los beneficios los destinaremos a acciones benéficas en Son Espases (nota mía, es el principal hospital de referencia de Palma) para con los más pequeños y Na Marga Somriu (nota mía, proyecto destinado a buscar fondos para la planta de pediatría de Son Espases y actividades de Sonrisa Médica). La última parte de los beneficios la destinaremos a algún comedor social.” Así que como veis, además de pasárnoslos muy bien también tuvimos oportunidad de poner un granito de arena para todos estos otros proyectos. Aunque fuera pegándoles tiros a los culos de los stormtroopers. Pobrecitos, como estaban de abollados y eso que las balas eran de espuma.

Se que este post está resultando un poco largo, pero no quería acabarlo sin mencionar antes dos cosas más. Una. Indiana Jones (el de verdad no, que si llega a ser Harrison Ford en persona se me ponen los ojitos al más puro estilo manga japonés y me tienen que hacer una RCP) me enseñó como se maneja un látigo. Necesitaba estos conocimientos para el proyecto que os comentaré en el próximo post. Así que quien mejor que Indi para indicarme como se hacía. El primer latigazo que dí me pegué en la pierna y dolió bastante. Me explicó lo que había hecho mal, uno de los movimientos que me dijo, lo había ejecutado con retraso. Para el siguiente procuré que no hubiera ningún desajuste temporal y a partir de allí no he tenido ni cicatrices de guerra ni bajas destacables. Lo cual es de agradecer.

Dos. Allí también contactamos con una persona que nos ayudó para el proyecto que me queda explicar, que es la EstelCon de Zaragoza. Ese fin de semana el smial de Tol Eressëa tuvo la suerte de conocer y charlar con Pepe Mediavilla, el doblador de Gandalf entre otros. Gracias a él hemos oído en castellano a Worf, Spock, el Osito Teddy (A.I.), el Sargento Apone (Aliens), Lao Che (Indiana Jones y el Templo Maldito), Boss (Mazinger Z), ED209 (Robocop), el General Veers y a la totalidad de los soldados imperiales figurantes en La Guerra de las Galaxias, también comentar que es el doblador habitual de Morgan Freeman, aparte de muchas otras colaboraciones. Mediavilla era el invitado de honor del evento y dio una charla a la que tampoco pude acudir, aiiiinnnsss. Nuestra querida hobbitona y una gondoriana le pidieron si nos podía leer un fragmento de la despedida de los Puertos Grises de El Señor de los Anillos. Es un fragmento que siempre se lee como último acto en las clausuras de las Estelcones y este año nuestra hobbitona era la encargada de hacerlo. Es ese trozo en el que Gandalf les dice a Merry y Pippin lo de “no os diré no lloréis porque no todas las lágrimas son malas” y es el momento en que todos los asistentes nos agarramos con fuerza a los clínex y no los soltamos ni por descuido. Pues bien, Pepe accedió gustosamente. Fueron a una habitación y lo grabaron. Pero la grabación no era muy buena y se tuvo que hacer en dos tomas. Así que gustosamente se nos ofreció para grabar ese párrafo en su estudio y enviárnoslo. Con esto estoy haciendo una especie de autoespoiler del siguiente post. Pero que demonios, ¿acaso no puedo autoespoilarme?

Pepe estuvo muy atento con nosotros y con todos los asistentes del congreso. Habló con todo aquel que se le acercara. Es muy campechano y un buen coloquiante. Algunos le pedimos un autógrafo, yo fui una de ellas. Me acerqué con un libro para que me firmar al lado de un dibujo de Gandalf. Al principio él estaba ocupado y como se tomaba tranquilamente su tiempo para estar con cada uno me puse a esperar. Uno de los chicos me dijo que una señora que había al lado sentada leyendo un periódico era su mujer, así que ni corta ni perezosa me acerqué a ella. Me presenté y le pedí a ver si creía que su marido me podría firmar el libro. Me dijo que no creía que tuviera ningún problema, pero que solía hablar bastante y tenía para un rato. Así que acabé sentada a su lado hablando de viajes, me enteré que los aparatejos esos que alquilas para guiarte dentro de la Mezquita de Córdoba tienen la voz de su marido. Luego derivamos a temas más mundanos, le hablé de Terremoto y de Tsunami y ella me habló de sus hijos y de sus trece nietos. Al cabo de un buen rato Pepe se acercó, se tomó un café mientras se puso a hablar con las dos y al final me firmó el dibujo. Comentamos muchas cosas, la mayoría intrascendentales, muy marujiles de andar por casa. Me enteré que la voz de Galadriel es la de su hija que también se dedica al mundo del doblaje. En un momento lo dedicamos a hablar de Constantino Romero, ya sabéis que era una de esas voces que me encantaba. Le conté la anécdota que conté en su momento en el blog cuando murió y le dediqué una entrada. Él me estuvo hablando de él, las dos parejas eran íntimos amigos, me contó un poco como estaba y como está ahora su viuda. Fue un momento breve pero me gustó tener este pequeño momento. También me comentó, aunque eso ya lo sabía, que cuando le presentaron el día anterior al smial preguntó cuándo era la EstelCon. Desgraciadamente el día que teníamos que hacer la clausura él tenía un compromiso en Valencia. Si no hubiera sido así, dijo, hubiera cogido el tren y se hubiera subido allí, nos habría hecho la lectura en directo. (Vuelvo a hacer autoespoiler) Si para la clausura con la proyección y la grabación de su voz que pusimos, acabaron todos a moco tendido y sin poder creérselo, no quiero ni pensar lo que hubiera pasado si entra este señor por la puerta y se pone a leer al lado de nuestra hobbitona). Antes de despedirnos de él le regalamos dos chapas una con su nombre en élfico y el otro con el de la mujer. Hacer la de los tres hijos y los trece nietos lo dejaremos para otra ocasión, que es un currazo.

Ainnnnssss…. Esta visto que cuando uno es un poco friki cualquier cosa es posible con el uso de la imaginación. Pero esta visto que una cosa así sólo te puede pasar en un sitio de estos, como el Proyecto 145. Tengo que deciros que hace poco fui a ver la última peli de El Hobbit y que en esta Gandalf me pareció distinto. Era como si en cualquier momento fuera a coger una taza de café y se fuera a poner a hablar un rato conmigo. Hm… ¡Qué dilema!

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La estación de los proyectos: cosiendo capas para príncipes y princesas

17 Ene

Recuerdo perfectamente la cara que pusieron la primera vez que me vieron. Su rostro pasó del escepticismo, del pasotismo más absoluto, de la burla total, al asombro, la incredulidad, la admiración y finalmente el esperado “¡¡¡Ohhh!!!!” luego una sonrisa no muy segura de si misma y de si lo que veían era cierto o un espejismo, el levantarse del sofá y girar a mi alrededor con cierto temor a tocarme con la temblorosa punta de sus dedos por si la aparición se desvanecía. Finalmente consiguieron articular “Mamá. Estás preciosa”.

Lo recuerdo perfectamente, las dos veces ocurrió lo mismo, aunque la que más impactó de las dos fue la vez que Terremoto descubrió que su madre era una princesa, un hada de la noche.

Cuando una es una mamá normalita esas cosas no suelen ocurrir, pero cuando una es una mamá friki cualquier cosa es posible. Posees además una magia especial y en mi caso un armario con ciertos vestidos que en ocasiones pueden resultar ser mágicos sobre todo a los ojos de un niño. La primera vez fue una tarde-noche de invierno. Terremoto estaba borde y yo bromeaba con él. Entonces se me ocurrió, no se muy bien porque, decirle que su madre era una princesa, una hada de la noche y que si no se portaba bien haría magia. Mi pareja me miró y sonrió. Él sabía a que me refería cuando decía que yo era una princesa, una hada de la noche. Durante mucho tiempo cuando cortejábamos a distancia, de noche por el chat, yo solía decir que era un hada de la noche que aparecía por arte de magia en la pantalla de su ordenador. Cosas de enamorados. Aunque realmente mi personaje era el de una princesa élfica, una princesa madre y guerrera con mucha sabiduría y personalidad. Idril, la hija de Turgon, la princesa de Gondolín.

Esa tarde sin más entré en mi dormitorio, abrí esa puerta del armario que no solía abrir habitualmente en la que una guarda los vestidos con los que normalmente no sale a la calle y me vestí con mi primer vestido de elfa que tuve. Un vestido precioso que me tunee, con el cuerpo azul celeste que bordé y mangas de gasa que colgaban haciendo pliegues, la falda azul turquesa con una tela muy brillante, unos zapatos turquesas y una capa veneciana plata brillante con un broche de pedrería reluciente. También me puse mi tiara y mis joyas de princesa noldor y así de esta guisa salí radiante al comedor. Entonces Tsunami aún no estaba entre nosotros, por eso cuando un día hice una aparición parecida con el peque Terremoto se apresuró a decirle “prepárate, que mamá es de verdad una princesa ya verás”. En ese caso la cara de admiración de mi pequeño fue más intensa y acabó tirándose a mis brazos emocionadísimo de tener una mamá princesa. Lo divertido fue al día siguiente que lo contó a todo el colegio y nadie sabía de qué hablaba.

Si señores, tener ciertas aficiones y estar en una sociedad literaria con fiestas molonas y cenas de gala tiene eso, que uno acaba con útiles, complementos y vestidos que no se encuentran normalmente en la mayoría de los hogares. Al menos no en la mayoría de hogares no muggles como diría cierto mago. Con el tiempo he ido teniendo otros vestidos, tres para ser exactos, el azul turquesa, el naranja y uno negro dorado y rosado con mucha pedrería que cosí una a una. Mis vestidos han sido comprados, el azul y el naranja para unas bodas, el tercero lo vendían como disfraz de bruja pero después de que pasaran por mis manos no parecían los mismos. Los he tuneado a mi manera como buenamente he podido. Mis conocimientos de costura improvisada no llegan a tanto. Mi primera capa, la veneciana, la compré y cambié el broche. El vestido naranja venía sin mangas, así que compramos una gasa naranja y una amiga mía me ayudó (bueno, lo cierto es que lo hizo todo ella) a ponerle mangas vaporosas y con lo que sobraba le montamos (esta vez entre las dos) un cinturón. Pero el pobre no tiene capa. Una vez me prestaron una preciosa naranja y dorada, pero sólo me la prestaron. Es una pena, un día tengo que hacerle una parecida a esa, porque era una pasada. El tercer vestido tiene una capa dorada, pero es muy sencilla aunque resultona y esa sí que la hice yo solita. Lo que en su momento hice fue el vestido de mi pareja. Busqué las telas, los patrones y me puse manos a la obra. Acabé haciendo una imitación de cota de malla pero en tela, aunque debido al tipo de tejido actualmente no suele usarla porque se engancha y queda fea. Han pasado ya muchos años. También hice una sobrevesta verde oscuro y una capa preciosa con mucho vuelo color granate. Yo tome medidas, corte la tela y la embasté. Luego mi madre me pasó a máquina todas las costuras y le puso un cuello mao a la sobrevesta. Después con hilo dorado y plateado, le bordé en el cuello de la sobrevesta las iniciales en élfico de su pseudónimo. El conjunto está muy bien y la capa queda muy majestuosa cuando anda. El problema es que la capa es de una tela algo fina y cuando vamos a un evento en invierno las capas con consistencia y gruesas se agradecen.

Este año como os comenté y os contaré en un próximo post, el grupo de Mallorca y el de Zaragoza fuimos los encargados de organizar la XIX Mereth Aderthad o más conocida por todos como EstelCon. Tendría lugar en tierras mañas y sería la primera semana de diciembre. Vamos, en esos momentos en los que el cierzo y el frío suelen hacer estragos en los cuerpos mediterráneos como los nuestros. Es tradición que el penúltimo día de toda EstelCon, por la noche, se organiza lo que llamamos una cena de gala, en la que los participantes van vestidos con sus galas de honor correspondientes al personaje del que toman el nombre. Es quizás uno de los actos que más llama la atención a los “muggles” Algunas personas tienen muchos vestidos, otros unos pocos o sólo uno que es el que siempre llevan. Hay de todo. Si alguna vez alguien tiene necesidad de hacer una capa, como fue mi caso cuando hice la de mi pareja y la mía, el mejor consejo que puedo darles es que recurran a la página web de una de las chicas de Valencia, Baya de Oro. El Taller de Baya de Oro es una página muy conocida y muy completa, en la que te explica de una forma sencilla cosas muy complicadas. Siguiendo sus instrucciones uno es capaz con tiempo y paciencia (salvo que tengas algo de rodaje en el tema de la costura y entonces tardas menos) de hacerte auténticas chuladas. Es una pena que las labores maternales no le dejen tiempo para actualizar cositas en esta página, es lo que tiene ser mamá.

Ahora os tengo que hablar de dos personitas que conocí el 2013. Son dos hermanas gemelas que se vienen muy a menudo a nuestras actividades. Son dos enamoradas de las telas, los hilos, los encajes, las pasamanerías, los bordados. Estoy segura que si no tuvieran que ganarse la vida disfrutarían haciéndose vestidos. Vestidos de esos con los que normalmente una no suele ir a la calle y mucho menos al supermercado del barrio. Estas chicas se complementan a las mil maravillas, no se si el hecho de ser gemelas ayuda, pero lo cierto es que E. es una auténtica artistas con los patrones y las telas. Toma medidas y saca las piezas, las corta y mientras S. los lleva a la máquina y hace que la magia de la costura se complete. A medida que el hilo va uniendo las piezas el traje se va acabando, saliendo de allí cualquier maravilla que podáis imaginar. A la hora de buscar una tela o un hilo, S. tiene un don especial para buscar los colores adecuados, tanto si buscas que se compenetren con total armonía o bien con intencionado contraste. Se para, mira todo el surtido de colores y muy segura te dice “este hilo para esto, este para esto y esto con este otro” y señores, no falla, esto que puede parecer fácil de hacer, no lo es para nada. Ambas hermanas están en muchos grupos de recreación: recreación medieval, recreación vikinga, de recreación escocesa, de recreación Tudor, de recreación del siglo XIX, de Stars Wars, puede que alguno más y ahora del mundo Tolkien. Como podéis imaginar su rincón de los vestidos es de lo más variopinto y eso que yo sólo he tenido el honor de ver un lugar, algo caótico eso sí, donde tienen un montón de ellos. Desconozco si en su casa disponen también de algún otro armario mágico y no precisamente como el que conducía a Narnia, pero tampoco me extrañaría que el día menos pensado alguien pudiera llegar a ese mundo entrando en uno de sus armarios mágicos.

Pues bien. Este verano una de estas hadas de la costura nos propuso hacer un taller de capas para renovar o completar nuestro vestuario para la Estelcon que estábamos montando. Al principio el taller se fue demorando. Esta visto que la nuestra no ha sido la única casa que se vio el año pasado inmersa en una estación de proyectos. Por ese motivo el taller de capas tuvo lugar tan sólo unas pocas semanas antes que la Estelcon. No todos nos apuntamos, pero en nuestro caso decidí (porque sabía que quien se lo curraría al final sería mi menda leyenda) que los tres renovaríamos capas. Abro un pequeño paréntesis para decir que ese taller me encandilaba especialmente. No sé muy bien porque siempre he sentido una debilidad por las capas. Siempre me han gustado los personajes que llevaban capas, la de Drácula, la de Darth Vader, la de Batman, la de John Nieve y la última que acabo de fichar en mi lista de capas chulas, la plateada de Thranduil. Ver su caída, el vuelo de estas al andar. Es algo que me enamora y me sigue enamorando. Supongo que por eso encuentro tan arrebatadoramente guapo a mi pareja cuando se viste para una cena de gala. Ains…. Que pena que una no pueda ir por la calle con capas… snif, snif… sería feliz.

Así pues quedamos un sábado por la mañana en una tienda de telas y paños que también recomiendo por si alguien tiene algunas de estas sucursales cerca de su domicilio. Se trata de Ribas i Casals. Entrar allí te descoloca, uno no sabe muy bien por que tela decidirte. Salvo quizás mi pareja, otro chico que también se apuntó y Tsunami. Ellos si que fue llegar y besar el santo. Entraron fueron directamente a los rollos de lana y dijeron “yo este color”. El chico eligió un verde oscuro, mi pareja un color granate muy parecido al de su capa más fina y Tsunami, como no, un azul pitufo para su capita. Yo estaba más dispersa, pero al final me centraron tras saber exactamente lo que quería y me compré una tela que no era lana, no se deciros el nombre, pero era muy bonita y en verde pistacho. También compré unos cuantos metros de una tela granate brillante para un día de estos intentar hacer o que me ayuden ha hacer un vestido nuevo tipo túnica. Lo cierto es que nos gastamos un dineral en telas, porque la lana no era precisamente muy barata. Pero como decían las chicas “tenéis que plantearos eso como una inversión, una capa de estas va a durar años y años y posiblemente puede que algún día hasta Tsunami herede la capa de su padre”.

Así que con esas visiones futuristas de ir formando el legado familiar que dejar a nuestro pequeño, fuimos a un local donde montamos nuestro taller. Desplegamos telas y tomamos medidas. La primera fue la capa verde oscura. La habían elegido para hacer un tipo de capa vikinga rectangular y fue muy rápida de montar y a su dueño le quedó chulísima. Ese día llevaba un bigote y llevaba camiseta de manga corta. Cuando se sentó con la capa sobre el hombro tenía todo el aspecto de un auténtico galo. Parecía como si se hubiera pasado media vida llevándola. Las chicas le prestaron una fíbula vikinga que tienen y la estuvo llevando un buen rato para hacerse con ella, que le cogiera la forma y ver si se sentía cómodo. Ahora sólo le faltará a su dueño, buscar una fíbula para lucirla. La segunda que se montó fue la de mi pareja. Esa llevó un poco más de trabajo, sobre todo porque había elegido que fuera una capa circular. Seis metros de tela de lana se uso para hacer la capa, no veáis lo que pesa. Eso es mucha tela que manejar, pero el resultado fue espléndido. Pero cielos. ¡Que bueno que estaba mi churri! Para rematarlo, E. entró en su santa santorum de los vestidos y salió con un trozo de tela de peluche o imitación de pelo de piel. Se la regaló y la cortaron para que la pudiera llevar en el cuello sobre los hombros y no os digo ya lo chulo que quedó Cuando pueda tengo que cogerle los bordes, forrarla y cosérsela definitiva. Espero este año hacerlo pronto. Al mediodía nos fuimos a una mercería a comprar unas pasamanerías concretas para las capas de papá y el peque que también cosieron entre el sábado y el domingo. La tercera capa fue la del peque. Para Tsunami se hizo una capa de semicírculo parecida a la del padre pero con algo menos de vuelo. Una monería ya juzgarán ustedes. También habíamos comprado para Tsunami una tela aguatinada y las chicas le hicieron luego en su casa una camisa de armar que fui a recoger la semana siguiente. Nuestro Tsunami estuvo para comérselo. Todo un pequeño príncipe hobbit como decía él.

Al día siguiente, domingo, fui yo sola al local. Papá se quedó con Tsunami, así que sólo fuimos las tres. Seguimos cosiendo e intenté ayudarles con los remates y todo aquello que sí se hacer. Porque después de coser a máquina hay que coser con punto invisible el trozo de tela que hay dentro, ya que las capas se abren al caminar y se ve. Vamos que queda bastante trabajo de rematar si deseas dejarlo perfecto. Para mi sorpresa cuando llegué me encontré con que se había puesto a sacar patrones para la mía. Yo había elegido un tipo de capa bizantina y esa si que llevó algo más de trabajo de hacer piezas y coserlas. Me pasé todo el domingo con ellas cosiendo, charlando y riéndonos mucho. Fuimos a buscar unas botellas de cola y entre sorbitos, cortar telas, chafardeos, poner agujas, coser y quitar agujas, anécdotas y demás trabajitos nos pasamos gran tiempo de ese domingo como si fuéramos las tres parcas pero en versión buenas. Me diréis anticuada pero supongo que ese ambiente debía ser el que tenían nuestras abuelas cuando las mujeres eran las que cosían las ropas y no existían tiendas de modas. Ese día E. me contó que se había apuntado a corte y confección para poder hacerse esos trajes maravillosos que a ella siempre le habían gustado desde que era una niña. Tomó esa decisión al descubrir que si los quería comprar le resultaban demasiado caros. Por eso estuvo yendo a clases hasta que aprendió todo lo que realmente necesitaba, pero que nunca le interesó demasiado eso de hacerse ropa de calle más convencional. Supongo que para eso ya tiene las tiendas y los grandes almacenes. Bien mirado tiene su lógica. El domingo siguiente también nos reunimos las tres. Me había llevado “deberes” a casa y acabamos de rematar todo el trabajo, al menos que estuviera listo para poder usar. Tengo que darles las gracias a nuestras dos hadas de las costuras, primero por el buen rato que estuve con ellas. Segundo por los consejos que me dieron a la hora de coser. Y tercero por las magistrales piezas con las que salimos de allí. ¡¡¡¡¡Muchísimas gracias preciosas!!!!! ¡¡¡¡Sois geniales!!!!

Fuimos los tres muy bien pertrechados a la Estelcon. Mis hombres iban bien calentitos y yo aunque aún no tengo la capa acabada del todo, falta adornar, la pude llevar perfectamente para el evento. Espero este año poder dedicarme un poco a ella y buscar la pasamanería o puede que me anime a bordar algo y me gustaría que un día pudiéramos ponerle un cuello Mao, creo que le quedaría muy bien y tengo que buscarle un broche, que una chica de Madrid me ha enviado fotos y tengo que contestarle con el que me ha gustado. Ains… que no tengo tiempo y sólo hemos empezado el año. Vaya. Me parece que acabo de darme cuenta que tengo un nuevo proyecto abierto… y yo sin enterarme. Cachins.

capa

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