Pequeño susto matinal, la invasión de las avispas madrugadoras

27 Sep

¿Os acordáis hace unos días que os decía que si haces la rutina nocturna las mañanas son mucho más efectivas y rápidas?, bueno, pues os diré que esa rutina tiene una excepción… bueno dos. La primera es cuando se te ha quedado alguna miguita por algún sitio y tienes una invasión de hormigas, todas ellas en fila india cual aplicados infantes de guardería en una salida al CosmoCaixa y otra es la que nos ha tocado esta mañana.

Bueno, ya sabéis aquello de qur a las 6’30 suena el despertador y todo lo demás. Pues eso, que mientras estaba en uno de esos todo lo demás, concretamente en ir a colocar los platos de la cena en su sitio, me veo al lado de la puerta del escurridor una avispa en la pared.

En alguna ocasión hemos dejado alguna ventana para airear la casa de noche porque hasta ayer aún hacía calorcito, pero esta noche no había dejado ninguna, así que este descubrimiento me ha sorprendido bastante. Mi sorpresa no ha durado mucho, ya que un sospechoso sonido a zum zum zum zum ha hecho que desviara la mirada al fluorescente… y ¡Cielos! Nada menos que cinco avispas más dándose cebollones contra los tubos atraídos por la luz.

En ese momento papá estaba levantando al Tsunami y el Terremoto estaba haciendo su cama y aún no había aparecido por la cocina. Me voy a mi pareja que me comunica que el peque se ha despertado supercontento. Menos mal, porque tenemos una invasión en la cocina, no le entres. Así que hoy los niños y de una forma muy poco ortodoxa, han desayunado en la sala.

El Terremoto, para haber sido durante toda su infancia el terror de los gatos y de todo bicho en general, con los años se ha vuelto un miedica a los bichos que potencialmente puedan hacer algo (quien me lo hubiera dicho). Así que enterarse de semejante invasión ha sido como descolocarlo. El pobre parecía un papá a la espera de que la comadrona le diera noticias de parto de su hijo. Lo he tenido preocupado pasillo arriba, pasillo abajo a la espera de las noticias que aportara mamá cuando saliera de la cocina. Como era de esperar, el pobre Tsunami no ha visto eso muy normal, y menos que mamá se encerrara cual defensora de una fortaleza. Así que el pequeñín se ha puesto muy nervioso y triste y no se le ha pasado hasta que he salido y me ha vuelto a ver por allí.

Mi primer plan de ataque ha sido cerrar el fluorescente y abrir una luz que tengo delante de la lavadora y al lado de la ventana, para ver si iban a esa. Ese objetivo ha sido sencillo ya que ha sido abrir una, cerrar la otra y toda la troupe se ha trasladado cual cuadrilla de circo.

Mi segundo paso era abrir ventana. Hasta aquí correcto. Cerrar la luz y esperar a que salieran por la ventana al ver la luz de las farolas de abajo… Este paso ha tenido varios fallos. Primero que fuera llovía y eso no les gusta. Segundo, que la luz de la calle se ve muy poco desde la ventana de la cocina y para mí que ni se fijaban en ella. Tercero, que yo tampoco veía un carajo así que no sabía si habían salido. Se me pasó por la cabeza ir a buscar el kit de espía que la madrina le había regalado a Terremoto por su cumpleaños y que tiene algo así como gafas de visión nocturna en plan cutre bananero pero mucho mejor que nada, también podía ver si con la cámara de fotos había alguna opción de esa guisa, que lo dudo, pero en ambos casos eso suponía abrir la puerta y no me quería arriesgar a que se descontrolaran por el resto de la casa.

Así que por narices el tercer paso ha tenido que ser abrir la luz para ver que había pasado, y ¡ooooohhhh! Las muy avispas se habían posado al lado de la luz cuando la he apagado y al encenderla hay vuelto a la carga. Ante esta situación y pese a que no me gusta hacerlo he tenido que recurrir a la artillería pesada, véase un chupinazo bestial tipo tiro de la Gran Berta en versión Zum, pero esta vez el insecticida, no el ruido de las intrusas.

Obvia decir que con lo fuerte que es el producto y el zambombazo que les he metido, han acabado por ir cayendo de una en una al suelo, momento que aprovechaba para acortar su agonía por el método del fulminante zapatillazo. Pues bueno, así han caído nada menos que diez avispas en la cocina. La sorpresa ha sido que luego me he encontrado otra en el baño, también sucumbida con la misma táctica, más otra que estaba fuera en el cristal, pero esa como no estaba dentro la he dejado, se ha ido y luego he abierto para airear.

Me he ido al trabajo un poco mosca, porque nunca me había pasado algo parecido. Esperando que en el ático de arriba que está a la venta no se haya visto victima de una colmena okupa porque lo íbamos a tener claro para quitarla.

Cuando hemos vuelto del trabajo hemos subido a la terraza de arriba del ático y sí, nuestras sospechas se han confirmado, en la fachada trasera de la finca, en un agujero de taladro para sujetar unas tuberías, había un montón de avispas entrando y saliendo. Por la tarde se lo he comunicado a los de la comunidad y uno de los vecinos me ha dicho que cuando vuelva del pueblo el lunes él lo quitará tapando el agujero con una madera… no es que no  me lo crea, pero lo cierto es que hasta que no lo vea no me lo creo, al menos tan fácil como él lo ve, ya veremos.

Por suerte yo no soy de esas personas que cuando ve un bichito polinizador lo suelte todo, incluso el bolso, y salgan corriendo, como le vi una vez hacer a la hermana de mi pareja, que sólo una foto del animalito ya la pone de mal yu-yu. Tengo incluso que confesaros que le tengo alergia a la picadura de estos bichos, así que he aprendido que lo mejor es no molestaros y ellos se van, o bien te vas tú pero en plan tranquilo sin sobresaltos.

Hoy no os voy a dejar una foto de las víctimas del encuentro, me parece de mal gusto regodearme con las derrotas del enemigo, así que para que veáis que no tengo nada en contra de las creaciones de la madre naturaleza, o dejo esta foto que tomamos este verano, cuando durante tres días, nos vino a la terraza donde desayunábamos una avispa a nutrirse del jamón de york del bocata de mamá. Así que todos los insecto fóbicos que pueda haber, cerrad los ojos y no miréis, o bien mirad y veréis como corta el jamoncito, si es que en el fondo son bastante majas cuando no se te meten de golpe diez en la cocina y sin invitación para desayunar.

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6 comentarios to “Pequeño susto matinal, la invasión de las avispas madrugadoras”

  1. amalia1976malia 28 de septiembre de 2012 a 12:11 pm #

    Permíteme que me cuele en tu blog, que llevo varios días leyéndote porque te conocí a través del de Cintia y me encanta cómo cuentas las cosas. Vaya odisea con las avispas. Yo también pensaba que dejándolas tranquilas no hacían nada hasta que el año pasado se me coló una en la espalda, por dentro de la camisa y me picó la muy…sin yo haberle dicho ni hecho ni mu. Y el otro día desayunando con una amiga una vino a mi tostada de jamón york y no me dejó desayunar en paz; se vé que son “cernívoras” ellas. En mi casa una vez tuvimos una plaga de moscas, que todavía me acuerdo y me da un asco y un repelús que me muero; resulta que hacía calor y los contenedores de abajo estaban sucios y llenos de basura (vivo en Alemania y aquí recogen la basura una vez a la semana. Una guarrada, vamos); pues empezaron a subir moscas y a poner huevos y a nacer larvas y a aparecer más moscas y allí anduvimos un par de días en busca y captura de moscas y derivados. Puajjj hasta que acabamos con ellas. Mucha suerte con el avispero, aunque no sé yo si tapándolo se soluciona el problema pero bueno. Besos.

    • Laura 28 de septiembre de 2012 a 8:59 pm #

      Hola Amalia, pues bienvenida.

      Veo que las avispas tiene una fijación con el jamón york, tendremos que tener cuidado con estos bocatas. A mí cuando me ha picado alguna abeja ha sido en la ciudad, casualmente nunca en el campo y siempre porque un golpe de viento las había arrastrado y se veían atrapadas sin que yo me diera cuenta y claro, cuando picaban es cuando te das cuenta. Siempre hemos tenido que ir a que me pusieran la inyección porque se me hincha de una forma desporporcionada, así que voy con cuidado.

      Lo que nunca me ha pasado es lo que cuentas de las moscas, por suerte aquí lo recogen cada día. si a mi me pasa me dá un telele. Oye, y ¿que hacen los basureros los otros dias de la semana?, vamos que cobrarán un sueldo mensual, no sólo por trabajar un día, que digo yo que hay que mantener a la familia y trabajando sólo un día a la semana no creo que de para mucho.

      Bueno, dejemos mejor estas historias para otro momento, toma un sitio también y ya nos iremos conociendo. Hasta pronto y aufidersen

      • amalia 28 de septiembre de 2012 a 9:21 pm #

        Puessss, me dejas preocupada con la incógnita de los basureros. Jejeje. Te diría que el resto de la semana barren las calles pero tampoco he visto nunca a ninguno barriendo las calles, como mucho con un cochecillo escoba de ésos y muy de higos a brevas. Igual andan en las oficinas recogiendo las quejas de las personas con ataques de moscas mutantes. ¿Quién sabe? 😉 . Gracias por tu bienvenida. No dudes que me seguiré pasando. Besos.

  2. Maribel 28 de septiembre de 2012 a 7:42 pm #

    Pues a mí las avispas me dan pánico, y eso que nunca me picó ninguna.
    Tendrías que ver que mal rato paso algunas veces cuando voy a comprar el pan y están allí por tropeles, revoloteando sobre los bollos…
    Espero que encontréis la solución porque no es plan de hacer las maletas.
    Besos

    • Laura 28 de septiembre de 2012 a 9:06 pm #

      Vaya Maribel, yo por suerte aún no me las he encontrado por tropeles cuando voy a comprar el pan. Pobres bollitos.

      Pues esta tarde se lo he comentado al presidente, porque ayer hablé con el secretario. Hemos subido para enseñarselo y el hombre se ha traido una escoba para aprovechar y barrer la terraza del ático por si llueve que estén limpias las canales. Algo más tarde cuando yo comia he empezado a oir unos golpes desde arriba, no desde el piso de arriba, sino más arriba. He pensado que con que energia se tomaba eso de tener las canales limpias. Luego he ido a buscar al peque y cuando hemos llegado estaba barriendo el jardín. Todo orgulloso me ha comentado que a escobazos se ha cargado unas treinta.

      No se como acabará esto, pero de momento para peli de los hermanos Marx yo creo que damos el guión.

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  1. ¿Qué fue de las avispas? « De azul a verde - 6 de octubre de 2012

    […] a todos, ¿os acordáis que hace unos días os comentaba que por la mañana habíamos tenido una invasión de avispas? Sí. Pues ahora os contaré como está el […]

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