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Un invierno en la vida de Tsunami

10 Abr

Quien lo diría, parece que no hace nada que empezó el invierno. Fue entonces cuando publiqué un post titulado un otoño en la vida de Tsunami. Esa entrada que iré haciendo cada estación para que la abu vea como crece. Pues aquí estoy de nuevo, asombrándome de lo rápido que han pasado estos meses y viendo las fotos de nuestro pequeño. Estoy sorprendida, de verdad, al comprobar lo mucho que ha cambiado el pequeñajo en tan poco tiempo.

Cuando empezó el invierno aún llevaba chupete. Supongo que alguno recordará como ese chupete se lo llevaron los Reyes Magos y creo que a partir de ese día, nuestro Tsunami dejó de ser definitivamente pequeño para transformarse en todo un mozalbete. Es cierto que sigue siendo ese niño intrépido, valiente, curioso y aventurero, pero se le ve más maduro, más mayor, más niño, con más personalidad y un par de bemoles bien puestos.

El ricitos de la familia se ha vuelto un aficionado a las excursiones por los bosques y las montañas que hay cerca de casa. Normalmente casi todos los domingos por la mañana nos vamos dar un paseo en plena naturaleza. La búsqueda de caracoles, la observación de las hileras de hormigas perfectamente formadas que marchan y el observar o perseguir mariposas hasta que se meten por la maleza más tupida, forman parte de estos itinerarios que papá nos prepara todos los fines de semana. Evidentemente, el correr, derrapar, saltar e ir paseando cantando alguna cancioncilla aprendida en el cole, son también habituales en estas salidas. Para aquellos que no lo sepan, Mallorca es muchísimo más que sol y playa, por suerte. Mallorca tiene la ventaja de poseer diversos paisajes y microclimas en una sola isla, a una distancia muy corta. Hay quienes piensan que todo el día estamos a pleno sol y casi como que esto sea algo árido. Nada más lejos de la realidad. Lo que veréis en las fotos son dos bosquecitos al lado de la Ciutat, vamos que ni hay que subir a la sierra ni irse al otro lado de la isla para disfrutar de ellos. Como podéis ver, nuestros bosquecillos no tienen nada que envidiar a las zonas verdes de otras latitudes, sólo es que no serán tan grandes, pero los tenemos cerca y damos cuenta de ellos muchas veces.

Tsunami también es un aficionado a los paseos por Ciutat con su padre para descubrir monumentos e itinerarios por las callejuelas de rancio abolengo. Pero sobre todo, a las visitas a los parques, ya sean urbanos o forestales. Allí donde haya un parque y si es posible con arena, nuestro Tsunami es un niño feliz.

También se ha vuelto un explorador de la casa y de cada día me es más difícil hacer una comida sin que el pequeño se deje caer por la cocina.

Cuando oigo unos pasos que se acercan a la puerta suelo pensar “que bien, seguramente es mi pareja”, pero no. A mi pareja no se le oye, directamente te lo encuentras detrás de ti abrazándote y dándote un beso en el cuello. Eso sí, tiene la habilidad de desaparecer de repente con el mismo sigilo con el que entró y allí estás tú sola hablándole a las cacerolas sin haberte dado cuenta.

Cuando oigo pasos suelen ser alguno de los dos peques y siempre tengo la sensación de que entran muchas veces y salen muy pocas . Terremoto entra sin rodeos preguntando o inspeccionando por si mamá está despistada y puede llevarse algo, pero Tsunami… ufff… ese es más sutil y sibilino. Primero mira. Investiga. Valora. Piensa y te pide para probar algo. Lo hace con esa cara de niño bueno y esa mirada picarona y esas pestañas tan seductoras… O simplemente te pregunta que haces. Si la cata o la respuesta le ha gustado sale raudo y veloz hacia el baño a buscar su taburete alto con el que se lava las manos. En otras ocasiones ni pregunta. Simplemente se queda parado mirando. “¡Aja! ¡te he pillado mamá!” debe pensar, porque ha reconocido algo que ya conoce y sale corriendo hacia el baño. ¿Quién me hubiera dicho a mí que cuando compré ese taburete blanco en Ikea hace años para llegar a los estantes de arriba de la cocina, llegaría a ser tan viajero y solicitado? Así que normalmente entra un nene en la cocina y mamá, depende de lo que cocine, pide ayuda de vigilancia intensiva al padre de la criatura. En ocasiones dos ojos no bastan para controlar tanta cosa y manitas trasteando del niño. Si queridos, las manitas de Tsunami cuando se ponen en la cocina son tan rápidas como sus pies cuando va de excursión y aunque de momento no ha roto nada ni se ha quemado ni nada, no quiero bajar la guardia y hay que tener mucho cuidado con sus continuas intromisiones.

Tsunami es un niño feliz que disfruta jugando con su hermano y aplastándolo. También disfruta como un enano cada tarde cuando su títo J.A. ha ido a buscar al cole  a Terremoto y lo lleva a casa. Allí está él preparándose después de que hayan llamado al portero. Espera a que suban las escaleras y toquen el timbre. Esa es la señal. Entonces Tsunami sale pitando a abrirle la puerta y le llama, “tito J.A., tito J.A.” y se lanza hacia sus brazos. Mi ex siempre entra en casa con el peque encima y se pone a jugar con él. Tsunami le pide que le aupe para tocar con los deditos el techo del pasillo, como le gusta hacer esto y sentirse muy grande. También le pide que jueguen al escondite o que quiere enseñarle alguna cosa que ha hecho o simplemente trepar por él, y mi ex encantado disfrutando y jugando con este sobrino que le ha salido sin pensarlo ni buscarlo. Muchas veces mi ex le trae algunos regalitos, porque lo ve tan feliz y Tsunami es tan pelota que en el fondo es su debilidad y de tanto en tanto viene con algún detallito para su peque. Ayer sin ir más lejos le trajo un cepillo de dientes de Bob Esponja y un montón de cromos para el álbum que hacen juntos los dos peques.

Realmente ha crecido mucho desde que empezó el año. En el cole dicen que va muy bien, pero en el informe nos pegan un tirón de orejas a los papas. Nos comentan que tiene que aprender a controlar su genio y que le cuesta sobrellevar las frustraciones, y se lo tenemos que trabajar. Es algo que no me extraña, porque es un trozo de pan, pero cuando lo saca, tiene un pronto de narices. Según la abu tiene el genio de la familia de su marido. Tengo que decir, que mi pareja debe ser la excepción de la familia, porque si bien también en ocasiones tiene lo suyo, normalmente por cualquier chorrada no tiene ese genio ni esos prontos del nene… ya podía haber salido en eso al padre o a mí, en lugar de a la familia. Pero bueno, estamos en ello y trabajamos para intentar domárselos. Ya desde bebé nunca le he hecho caso cuando pillaba una pataleta así sin motivo. Al menos cuando ve que no consigue lo que quiere con las pataletas, le duran solo unos minutos. Con el tiempo acabaremos controlándoselos. Esto lo tiene claro conmigo, a mí nunca se me consintió ni una pataleta, ni un berrinche ni unos pucheritos en casa y yo nunca se los he consentido a Terremoto. Una de las pocas cosas que no soporto es cuando te encuentras algún adulto egoísta y consentido que sigue haciendo las mismas pataletas y pucheritos que de pequeño. Así que dudo que viviendo en esta casa llegue a mayor haciendo morritos o con berrinchitos de niño mimado cada vez que algo no sale como él quisiera.

Por suerte no todo son rabietas, la mayor parte del tiempo sus actos son de curiosidad y ocurrencias. Una de las tardes, hace una extraescolar en el cole que es de experimentos. Cada vez que regresa nos trae algo distinto hecho por ellos y te suelta que eso sirve para tal cosa y otra con un desparpajo como si se tratara de un auténtico científico. Una tarde de febrero estaba en el balcón con su papá jugando con un pompero que le regaló el año pasado su hermano por su cumpleaños. Siempre le ha encantado hacer burbujas. Yo estaba en la sala y entra mi pareja con cara de alucinado y me dice, “¿sabes que me acaba de soltar?, me ha dicho: papá, las burbujas son unas inútiles porque al final todas acaban rompiéndose”. O por ejemplo, el mes pasado cuando Terremoto se puso con la operación regalo sorpresa para el día del padre. Los dos estaban en el pasillo cerca de la cocina y oigo que Terremoto le pregunta a Tsunami que es lo que le parece que le tendrían que comprar o hacer para sus respectivos padres. Tsunami le responde: “¿pero tú sabes qué es lo que le gusta a un padre?” Perlitas de este tipo nos suelta cuando menos uno se lo espera y si no tenemos a mano un papel y un lápiz, se han perdido muchas en el olvido. Vamos, que como veis el cambio ha sido brutal. Cuando pienso que dentro de nada ya será su cumpleaños y veo la diferencia de entonces a ahora uffff… la de cosas que ya se han ido y no volverán más… aunque por suerte aún nos queda el recuerdo de haberlas visto y la sonrisa de cuando mi pareja y yo las recordamos.

Sigue creciendo así de bien pequeño Tsunami, que para ti el tiempo vuela mucho más deprisa que para tus expectantes papás.

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Fin de semana pasado por nieve

4 Abr

No. Este fin de semana no ha nevado en Mallorca. En este post estoy comentando lo que nos pasó hace apenas unas semanas, lo que ocurre es que he tenido unos días muy liados y se me han quedado un par de cositas en el tintero y ahora me estoy poniendo las pilas para comentarlo y para que la abu de Tsunami pueda enterarse de primera mano lo que ha hecho su pequeñajo últimamente.

Si no recuerdo mal los hechos tuvieron lugar hace más o menos un mes, aunque realmente y bien pensado el meollo de todo este post tuvo lugar en febrero del año pasado. Como muchos sabéis y si no estabais muy enterados por vivir lejos, os informo de ello, en Mallorca no suele nevar mucho, al menos por la parte del llano de la isla y por la capital. Normalmente cuando esto pasa recordamos que exactamente en tal año hubo una nevada. Una de las más gordas que ha habido fue la de 1956, fue tan grande y la isla estaba tan poco preparada que muchos mayores y niños murieron como consecuencia de los resfriados y pulmonías que les provocó el frio. Cuando Terremoto nació también hubo una nevada gorda en la sierra y cuando era pequeño también hubo un día que nevó en la Ciudad, eso fue fantástico, nunca lo había visto en mi vida y difícilmente lo olvidaré.

Tsunami nació en época de sequía de copos de nieve. Recuerdo que al pobre en la escoleta le explicaban que en invierno los niños hacían muñecos de nieve y se ponían guantes y gorro y se abrigaban bien para hacer guerras de bolas y ángeles de nieve. La profesora me decía que todos le pedían cuando vendría la nieve aquí para poder jugar ellos también con la nieve y eso la entristecía. El año pasado en febrero, se produjo un milagro y una mañana de sábado me levanté a las siete y media y fui al baño. Miré por la persiana y vi que toda la calle estaba nevada. Levanté enseguida a mi pareja y a Tsunami, llamé a mi ex y a Terremoto que estaba con él y les dije que miraran por la ventana. El grito de alegría de mi nene fue sonoro. Como nosotros estamos en la parte alta de la Ciudad y cerca tenemos algunos parques muy despejados, mi ex y Terremoto se vinieron a casa. Mi pareja bajó a comprar ensaimadas y cruasanes, porque eso tenía que celebrarse, y yo les hice unos tazones de chocolate caliente. Recuerdo que estábamos en la sala mirando por la ventana como nevaba y tomando todos nuestros chocolates y nuestras ensaimadas recién sacadas de la panadería. Nos fuimos al parque de atrás y allí estuvimos haciendo guerra de bolas y dos muñecos enormes con otros niños. El domingo volvió a amanecer nevado y volvieron a venirse a casa. Aquello para nosotros fue un regalo del cielo, porque además había coincidido con un fin de semana y todos habíamos podido disfrutar de ese extraño fenómeno llamado nieve. La profe de Tsunami me contó el lunes que se le saltaron las lágrimas pensando que al fin sus niños sabrían lo que era la nieve cuando salió de casa y se encontró con el espectáculo blanco ante su puerta.

Pues bien. Este año cuando ha empezado el invierno lo primero que me pidió mi pequeño era que cuando iba a nevar para jugar en el parque y hacer un muñeco como el año pasado. Pobrecito, si supiera que aquello que tuvimos yo no lo había visto nunca en toda mi vida. Le tuve que contar que no todos los años nieva y que ya veríamos si ese año teníamos sorpresa o no.

En Mallorca no suele nevar en el llano, pero no es algo extraño que en invierno pueda nevar alguna vez en las cumbres de las montañas de la Sierra de Tramuntana. De hecho antiguamente existía la profesión de “el hombre de la nieve” y de las “casas de nieve” Eran una mezcla entre agujero y cabaña en las zonas más altas de la sierra, donde los encargados de estas acumulaban y apretaban la nieve caída formando hielo, lo mantenían todo el invierno y luego en los meses más calurosos, antes de que se derritiera, lo cortaban en trozos e iban al llano a venderlo bien para hacer helados, bien para conservar alimentos.

El problema de cuando nieva en la sierra es que medio Mallorca sube como posesa para verlo y la poca que hay queda pisada y dura muy poco. Este año ha vuelto a nevar en Mallorca. La sierra se veía blanca y en el llano hacía el llamado frio de nieve. Hacía unos días que se veían las cumbres como borreguitos y Terremoto me pedía para ir el domingo a jugar con la nieve que pudiera quedar en las cunetas de las carreteras. Cuando vi lo entusiasmados que estaban los dos nenes y que el viernes aún se veían bastante nevadas las cumbres, hablé con mi pareja para ver si les dábamos una sorpresa y nos los llevábamos a los dos a ver la nieve. Recogimos primero a Tsunami y luego fuimos raudos al cole de Terremoto. No les quisimos decir donde iban. Se pasaron todo el trayecto preguntando “donde vamos, donde vamos, donde vamos…”  Terremoto se lo olía y su pregunta era más concreta “vamos a la nieve, vamos a la nieve, vamos a la nieve…” Yo intentaba darles largas diciéndoles que el conductor era mi pareja y que también era una sorpresa para mí.

Al final fue un poco difícil ocultar el destino. A la que vieron un montoncito de nada de nieve en la orilla de la carretera ya nos pedían de parar y hacer una guerra de nieve. Nos subimos hasta Lluc, pero allí la nieve ya se había derretido, porque está muy arriba, pero en una zona muy despejada de la montaña y cuando sale el sol le da de lleno y se deshiela antes. Aparcamos muy cerca de Lluc, en un sitio llamado Es Coll de sa Batalla. Cuando dejamos el coche nos dimos cuenta de lo chapuzas que habíamos sido, supongo que porque este año Tsunami no nos había repetido tantas veces las necesidades ropiles de los peques. Glups, nos habíamos dejado los guantes en casa… y la ropa de recambio…  vamos, que habíamos salido literalmente con lo puesto. Intentamos que estuvieran lo más abrigados posibles y empezamos a subir la ladera de la montaña. Era una zona resguardada en la umbría y al cabo de pocos metros encontramos nuestra recompensa. Había unas cuantas islitas de nieve virgen, bueno más que nieve de medio hielo virgen y hacia allí nos dirigimos. El cabo de un rato de estar Terremoto por allí, la nieve era menos inmaculada que cuando llegamos. Fue chulo ver cómo íbamos dejando nuestras huellas y huellitas en ella, a Tsunami le encantó ver como pisaba y al avanzar dejaba un rastro de huellas tras de sí. Terremoto era el que iba más preparado, porque tenía unos guantes dentro de su mochila. Mi pareja también tenía unos guantes del trabajo en el coche, así que la guerra de bolas de nieve fue básicamente entre ellos dos. Tsunami y yo mirábamos y de tanto en tanto esquivábamos algunas bolas maliciosas que se lanzaban en nuestra dirección. Bola va, bola viene, incluso hicieron un ángel de nieve… es difícil luchar contra la influencia de Jorgito, Juanito y Jaimito y las pato aventuras. Total, que entre bolas, ángeles y escaladas ocurrió lo que tenía que ocurrir, que Terremoto se pegó un resbalón y acabó de culo sobre la nieve. Tsunami se destornillaba de risa y Terremoto con su honor herido y su trasero dolido y mojado se levantó como mejor pudo para evitar una nueva culada. Estuvimos un buen rato jugando los cuatro, fue otro recuerdo magnífico que seguro que los peques conservarán mucho tiempo. Sé que para todos aquellos que en sus latitudes la nieve es algo de lo más habitual, esta narración os puede parecer una tontería, pero imaginad que un día salís de casa y os encontráis una playa medio paradisiaca a unos escasos metros de distancia ¿a qué sería magnífico? Pues eso mismo pensaron nuestros pequeños. Cuando vimos que el tiempo se nos echaba encima bajamos hacia el coche. Detrás de nosotros quedaron nuestras huellas, las de las pisadas y las de las bolas, las de los ángeles y las de la culada de Terremoto. La colina quedó en silencio y no sé muy bien si aquella noche cayeron nuevos copos sobre nuestro paso, pero el recuerdo no será fácilmente borrado.

Sé de buena tinta que ambos contaron su aventura en la nieve en sus respectivos coles, y ya me han preguntado si el año que viene la nieve volverá a visitar Mallorca. Es algo que no sé contestarles pero creo que he sentado un peligroso precedente, a ver cómo nos la arreglamos el año que viene si no nieva. Tal vez con unas fotos y unos cubitos picados del congelador… tendremos que cruzar los dedos y confiar en que las nubes nos dejen un regalo blanco el próximo año. Si ocurre os lo contaré, contad con ello. Hasta entonces seguiremos con otros temas, que seguro que estos dos dan para eso y mucho más.

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El niño ante la muerte, ¿como se lo explicamos?

18 Mar

Cuando nacemos, sólo tenemos una cosa segura, y es que algún día debemos morir. Todo lo demás, es una sorpresa. No sabemos si la vida nos va a deparar unos estudios u otros; o una pareja o no; o una familia o no; o si viajaremos o permaneceremos sedentarios en un lugar. La vida es un misterio y no obstante estamos mucho más preparados para afrontar ese misterio que no para afrontar el único hecho del que todos estamos seguros que tarde o temprano deberemos pasar un día u otro.

No quiero entrar ahora en las peculiaridades de cada creencia o religión. Para unos la muerte es un transito a un estado mejor. Para otros es el tránsito a otra vida tras un largo periodo de reencarnaciones. Para otro grupo es sencillamente el final de una existencia y no hay más. Cada uno tiene sus motivos para pensar una cosa u otra y todos tienen sus valores y su respeto.

Si deseo comentar que hoy en día, al menos dentro de la llamada sociedad occidental, la muerte ha perdido mucho de ese carácter cotidiano que antes tenía. Hace sólo unas pocas generaciones, los campos de la medicina y la calidad de vida de la mayoría de familias no tenía nada que ver con las de hoy en día. Recuerdo que durante una temporada estuve trabajando en el archivo diocesano con los fondos parroquiales. Los libros de defunción daban cifras que hoy consideramos contra natura. Antiguamente al nacer un niño su esperanza de vida se reducía a los primero cinco años, luego la ampliabas a los diez, al llegar a cierta edad empezabas a pensar que ya entraría en la vida adulta y podría formar un núcleo familiar. Los libros de óbitos de párvulos (libros sólo para niños) estaban bien nutridos de fechas que te hacían llorar. También la sociedad era distinta a la de hoy. La familias vivían más unidas, con una cercanía física mayor, los mayores estaban muy involucrados en los roles familiares, eran una parte activa de la familia. También era más habitual el contacto con animales, incluso en los núcleos urbanos todas las casas tenían un corral con algún árbol frutal o pequeño huerto y solían tener el gallinero o el palomar o las jaulas de los conejos. Sólo el sacrificio de estos animales hacía por ejemplo que se tuviera una relación más directa con la muerte que no hoy que la comida se compra en una tienda o super y te la venden por piezas y limpia, vamos, que unos contra muslos no te recuerdan para nada a un pollito vivito y coleante. Los niños veían el hecho de la muerte como algo más cercano, más cotidiano, algo que pasaba.

Hoy en día parte de esa cotidianidad ha desaparecido, se habla y se ven escenas en la televisión, pero no se toca tanto en la cercanía, es como algo que pasa allá lejos o dentro de esa pantalla. Ha pasado de ser un tema cotidiano a ser un tema tabú por el miedo que en ocasiones tenemos los padres a hablar de ello, a afrontarlo o a contestar preguntas. De hecho, hasta que no nos veamos en la triste circunstancia de tener que comunicar una defunción no solemos sacar nosotros el tema ante ningún niño.

Cuando Terremoto tenía diez años y medio y Tsunami apenas dos meses y medio, murió mi madre. Llevaba unos años con Alzheimer, pero estaba bien dentro del deterioro de la enfermedad. Un día de repente empezó a tener problemas intestinales. En dos meses tuvo varios ingresos hospitalarios, salía y a los dos días volvía a ingresar. Su salud se deterioró a pasos de gigante y finalmente nos informaron que se encontraba en estado terminal y no había forma de recuperarla. A los quince días falleció.

Un viernes a las 4 de la madrugada Tsunami se puso muy nervioso y empezó a lloriquear, enseguida se calló y volvió a dormirse. Al cabo de diez minutos me llamaron por teléfono y me dijeron que acababa de morir justo a las cuatro.

Era algo para lo que ya me había preparado. Recuerdo que pese a todo la noche del jueves al viernes me puse a llorar pensando en que lo inevitable vendría pronto. Terremoto me había pedido esa noche para ir a ver a los abuelos y yo le tuve que explicar que la abuelita estaba muy enfermita y seguramente se moriría. Unas horas antes esa mañana la había visto, estaba con la vista perdida al techo y la boca abierta que no la cerraba, el médico nos había dicho que del fin de semana no pasaría. Por otra parte, cuando uno tiene un familiar con una enfermedad degenerativa de este tipo, suele hacer un duelo en vida que hace que su fallecimiento se lleve de una forma diferente, más preparada. Incluso aunque os pueda parecer aberrante lo que diré, pero opino que en estos casos cuando esa persona hace años que ha perdido la cabeza y ya ni sabe quien eres ni casi se comunica contigo, que ya no es realmente la persona que conocías y sólo ves cada día un sufrimiento tras otro por sus achaques, casi te sientes aliviado cuando ocurre porque piensas que al menos todos, tanto ella como vosotros habéis dejado de sufrir.

Pues bien, cuando murió mi madre, la mamá de mi pareja, la abu, estaba con nosotros porque durante esos quince días de fase terminal y tuve que tener un ingreso en clínica por un problema que al final sólo fue un susto. Ya sabéis, los problemas nunca vienen solos y no tenía a nadie a quien dejar a los niños y mi pareja tenía que ir a trabajar. La abu en un par de horas se plantó en Palma y estuvo con los peques mientras yo estuve ingresada. Luego cuando salí y ella vio el panorama que teníamos, decidió quedarse unos días más con nosotros.

La mañana del viernes yo estaba con mi padre arreglando aún las cosas, organizando el funeral y el velatorio de la tarde y avisando a los familiares y amigos más allegados. El abu fue quien se lo dijo a Terremoto, le dijo que la abuela se había muerto y que se había convertido en una estrella. Terremoto muy serio le respondió “anda ya, las estrellas son otras cosas son bolas de gas incandescentes, no digas tonterías”. Mi niño siempre tan lógico y cerebral, los temas de religión le vienen grandes. Las personas con problemas del espectro autista les suele pasar muy a menudo esto, son muy cerebrales y todo lo que implica un acto de fe se les escapa y no logran entenderlo.

Mi ex fue a hacerse cargo de Terremoto y se lo llevó a su casa. Por la tarde había el velatorio, yo en un principio no quería que Terremoto viera a la abuela así, prefería que la recordara como estaba antes y no en un ataúd. Cuando murió había quedado muy descompuesta y apenas se la reconocía, pero los del tanatorio hacen un trabajo magnífico y al verla estaba igual que antes de enfermar. Mi madre siempre fue una mujer hermosísima, incluso a los ochenta años llamaba poderosamente la atención su belleza, con una piel envidiable apenas sin arrugas. Así era como la habían dejado, parecía verdaderamente que durmiera.

Mi ex me llamó y me comentó que Terremoto quería verla. Estuve hablando un buen rato con él porque sinceramente no me esperaba que la presentaran así de bien y tenía mis dudas si Terremoto debía venir o no. Cuando yo era pequeña una de mis abuelas murió cuando yo acababa de cumplir los dos años y curiosamente recuerdo el día de su muerte, recuerdo a mi madre saliendo de una habitación llorando y un señor que no conocía salía con ella. Los mayores me intentaron alejar de allí y recuerdo que me asomé a la habitación antes de que cerraran la puerta y allí dentro, sobre una gran cama había un cuerpo cubierto completamente con una sábana. Esto ocurrió apenas una semana después de yo cumplir los dos años y aún lo recuerdo, muy borroso pero lo recuerdo. De mis otros tres abuelos, del siguiente en fallecer, mis padres me escondieron su enfermedad y su muerte y me enteré unas semanas después de haberlo enterrado. Eso me marcó mucho, era mi abuelo preferido, al que más he querido de todos y no asimilé bien que me escondieran esa información y siempre me he sentido mal al no haberme podido despedir nunca de él. De mis otros dos abuelos sí que estuve presente en el velatorio y en el funeral y lo he llevado mejor, al menos no me siento como si algo me faltara y no hubiera acabado de cerrar esa relación.  Así que no tenía muy claro si Terremoto debía venir o no. Finalmente decidimos que llamaría a su madrina, que es médico y le consultaríamos que opinaba ella, pero no hubo forma de localizarla. Al final conseguí hablar con una de las psicólogas que lo habían llevado durante años y me recomendó que mejor no viniera, que temía que le pudiera impresionar y luego desarrollara miedos. Finalmente Terremoto no vino ni al velatorio ni al entierro y tampoco quiso ir por decisión propia al funeral porque todo eso de la iglesia lo encuentra ilógico y una tontería. Cuando llegamos el sábado por la mañana del entierro, la madrina me llamó y le conté todo lo que nos había pasado y porque le había llamado. Entonces para mi sorpresa ella me dijo que no tendría que haber hecho eso. Me comentó que los pediatras siempre recomiendan que si el niño lo pide se debe respetar su deseo y dejar que se despidieran. Por desgracia ya no estábamos a tiempo para ello.

En los días sucesivos Terremoto estuvo muy raro, pedía constantemente por su abuela, la intentaba imitar, nos pedía si él también se moriría para poder estar con ella. Se empezó a obsesionar con el tema. Me pedía donde estaba ahora la abuela y yo le decía que eso no estaba comprobado científicamente y que la religión dice que se encuentra en un lugar mejor. Me pedía si el cielo es ese que tenemos sobre nuestras cabezas y yo le respondía que aunque se llamaran igual no se refería a este. Terremoto se obsesionó tanto que un día me lo encontré con que a una botellita pequeña de cristal azul le había pegado un trozo de papel con lo que se suponía era un rostro como el de la abuela y la paseaba por la casa. Tuve que dejar que la tuviera y cuando bajó la guardia lo escondí. Más tarde la tiré. Aquello me parecía perverso.

También me pidió que ocurría con el cuerpo de la abuela y le dije que se convertiría en un esqueleto como el que le habían enseñado en el cole. Entonces al hablar de su abuela solía añadir la coletilla de “ahora que sólo son huesos” o “ahora que es un esqueleto”. A los pocos días me dijo que quería despedirse de ella y si sabía cómo hacerlo. Entonces nos fuimos a comprar un ramo de flores y lo llevé al cementerio, nos pusimos delante de la tumba y le dije que allí dentro estaba la abuela, al menos el cuerpo de la abuela, su alma desconocía donde estaba ahora.

Terremoto se lo miró un rato y luego empezó a hablarle y le contó que no había podido ir al velatorio a verla y que ahora iba para decirle adiós y le había traído unas flores para ella. Pusimos las flores sobre la tumba y nos fuimos. A partir de ese día Terremoto lo llevó un poco mejor, solía hablar aún de su abuela pero de forma más moderada, normal, no tan obsesiva y dejó de hacer objetos que la simbolizaran. Alguna vez me ha dicho que quería volver a ir a verla y hemos ido enseguida al cementerio, entonces él la saluda le dice que estamos bien y que su hermano está ya muy crecido, se despide de ella y nos vamos. Sé que él no cree en la religión, pero nunca me he atrevido a pedirle donde cree que está el alma de su abuela.

Al mes siguiente empezó el colegio y hable de ello con la profesora y los psicólogos de su cole. Me comentaron que ellos también opinaban lo que me había comentado mi amiga la doctora, que si lo piden deben poder despedirse. También me dijeron que había hecho bien en no decirle que la abuela estaba en el cielo. Me comentaron el caso de varios niños del cole que después del fallecimiento de un abuelo estaban aterrados mirando al cielo con el miedo de que en cualquier momento se les cayera el abuelo de nuevo. Tampoco era aconsejable decirles que se había dormido para siempre porque también algunos luego tenían miedo de dormirse y morir y eso les había producido problemas de vigilia.

Llegué a la conclusión de que lo había hecho mal, como hicieron conmigo con mi abuelo ocultándomelo. Yo no quise ocultárselo pero sí le oculté el cuerpo, le privé de la posibilidad de despedirse en un primer momento. Creía que así le protegería y lo único que hice fue complicarle el poder sacar sus sentimientos. También comprendí la importancia de contestar a todas sus preguntas, sin fantasear, sin crearle expectativas e intentando que no se obsesionara con la muerte y con la posibilidad de su propia muerte de forma inmediata. Muchas veces creemos que los niños no entienden las cosas como nosotros y estamos muy equivocados, entienden y sienten igual que nosotros y así como nosotros debemos hacen un duelo, ellos también deben poder realizar el suyo, con calma, respeto y tiempo.

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Las normas de casa versión Terremoto

18 Feb

No es que esta casa fuera una casa sin ley donde el caos y la anarquía camparan a sus anchas. Bueno, en ocasiones algo de caos sí que hay pero de allí a una vivienda sin normas dista mucho. En casa había normas, algunas que afectan a toda la casa y otras que afectan a una habitación en concreto o al uso de ciertos objetos. Lo que no teníamos hasta ahora era una declaración en toda regla de las intenciones. Pese a lo que sería más lógico, estas normas escritas no las he puesto yo, ni las he escrito yo, ni se las he dictado yo a mis hijos. No. Esas normas las ha hecho  y decidido Terremoto.

Esta semana Terremoto nos ha sorprendido con un pequeño “mural” que hizo en el cole con su profe. Primero él me lo contó todo emocionado y luego lo leí en la agenda con la que nos comunicamos a diario con la profe.

Este lunes Terremoto tenía plástica. Normalmente nos viene con dibujos libres o dibujos de banderas o de otros temas que le interesen.  Parece ser que Terremoto se había quejado a su profe de que Tsunami en ocasiones no nos hacía mucho caso, al menos a él, y que le entraba en su cuarto y le cogía cosas sin pedir permiso.  Tengo que decir en defensa de Tsunami que cuando ocurre eso muchas veces nos lo ha pedido a nosotros o ha sido durante el fin de semana que Terremoto está con su padre.

Pues bien, por lo visto Terremoto le propuso a su profe el hacer un mural con las normas de la casa y la profe le pareció fantástica la petición. Así que le entregó una cartulina muy chula y le ayudó a escribir las normas que decidió Terremoto dictándole las letras. Las palabras no es que hayan quedado escritas de la forma más correcta al repetir ciertas letras, pero lo cierto es que no tengo nada que objetar a las cinco frases escritas. El texto reza así:

LAS NORMAS DE CASA

1.- JUGAR SIN PELEAR

2.- RESPETAR A LOS PADRES

3.- CUIDAMOS NUESTRA CASA

4.- COMEMOS LA COMIDA DE CASA

5.- PEDIMOS PERMISO PARA COGER LO QUE NO ES NUESTRO

Terremoto decía de colgarlo en la sala, pero allí no veía un sitio para ello, así que lo hemos puesto en el sitio de honor de la casa para estas cosas. La puerta de la nevera. Allí está a la vista de todos sin que nadie la toque. Terremoto acercó allí a Tsunami y le explicamos que esas eran las normas principales y se las leímos y explicamos. Les especificamos que hay que respetar a los padres pero también a los hermanos y demás personas cercanas. También que dentro de lo de cuidar la casa se incluyen los juguetes y la ropa así que hay que recoger y cuidar nuestros juguetes.

Ante nuestra sorpresa los peques se lo han tomado muy en serio y de tanto en tanto nos piden que se lo releamos. También nos ha funcionado muy bien eso de “a ver, eso no es una de las normas de casa, ¿qué dice?” y los mismos nenes te dicen o bien que hay que jugar sin pelearse o bien que hay que cuidar la casa y recoger lo que se ha tirado. Luego les pides si lo hacen y te dicen que no y se ponen a hacerlo. Es alucinante el poder que tiene un simple trozo de papel colgado de la nevera. Terremoto se está dando cuenta que el peque se toma en ocasiones ciertas libertades con algunas cosas y que tendría que haber puesto más puntos en la declaración. Le he sugerido que hable con la profe y hagan una nueva hoja de normas. Quien sabe, igual dentro de unas semanas os enseño una nueva hoja de normas. De momento estas están muy bien, nos han venido sin esperarlo y están causando un efecto muy positivo en el caos doméstico cuando estos dos cachorritos se desmadran en sus juegos.

Voy a tener que esmerarme en cuidar este papelito, porque vale su peso en oro.

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Ideas para disfraces de carnaval: El disfraz de búho de Tsunami.

1 Feb

Bueno, la verdad es que no pensaba publicar un segundo post de disfraces, pero visto que el de astronauta se ha convertido en top ten  desde que lo he publicado… No sé si a estas alturas voy a salvar a alguien, porque yo diría que quien más quien menos ya tiene pensado que hacer para los nenes. Os comento rápidamente como hice este disfraz de búho para Tsunami. El búho ha sido uno de sus animales preferidos y en ese momento lo era mucho, mucho, mucho.

El disfraz no es muy complicado, si alguien colabora es posible hacerlo en dos días, sobre todo si quien ayuda se encarga de los peques y disponéis de tiempo para trabajar sin demasiadas interrupciones.

Lo primero es conseguir unos trozos de fieltro, yo elegí tres colores, un marrón claro y uno oscuro para diferenciar las diferentes líneas de plumas, y el gris claro para la barriga. El truco consiste en cortar tiras por la parte más larga del fieltro para hacer… pues eso, tiras.  Con ellas vamos a hacer las plumas, todas en conjunto, nada de una en una como vi en una web. Ahora cogéis las tijeras y vais haciendo los picos de las plumas, de tal forma que la mitad de la tira esté normal y la parte superior con la forma de dientes de sierra que hace la pluma, vamos, como lo veréis en la foto final. Así lograreis unas largas tiras de plumas. No os preocupéis si todos los picos son algo diferentes, así queda más chulo. Tampoco es cuestión de que no se parezca ninguna pluma entre sí.

Tenéis que reservaros uno trozo de fieltro con el que haréis el cuerpo del búho. Para ello doblareis por el centro el rectángulo de fieltro. Para evitar que se mueva podéis poner algunas agujas o en este caso coger con un trozo de celo,  pinzas o bastantes clips, de esta forma los dos lados no se moverán y estarán juntos.

Sobre uno de los lados que tenemos hemos de colocar  un jersey, camiseta o camisa del niño. La parte del cuello tiene que estar situada precisamente en la zona donde habéis doblado la tela, de esta forma tendréis la parte de delante y la de detrás. Para que me entendáis el cuerpo resultante será algo parecido a un poncho o una sobrevesta medieval

Si teméis que el jersey se mueva mientras dibujáis el contorno alguien os lo puede sujetar o bien poner unas agujas. Yo personalmente y ya que el cuerpo va a quedar camuflado, lo hago sin enganchar, además es algo que he hecho en otros disfraces y tengo práctica. Pero si no os fiais y para asegurarse podéis colocar unas cuantas agujas para evitar que se mueva cuando saquéis el contorno sobre el fieltro.

Si la prenda es de manga larga o corta, debéis doblar la manga hacia el centro de la prenda, de esta forma la parte donde la manga se une al cuerpo, es decir la sisa, queda más fácil de dibujar.

Para el cuello haced de momento un dibujo de la forma del cuello de la prenda. Piensa que las telas siempre ceden o tiene botones. En el caso del fieltro eso no ocurre, así que cuando hayáis cortado la tela tenéis que ir probando y abriendo poco a poco la abertura del cuello hasta que pase cómodamente la cabeza del niño.

Esta prenda que os saldrá tiene que entrar cómodamente por la cabeza, el escote mejor que sea como el de la foto. Si lo hacéis demasiado grande sujetará poco sobre el hombro y se le ladeará. Si hacéis la abertura con demasiada forma de pico luego no os irá bien a la hora de poner las plumas.

Para sujetar “el poncho” en la parte de la cintura se cosen unas cintas de tela o bien unos trozos de elástico, según el gusto de cada uno. Yo use cintas marrones en todo el disfraz.

Cuando ya tenéis el cuerpo sólo hay que ir poniendo de abajo hacia arriba tiras de plumas. Yo las cosí a mano porque entonces no tenía máquina. Lo mejor es hacer una puntada a máquina. Creo que también existe la posibilidad de usar una pistola de cola caliente, desconozco como van para pegar fieltro pero esta semana he manejado una para un disfraz y me ha gustado mucho como funciona. Si la usáis cuidado con no quemaros, si buscáis en internet se comenta como usarla, supongo que debe ir con instrucciones. Cuando tengáis una tira de plumas puesta ponéis la siguiente de otro color, de tal forma que las plumas escondan la franja que no está tan cortada. Al llegar a la zona de la barriga se corta un color se pone unas cuantas del gris y luego se sigue con la tira. Creo que si miráis la foto lo entenderéis enseguida, que no sé si me explico lo suficientemente bien.  Tenéis que hacer esto también en la parte de atrás, salvo que allí no hay barriguita. Si tenéis mucha prisa podéis prescindir de poner plumas detrás, pero sinceramente queda más chulo.

Como veis en la foto, las plumas no llegan exactamente hasta arriba del todo. La parte superior la reservamos para poner una tira de plumas color gris alrededor del cuello. Para que no se notara la junta la situé en la parte de detrás. Luego para darle más volumen al disfraz le puse dos trozos grandes de marrón oscuro en forma de grandes plumas justo sobre los hombros, como si fuera algo parecido a unas hombreras.

En mi caso y siento decir que no tengo foto, atrás hice una colita. Al cortar el cuerpo, el que tenía que ser la parte trasera le dejé una puntita detrás y sobre ella cosí tres plumas grandes las dos laterales en marrón oscuro y la central en marrón claro.

Ya tenemos el cuerpo acabado, ahora le toca el turno a las alas. Esas no van pegadas al cuerpo. Son más sencillas, realmente son tres trozos de tiras de plumas que hemos cosido unas sobre otras. Sobre la superior cosemos unos trozos de veta o de elástico si queréis y atamos a los brazos.

Lo último es la cara del búho. Yo tenía pensado hacer una máscara de fieltro y en internet hay algunas. El problema fue que no tenía tiempo, así que busque caras de búho y caretas. Elegí la que me gustaba más y tenía los colores más parecidos al disfraz. La imprimí en un papel y lo pegué sobre una cartulina. Luego la recorte, recorté también los ojos. En el lateral haces unos agujeros con la punta de una tijera con cuidado a no pincharnos. Luego pasas un elástico y lo adaptas al contorno de la cabeza.

Sé que la explicación es un poco liada y no es un disfraz que se haga en un día, pero sí que es rápido de montar si se tiene un poco de idea y tiempo para hacer las tiras. El tener máquina de coser creo que facilitaría mucho el trabajo, que yo me pasé mis horitas cosiendo a mano que es más lento. La cola caliente puede que funcione bien, yo la he probado pero con papel parís, de todas formas lo más seguro es la máquina de coser.

Si alguien se quiere dar más prisa podría hacerlo con otro tipo de material en plan papel pinocho y pegar, pero no aguantaría una jornada a lo bestia, al menos no de los míos. El papel parís que he trabajado hace poco no está mal y me recuerda al fieltro, aunque este es más resistente y creo que mejor.

Yo hice un búho porque Tsunami es un fans de los búhos, pero con esta técnica podéis hacer cualquier tipo de ave, sólo tenéis que buscar un color que se adecue al pájaro. Se me ocurre que en amarillo puede irse de pollito o canario, dependiendo de la careta. De colores verdes, azules y rojo se puede ir de loro o guacamayo… No sé todo es cuestión de ver fotos del ave elegida y buscar los colores.

Sé que os pongo este post con poco tiempo, pero espero que le pueda ayudar a alguien. Faltan unos días pero aún estáis a tiempo. Suerte con vuestros pajaritos.

2012 enero 003

Ideas para disfraces de carnaval: El año pasado Terremoto fue de astronauta.

24 Ene

Creo que no lo había comentado, pero si lo había hecho vuelvo a decirlo. Terremoto me tiene estresada. Bueno, en ocasiones me tiene estresada en muchos sentidos, pero en este caso es en el tema de los disfraces. Al niño siempre le ha gustado disfrazarse, desde pequeño y a mí me encanta hacerle los disfraces más que comprarlos si es posible. Supongo que todo viene de un trauma infantil en el que mi prima siempre llevaba disfraces superchulos y varios distintos cada año y mi madre pasaba del tema y sólo tuve uno y comprado. Así que aunque yo no sepa coser como mi madre, que de soltera era sastresa, pues tengo imaginación, ganas y ahora a nuestro querido “Google Gran Invento”.

Cuando Terremoto era pequeño me faltaba este último paso de inspiración y me las tenía que apañar sin información adicional tecnológica. Ahora, cuando me lanza su reto disfrazil del momento voy y miro imágenes a ver si alguna me inspira. Terremoto ha sido de los que me ha hecho hacerle disfraces de lo más variopinto:

–          El disfraz del malvado emperador Zurg, porque el que vendían de Buzz no lo quería. Él lo quería del malo, con máscara casera con cuernos.

–          He hecho un disfraz de cocodrilo investigador privado tipo Sherlock Holmes. Vamos, todos los inconvenientes de un cocodrilo y todos los de un personaje de Arthur Conan Doyle.

–          También ha pasado por otros más convencionales de vaquero, mosquetero, caballero medieval.

–          De villano, así, sin más pistas. ¿Que a ver como se hace uno de villano sin más datos?

–          De alienígena. Este que aparentemente parecía fácil fue una odisea ya que tonta de mí se me ocurrió pedirle que me lo dibujara para saber como lo quería. Así que él había hecho el dibujo en un papel y tenía que ser igualito igualito al del dibujo… El próximo día le quito las ceras y no le pido que me lo dibuje. Eso me pasó por bocazas con un niño creativo. Al final hablando con una de mis compañeras de trabajo me dijo que ella tenía un pijama que le había regalado su hermana y ella no usaba porque era muy caliente. Milagros que en ocasiones ocurren, el pijama era igualito y con los mismos colores que el uniforme del dibujo de Terremoto. Al día siguiente Terremoto recibía de regalo un pijama nuevo que mamá requisó automáticamente para tunear. Por su parte Terremoto hizo en una cartulina un mapa de invasión de la tierra que acompañaba al alienígena.

–          De capitán pirata, no os vayáis a creer que de tripulación  con cuatro cosas y una espada. No. Tenía que ser de capitán como mandan los buenos cánones del corsarismo, la piratería, los bucaneros y demás picarescos códigos de la Isla Tortuga y los Siete Mares. Este también fue acompañado con cartulina enrollada y lacrada del mapa del tesoro, faltaría más.

–          De cocodrilo. Tengo que decir que este ha sido uno de los dos únicos que fue comprado, concretamente en un viaje a Barcelona. Por suerte me libré de hacerlo… ufff

Tendría que mirar ahora todas las fotos ya que he perdido la cuenta de los disfraces de carnaval, eso sin contar los de Halloween y los del teatro que hizo una temporada en el cole.

Cuando se acercan las fechas de carnaval, que no sé por qué extraño motivo siempre me despisto y me doy cuenta una semana antes de la fecha. Suelo sondearle, por eso de si hay suerte y se puede comprar o aprovechar algo y no acabo como loca buscando una remota posibilidad de realizar eso que él decida. Si no es lo que decide, la tenemos más liada que una madeja de lana con un gato cerca. Así que la sentencia del año pasado fue: “Mamá, este año he decidido que quiero ir de astronauta”. Allí quedaba aquello. Cuando se lo comenté a mi ex se quedó blanco como la nieve. Nunca hemos entendido que tiene nuestro Terremoto en contra de los disfraces de pirata hechos con cuatro parches cosidos, un loro de peluche y una camiseta de rayas. Antes de que a mi ex le diera el telele pensando como montarlo, yo ya había buscado inspiración por Google y este fue mi plan de ataque:

Mi ex se vino una tarde a casa para su confección. Ha sido la única vez que él ha intervenido en la creación de un disfraz y tengo que confesar que ha sido de los pocos disfraces en el que nosotros nos lo hemos pasado pipa y el pobre Terremoto estaba hasta el moño de nosotros tres. Sí, digo tres porque mi pareja ante la juerga que montamos, también decidió sumarse a la tortura del pobre Terremoto y pasárselo pipa a su costa.

Previamente a esta cita ya había pasado por el Leroy Merlín para comprar los principales ingredientes del mono interestelar. Sí, habéis oído bien, he dicho por el Leroy, no por una tienda de telas. En la tienda de manualidades compré unos retales de fieltro pero la parte importante del disfraz se adquiere en una ferretería de las de electricidad y fontanería. La compra y aportación de otras fuentes fue más o menos esta:

– 1 mono blanco de pintor.

Descubrí que hay unos monos de pintor hechos con un tipo de tela-papel… no se como se debe decir eso, que son bastante resistentes y pues coserlos o cortarlos sin tener que pespuntear y todo eso que enreda tanto con el uso de ciertas telas. Son unos monos muy baratos y chulos ya que por delante van cerrados con cremallera y todo. Evidentemente la talla más pequeña de adulto le venía algo grande, como la distancia de la Tierra a Marte. Pero mamá es previsora en estos aspectos antes ya le había martirizado probándoselo y cortando y poniendo otra vez el elástico en los puños y bajos de los pantalones y dando un par de puntadas en hilo blanco para cerrar bien las cuatro aberturas.

– 3 ó 4 cintas aislantes de diferentes colores. Mi ex se trajo todas las que tenía tiradas por casa de diferentes arreglos de chapuza-manitas-caseros que en algún momento de su vida había desarrollado.

– 1 trozo de tubo negro flexible de los que se usa para pasar por dentro los cables de electricidad.

– En casa tenía etiquetas sobre las que imprimí unos cuantos logos de la NASA.

– 1 casco de moto chulo

– 1 mochila negra que tenía por casa

– 1 lámina de plástico sacada de una caja de bombones. Los bombones habían desaparecido unos días antes por el santo de mi compañera de trabajo.

– Botes de pintura acrílica que había por casa y un rotulador de tinta permanente.

– Dos vasos de plástico blanco de los de la máquina de café que tenían la forma que buscaba.

– Unos trozos de fieltro amarillo y naranja de una tienda de manualidades.

Estoy segura que los más avispados ya os habréis imaginado como torturamos al pobre Terremoto. Le enfundamos el mono y lo tuvimos con los brazos extendidos mientras los tres mayores íbamos rodeándole y poniendo trozos de cinta aislante de diferentes colorines. Hubo unos que se trajo mi ex plateados que fueron el no va más. Después de la cinta aislante vino el turno a las pegatinas, en esto fuimos más moderados, no se muy bien si es que Terremoto no quería parecer un árbol de navidad espacial o es que ya estaba hasta el moño de sus progenitores, que nos dejó bien claro que con dos o tres iba que chutaba y no quería más.

Por casa teníamos de otro disfraz unos guantes blancos de algodón y les pegamos trozos de esa cinta plateada por encima y se los enfundamos en las manos. Para completar las manos el juguete de brazo mecánico que tan bien me va para que recojan juguetes cuando están vagotes o una no quiere agacharse y que en su día compre en Toys r us. En los pies llevaba unas botas negras de nieve que me había dejado la chica que me dejó el casco de moto. Eran unas botas que compró su hijo una vez que fue a esquiar en Decathlon.

Ahora vino lo más complicado. El casco. Mira que había conseguido un casco chulísimo con la visera que hacía espejo. Rojo como a él le gusta y en la parte de atrás unos vinilos de estrellas plateadas. Vamos una pasada y casi hecho a propósito. Mi ex por su parte había conseguido un casco algo más grande, rojo y sencillito sin visera. Reconozco que lo mío fue un chollo y encima les sobraba y no lo necesitaban así que no había prisa para devolverlo. Pero nadie había tenido en cuenta una cosa. Los cascos de moto suelen ir apretaditos para evitar daños si te la pegas cuando conduces, no son ligeros y holgados para llevar todo el día disfrazado. Así que Terremoto nos dijo que él no se ponía eso por nada del mundo mundial ni del espacio espacial y ya podíamos poner nuestras neuronas a trabajar en ello.

Tras mucho pensar y mirar y valorar, quedamos para una segunda tarde de trabajo. Antes de quedar ya había desechado otras ideas y me había tocado hacer un trabajo sencillo pero de chinos para tener el material completo. Primero lo intente valorando el perímetro craneal de mi hijo y el perímetro de una garrafa de ocho litros redonda de agua del super. Eso de sacar la cinta métrica en el super y ponerse a medir perímetros de garrafas tiene su miga, me miraron raro pero nadie llamó a los loqueros. Pero, pero, pero,  el perímetro de mi hijo ganaba en mucho a la garrafa más gorda del super, snif, snif… Mi ex consiguió una garrafa más gorda, una vacía de 21 litros. No me pidáis de donde la sacó porque eso me dijo que eso era secreto de sumario y si me lo decía tendría que matarme.

Cuando la garrafa de 21 litros cayo en mis manos yo pensé que con un buen cuchillo gordo y luego unas tijeras bien afiladas lo podría cortar y me despedí con un “Tranquilo, tú vente que mañana que yo ya habré hecho el hueco para la cara”. ¡¡¡EL HUECO PARA LA CARA!!!. En buen momento dije yo estas palabras. Nunca más. Sí queridos lectores, al día siguiente el hueco estaba hecho, y la parte de arriba de la garrafa cortada para que se la pudiera meter, pero nada de cuchillo o tijeras, no. ¡¡¡Con una sierra bien gorda, sujetando como podía y dale que te pego, sierra que te sierra, dos horas, cenar a las floripondias e irme a dormir a las tantas para hacer unos cortecitos de nada y tener los dedicos atrofiados durante un par de días!!!!

Bueno, la tarde segunda de trabajo fue más relajada. Forramos con cinta los bordes serrados que previamente había lijado, no se fuera a arañar y de paso quedando más chulo y profesional. Mi compañera de trabajo me había traído unas cuantas cápsulas del nespresso que colocamos con cinta de doble cara cual botones de control o posibles focos de luz, dependiendo del uso del consumidor. Pusimos un poco más de cinta aislante y alguna pegatina ¡Chachán! Casco de astronauta que no aprieta las orejas acabado a tiempo.

Ahora sólo nos quedaba hacer la mochila propulsora intergaláctica. Para ellos pintamos de colorines y marcamos con el rotulador negro de tinta permanente el trozo de plástico de los bombones y lo pegamos con cinta de doble cara a la mochila negra. Con más cinta aislante negra pegamos dos trozos de tubos negros que iban a ambos lados de la mochila. Ahora sólo me quedaba hacer las turbinas de propulsión. Eso lo hice cuando se fue mi ex y nuevamente me quedé hasta las floripondias porque al día siguiente era el de los disfraces. Con unos trozos de cinta aislante plateada y con trozos de fieltro imité la salida del fuego de las turbinas (que eso es mentira porque en el espacio me da que los astronautas no se incendian el traje por la retaguardia para maniobrar, pero como es muy peliculero pues iba incluido en el kit aeroespacial).

Un poco de pegamento por aquí, un poco de cinta a doble cara por allí y traje acabado a tiempo. No me lo podía creer. Y hacía bien no creyéndomelo.

A la mañana siguiente tuvimos una emergencia de última hora. Como siempre. Si alguien hace esto que sepa que la cinta de doble cara no pega bien del todo en la tela de las mochilas y todo el módulo de propulsión estaba desmontado por encima del sofá. Así que si la noche antes me había ido a dormir a las tantas, esa mañana me fui al trabajo sin desayunar y casi sin lavar la cara. Cogí el hilo negro y aguja y ya me tienes contrarreloj y a toda mecha, dando unas cuantas puntadas bien firmes para que todo lo desmontado volviera a su lugar de origen exactamente en cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero… despegueeeeee y antes de salir de casa foto de urgencia para inmortalizar el arduo trabajo de Houston en la confección del traje.

Y así fue como concluimos un nuevo reto de Terremoto. En el cole el niño dio nuevamente la nota. La profesora me dijo que Terremoto ya tiene un “club de fans” que está ansioso por saber con que nueva sorpresa les va a aparecer cada año. “Porque es que Terremoto nunca viene con algo habitual y comprado como casi todo el mundo, vaya imaginación y ganas de hacer disfraces que tienes”…. y encima me lo recuerdan… y encima me piden que cada año me supere con algo nuevo, porque ya te dicen unos días antes que seguro que les vas a sorprender con algo… y encima resulta que tenemos club de fans cuando yo no he hecho una dichosa clase de corte y confección en mi vida…

… No, si esto es lo que nos pasa por tener un niño creativo y una madre con imaginación y un trauma infantil que superar. Si encima me lo he buscado. Tiene delito la cosa. Espero que las fotos os gusten. La que sale de espaldas fue antes de que pusiera la turbina a la mochila, pero una vez puesta no tengo fotos de espalda, sorry. Si alguien se anima recordad, nada de pegar con cinta de doble cara. Hilo, aguja y un buen dedal para los pinchazos, que yo no lo usé con las prisas y no veáis como acabaron mis deditos, hinchados como rastras de choricitos para asar en un fuego de campamento. Hasta aquí la aventura de un traje de astronauta y feliz alunizaje.

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Como pasaron Terremoto y Tsunami las fiestas de San Antonio y San Sebastián

23 Ene

En el último post os conté como son las dos fiestas hibernales de Mallorca. Ahora os contaré como las disfrutamos en esta casa. Empezaremos por San Antonio.

En el cole de Tsunami esta fiesta se llevaba preparando hacía unas semanas. El APA del cole contactó con un dibujante para hacer unas camisetas de lo más chulo para aquellos que desearan una. Para mi sorpresa fueron en manga larga, cosa que se agradece cuando es enero. Representa una gran llamarada de una hoguera y al lado el santo y el demonio que miran. Los acompaña la frase “atiant la flama” es decir, avivando la llama. Este lema tiene un poco que ver con la política educativa y lingüística que se está intentando imponer en los colegios por parte del Govern Balear, parece como si odiaran todo lo que tiene relación con la tradición y la cultura de la isla. Ya os comenté que para San Antonio, las glosas son mayoritariamente de tipo satírico o reivindicativo. Creo que lo más parecido sería algo así como las chirigotas de los carnavales de Cádiz para que me entendáis, aunque no se parezcan mucho. En los últimos días, los alumnos han estado preparando disfraces de dimonis y unas cuantas actuaciones con las que nos han deleitado a los papis.

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El jueves 17, en el cole ha habido torradas. Los alumnos de ESO vendían el pack torrada para ganarse unos dinerillos. Lo tenían muy bien montado, podías comprar bien la bebida o el postre o los embutidos con pan o bien el pack de todo. Te daban unos vales en un mesa, que luego canjeabas en cada puesto. Al lado había tres barbacoas preparadas ya con carbón en vivo para empezar a cocinar cada uno. Algunos papás más veteranos que nosotros, se habían traído de casa algunas cositas más que torrar, además del pack de los de ESO. Supongo que el año que viene que no seremos ya novatillos también traeremos alguna cosita más para acabar de complementar. Nosotros hemos comido la torrada y le hemos dejado los postres a Tsunami.

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Los niños del cole han dado a los papás un espectáculo de recitar gloses, algunas coreografías y al final hemos tenido ball de bot. Fue muy divertido. Los primeros fueron los de la clase de Tsunami y llevaban preparadas dos glosas de las tradicionales, de las que se habla de las desavenencias y problemas entre el santo y el dimoni tramposo. Hacía unos días que ya me había estado recitando una de ellas en casa. Cuando han empezado los más grandes ha habido algunas glosas más satíricas, incluso una en la que protestaban por tener que llevar demasiados deberes para casa mientras que los maestros no se llevan nada. Al final y para acabar bien la fiesta, baile. Tsunami me ha pillado por banda y, ¡cielos!, que ritmo lleva y eso que a mí me encanta bailar, pero este niño me sorprende cada día más, que energías que tiene.

Al día siguiente, viernes, fue el turno del cole de Terremoto, en él lo que hicieron fueron las beneïdes o bendiciones de los animales. Peques y profesores se trajeron sus mascotas. Los gatos y perros eran llevados un poco antes por los padres y luego se los llevaban de nuevo a casa. Terremoto se ha llevado sus caracoles tal y como le prometí cuando montamos la pecera de caracoles. Como estos no son peligrosos ni se fugan, se han podido quedar con él en la clase. Cuando he ido a buscarlo aún había algún animalito en el centro y el director del cole se llevaba de vuelta a su casa un periquito verde y amarillo. Para trasladar los caracoles he cogido una fiambrera grandecita y transparente. Le he puesto un poco de tierra en el fondo y un trocito de col mojada, los caracoles los he despertado un poco con algo de agua antes de partir. Para taparlo he empleado film de cocinar, así he podido hacer unos cuantos agujeros para que respiraran bien. Por si las moscas lo he sujetado con un elástico. Cuando he recogido a Terremoto los caracoles aun se pasaeaban a sus anchas por su recinto improvisado.

En cuanto a San Sebastián, decidimos acudir a dos de las actividades programadas.

El sábado por la mañana había varias opciones. Nosotros nos hemos decantado por ir al Castillo de San Carlos, justo en la entrada del puerto de Palma. Se trata de una antigua fortaleza que protegía el puerto medieval de la ciudad. En él ha habido dos recreaciones históricas con una exhibición de esgrima medieval y de tiro de arcabuces con soldados mallorquines de  la época napoleónica por parte de unos antiguos conocidos de otras actividades. Fuera se podía hacer un paseo en pony y se tenía programada una torrada al aire libre. Tenía preparados unos pinchos de carne con verduras, pero se ha puesto a llover a la hora de comer y nos hemos ido a casa donde nos hemos hecho la torrada al horno y también ha salido bien buena. Pero no nos adelantemos, en el Castillo de San Carlos hemos llegado a una buena hora y el aparcamiento que habilitan en el recinto del castillo estaba aún despejado, así que el acceso ha sido bastante cómodo. Esto ha sido oportuno especialmente para salir pintando cuando ha empezado a llover al final.

gener 098

En el exterior del castillo había unos ponis para pasear por allí. Cuando hemos llegado no había mucha gente en ellos, pero poco a poco se ha animado y luego no paraban de dar vueltas. En el interior del castillo hemos podido asistir a exhibiciones de esgrima de todo tipo: medieval, con escudo, sin escudo, con espada ropera, con espada y daga… Y mientras tanto por allí se paseaban los soldados napoleónicos, como si hicieran la guardia. Hemos aprovechado para dar una vuelta por las salas, y por el exterior de los muros, desde donde se disfruta de unas vistas muy buenas sobre el puerto y la ciudad. A media mañana se han empezado a oír descargas de fusiles, y en el exterior se habían preparado los napoleónicos con sus fusiles, cargados solo con pólvora, demostrando como se disparaba en esa época. Tras hacer un par de salvas frente a la entrada, han ido a un espacio más amplio, donde han empezado a realizar ejercicios de instrucción tal y como se hacían hace dos siglos, aunque seguramente algo más lentos. Se notaba que no tenían tanta práctica como los soldados de la época, ya que bastantes disparos han tenido que repetirlos ya que la pólvora no se disparaba. Y así entre una cosa y otra ha pasado la mañana, aguantando la meteorología hasta que a última hora, cuando se empezaba a acercar la hora de la torrada, se ha puesto a llover con ganas. Rápidamente hemos recogido y nos hemos vuelto hacia casa para comer en seco, tras haber disfrutado de una agradable mañana.

gener 088

El lunes por la mañana nos fuimos al Castillo de Bellver, allí nos esperaba un prometedor día de jornada medieval y carrusel musical por parte de la policía montada del Ayuntamiento. Como suele estar difícil aparcar arriba, hemos dejado el coche en la parte baja del bosque y hemos subido al castillo por el bosque, es una excursión chula y relativamente corta, salvo que lo hagas con un par de nenes que se pasan todo el tiempo hablando, haciéndote parar, haciéndote correr, explorando, colgándose de tú manga o de tu chaqueta o de tu mano. No sé porque los dos estaban especialmente pesaditos y la excursión, tanto la subida como la bajada ha sido toda una odisea. Arriba hemos tenido un fiasco. En otros años han hecho lo que tenían programado para hoy y había sido siempre buenísimo, pero este año el Ayuntamiento ha estado con las fiestas en plan cutre rácano. Lo que normalmente eran unas cuantas paradas de artesanía, cuentacuentos, la asociación de arqueros de Mallorca, los foners u honderos y otras más se ha reducido espectacularmente. Las actividades que los otros años se hacían en la zona de alrededor del foso se han suprimido todas. Sólo había una parada que vendían quesos y muy normalitos por cierto, y en un rinconcito los honderos casi escondidos.

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El sarao lo han trasladado todo dentro del recinto del castillo y eso ha hecho que estuviera todo amontonado, incómodo y encima las pocas cosas que han hecho eran muy cutres porque así amontonadas no lucían y las colas eran muy incómodas. Las aves de la asociación de cetrería era interesante y estaba muy bien. La parte positiva es que el museo y todas las estancias del castillo estaban abiertas y las hemos visitado. Había un cuentacuentos de narraciones musulmanas, con todos los peques apelotonados en un pequeño espacio, apretujados. Al lado, el escenario donde el rey nombraba caballeros y de tanto en tanto paraba para ir fuera a fumar un piti. Mientras los niños esperando. Justo al lado también con no mucho espacio para ellos, un grupo hacía una exhibición de esgrima medieval. Entre todo este cúmulo de propuestas, el público. Vamos, un caos. Personalmente hubiera preferido que esas actividades se hubieran distribuido por la parte de entre los fosos y el patio de armas, como los otros años. Hubieran ganado en espacio, comodidad y presentación. Para rematarlo en el salón del trono, donde los otros años se nombraba a los caballeros y damas, este año lo han reservado para un campeonato de ajedrez, que me parece muy bien que se haga el campeonato, pero lo único que faltaba para estar más apretado era simultanear estas dos cosas tan poco coherentes, por mucho que sea un juego que nos llegara durante el medievo.

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En la entrada al castillo nos hemos encontrado que no dejaban entrar y hemos tenido que esperar un buen rato casi una hora, porque como dentro del castillo estaba abarrotado porque lo habían concentrado todo en el patio de armas pues hasta que no saliera no sé qué número de gente no dejaban entrar a nadie. Los que entraban los tenían muy controlados ya que iban con el aparatito ese que tienen las azafatas de los aviones cuando cuentan el número de pasajeros de las filas.

Bueno, nos hemos dado una vuelta por el castillo y lo cierto es que los peques con lo que se lo han pasado mejor ha sido con el museo y luego con los honderos. Es una autentica pena como han sido las fiestas este año. Se han suprimido muchas actividades de las que antes se hacían para las familias. Se han suprimido los fuegos artificiales que eran tan chulos y retrasmitían por la tele y han dejado un triste correfoc que tenía mucho que desear en comparación con los que se solían hacer. Muchas actividades que se hacían por separado, bien organizadas y que te daban para dos días de actividades cómodas en familia las han unido como hoy que con el caos del castillo no hemos podido ir a ver el carrusel de los caballos. Es una auténtica pena, y me sorprende que lo único que han mantenido bien y encima han aumentado han sido las plazas y la verbena musical que es precisamente lo que menos me gusta porque no suelen estar muy controladas y la gente acaba como acaba, es una diversión sólo para un sector muy concreto de gente y allí las familias con niños o gente más mayor ni asoman la nariz. Puede que alguien piense que lo de la verbena lo digo porque ahora tengo hijos, pero quiero comentar que quitado de unos pocos años que fui a las verbenas, hace mucho que dejé de ir por ser un auténtico caos cuando empezaron a proliferar tantas plazas. Antes cuando había sólo cuatro era mucho más controlaba y se disfrutaba mejor. Ahora con tantas es un desmadre porque están poco controladas.

gener 067

Así que pese a que lo del sábado fue chulo y las actividades de los coles de los nenes estuvieron muy bien, este año las fiestas de San Sebastián han tenido un mal sabor de boca.  Han sido una pena las fiestas este año.  Habría estado bien no poner más plazas de música de las ya muchísimas que tenían. Este año en total han sido ocho plazas y entre todas han actuado 36 grupos en una sola noche. Creo que hubiera sido mucho mejor mantener las tradicionales y haber podido dedicar algo del presupuesto para la fiesta infantil que se hace una mañana y el día medieval en Bellver hubieran ido mínimamente bien y con algo un poco decente. Pero claro, los niños no votan.

gener 063

El amor es ciego, el matrimonio te abre los ojos, y el divorcio te pone gafas. Los hijos de los matrimonios rotos no tienen por qué ser unas víctimas.

1 Ene

Yo siempre he oído como refrán aquello de que el amor es ciego. Curiosamente esta frase extendida  la decía muchas veces una amiga mía cuando éramos jóvenes. Actualmente es una de las pocas que sigue soltera porque le gusta. No se muy bien si era invención suya o la había oído o leído por algún sitio, es posible ya que es una gran lectora. Sea como sea os aseguro que tiene mucho de razón.

Podría deciros que cuando alguien te gusta hay toda una serie de cambios hormonales y tal que hace que sólo veamos las cosas positivas ¿quién no ha pasado por ello?

Normalmente uno se casa o se junta con mucha ilusión. Pero una cosa es salir juntos, estar un rato, irse de juergas, excursión, viajes…. y otra muy distinta es la convivencia. Cuando convives prolongadamente con alguien, es cuando sus defectos empiezan a aflorar. Con el paso del tiempo, ese frenesí hormonal que hacía que el amor fuera ciego, va desapareciendo y entonces es cuando se pasa por la verdadera prueba de fuego. Ver si la pareja que has elegido se corresponde exactamente con aquello que en su momento percibiste de ella. Con esta frase no me estoy refiriendo a los grandes temas, sino a las cositas pequeñas que son las que realmente importan a la hora de convivir. Os pongo varios ejemplos de casos con los que me he encontrado y conozco de primera mano:

Cuando salíamos él me llamaba siempre, me enviaba flores, me venía a buscar y me abría la puerta del coche. Íbamos al cine, a bailar, a cenar, de excursión, nunca estábamos parados. Nos casamos y de la noche a la mañana al convivir me encontré con que él no colaboraba en las tareas de casa. A él ya no le apetecía hacer excursiones, ni salir a bailar, y tampoco ir a cenar. Nos pasábamos los fines de semana en casa o en casa de sus amigos, ellos jugando con el ordenador mientras ella veía la tele en el sofá… Cuando ella le pidió al poco de casarse a que venía ese cambio, la respuesta fue clara “antes no te tenía segura y hacíamos lo que te gustaba, ahora te tengo segura y haremos lo que me gusta a mí”. Esto que os puede parecer alucinante es un hecho real. También he conocido otros hechos reales que alucinarían a los guionistas de Hollywood.

No siempre te abren los ojos desde el principio, en ocasiones también me he encontrado con que tras unos quince años de matrimonio, uno de los dos piensa que toda su vida se la ha pasado saliendo con una sola persona y luego intentando sacar económicamente una familia y trabajando como un burro para pagar la casa y el cole de los niños. Estas situaciones normalmente las he visto en el caso de hombres, dos veces. Entonces un buen día deciden que tendrían que haber hecho algo más con sus monótonas vidas. Un  buen día, por las buenas y sin avisar, lanzan a bocajarro que ya no están enamorados y que sienten que no han hecho nada y que quieren el divorcio. Así que piden que se venda el domicilio familiar que tanto ha costado montar y normalmente ellos se van de alquiler a otro sitio a vivir su vida e irse de juergas y aventuras. Esto también es real, aunque así como están las cosas hoy en día creo que no hay para muchas juergas, pero eso es otro tema.

Una vez conocí el caso contrario. Él trabajaba en la construcción de peón y ella era secretaria de una empresa. Era un matrimonio joven sin hijos y cuando él llegaba a casa estaba agotado y ella sólo quería seguir con sus salidas. Así que como se aburría mucho fue ella quien le dejo para buscarse alguien que no llegara tan cansado siempre a casa.

También me he encontrado con el caso de parejas que ya tienen los hijos mayores y tienen total libertad en sus vidas. Entonces deciden que aprovecharán las salidas de sus hijos para ir ellos de juerga y viaje y hacer lo que no han podido hacer estos últimos años. Sé que más de uno se va a molestar, pero en los casos que he conocido, ha vuelto ha ser el hombre, el que además de salir con la mujer, también iba con otros amigos que no tenían pareja y que además de beber también esnifaban y fumaban. Decidieron probar por eso de que uno siempre controla y sin darse cuenta se han convertido uno en consumidor de coca de fin de semana o el otro en drogadicto puro y duro. En estos casos las mujeres han aguantado hasta un cierto límite y al final han decidido que ellas tenían que salvar a los hijos y que el padre si no colaboraba que se buscara su vida.

No estoy diciendo que todos los matrimonios tengan que pasar por experiencias así. Sólo os he contado algunas. Puede que bastante llamativas pero reales.

El vivir en pareja es saber llevar una casa a medias. Saber compartir gastos. Saber compartir ilusiones y facilitarse mutuamente el que cada uno pueda seguir desarrollándose como persona. También es saber compartir los problemas, ya que no todo son alegrías y juergas. La convivencia es muy difícil y las cosas más tontas pueden destrozarla. Entonces es cuando se pasa a la situación en la que el matrimonio te abre los ojos.

Dejaremos aparte el intento o no por arreglar los problemas. Dejaremos aparte el duelo que tiene que pasar la parte de la pareja que se siente estafada, defraudada, menospreciada, infravalorada, explotada, silenciada… y que es el detonante de decidir acabar con una situación en la que se siente anulado y menospreciado. Porque no nos engañemos, puede que haya personas que se divorcien a la ligera, pero normalmente cuando uno lo hace es porque ha agotado todas las vías que ve posible para solucionar el problema que le está ahogando y ha pasado un periodo de duelo sin el cual no se ve posible realizar este pasó.

Tampoco me meteré ahora en exactamente porque una pareja que ha convivido largo tiempo decide separarse. He expuesto unos ejemplos, pero hay millones y cada uno tiene sus motivos y sus justificaciones. Hay muchos tipos de separación, y allí interviene el tipo de persona que eres. Hay parejas en las que uno de los dos no lo acepta y hará la vida imposible al otro. Hay parejas en las que la persona que lo ha pedido luego ve como su ex rehace su vida y no puede consentirlo y la martirizará toda la vida y perseguirá por ello, son lo que el refranero llama “la maté porque era mía”. Los casos que he conocido también han sido los hombres los que han actuado así. Como os he dicho, motivos y situaciones hay muchos.

El divorcio te pone gafas. ¿Porque digo esto? Hay varias formas de entender esta frase. Normalmente cuando uno ha pasado por un divorcio y rehace su vida tiene una experiencia previa que suele ayudar mucho si sabe aprovecharla. Lo de convivir no es algo nuevo. Por otra parte puedes conocer los defectos que tienes y puedes intentar corregirlos o al menos no repetirlos si esta nueva persona realmente te importa. También sabes como exponer y como gestionar los problemas y dificultades diarios, no sueles tener un comportamiento tan impulsivo ni pasional como antes. Si consigues esto es que has encontrado tus gafas.

Hay no obstante, una parte de divorciados que no sólo no se ponen gafas, sino que lo que hacen es echarse ácido entre ellos. Son las parejas en las que ha quedado un gran rencor entre los dos. Las parejas que no han sabido perdonarse, que no han pasado por este duelo. Las parejas que se han sentido ofendidas y humilladas y siguen sintiendose. Las que consideran que “el otro” no tiene derecho a rehacer una vida.  En resumen, las que no aceptan que una vez vieron algo en el otro que les atrajo lo suficiente como para querer convivir el resto de sus días, pero que se equivocaron. Posiblemente esa pareja como amigos se lleven muy bien y puede que no sea ninguno de los dos una mala persona, simplemente, que como pareja no congenian. Las parejas que son capaces de darse cuenta de ello son los que normalmente acaban llevándose bien y por desgracia son las que menos se dan.

Ahora os voy a hablar de mi caso. Mi ex no ha sido una mala persona ni mucho menos, pero yo me sentí muy limitada cuando nos unimos como pareja. Deje de hacer muchas cosas por él, incluso el doctorado y mi tesis. Me centré en él y en la casa y poco a poco dejé de ser persona. Dejé de leer incluso. Influyeron además otros factores familiares que no ayudaron y tras muchos años de estar concediendo una segunda oportunidad, decidí que lo mejor era dejarlo.

Antes de llegar a ello hay que pasar como os he dicho por un duelo, por un aceptar que aquello ha muerto y no hay nada que hacer. Ese periodo puede variar, para algunos es corto, para otros dura años. Un día volvía de la compra a casa y tenía que pasar una calle de varios carriles y muy transitada. Cuando llegue al semáforo iba tan deprimida que ni me di cuenta que los coches pasaban y estuve a punto de cruzar la calle. Un señor me paró y yo salí de mi ensimismamiento. Lo primero que se me pasó por la cabeza es que tampoco me hubiera importado que me atropellaran. Pero enseguida algo se encendió en mi cabeza y me recordó que Terremoto no podía estar sin su mamá y que tenía que recuperarme. Este es uno de los varios momentos que tuve en los que poco a poco vas curando las heridas de ese duelo y poco a poco vas tomando conciencia.

Nuestra separación no fue traumática. Yo se la plantee pero era la crónica de una muerte anunciada, así que no hubo ni discusiones ni dramas. Al principio fue duro, hacía unos meses que habían diagnosticado a Terremoto y el estar sola con él no fue nada fácil. Los primeros meses mi ex sintió una euforia de libertad y empezó a salir y divertirse. Al poco se dio cuenta que la nómina no daba para tanta juerga y se fue moderando. Estuvo no obstante bastante tiempo disfrutando de su libertad, me explico. Durante bastantes meses casi nunca iba a buscar a Terremoto a la salida del cole, hasta que una vez unas mamás se lo encontraron y le pidieron porque no le veían. Parece que eso hizo que se diera cuenta y desde entonces no faltó a la hora de la salida del cole. También estuvo esos meses que no solía acompañarme al médico cuando Terremoto tenía algo. Luego me llamaba para saber que tenía, eso sí, pero si no ocurría algo cuando le tocaba tenerlo a él, pues el trabajo era el mío. Recuerdo que yo le decía que muchos padres matarían por tener todas las ventajas que yo le daba y él no aprovechaba. Esta situación duró aproximadamente un año y Terremoto se distanció y enfrió mucho su relación con su padre. No se muy bien como fue, supongo que a raíz de lo del cole, poco a poco fue dándose cuenta y ya siempre éramos los dos los que lo llevábamos al médico, y a los fines de curso o a las fiestas de cumpleaños.

Poco después de eso fue cuando conocí a mi pareja y un año después nos pusimos nosotros a vivir juntos. Tengo que decir que mi ex ha estado siempre encantado con ello, con que hubiera rehecho mi vida. Normalmente siempre vamos todos juntos a todo lo relacionado con nuestro hijo. Era habitual que mi ex, mi pareja y yo fuéramos todos a los fines de curso de Terremoto, a llevarle a actividades, estar todos en sus cumpleaños, hacer alguna excursión o alguna salida juntos. Era normal verlos a los dos jugando con Terremoto y yo me sentía muy orgullosa cuando veía eso.

Cuando nació Tsunami, mi ex siempre ha estado muy atento y nos ha dado una manita cuando ha podido. Recuerdo que cuando nació Tsunami vino Terremoto con su padre a conocer a su hermano. Se acercó a la cuna y le dijo. “Mira Tsunami, quiero que tengas las cosas bien claras. Tu papá es mi tío R. y mi papá es tu tío J.A. y mamá es la mamá de los dos” Y tal y como dijo Terremoto, mi ex es el tito J.A. y Tsunami va loco detrás de él y cada tarde cuando llega Terremoto, está el peque esperando a que llegue su tito para jugar con él y llenarlo de besos. Hace poco mi ex me comentó que había papis del cole del mayor que se creían que el peque era hijo suyo y que le habían comentado lo mucho que se parecían los dos nenes a su padre. Esto ocurrió porque Terremoto ha participado en una competición de natación y todos nos fuimos a los entrenos y a la competición.

También quiero comentar que desde hace años, en las comidas de las fiestas navideñas,  somos siempre mis nenes, mi pareja, mi ex y yo. ¿No son fiestas familiares? Pues mi ex es el papá de Terremoto, ¿Cómo mejor se puede celebrar una fiesta familiar sino es con la familia al completo?  Como dicen en mi trabajo, Laura y su extraño harem.

Cuando nos separamos recuerdo que le comenté que Terremoto ya tenía muchos problemas para que nosotros le pusiéramos los nuestros encima y que teníamos que intentar llevarnos lo mejor por el bien de nuestro hijo. Ha costado un poco pero creo que lo hemos logrado. Muchas veces me veo dando explicaciones cuando vamos a algún sitio juntos de que ese niño es de ese y el otro de aquel y te miran con cara de flipando. Al cabo de un momento te cuentan un caso cercano de una hija o un sobrino y te dicen que les encantaría que estuvieran como nos ven a nosotros. Muchas veces también me ha pasado que las psicólogas de Terremoto y las profes de los dos nenes nos han felicitado por lo bien que lo llevamos y por el bien que eso les hace a los nenes.

Sé que es difícil reconocer que uno se equivocó, pero lo justo seria reconocerlo. Si ya no se puede hacer nada para salvar una convivencia lo mejor es dejarlo. Si lo dejáis, pensad que si tenéis hijos esos hijos son de los dos. No se puede privar a un niño de la presencia de su padre, ni de su madre, aunque estos no vivan bajo un mismo techo. Los niños son personas, no balas ni mísiles que se puedan lanzar contra tu ex. Los niños tienen sentimientos y personalidad y no puedes ir por allí diciéndoles que su padre es un cabrón o que su madre es una puta, pensad que estáis hablando de su padre y de su madre, los dos seres que le han dado la vida y le han amado y le han cuidado hasta ese momento. Cuando en lugar de seguir haciendo de padres, los padres sólo ven a sus hijos como unas posesiones que no se pueden compartir pero sí usar para dañar o manipular, entonces esos padres deberían ir a una buena terapia si es que aún los aman.

Sé que hay algunos casos extremos y no me meteré en ellos, para eso están los servicios sociales. Pero me gustaría que estas palabras si se tuvieran en cuenta para los casos de separación más normales. He elegido la fecha de hoy, 1 de enero para publicar este post porque es el primer día del año. Posiblemente muchas parejas hayan pasado una parte de estas fiestas solas, con un gran vacío en su casa y en su interior al no tener ese día a sus hijos con ellos. Sé que es difícil, pero si algo se desea y los dos ponen algo de su parte se puede conseguir. Muchos aprovechan esta fecha para hacer balance del año y proponerse ciertas metas. ¿Qué meta mejor puede haber en la vida que la convivencia, la felicidad y el bienestar de tus hijos? La vida, si quieres, puede ser mejor y una familia no tiene porque limitarse sólo a una pareja y a un techo, hay muchas formas de rectificar y seguir sintiéndose familia. Me gustaría no ser un caso tan raro y que hubiera más familias como la mía, por el bien de los nenes y de los mayores. Sería un bonito deseo para este 2013 que empieza. Gracias y suerte en vuestras vidas.

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Terremoto y sus preguntas sobre las cosas, los animales y las personas

30 Dic

Terremoto de pequeño no hablaba, pero desde que lo hace no para ni un momento de hablar y preguntar cosas. Muchas veces ve cosas o las oye y me hace una serie de preguntas que le contesto de la misma forma. Os explicaré contando algunos ejemplos para que me entendáis. Hay sobre todo dos grupos de preguntas, las que interrogan sobre si algo es peligroso y las que se cuestionan porque se es guarro o se portan mal.

Terremoto tiene miedo a los perros, no sé si eso tiene un nombre o no. Normalmente todos dicen que el perro es el mejor amigo del hombre y realmente para las personas que los tienen o les gustan es así. Pero algunas de esas personas no se cuestionan que no todo el mundo siente exactamente lo mismo por sus animalitos.

El año pasado cuando íbamos a coger el coche para ir al cole, nos encontramos a una señora que paseaba su perrito. Estaba al lado de un parquecito para nenes, muy pequeño. El animalito entró allí e hizo caca, la señora llama al perro, mira a ambos lados por si alguien la ha visto y deja allí la caca y sigue con el paseo. Lo irónico es que allí al lado unos metros más abajo había un pipi-can que ningún perro usa. Terremoto se puso hecho una furia, ese perro era un guarrero y había dejado caca en el parque donde en ocasiones vamos con su hermanito pequeño. Durante el trayecto al cole me preguntó si el perro era malo y guarro. Yo le contesté que los perros son animales de compañía y que ellos no saben leer donde pone pipi-can o donde pone que no pueden hacer caca. Los que pueden hacer eso son los dueños y estos son los malos y guarreros porque no les han enseñado y no hacen nada en contra para evitarlo. Tengo que aclararos que hace unos años Terremoto se inventó una palabra nueva que hemos incluido en nuestro vocabulario, los guarreros. Son todas las personas que incluso teniendo al lado una papelera tiran las cosas en la calle, los papeles, las colillas o ensucian las playas y los bosques en lugar de llevar una bolsa, recogerlo y tirarlo en un contenedor.

El dejar una mascota suelta en una playa, aunque estén prohibidas allí, salvo los lazarillos, es también algo habitual, sobre todo por la tarde cuando hay menos gente. Pero que haya menos no quiere decir que los que estamos tengamos que aguantar la arena que levantan cuando se ponen a correr por todo, derrapan o meten una super cagada al lado de la playa y luego el dueño se limita a tirar un poco de arena encima. Recuerdo que el dueño del gran danés que hizo eso también se llevó un par de piropos por guarrero por parte de mi niño. Me decía que el perro era malo porque había dejado allí al lado de la orilla la mierda y luego al día siguiente era allí donde los nenes van a hacer sus castillos de arena y se encontrarán con la cagada.

Otro ejemplo de mascotas es cada vez que alguien pasea el perro sin atar o bien atado con esa cuerda que van soltando y puede llegar a alcanzar metros y metros. El perro pasea  y estira la cuerda mientras esta dé de sí, no es consciente de que la cuerda puede ocupar todo el ancho de la acera, ellos van a lo suyo que es el paseo. En esos casos, además de poder pegártela, Terremoto les tiene miedo y de pequeño se subía a mí. Ahora no lo hace porque si lo hiciera me chafaría así que se pone detrás de mí o va dando vueltas. Los dueños del animalito se empeñan en que el niño tiene que tocar el perrito y le tienen que gustar y que lo que hace es una tontería.  Me he encontrado aunque os pueda alucinar algunas personas que se han molestado mucho y casi se hayan enfadado. En ocasiones he explicado a los dueños que el niño les tiene miedo y que si hay personas que les tienen miedo a las arañas que son chiquitajas, también puede haber alguien con miedo a los perros. Así y todo no comparten esta idea y me han llegado a decir que el niño es raro y yo debo odiar a los animales por haberlo criado así.

También me he encontrado a la pasota que de noche está a varios metros de perro, por el otro lado de la acera, fumando tranquilamente y pasando de todo sin llamarlo. Yo algunas veces me he encontrado en verdaderas situaciones comprometidas, y esta que os comento ha sido de las peores porque el animalito se lo tomaba como un juego y salta más hacia nosotros y Terremoto  iba colapsando y gritando más entrando ya en pánico.

Una vez me encontré un perro que habían sacado fuera y nos envestía cuando intentábamos salir del coche para entrar en casa. Tuve que salir yo y cerrar a Terremoto dentro e ir poco a poco hasta el timbre de la casa y pedir que salieran a cogerlo. En este caso cuando salió el dueño el perro, supongo que para demostrar que era buen guardián, me mordió el tobillo. Tuve la suerte que los dientes se le engancharon en los bajos de los pantalones y sólo me hizo un rasguño con un poquitín de sangre pero nada grave. El dueño se disculpó y me aseguró que tenía las vacunas en regla. Pero ese no es nunca el asunto. Si se tiene un animalito se le tiene que llevar sujeto en ciertas zonas y no se le puede dejar suelto en la calle, porque si no llego a estar yo seguro que acaba mordiendo a Terremoto cuando este hubiera colapsado del miedo que le dan.

Cuando nos han ocurrido encuentros así Terremoto me ha preguntado todas las veces si los perros eran malos. Yo le he vuelto a explicar que aparte de que haya perros asilvestrados o algunas razas más agresivas que otras, los perros en sí no son malos. Los irresponsables son los dueños que les sueltan la cuerda sin pensar en los demás, o que los dejan sueltos a muchos metros sin controlarlos y cuando ven una situación así no les llaman, o bien que abren la puerta para que se paseen ellos y un trabajo que se ahorran. En todos los casos los que han obrado mal han sido las personas, no los animales.

También es muy habitual que cuando vamos al cole tenemos puestas las noticias de la radio, y algunas veces bien por algún comentario que han hecho o bien por algo que algún compañero de la clase ha dicho, o porque alguien se haya cortado manipulando un cuchillo, Terremoto me ha preguntado en varias ocasiones si los cuchillos, las pistolas y las escopetas son malas. En este caso suelo contestarle que eso es algo parecido al caso de los perritos. Estos objetos en sí no son ni buenos ni malos, todo depende del uso que se haga de ellos. El cuchillo puede servir para dañar a alguien, pero normalmente los cuchillos sirven para cocinar y cortar los trozos y comer y eso no es malo, es bueno. También existen unos cuchillos muy afilados que se llaman bisturís y sirven para realizar operaciones y curar las pupas grandes y eso tampoco es un uso malo.  Así que el cuchillo es bueno o malo dependiendo del uso que haga la persona que lo coge.

De igual forma una pistola o una escopeta podrían servir para cazar un animal y luego comerlo. En este caso Terremoto sabe que mamá no es muy amiga de estos útiles, pero sabe que  si se hiciera un uso bueno no tendrían por qué ser malos. A mamá no le gustan pero conoce algunas personas que cazan animales para luego comerlos, no para divertirse y en este caso la caza la veo justificada. No estoy conforme pero debemos recordar que la humanidad ha tenido un largo camino de cazadores antes que recolectores y en ciertos lugares y épocas la caza ha sido una importante fuente de alimento.

Así que como veis, hay muchas cosas y animales que no son en sí buenos o malos. Lo serán siempre dependiendo de quienes los cuiden y del uso que se haga de ellos.

Así que si no queréis que los niños o al menos Terremoto os consideren unos guarreros o unos mal educados, pensad que la responsabilidad es de las personas, no de los animales o las cosas.  el-si-lo-haria

Recopilatorio de un otoño en la vida de Tsunami

3 Dic

Esta entrada tiene dos motivaciones, una más general y otra más particular. La general sería para aprovechar y hacer un pequeño resumen de actividades que hemos ido haciendo desde el final del verano hasta ahora y que por falta de tiempo o preferir tratar otros temas han quedado relegados un poco, luego aparcados y finalmente “olvidados”. El motivo particular es más cariñoso. Este post va a ir dedicado a la abuela de Tsunami, va por ti Mari.

Os he comentado unas cuantas veces que los padres de mi pareja no viven aquí en Mallorca, que están en Cataluña. Mi chico es medio catalán, medio burgalés. Pues bueno, poco antes o más o menos coincidiendo cuando estábamos buscando a Tsunami, los padres de mi pareja se jubilaron. Bajaron por última vez las barreras del negocio y se sumaron a lo que algún día todos tenemos las ganas de poder disfrutar. Los abuelos decidieron que querían irse a vivir a otro lugar y buscaron casa por España. No voy a negar que no me hubiera gustado que tuvieran algo por la islita, no para que me criaran al niño, sino para poder disfrutarlo más. De momento los hermanos de mi pareja dudo que los hagan abuelos en los próximos años. Ahora que uno aún es joven es cuando puede disfrutar de jugar con un pequeño y verlo crecer cada día, sobre todo con lo rápido y aventurero que es nuestro Tsunami, ya más o menos lo conocéis todos. Pero cada uno elige lo que a él más le gusta y los abuelos se buscaron una casita por Cantabria, con vista a los pastos, las vacas, burritos y supongo que otra fauna variada de la que nos irán hablando próximamente. Este mes pasado les dieron la llave y ya están viviendo allí. Como una pareja de novietes se fueron con lo mínimo y están llenando la casa de muebles, recuerdos y según me ha dicho, muchas fotos del peque,  para convertirla de una casa a un hogar.

La abuela siempre ha estado muy pendiente de Tsunami. Cada vez que ha podido se ha venido para verlo, aunque las visitas han sido cortitas e intensivas. No se muy bien si desde Cantabria los vuelos y tal serán tan fáciles de pillar como desde Barcelona, ni si ahora podrá venir tantas veces a ver a su peque. Por otra parte, sé que aún no tiene internet pero que ya ha buscado un sitio donde poder acceder, supongo que algún ciber-cafe o así, no se. Así que le he preparado especialmente para ella este post dedicado a foticas de su peque, del nene más chulo del barrio, del más intrépido, del más escalador y del nieto más guapo que se puede tener en este mundo mundial (nota: ya sabemos que eso es lo que sienten todas las madres y abuelas por sus peques, pero como este caso no es una excepción pues dejo buena constancia de ello). Así que Mari, estas foticas van para ti, para que puedas ver lo maravilloso y lo bien que crece el peque y que el día que puedas venirte a verle no te sorprendas, al menos demasiado, cuando veas el nene en que se ha convertido Tsunami. Muchos besos para la abu y un gran barreño para que no deje el ciber lleno de babitas. Hasta pronto Mari.

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