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Hojaldre relleno de queso, sobrasada y mermelada de tomate, la recetita del cumpleaños de Tsunami y 5º Ingrediente secreto de Ira

18 Jul

Esta vez no me puedo quejar, Ira me lo ha puesto fácil, bueno… eso creía yo al principio. Como sabéis tengo la cámara de fotos en reparación, pero tenía unas fotos hechas de esta receta. Así que estaba la semana pasada toda contenta con este texto redactado y todo preparado, pero, pero, pero…Antes de llevar la cámara a arreglar no había bajado las fotos y en el ordenata no tenía un puerto de esos donde descargar el cargamento grafico-gastronómico. Ya estaba empezando a pensar que el mismo sábado tendría que volver a cocinarlo en plan contrarreloj y hacer la foto con el móvil. Esta vez los hados de la cocina me han sonreído y esta mañana han recibido la cámara arregladita y reluciente. Así que esta vez os voy a poder poner una foto más decente que la de los cuadraditos de chocolate blanco con pistachos, aunque por lo visto Garfield gustó mucho.

Sigo pensando si esta chica y nuestra casa tienen una conexión mental de algún tipo, aunque por lo que veo de momento se trata de conexiones mentales de esas chulas y sabrosas, vamos, de las que da gusto tener.

Os quiero contar que esta receta no es invención de Terremoto, ni tampoco mía. Esta receta la encontré hace unos años por internet, pero no recuerdo donde. Creía que era de una web de otra mamá mallorquina y como no me gusta poner cosas como si fueran mías y no citar la fuente, lo primero que hice fue entrar y mirar.

En los cumpleaños de Tsunami hace un par de años que hay dos recetas que son obligadas, porque son muy fáciles de hacer y porque gustan tanto que se agotan. Algún año, como este, algún invitado se ha llevado a casa las que quedaban de lo buenas que estaban, jajaja. También las repito porque cuando al año siguiente las vuelven a encontrar se dan una alegría que bien merece la pena acordarse de ellas. Pues bien, una de estas recetas es la que os propongo hoy. Como os he dicho la pillé de una web de una mamá, pero he estado buscando y no la encuentro, así que si alguien la reconoce como suya pido disculpas y que me lo diga, si es la que me inspiró pondré el enlace gustosa.

Esta receta sólo tiene una condición, es preferible hacerla una horita antes de que lleguen los invitados, ya que calentita o tibia está de vicio. En frío también está muy rica, pero hemos de reconocer que lo suyo es tener un pequeño toque de calor para llegar al nivel de delicatesen propio de los dioses del Olimpo, y no me estoy echando flores, es que es exquisita.

Ira nos ha comentado que esta vez el ingrediente da la posibilidad de hacer una receta dulce o salada, porque algunos le habían pedido ingredientes que dieran algo de juego con platos salados. Pues bien, como siempre tengo que llevar un poco la contraría, la receta de hoy no es ni dulce ni salada. Es una mezcla entre ambos sabores, que como dirían en la peli de Ratatouille, aúna los aromas y los funde en un toque crujiente del hojaldre, bañado con la cremosidad del queso, el salado de la sobrasada y la dulzura poco convencional de la mermelada de tomate (allí queda eso, que bien que me ha quedado la descripción, hasta parezco profesional)

También confieso una cosa. Este año he jugado con una ventaja. Los otros años cuando hacía esta receta una de las cosas que ayuda es tener una buena sobrasada. Sé que eso por la península o fuera de ella, no es tan fácil de conseguir como en Mallorca y que algunas veces he visto webs que presentan como sobrasada un mejunje en forma de pasta roja que alguna vez he probado y juro por Zeus y Afrodita que eso no es sobrasada, lo siento pero ni punto de comparación. Aunque como sé que hay cosas difíciles de encontrar fuera de ciertos territorios no seré muy exigente, pero si tenéis la posibilidad de pillar una sobrasada decente el plato sale superior. En mi caso la sobrasada es casera, se la compro a una payesa que hace las matanzas en su casa y eso ya es todo un lujo.

El segundo truco que he tenido este año ha sido la mermelada. Normalmente empleaba la de bote y tengo que decir que da unos buenos resultados. Pero el año pasado me dio por hacer mermeladas y una de ellas fue la de tomate. Cuando la hice le puse al hervir el tomate una barrita de vainilla y le ha dado un toque y un aroma que te acaba de enamorar. Vamos, que si tenéis la suerte de pillar o hacer antes algo así, seguro que los comensales se os declaran, o como mínimo, se llevan los pastelitos que quedan para su casa como me sucede a mí. Bueno, no os quiero entretener más con las batallitas de esta familia y paso a contaros como se hace este aperitivo, picoteo o cena, ¿porque no?

Ingredientes:

Lámina de hojaldre. La cantidad depende de los que queráis hacer, yo suelo emplear entre dos y tres láminas. Si alguien sabe hacer el hojaldre casero seguro que tiene que salir superior, pero si no sabéis o tenéis poco tiempo pues los del super van bastante bien. Los que más me han gustado han sido los del Mercadona y del Lidl (este último sólo lo he probado una vez pero no me desagradó) Dejo la elección del hojaldre a vuestro gusto que cada uno tiene ya ciertas cosas fichadas por su barrio y sabe donde está más mejor cada ingrediente)

Queso de cabra de rulo. Entre dos o tres rulos, depende de la cantidad que hagáis.

Sobrasada de la buena. Si la tenéis guardada en la nevera acordaros de sacarla un poco antes para que esté a temperatura ambiente, irá mejor para cocinarla y manipularla.

Mermelada de tomate, también a temperatura ambiente

Un huevo. Es opcional, pero remata la presentación y vale la pena ponerlo.

Preparación:

Se descongela el hojaldre si es comprado del súper. Tened en cuenta que no es cuestión de descongelarlo tres horas antes, ya que luego se reseca y dificulta su manipulación, como me pasó a mí con unas láminas una vez, jiji. Así que sacarlo una media hora antes si el clima es cálido o una hora antes si hace más fresquito. De la temperatura ambiente del momento dependerá empezar a descongelarlo antes o después.

Mientras el hojaldre descongela preparamos los ingredientes. Vamos cortando en rodajas de aproximadamente entre medio y un centímetro el queso de cabra de rulo (no importa medir con un regla, es orientativo). Yo le quito la parte blanca de la costra, luego con los dedos lo aplasto un poquito y le doy forma para que el resto de ingredientes asienten bien encima.

Cortar también a rodajas la sobrasada. Normalmente corto un trozo grandecito, le quito la piel y luego hago las rodajas. Estas también serán de un tamaño aproximado a las rodajas del queso y también podemos darle un poco de forma con las manos para que encajen bien encima. Si os habéis pasado cortando el trozo podéis poner otra vez el trozo de sobrasada que os ha sobrado en la piel y guardar en la nevera… si preferís hacer un picoteo mientras cocináis no os diré que no.

Cuando el hojaldre esté en su punto y el queso y la sobrasada estén preparados sólo nos queda ir montando. Para ello cortaremos el hojaldre en cuadrados, me suelen salir unas tres tiras, del lado más estrecho del rectángulo, y entre cuatro o cinco del lado más largo del rectángulo. Eso a ojo de cada uno y la cantidad de relleno que quiera poner, sólo que a más grandecito mejor el resultado ya que si está poco relleno sólo tiene gusto de pasta y es una pena porque pierde mucho.

En cada cuadrado ponemos en el centro un trozo de queso, sobre este el trozo de sobrasada y encima una cucharadita de mermelada de tomate.

Cerramos el cuadrado de forma que las puntas de las esquinas se toquen arriba del todo del relleno y luego con las manos las vamos uniendo. De esta forma quedarán en forma de pirámide, mirad la foto. Se que se puede cerrar de diferentes formas y francamente, si no os queréis complicar la vida podéis cerrarla como mejor vaya, pero ya que nos ponemos esta composición es chula, resultona y original.

Ir colocando las bolsitas sobre una bandeja de horno, para que no se pegara le puse un papel de horno, pero supongo que el de aluminio o un poco de aceite iría bien.

Cuando estéis seguros que todos los laterales están cerrados y tenéis todas las bolsitas preparadas sobre la bandeja del horno, las pinceláis con un huevo que habréis batido un poco. El huevo hay que batirlo sin sal ni azúcar y no importa menearlo mucho, con batirlo un poco para que quede una textura que nos permita pincelarlo bien ya basta.

Entonces es el momento de meterlo en el horno. Yo los pongo a media altura, con el ventilador y calor arriba y abajo, pero cada uno conoce mejor su horno y aquí os dejo según vuestra experiencia.

Cuando veis que ya están bien doradita y hechas es el momento para sacarlo.

Tan sólo hay que esperar unos minutos para que no quemen y ya se pueden comer. Como os he indicado antes, mejor tomarlas calentitas o tibias. Frías también se pueden pero ganan con un toque de calor.

El hojaldre está crujiente y el queso y la sobrasada con el calor se han mezclado y fundido en un bocado salado, mientras que la mermelada de tomate le da ese contraste dulce que potencia el sabor del resto de ingredientes.

Como veo que debéis estar todos salivando no voy a ser más mala y dejo que probéis este delicioso y fácil aperitivo, seguro que triunfáis con él y se lo llevan de casa, ya me comentareis. Hasta el próximo reto i bon profit.

NOTA: Si tenéis muchas dificultades en encontrar sobrasada o por alergias, convicciones culinarias u otros motivos no queréis o no podéis usar este embutido, la receta también se puede hacer sin él. Este combinado sólo con el queso y la mermelada de tomate también está muy bueno, pero cuando uno lo ha probado de esta forma, ummmm…… es difícil no añadir este ingrediente y caer en la tentación. Bona cuina a tots.

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Cuadraditos de chocolate blanco con pistachos: El ingrediente secreto de Ira 4ª parte.

30 Jun

Señoras y señores, soy una vergüenza. Ahora sé porque no suelo hacer platos al baño maría. De hecho cuando leo una receta y veo baño maría no sigo porque sé que no es lo mío, debe ser una incompatibilidad, una alergia o una aversión magnética. Así que creo que tendría que cambiar el título del post por “extraña gestación de unos cuadraditos de chocolate blanco y pistachos”.

Si alguien me lo preguntara no sabría decir porque nunca me he animado a hacer algo al baño maría, y mira que en un principio no es muy complicado. Cazo con agua al fuego, flotando en él otro cacito menor y dentro de este lo que se quiera trabajar. Vamos que no sobresale demasiada complicación como pudiera ser la comprensión del universo y la expansión galáctica o los agujeros negros o la antimateria, se supone que eso sí que tendría que ser complicado. Pues sinceramente, creo que me saldría mejor una mousse de antimateria, un queso gruyer con agujeros negros o un expansivo soufflé galáctico.

Yo he seguido al pie de la letra todos los pasos de los folletos aquellos que os comenté de la vajilla de la Disney. Difícil no ha sido, pero no sé porque el chocolate le ha costado ligar. Se ha quedado un poco con textura no diré que arenosa, pero sinceramente, fluido brillante y hermoso no lo era. Aunque ahora que lo pienso la receta no lo describe así. Igual yo me estoy liando de lo lindo y resulta que el chocolate blanco funde así. Pues no señores, no queramos ser benévolos, el chocolate blanco no funde así. El problema que tuve es que pese a haber puesto el fuego bajo como decían las instrucciones, el calor era aún alto para un chocolate y menos blanco. Lo que me ocurrió fue que el chocolate se resecó y no salió tan fluido como debiera. Así que queridos, si alguien adolece de inexperiencia con el baño maría, mi primer consejo antes de hacer esa receta es fuego superbajo o bien pasar de baño maría y si usáis el nuevo chocolate blanco de postres de Nestle fundirlo en microondas siguiendo las instrucciones y mejor poco a poco.

Cuando vi el ingrediente número cuatro de Ira pensé, ¡¡¡Jopeta!!!, con lo poco que usamos en casa el chocolate. Con ese ingrediente sólo hacemos en casa tres cosas y las tres ya están publicadas: las magdalenas de chocolate, muy recomendable. La tarta de chocolate de Isa, una delicia donde las haya y finalmente unos robiols rellenos con nocilla o nutella, esto diríamos es una nueva cuisine a la tradicional cuisine mallorquina de toda la vida. Pero el ingrediente secreto de Ira especificaba que no debían ser publicados…. Ufff…. Y Terremoto, “el vidente”, en casa de mi ex durante una temporada vacacionalita. Por eso recurrí a las libretitas Disney. Esta receta me pareció fácil, ligera sin extra de azúcar, con poca mantequilla y encima con frutos secos, vamos, dentro de lo que cabe al ser postre y llevar chocolate, bastante saludable. También pensé que la versión chocolate negro con otros frutos secos era posible, pues de esta forma sí que había hecho una especie de montoncitos hace años y con muy buenos resultados. Era factible elaborarla con niños y en la foto tenía una pintaza estupenda, así que fuimos a buscar los ingredientes que nos faltaban al súper.

Lo único un poco laborioso es lo de pelar los pistachos, y aquí he tenido un pequeño incidente. Pero este no tiene la culpa la receta, lo tiene mi cabecita que debo empezar a tener alguna neurona floja o quizá será el calor.  Vamos, que dejé todos los pistachos peladitos y había cinco que no se habían abierto, los pongo encima para ver si luego conseguía abrirlos con un cuchillo de punta redonda y va y se me olvida. Así que me pongo a cocinar, pongo dentro los pistachos y cuando estoy cortando los cuadraditos veo que algunos pistachos se me resisten a la hora de cortar. Yo insisto. El pistacho se resiste. Yo insisto, no podrá vencerme aún un simple pistacho que tampoco estoy tan decrépita aún. El pistacho resiste. Yo con la moral hundida entre que el chocolate había fundido raro y me había encontrado el superpistacho del grupo, cuando… de repente… la neurona floja vuelve de darse una ducha y me acuerdo. No era un superpistacho culturista, era un vulgar pistachito con su armadura entera. Así que ya me tenéis buscando los demás pistachos acorazados. Comprenderéis que después de esta monumental chapuza, estoy pensando que tendría que haber esperado a que viniera Terremoto y se inventara un postre con chocolate, que seguro se le hubiera ocurrido alguno con mejor pinta que el de mamá.

Pese a mi inutilidad para el baño maría y el ingenio de los pistachos acorazados para pasar desapercibidos, el postre está más bueno de lo que parece en la foto. Para colmo de males tengo la cámara en la uci y hasta que no la arreglen y nos la devuelvan,  funcionamos a base de fotos de móvil que no tienen una calidad tan chula.  Paso pues a contaros como se hace este postre en espera de que vosotros seáis más duchos que yo en el manejo de estas técnicas culinarias más misteriosas que las pociones de las tres brujas de Macbeth y que seguro si es así, podréis compartir con vuestros hijos. Eso sí, no se os ocurra dejar los pistachos blindados sobre el montón para abrirlos más tarde, que luego los muy cabroncetes se cuelan y quedamos como unas panolis patosas de mucho cuidado.

Ingredientes:

400 gr. de chocolate blanco (usé el chocolate para postres blanco de Nestle)

100 gr. de pistachos (sin cascaras)

3 cucharadas de nata

20 gr. de mantequilla

1 trozo de vainilla en rama

Elaboración:

Antes de empezar habremos hecho con papel de aluminio un cuadrado de aproximadamente unos 15 X 15 cm, levantando las esquinas y lo habremos untado con algo de mantequilla.

Pelar los pistachos y reservar.

Pesar todos los ingredientes y dejar a mano.

Cortar el chocolate a tracitos con un cuchillo corto y grueso, ya que si es verano no cuesta mucho con el calor, pero en invierno se endurece y este tipo de cuchillos nos facilita el trabajo. No conviene cortarlo con máquina ni batidora ya que con el calor calienta el chocolate y luego se reseca y no funde bien.

Cortar la vainilla longitudinalmente.

Coger un cazo y ponerlo al baño maría a fuego lento. Introducir dentro la mantequilla, la vainilla y la nata, ir removiendo hasta que se mezcle y quede homogéneo. Sacar la vaina de vainilla.

Añadir el chocolate y seguir removiendo hasta que se funda.

Añadir los pistachos y dar una última removida.

Verteremos la mezcla dentro del “molde” de aluminio. Alisarlo un poco con la cuchara para nivelarlo y dejar reposar. Cuando hayan pasado unos tres minutos se cortan cuadraditos de unos 3 cm de lado aproximadamente. No se sacan del molde, sólo se cortan los cuadrados. Se deja reposar de nuevo al menos unas dos horas antes de desmontarlo.

Un comentario, como ahora nosotros estamos en verano y hace calorcito, aunque este año está resultando muy suave. Hemos puesto el molde dentro de la nevera y hemos guardado allí los cuadraditos. La receta pone que si los guardas en lugar fresco y seco pueden durar perfectamente dos semanas, pero dudo mucho que en estos momentos mi cocina se pueda considerar un lugar fresco… yo diría que más bien es tibio.

Ahora lo que sé que esperáis, el veredicto de si vale la pena hacerlo o no. Bueno, pues después de haberlos catado, la familia ha decidido que están buenos. No es exactamente lo que sería un chocolate con pistachos, ya que estos al estar un poco salados le da un sabor diferente. En gran parte es dulce pero tiene toques salados peculiares. Supongo que con otros frutos quedaría bien y supongo que si queréis hacer chocolates blancos personalizados con diferentes frutos secos esta mezcla y proporciones podría serviros de base.  Si se tiene muy en cuenta las temperaturas, quedan chulos y para una merienda o cumple de los peques puede ser una opción más a tener en cuenta. Al ser muy sencilla la elaboración los peques pueden intervenir sin ningún problema, tan sólo mucho cuidado con no pasarse con el calor. No es que estropee el postre ni mucho menos, pero os resultará un poco más molesto manipularlo y estéticamente no os quedarán tan chulos.

Bueno, espero que Ira nos pida algún día hacer una ensalada, porque a este paso voy a tener que tumbarme sobre dos toallas cuando vaya a la playa, porque con tanto dulce una no me va a bastar, jajaja. Espero que os guste esta cuadrada tentación i bon profit.

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Galletas de patata y orégano. El reto del ingrediente secreto de Ira nº3, esta vez versión mamá de Terremoto. Y también Tsunami pochito, la varicela misteriosa nos ha acabado visitando.

20 Jun

Espero que esto no se considere trampa trampita trampota tramposeta. Supongo que os acordáis, porque hace apenas dos entradas de esto, que Terremoto se volvió a coronar como protagonista de la receta presentada en el tercer reto al que nos desafió Ira. Recordáis aquellos supuestos deberes que realmente eran para regalarle a la profe y a los compañeros de clase unas galletitas y que nos revolucionó la cocina por unas horas ¿sí? Pues bien, si es así supongo que también recordareis que yo tenía pensado hacer unas galletas diferentes a las dulces de mantequilla, pero que no sabía si tendría tiempo para ello. Al final he tenido tiempo. Aunque a mi pesar el tiempo lo he tenido porque Tsunami ha caído víctima de la epidemia de varicela que afecta a su clase. El domingo a medio día los primeros puntitos aparecieron y por la noche ya eran visiblemente ampollas. Como Terremoto estaba con mi ex y la semana que viene empiezan las vacaciones y él tenía que tener a los peques, Terremoto se ha quedado estos días en casa de su padre. Mi ex nunca ha tenido la varicela, así que no era cuestión de juntar a los hermanitos y pegársela dentro de unos días. Sé que me diréis ¿pero no estaba vacunado? Pues eso mismo me estoy preguntando yo. Juraría que le habíamos vacunado, juraría que cuando nos lo comentó el pediatra y tras la experiencia de mi menda y del mayor lo habíamos hecho. Pero luego ha resultado que debió pasar alguna cosa porque en la cartilla no aparece la etiqueta. Así que no sé qué decir, sobre todo después de como insistí en la necesidad de  vacunar. Me he quedado asombrada, aunque sigo pensando todo lo que dije y lo reafirmo.

Tsunami dentro de lo que cabe lo lleva muy bien. No se rasca, le dijimos que no lo hiciera y el angelito no lo hace, o lo hace poco ya que alguna vez no se da cuenta y allí tenemos la manita y los deditos actuando. Se queja de que al final él también tenga “la varicela misteriosa” y no ha podido celebrar su cumple junto a los demás compañeros y se ha perdido una tarde de juegos de agua y la fiesta-cena de fin de curso. Cuando le pica lo empolvamos todico con la Talquistina o polvitos maravillosos para curarle como les llama. Tsunami nos ayuda, le encanta empolvarse. Parece una peluca de esas versallescas de tiempos del rey sol.

Por su parte Terremoto lo lleva fatal. Si fuera por él estaría en casa cuidando de su hermano y no entiende que ahora es mejor estar los dos separados que esto es contagioso, sobre todo si su padre nunca lo ha tenido. Espero que en estos días que queda no acaben tirándose las sartenes por la cabeza, ya que cada día tengo protestas telefónicas sobre la dieta de papá o si papá ronca por la noche y no me deja dormir. Le doy la razón a ambas. Así que Ira, no se muy bien si el cuarto reto Terremoto tendrá un nuevo protagonismo… igual estos días esta experimentando con algún ingrediente o alguna receta en casa de su papi y vete a saber si la telepatía sigue funcionando con vosotros dos, quien sabe.

Pues a lo que iba. Ahora con un sólo peque en casa tengo algo más de tiempo, que dedicamos a mimar y sobre todo intentar entretener al aburridito y desesperado Tsunami, que un niño encerrado en casa no es un niño feliz. Por las mañanas nos dice que ha tenido un sueño maravilloso y feliz en el que salía del cole con sus amiguitos y se iban todos a jugar al parque que hay al lado. Ante esta penita y la imposibilidad de llevarlo al parque hemos ideado algunas opciones: regar las plantas del balcón, leer libros con papá, jugar a juegos de mesa que le gustan, ver un ratito la tele, hacer dibujos (pero él dice que preferiría hacerlos en el cole que no en casa), hacer algún batido de frutas y finalmente hacer alguna recetita. Su papá le hizo una tarta de queso y fruta. Ayer yo hice la masa de las galletas que tenía pensadas para el tercer reto de Ira.  Tsunami las aplanó con el rodillo, cortó y colocó en la bandeja del horno.

Esta receta, como veis en la foto está sacada de una colección de platos que sacó la Disney y que son los que normalmente aparecen en todas las recetas del blog. La hicimos hace unos pocos años, aprovechando la veta culinaria de Terremoto y que a los dos les gustan los muñecos Disney. Además de la vajilla completa, incluía con cada entrega un folletito con recetas de diversa especialización y adaptadas para poder hacer con niños, aparte de que están buenísimas. Mi pareja se saca de allí normalmente los platos el día ese en que por casualidad se acuerda que es un sábado por la noche y le toca a él hacer la cena, jeje… (Con un poco de suerte después de esta indirecta se acuerda este fin de semana, yujuuuu….). En total hay cien fascículos y cien piezas entre cubertería, vasos, cubiertos, juego café, té y desayuno, unas cuantas fuentes y ensaladeras. Si volviera a salir y os gusta os animaría con ella, las recetas son muy interesantes. La vajilla es muy buena y socorrida, sólo he tenido un problema con la pintura de un plato que se me descascarillo, pero fue debido a un mal uso del plato y el tenedor por parte de Tsunami hace unos dos añitos. Además al suscribirnos nos regalaron una mantelería que usamos en las fiestas y cumples y un recogedor de migas a pilas, que tuve que guardar y sacarlo cuando era necesario porque eso se había convertido en un recogetútodoloinimaginablequepaseporesaboquillayquelolimpieluegomamásipuede.

Así que sin más dilación os cuento estas galletas cuadrados de patatas con orégano, la aportación de mamá para el tercer reto del ingrediente secreto de Ira.

Ingredientes:

250 gr. de harina

200 gr. de patatas para hervir

3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

10 gr. de levadura de panadero fresca

½ cucharadita de orégano

sal

Preparación:

Lava las patatas y hiérvelas con la piel en agua salada durante unos 30 minutos, vamos hasta que cuando las pinchéis se hunda bien el tenedor en ellas.

Sácalas y pélalas aún caliente, pero cuidado, que queman mucho. Una vez peladas cháfalas con un tenedor y dejar que se enfríen durante unos minutos.

Agregar la harina, una pizca de sal, una cucharada de aceite, el orégano y la levadura diluida en dos cucharadas de agua caliente (yo las calenté unos 30-40 segundos al microondas y quemaban)

Trabajar la pasta hasta que este blanda pero consistente. Si fuera precisa se puede añadir un poco de agua templada o harina según se necesite.

Extiende la masa y forma un rectángulo de 1 cm. de grosor.

Cortarlo en cuadraditos de 5 cm. de lado y colocarlos en la bandeja del horno con un papel vegetal encima. Los cuadraditos tienen que estar algo separados unos 3 cm.

Cubrirlos con un trapo y dejarlos reposar dos horas.

Calentar el horno a 200º. Pintar los cuadrados con el aceite sobrante y hornearlos unos 15 ó 20 minutos.

Servirlos tibios o a temperatura ambiente.

Comentarios:

Sobre todo mucho cuidado cuando peléis las patatas, queman mucho, en serio.

Yo tuve un problema gordo, no tenía levadura fresca. La sustituí por levadura tipo Royal de repostería. Eso hizo que casi no levaran nada, no quedaron tan esponjosas como en la foto del folleto y quedaron más crujientes, pero así y todo estaban de rechupete. Supongo que si estuvieran más blanditas serian el non plus ultra.

Finalmente confirmo lo que dice la receta, calientes no están mal, pero tibios o a temperatura ambiente, hummmm, hummmmm, deliciosos. A Tsunami le gustaron bastante, pero personalmente creo que es un tipo de galleta que puede que guste más a los papás que a los peques. Tiene un sabor muy peculiar que no sabría cómo describirlo y huelen mejor. No creía que unas galletas de patata fueran así.

Un último consejo, teniendo en cuenta que salieron las que veis en la foto y a las veinticuatro horas no quedaba ni una y eso que Terremoto no está en casa para catarlas, os aconsejo que ya que os ponéis dobléis las cantidades y hacéis dos hornadas, así con suerte os dura algo más de un día, jajaja. Bueno, espero que os gusten estas curiosas galletas de patatas y orégano, que os aproveche i bon profit.

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Galletas de chocolate, el curioso deber del cole de Terremoto y de paso reto del ingrediente secreto de Ira nº 3

13 Jun

Cuando el sábado pasado Ira nos propuso su ingrediente de esta quincena pensé, “jope chiquilla, sí que nos lo pones difícil” y el motivo es que esta vez el ingrediente volvió a ser un plato, pero así como un postre en vaso es relativamente fácil, a las malas existen los flanes y las natillas. Lo de las galletas es otra historia. Normalmente en casa hacemos más bizcochos, por eso de que son más fáciles, llevan menos trabajo y hay más cantidad, jeje, somos asquerosamente prácticos, que os voy a decir. Es cierto que en algunas ocasiones hemos hecho galletas, pero en muy pocas y pensé que tendría que sumergirme en el montón de papeles de las tres carpetas donde guardo recetas impresas, recortes de revistas, manuscritas en cualquier formato inimaginable a ver si había suerte y aún las tenía hundidas por allí cual restos del Titanic en el frio Atlántico Norte.

El problema que le veía a la receta de este reto es que todo el mundo haría algún tipo de galleta de mantequilla, son muy sufridas pero en el fondo son todas más o menos iguales. Así que me puse a buscar algo más original y lo cierto es que lo encontré, pero no tenía muy claro cuando lo podría hacer ya que este fin de semana lo tengo heavy on the rocks. Pues bien, resulta que al final me tengo que tragar todas mis palabras y planes, porque hace apenas dos horas nos ha llegado Terremoto del cole diciendo que la profe le había puesto para mañana como deberes el hacer unas galletas para la merienda y traía la receta fotocopiada en un hoja de no sé que libro. Tan sólo puedo confirmar que es la receta número cinco de algún libro de recetas para niños.

Sí. Ojiplática. Así es como me quedé y en cuestión de una hora mi casa y más concretamente la cocina, se ha revolucionado. Terremoto cocinando, mi ex haciendo sugerencias, Tsunami se ha presentado raudo y veloz con el taburete blanco del baño del que ya os hablé y yo estaba en un rinconcito intentando dirigir el cotarro de orquesta para cuchara y bol en chocolate menor. Así que esta noche, ahora que los peques se han ido a la cama, aprovecho y os presento el resultado de esta revolución culinaria-deberíl.

GALLETAS CON TROCITOS DE CHOCOLATE

Lo que necesitas:

Un bol

Una cuchara de madera

Una bandeja

Tiempo de preparación: 20 minutos

Tiempo de horno: 10 minutos

Ingredientes para 2 personas:

200 gr. de azúcar

200 gr. de azúcar moreno

200 gr. de mantequilla

2 huevos

Una pizca de sal

350 gr. de harina

½ cucharada de bicarbonato

200 gr. de virutas de chocolate

Mantequilla para untar el molde

1 cucharadita de extracto de vainilla.

Nota: Antes de empezar pide a un adulto que encienda el horno a 180º

1)      En un bol vierte el azúcar y el azúcar moreno. Luego, la mantequilla y los huevos. Lo mezclas todo ocn una cuchara de madera y, mientras, le echas una pizca de sal.

2)      Mezclando todo muy bien, le añades la harina, el bicarbonato y la vainilla.

3)      Y ahora ¿Los trocitos de chocolate! Luego, unta la bandeja con un poco de mantequilla. Cun la ayuda de una cuchara, echa en la bandeja formas de galletas.

4)      Pide a un adulto para que te ponga las galletas con trocitos de chocolate en el horno

Nota: Puedes combinar los trocitos de chocolate con nueces o avellanas.

Hasta aquí os he copiado la receta textualmente, ahora os comentaré como nos ha ido.

Primero, no tenemos extracto ni gotas ni nada de vainilla, pero sí un bote de azúcar vainillado, así que hemos puesto un poco de este en el peso del azúcar blanco. Por suerte tenía la cantidad justísima del azúcar moreno, que no siempre tengo a mano.

La bandeja del horno no la untamos de mantequilla, le pusimos un papel de horno y no hubo problemas para quitarlas luego.

Con estas medidas nos salieron dos bandejas de horno. En nuestro caso el horno tuve que ponerlo a 190 y tenerlo entre 15 y 20 minutos, pero cada uno conocéis vuestro horno. Las sacamos cuando estaban bien doradas, ya que la pasta se nos chafó y se juntaron unas con otras y estaban muy blanditas. Son este tipo de galletas blandito pero que se endurecen un poco cuando se enfrían.

Pusimos todas las cantidades según indicaba la receta, la única variación fue que pusimos menos trocitos de chocolate porque encontré que era una cantidad excesiva, así que debía haber como la mitad. No tengo muy claro si ese fue el motivo de que la pasta no quedara tan firme o es que el horno tendría que haber estado más caliente. La pasta estaba firme cuando la colocamos con la cuchara, pero luego en el horno con el calor fue como si se fundiera, quedó como si fuera una pizza de galleta o una mega galleta o una galleta única de dinosaurio.

Para solucionar este gran pegote dulce tuvimos que hacer trocitos con un cuchillo, por eso queda con esa forma tan rara, pero os aseguro que originalmente eran galletas, palabrita.

Ventajas de la receta: Es cierto que los niños pueden hacerla tranquilamente, aunque cuesta la primera mezcla.

Desventajas: Personalmente considero que es demasiado calórica. Me parece un exceso de azúcar y mantequilla para tan poca harina y no quiero pensar lo hiperdulces que hubieran quedado con los 200 gr. de chocolate íntegros.

Opinión de los peques: “Mamí estas galletas que ha hecho Terremoto están buenísimas” ; “Mamí puedo tomar otra, sólo una, una más y ya está”… “Mamí, después de cenar podré comerme más galletitas buenas”

Como veis las críticas de Tsunami son favorables, vamos, que pasaron  con sobresaliente y matrícula cum laude la prueba de la cata.

Terremoto probó una y mientras se la comía hizó el símbolo del pulgar hacia arriba mientras decía huuummm, huuuummmm, huuuummmm. Le he dicho que mañana podrán tomar alguna para desayunar. A la hora de meterse en la cama, el muy ladino me ha dicho que no son exactamente como deberes, que no son para merendar los niños, sino que se las quería hacer para su profe…

… Ya decía yo que eso de poner de deberes hacer unas galletas me sonaba a raro, sobre todo con tan poco tiempo… Bueno, visto desde el punto de vista divertido. Terremoto no sé muy bien cómo se las ha ingeniado de nuevo para ser el prota del reto del ingrediente secreto de Ira, estoy empezando a pensar que lo de la telepatía debe ser cierto.

Espero que os guste a todos i bon profit.

Nota mía para Ira y Mixka. Acabo de ver que Mixka en su web de El rincón de Mixka ha publicado una receta muy parecida para el reto. Es más personalmente me gusta más la suya y el truco de la nevera creo que nos hubiera ido bien. Es lo que me temia si hacíamos unas galletas de mantequilla. Si por casualidad tengo tiempo os presentaré otra receta, pero de momento os dejo con el complot de la profe y de Terremoto.  Así que hasta pronto i bon profit de nuevo.

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Receta rápida y sencilla para aperitivo o cena de los peques: Huevos rellenos.

10 Jun

La receta de hoy no es mía, queda mal decirlo pero nunca en mi vida he hecho unos huevos rellenos.  Ya sé que después de liarme con ciertos platos, eso de no haber catado un plato tan sumamente sencillo queda como raro. Es algo así como decir que uno es capaz de pintar la capilla Sixtina pero luego es incapaz de hacer esos dibujitos en los que vas uniendo puntos numerados y al final sale un pez espada, un león o el perfil de la catedral de Burgos.

Pues sí, yo era así de torpe y sigo siéndolo, ya que este es un plato del que se encarga mi pareja, que aunque no hayamos puesto muchas aportaciones suyas en el blog, mi chico también es muy buen cocinero. Sólo tiene un problema… bueno, dos. El primero es que cuando cocina siempre hace poca cantidad y lo que se supone que tenemos que comer dos, sólo da para uno y lo de cuatro sólo da para dos, todo lo contrario que yo que siempre sobra un montón para “reciclar” y transformar. El segundo es que se pone muy pocas veces a preparar comida. Al principio cuando vino a vivir con nosotros él se encargó de cocinar durante un muy breve periodo de tiempo. Tuvo tanta suerte que tardó muy poco en encontrar trabajo y se acabó ese lujo de llegar a casa y encontrarte la comida acabada de poner en la mesa o a punto de sacar de la cazuela. Más adelante pensamos en poner remedio a ello y me propuso de encargarse él de nuestra cena de los sábados. El problema es que el intento duró unos cuantos sábados, luego por cualquier motivo hacía yo la comida un sábado y al siguiente ya nos habíamos olvidado de la nueva costumbre instaurada. Intentamos hacerlo en varias etapas, pero no sé qué ocurre siempre se olvida al cabo de dos o tres sábados cumpliendo con ello. Uno de esos sábados me comentó de hacer la cena no sólo para nosotros dos, sino también para los peques. Me propuso hacer unos sencillos huevos rellenos. Fue entonces cuando le confesé que en mi vida los había tomado, que es cierto que sabía de su existencia, pero que mi madre nunca hacía de eso y yo nunca me lo había planteado.

Ese sábado había ido al mercado y había traído una buena provisión de huevos de granja frescos, así que pusimos el agua a hervir y a hacer un montón de huevos duros.

Ingredientes

1 ó 2 huevos por comensal, dependiendo de si hay más cosas para comer o el hambre de cada uno.

Una lata de atún al natural, también llamado a veces asalmonado.

Un poco de mayonesa, si es casera mejor, pero para lo que usareis si tenéis una de bote de buena calidad también sirve.

Preparación:

Poner un cazo con agua y una pizca de sal. Cuando empiece a hervir poner los huevos colocándolos con una cucharita para que no se rompan. Dejar hervir  10 minutos. Sacarlos del agua y dejar enfriar.

Cuando los huevos estén fríos se cascan y se parten por la mitad. Se pone en un cuenco las yemas.

Se mezclan las yemas machacadas con el atún escurrido y mayonesa la suficiente para que quede una masa homogenea. Con esta masa se rellenan los huecos de los huevos.

Se adorna con un montoncito de mayonesa encima.

Si no se sirve enseguida se guardan en la nevera hasta la hora de la cena. Se pueden hacer con unas horas de antelación, pero por si acaso como llevan mayonesa yo no las haría de un día para otro a ser posible, sobre todo en época de calor. Además fresquitos están para chuparse los dedos.

Nota: Se puede poner en el relleno trocitos de pepinillos en vinagre, os lo pongo como sugerencia porque su gusto envinagrado puede no gustar a todos los peques y sería más adecuado para los nenes más mayorcitos y los adultos.

Evidentemente, estos huevos se pueden rellenar con muchas cosas, pero esta sería una receta básica, rápida, sencilla y muy deliciosa. Cuando nuestro Terremoto oye la palabra huevos rellenos da un salto de la silla de contento y Tsunami aplaude cuando los sacamos a la mesa.

Espero que esta primera receta de mi chico os guste para hacer una noche veraniega en familia. Ya nos contareis que les ha parecido a los nenes i bon profit.  huevos

El postre que se inventó Terremoto para un concurso de postres y aprovechado para el segundo reto de “El ingrediente secreto de Ira”

28 May

Los asiduos al blog ya sabéis que Terremoto tiene una veta cocinera con solera que se le despertó allá por los cinco añitos o puede que antes. A esta edad mi niño ya se ponía sobre una silla para pasar los trozos de pollo por la galleta picada  y huevo. En Mallorca se usa un tipo de galleta en lugar de pan rallado. Nosotros se los poníamos en la sartén porque demasiado peligro ya tenía lo de estar sobre la silla al lado de los fogones. Algunas veces se ha inventado recetas y reconozco que unas cuantas han estado muy buenas. Terremoto es más de cocinar salado. Pero cuando nos enteramos que en una torrada-excursión del APA de su cole organizaban un concurso de postres, no le faltó tiempo para decir que pensaba presentar uno y ponerse a pensar en ello. Estuvo varios días en plan mono-tema con lo del concurso. Al final decidió un postre dulce pero sano. Conseguí que me lo contara, porque siempre está con un halo de misterio misterioso y luego va y me pilla sin ingredientes justo cuando acaban de cerrar el súper y no vuelven a abrirlo hasta el lunes. Hicimos una primera prueba y no estuvo mal pero teníamos que perfeccionarlo un poco,  así que seguimos pensando. Le comenté algunas sugerencias y le gustaron. Lo intentamos por segunda vez con alguna de las modificaciones y cha-chán, postre buenísimo y aceptado por el autor.  El día antes del concurso dormía en casa de su padre, así que se llevó los ingredientes para hacerlo por la tarde.

Mi ex siguió las instrucciones al pie de la letra. “Terremoto sabe hacerlo así que tú sácale un vaso y déjale hacer, ¿de acuerdo?” y claro, sin interferencias la receta fue rápida de montar. Según me contó mi ex a las seis de la mañana del sábado ya estaba vestido y pidiendo cuando era el concurso. Obvio decir que primero se tenía que ir al lugar señalado, hacer fuego, hacer brasas, hacer una torrada, comer y luego venían los postres. También obvio decir que no llegó tarde, fue el primero en presentarlos.

Se presentaron unos cuantos postres, pero todos hechos por mamás. El único niño que se atrevió con el reto culinario para la categoría de alumnos fue nuestro Terremoto.  Se llevó una medalla de oro de la que se siente muy orgulloso y ha puesto con sus medallas de deporte.  Tengo que decir que además de pasión de madre, el postre en sí es sencillo y sabroso. Terremoto se encargó de que casi todos lo degustaran, hasta que una de las monitoras lo probó, y sólo lo devolvió cuando el vaso estaba completamente rebañado y limpito, le encantó.

Cuando al volver de la torrada-excursión abrí el ordenata y mire que ingrediente había en el reto de Ira, me quedé alucinada pensando en que eso debía ser telepatía. Le leí a mi pareja de que iba el segundo reto, un postre que se sirviera en vaso. Nos miramos los dos y dijimos al unísono “El postre de Terremoto”.

Así que os presento el sencillo y delicioso postre que Terremoto se inventó hace poco para su primer concurso de cocina.

Ingredientes:

Galletas tipo digestive (la primera vez lo intentamos con las tipo María, pero pierde mucho, mejor estas)

Plátano más o menos maduro (uno por cada vaso que hagamos)

Fresas (entre cuatro y seis por vaso)

Chocolate de postres (nosotros usamos el Nestlé, que se puede separar en barrita, está delicioso y es fácil de separar y dosificar)

Una cucharada de agua

Una o dos cucharadas de leche

Nata para montar con un 35.1 de materia grasa como mínimo

Azúcar o edulcorante líquido.

Un vaso para su montaje.

Elaboración.

Es muy sencillo. En un vaso poner en el fondo unas cuantas galletas digestive rotas, no machacadas. Encima pondremos un plátano cortado a rodajas.

Lavamos las fresas sin cortar el rabo, quitarlo después de lavar. Se cortan en cuartos. Se ponen unos cuantos cuartos sobre los plátanos, aproximadamente unas cuatro o seis fresas, depende del tamaño del vaso y de lo que nos haya ocupado lo anterior. Si las fresas están un poco ácidas se puede poner una pizca de azúcar o unas gotitas de edulcorante líquido si se quiere controlar el aporte de azúcar del postre.

Se cogen dos trozos del chocolate para postres Nestlé y se trocean en un bol. No es necesario hacer trozos muy grandes, con que hagamos tres trozos por barrita ya vale. Añadimos una cucharada de agua y ponemos un minuto en el microondas. Sacamos del microondas y removemos con una cuchara. No tardará en espesar pero si seguimos removiendo tomará un brillo especial. Entonces le añadimos un pequeño chorrito de leche, muy poco. Volvemos a remover y que ligue bien. De esta forma ablandamos el chocolate y no hemos de recurrir a ningún tipo de mantequilla para ello.  Con una cuchara ponemos chocolate encima de las frutas.

Para finalizar se coge la nata, se pone un poco en un vaso de batidora y con las varillas se va batiendo. No es necesario añadir azúcar. Una vez montada se añade sobre el chocolate.

Se ponen los vasos en la nevera y se dejan unas cuantas horas o mejor de un día para otro. Antes de servir se adorna con unas cuantas perlitas de chocolate.

Para el concurso nos llevamos un spray de nata y las pepitas para facilitar el traslado y que no se nos fundiera la nata durante el camino y se pusiera malo. Además de cuidar la estética no era cuestión de causar una diarrea galopante por nata en mal estado a todos. Usando spray de nata también queda muy bien, pero gana si se hace con la nata y se pone en la nevera. Cuando se saca se ha endurecido un poco y las texturas cuando hundes hasta el fondo del vaso la cuchara y luego subes un poco de cada ingrediente es muchísimo mejor.

Espero que esta primera receta de mi nene os guste casi tanto como le gustó a la monitora. Además, como veis, es apta para elaborar con niños, mejor que por padres, hasta el próximo reto i bon profit.

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Receta de pan de plátano y naranja con la panificadora del Lidl, ideal para el desayuno y para el reto de cocina de “El ingrediente secreto de Ira”

15 May

Hola a todos y todas. Tengo que confesar que hacía unas semanas que tenía pensado poneros esta receta porque ya la he perfilado a nuestro gusto y justo en este momento me entero que se ha montado un nuevo reto en la blogoesfera, esta vez de carácter culinario. Se nos van a ir dando platos o ingredientes y tenemos quince días para pensar en una receta, hacerla y colgarla. El premio: disfrutar como enanos en la cocina y adquirir nuevos conocimientos. Hacer algo por placer es de los mejores premios que hay. Sólo espero que mis labores maternales me dejen llevar el ritmo, porque una se desenvuelve bien entre cacharros y cubiertos pero tampoco soy una cocinera consumada con largo historial de cocinillas, así que ya veremos. Las bases del concurso podéis verlas en este enlace.

El primer ingrediente propuesto es muy habitual en las casas con nenes, ¿quién no se ha tomado de pequeño una papilla de plátano machacado con zumo de naranja? De pequeña y no tan pequeña era mi preferido. Salvo que uno le tenga alergia, ya que el plátano es uno de esos alimentos que puede darte alergia y suelen mirarte a la hora de hacerte las pruebas, es un clásico de toda la vida. Conocía hace años a un chico que sí que le tenía alergia pero le encantaban y me contaba que de pequeño de escondidas de sus padres y buscaba un momento que estos no estuvieran ocupados. Entonces se arreglaba, se ponía la cazadora, cogía las llaves del coche y se iba a sus padres con las llaves en una mano y el plátano a medio comer en la otra para que le llevaran lo antes posible a urgencias. Su madre me decía que estaba amargada, pero siendo varios hermanos no podía dejar a los demás sin la dorada fruta.

La receta de hoy surgió por unas búsquedas que hice hace unos meses. Terremoto y Tsunami son unos asiduos devoradores de plátanos, a ambos les encantan y cada día suelen llevarse uno de merienda al cole. Todo sería perfecto y hermoso si no fuera por un detalle, a Terremoto sólo le gustan los plátanos muy verdes y a Tsunami en su punto, pero a la que se pasa un pelín o tiene manchas negras, ya tengo allí el plátano abandonado. Al cabo de unos días en los que se ha repuesto la munición de plátanos en el frutero, mi menda, que no tendría que comer por lo de intentar controlar el peso, acaba dando cuenta de los “ultramaduros” según los peques. Ya les puedes contar que las manchitas negras en la piel no tienen porque indicar que dentro estarán mal. Nada. Que me toca apechugar o los comemos los mayores o se tiran y tengo la política de que en casa si se puede evitar no se tira nada de comida que esté en buen estado. Estuve pensando sobre ello y me pregunté si no debían existir panes de plátano, así que busqué en internet y sí, existen, y sí. Hay un montón. Así que fui cribando para encontrar una receta que cubriera mis expectativas de aprovechar plátanos, que no sea muy grasa y a ser posible que se pueda adaptar al intento de régimen de Terremoto para no engordar. Al final encontré una receta que he visto en dos webs, son estas.

http://www.petitchef.es/recetas/pan-de-platano-y-naranja-fid-481228

http://www.misratosenlacocina.com/2012/06/pan-de-naranja-y-platano-panificadora.html

Primeramente hice esta receta tal como indica y ya os digo que está muy rica. Pero yo quería afinarla un poco más para que resultara más ligera y se adaptara más a nuestro deseo de pocas grasas por el bien de Terremoto. Además, la receta es para un pan de 750 y puestos que nos ponemos, yo prefiero hacerlos de 1250 que total se tarda el mismo tiempo y tenemos más. También introduje la variación del programa expreso que tarda menos y en menos de dos horas tienes el pan humeante ante ti. . Así que hice cálculos, probé algunas modificaciones y así ha quedado finalmente mi adaptación y receta de pan de plátano con la panificadora del Lidl.

Ingredientes:

6  y ½ cucharadas de zumo de naranja (normalmente me viene clavado con una naranja de zumo de las que compramos)

320 ml de agua

200 gr de plátanos maduritos, sin piel y machacados con un tenedor

un par de chorritos de edulcorante líquido que pueda ser usado en caliente

400 gr de harina de fuerza

400 gr de harina integral

2 y 1/2 cucharadas de leche en polvo

65 ml de aceite de oliva virgen

1 sobre de levadura de panadero

una pizquita de sal

media cucharadita de jengibre

media cucharadita de canela en polvo

un poco de leche templada para pincelar o glasear.

Preparación:

En un recipiente apto para el microondas ponemos los líquidos,  el agua, el zumo y el aceite y lo calentamos tres minutos.

Una vez caliente lo ponemos en la cubeta.

Encima ponemos más o menos la mitad de la harina, que no haya contacto con los líquidos. Luego el sobre de levadura y acabamos de cubrir con la harina.

Sobre ésta el plátano chafado rociado con el edulcorante.

Encima del plátano va la leche en polvo. Encima el jengibre y la canela y por la zona lateral la pizquita de sal.

Cerramos y programamos el número 5 expreso, peso 1250 gr. y corteza medio tostada.

Tenemos que vigilar para quitar las palas de amasado, que siempre queda luego mejor el pan y facilita el corte luego. También tenemos que vigilar cuando acaba el levado y empieza el horneado, entonces con un pincel de silicona, pinto sobre el pan con algo de leche tibia.

¿Que consigo con todas estas modificaciones de la receta original?

Como en el pan de molde, al estar los líquidos calientes me permite usar el programa expreso con muy buenos resultados, con el consiguiente ahorro de tiempo y de electricidad.

No uso leche porque creo que quedaría demasiado biscocho, pero reconozco que no lo he intentado con leche.

Sustituyo la margarina por aceite porque me parece más sano y queda perfecto.

El edulcorante con el plátano ya le da suficiente dulzura, al fin y al cabo es un pan, no un bizcocho. Así, sin azúcar ni mantequilla, Terremoto puede tomarlo también como desayuno sin ningún problema.

El uso del jengibre y la canela le dan un toque y un aroma especial que no tiene sin ellas y para mi gusto gana bastante.

La leche en polvo, como también os comenté en el pan de molde,  le confiere más esponjosidad y al colocarla sobre el plátano regula el exceso de líquido que pudiera soltar y facilita su mezcla con la harina.

El resultado es un pan tierno, que una vez frio se corta perfecto. No se desmiga, cosa que se agradece un montón.  Conserva muy bien aunque hayan pasado unos cuantos días desde su elaboración, ya que al usarlo sólo para el desayuno nos dura más que el pan normal. Finalmente, os diré que a todos los que lo hemos probado nos ha recordado  mucho a los suizos. Supongo que tostado o con mermelada encima debe estar bueno, pero es que no le hemos dejado la oportunidad de probarlo porque nos cortamos un trozo y así tal cual sirve para desayunar o merendar.

Si no fuera poco todo esto, he tenido la suerte de que a Tsunami le ha encantado y al final he encontrado algo casero que sustituyera de tanto en tanto los panes de leche del super, ya que cada día para desayunar se toma uno y no había forma de encontrar nada casero que lo sustituyera, lo intenté haciendo yo el pan de leche, haciendo pasta de monas, brioches, pero nada y va y el pan de plátano le gusta mucho y se toma una rebanadita todo contento.

Bueno, espero que como estreno del reto de Ira haya servido, pero sobre todo que os pueda servir a vosotras tanto como a mí. Si alguna se anima ya me comentará y veréis como no se vuelven a quedar plátanos maduros paseándose por la frutera. También si alguien es capaz de llegar a la fase de tostada y mantequilla ya me dirá que tal, porque no hay forma, nos lo comemos antes de sacar la tostadora y sin nada está de rechupete, confió en que os guste i bon profit a tots.

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Cocina mallorquina: coca de prebes torrats de pasta dolça o coca de pimientos de pasta dulce

10 May

Hace siete meses os hable de la coca de trempó de pasta dulce. Entonces os comenté que esta coca es típica de Ciutat (Palma) y que en la part forana  (pueblos) se hacen de pasta lisa, sin azúcar. En su momento también os comenté que la coca de trempó junto con la de pimientos y verduras forman un trio básico de la gastronomía mallorquina. Bueno, pues creo que hoy es un buen momento para comentaros como se hace la coca de pimientos, ya que a estas alturas seguro que habréis practicado mucho con la de trempó. (Ahora es cuando espero que todos me digáis un contundente síiiiiii sin que a nadie le crezca la nariz… ingenua de mí). Esta receta también es muy socorrida para meriendas, excursiones y junto con la de trempó no suele faltar en las celebraciones tipo cumpleaños. Así que si alguien tiene una fiestecita de estas cerca es una sugerencia original y fácil de hacer.

No es tan rápida de elaborar como la de trempó por una simple cuestión. En esta los ingredientes que cubren la coca no están crudos, hay que haberlos torrado antes. Por eso quizás es una de esas cocas que no se improvisa así en plan ahora hago una para cenar y te pones a ello a las seis de la tarde y te la comes a las ocho. Normalmente en casa hacíamos una buena cantidad de pimientos asados para una noche. Los tomábamos acompañados de una tabla de quesos y al día siguiente se hacía la coca de pimientos y se le daba buena cuenta en la cena.

Ingredientes:

Para la masa

3 cucharadas soperas de azúcar.

2 tacitas, de las de café, de aceite de oliva.

Levadura de cerveza o de panadero, aquella que es un cubo, no polvos.

1 vaso de agua (unos 250ml) tibia para disolver la levadura.

Harina de repostería, la que tome la masa por eso no pongo peso.

Para la cobertura de pimientos

Pimientos rojos tostados al horno sin piel ni semillas y cortados en tiras.

Ajo.

Perejil.

Sal y aceite.

Preparación de la masa

En un bol poner el aceite y el azúcar, mezclar.

Aparte atemperar el agua (yo la pongo unos 50 segundos en el microondas a la máxima potencia) y poner dentro la levadura, remover hasta que se disuelva. Añadir el agua con la levadura disuelta a la mezcla anterior y seguir removiendo hasta que esté bien disuelta.

Ir añadiendo poco a poco la harina e ir mezclando. Al principio voy removiendo con una cuchara pero llegará un momento en que tengáis que ir amasando manualmente. Ir añadiendo harina mientras veáis que se la va tomando.  El trabajar un poco la masa hará que luego nos facilite el proceso de levado.  Al final os quedará una masa compacta pero no pegajosa.

Untar un molde bajo tipo bandeja apta para horno con aceite de oliva.

Coger la masa y estirarla. Colocarla sobre el molde y con la palma de la mano y los dedos ir estirando hasta que está cubierta toda la superficie del molde. Dejar unos minutos en un lugar a ser posible caliente y fuera de corrientes de aire para que vaya levando un poco.

A continuación depositareis encima los pimientos tal y como os indicaré a continuación. Luego la meteréis en el horno. El horneado depende de cada horno, cuando veáis que la masa ha dorado y al pinchar no sale húmeda. Sacar y dejar enfriar.

Preparación de los pimientos

En este caso, previamente, hemos tostado al horno unos pimientos rojos. Para ellos os recomiendo que sean más o menos iguales y que al tocarlos notes que la carne es gruesa, de esta forma todos se harán de forma homogénea y nos aseguraremos que se quemen menos y que haya más carne para nuestra coca. Para ello se lavan bien, se untan con un poco de aceite de oliva, te pones un poco de aceite en las manos y los frotas bien. Se ponen en la palangana de horno, yo suelo usar la misma palangana con la que luego hago la coca, que también esté pincelada de aceite y se tuestan cuidando a no quemarlos. Los tengo una media hora por un lado y luego les doy la vuelta y media hora por el otro. Lo de la media hora es orientativo, porque depende del tipo de horno, su potencia y el grueso de los pimientos, evidentemente los más gruesos son los que quedan mejor. No hay que quemarlos porque luego no nos quedará apenas carne para comer.

Cuando estén fríos hemos de pelarlos, quitar las semillas y cortar a tiras.

Os daré un truco por si no queréis hacer los pimientos al horno, que si bien no están técnicamente torrados.  No es que queden exactamente igual pero no desmerecen en absoluto los resultado,  salen igual de bien y resulta menos engorrosa. Sólo tiene un defecto y es que de esta forma no se puede hacer tanta cantidad. Si coges tres pimientos hermosos, los lavas bien con agua. Entonces con la punta del cuchillo quitas el pedúnculo, con lo que podemos quitar las semillas del interior y aprovechar para pasarles un poco de agua por dentro. En el caso de hacerlo con el microondas se ponen en un pírex circular y no hay que untar nada con aceite, basta el agua que haya podido quedar impregnando la piel al lavarlos. A mí me caben tres y lo pongo unos 15-17 minutos por un lado y luego los giro (cuidado a quemarse que desprenden algo de vapor) y otros 15 minutos por el otro. Haciéndolos en el micro no hay peligro de que se quemen, resulta bastante fácil pelarlos una vez secos, no tenéis que quitar luego las semillas y la carne queda bastante gordita.

Tanto si habéis elegido la opción de torrarlos al horno o de cocerlos al microondas, cuando estén pelados y cortados a tiras debéis aliñarlos con sal y aceite.

Cuando tenéis la masa preparada vais colocando tiras unas cercanas a las otras y así hasta que tengáis vais cubriendo la superficie. Si creéis que es necesario lo podéis rectificar de sal, tampoco no os paséis pero no tiene que quedar sosos. En este caso sí que siempre se le pone luego encima la picada de ajo con perejil. Un chorrito de aceite y al horno.

Si alguien quiere se le puede poner también trocitos de sobrasada, pero eso es opcional. En algunos casos hay familias que les ponen encima trozos de lomo con sal y pimienta y también está delicioso. En casa no solemos ponerle carne encima, es la más clásica, pero sí que es cierto que con lomo o sobrasada se puede hacer y para una celebración queda tarde. En este caso son trocitos no un trozo de lomo a lo bestia encima, que luego no quiero quejas porque no se ha hecho bien.

Bueno, ya veis como la misma masa que os comenté la otra vez se puede sacar un resultado completamente diferente. Aunque alguien lo piense sigue sin ser nada parecido a una pizza y mucho menos esta. Se suele tomar fría, pero en ocasiones reconozco que algún trocito no demasiado frio ha estado catado por los miembros de casa.  Espero que os guste y ya me comentareis… espero…. Bon profit.

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Truquitos culinarios: hacer huevos duros y pasados por agua en su punto y como cascar los huevos duros para que queden perfectos.

24 Abr

Pues sí, la cosa hoy va de huevos.  Sé que lo que os propongo es muy normalito, pero en ocasiones hace tiempo fueron dos cosas que nos dieron ciertos quebraderos de cabeza a mí y a mi madre. Cuando Terremoto era pequeño una de sus cenas favoritas eran los huevos pasados por agua. Lo quería con ese toque especial en el cual está líquido pero empieza a cuajar un poquito. Como era tan remirado con ello me tenía amargada. Además cuando hacíamos huevos duros también le gustaba cuando la yema está cuajada pero justo el centro de todo aún está un poco blandito. Tengo que confesar que a mí también me gustan de esta forma pero no siempre conseguías que te salieran con este punto en particular. Recuerdo con mi madre de pequeña que cuando había salido alguno así nos daba una alegría a las dos.

Por esa época yo conocía a un chico británico, de madre inglesa y padre gales. Sus padres tenían un restaurante en Mallorca. Era un sitio buenísimo que desgraciadamente cerró hace años por motivos de salud de su padre. Un día hablando con él le comenté los problemas que tenía con Terremoto y me dijo que yo lo que tenía que hacer para conseguir esos puntos era hacerlos al estilo inglés. Reconozco que me quedé un poco alucinadita y no tenía muy claro si me estaba gastando una broma ya que este chico tenía un sentido del humor muy…. hmmmm… ¿británico? Normalmente no solía bromear con las cosas de la cocina y me lo quedé mirando. ¿Acaso los huevos se hacen de diferente manera en cada país? Le pregunté. Entonces fue él quien se rio.

D. me explicó que aquí en España se solía poner los huevos en el agua y se encendía el fuego y luego cuando el agua empezaba a hervir se esperaba dos minutos para los pasados por agua y cinco para los duros (perdonad si no digo bien los tiempos porque como ya no uso este sistema desde hace años acabo de darme cuenta que lo he olvidado y todo, glups, que bochorno) De esta forma conseguir el punto exacto es un poco difícil.

Lo que tienes que hacer, me dijo,  es sacar los huevos de la nevera, si es posible un poco antes pero no es algo estrictamente necesario. Se llena el cazo con el agua y se pone a hervir. Cuando el agua hierva es el momento para meter los huevos de uno en uno, ayudándonos de una cuchara. Entonces cuando hierve es cuando se empieza a contar el tiempo. Cinco minutos exactos para los huevos pasados por agua y diez justos para los duros. Enseguida que haya pasado exactamente este tiempo quitas el cazo del fuego y tiras el agua hirviendo. Luego ponle agua del grifo para que se enfríen y se corte la cocción. Fue un gran consejo y desde ese día los huevos en casa siempre nos han salido en su punto, haciéndolos a la inglesa, según D.

El otro problema que tenía hace tiempo era el de pelar los huevos. Cuantas veces os ha pasado que tenéis que hacer un coctel de gambas en Navidad o una ensaladilla por verano y cuando peláis los huevos duros se os rompen todos y quedan muy antiestéticos. A mí un montón de veces y mi madre que era una perfeccionista a más no poder siempre acababa hirviendo unos cuantos más para al menos tener el número deseado en condiciones presentables o lo más presentables posibles. Pues bien, también tengo un truquito para esto.

Esta vez el truco me lo comentó mi peluquera. Su marido es cocinero y a ella también le pasaba lo mismo y D. (otro, no el de antes) le enseñó como tenía que hacerlo. El truco tiene dos partes.

La primera, cuando ponemos el agua para hervirlos hay que poner un pellizco de sal dentro. Esto según me explicó ayudará a despegar la cascara.

La segunda parte es la forma de romperlos. Hay que sacarlos del cazo cuando no estén calientes. Sujetamos el huevo de forma que al golpearlo sobre un trozo de la encimera que esté limpio, se rompe la cascara por la parte larga del huevo, no por las puntas.  Con el huevo sobre la encimera pondremos la mano encima situando el huevo donde están las falanges de los dedos. Haremos una ligera presión hacia abajo y desplazaremos la mano hacia delante de tal forma que el huevo acabará en la palma. Veréis que por la parte ancha del huevo se habrá ido descascarillando la cascara en todo su contorno. Si quedara un trozo sin haberse descascarillado repetid la operación en esta zona. Hay que ir con cuidado de no apretar demasiado porque no es cuestión de romper la yema dentro.

Luego se coge el huevo con las manos y vais quitando un trocito de cascara. Ahora os hablaré de la anatomía de los huevos (jamás creí que pondría esta frase en el blog, pero sí, hablaremos de anatomía huévil políticamente correcta)  Cuando hacéis un huevo duro entre la yema y la cascara sabéis que hay un telillo que los separa. Pues bien, tenéis que conseguir romper ese telillo y entonces el pelarlo es rapidísimo ya que debajo de este entra el aire. Hay que ir quitando la cáscara cogiendo por debajo el telillo.

Desde entonces los huevos quedan perfectos y es muy fácil y rápido pelarlos, sobre todo cuando hacemos huevos rellenos para cenar, ya que toca hervir unos cuantos.  Espero que os sirva y a partir de ahora os queden perfectos y apetecibles, que os aprovechen.

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Magdalenas con aroma a naranja, sacadas de la web de webos fritos.

14 Abr

Siempre había creído que eso de hacer magdalenas era muy complicado. En casa nunca se habían hecho y ya se sabe, cuando algo no lo has visto hacer en casa, en ocasiones parece más misterioso de lo que es. Tampoco es que mi madre fuera muy dada a comprarnos magdalenas ni del horno ni del súper. Así que mi infancia transcurrió sin una triste magdalena que llevarme a la boca. Cuando ya fui mucho más crecidita, dentro de mis treinta y poquitos, conocí a una chica que le encantaba la repostería casera. Lo cierto es que algunas veces fuimos a casa de S. a cenar y luego a unos cuantos cumpleaños de su peque que tenía tan sólo dos meses más que Terremoto. Siempre había oído hablar de las famosas magdalenas de S. pero dio la casualidad de que nunca llegue a probar ninguna. Las veces que fui a su casa o se habían acabado o las tenía que hacer. Así que mi juventud pasó nuevamente sin que catara magdalenas caseras. Alguna vez había comprado algunas del súper y no estaban mal. Algunas incluso las consideraba bastante buenas. Ilusa, eso era lo que creía entonces, pobre inexperta en el campo magdalenil. Hace unos años Su, de webos fritos publicó unas cuantas entradas de magdalenas que me llamaron mucho la atención. Me recordaron a S. y sus famosas magdalenas, pero la cosa quedó allí, en un recuerdo nostálgico hacia una estupenda chica que hace años se fue a vivir lejos y no he vuelto a ver.

La historia tiene un flash-back y nos hemos de situar hace dos años. Mamá, o sea, mi menda, ha ido algunas veces de compra al Mercadona y ha traído a sus peques las magdalenas de chocolate que hacen ellos. Tengo que decir que esta compra fue fruto de la recomendación de la madrina de Terremoto que me dijo que donde vive ella, en la península, las hay también de canela y que son soberbias pero que las de chocolate no están nada mal. Cuando iba al súper me las miraba y buscaba las soberbias magdalenas de canela, pero al menos en los súpers que yo frecuento no las encontré. Así que un día puse en la cesta de la compra las de chocolate y volaron. Los peques casi me hicieron la ola con eso. A la que me descuidaba iban a hurtadillas, o con menos hurtadillas y atacaban a la bolsa de magdalenas.

No es que sea una exagerada con la comida, pero empecé a pensar que si tenía que incluir eso en algo más a menudo dentro de la dieta de mis peques, no estaría mal buscar hacer una receta casera. Aunque nos pueda salir más carita por eso de los ingredientes y el consumo del horno, siempre son algo más sanotas que no todo lo industrial por muy bueno que sea. El año pasado empecé a ir mirando recetas de magdalenas y muchas tenían muy buena pinta, pero no llegaban a convencerme o exceso de azúcar o mucha grasa… Fue cuando tuve otro flash-back de esos y recordé la famosa operación copete de Su y su cruzada por conseguir unas magdalenas esponjosas, altitas y hermosas. Además también lo tiene en video, que más se puede pedir para iniciarse en el mundo magdalenil … bueno, sí, los moldes de silicona que tuve que comprar y las flaneras del Mercadona que también compré para hacerlas, pero aparte de eso poco más.

Tengo que deciros que la mayor parte de las recetas que he hecho de Su han sido un éxito. Reconozco que las que no lo han sido es que no pille del todo la receta y me salieron chapuza, como las migas… está visto que yo y las migas no hacemos migas, snif, snif… porque están buenas, pero no tengo mano con ellas. Aunque me estoy despistando porque hoy hablamos de magdalenas. Bueno, lo que os puedo decir es que os miréis el video,  hay poco que añadir. Yo hago la receta que pone en el video, la de zumo y ralladura de naranja, ya que la otra lleva nata e intento no dar demasiada grasa a los peques.  Los truquitos que da me han salido muy bien a la primera. Las  suelo dejar algo más de media hora en la nevera. Acordaros de tener un estante libre para ponerlas que no es cuestión de ir con la bandeja y tener que despejar cosas a toda leche. También me funciona muy bien el sacar antes los huevos para que están más a temperatura ambiente. Para batir uso la batidora que tiene una varilla. Es aconsejable tenerlo todo medido y a mano, te facilita que sea una receta sencilla y fácil o no ir interrumpiendo.  A mis nenes les gusta poner perlitas de chocolate de las del Mercadona. Ponemos unas cuantas encima justo antes de poner el azúcar.  En ocasiones cuando las pongo en el molde pongo un poco de pasta, ellos ponen unas perlitas de chocolate y luego las acabo de rellenar, las metemos en la nevera y luego ponemos las de encima cuando ponemos el azúcar. Recordad no rellenarlas hasta arriba del todo y también lo de tener el horno bien caliente y luego bajarlo un poco. Con lo único que difiero es el tiempo de horneado, ya que como sabéis cada horno es un mundo y el mío necesita algo más que el de Su. A mí personalmente el poner la opción de calor arriba y abajo con el ventilador me da mejores resultados que sin ventilador.

Os comento también que muchas veces hago la misma receta pero le pongo en el momento en que pongo la harina, unos 50 gramos de chocolate en polvo de la marca Zahor que es sin azúcar añadido y no desbarata las proporciones de la receta. También le añadimos las chispitas de chocolate, jejeje, con lo que les gusta buscarlas dentro, cualquiera se las quita. El único problema que tengo cuando las hago así es que como son más oscuritas tengo que ir con mucho cuidado al vigilar el horno, porque evidentemente no se ve tan bien si se han tostado o podemos entrar en una preocupante quemadita del copete.

Os dejo pues con los enlaces de esta receta. Espero que os animéis con estas magdalenas porque merecen la pena y para que veáis que todos podemos hacer sin experiencia alguna unas hermosas y suculentas magdalenas, con copete y todo. Os dejo con unas fotos de los dos tipos que hacemos en casa, aunque en estas fotos en lugar de las perlitas de chocolate, pusimos virutas, pero creedme, con perlitas se puede hacer tranquilamente y queda igual. Espero que os gusten y si os salen bien podéis comentárselo a Sú, seguro que le gusta leer que sus creaciones gustan tanto. Hasta pronto y buen desayuno.

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