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Cocina mallorquina: coca de prebes torrats de pasta dolça o coca de pimientos de pasta dulce

10 May

Hace siete meses os hable de la coca de trempó de pasta dulce. Entonces os comenté que esta coca es típica de Ciutat (Palma) y que en la part forana  (pueblos) se hacen de pasta lisa, sin azúcar. En su momento también os comenté que la coca de trempó junto con la de pimientos y verduras forman un trio básico de la gastronomía mallorquina. Bueno, pues creo que hoy es un buen momento para comentaros como se hace la coca de pimientos, ya que a estas alturas seguro que habréis practicado mucho con la de trempó. (Ahora es cuando espero que todos me digáis un contundente síiiiiii sin que a nadie le crezca la nariz… ingenua de mí). Esta receta también es muy socorrida para meriendas, excursiones y junto con la de trempó no suele faltar en las celebraciones tipo cumpleaños. Así que si alguien tiene una fiestecita de estas cerca es una sugerencia original y fácil de hacer.

No es tan rápida de elaborar como la de trempó por una simple cuestión. En esta los ingredientes que cubren la coca no están crudos, hay que haberlos torrado antes. Por eso quizás es una de esas cocas que no se improvisa así en plan ahora hago una para cenar y te pones a ello a las seis de la tarde y te la comes a las ocho. Normalmente en casa hacíamos una buena cantidad de pimientos asados para una noche. Los tomábamos acompañados de una tabla de quesos y al día siguiente se hacía la coca de pimientos y se le daba buena cuenta en la cena.

Ingredientes:

Para la masa

3 cucharadas soperas de azúcar.

2 tacitas, de las de café, de aceite de oliva.

Levadura de cerveza o de panadero, aquella que es un cubo, no polvos.

1 vaso de agua (unos 250ml) tibia para disolver la levadura.

Harina de repostería, la que tome la masa por eso no pongo peso.

Para la cobertura de pimientos

Pimientos rojos tostados al horno sin piel ni semillas y cortados en tiras.

Ajo.

Perejil.

Sal y aceite.

Preparación de la masa

En un bol poner el aceite y el azúcar, mezclar.

Aparte atemperar el agua (yo la pongo unos 50 segundos en el microondas a la máxima potencia) y poner dentro la levadura, remover hasta que se disuelva. Añadir el agua con la levadura disuelta a la mezcla anterior y seguir removiendo hasta que esté bien disuelta.

Ir añadiendo poco a poco la harina e ir mezclando. Al principio voy removiendo con una cuchara pero llegará un momento en que tengáis que ir amasando manualmente. Ir añadiendo harina mientras veáis que se la va tomando.  El trabajar un poco la masa hará que luego nos facilite el proceso de levado.  Al final os quedará una masa compacta pero no pegajosa.

Untar un molde bajo tipo bandeja apta para horno con aceite de oliva.

Coger la masa y estirarla. Colocarla sobre el molde y con la palma de la mano y los dedos ir estirando hasta que está cubierta toda la superficie del molde. Dejar unos minutos en un lugar a ser posible caliente y fuera de corrientes de aire para que vaya levando un poco.

A continuación depositareis encima los pimientos tal y como os indicaré a continuación. Luego la meteréis en el horno. El horneado depende de cada horno, cuando veáis que la masa ha dorado y al pinchar no sale húmeda. Sacar y dejar enfriar.

Preparación de los pimientos

En este caso, previamente, hemos tostado al horno unos pimientos rojos. Para ellos os recomiendo que sean más o menos iguales y que al tocarlos notes que la carne es gruesa, de esta forma todos se harán de forma homogénea y nos aseguraremos que se quemen menos y que haya más carne para nuestra coca. Para ello se lavan bien, se untan con un poco de aceite de oliva, te pones un poco de aceite en las manos y los frotas bien. Se ponen en la palangana de horno, yo suelo usar la misma palangana con la que luego hago la coca, que también esté pincelada de aceite y se tuestan cuidando a no quemarlos. Los tengo una media hora por un lado y luego les doy la vuelta y media hora por el otro. Lo de la media hora es orientativo, porque depende del tipo de horno, su potencia y el grueso de los pimientos, evidentemente los más gruesos son los que quedan mejor. No hay que quemarlos porque luego no nos quedará apenas carne para comer.

Cuando estén fríos hemos de pelarlos, quitar las semillas y cortar a tiras.

Os daré un truco por si no queréis hacer los pimientos al horno, que si bien no están técnicamente torrados.  No es que queden exactamente igual pero no desmerecen en absoluto los resultado,  salen igual de bien y resulta menos engorrosa. Sólo tiene un defecto y es que de esta forma no se puede hacer tanta cantidad. Si coges tres pimientos hermosos, los lavas bien con agua. Entonces con la punta del cuchillo quitas el pedúnculo, con lo que podemos quitar las semillas del interior y aprovechar para pasarles un poco de agua por dentro. En el caso de hacerlo con el microondas se ponen en un pírex circular y no hay que untar nada con aceite, basta el agua que haya podido quedar impregnando la piel al lavarlos. A mí me caben tres y lo pongo unos 15-17 minutos por un lado y luego los giro (cuidado a quemarse que desprenden algo de vapor) y otros 15 minutos por el otro. Haciéndolos en el micro no hay peligro de que se quemen, resulta bastante fácil pelarlos una vez secos, no tenéis que quitar luego las semillas y la carne queda bastante gordita.

Tanto si habéis elegido la opción de torrarlos al horno o de cocerlos al microondas, cuando estén pelados y cortados a tiras debéis aliñarlos con sal y aceite.

Cuando tenéis la masa preparada vais colocando tiras unas cercanas a las otras y así hasta que tengáis vais cubriendo la superficie. Si creéis que es necesario lo podéis rectificar de sal, tampoco no os paséis pero no tiene que quedar sosos. En este caso sí que siempre se le pone luego encima la picada de ajo con perejil. Un chorrito de aceite y al horno.

Si alguien quiere se le puede poner también trocitos de sobrasada, pero eso es opcional. En algunos casos hay familias que les ponen encima trozos de lomo con sal y pimienta y también está delicioso. En casa no solemos ponerle carne encima, es la más clásica, pero sí que es cierto que con lomo o sobrasada se puede hacer y para una celebración queda tarde. En este caso son trocitos no un trozo de lomo a lo bestia encima, que luego no quiero quejas porque no se ha hecho bien.

Bueno, ya veis como la misma masa que os comenté la otra vez se puede sacar un resultado completamente diferente. Aunque alguien lo piense sigue sin ser nada parecido a una pizza y mucho menos esta. Se suele tomar fría, pero en ocasiones reconozco que algún trocito no demasiado frio ha estado catado por los miembros de casa.  Espero que os guste y ya me comentareis… espero…. Bon profit.

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Cocina mallorquina: sopes de peix o sopas de pescado

23 Feb

Después de unas semanas dedicadas a la operación Carnaval de los peques y seguir siendo madre, es cuestión de ir volviendo poco a poco a la rutina. Que mejor manera de entrar de nuevo a la deseada rutina que con una recetita calentita y tradicional. Hoy de nuevo os presento un plato de la gastronomía mallorquina del que hemos hablado de cierta forma en otra entrada. Recordáis que os hablé de las sopes mallorquines, que os conté una batallita familiar y os comenté las sopes solleriques o de primavera. Pues bien ahora le ha tocado el turno a las sopas de pescado.

A diferencia de las anteriores estas son más caldosas y normalmente se preparan con caldo de haber hervido pescado de roca. En mi caso fue algo improvisado ya que  aproveché un caldo de haber hervido unos mejillones y luego le añadí unos palitos de cangrejo y unas colas de gamba. En este caso el secreto es un buen caldito de pez o marisco. Trocitos de estos peces o marisco. También lo podéis sustituir como es mi caso ahora por los palitos, que la imaginación da para mucho aunque nuestros abuelos no supieran que era eso.

La base de muchos platos de la cocina mallorquina es un buen sofrito y este caso no iba a ser una excepción. Para complementarlo todo, evidentemente las sopas o rebanadas finas de pan, esta vez sí que salen en la foto. Como ya os conté muchas cosas el otro día de este plato, hoy seré breve y paso a contaros como se hace, no sin antes deciros que no es excesivamente laborioso y es muy bueno, ¿cómo no?

Ingredientes:

Pescado variado de roca con el que hacer caldo. En su defecto un caldo improvisado de mejillones, gambas, palitos de cangrejo y algún filete de pescado también nos valdría. Vamos, en pocas palabras, un buen caldo de pescado o marisco

Tomate

Cebolla

Sofrito

Ajo

Perejil

Sopes

Elaboración:

Se coge una cazuela de barro y se pone un buen aceite virgen de oliva. En él sofreiremos cebolla cortada a cuadraditos pequeños, tomate sin piel ni pepitas también cortado igual y el sofrito, incluido la cola verde, cortado a trocitos pequeños.

Cuando el sofrito esté casi apochonado le ponemos el ajo cortado a trocitos muy pequeños y el perejil también bien picadito. Si queréis podéis machacarlo con un mortero, pero si lo picáis bien ya vale. Dejáis que la picada se acabe de hacer.

Mientras tanto habréis hervido el pescado y el marisco más o menos unos 15 minutos, hasta que veáis que el pescado está en su punto. Si el pescado tiene espinas hay que separar la carne. Luego haremos trocitos del pescado. Si ponéis las varitas de cangrejo las habréis cortado en trocitos antes. Los mejillones se separan de la concha si se desea, eso es opcional. Las gambas pueden ser peladas, como fue mi caso, o bien enteras y también es opcional de cada uno si quieren pelarlas.

Se añade el caldo y el pescado y el marisco al sofrito anterior y se deja hervir un ratito, sólo para que se mezclen los sabores.

A la hora de servir se pone en el plato las sopas hechas trocitos y se llena con el caldo y sus tropezones marinos.

Como veis no es muy complicado y uno puede aprovechar cualquier caldito, tan sólo unas verduritas y complementos y tenemos una cena ligera y calentita.

Como veis es la versión isleña de la bullabesa, siendo una isla teníamos que tener una, ¿no creéis?

Bueno, lo de siempre, ya me diréis que os parece y que tengáis una buena comida.  Bon profit.

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En Enero hay dos noches de fuego en Mallorca: Las fiestas de San Antonio y la de San Sebastián.

18 Ene

La noche de 16 y la del 19 de enero son especiales en esta isla. Esas dos noches se celebran las vigilias de las fiestas de San Antonio, uno de los principales patrones de una gran parte de pueblos de Mallorca, y la de San Sebastián, patrón de Palma.

Son noches de invierno, noches frías. Mallorca tradicionalmente ha sido tierra de cultivos y de ganadería, no es de extrañar que uno de los principales patrones de la parte foránea sea precisamente San Antonio Abad, protector de los animales.

San Antonio fue un santo anacoreta que vivió en Egipto. Se cuenta que el diablo le perseguía y atormentaba en el desierto. Así que siguiendo con la tradición, en Mallorca también aparece la figura del diablo atormentador, pero no uno, sino toda una serie de hordas infernales que a ritmo de música y fuego atormentan al santo y a toda la chiquillería que se encuentran en su paso por las calles.

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En las fiestas mallorquinas hay una tradición con los dimonis, pero no en el sentido de adoración. No vayan ustedes a creerse que aquí nos dedicamos a hacer misas negras y aquelarres. La figura del dimoni en las fiestas mallorquinas es de personaje que sólo o en grupo pasea por las calles y persigue a los niños y algunos no tan niños si le cabrean un poco. Los niños intentan tirarle de la cola y este se defiende bien a base de escobazos o bien con su tridente. Los dimonis también realizan bailes en diversas celebraciones populares y en concreto en esta se hacen unas danzas junto al Santo. También se acompañan de con espectáculos piromusicales en los que conviene ir bien tapado, incluida la cabeza y con gafas para protegerse los ojos y con una ropa que no prenda fácilmente y no aprecies demasiado, ya que hay chispas y deben evitarse los accidentes.

En pocas palabras, los dimonis aparecen en las rondaies, cuentos populares, en los bailes y en las canciones y gloses (composiciones de cuatro versos improvisadas y generalmente de carácter sarcástico y reivindicativo). Su función está relacionada con la eterna lucha del bien con el mal, nos recuerda esas tentaciones a la que nos vemos sometidos y en todas las ocasiones los demonios, pese al espectáculo que puedan dar acaban siendo vencidos.

En muchos pueblos de Mallorca se celebra esta fiesta y sería difícil decir que se hace concretamente en cada uno de ellos. Podríamos decir a groso modo que se preparan foguerons (hogueras), que por las tardes la chiquillería sale a las calles a perseguir dimonis, que suele haber capgrosos (cabezudos) gigants (gigantes), correcalles y bandas de música. También es típica la obligatoria misa en honor al Santo e incluso en algunas iglesias el canto de glosas en su honor. Por las noches los dimonis toman las calles y San Antonio también y es cuando se encienden los foguerons y suena la música. En los foguerons el público se calienta del frio nocturno y se torran los embutidos y el pan y se toma una copita de vino. El aire se llena de comida, sobrassada, llangonisa, botifarró, xuia, llom…, olor a brasas y humo. A unos metros de las calidas hogueras los bailes y las glosas satíricas, incluso algunas autoridades municipales se animan respondiendo a las glosas que se hacen contra su gestión municipal. La juventud danza, bailes tradicionales o ball de bot y otros más modernos. Todo es fiesta y diversión. La noche acabará con un castillo de fuegos artificiales, entonces los más cansados se retirarán y los más valientes seguirán alrededor de las hogueras hasta que el cuerpo aguante o estas se apaguen.

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Hay un pueblo en el que han una tradición especial, se trata de Pollença. Unos días antes de la fiesta los jóvenes han ido a la zona de Ternelles a buscar un gran pino. Deben encontrar un pino de 21 metros de alto. Este será talado, desbrozado y trasladado al pueblo. Se elevará con cuerdas y poleas en medio de una pequeña plaza, pero antes habrá sido profusamente untado de jabón. Sobre el pino una bolsa con confeti. Los jóvenes se agolpan debajo del pino y empiezan a competir por ir subiendo. Después de muchos intentos y que haber quitado de esta forma parte del jabón, se consigue que uno de ellos llegue arriba y rompa el saco de confeti. Este joven será el ganador y recibirá un gallo como premio. Es la tradición del pino de San Antonio.

El día siguiente, el de la festividad del santo propiamente dicha, es día de bendiciones. En todos los pueblos, incluso en Palma, los animales de la isla están invitados a desfilar por su santo patrón. El párroco sale a la calle y una comitiva de animales y sus dueños pasan delante de él. Desde los caballos bien montados, bien en un carro, hasta los gatos, todos los animales están invitados a desfilar y una vez más el pueblo sale a verlos y los pequeños no pierden detalle. Muchos niños acuden con sus mascotas: los gatos y los perros son los más populares, pero también se ven otros animalitos, cobayas, hámsteres, peces, iguanas, hurones…. hasta el humilde caracol en una caja de zapatos.

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Unos días después, el 20 es la festividad de San Sebastián, patrón de la capital, así que la fiesta y los foguerons y las torradas se trasladan a la ciudad. Los quince días que rodean esta fecha están llenos de actos culturales, obras de teatro, conciertos, visitas guiadas… hasta que llega la noche del 19 con una gran verbena. Por una noche la música se apodera de la Ciudad, con diversas zonas en las que hay diferentes ambientes musicales. Las plazas del centro de la ciudad están reservadas para la música más moderna donde actúa el grupo estrella, para la de verbenera, la música popular y baile de bot, otra para el flamenco, el jazz, la salsa…. hay otras plazas que también se suman a diversos ambientes y el público va de plaza en plaza o bien se queda en la que se sienta más identificado. A la mañana siguiente hay carreras de bicicletas, una gincama fotográfica,  carreras y zonas con actividades y fiestas infantiles. Por la tarde noche hay un espectáculo piro musical con dimonis, junto a la catedral y que acaba con un castillo de fuegos artificiales: es el correfoc o atiàr foc. Hace unos años se montaba un espectáculo impresionante, todas las agrupaciones de dimonis de todas las localidades de la isla intervenían, duraba unas cuantas horas y era algo que no se hacía en ningún otro sitio del Mediterráneo, algo impresionante digno de ver. Los dimonis iban por diversas zonas y hacían un recorrido que al final se juntaban todos en el Parc de la Mar, un gran parque con un lago en medio que hay debajo de la antigua muralla renacentista, entre el mar y la catedral. Había cohetes y música, todo controlado para que las vibraciones no afectaran a las cristaleras de la vecina catedral. El escenario es soberbio. El espectáculo de música y fuegos duraba una media hora. Creo que este año con los recortes el correfoc será algo más modesto, pero espero que dentro de unos años podamos volver a gozar de ese espectáculo maravilloso en todo su esplendor.

Aquí encontrareis una magnífica recopilación fotográfica del espectáculo del 2010.

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Tradición popular mallorquina: la noche de maitines y el canto de la Sibila.

23 Dic

Lo jorn del Judici, parrà qui haurà fet servici. Con esta frase da comienzo un canto. Un canto muy viejo, más que viejo antiguo y más que antiguo ancestral. Desde hace siglos todas las iglesias de Mallorca, la vigilia de Navidad, cantan por la noche esta letra. El día del Juicio, será recompensado el que habrá hecho servicio.

Es noche de matines, la misa del gallo. En las casas era tradicional cenar frito mallorquín, ir a misa de maitines y escuchar el canto profético de la Sibil·la. Al salir de la misa, se cantaban villancicos por las calles y se iba a tomar un chocolate caliente con ensaimadas o los más snobs con croissants. Eran otros tiempos, tiempos en los que la cena de nochevieja no era lo tradicional aquí, porque lo que en Mallorca se celebraba de verdad era la comida de Navidad. Bueno, la comida de navidad, la segunda fiesta (26 de diciembre) y la de cap d’any (1 de enero) y sobre todo, el canto de la Sibil·la.

Os podría hablar mucho de la parte histórica del canto, pero si queréis saber más podéis consultar aquí o buscar algunas webs que las hay muy buenas. Os voy a contar lo que para mí es ese canto. Personalmente me trae muchos recuerdos, ha sido una de las pocas tradiciones navideñas que normalmente me han acompañado.

Recuerdo que de pequeña mi madre cuando llegaba Navidad solía recitar un dicho. Ella decía “Sibil·la guanta sa coca que a baix hi ha cuatre escolans que badén amb un pam de boca” (Sibil·la sostiene el brioche que debajo hay cuatro monaguillos que están embobados con la boca abierta) Siempre que le pedía de donde salía eso tan curioso, porque hemos de reconocer que un canto profético no tiene mucho que ver con un brioche,  me respondía que no lo sabía. Se lo había oído decir a su madre y creía que en la época de mi abuela, o antes, debía ocurrir algo en las iglesias que se hiciera con una coca durante la misa del gallo. Ese dicho quedó como una anécdota familiar que recuerdo. Hace unos días leyendo cómo evolucionó el canto me he encontrado con un refrán que dice “Sibil·la guarda sa coca, que no et caigui de ses mans, que abaix hi ha dos escolans, que baden un pam de boca” (Sibil·la guarda el brioche, no que te caiga de las manos, que abajo hay dos monaguillos, que están embobados con la boca abierta).  Dejando aparte el número de monaguillos que esperaban ansiosos su recompensa en forma de dulce, supongo que ese debía ser el refrán que decía mi abuela y que ha ido modificándose cuando a uno le cuentan una cosa de niña y luego lo repites muchos años después. Al final descubrí que en algunas celebraciones cuando la Sibil·la acababa de cantar cortaba con la espada una coca que colgaba del tornavoz de la trona. También descubrí  que en los últimos siglos, cortaba las neules que decoraban las iglesias en Navidad.

Pero ahora que lo pienso, yo os estoy hablando de espadas y de neules y seguro que no sabéis de que os hablo. Tal vez no tendría que haberme saltado tanto la parte histórica. La Sibila es una profetisa perteneciente a la mitología clásica, en nuestro caso nos referimos a la de Eritrea y esta profetiza la llegada del fin del mundo. Esta figura se introdujo y adaptó al rito cristiano aprovechando la analogía que se establecía entre dicha profecía y el concepto bíblico del juicio final. El canto inicialmente se debía incluir dentro de unas representaciones que tenían lugar durante las épocas navideñas para instruir a los cristianos. Recordemos que en tiempos medievales, la cultura estaba a la basto de muy pocos. Las misas eran en latín y las representaciones pictóricas y teatrales eran una herramienta para la difusión de le liturgia. Con los años esas representaciones se redujeron, en ciertas épocas se prohibieron. Pero en Mallorca han ido representándose durante siglos, salvo un periodo de dos años en los que se prohibió, pero creo que no se le hizo mucho caso a la prohibición. El Canto de la Sibila constituyó pues una tradición cultural cristiana que tenía como tema central el juicio final que se emitiría sobre buenos y malos, es decir, sobre los fieles al Rey y Juez Universal, cuya llegada era anunciada desde la fiesta de su nacimiento en la condición humana. Inicialmente no fue propio de la Nochebuena actual, de hecho en algunos pueblos como Muro se representa la noche del 5 de enero, víspera de Reyes.

Cuando yo era joven participaba en las actividades parroquiales. Durante tres años, un grupo de chicos habíamos formado un improvisado coro y unas semanas antes íbamos a ensayar. La noche de Maitines cantábamos la misa, las canciones litúrgicas junto con villancicos. Uno de los mejores momentos para mí era cuando la chica que nos dirigía hacía de Sibil·la. Reconozco que así como lo hacíamos nosotros no era la forma más normal de entonces. En esos años no nos limitábamos a hacer el canto, sino que lo escenificamos. No sé muy bien de quien fue la idea de hacerlo, pero para mí el canto adquiría una nueva dimensión. Aprovechábamos el Nacimiento que estaba puesto en el altar y que era de grandes figuras. Luego en un momento dado el sacerdote se retiraba y dejaba sitio a un Rey Herodes preocupado, acababan de irse un grupo de sabios de oriente que  le habían anunciado que el Mesías había nacido. Herodes profesaba el paganismo y decide confirmar estas noticias, por lo que hacía llamar a la Sibila. La mujer entraba en escena y le decía que no confiaba en que tras su profecía el rey quisiera matarla. Ante esta petición Herodes mandaba a su guardia que le entregara su espada. Entonces la Sibila la tomaba entre sus manos y la aguantaba en alto para protegerse. Se situaba en la tribuna y entonaba su canto profético Lo jorn del judici, parrà hi haurà fet servici… Es probable que algo parecido fueran las representaciones medievales y lo cierto es que nunca más he visto ninguna iglesia que lo hiciera de esa forma, pero siempre ha permanecido en mi memoria. Desde entonces cada vez que he ido a matines, o cuando no he podido la he seguido por televisión, antes de que una figura femenina vestida con una túnica entre en escena con una espada desenfundada cogida con ambas manos, siempre he pensado en esos matines de jovencita, cuando cantábamos en misa y luego íbamos a tomar un chocolate con ensaimadas todo el grupo y cantábamos por la calle.

El canto es realizado por una voz blanca, o bien un niño que no haya cambiado la voz o bien una mujer. Hay una tonada entre estrofa y estrofa, tradicionalmente a órgano que se improvisaba, pero también las he odio con otros instrumentos. El momento del canto el instrumento deja de sonar y reina el silencio tan sólo roto por la voz a capela de la cantante. En su letra aparecen cataclismos e imágenes apocalípticas, pero también está la esperanza en un ruego a la virgen para que interceda ante su hijo para que nos ayude a obrar haciendo el bien. Os podría dejar la letra que se canta aquí en Mallorca, ya que no es igual en todos los rincones de la geografía catalana, pero tal vez los únicos que la podrían entender serían los catalanoparlantes, y estos ya la conocemos, así que os la voy a traducir para que todos vosotros podáis comprender cuál es su letra. Luego os dejaré con un enlace por si alguien quiere compartir este canto con todos los mallorquines. Nosotros lo haremos la noche del 24, espero que a vosotros os guste, aunque no sea este el momento de una noche de maitines.

El día del juicio, será recompensado quien haya hecho servicio

Jesucristo, Rey universal, hombre y verdadero Dios eternal, del cielo vendrá para juzgar y a cada uno lo justo dará.

Antes de que ocurra el juicio, se mostrará una gran señal.

La tierra gritará sudor y termblará de gran pavor.

Habrá un gran terremoto que las torres derivará.

Las piedras se partirán por en medio y las montañas se hundirán

Las colinas y los llanos serán iguales.

Allí se encontrarán los buenos y los malos, Reyes, duques, condes y barones, que de sus hechos darán justificación.

Gran fuego del cielo bajará, mar, fuentes y ríos, todo quemará.

Los peces darán grandes gritos, perdiendo su carácter natural.

El sol perderá la claridad, mostrándose oscuro y alterado; la luna no dará claridad y todo el mundo estará triste.

Después vendrá, terriblemente, el Hijo de Dios Omnipotente: a muertos y vivos juzgará; quien haya hecho el bien, allí se verá.

A los buenos dirá: -Hijos míos venid, bienaventurados, poseéis el reino que os esta emparejado desde que el mundo fue creado.

A los malos dirá muy amargamente: – Iros, maldecidos, al tormento; iros, iros, al fuego eterno con vuestro príncipe del infierno.

Humilde virgen que habéis parido, Jesús niño en esta noche, queráis a vuestro hijo rogar que del infierno nos quiera librar.

El día del juicio, será recompensado quien haya hecho servicio.

Tarde de castellers. Tsunami lo lleva en la sangre, no puede negarlo.

28 Oct

Ya sé que no estamos en Cataluña, y que los castellers son tradicionalmente catalanes. Yo de pequeña los veía por la tele y me acojonaba cada vez que se caían, también me atraía ver como eran capaces de subirse de esa forma que parece tan fácil y creo que de fácil nada,  que tiene que tener su técnica y muchas horas de ensayo. También alucinaba cuando el más pequeñajo de todos la anxeneta se ponía arriba de todo y levantaba la mano (feia l’aleta) y luego aquello se desmontaba en un suspiro.  Siempre había querido verlos en directo, pero eso en Mallorca era un poco difícil, al menos en esa época.

Quien me hubiera dicho entonces que acabaría juntándome con un muchacho medio catalán medio burgalés y que tendríamos un pequeñajo, Tsunami. Pues bien, yo lo que son castells en Cataluña aún no he visto ninguno, porque las veces que he ido nunca ha coincidido, cachins. Pero, lo que son las cosas, va y resulta que aquí en Mallorca hay una colla (grupo) y que cada año se vienen unas cuantas collas de Cataluña y en la plaza de Cort, donde está el Ayuntamiento, se pasan toda la tarde levantando castells.

La primera vez que lo vimos Tsunami aún no había cumplido un añito y el renacuajo no les quitó ojo de encima. No sé si fue ese primer encuentro o es que el pequeñajo lo lleva en la sangre, pero lo cierto es que desde ese día, ha intentado emularlos. Primero fue usándonos a nosotros. Tengo que reconocer que el bichito tiene un arte especial  para trepar por las piernas y luego el cuerpo de mamá o papá y llegar hasta arriba, y luego como su héroe, Tsunami levanta la mano haciendo l’aleta y luego baja o bien se apalanca arriba para que lo paseasen o pudiera ver más cosas. Siempre he dicho que este nene antes de los quince años nos habrá escalado los Anapurnas, porque es un escalador nato. No sé si eso es otro motivo para gustarle lo de hacer de anxeneta, porque desde allí arriba debe haber una vista magnífica y poco habitual. Así que como veis, la técnica del pilar ya la tiene dominada.

El año pasado, un fin de semana que se vino su abuela a verle, coincidió con otra exhibición de castells y esta vez fue en Ses Voltes, una zona cerca de la muralla renacentista delante de la catedral. El año pasado Tsunami estaba entusiasmado y estaba ansioso por ser él quien subiera. Hubo un momento que estábamos un pelín más lejos con la abu, y le pedimos si quería ir. Supongo que él lo interpreto como que en ese momento que la torre ya estaba muy subida le dábamos permiso para que él hiciera de anxeneta, porqué el síiiiii y el salir corriendo en línea recta hacía la pinya (la base del castell) fue todo uno. Estábamos en una zona con bancos y la abu y yo nos lanzamos en persecución de Tsunami, porque ese era capaz de subir y llegar a lo más alto como si fuera un lindo gatito. Lo pillamos unos metros antes de llegar a la zona donde estaban montando el castell. Recuerdo que me tiré en plancha sobre el banco y lo agarré de la ropa y la abu hizo el resto. Intentamos explicarle que sin el casco que llevan para protegerse de las caídas no podía subir. Tsunami lo tenía bien claro y le pidió a la abu que le comprara un casco en Barcelona y se lo traiga para subirse a las torres. Tsunami con un casco y permiso para escalar, después de esto yo me voy de vacaciones a las Islas Vírgenes, que eso suena bien y como mucho sólo debe haber palmeras.

Ayer en Cort volvía a haber castells, y como este fin de semana Terremoto estaba con su papá nos hemos acercado nosotros. Lo que era de esperar no se ha cumplido, se ha potenciado. Ha sido ver los castells y ha sacado una vena hiperactiva no demasiada propia de él. Papá lo ha tenido que coger y subírselo al cuello, para que lo viera mejor y para evitar que se nos fugara. Cuando acababan uno, el peque aplaudía, y mamá le ha preguntado si lo habían hecho bien. Tsunami me ha contestado que no, que tenían que hacerlo más alto aún. Le he preguntado si quería que llegaran hasta las nubes, y me ha contestado que hasta las nubes no, que tenían que ir más arriba hasta la noche. Pobres castellers, con el Tsunami por aquí les va a poner el listón muy pero que muy alto.

Un hecho gracioso ha sido que iban a montar un castell y al empezar se han parado. A los pocos segundos hemos visto la anxeneta y una de las chicas ir corriendo hacia un arbolito… no os voy a contar nada nuevo que no les haya pasado alguna vez a unos papás y que hace un nene corriendo hacia un árbol. Aunque normalmente los nenes no suelen ir con tantas prisas, ni con un casco negro encasquetado en la cabeza. Pobrecito, ha sido acabar volver a salir corriendo de nuevo y empezar a montar el castell, tan pequeñitos y ya hacen deportes de riesgo bajo presión. Supongo que eso debe ser habitual, pero como tantas cosas habituales, muchas veces no se nos había ni pasado por la cabeza que fuera lo más normal del mundo y al menos a mí me ha resultado curioso.

En una pausa hemos aprovechado para enseñarle a Tsunami el caracol y el dragón que están escondidos en la fachada del Ayuntamiento, según se cuenta el apodo de quienes lo construyeron eran esos animales y los dejaron esculpidos, es una tradición que los niños los busquen o directamente se los enseñan los papis. También hemos entrado dentro y hemos visto els gegants y dos dimonis que hay en uno de los rincones de la entrada. Al peque le gustan mucho los gegants.

Luego hemos salido porque volvían a empezar. Uno de los castells se ha desmontado cuando lo descargaban, y pese a que es algo espectacular nadie se ha hecho daño. Nos hemos encontrado un compañero del cole que había ido también con sus papás y han estado unos minutitos juntos. Hasta que Tsunami, que no perdía detalle de nada, ha visto como se ponen la faja. Para aguantar el peso, los castellers se ponen una faja muy ancha y larga, uno la sujeta con fuerza y quien se la pone, se la engancha bien y luego va rotando sobre sí para irla enrollando mientas la tensa, vamos, que ríete tú de la señorita Escarlata pidiéndole a la mami que estirara más del corsé. Así que al cabo de un rato ya teníamos a Tsunami dando vueltas cual peonza imitando como giran para ponerse la faja. Vamos, que con este lo tenemos claro.

Si en lugar de Mallorca llegamos a vivir en Cataluña, tengo seguro que el peque ya formaría parte de alguna colla castellera y mamá sería una adicta a las tilas y las valerianas cada vez que hubiera ensayo o algo. Reconozco que para dejar subir allá arriba a tu hijo tienes que llevarlo en la sangre, o al menos no hay que ser tan miedica como servidora.  De momento he dejado pasar por alto el hecho de que en Mallorca hay collas… ya veremos cuanto tiempo tarda el pequeñajo en enterarse, porque cuando lo sepa…. Adiós café con leche, bienvenidas infusiones.

Y esta noche vuelve a ser les Verges

26 Oct

Hola a todos. Ayer os comenté que hoy os contaría como se veía una noche de ses Verges hace cien años, bueno, exactamente 114 años. Os he traducido este artículo, primero porque venía bien con el tema, y segundo, porque no cada día uno se lee una crónica con tanta solera.

Aprovecho ya que la cosa hoy va de curiosidades y de historia para informaros que mi media naranja ha reabierto un blog que tenía olvidado hace tiempo,  allá por el rincón de alguna ciber estantería. Su blog trata sobre todo de la historia y los lugares de Mallorca, así que si alguien tiene curiosidad por conocer más esta Roqueta (roquita, como se llamaba de forma coloquial a Mallorca en Cataluña) pues  ya sabe otro sitio donde poder darse un garbeo de tanto en tanto.  Ahora cierro la cuña publicitaria y os presento la revista La Roqueta. Señoras y señores tomen sus asientos en la máquina del tiempo que acabamos de trasladarnos a la Palma del 22 de octubre de 1898, cuando esta publicación periódica salía cada sábado y tan sólo costaba 5 céntimos. Un señor, de los de bigote abundante, bastón de madera con empuñadura curvada y sombrero de galleta se lo compraba al mozalbete que repartía la prensa. Llegaba a casa y saludaba para que todos supieran de su llegada. Entonces  se sentaba cómodamente en una butaca mecedora, cerca del balcón que daba a la calle, para tener buena luz y leer en voz alta a la familia que ya habían tomado asientos cerca y escuchaban que les iba a contar la prensa local hoy. En primera página y como primera noticia leía “Sa nit de les Verges”

 

La noche de las Vírgenes

Y esta noche vuelve a ser de nuevo  les Verges. Vamos a hacer el paseo de cada año, por las calles de Ciutat se oyen  las músicas que van rondando por todas partes, agrupando a la gente bajo los balcones arrinconados o bajo las ventanas con maceteros de flores.

Aquí hay una música. Los cornetines resuenan con toda el alma, despertando a los vecinos pacíficos y poco amigos del estruendo, que ya no se acuerdan de las músicas de su juventud lejana. Pero dejémoslos correr, que revienten como puedan, que son muy poco interesantes. Lo que aquí nos interesa a nosotros es esa belleza desconocida quien detrás de la ventana mira medio avergonzada por entre las persianas, está escuchando la serenata ruidosa y desveladora. Como no la conocen, a la joven, la imaginación pude hacer de las suyas, y representarla a su gusto y libertad. Yo la veo muy bien, hermosa y bien plantada, mallorquineando sin necesidad de abrir la boca. Es sano que uno encuentre cada día, en los alrededores de cada esquina, la que todos hemos alabado por hermosa, sin llegar nunca por ventura a apreciar todo su encanto verdadero, todo lo que tiene de belleza original y nueva. Es la mallorquina.

Por ella, esta noche es noche de desvelo, porque es también noche de fiesta. El enamorado ha salido de noche. Y ella a pesar de los primeros fríos ya está en el balcón hasta las tantas esperando la música que no viene. Se oyen otras lejos, por entre el viento, yendo de aquí a allá. La brisa trae sonidos de toda clase de instrumentos, bandurrias y flautas, trompetas y violines. Y al fin llega la suya… Y mientras ella la escucha, ¡de que forma bailan y giran dentro de esa cabecita los mil recuerdos de toda una historia amorosa a medio acabar! ¡De que manera se juntan las emociones de ese momento, que es como una enhorabuena anual a su vida de soltera, con los deseos de que sea aquel, el último año de serenata!

¡El último día de las Verges! No, ella no lo comprende, lo que hay de triste en todas las despedidas. El último día de las Verges es la fecha que separa las dos edades de la persona. Después de ello ¡sabéis de que manera empuja el tiempo y que de rápido corren los días, los años! Luego los días de las Verges pasan como relámpagos a toda furia, y van a fundirse en un instante dentro del vacío del año pasado, del año pasado, del otro, del otro… y las músicas transcurren por las calles sin pararse.

Vamos caminando. Por todas partes bandas de gente alegre, chillidos de jóvenes, gritos de pajarracos que vuelven de la bebida. Esta visto que hoy se solemnizan todos los finales de la juerga y todos los comienzos de la quietud del hombre viejo. Este dichoso día señala también la separación de las dos edades del año, viene a ser la última fiesta de calle. El verano huye a toda prisa, y la gente tiene miedo de las heladas y de los golpes de aire traidores.

¿No la veis? Hace un rato que la estoy buscando y al final la encuentro. Allí en ese rincón sobre la acera, en medio de un grupo parada se mueve la primera capa. Acerquémonos. De cerca sentimos aún el olor de alcanfora de la ropa guardada donde ha estado cerrada todo el verano; su dueño la habría sacado como quien saca una reliquia propia de la solemnidad, y sin pensar en si hacia frio fuera. Pero sí que hace frio. Ahora mismo sentimos un temblor como los de la noche de maitines. Un temblor dulce, como temblorosa, baja de la montaña a purificar el cielo de la caloraza. El cuerpo se reaviva y siente como un deseo de trabajo, de vida trabajadora… Saludamos el frío amorosamente…

La primera capa ha desaparecido, pero ahora ya sé que he visto uno que ha roto el fuego. Mañana las capas ya serán media docena. Guardaremos definitivamente el sombrero de paja.

Sinceramente, encuentro que el frio no disminuye. El cielo está limpio, bien sereno; las estrellas lucen a coros, entre los tejados. Vamos a acostarnos.

Pero la dichosa idea del día de les Verges no me deja conciliar el sueño. Hace una hora que la maldita me remolca de un lado a otro y encima, aún como que oigo ruido de músicas por la otra calle. Es la música de na Margalida, aquella chica que el mes que viene se casa…

Y bien pensado, no hay que añorar nada. Mañana la fiesta quien quiera hacerla, porque es joven y puro quien lo desea ser de corazón. Mi espíritu se ha imaginado una, de fiesta de las Verges ideal, y la quiere solemnísima, también estando contento, llenándose de aquella alegría ruidosa de los niños que saben que están haciendo una fiesta. Ah, sí, al fin me parece que habré podido vencer el insomnio y que me duermo y sueño que voy cerrando los ojos, una belleza de otro mundo, en languidecida, delicada, con un rubor luminoso y unos cabellos caídos de virgen modernista… La recuerdo. Es el hada de las historias de cuando era niño, el hada de na Catalineta, que cada año, tal día como hoy, me quiere hacer una visita de consuelo…

Biel de La Mel

Folklore mallorquín: Ses Verges o la fiesta de las Vírgenes. Y también: Cocina mallorquina: buñuelos de viento o de forat.

25 Oct

Pues sí, en Mallorca somos tan chulos que tenemos una fiesta especial para las chicas que son vírgenes. Se celebra la noche del 20 al 21 de noviembre, vamos que hace unos días que ha pasado.  No se exactamente como surge ni cuando, sé que tiene relación con la leyenda de Santa Úrsula y las once mil vírgenes. Santa Úrsula era la hija de un príncipe británico, se le había concertado un matrimonio que ella no deseaba, así que antes de la boda parte hacia Roma en peregrinación. Al volver llega a Colonia con su séquito y allí se encuentran con que los hunos habían tomado la ciudad. Estos pretenden satisfacer sus deseos carnales con las mujeres y estas se niegan, los hunos se enfurecen y las torturan y martirizan.  Lo de las once mil vírgenes de su séquito parece que es una exageración, ya que posiblemente fueran en total un grupo de once.

No se muy bien como este hecho llegó a  arraigar de tal forma en la cultura popular mallorquina. En el museo diocesano se guardan fragmentos de un gran y hermoso retablo gótico de la vida de Santa Úrsula (segunda mitad del XIII principios del XIV) que estaba en la sacristía de la iglesia de San Francisco y procedía de la iglesia de Artá. Lo cierto es que aún hoy en día tanto en Palma como en muchos pueblos de la isla, se celebra esta fiesta.

Esta mañana en la biblioteca estaba revisando unas revistas y ojeaba una publicación de 1897 en la cual se relataba como era la fiesta de Ses Verges en esa época, pero eso lo dejaré para mañana, ya que he traducido el artículo y mañana os narraré como era esta fiesta a finales del XIX en Palma.

Mi madre y mi tía me contaban que era normal que los mayores se quejaran porque no les dejaban dormir con todo el ruido y de tanto en tanto algún grupo de jóvenes se llevaba un cubo de agua fría y un posible resfriado en pocos días. Pero era un riesgo que valía la pena pasar.

Las mujeres solteras disfrutaban mucho con la fiesta, sobre todo cuando veían que por la calle se acercaba el grupo que tenía que rondarla. Al principio estarían escondidas, después con el permiso de sus madres podrían salir al balcón. Era un homenaje muy especial a las mujeres casaderas. Era una fiesta que diferenciaba el paso que daba la joven de soltera a casada, de no tener responsabilidades a ser la dueña de la casa. Era un paso a la madurez.

Los mozos si lo hacían bien y habían cantado y tocado con gracia podían ser recompensados entrando en la casa de la joven homenajeada, siendo agasajados con un buen plato de buñuelos y una copita de moscatel o vino dulce. En tiempos de mi madre y mi tía, los buñuelos eran los llamados de viento, los hechos con patata o moniato.  Actualmente también hay otros que se parecen a los profiteroles y van rellenos de trufa, crema o nata.

Hoy es habitual que se junten unas cuantas jóvenes en una casa y un grupo o varios vaya a rondarles, no suelen ser unos coros muy buenos, salvo alguna excepción. Actualmente se han apuntado algunas tunas para hacer la rondada y según he visto en alguna web, en unos cuantos pueblos de Mallorca, la banda de música municipal, ayuda esa noche con las serenatas. Esto al menos no me lo he encontrado yo por Palma, los tunos sí, pero la banda municipal de momento no, jeje, no estaría mal.

Puede que hoy en día como la población es mucho más grande se vean menos que en una época, aunque esa noche siempre hay. No se si siguen recibiendo cubos de agua fría, puede que alguno llegue mojado a casa de la amada.

Lo que sí está muy extendido es la costumbre de que todos coman ese día buñuelos y los mayores si quieren una copita de moscatel. En los coles lo de los buñuelos es obligatorio y el moscatel se sustituye por agua o zumos. Es normal que en los coles tanto religiosos como no se haga una recaudación de algunas moneditas por alumno, o bien es el APA quien lo asume, como es el caso del cole del mayor. El día 21 o muchas veces el viernes más cercano, para montarla como toca, se compran un montón de buñuelos y todos los niños hacen una fiesta comiéndolos y celebrándolo. Mis dos nenes han tenido una de esas fiestas y este fin de semana como hacía un tiempo un poco raro no hemos hecho ninguna excursión, por la tarde  hemos salido por el centro de Palma donde hay puestos de buñoleras que suelen ir con el vestido típico y los hacen delante de ti y te los llevas calentitos a casa. También se habían apuntado unas cuantas turistas y por la cara que han puesto les han gustado. Nosotros en vez de tomarlos allí mismo los hemos traído a casa y los hemos merendado mojándolos en azúcar, estaban riquísimos. Lo más difícil ha sido conseguir que Tsunami no se comiera alguno en el coche, con lo bien que olía el coche, ummmm.

El primer año que entré a trabajar en la biblioteca el día de las Vírgenes coincidió con un día que trabajábamos por la tarde y fuimos a comprar algunos allí cerca. Recuerdo que mi jefe me decía que yo no podía comer, porque era la única que me había casado y tenido un hijo, mis dos compañeras son solteras y con ganas de serlo toda la vida y en el caso de mi jefe pues ellos sencillamente comen buñuelos y no tiene nada que ver si son solteros o casados. Recuerdo que para que me dejara comer le dije algo así como “me hicieron una inseminación y lo tuve por cesárea, así que yo también puedo comer alguno”, cualquiera se quedaba sin probar al menos uno y sólo mirar, faltaría.

Hoy para ilustraros el post os voy a poner unas imágenes de unas cuantas buñoleras que nos encontramos el mes pasado en la Feria Dulce de Esporlas.   ¿A que dicen comedme?

Pero como no quiero ser mala y dejaros con las ganas de que los podáis hacer en casa vosotras os paso la receta que no es muy difícil, la he hecho en algunas ocasiones, pero este año optamos como os he contado por comprarlos y así salíamos a dar la vueltecita.

Ingredientes:

Patata hervida y triturada (quien me pasó la receta me recomendó la patata francesa , la amarilla o la de hervir, yo uso esta última)

Harina de repostería

Una yema de huevo

Un poco de leche endulzada con azúcar o miel

Aceite para freír.

Preparación:

Como he indicado ponéis patata a hervir y luego la trituráis, añadís harina, la que tome (por eso no he puesto cantidades) cuando haya ligado añadís una yema de huevo y volvéis a mezclar, luego un poco de leche endulzada con azúcar o miel y volvéis a mezclar. Si la masa ha quedado muy líquida añadís un poco más de harina.

Cuando tengáis la pasta, mejor dentro de un bol, ponéis una sartén con una buena cantidad de aceite a hervir. Pensad que los buñuelos cuando se pongan dentro deben flotar y el aceite tiene que estar bien caliente.

Os humedecéis con un poco de agua la mano y cogéis un trocito de pasta con los dedos, los cerráis un poco y quedará algo así como una bola, entonces con el dedo medio o el medio y el anular pincháis por en medio esa bola y se hace un agujero en medio, es el momento de poner estas bolas con agujero en el aceite, dejar hacer por un lado hasta que estén doradas. Darles la vuelta presionando sobre uno de sus lados con la espumadera. Dejar que se dore el otro lado y sacar, poner en un plato o en un plato con papel de cocina para escurrir la grasa, de todas formas no salen excesivamente grasosas. Se comen bien calientes o bien frías, eso es igual. Se les pone azúcar o bien pones azúcar en un plato y vas mojando. También hay quienes las toman mojando en miel.

Espero que os gusten, bon profit.

La montaña que escondía un tesoro y el apadrinamiento de tejas.

19 Oct

Dins el cor de la montanya,

Mallorca guarda un tresor.

El 22 de julio de 1883 cinco  mil peregrinos subieron a Lluc. Ese año se estrenó la canción de los Peregrinos “Dins el cor de la muntanya” de Miquel Costa i Llobera. Hoy he empezado este post con los dos primeros versos de este poema, porque verdaderamente dentro el corazón de la montaña, Mallorca guarda un tesoro.

Pero no es sólo un tesoro desde el punto de vista religioso, no, para los mallorquines Lluc es mucho más que eso.

El pueblecito de Lluc es la capital del termino municipal de Escorca, uno de municipios tirando a grandecitos de la isla por lo que respecta a su extensión, pero por el contrario uno de los menos poblados de todos. Escorca está ubicada justo en plena Sierra de Tramuntana, que hace unos pocos años fue declarada Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, tras una masiva recogida de firmas solicitándolo. Yo creo que desde diversos puntos de vista todos los mallorquines estamos muy orgullosos de Lluc.

Desde el punto de vista religioso y como referenciaría la canción, dentro la montaña está la Virgen Negra, la Moreneta, la Mare de Deu de Lluc, patrona de Mallorca. Es una talla de pequeño tamaño que según la leyenda fue hallada por un pastor y un monje, tras haberla trasladado en repetidas ocasiones al oratorio de Sant Pere d’Escorca, la imagen aparecía de nuevo en el mismo lugar, así que allí se le erigió un templo. Las primeras noticias sobre su construcción son del 1268. Pero ese lugar tiene algo más, su relación con lo sagrado se remonta a la época de la edad del bronce y del hierro y su nombre deriva del latín Lucus o bosque sagrado.

El pueblo nació bajo la protección del monasterio y a su alrededor. Unas cuantas casas en uno de los lados del patio de los peregrinos, entre las que están un bar, un horno, el Ayuntamiento, dos o tres restaurantes y no recuerdo ahora si algo más. Pero este monasterio en particular es algo más, es el segundo tesoro guardado en la montaña, la cultura. Hace más de un siglo que va siendo un reducto de sabiduría y cultura. En él se ubicó un colegio de niños, actualmente de niños y niñas, que en su momento fue un muy agradecido recurso a la población de los pueblos de Mallorca para compensar una oferta educativa que en nada se parece a la de ahora. Los niños allí alojados estaban en régimen de pensionado pues las comunicaciones no eran como las de ahora. Eran instruidos en todas las disciplinas educativas y también en el canto. Els Blauets de Lluc que así se llama la escolanía por el color azul de sus sotanas. En un principio estaba formado por seis niños, en la actualidad son más de cuarenta niños y niñas y sigue siendo hoy en día uno de los coros de voces blancas más bonito de la isla que el día de Nochebuena nos regalan con el ancestral Cant de la Sibil·la, declarado también como Patrimonio intangible de la Humanidad, y que profetiza el fin del mundo. Muchos intelectuales mallorquines nacidos en la part forana recibieron su educación en ese monasterio. Así que como veis también ha tenido una importancia en el campo educacional y cultural. Amén a un interesante Museo de Historia.

Pero  en un lugar como este no podrían faltar también las leyendas. Muchas son las que le rodean, entre ellas la historia de El Salt de la Bella Dona una historia turbulenta en la que el amor, los celos y la religiosidad se mezclan y finalmente la bella mujer que se había lanzado por el acantilado encomendándose  a la Virgen, aparece milagrosamente viva y casa con su enamorado. Cuando se sube a Lluc por una estrecha y serpenteante carretera, encontramos un gran precipicio que lleva precisamente este nombre,  El Salto de la Bella Mujer.

Lluc es lugar de refugio, tanto de los pelegrinos que hasta allí llegaban, como de los actuales visitantes que disponen de numerosas celdas con camas, baño individual y calefacción. También se pueden alquilar pequeños apartamentos con cocina y más comodidades situados en la plaza de los pelegrinos. Para los más aventureros dispone de zonas de acampada y en su alrededor hay multitud de mesas y bancos, así como de lugares preparados para hacer hogueras y disfrutar de unas horas en familia. Los más comodones disponen de unos tres restaurantes, un horno y creo que sólo un bar. Esto y su paisaje hacen que Lluc sea un enclave vivo, donde cada día hay un visitante. Donde las rutas de montaña y excursiones son abundantes y hermosas.

Y en relación a este sentido popular, cada año se organizan varias peregrinaciones populares hacia el santuario, las más conocidas son las diversas subidas desde la part forana y la popular subida Des Güell a Lluc a peu que consta de unos 48 kilómetros y suele durar entre 8 y 13 horas. Se realiza la noche del primer sábado del mes de agosto. El Güell es un bar de barrio que había cerca de la casa donde antes vivía. Si bien se dice que la iniciativa surgió de un grupo de amigos en 1974 para agradecer a la Virgen el que una niña saliera ilesa de un accidente, mi madre y mi tío me contaron una vez que cuando ellos eran jóvenes, mi tío era amigo de Tolo Güell, el que ahora organiza estas marchas, según me dijeron otro amigo había hecho una promesa y tenía que subir a Lluc a pie, les pidió a unos cuantos que le acompañaran y habían quedado para salir del bar Güell,  el grupo de cinco jóvenes estaba formado por el chico que había hecho la promesa, mi tío, Tolo Güell y otro más. Parece ser que los únicos que llegaron por la madrugada finalmente a Lluc fueron mi tío y ese chico. Que yo sepa Tolo Güell nunca ha contado eso y tanto mi madre como mi tío ya han fallecido y tampoco recuerdo el nombre de los otros dos jóvenes que subieron.  Puede que fuera una casualidad pero lo que si podemos asegurar es que el pueblo de Mallorca solía realizar estas peregrinaciones de forma bastante habitual, y según el relato de mi tío parece que eso de salir desde el Güell ya viene de lejos.

Escorca es además un lugar mágico, es la naturaleza pura así como ha estado siempre durante siglos y siglos. Los últimos grandes encinares que hay en sus laderas, las formaciones pétreas características, su flora y fauna que hoy en día cuesta mucho encontrar en tal estado y en tanta cantidad bien han sido valoradas cuando la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Así que desde el punto de vista de la madre naturaleza, esta montaña también guarda otro tesoro

Como veis, Lluc tiene muchos motivos para guardar un tesoro, o unos cuantos. Recuerdo que de pequeña iba con mis padres, mis tíos y mis primos a hacer una paella en Lluc los domingos. También muchas veces hemos subido con los peques para disfrutar de ese impresionante paisaje y calma. Pero hace poco la madre naturaleza, esa que tantas dádivas ha prodigado en ese rincón, se cebó con su santuario. Un fin de semana un fuerte tornado de corta duración asoló aquel rincón.  Dos semanas después subimos a verlo. Cuando contemplé todo aquello unas lágrimas resbalaron por mis mejillas. Algunos árboles ancestrales habían sido arrancados de raíz, el centenario Lledoner estaba casi sin ramas, pero por suerte sigue vivo y espero que sobreviva. Pese a que habían quitado muchas ramas de en medio, los restos estaban por allí rotos, esparcidos. El bosque había sido dañado. El edificio también sufrió algunos destrozos, un pequeño reloj de la fachada de la iglesia se había roto, pero lo peor lo sufrieron el largo tejado de la porchada y el abrevadero donde durante siglos se habían refugiado peregrinos y bestias a su llegada al monasterio y que hoy conformaban uno de sus espacios más entrañables. Habían desaparecido todas. Supongo que muchísimas volaron y se rompieron, pero las que pudieron salvarse se han desmontado. Ahora estas sobrevivientes han sido ubicadas dentro del monasterio, y una vez más el pueblo de Mallorca ha acudido en auxilio de su tesoro. Se creó una iniciativa popular para su restauración, cualquiera que quisiera podía acercarse allí y por dos euros o una voluntad, podías apadrinar una teja. Podías elegir una y escribir algo, tu nombre, un pensamiento o simplemente dejar constancia de tu paso por allí. Y allí estaban todas las aún inmaculadas y las ya apadrinadas tanto por foráneos como por extranjeros, porque Lluc y la Sierra son Patrimonio de la Humanidad y también es la casa de aquel que quiera acercarse y buscar una experiencia única según sus deseos.

Nosotros elegimos una. Sólo pusimos nuestros nombres. Esa teja es también un pequeño granito de arena, como muchos pequeños granitos de arena que he ido poniendo en varios sitios y de diferente forma en mi vida, pero todos esos granitos pueden hacer una playa. La fuerza de un pueblo es grande y el amor por sus maravillas también.

PD: Siento ilustraros este post con fotos de prensa tomadas por Joan Pons, y sin que aparezca nuestra foto de apadrinamiento, pero hemos tenido un percance a la hora de bajarlas y se nos han borrado todas, han salido volando como las tejas con el tornado.

Cocina mallorquina: coca de trempó de pasta dulce

14 Oct

Hola a todos, después de estas seis últimas entradas hoy necesito hablaros de algo más relajado. No sabía muy bien que tema abordar y he pensado que lo mejor era recurrir a un tema familiar. Familiar pero también tradicional,  cultural y muy gastronómico.

Como ya os comenté una vez, los habitantes de Ciutat (Palma) y los de la part forana (pueblos) tienen diversos piques. Hay uno que no recuerdan ya demasiadas personas, tal vez porque hoy en día no hay muchos ciutadans que realmente sean cien por cien de Ciutat.  Hay una serie de platos típicos que en su elaboración difieren en un rasgo la manera de elaborarlos cuando eras oriundo de un pueblo o de ciudad. Me estoy refiriendo a las panadas, los cocarois y las cocas de pimientos y de trempó. En los pueblos estos platos que se elaboran con una masa de harina se hacían con lo que se denominaba pasta llisa o pasta lisa, es decir, para hacerla se usaba sal, eran pues unos platos salados.

No obstante los de Ciudad los elaboraban de pasta dolça o pasta dulce. No es que fueran exactamente dulces, pero sí que se usaba el azúcar para hacer la masa. El sabor que tiene es muy peculiar porque no es del todo dulce porque no es dulce, pero tampoco tiene el sabor de las de pasta lisa, tiene un pequeño toque más suave y jugoso que para mí le saca más partido al contraste con las verduras.

Sé que cuando veáis la foto diréis, esto es una pizza rara y rectangular. Pues lo siento, la única coincidencia entre una pizza y una coca de trempó es que las dos pertenecen a la cocina mediterránea y por lo tanto pueden compartir ingredientes similares en sus elaboraciones. Las pastas son completamente diferentes, y los gustos también y ya no hablemos de la sugerencia de esta noche. Las cocas suelen ser de una pasta más esponjosa. Depende de cada casa unos las hacían más finas y otros más gorditas. Así que no os dejéis engañar por la forma rectangular que lo de la cuadratura del círculo en este caso no tiene parangón.

Esta receta de coca de trempó lleva varias generaciones en mi familia materna, que eran los verdaderamente originarios de Ciutat. Teniendo en cuenta que mi abuela materna nació el 1900 y creo que esa receta venía de más atrás, es más que seguro afirmar que tiene más de cien años, cuantos, no lo se exactamente. Así que ahora y sin más preámbulos os dejo con una antigua receta familiar.

Ingredientes:

Para la masa

3 cucharadas soperas de azúcar.

2 tacitas, de las de café, de aceite de oliva.

Levadura de cerveza o de panadero, aquella que es un cubo, no polvos.

1 vaso de agua (unos 250ml) tibia para disolver la levadura.

Harina de repostería, la que tome la masa por eso no pongo peso.

Para el  trempó

Pimientos verdes crudos.

Cebolla cruda.

Tomate crudo.

Ajo.

Perejil.

Sal y aceite.

Preparación:

En un bol poner el aceite y el azúcar, mezclar.

Aparte atemperar el agua (yo la pongo unos 50 segundos en el microondas a la máxima potencia) y poner dentro la levadura, remover hasta que se disuelva. Añadir el agua con la levadura disuelta a la mezcla anterior y seguir removiendo hasta que esté bien disuelta.

Ir añadiendo poco a poco la harina e ir mezclando. Al principio voy removiendo con una cuchara pero llegará un momento en que tengáis que ir amasando manualmente. Ir añadiendo harina mientras veáis que se la va tomando.  El trabajar un poco la masa hará que luego nos facilite el proceso de levado.  Al final os quedará una masa compacta pero no pegajosa.

Untar un molde bajo tipo bandeja apta para horno con aceite de oliva.

Coger la masa y estirarla. Colocarla sobre el molde y con la palma de la mano y los dedos ir estirando hasta que está cubierta toda la superficie del molde. Dejar unos minutos en un lugar a ser posible caliente y fuera de corrientes de aire para que vaya levando un poco.

Mientras la masa esté levando ya en el molde podéis coger tres platos, en uno iréis cortando los pimientos verdes una vez lavados y sin semillas. Se cortarán a rodajitas. También podéis dividir el pimiento por la mitad longitudinalmente y luego cortar en tiritas. Cuando esté todo cortado poner sal y aceite y reservar.

En el segundo plato pondremos el tomate, lavado, quitado la piel y las semillas. Cortaremos en trocitos. Una vez cortado todo ponemos sal, aceite y reservamos.

En el tercer plato cortaremos la cebolla en medias lunas, en este caso pondremos sal y vinagre. Cuando la coca se hace la cebolla pierde amargor, sin embargo hay personas que ese gusto no les gusta, para evitar eso en la receta original se da el siguiente truco. Cuando la cebolla está cortada en medias lunas se pone en un recipiente fondo y se tapa toda con vinagre y se deja así al menos media hora (en ese caso la cebolla se prepara antes de hacer la masa). Cuando tengamos que colocar la cebolla la estrujaremos con la mano para que suelte el vinagre. De esta forma tiene un gusto muy bueno y ni pica ni amarga. El vinagre que nos ha sobrado lo podemos guardar en el frio para otra vez que cortemos cebolla o para otros usos. Aprovecho para decir que este truco para la cebolla de las ensaladas es  también muy indicado.

Para montar la coca, cuando la masa ha descansado un poco, ir distribuyendo por toda la superficie la cebolla. Encima de esta pondremos toda una capa con el pimiento verde. Sobre ello finalmente una capa distribuyendo los trozos de tomate. Añadir el caldito de los aliños, menos el de la cebolla ya que el vinagre que ella leve ya es suficiente.

Antes de hornear se rectifica de sal y un chorrito de aceite. No obstante he podido comprobar que si sobre el tomate cuando ya está colocado todo, se le aplica una picada de ajo con perejil y aceite queda excelente.

A continuación la meteréis en el horno. El horneado depende de cada horno, cuando veáis que la masa ha dorado y al pinchar no sale húmeda. Sacar y dejar enfriar.

En la foto que os adjunto podréis ver más o menos esa distribución y como queda. A mi personalmente y en la receta que tenemos lo hacemos por capas. Hay recetas en las que se mezclan los tres ingredientes y se aliñan, es lo que denominamos trempó (así que así también tenéis una buena receta de ensalada veraniega,  que podéis tomar sola mojando pan o añadiendo atún o bien garbanzos cocidos y un huevo duro, jeje). En la foto de hoy  ha salido un poco pobre, ya que fue una improvisación que hice para una cena esta semana y casi no tenía pimientos y poco tomate, normalmente pongo más cantidad, pero seguro que os podéis hacer una idea de como sale.

Esta coca junto a la de pimientos asados y la de verduras forman un trio indispensable dentro de la gastronomía mallorquina. Es muy versátil, sirve para celebraciones, para hacer una picada tipo aperitivos, para arreglar una cena, se puede llevar de excursión y es una buena forma que los peques se lleven una merienda completísima y poco habitual al cole.

Espero que os guste, hoy haciendo el tonto haciendo el tonto os he comentado una coca y tres versiones de una misma ensalada. Con tanta variedad espero que hagáis alguna y os chupéis los dedos. Ya me contareis.

 

Hoy las calorías están de vacaciones, porque nos hemos ido a la Feria Dulce de Esporles

7 Oct

Diabéticos, abstenerse de probar, podéis mirar, oler y que narices si tenéis la insulina bien daros un pequeño caprichito. Las que estéis a dieta, hoy no lo estáis. Los que no estáis a dieta, enhorabuena, pero puede que dentro de quince días os pongáis con una, jeje

Y que narices,  a nadie le amarga un dulce y al vientre todo lo que entre. Como decía la abuela barriguita llena corazón contento. Porque puestos a ponernos, las cosas claras y el chocolate espeso. Y puestos que lo que no mata engorda y de algo debemos alimentarnos con azúcar y miel todo sale bien. De lo que bien me sabe, todo me cabe. Que cuando seamos viejos todos diremos da Dios almendras al que no tiene muelas. Y además de estar de rechupete, todo lo de hoy estaba para comérselo.  Porque cuando uno está ante este despliegue de azúcares y enharinados, lo de contigo pan y cebolla sabe a poco.

Vamos señores, que si el refranero popular lo dice por algo será, y los habitantes de Esporles, un hermoso pueblecito de la falda de la Serra de Tramuntana lo saben muy bien y desde hace ocho años están organizando una Fira Dolça (Feria Dulce).

Este año el APA del cole del mayor tenía un puesto, los pobrecitos del APA que casi siempre se comen el marrón (y no precisamente glasé) son el presi, que es el papá de Terremoto y una de la mamás que es una de las chicas más encantadoras y simpáticas que he conocido, además de tener unas manos que son un primor a la hora de crear cositas con telas. Tsunami ya le ha comprado en otras ocasiones cositas para su cuarto y es un fan incondicional de sus creaciones. A mí me encantan y cuando montan un puesto en algún evento, suelo comprarle muchas cositas porque son magníficas y las tiene bien de precio, además con el dinerito que sacan lo invierten para luego hacer actividades o fiestecitas para los nenes del cole, que mucha falta les hace poder tener cositas chulas que le compensen en su día a día.

Yo le había dicho a mi ex que si le daban el puesto me lo dijera y les haría unos cuantos postres, que una es buena en eso de la repostería, que para algo soy nieta de uno de los galleteros más buenos que tuvo Palma en los años cuarenta y cincuenta.  El viernes por la tarde el Ayuntamiento aún no les había contestado y como el sábado no me había dicho nada pues no les preparé ningún dulce. Esta mañana por si acaso le he llamado al móvil y me ha dicho que al final les habían designado un sitio y que ayer por la tarde habían estado en casa de esta chica junto con su hermana, embadurnados de harina con las manos en la masa.

Así que no nos lo hemos pensado ni un microsegundo, recoger, vestirse, montar el tinglado obligatorio a la hora de movilizar el equipo y cual buenas claras trabajadas con varillas nos hemos montado para la localidad más dulce de Mallorca, al menos hoy.

El sitio es idílico, todo un vergel rodeándolo, el pueblo está atravesado por un torrente de esos de los de antes de piedra, no de los de cemento y da gusto ver las enredaderas, jardines y casitas que hay. La Feria es enoooooorrrrmmmmeeeee así que no la hemos hecho entera porque el mayor estaba cansado de tanto pasear y tanta gente le empezaba a agobiar, además se acercaba la hora de comer y empezaba a tener hambre y la verdad es que rodeados de tanta tentación no es la mejor forma de aguantar el gusanito.

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Para compensarles les hemos comprado unas piruletas de chocolate negro y blanco con estrellitas que han sido un éxito y los peques ya me han encargado de buscar la receta en internet… que haríamos en casa sin Google gran invento.  Los nenes me han dicho que aunque sean muy difíciles ellos serán mis ayudantes, así que no tengo excusa y tocará hacer piruletas de chocolate con estrellitas.

Hemos visto hacer buñuelos, helado artesanal, de ese con hielo y sal y a girar, hemos visto “trencar olives” machacar aceitunas, que si bien no son dulces, en la fira también podías adquirir cosas saladas tipo quesos, embutidos, incluso algunos puestos tenían platos típicos tipo frito, caracoles, pa amb olis.

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Me ha hecho mucha gracia una calle adornada con una ristra de ensaimadas de papel maché que colgaban. También los peques han alucinado con los nuevos dulces de diseño, que por mucho que lo intentaran no le hacían sombra a los tradicionales de toda la vida. Había mermeladas caseras, cocas, tartas, ensaimadas, robiols, cocarois, panades, crespells (todo esto son receta mallorquinas)  También había puestos de bisutería, jabones y vestido, que no acabo de entender que hacen en una feria del dulce, pero se ve que estos se cuelan en todos los sitios.

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Bueno, que como veis hoy nos hemos venido con algunos dulces que iremos tomando estos días para merendar. Y el peque al final, ¿a que no sabéis que le ha comprado a la mami del APA?

Pues un montón de estrellitas y de muñecos de nieve de tela para adornar en Navidad y hacer su arbolito. Se ha llevado tooooodoooos los muñecos de nieve, incluso ha venido una mujer y ha cogido uno para mirarlos y Tsunami va se lo coge y le dice, este es un muñeco de nieve es del nene, gracias.  Lo tenía clarísimo y lo cierto es que ya no tengo que pensar como arreglarles el árbol este año, no ocupan sitio y encima con el dinerito los nenes del cole se lo pasaran pipa con alguna merendita o alguna fiestecita que es lo más importante, que los peques también disfruten de su parte del pastel.

Y con esto y un bizcocho me despido hasta mañana más o menos a las ocho. Dulces sueños.

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