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El domingo pasado Terremoto cumplió 15 años, os cuento como fue y como hicimos una tarta de frutas.

16 Ene

Pues sí, hace quince años que esta que os escribe se estrenó como madre primeriza y muy muy muy novata.  Ahora soy una madre algo más experimentada y  con dos niños en mi currículum. Lo cierto es que llegar hasta aquí no ha sido fácil ni mucho menos. Uno piensa en ocasiones que lo peor ha pasado y nasti de plasti, ahora empezamos a entrar en la adolescencia y eso es mucho peor que la infancia.

La adolescencia. Ese periodo en el que las hormonas campan libremente a ritmo de heavy metal y juegan a lanzarse de forma desbocadas por las montañas rusas que conforman el   torrente sanguíneo de unos metamórficos post-infantes/pre-adultos, casi nada. Así que con un cierto efluvio hormonal que empieza a despuntar en su cuerpo, una incipiente cosecha de pelo también en su cuerpo y unos cuantos pelitos que anticipan lo que en su día será, o no, un posible bigote pero que de momento es un pequeño pegote de vello mal contado, este sólo sobre los labios y debajo de la nariz, of course. Nuestro Terremoto ha cumplido 15 años con un espíritu de “yo me siento muy mayor”, “quiero hacer lo que me dé la gana”, “quiero irme a vivir solo” o bien “quiero irme de viaje solo”, “quiero ir a estudiar fuera y sólo” y el peor de todos ”cuando pueda me voy a ir a vivir a la península y no estar en esta asquerosa isla”. Confieso que esto último me duele, no porque desee ir a la península, sino por el hecho de considerar esta isla como asquerosa o equipararla a una prisión, sobre todo porque yo la adoro.  Pero en fin, uffff, no se lo tendremos en cuenta. Supongo que debe ser una etapa más de la vida y ya veremos lo que nos depara. De momento estamos empezando a pensar en sacar enormes garrafas para llenarlas de muchos ommmsssss porque esto pinta maneras. En fin, que a mi edad me he vuelto a convertir en madre primeriza y pardilla en estos menesteres de la evolución de los niños.

Bueno, como os decía, nuestro niño ya no es tan niño y ya ha cumplido 15 años. La celebración de esta familia ha sido sencilla. Por una parte porque ya se siente mayor y pasa algo más de la fiesta. Por otro porque así como está la casa que nos ha condicionado tanto estas fiestas, pues también nos ha condicionado el cumpleaños. Este año no hemos hecho pues fiesta, este año y por expreso deseo de su homenajeado hemos tenido un picnic cumpleañero. Sí, recordáis la comida de Navidad, pues igual pero en versión cumpleaños.  El menú, lo eligió él mismo tras una negociación con mamá para poder tener platos que conjugaran hábilmente los deseos de un niño, el espíritu de una fiesta y el tener que comer en el suelo en plan campestre.  Agasajamos a los comensales con un surtido de patatillas, mini hamburguesitas y croquetas de diversos sabores. Nada demasiado complicado, aunque sí que me pasé un buen rato friendo croquetas y limpiando la sala.

Tsunami se había ido con su padre a una fiesta infantil que había ese día por las fiestas patronales de nuestra ciudad que tendrán lugar dentro de unos días. Llegaron un poco malhumorados porque Tsunami no había querido salir de un castillo hinchable y se había peleado con un niño. Vamos, un ataque de yo soy muy mayor y me quiero autoafirmar. Al final su padre tuvo que cogerlo y llevarlo a casa. El pequeñajo  entró por la puerta con un cabreo y el padre un poco mosca con él. Buenoooo, gestionamos rabieta, explicamos las cosas y le pusimos una penitencia por no haber atendido a lo que le decía su padre, al día siguiente no tendría juguete de maquinita.

Al cabo de un rato, cuando estaba llevando los platos a la sala, llegó Terremoto. Venía enfadadísimo con su padre y lo cierto es que el padre también lo estaba con él. Se habían cabreado uno con el otro porque el mayor quería venir antes de la hora que les había dicho y el padre no le había dejado. Así que tocó otra vez gestionar una “rabieta” más gorda que la anterior, que esa no era nada. Calmar a ambos y conseguir que lo entendieran e hicieran las paces… estaba empezando a pensar que ese no era el mejor día para celebrar un cumpleaños o bien que eso de los quince años de experiencia iban a resultar muyyyyyy duros.

En fin, que al fin los ánimos se calmaron, comimos y por la tarde pusimos por expreso deseo de Terremoto la peli de Rango. Así que al final el día no acabó tan mal como creía. Esta semana pero Terremoto está teniendo un comportamiento que cualquiera diría que alguien le mete cada día una intravenosa a base de Red Bulls. En el cole están preocupados y en casa no somos menos. Al final he hablado con su neuropediatra por si pudiera deberse a problemas con la medicación, hemos efectuado un cambio en una toma que la hemos trasladado a la mañana en lugar de la noche, ya veremos si se nota el cambio. Aunque la doctora cree que el comportamiento de estos días es más debido a su entrada en la adolescencia que a las medicinas. Ayyyyyysssss, no nos queda nada y yo no estoy mentalizada y sigo sin tener manual. Bueno, supongo que a partir de hoy es posible que en ocasiones os cuente una nueva faceta de las aventurillas familiares. Pero antes de acabar os quiero dejar una recetita que se hizo ese día tan especial.

Para su cumpleaños Terremoto me había pedido una tarta de fruta y quería que yo la cocinase. Tengo que decir que nunca he hecho una tarta de fruta de esas que no fueran tipo hojaldre, así que no tenía mucha idea de cómo hacerla. Al final decidí que improvisaríamos y ya veríamos que salía. El resultado ha sido bastante bueno, tenía mogollón de fruta que es lo que quería mi niño. Pero un consejo, si la hacéis hacedla el día anterior y dejad reposar, porque reconozco que los trozos que quedaron para el día siguiente habían mejorado muchísimo y la diferencia se notaba un montón. Lo cual es una ventaja, porque así es un trabajo menos que tienes para el día de la fiesta y lo tienes adelantado. Bueno sin más preámbulos os presento este invento de tarta de fruta.

Ingredientes:

Para la masa:

250 gr. de harina de fuerza

150 gr. de azúcar

125 ml. de leche

125 ml. de aceite

2 huevos batidos (sin sal ni azúcar, sólo batidos)

1 sobre de levadura tipo Royal

2 ó 3 manzanas, dependiendo del tamaño, peladas y cortadas a cuadritos.

1 botecito de trocitos de fruta escarchada que encontré en el Lidl

Las frutas:

La fruta se pone fresca, no se cocina, así que se puede usar la que más guste en cada casa. En nuestro  caso usamos

1 plátano

1 kiwi

Fresas

1 botecito de cerezas confitadas

Para rematar la jugada:

Un poco de nocilla (pero no me salió muy bien)

Mermelada casera de melocotón

1 sobre de un brillo para tartas que encontré también en el Lidl.

Preparación:

Para la masa se cogen todos los ingredientes, menos la levadura y la manzana,  y se mezclan en un bol. Cuando lo hemos mezclado añadiremos la manzana pelada y cortada en cuadraditos pequeños. Con la cocción de la tarta se “fundirá” y se unirá en un todo con la tarta, lo que nos dará un bizcocho más jugoso no tan seco. También en este punto es cuando puse todo el botecito de fruta escarchada cortada a cuadraditos muy pequeños. Cuando el horno esté a punto entonces añadiremos la levadura, mezclaremos bien. Pondremos en el molde y al horno.

En mi caso uso un molde de los de Lekue y no es necesario poner mantequilla en los bordes para que no se pegue. Lo cierto es que fue una muy buena compra ya que son super prácticos, un día os comentaré los que tengo y su resultado. Pero como cada uno conoce el molde que tiene en casa y sabe si tiene que poner algo para que no se pegue, así que en esto mejor actuad como soléis hacer. También aplicad la misma política para el horno. Nosotros pusimos calor arriba y abajo y estuvo a 190º un poco más de media hora, pero como os digo cada uno conoce su horno. Cuando el punzón o el palillo salen limpio después de clavarlo es cuando está a punto para sacarla.

Una vez enfriado el bizcocho lo que hicimos fue cortarlo por la mitad, cuidado al moverlo, yo me ayudé de una paleta de cocina y del cuchillo de pan grandote. Entonces es el momento de untar con una espátula de cocina o con una cuchara el interior de la tarta con la mermelada. En nuestro caso era casera y elegí la de melocotón porque ya  poníamos fresas para decorar y además la de melocotón tiene un sabor muy suave y no interfiere con los demás gustos de las frutas. Aunque realmente podéis usar el sabor que más os guste.

Mi idea entonces era hacer una especie de garnaché con la nocilla para que la fruta se pegara mejor, pero no me dio los resultados esperados, así que sólo puse un poco de nocilla por los bordes para que las frutas de allí se agarraran mejor. Confieso que este punto tengo que mejorarlo, así que si alguien tiene una sugerencia será bien recibida.

La parte superior de la tarta no tenía nada encima. Pelé y corté a rodajas la fruta y fui repartiéndola. Añadí unas cuantas cerezas confitadas y con las fresas también hicimos un poco de decoración.

Para rematarlo hice el brillo de tartas del lidl tal y como indicaban las instrucciones, eso sí, en el agua le añadí unas gotas de limón. Una vez hecho tienes que ir colocándolo relativamente rápido porque al enfriarse se solidifica. En un momento tuve que ponerlo unos segundos al fuego porque me lo había tomado con calma y me sorprendió solidificándose antes de que acabara.

Cuando el brillo estuvo frio, que fue en unos momentos, la pusimos en la nevera. Como os he dicho, reconozco que si se hace el día antes y ha estado toda la noche en la nevera, el bizcocho absorbe parte de los juguitos de la fruta y del brillo de la tarta (que es algo parecido a una especie de gelatina) y es muchísimo más jugosilla y deliciosa.

Así que aquí os presento la tarta de nuestro Terremoto adolescente y el estreno de una futura vida de madre primeriza en los menesteres de la evolución. Feliz cumpleaños Terremoto, bye bye tranquilidad.

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Los enfados de Terremoto vistos por él mismo. El story board de un conflicto.

10 Ene

Modestia aparte, considero que el post de hoy puede ser interesante, al menos nos dará mucho que pensar a los padres.

Algunas veces os he dicho que mi hijo mayor fue un poco torpe a la hora de empezar a dibujar, pero que cuando le pilló el tranquillo nos ha dejado a todos sorprendidos por su imaginación, creatividad y proliferación de dibujos. La mayoría de ellos son a lápiz y sin colorear, un día os enseñaré más dibujos, pero hoy quiero compartir con vosotros algo que considero mucho mejor.

Es cierto que cuando en nuestras casas se genera un conflicto por algún motivo, no siempre se puede sortear buenamente. En algunas ocasiones la dificultad de su comprensión, una presión atmosférica demasiado alta, un cambio lunar o simplemente el tener un mal día hace que muchas veces el diálogo no pueda desarrollarse como debiera y acaba estallando la crisis. Nosotros como parte implicada tenemos conciencia de lo que ha pasado y lo vemos así como nosotros creemos que es. Es cierto como se decía en “El Principito” que los adultos no siempre recuerdan cuando fueron niños y en ocasiones nos puede sorprender descubrir luego lo que han vivido los niños y como lo han visto ellos.

Hoy no os voy hacer leer mucho, simplemente os explicaré estos dibujos y espero que seáis vosotros mismos quienes saquéis las conclusiones. Se que estos dibujos son la visión particular de mi hijo, pero pese a los problemas que él tiene, creo que no debe ser una visión demasiado distante de la que puedan tener muchos de nuestros hijos.

El primer dibujo es de hace unos dos años y medio, quizás tres. Si no recuerdo mal en esa ocasión Terremoto hizo algo que no estaba bien y yo le reñí para que no volviera a hacerlo. Creo que el problema vino por que no quería comer algo y quería tirar la comida a la basura y yo se lo impedí, luego la cosa se nos fue yendo de las manos a lo bestia, él no quería aceptar que estaba haciendo algo mal y decidió que quería fugarse de casa, así que al final ese día, el enfrentamiento y  la regañina fueron sonados. Finalmente, conseguimos que Terremoto se fuese a su cuarto. Ese día y el siguiente fueron muy tensos, porque después de una crisis de ese calibre te deja muy tocada y no estás precisamente ni alegre ni para muchas juergas. Por la tarde, Terremoto me trajo este dibujo. En él hay dos escenas, la del pobre Terremoto que estaba esperando que a mí se me pasara el enfado y recibiera el perdón y aprobación de su madre (o sea yo) y el siguiente en el que yo le denegaba ese perdón y seguía insistiéndole en que había hecho algo mal. Lejos de tomármelo a mal, me impresionó como me veía él y pensé que tal vez me había pasado con la regañina. Así que me pegué el dibujo en la parte interior de la puerta del armario de mi habitación para recordarme como me veía mi hijo cuando yo seguía enfadada con él y no estaba para nada.

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El siguiente grupo de dibujos tiene apenas un mes, fue de principios de diciembre. En ellos se representa la siguiente escena:

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Terremoto estaba esos días en casa de su padre, y mi ex es de los que ronca cuando duerme, puedo asegurarlo y mucho. Así que el pobre Terremoto se pasaba las noches en vela sin poder dormir mientras su padre lo hacía a pierna suelta.

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Una mañana después de haberse despertado, Terremoto le dijo a su padre que esa mañana no había piscina en el cole y no tenían que coger la mochila de natación. Parece ser que la profesora se había olvidado de comentar eso en la agenda, así que su padre le insistió en que tenía que cogerla y por lo visto uno se puso cabezota y el otro más y tuvimos el conflicto montado.

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Después de la regañina de su padre y de insistir con lo de la mochila, Terremoto estalló y la tuvieron montada de verdad. Acabó diciéndole que quería marcharse de casa y que no quería tener ni padre ni madre, todo un escándalo.

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El resultado es que el padre lo metió sin contemplaciones en el coche y se lo llevó al cole.

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Cuando llegaron al cole su padre en actitud nada condescendiente le empujó para que entrara y lo dejó allí mientras él se iba al trabajo.

Parece ser que Terremoto se enfadó mucho y estalló poco después de su llegada al centro. Terremoto llega antes de que empiecen las clases debido a nuestro horario de trabajo, pero por suerte ese día la profesora llegó antes y cuando vio como estaba lo recogió y se lo subió a la aula antes de que empezaran las clases. El chico llegó furioso al aula y la profesora que es un encanto y lo tiene pillado, le sacó unos folios y le pidió que le dibujara lo que había ocurrido para que luego se lo explicara. La sorpresa fue que Terremoto en su enfado y sin quererlo le montó un auténtico story board de la rabieta. Cuando acabó los dibujos ya estaba más calmado, habló con la profesora y el resto del día estuvo bien.

Ciertamente ese día no había piscina por un tratamiento que se le daba. La profesora anotó en la agenda lo ocurrido y explicó que la culpa había sido de ella, que había una nota en el tablón de abajo pero que debería haberlo anotado también en la agenda. Cuando a finales de diciembre tuvimos la habitual reunión trimestral con la maestra, esta nos enseñó estos dibujos. Nos dijo que le encantaban y nos pidió permiso para quedarse una copia. La neuropediatra cuando los ha visto nos ha pedido lo mismo y mi amiga médico también.

El papá se quedó perplejo cuando se vio dibujado, algo parecido a lo que me ocurrió a mí con el primer dibujo del post. Reconoció que se había puesto fuerte, pero yo lo entiendo. En ocasiones tienes que adoptar esa actitud con Terremoto porque si te pones a discutir e intentar razonar con él cuando está cerrado con algo es un trabajo inútil y entonces lo que te recomiendan y mejor va es atajar cuanto antes la discusión para que esta no se alargue y se convierta en un bucle. Es cierto que ese día el papá no gestionó del todo bien el asunto, ya que en lugar de insistir tanto en que no había piscina, hubiera sido mejor decirle que posiblemente no había, pero que como la profesora no le había puesto la nota, llevarían la mochila sólo por si acaso y si efectivamente no había la dejarían en el maletero y lo mejor hubiera sido que la hubiera bajado su padre en lugar de hacérsela coger a él. Pero bueno, no ocurrió así y tenemos que aceptar lo ocurrido, una lección para la próxima vez.

Espero que los dibujos de Terremoto os hayan gustado, que hayan reavivado ese espíritu de niño incomprendido que hace años tuvimos todos nosotros en alguna ocasión y que os ayude a comprender en ocasiones como nos pueden llegar a ver nuestros hijos cuando las situaciones se descontrolan, no sólo es nuestro punto de vista. Hay que actuar, pero también luego hay que saber guiar y acompañar.

Mucha paciencia papás y mamás. No nos queda nada, aún hay mucho que aprender por parte de todos. Nos lo recuerda, un niño.

Los dibujos de los niños y la apreciación de su ser.

4 Ene

Yo no soy psicóloga, ni experta en interpretación de dibujos, ni pretendo serlo. Tan sólo quiero dejaros hoy una reflexión de dos situaciones bien diferentes que ocurrieron en nuestra familia.

Supongo que la mayoría de vosotros conoce los problemas y limitaciones que tiene Terremoto. Basta con mirar cualquier post que lleve el tema de autismo, aunque lo de Terremoto no es propiamente un autismo puro y duro.

Cuando Terremoto era pequeño iba a un cole normal, no a un colegio especial. En este colegio cuando pasaron de cinco años a educación primaria hicieron una pequeña fiestecita para los niños. Cada año el colegio te hacía unas fotos del infante en cuestión, porque necesitaban tres o cuatro fotos tipo carnet para el papeleo. De esta forma te hacían comprar como todo un lote de foto grande, medianas, pequeñas y alguna cosita complementaria. Lo cierto es que esto ya lo hacían cuando yo era pequeña y en ese momento me cargaba que te medio obligaran a ello pero hoy en día me gusta ver esas pocas fotos mías tamaño grande. Así que normalmente las he adquirido. Pero me estoy desviando del tema, perdonadme. Para celebrar ese paso de niños pequeñajos a niños de primaria en el final de curso se hizo un especial con los papis, se les reunió en el teatro del cole y se proyectaron fotos de esos años de guardería. Al final los niños todos ellos bien uniformados acudían al escenario con una banda y un birrete de papel parís y se les entregaba un diploma de graduación. Uno de los pequeños leyó un texto de todo lo que había sido para ellos esos años de cole. Os diré que ese niño era precisamente el pequeño que su madre me recomendó las psicólogas, nuestras ángeles de la guarda particulares, que tantos progresos conseguirían en los siguientes años con Terremoto. Ese niño tenía el mismo diagnostico que mi hijo, sin embargo Terremoto tiene problemas para la lectura y la comunicación y ninguno a  nivel psicomotricidad fina o gruesa. Ese niño era un fenómeno con las letras y la lectura, fue el primero de toda la clase que aprendió a leer, de hecho leía como un adulto, mucho mejor que un adulto, con las pausas donde se debía y una oratoria y entonación envidiable para muchos adultos de hoy en día y lo mejor de todo es que entendía perfectamente el significado de lo leído. Sin embargo, ironías de la vida, se sentía completamente inseguro a la hora de bajar unas escaleras y era muy torpe con todo lo que tuviera relación con la psicomotricidad. Para que veáis lo diferentes que pueden ser los casos de estos diagnósticos.

Al llegar a casa desenrollamos el diploma y resultó ser un dibujo de la clase. La profesora había escaneado las caritas de las fotos de todos los niños y una suya. Las había colocado en un papel de forma que debajo de cada cabecita quedara un espacio en blanco. Después había impreso ese papel y había ido cogiendo a los pequeños de uno en uno. Cada uno había dibujado su cuerpo debajo de su cabeza.  Luego la profesora había escrito con letras bonitas el nombre de cada niño y había vuelto a imprimir esa hoja con unas letras tipo orla estudiantil con la fecha. Ese era el diploma envuelto en un lazo de cinta azul oscuro que entregaron a los nenes. Durante mucho tiempo esa “orla-diploma” estuvo en el cuarto de Terremoto y un buen día quiso tirarla y conseguí rescatarlo y lo tengo guardado desde entonces.

Esos dibujos en particular me entristecían bastante. La mayoría de los niños y niñas que salían en ese diploma tenían cuerpos con ropa de colores, pantalones deportivos o faldas largas como de princesas. Algunos muy exagerados y otros más modositos. Todos muy vistosos, menos el dibujo de Terremoto. Mi niño con cinco años se había dibujado a él con unas simples líneas, sin rellenar colores. En resumen era una rayita debajo de la cabeza. Debajo de esta un triángulo alargado que conformaba el cuerpo. Del cuerpo salían dos líneas con unos palitos en sus extremos a modo de brazos  y dedos. Debajo del triángulo otros palitos que acababan en forma torcida algo así como los pies. Entre lo simple del dibujo y que Terremoto no le había hecho ninguna gracia lo de la foto y había salido con una mueca de evidente desagrado no es que resultara un dibujo muy alentador, pero era el dibujo de mi nene y allí estaba junto a los dibujitos más elaborados, maravillosos y encantadores de todos sus compañeros y compañeras de clase.  El dibujo se pegó con unas bolitas de masilla para papeles en una de las puertas de su armario.

Unos meses después vino su madrina, mi amiga la doctora, a pasar unas semanas con sus padres y se llegó a casa. Terremoto le enseñó su diploma y a mi amiga le encantó la idea y le hizo una foto para enseñárselo a unas amigas suyas de Barcelona. A mí me gustaba el detalle pero me hacía recordar de una forma muy evidente la diferencia que existía entre la evolución de mi hijo y la del resto de niños. Le comenté un poco entristecida los sentimientos que me provocaban ese papel y recuerdo que ella me dijo que tampoco estaba tan mal. Fue entonces cuando me hizo una lectura del diploma de una forma muy distinta a la que yo me había hecho.

Te has limitado a ver sólo las partes negativas y no aprecias las partes positivas que tiene el dibujo, dijo. A mí me costaba verle partes positivas, así que esperé a que me las explicara.

Es cierto que los trazos son muy sencillos y esquemáticos, que no hay mucho color y que el trazo es más inseguro y primitivo que el resto de dibujos. Sin embargo Terremoto tiene una concepción de su propio cuerpo mucho más completa que muchos otros compañeros de clase.

Esa afirmación me dejó patidifusa, que mi niño tuviera alguna concepción más completa que otros niños era algo que no estaba acostumbrada a oír.

Mira, me comentó, es cierto que algunos niños han dibujado su cuerpo con brazos y con vestidos, pero no todos lo han hecho de forma proporcionada. Algunos tienen unas piernas enormes y unos cuerpos diminutos o al revés. Terremoto aunque de forma esquemática, ha mantenido las proporciones en cada parte de su cuerpo. Son simples, pero son reales. La percepción que tiene de sí mismo es real y no está deformada. Fíjate que algunos niños dibujan las manos como unas bolas, sin dedos. Terremoto aunque esquemáticamente ha hecho estas rayitas al final del brazo que son los dedos. De la misma forma algunos niños no dibujan los pies después de los pantalones, el pantalón es el final del cuerpo. Terremoto con esta curva diferencia que allí abajo hay otra cosa y esa cosa es algo diferente a las piernas. También ha dibujado algo muy interesante aunque pueda parecer una tontería. Se ha puesto cuello. Algunos niños tienen el vestido o la camiseta pegada justo debajo de las cabezas.

Después de haberme señalado todas esas diferencias, recuerdo que me señaló el dibujo de otro niño que también se creía que probablemente debía tener algún tipo de problema pero que sus padres no habían llevado al médico ni se le había diagnosticado nada. Sin embargo el dibujo de ese niño también me había “atormentado” hasta que mi amiga me hizo caer en ciertos detalles que ahora que lo pienso eran muy destacables. Este niño había dibujado justo debajo de la cabeza unos enormes brazos, gruesos y moldeados. Las manos eran redondeles y debajo de los brazos ya iban las piernas, que también eran como tubitos. Supongo que el hecho de que su dibujo no se limitara a simples rayas rectas y que estuvieran rellanados de vistosos colores me limitó el ver las cualidades del dibujo de mi peque. Mi amiga me hizo notar que además de no haber dibujado los pies, tenía las manos sin dedos y que al dibujo le faltaba una parte muy importante, el cuerpo. El dibujo de ese niño tenía una total ausencia de representación de nada que pudiera insinuar ni remotamente un cuerpo.

Desde ese día cada vez que veía el dibujo de un niño empecé a fijarme en otro tipo de cosas que normalmente no había reparado. Conseguí prescindir de la diferencia de los colores y observar cosas más importantes pero menos llamativas. Tengo que decir que con el tiempo Terremoto ha ido desarrollando una capacidad de dibujo y de caricatura asombrosos y que sus ilustraciones son impresionantes, con un trazo decidido y una expresión de los sentimientos internos que asombra. Ahora coge una hoja en blanco, empieza a dibujar algo que no identificas al principio, y sin usar para nada la goma empieza a ir dibujando hasta que después de unos trazos aparentemente hecho de forma descuidada, consigue sacar unos rostros y unos cuerpos expresivos y llenos de detalles. Terremoto es super detallista en todos sus dibujos, quien nos lo hubiera dicho.

Han pasado unos nueve años desde esa anécdota del diploma y ahora el pequeño de la casa es Tsunami.  Hace unas semanas cuando volví del trabajo me encontré con un enorme dibujo de nuestro peque. No sé si recordareis que junto al despachito de papá teníamos la parte trasera de una estantería Billy y en esa parte posterior pusimos unas cuantas capas de pintura magnética y pintura de pizarra para que el pequeñín se entretuviera junto a su papi. Pues bien, en ese espacio Tsunami se dedicó a hacer un dibujo. El retratado era su padrino del cole. Os conté que una clase de mayores apadrina a los pequeños cuando entran en el cole y les hacen de padrinos hasta que los mayores dejan los estudios y los ahijados se convierten en los padrinos de los pequeños recién llegados. Pues bien, Tsunami nos regaló con un dibujo de su padrino. Con detalles como las orejas,  las gafas, el ombligo y otros detalles que rodeaban el dibujo principal, como los balones de futbol con los que le gusta jugar a su padrino y algunas otras cositas que hay por los patios y que ha añadido al dibujo.  Este dibujo también es esquemático, mucho menos que el que hizo su hermano hace nueve años, pero precisamente gracias a ese primer dibujo mi pareja y yo hemos podido observar muchos detallitos que nos delatan la concepción que tiene Tsunami del cuerpo, la observación de los detalles y las ganas de seguir con la carrera de dibujante expresivo que ya domina su hermano mayor. Os dejo con el pequeño Tsunami y la inmortalización de su querido padrino,  todo un detalle del cariño y aprecio que sienten en uno por el otro.

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Nuestras curiosas Navidades de este año

30 Dic

Pues realmente, no es que pintaran de la mejor forma, pero mira por donde, están resultando ser una de las mejores Navidades que recuerdo. Supongo que todo es cuestión de buscar el lado bueno de las cosas y ponerle buena cara al mal tiempo. Imagino que recordareis que debido a las goteras tenemos instalado el camping-sala con dormitorio matrimonial en el centro y que ello ha condicionado a realizar una nueva forma de montar las fiestas este año.

Antes de seguir os diré que hace unos días hablé con el presidente de la comunidad, y salvo que haya un imprevisto de último momento o el tiempo lo impida, parece que las terrazas se empezarán a arreglar pasado Reyes. Al fin, que alegría.

Pues como os decía, teníamos una serie de problemas logísticos a la hora de montar este año  el árbol y el Belén y las comidas. Así que echamos mano de una de las principales premisas que reinan en esta casa “la imaginación al poder”.  Ni cortos ni perezosos pusimos a trabajar las neuronas creativas y encontramos una solución a los diversos problemas.

Problema number one: ¿Dónde montamos el árbol? Estaba visto que encima de las mesitas de noche no era el mejor sitio, sobre todo con Terremoto y Tsunami dedicándose a seguir corriendo cual pareja de gacelas Thomson en la sabana. Seguro que hubiera quedado chulísimo y de diseño, pero con todos los números de acabar estampado en el colchón y lo de compartir la cama con un abeto de Navidad no entraba en mis preferencias… puestos a pedir prefiero que mi pareja se ponga un pijama de Papá Nöel si es que tenemos que estar tan frikis en el camping-sala. Como que no era la mejor solución, la siguiente idea que vino a nuestra mente fue poner el árbol en el cuarto de Tsunami… aunque pensándolo bien, era una solución muy peligrosa y que duró poco en nuestras mentes. La posibilidad de tener un Tsunami activo a las tres de la madrugada o despertarnos por unas sospechosas luces parpadeantes en el pasillo cual invasión alienígena de encuentros en la tercera fase pero algo más reducida, no era la mejor opción.  Por este motivo optamos por ¡cha-chán! “El potus de Navidad”, observen y vean nuestra nueva especia arborícola navideña.  Los peques lo aceptaron y dedicamos una tarde del fin de semana a engalanarlo con adornos livianos y bastante minimalista. Pero dio el pego. Es cierto que no tiene lucecitas, pero tiene dos estrellas, una dorada y una plateada, y le enganchamos un mega calcetín rojo para que Papá Nöel supiera que allí vivían dos peques con ganas de regalos.

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Problema number two: El Belén. Evidentemente, no había sitio, tampoco. Tenemos dos Belenes en casa, uno precioso con figuras grandes que compré con las figuras en blanco y las fui pintando. Hace tiempo que no lo montamos por el evidente peligro de despiece, pero allí está esperando a que los nenes sean un poquito más grandes y podamos volver a recuperarlo. El segundo es mucho más pequeñito, pero es un conjunto de porcelana y también tiene el mismo problema que el anterior. Mira por donde la solución en ocasiones te viene por donde menos uno lo busca. Un día, poco antes de las fiesta,  nos paramos a comer con Tsunami en  una cadena de restaurantes de comida americana en los que suelen dar un regalito a los peques al final de la comida. El quit de este año fue un Belén en 3D que montamos otra tarde de fin de semana y que al ser tan liviano y pequeño encontró su lugar cerca de la pecera, sin el consiguiente peligro de desplome y despiece. Problema number two solucionado.

Problema number three: La comida de Navidad. Evidentemente, era imposible sacar la mesa y hacer una comida normal con una sopa o una crema y con una lechona y los tropecientos platitos de aperitivos varios y los otros tropecientos de turrones, frutos secos, fruta y dátiles, como suele hacerse en muchas casas. Así que como os comenté hemos hecho un  picnic de Navidad.

Tras el acto de descubrir los regalos, abrirlos, montar el lio padre típico de niños y paquetes. Empezar a jugar con todos a la vez y volver a intentar jugar con todos a la vez.  Os contaré que Terremoto recibió una silla para su mesa de estudio, o su despacho como le gusta llamarlo él. Tsunami recibió un porrón de paquetitos, de los papis, del hermano, de mi ex, de mi padre, de la abuelita Mari, y cada vez que abría un paquete y descubría su contenido decía “que chulo, justo lo que yo más quería, hacía tiempo que no lo tenía” eso me desorientó un poco, hasta que descubrimos que se refería a cuando lo había visto en la tele. Los peques desayunaron luego una coca de patata con chocolate hummm…  Después de intentar jugar a casi todo y desayunar algo calentito, esta que os escribe se refugió en la cocina para hacer la comida. La noche anterior había dejado preparadas dos masas de pizza.  Tengo que encontrar otra fórmula de masa de pizza, porque aunque sale deliciosa eso de amasar unos ocho minutos hasta que queda elástica y no se pega no acaba de salirme del todo bien. Para la primera masa me pasé una media hora y para la segunda rayando los tres cuartos de hora y no es que hubieran levado precisamente demasiado. Pero tengo que reconocer que pese a ello el resultado es buenísimo, para chuparse los dedos, vaya.

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El menú fue: Para picar, patatillas, nachos con guacamole, montaditos varios de picoteo (de los que se encargó mi pareja, que para algo es burgalés y allí hay más tapeo que en Mallorca). Dos suculentas pizzas de plato fuerte  y finalmente turroncitos varios. Todo ello tomado en el único espacio disponible de la sala. Evidentemente, mientras sacaba la última pizza del horno, mi ex y los peques se peleaban por pasar el aspirador… son como niños.  Cuando la alfombra fue aspirada por Tsunami, Terremoto, luego otra vez Tsunami, mi ex y luego otra vez rematada por Tsunami,  cubrimos la superficie con manteles y un surtido de cojines varios como en los cuentos de las mil y una noches. Y allí, en medio, todo el picnic navideño. Nos reímos un montón y fue muy divertido. A los peques les encantó y para principios de año haremos otro, esta vez con quiché de plato fuerte. Es más, a Terremoto le ha gustado tanto esta experiencia informal, que esta noche me ha pedido que para su cumpleaños a principios de año,  quiere que le montemos un picnic de cumpleañero para celebrarlo con su padre, su hermano, mi pareja y yo. El único que no acabó de gustarle del todo lo de estar sentados en el suelo fue a mi ex, que debido a la prominente barriguita de embarazado lo de tirarse hacia delante para coger las cosas no le iba del todo bien y acabó sentándose de lado cual odalisca de harén. Ya veis, la imaginación al poder y “no problem” para comer como en el mejor triclinium romano. A los postres Tsunami fue a buscar su Tió de Nadal de su cuarto y lo aporreó con un palillo de comida japonesa a golpe del villancico del Tió, y este,  le cagó sus pertinentes bomboncillos y turrones que después de haberlo cebado con todas las peladuras de fruta,  estaban super-ricos y deliciosos of course.

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Tengo que confesar que ha sido la Navidad en la que menos trabajo me he pegado con los fogones. La que más nos hemos reído y la más informal y relajada de todas. Lo mejor de todo fue acabar la comida sin la típica sensación de que el estómago está a punto de salirte por los agujeros de las orejas.  Así que acabaré dándole la razón a los blogs de decoración que te dicen eso de “menos es más”, cuando se refieren a la decoración minimalista. Estos días he pensado en lo que muchas personas acabamos convirtiendo las fiestas, en un concurso gastronómico con stress y platos rocambolescos. Hace poco hablé con una señora en el trabajo y me dijo que ellos hacían una paella para Navidad, que nada de cremas con nombres complicados en francés y platos de carne o pescado mega elaborados al horno, que con lo que más disfrutaban en esa casa era con la paella y que desde hace años ese era el plato oficial de fiestas. No sé, creo que al final eso de las goteras y los campings-sala y los picnics de Navidad empiezan a tener su lado bueno… pero que conste que para finales de Reyes queremos que lo arreglen, que una cosa es pillarle el gustito y otra es montar el campamento perpetuo. Faltaría plus, jou jou jou, Feliz año 2014 a todos y próspera terraza nueva, la, lara, la, la, la, lara, la, la .

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Del baúl de los disfraces a la ducha para disfraces. Terremoto y los recursos para salir de un atolladero o de un Halloween con buen pie.

18 Oct

Dentro de unas semanas se acerca Halloween y Terremoto ya me ha dado una indirecta: “Mamá, un día de estos tenemos que mirar que hay en los baúles y montar uno”. En su cole cada año el APA monta una fiestecita para los alumnos y evidentemente, esta fiestecita implica niño disfrazado. Ya os he comentado en otras ocasiones las vicisitudes a la hora de disfrazar a mis polluelos y los retos e improvisaciones con los que me tengo que cortejar cada vez que nos acercamos a carnaval. Por suerte el cole de Tsunami no hacen disfraces para esta época, así que uno menos. Además en estos casos los disfraces son más improvisables. La primera visita es al baúl y a la ducha de los disfraces…

 

… Había una vez un niño llamado Terremoto que desde pequeñajo demostró un especial interés para disfrazarse, como casi todos los niños. Terremoto era un poco especial en el aspecto del tuneo de la personalidad, jamás le vi con los zapatos de mamá puestos, ni con una corbata de papá… aunque ahora que lo pienso, no es que papá llevara muchas corbatas, pero ya me entendéis. Terremoto no se conformaba con cositas pequeñas, cuando él se disfrazaba lo hacía a lo grande. Teníamos por casa un baúl de plástico amarillo que le compramos cuando aún era más pequeño, porque un día le pidió a su madrina un cofre del tesoro y lo único que encontramos que se pareciera a eso fue este baúl. Al principio guardábamos dentro sólo juguetes, pero poco a poco el avispado de Terremoto fue introduciendo cositas para disfrazarse. Que si en el cole se habían disfrazado de no sé que, pues luego al baúl. Que se había portado mega bien y le queríamos comprar un detallito, pues para la tienda de disfraces de la que salíamos con un parche de pirata o un garfio. Luego cuando por casa se dejaba de usar algo como un cinturón viejo o unos retales grandes de tela, estos también iban al baúl.

La mamá de Terremoto, en vistas a la afición de su vástago por los cambios de personalidad y recordando lo mucho que a ella le gustaba también hacer eso de niña, decidió que el baúl amarillo pasaría a convertirse en un baúl de los disfraces. Cada año en el cole que iba antes Terremoto, organizaban un estresante y aburrido desfile de carnaval por las calles del barrio. Digo que era aburrido y estresante porque los peques se limitaban a desfilar cual parada militar algo chunga, unos tras otros. Mientras, delante de todo abría el desfile una camioneta adornada con cintas y globos y unos megáfonos a toda ostia con la música más festivo-horteril de la temporada de ópera infantil. Dentro de la furgoneta, los pobres pequeñajos de guardería, eran exhibidos en la parte trasera mientras los megáfonos resonaban a poca distancia sobre sus cabezas. Así que los pequeñajos se pasaban casi todo el trayecto berreando como posesos, porque a ver, a quien le gusta que le paseen como un animalito de feria y le frían el tímpano a golpe de los payasos de la tele.

Detrás de esta camioneta venían todas las clases. Normalmente los más mayorcitos de preescolar y los de infantil iban conjuntados en relación a un tema, sólo los más mayorcitos tenían libertad de elegir sus vestidos. Mientras este desaguisado ocurría, los padres íbamos como locos siguiendo el recorrido tras la comitiva como más buenamente podía cada uno, con la cámara de fotos en una mano y la de video en la otra. Mientras te pasabas todo el tiempo llamando al polluelo para que se girara hacia su respectiva madre gallina. Eso cuando no se habían apuntado los abuelos que también intentaban lo suyo siguiendo el cortejo y abriéndose camino a golpe de cayado en el suelo.

Así que entre disfraces impuestos y disfraces elegidos por el peque, nos encontramos en casa con un gran material para nuestro baúl amarillo. Conseguimos además del parche y el garfio, objetos tipo espadas de pirata, de mosquetero, sombrero de vaquero que luego tuneamos a mosquetero, plumas para tunear el sombrero, sobrevestas, un pañuelo rojo de cuello, guantes de algodón blancos y negros, cinturones y bandas, una pipa de Sherlock Holmes, un bastón negro con el pomo blanco de super malvado, unas orejas de conejo de Pascua, dos gorros de Papá Noel, diversas coronas de las fiestas de cumpleaños, y no sé cuántas cosas más. Bueno, las sé pero cualquiera las acaba de escribir todas.

Terremoto se lo pasaba pipa, porque en algunos momentos en el cole nuevo ha hecho actividades de teatro y también nos hemos tenido que espabilar con el disfraz para la representación, que por cierto no he podido ver ninguna porque las hacen en mi horario laboral, snif, snif. Pero lo que cuenta es que él se lo pasa fenómeno.

De tanto en tanto le da por disfrazarse y ahora en ocasiones lo que hace es disfrazar a su hermano que aún es mejor. Lo de la imaginación al poder lo ha heredado de mami, se me cae la baba cuando veo los recursos que tienen.

Con el tiempo el baúl de los disfraces se nos hizo pequeño y más que baúl de juguete empezaba a aparecer una maleta de viaje de esas que salen en las películas en las que metes de todo y para cerrarlas te tienes que sentar encima, procurar no pillarte los pantalones con la cremallera, ni que te salga una manga por algún sitio.

Cuando nació Tsunami la verdad es que tuvimos un montón de cosas y un montón de disfraces de Terremoto que ya no le venían bien, pero que pudimos aprovechar para que el peque jugara o se disfrazara. Así que cuando nos cambiamos de casa hace dos años decidimos que teníamos que hacer una reestructuración disfraceril.

No sé muy bien porque, los antiguos dueños habían hecho en el cuarto que luego le asignamos a Terremoto, un pequeño baño compuesto de lavabo y ducha. Nosotros hubiéramos preferido un wáter, pero no lo habían puesto y ahora hay muchos problemas para poner bajantes y demás. Así que allí tenemos una ducha ubicada en un mini baño. Para más inri, a la hora de cuidar la estética, que queda muy chulo pero no es práctico, este baño no tiene puerta. La puerta es un arco, así que no se puede cerrar. Al ser tan pequeñito el arco está pegadito a la ducha y para rematarlo todo el cuarto del peque tiene parquet en el suelo. Vamos que fueron unas lumbreras a la hora de reformar esa habitación, pero prácticos, lo que se dice prácticos, más bien no.

No me costó demasiado convencer a Terremoto que la ducha del baño grande era más chula que la suya, porque sinceramente lo es y el niño no es tonto y le gusta más la otra. Pero esa ducha allí ocupando sitio no me acababa de gustar y a él tampoco. Terremoto puso dentro unas cuantas cajas de disfraces, porque señores a esas alturas con sus entonces doce años de existencia disfracil, los complementos y vestidos ya se contaban por cajas. Algunos de los que no le gustaban tanto o le venían pequeños pasaron al cuarto de Tsunami, quien también heredó el baúl amarillo, ese baúl que durante años ha sido y es el sancta sanctorum de la vestimenta, la improvisación y la diversión.

Pues bien, un buen día se me ocurrió una forma de sacar algo de provecho a ese rincón tonto de su cuarto y al mismo tiempo dar algo de orden a todo aquello, así que me hice con dos barras de ducha, una cortina de ducha y un paseo hasta Ikea para comprar un accesorio de armarios. El cambio fue sencillo y lo hicimos un fin de semana que Terremoto estaba con papá, de esta forma al volver el lunes se encontraría con la sorpresa y si el cambio resultaba luego que era un desastre al menos no tendríamos un dramón montado mientras lo desmontásemos.

Instrucciones para el tuneo de plato de ducha a ducha de los disfraces:.

 

Paso 1.- Se despeja bien el baño

Paso 2.- Se coloca una barra de ducha en la parte media del espacio que se dispone.

Paso 3.- Se coloca otra barra de ducha en la parte más cercana a la salida de la ducha y se pone en esta la cortina.

Paso 4.- Se coloca el complemento de Ikea en la barra del paso 2.

Ahora sólo quedaba colgar las prendas en perchas y colgarlas de la barra del paso 2. Los complementos varios se distribuyeron en el complemento de armarios del Ikea y luego en un colgador dragón, también de IKEA que Tsunami decidió que al final se quedaría su hermano. Aún tenemos alguna caja, debajo del lavabo, pero evidentemente con una basta y sobra.

 

disfracesComo veis en la foto el espacio está más aprovechado. Terremoto tiene a la vista y a mano todos sus útiles de disfraz, además no se le arrugan y no están distribuidos por diversos lugares y sin controlar lo que tiene. Cuando no lo usa se corre la cortina del paso 3 y queda todo recogido detrás.

Sólo tiene un inconveniente, que hay que ir con cuidado a no sobrecargar la barra de ducha, por lo tanto el complemento de Ikea no puede sobrecargarse o se cae todo. Cuando esto ocurrió volvimos a colocarlo y fue cuando pillamos de ayuda el colgador dragón.

Ya sé que no todas las casa disponen de un espacio tan tonto y tan muerto como el que yo tenia, pero si alguno tiene algo por el estilo o bien sólo quiere dedicar un armario que no se use para ello, que sepa de esta posible opción (jeje, ilusa de mí, ¿a que madre le sobra un armario?… pero bueno… nunca se sabe)

Como os he dicho, este año Terremoto ya me ha dado una indirecta. Si no cambia de opinión a última hora, cosa bastante probable por la experiencia de los últimos años sobre todo con esta fiesta, posiblemente este año vaya disfrazado de científico loco. El disfraz del año pasado fue una improvisación que hicimos la tarde antes porque no llegaba a decidirse y no le pude preparar nada con tiempo. Para nuestra sorpresa la combinación resultó chula, incluso recibimos diversas felicitaciones por parte de profesores y otros alumnos del cole, pero claro, eso difícilmente se hubiera conseguido si no hubiéramos tenido a mano todo ese bagaje disfracil que nos apoyaba.

El año pasado Terremoto fue a la fiesta del cole vestido de Rey Zombie. Os dejo con la foto, a ver quien es el que se atreve a decirme que mi hijo iba guapo, porque guapo, guapo, no lo diría ni su madre aquí presente, con el asquito que me dan a mí los zombies, bruuuu….

zombi

Esta semana hemos pasado todos por la pelu. Sus primeros cortes de pelo

8 Jul

Este pasado jueves hemos tomado por banda la peluquería donde voy siempre desde que cumplí cuatro años.  Llamé a la peluquera el lunes y le comenté el posible plan de ataque. Mi menda necesitaba urgentemente tinte, después de dos meses sin haberme podido acercar ya era algo urgente. Mis cachorritos necesitaban un corte radical, el mayor para no parecer una mezcla de niño-lobo/perro ovejero/niña-pop y el pequeño para sanear unos ricitos que cuando se los estirabas hacían más de cinco dedos generosos de largo. Alguien más de la familia también necesitaba una buena saneada de pelo, mi pareja, que también empezaba a tener una melenita tipo Búfalo Bill, así que lo apuntamos al lote y que nos cortara a toda la familia, cual yincana peluqueril.

Cuando yo nací fui un bebé peloncete, y hasta los dos años no me cortaron el pelo e incluso entonces lo tenía cortito como si fuera un niño. De hecho muchas veces cuando encontraban mis padres a alguien por la calle decían “¡Oh! Que nene tan mono” y yo toda mosqueada contestaba “No soy un nene, llevo pendientes” Hoy en día esta respuesta no sería muy válida, ya que tanto llevan pendientes chicos como chicas, pero hace cuarenta y pico de años aún tenía toda su vigencia intacta e impoluta. Yo era una niña muy movidita y la peluquera aún recuerda como tenía que ir detrás de mí mientras yo iba de un sitio a otro mirando cosas y cortando porque no había forma humana de pegar mi culo a una silla, ni con amenazas ni con chantajes ni que el resto de las clientas bailara una tarantela delante de mí.

Mis nenes han salido en cuestión de pelo a la madre, los dos fueron bastante peloncetes cuando nacieron. Así que no fue muy necesario cortar pronto el pelo a ambos.

Terremoto tiene el pelo muy abundante, pero muchísimo, como su padre,  y también muy fino, como yo. Por lo que respecta a la forma, lo tiene más bien liso como papá. A Terremoto le cortamos por primera vez el pelo allá por los dos añitos, como a mí, y fue toda una odisea.

Eso de que le quitaran una parte de su cuerpo, aunque no doliera y luego se encontrara mejor, es algo que nunca le ha gustado demasiado. Para cortarle las uñas lo tenía que hacer de dormido, cuando llevaba unas cuantas horas y con el sueño bien cogido. Ya me tenéis a mí con las tijeras en una mano y la linterna agarrada con la boca metiéndome “discretamente como un gato de caza” entre las sábanas para conseguir cortarle las uñas de los pies y luego ya de una forma menos claustrofóbica las de las manos. Estuve así durante bastantes años hasta que un día me pilló hurgando por dentro la cama. Me pidió que hacía y ante la evidencia me dijo que vale, que me dejaba cortárselas de despierto, pero cuando él dijera.

El primer corte de pelo de Terremoto fue apoteósico. Menos mal que la peluquera como os he dicho es casi de la familia. Intentamos mentalizarlo, le habíamos hablado de ello, había unos dibujos en los que cortaban el pelo a los niños y se los habíamos puesto, yo me lo corté antes y su padre luego… vamos, que intentamos unos preparativos para no pillarle por sorpresa y que nos montara el numerito. Al principio lo sentamos e íbamos entreteniendo como pudimos. Los primeros cortes no lo veía muy claro y estaba algo inseguro, pero cuando vio que parte de sus pelillos caían al suelo, la tuvimos montada. Claro está, no podíamos dejar el niño medio cortado y os aseguro que la pobre peluquera intentó irle detrás como hacía conmigo. Pero con un niño hiperactivo lo de irle detrás con las tijeras para cortar y hacerlo bien, no es que fuera un mérito muy meritorio, es que sería un milagro digno de la virgen de la tijera. Así que acabamos su corte inmovilizarlo sobre las rodillas de su padre, mientras el peque gritaba como un descosido como si alguien lo degollara. Yo intentaba que no se les escaparan las manos, ya que en unas cuantas ocasiones casi consigue huir y con los manotazos que dio no se hirió o hirió a nadie de puro milagro. Al acabar, el pobre Terremoto se agachó al suelo y empezó a recoger, entre sollozos y lagrimones, todos sus mechones y se los intentaba poner de nuevo en la cabeza. Estaba visto que eso de cortarle el pelo no le había gustado nada. Así que durante bastantes años el peque ha tenido temporadas de pelo cortito seguidas de temporadas de extra melenita y rabietas ya fuera en mi peluquería, en el barbero o donde fuera, que por intentar fuimos a varios sitios y en todos lo mismo. Es curioso pero que él mismo era el que nos pedía que se lo cortáramos porque le molestaba, pero luego los nervios le podían y siempre teníamos algún tipo de numerito montado.

Con los años le ocurrió lo mismo que con las uñas, un día dijo que quería el pelo cortito y nos pidió comprar una máquina de esas para raparlo pero con algo de pelo, no en plan mili. Bastante escépticos nos informamos y compramos una. La máquina fue bien, pero como Terremoto tiene mucho pelo, pero mucho,  hay que ponerle siempre algo de aceite antes de empezar porque en ocasiones la vibración hace ruido y eso le asusta y más de una vez se ha rajado a medio corte de pelo y lo hemos tenido que acabar literalmente con el niño casi tirado por el suelo agachándose en plan Cuasimodo y yo convenciéndole de que no pasa nada e intentando llegar a la cabeza contorsionando mi jodida espalda en alguna postura que por espacio y pose parezco una acróbata del Circo del Sol pero con menos gracia, glamour y soltura.

Por suerte ahora, con sus catorce años Terremoto ya se deja cortar el pelo sin que nadie lo tenga que inmovilizar ni tirarse por el suelo, pero tiene que ser rápido. Estar demasiado tiempo sentado con las tijeras pasando cerca de su cráneo le pone nervioso y acaba auto aplicándose ejercicios de respiración para poder acabar con esta macabra costumbre estética de saneamiento capilar.

Ante este panorama, el año pasado, con tres añitos, le tocó a Tsunami su primer corte de pelo. Sí, con tres años cumplidos, porque el peque había nacido muy peloncete y al principio no había demasiado pelo para cortar. Luego le empezó a crecer. Le salió una melenita lisa como la que había tenido su hermano, mi pareja también tiene el pelo bastante liso. Pero un buen día, por las buenas, mientras paseábamos con el cochecito por el puerto de Andratx, cuando el peque debía tener un año y algo, vimos como por la nuca se le empezaba a enrollar. A partir de allí el pelo se le fue caracoleando más y más hasta llegar a formar sus amados ricitos de los que se siente tan orgulloso. Y claro, un pelo rizado, sobre todo muy rizado, pues no parece tan largo, así que Tsunami no pasó por la pelu hasta los tres años cumplidos.

La primera vez que le llevamos hicimos como con su hermano. Le comentamos de qué iba, le buscamos dibujos de lo mismo, le explicamos que no dolía y que estaría más mono y fresquito y que después de cortar las puntitas el pelo se le rizaría más. Fue también una tarde de verano, creo recordar que a mediados de agosto. Nos fuimos todos a la pelu y también nos cortamos todos el pelo. Cuando le tocó el turno a nuestro pequeño retoño, Tsunami se sentó todo obediente en el taburete. Le encantó eso de que le pusieran una capa, como si fuera un héroe de los dibujos. Se quedó muy quietecito y muy atento mirando en el espejo para observar todo lo que le hacían. Cuando algunos ricitos cayeron al suelo sólo preguntó si le iban a dejar algunos en la cabeza y como vio que calvo, calvo no se quedaba pues siguió observando atento. En algunos momentos el muy presumido dio su opinión de cómo lo quería y donde creía que aún hacía falta un cortecito más. Luego le acercaron el espejo de mano para que se viera la parte de atrás. Inspeccionó bien el trabajo, dio su visto bueno y le dijo a la peluquera que le había quedado muy bien y muchas gracias. Nuestro peque tan formalito y educado en ocasiones, jajaja, al menos nos hizo quedar la mar de bien.

Ha pasado un año desde esto y el jueves pasado volvimos a ir todos a la pelu. Al final los cuatro hemos salido todos con algo menos de pelo sobre nuestros hombros, cada uno a su gusto y según su petición. Terremoto un pelín más largo encima para poder dejárselo de punta. Tsunami manteniendo sus ricitos y saneándolos que últimamente se le enredaban mucho y costaba desenredarlos. Yo con un corte de puntitas para dar más volumen y mi pareja con un corte recto a la altura de la nuca. Este año tampoco se ha tenido que atar, ni sujetar, ni pegar a ningún niño al asiento. Hemos montado un revuelo como cada vez que vamos en tropel todos a que nos arreglen en familia en unas horitas. La peluquera flipa con lo bien que nos va ahora y sobre todo con lo bien que lo lleva el peque en comparación con su madre y con el hermano. La madre de la peluquera se sorprende con el cambio tan grande que han hecho los dos y Tsunami se lo pasó pipa cotorreando con todas las clientas de que había tenido la varicela misteriosa y de que había acabado el cole pero ahora iban a inglés y de que esperaba ir pronto a la playa para nadar y hacer un cocodrilo de arena. Es un cotorro incorregible.

Está visto que en muchos aspectos los hermanos difieren mucho de uno a otro. También es muy posible que Terremoto por las características de los T.G.D. que son mucho más sensibles a ciertas experiencias, le resultara mucho más traumático y realmente sintiera como si se le amputara una parte de su ser. Es posible. Lo cierto es que al menos, si era por ello, ya ha conseguido aprender controlar bastante bien la situación y dejar que trabajen. Pese a este autocontrol, siempre está un pelín nervioso y no demasiado convencido del todo. Él desea cortarse el pelo pero le da un poco de yu-yu. Está visto que el tiempo y el trabajo van dando poco a poco sus frutos y que nuestros niños maduran, cada uno a su forma y a su ritmo. Pero lo mejor de todo es que ir a la pelu ya no es una guerra ni un sufrimiento. Incluso los peques opinaron que eso de que les lavaran el pelo con el reposa cabezas y el agua fresquita era algo interesante, recomendable y altamente gratificante. No son tontos, no.IMG_3726

La segunda oportunidad

26 Jun

Cuando yo era niña, cuando aún no pensaba ni en sacarme el carnet de conducir, los coches  no llevaban cinturones de seguridad y los niños iban sueltos por detrás o sobre los mayores delante porque todo eso no estaba reglamentado. Había un programa en la tele que hacían los fines de semana y que me encantaba, no sé muy bien porque, no me lo solía perder. Lo realizaba una tele que evidentemente no era la española, se llamaba La Segunda Oportunidad.

El programa empezaba con una voz en of que si no recuerdo mal decía “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra” Mientras decía esto se veía un coche con una familia dentro circulando por un paisaje de esos casi idílico de montaña. Entonces el conductor tenía un despiste con los peques de atrás que discutían y el coche se pegaba un choque frontal con un pedazo pedrusco que había caído en medio de la calzada y accidente a lo bestia al canto. Entonces seguía la voz “pero en ciertas ocasiones, que bueno sería contar con una segunda oportunidad” La escena volvía marcha atrás, los trozos del coche volvían a su lugar, los ocupantes también, el pedrusco que había caído volvía a la ladera de la montaña, así hasta llegar al principio. Entonces, el padre ponía rápidamente orden dentro del coche y cuando llegan a la zona de la piedra al estar más pendiente de la carretera que no del alboroto de los peques detrás, esquiva la roca y seguían tranquilamente. A continuación venía la musiquita de la sintonía, que aún me acuerdo de ella, pero lo del nanananaaaa creo que os puede decir poco.

El programa intentaba, en una época donde como os he dicho las medidas de seguridad que hay hoy, o no existían o no eran obligatorias, mentalizar a los conductores del riesgo de  una conducción sin prestar atención. Al mismo tiempo con muñecos de pruebas recreaban accidentes para concienciarte de las consecuencias y dar a conocer los avances en los cinturones de seguridad y las medidas que se estudiaban y perfeccionaban para la seguridad en el volante.

Muchas veces he pensado en ese programa y en lo cierto de las frases iniciales, “que bueno sería a veces contar con una segunda oportunidad”

Si nos paramos a pensar seguramente encontraremos en nuestra vida muchas segundas oportunidades que nos hemos dado o hemos dado a personas o a objetos. Empezaremos por un ejemplo sencillón. Hace unos cuantos años, al final del verano me encontré en la calle abandonada una maceta con una planta muy bonita. La pobre estaba casi seca, la tierra había incluso encogido. Supongo que alguien se fue de vacaciones y al volver se encontró con el panorama y lo bajó a la calle para que lo recogieran los de la basura. Yo no suelo recoger cosas de los contenedores, pero ese día hice una excepción porque la plantita me dio mucha pena y lo único que tenía era que necesitaba agua. Debían haberla comprado poco antes del verano porque en el tiesto aún había pegada la etiqueta con el nombre, el precio y todo. En casa no tenía sitio para una planta como esa, pero yo tenía acceso a una terracita y aunque parezca surrealista, a través de la ventana del baño la podía regar con el rociador de la ducha. Le puse un plato de plástico que tenía vacío, la regué bien y allí la tuve durante años. Tengo que decir que esta planta, una dracacea marginata, ha sido una superviviente. Lucho por sobrevivir, subsistió a vientos huracanados, a una lámina de uralita de la finca de enfrente que se estrelló a su lado, a los cálidos veranos y los fríos (porque estaba en un sitio superfrío) inviernos. Con el cambio de casa me la traje y en el coche se me rompieron casi todas las yemas, yo pensé que me la había cargado y dejaría de crecer, pero no fue así. Ahora la estoy mirando y no tengo muy claro si tendré que hacer un agujero en el techo para que siga creciendo. Supongo que si quienes la bajaron a la calle la vieran pensarían que no era la misma plantita seca con la que me encontré.

Pero no sólo damos una segunda oportunidad a una planta o a un mueble viejo que podamos restaurar, ahora que esto se ha puesto tanto de moda. Las personas también podemos darnos una segunda oportunidad. En mi caso cuando me separé fue una forma de darnos otra oportunidad a Terremoto y a mí, ya que el matrimonio no funcionaba hacía tiempo. Creía que mi vida se reduciría a cuidar de Terremoto y tener algo de vida social los fines de semana que no lo tuviera. Ante mi sorpresa apareció mi chico en nuestra vida y él pensó que nosotros valíamos mucho la pena. Cuando empezamos a salir lo veía muy complicado ya que yo vivía en Mallorca y él en Cataluña y alguna vez pensé si estábamos haciéndolo bien. Entonces pensé que podía seguir dando una oportunidad a él y a mí. Estoy muy contenta de haberlo hecho y que él también lo hiciera. Mi vida ha tenido una segunda oportunidad. Pero también el papá de Terremoto, mi ex, ha tenido una segunda oportunidad en nuestra peculiar familia. El que un matrimonio no funcione no quiere decir siempre que los componentes sean unos malos malosos perversos de película, simplemente, que como amigos pueden llevarse bien, pero como pareja son incompatibles. Costó su tiempo y ya os lo conté en su momento, pero también mi ex ha tenido una segunda oportunidad con nosotros.

Puede que la segunda oportunidad afrontada con más temor fuera el buscar un hermanito a Terremoto. También os lo conté, al principio la cosa no nos fue bien, en nueve meses tres abortos. Mi pareja había desistido pero le pedí un tiempo de descanso y una nueva oportunidad, la última. Ahora mismo estoy hablando con la consecuencia de esa segunda (en nuestro caso cuarta) oportunidad, Tsunami.

Pero tal vez la segunda oportunidad más dura de todas ha sido mi faceta como madre y los problemas de Terremoto. También os he hablado muchas veces de ello, ha sido un camino muy duro, muy complicado, en ocasiones estábamos muy perdidos, incluso hundidos por no decir vencidos. Pero poco a poco fuimos dándole segundas oportunidades a Terremoto y a nosotros. El saber encauzarnos a nosotros y luego a él. Conseguir encontrar personal competente que nos ayudó mucho. Tomar la decisión de sacarlo de un cole normal normalizado por culpa de la inoperancia y falta de profesionalidad por parte de la mayor parte del centro fue una decisión peliaguda. Si metía a mi hijo en un cole especial le estigmatizaría para el resto de su vida, tanto a nivel laboral como a nivel social en el futuro. No nos engañemos cuando uno ha estudiado en según qué sitios nunca es la persona adecuada para ser amigo o algo más con tus hijos e hijas, en cambio el estar estudiando en un cole normal aunque se tenga una adaptación curricular es otra cosa. Pero Terremoto se merecía una segunda oportunidad y además una de buena, necesitaba personal formado como toca, con unas ratios que le pudieran dedicar su tiempo, donde él fuera un alumno no el rarito que retrasaba a la clase y por culpa de tu hijo al mío no le dan las cosas que toca con todo el tiempo que toca. Así que lo valoramos, hicimos de tripas corazón y nos lanzamos al cambio de cole.

Cuando ha pasado un tiempo suficientemente grande en comparación con el objetivo buscado, es cuando vemos los resultados de esa segunda oportunidad. En el primer caso, una hermosa planta. En el segundo, una nueva vida. En el tercero una relación fabulosa del padre de Terremoto  con todos nosotros. En el cuarto un pequeñajo encantador y fabuloso nene llamado Tsunami. Y finalmente pero no menos importante, este curso empezamos a ver los resultados de la segunda oportunidad de Terremoto. Está empezando a aprender palabras y operaciones aritméticas, se interesa por un montón de cosas. Este lunes fui a buscar sus notas y por primera vez en toda su vida su boletín adaptado de “notas” estaba lleno de comentarios positivos y lleno de A, sólo hay A y eso es una buena nota según me enteré. Terremoto está súper contento, no me extraña y nosotros también nos sentimos muy orgullosos del enorme esfuerzo que está haciendo. Cuando salí de la reunión con la profe fui a buscar el justificante en secretaría para presentarlo al trabajo. Me puse a llorar como una tonta. Recuerdo que la primera vez que vi un boletín de notas de Tsunami en el que todo estaba correcto y bien también me puse a llorar porque yo no estaba acostumbrada a ver esas cosas con mi hijo, los de Terremoto eran devastadores.

Pero hay una cosa. Las segundas oportunidades se consiguen cuando uno toma la decisión de hacer algo. No hemos de esperar a que todo nos sonría sin nosotros poner nada de nuestra parte, hemos de arriesgarnos. Vamos, que si uno no juega a la primitiva no te tocará, pero si en vez de jugar y que no te toque nunca se ahorra eso se puede acumular en forma de una buena hucha y después usarla. Las segundas oportunidades cuestan, hay que arriesgarse y sudarlas. Normalmente estas una temporada para poder apreciar los resultados, pasarás por muchos baches y dificultades, pero la recompensa final, si se consigue, puede ser fabulosa.

Es posible que el hombre sea el único ser que tropieza dos veces en la misma piedra, pero en ocasiones, que bueno sería que nos propusiéramos más a menudo conseguir tener una segunda oportunidad.

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Excursiones culturales de este invierno: El Palau del Consell y el Palau de l’Almudaina.

12 Jun

Os he contado muchas veces que durante este invierno hemos hecho bastantes excursiones por el bosque. Además de estas excursiones campestres también hemos tenido otras de tipo más cultural y de las que por un motivo u otro no había podido comentaros aún. Así que como bien dice el refranero, más vale tarde que nunca, aprovecharé ahora para ir poco a poco comentando algunas de ellas y de esta forma os voy a presentar un poquito algunas historias y rincones de esta islita mediterránea que tanto quiero. Estas visitas siempre han tenido lugar bien aprovechando algunos actos de puertas abiertas por motivos de fiestas locales, o bien al apuntarnos a un grupo al que va uno de mis clientes de la biblioteca y que una vez al mes suelen salir a algún sitio de interés. Los fijos a estas salidas hemos sido nosotros dos y Tsunami. Terremoto ha venido dependiendo si ese fin de semana tenía estancia con su padre o no.

La primera salida que os voy a comentar y que iré contando cronológicamente, se hizo a principios de marzo. El 1 de marzo se inventaron que era el día de las Islas Baleares. Digo que se inventaron porque hace unos cuantos años (1997), el Consell Insular de Mallorca (Diputación en el territorio peninsular y cabildo en las Canarias) se sacó de la manga que el 12 de septiembre tenía que ser la Diada de Mallorca. El motivo de esta fecha es doble, por una parte el 12 de septiembre de 1229 Jaime I desembarcó en Santa Ponça iniciando la reconquista del que sería posterior Reino de Mallorca a la Taifa de Denia. Coincidiendo con ésta está la que el Consell considera oficial para proclamar tal día, ya que el 12 de septiembre del año 1276, Jaime II de Mallorca juró la Carta de Franquícias y Privilegios del Reino de Mallorca. Este documento es un conjunto de derechos y ventajas que configurarían la normativa legal del Reino Privativo de Mallorca. Las franquicias son excepciones en el cumplimiento de alguna norma o costumbre, normalmente de uso en el resto de la corona catalanoaragonesa. Los privilegios eran derechos que se concedían en exclusiva a un territorio. La primera carta de Franquicias de Mallorca fue justo después de su conquista. Recordemos que la conquista tuvo lugar el 31 de diciembre de 1229 (como les decía a mis alumnos en unas prácticas que hice hace años, entraron a toda leche para ir a tomar las uvas a la plaza de Cort, equivalente mallorquín de la Puerta del Sol) y la primera carta de franquicias fue firmada en 1230 para  incentivar a la población catalana a venir a repoblar los nuevos territorios conquistados. Jaime II fue el hijo y sucesor de la corona del llamado Reino Privativo de Mallorca y que comprendía los territorios insulares de Mallorca, Ibiza y Formentera, los condados de Rosellón y Cerdaña, el señorío de Montpellier, la baronía de Omeladès y el vizcondado de Carladès. Menorca, aún habitada por los musulmanes, le rendía vasallaje. Principalmente fue un gran jurista, organizó las instituciones medievales y reformó las franquicias, asegurando a los mallorquines un conjunto de derechos y libertades que les permitía vivir libres de muchas cargas que el régimen feudal tenía en esos momentos vigentes en muchos lugares de Europa.

Pues bien, después de este peñazo de historia insular (por algo he denominado al post excursiones culturales, jeje) os recuerdo que toda esta panzada de historia a venido por el comentario de que el Consell Insular había creado este día como la Diada de Mallorca. Pero esta fiesta aunque se realizaban diversos actos lúdicos para celebrarla, siempre ha sido oficialmente día laborable en Mallorca. Por su parte, un poco después (2007), el Govern Balear (gobierno autonómico de Baleares) estaba en manos de otro grupo político distinto al del Consell, así que para chincharse mutuamente y puesto que el Govern si que podía imponer su elección como día festivo en el calendario laboral de las Baleares, se sacó también de la manga que el 1 de marzo sería la Diada de las Islas Baleares. Esta nueva fiesta que tampoco ha tenido nunca una raigambre tradicional ni cultural en nuestras islitas se debe a que el 1 de marzo de 1983 se publicó en el BOE (Boletín Oficial del Estado) el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Balear y también, ¡oh casualidades de la vida!, coincide con la publicación del nuevo Estatuto de Autonomía de 2007. Al principio esta fiesta no fue oficial, pero como he dicho, desde el 2007 ha pasado a engrosar parte de nuestro calendario festivo, sustituyendo creo recordar a la fiesta de San Jaime que ha pasado a ser día laborable salvo en algunos pueblos que tienen a este santo como patrón.

Una vez puestos en antecedentes de donde sale esta fiesta, os comento que la mejor parte de este embolado político que hubo en su momento la gozan los coles. El 28 de febrero es la fiesta unificada de no sé que de los colegios (en mi época esto no existía, me es nuevo) y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, les viene de perlas que se junte con el 1 de marzo. Para acabar de rematarlo, generalmente se suelen coger uno de esos dos días de libre elección que los coles que pueden coger al año el día que se les antoje para hacerse un acueducto. Este año, nos coincidió con un fin de semana al lado. El problema nos vino en casa cuando el cole de Tsunami se pilló el miércoles como día de libre elección, el jueves era el día ese de los coles unificados, el viernes la diada, luego el sábado, el domingo y el lunes fue el día que se pidió el cole de Terremoto. Uhhhffff…. aún me marea sólo en pensar las cábalas que nos tenemos que montar los papis en ocasiones, sobre todo como nuestro caso en el que los peques no van a un mismo centro.

Pero bueno, me estoy desviando muchísimo del tema de hoy. Creo recordar que fue ese sábado que una serie de instituciones tuvieron día de puertas abiertas y en casa decidimos aprovechar la situación para culturizar un poco a nuestras fierecillas que no todo en la vida son caminos de montaña, pinos y matojos, que también existen edificios, cuadros, esculturas y rinconcitos con su legado histórico debajo del brazo que no está mal ir conociendo. Se abrieron las puertas de cuatro instituciones, una de ellas nunca he podido visitarla porque lo hace en muy contadas ocasiones en horarios no de los más asequibles a todos y es la más selectiva y controladora de todas, me refiero a la sede del Parlament Balear, antigua sede de uno de los clubes privados de la pijería mallorquina del XIX conocido con el nombre de Círculo Mallorquín. Otro de los edificios era el Consolat de la Mar, antiguo edificio que actualmente alberga las dependencias presidenciales del Govern Balear, muy pequeñito, se usa sólo para actos concretos y que en otras ocasiones hemos visitado por estas fechas. Las dos instituciones que nos quedaban fueron las que pudimos ir pues sus horarios eran los que más se adecuaban a los nuestros, pues el domingo teníamos otras cosas concertadas.

La primera parada fue el Palau del Consell (Diputación), situado en el número 1 de la calle Palau Reial, justo al lado del Ayuntamiento de Palma. Es quizás una de las zonas de la ciudad más visitada por los turistas y no tan turistas. Esta calle es la que desemboca a los pies de la Catedral y justo delante de esta se encuentra el segundo edificio que visitamos, el Palacio de la Almudaina, antigua residencia de los walies musulmanes de Mallorca y luego de los Reyes privativos de Mallorca. Actualmente forma parte de los Reales Sitios que gestiona el Patrimonio Nacional y se supone que es el alojamiento oficial de la Casa Real española en sus visitas a Mallorca, aunque allí sólo se celebran actos protocolarios ya que como residencia habitual de verano van al llamado Palacio de Marivent que el ayuntamiento les cedió para su uso en la isla.

El Palau del Consell o Palau Reial, es un edificio neogótico realizado en el siglo XIX por el arquitecto Joaquín Pavía. Se asienta sobre el solar de la que fue la antigua carcel del Ayuntamiento, conservandose sólamente de esa época un pozo que hay en el patio interior. Destaca por su fachada labrada y de apariencia defensiva con sus torreones almenados y las impresionantes gárgolas que la coronan. Una funcionaria, creo recordar que del departamento de protocolo nos fue narrando la historia del edificio y contando las diferentes anécdotas y avatares del mismo mientras nos paseaba por la escalera de honor y por las principales dependencias de la planta noble. Lo más sorprendente de toda la decoración fue sin duda toda la parte de labrado tanto en piedra como en madera. La estructura del edificio está realizada en una piedra caliza típica de la isla, el marés o  comúnmente denominada piedra de Santanyí. Destacan los relieves y esculturas de la fachada, la escalera principal y muchos detalles del edificio así como la zona de la terraza superior que remata el edificio. Los labrados no se reducen sólo a la piedra, también hay gran cantidad de trabajo de ebanistería en las sillas situadas en la planta noble y en la sala de plenos, con animales antropomorfos, escudos y personajes populares. La primera planta está además adornadas con cuadros de gran formato obra de los principales pintores mallorquines del XIX. Asimismo destacan las cristaleras emplomadas tanto de la escalera principal como del salón de plenos, ambas basadas en los bocetos del pintor mallorquín Fausto Morell. Las primeras representan una alegoría a las tres islas que conforman el archipiélago balear, situando de izquierda a derecha Menorca, Mallorca e Ibiza. Las cristaleras de la sala de plenos representan diversas escenas del desembarco de las tropas de Jaime I en Santa Ponça, la conquista de la Madina Mayurqa y finalmente la rendición y entrega de las llaves del gobernador Abú Yahya al rey aragonés. Mención aparte y que llamó mucho la atención de los pequeños son los cuatro gegants (gigantes) que custodian la escalera principal formados por tres reyes y una reina, Jaime II, el rey Sancho, Jaime III y Esclaramunda de Foix.

Artesonados de los techos del Palau del Consell

Chimenea y sillas en el despacho de la presidenta del Consell

Gargolita en el Salón de Plenos

Entrega de las Franquesas y Privilegis por Jaime II

Vidriera representando la entrada del rey Jaime I en Mallorca

Gargolas y torreones en la azotea del Palau del Consell

 

Decoración floral y dragón en la escalera principal

Vidriera alegórica de las tres islas

A los peques les gusto mucho su visita al Consell, sobre todo ver todos los dibujos escultóricos que os he comentado. En la escalera principal se entretuvieron un ratito viendo un pequeño grupo casi escondido que representaba una rata que intenta comerse un caracol, fue divertido buscarlo.

Rata y caracol en la escalera.

Gegants de Jaume II y Jaume III

Gegants de Sanç I y Esclarmunda de Foix

Salieron todos emocionados y fuimos caminando junto a un montón de turistas y calesas de caballos hasta la parte del mar. Allí hicimos una pequeña cola para entrar en la Almudaina, que pese a tener la entrada libre tenías que hacer la consiguiente cola para recoger le entrada, aunque ese día no se abonara su importe. Aquí no había ningún tipo de visita guiada, si la querías iba aparte y con los horarios e idiomas preestablecidos, así que con el folleto que nos dieron y los conocimientos que poseemos fuimos visitando las estancias y respondiendo a los comentarios de los peques, sobre todo de Tsunami que con la curiosidad que tiene a esta edad era un continuo preguntar para que era eso o para que servia. Lo entretuvimos a base de que buscara objetos o contara cuantos había de cada uno. A Terremoto también le gustó pero lo encontró algo más aburrido y cansado, así que le prometimos que cuando se acabara la visita iríamos a comer unos spaguetis al italiano que a él le gusta.

El Palau de l’Almudaina se construyó sobre los terrenos que antiguamente ocupó un  castro romano y que a su vez ocupó antes un asentamiento talayótico. En el S. X  la isla de Mallorca cae bajo la dominación musulmana iniciándose uno de los periodos mas florecientes de las Islas Baleares y también de los menos estudiados (os paso un enlace a un artículo de una web que considero muy bien explicado y documentado sobre lo que serían los años de dominio islámico en el territorio balear y su pérdida, el motivo es que normalmente no se encuentra tanta información de estos momentos como de los posteriores bajo el poder cristiano). El 1281 se inician las obras de construcción del Alcázar musulmán, “Zuda” o Almudaina, donde se establece la residencia de los walies o gobernadores de la isla. Como os he comentado anteriormente cuando os hablaba de la Diada de Mallorca y habéis podido leer en el enlace anterior,  en el 1229 Jaime I de Aragón (el rei en Jaume o en Jaume el Conqueridor) reconquista Mallorca, y a partir de este momento se inicia la dominación cristiana y la posterior y corta dinastía de los Reyes de Mallorca. La Sede de la Corona se establece en la Almudaina. Jaime II, como también os he contado, fue quien condujo el reino a la prosperidad su reinado fue el más pacífico y fructífero de todos. Fue este rey quien transformó el Alcázar almorávide en Palacio Cristiano dándole la forma actual, aunque conservando las estructuras fundamentales del alcázar musulmán. Lo amplió y lo adaptó iniciando las obras el 1309, según el estilo gótico imperante en la época y a imitación del Palacio Real de Perpiñán. Las obras prosiguieron hasta 1343 y prácticamente todos los reyes de Mallorca realizaron alguna modificación. En La Almudaina tuvieron sucesivamente su corte los monarcas del reino de Mallorca, los de Aragón a partir de 1349 con la incorporación del reino a la corona de Aragón por parte de Pedro IV y posteriormente pasaría a los de España tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Fue sucesivamente ocupado por Gobernadores de la Isla, Virreyes y Capitanes Generales. Felipe II destinó el “Tinell” a Real Audiencia e instaló en el resto del edificio la Capitanía General de las Islas. En la actualidad es la residencia oficial de los SSMM los Reyes durante su estancia en las Islas. Desde 1963 el Palacio de la Almudaina ha sido objeto de importantes y continuas restauraciones llevadas a cabo por el Patrimonio Nacional.

La estructura actual de La Almudaina corresponde a la construida en el siglo XIV con sus diferentes espacios. La edificación está formada por un torreón rectangular. Aparecen dos núcleos perfectamente diferenciados: El Palacio del Rey, la Capilla del Rey o Capilla de Santa Ana, el Huerto del Rey, los baños árabes, el Patio de Armas. Por otra parte está el Palacio de la Reina, la Capilla de la Reina o Capilla de San Jaime, el Huerto de la Reina, los baños árabes de la Reina, el patio de la Reina. Destaca también El Arco del Mar, actualmente forma parte del llamado Hort del Rei y bajo cuyo arco entraban los barcos en el antiguo puerto medieval y rodeando la edificación una muralla protegida por 14 torres. En la actualidad este arco forma parte de un rincón junto a un estanque donde siempre hay un grupo de patos o bien una pareja de cisnes negros o blancos.

Su decoración presenta dos ambientes, en la planta baja se recrea el estilo medieval con obras del siglo XV al XX, destaca la colección de tapices flamencos. La planta superior construida durante el siglo XVI por orden de Carlos I de España, también conocido como el emperador Carlos V de Alemania, se utilizaba para la celebración de actos oficiales de la Familia Real, está decorada con objetos y mobiliario procedentes de otros Reales Sitios de los siglos XVII, XVIII y XIX.

Artesonado de l’Almudaina

Vista del Arco del Mar

Escudo real en uno de los patios de la Almudaina

La planta superior desde el patio del Rey

La Seu vista desde el interior de la Almudaina

Entrada a la capilla de Santa Ana

Interior de la capilla de Santa Ana

Fuente en el patio del Rey

Bueno, espero que después de esta dosis de cultura balear estéis dispuestos a leer otro día otra entradita que dedicaré a las siguientes excursiones. Prometo que no serán tan mazacotes ni tan densas, pero es que esta bien merecía ir acompañada de una (aunque no lo creáis) pequeña y condensada explicación histórica. Espero que os haya gustado, seguiremos con los jardines de Natzaret y el barrio de El Terreno en la próxima excursión que ya os contaré más adelante, cuando nos hayamos desintoxicado de tanto edificio y tanta Edad Media.

Vista desde la calle de una de las gargolas del Consell

 

Vista general del Palau del Consell

Una salida del APA de Terremoto, si tú me dices ven y las pequeñas cosas.

2 Jun

Hace unos días tuvimos una actividad lúdica propuesta por el APA del cole de Terremoto. Por si hay alguien novel por este blog os diré que mi nene va a un colegio de niños especiales. Normalmente en nuestro mundo, estos chicos y estas personas en sí – porque tarde o temprano crecen y dejan de ser niños – están algo apartados, en ocasiones escondidos. Es como si se camuflaran o pasaran desapercibidos. Como mucho vemos alguno por la calle y pensamos “pobrecitos” o bien “pobres padres”. Terremoto no tiene ningún rasgo físico que le estigmatice, su problema es más bien de asimilación y comprensión de las normas sociales y del aprendizaje, pero en su caso no hay ningún aspecto físico que llame la atención, no tiene ningún retraso mental  y se desplaza sin necesidad de ningún aparato y puede comer perfectamente. Dentro del mundo de los ciegos, mi hijo es el tuerto, el privilegiado, es más, incluso podría ser el chico de las gafas gordas de concha negras, pero que ve perfectamente.

En este blog os he contado algunas excursiones y visitas que hemos hecho con los peques y podéis estar tranquilos que seguiremos comentándolas. Hoy os quiero comentar otro tipo de salida. Es esa actividad que difícilmente la gran mayoría de padres haremos y a la cual asistirán nuestros hijos. Es este post que algunos prefieren no leer y cerrar, no voy a ser desagradable y me encantaría que llegarais al final. No para fastidiar a nadie ni para dar pena, simplemente para que veáis una situación en la que se encuentran muchas familias y que tal vez desde la comprensión, la verdadera integración, esa que tendría que hacer la sociedad pero que pocas veces hace, sería más llevadera. Os voy a comentar unas cuantas pinceladas de una parte de nuestro mundo. Del mío como madre, del de mi pareja y mi ex y del de Tsunami como hermano que nos acompaña y que no ve nada raro cuando juega junto con estos niños. Pero sobre todo, es una parte muy importante del mundo de Terremoto, porque está en él cada día, de lunes a viernes durante ocho horas y media. No sé si será un mundo bonito, puede que para los que lo ven desde fuera no resulte bonito, pero tiene más ternura de la que muchos podrán experimentar en toda su vida. Lo que sí puedo aseguraros es que no es para nada un mundo fácil, ni para los niños ni para sus familias. Espero que si sois capaces de llegar al final nos podáis entender mejor.

Como os he dicho hace poco fuimos a una torrada en una granja que tiene el cole. Es un sitio bucólico de relax en medio del campo, con animalitos y mucho espacio para jugar y correr. Una pequeña piscina y una zona de huerta e invernadero. También tiene un horno de leña y una barbacoa de leña. Un gran edificio con zona de baños y una sala enorme a modo de comedor con una cocina. Lo cierto es que con el día tan estupendo que nos tocó no se necesitaba mucho más. En el horno, el tío de uno de los peques asó patatas y torró toda la carne en la parrilla, yo le eché una mano. Unas cuantas mamás se encargaron de ir colocando el resto. El aparcamiento de los coches estaba cerca de la entrada de la carretera y tenías que dar un pequeño paseíto hasta llegar a la casa. Tan sólo los coches que iban muy cargados podían entrar y luego salían al parking. Entre las actividades programadas hubo un taller de jardinería donde todos los nenes sin excepción se lo pasaron pipa haciéndonos macetitas de perejil que luego se regalaron. Un grupo de habaneras que nos amenizó los postres y una cuenta cuentos que nos hizo participar a todos haciendo las delicias de niños y no tan niños.

maig 229

Terremoto, como os conté hace unos días, presentó un postre en un concurso que hubo y se ganó su primera medalla culinaria. Luego cuando tocó la comparsa yo salí a bailar con el señor que había hecho la torrada y Tsunami se vino, nos pusimos a bailar los tres juntos con Tsunami en brazos. Las canciones estuvieron muy bien, algunas de esas de toda la vida que no se olvidan y otras más verbeneras. Entre las piezas interpretadas había una canción de Los Panchos muy conocida:

Si tú me dices ven

Estamos acostumbradas a nuestros hijos, ellos juegan y se divierten, ellos corren y saltan, pero hay otros niños. Niños como los que acudieron ese día que no pueden andar y van en silla de ruedas, que no pueden masticar o no saben tragar y tienen que comer siempre purés, que no pueden hablar y emiten extraños sonidos o gemidos. Son esos niños especiales que su nacimiento conlleva más lágrimas que alegrías, pero que con el tiempo son más queridos que muchos otros. Son esos niños que nos piden que nos acerquemos a ellos sin miedo. Son esos niños que nos dicen ven.

Si tu me dices ven, lo dejo todo
si tu me dices ven, será todo para ti
mis momentos más ocultos,
también te los daré,
mis secretos que son pocos,
serán tuyos también.

Cuando a uno le ha tocado tener a uno de esos niños como hijo conoce a muchas personas que nunca creería conocer, en sitios muy distintos, en las terapias, en actividades especiales, en el colegio. Una vez una mamá me contó que el ginecólogo les había ocultado lo que tenía su hijo hasta que sólo faltaba unas semanas para el parto porque él, el ginecólogo, era antiabortista y no quería que le pidieran que realizara un aborto terapéutico. El problema del niño era detectable con una simple ecografía y el médico lo ocultó. El padre casi mata al médico cuando salieron del quirófano. Su pequeño es más mayor que Terremoto y tiene la mentalidad y el comportamiento de un niño de dos años pero es más calmado, camina inestable tambaleándose y si te paras para hablar con alguien tienes que pararle porque él sigue hasta que alguien le vuelve a coger la mano y le paran. Les ha llevado tantísimo trabajo y quedaron tan traumatizados que jamás se atrevieron a tener más hijos. Otra amiga me contó que su hermana también había tenido un hijo especial y que a pesar de todo ella quería ser de nuevo madre, pero su marido se negó en redondo e incluso se operó para asegurarse de que no tendrían más descendencia. Son esas historias ocultas que muchas veces pasa por la cabeza de estos padres, ¿qué he hecho mal, en qué hemos fallado, qué ha ocurrido? En ocasiones son causas cromosomáticas, pero muchas veces no hay respuesta. No se sabe porque ocurre. Entonces vienen las sombras sobre todo a la hora de pensar en más hijos.

Cuando estábamos en esa actividad oí unas madres que hablaban entre sí y una de ellas había dicho que el miedo, la ansiedad y la angustia que había sentido durante todo su segundo embarazo por si le pasaba igual que al mayor era algo que ninguna embarazada podía imaginar ni en el peor de los embarazos. Yo la entendí porque a nosotros nos asaltaron las mismas dudas, pero en mi caso, la combinación genética era otra y lo que tiene Terremoto no es nada genético. La otra madre le decía que como el mayor había ido todo bien y la sorpresa se la encontraron tras el nacimiento de la pequeña su embarazo fue muy relajado y que no se podía comparar en nada a la angustia que la primera le describía. Entonces se juntaron a la conversación algunas madres más y comentaron el riesgo de que decidas volver a experimentar la maternidad y vuelva a repetirse la historia. Cuando Terremoto iba a terapia había una madre que llevaba sus dos hijos, los dos tenían lo mismo, le habían dicho al ir a buscar el segundo que no tenía porque pasar lo mismo, pero paso, y no se habían atrevido a tener más.

No hay nada seguro, pero cuando uno lo desea de verdad y oye esa voz que te pide ven, es capaz de lanzarse a los mayores riesgos por todo.

Si tu me dices ven, todo cambiará
si tu me dices ven, habrá felicidad,
si tu me dices ven, si tu me dices ven.

Cuando el primer momento ha pasado y hemos conseguido asimilar el duelo somos capaces de abrir los ojos y ver a este nuevo ser de otra forma distinta. Es una forma muy especial en que sólo lo verán sus padres y sus seres más queridos. Es aquel momento en que todo padre cuando su hijo recién nacido le coge con su mano fuertemente el dedo se siente indefenso y ya nos tiene atrapado de por vida.

Recuerdo que en la excursión había uno de esos pequeños cuyo cuerpo está medio contorsionado tambaleándose al andar y que muchas veces babea y tienes que ir con cuidado. Hubo un momento que uno de los asistentes le pidió a un señor más mayor que quien era él. Me llamó mucho la atención como le respondió. Este señor todo orgulloso, bien contento, sacando pecho y de forma enérgica contestó con un brillo en los ojos y una sonrisa en los labios “yo soy el abuelo de P”. Entonces, P. que estaba un poco más allá al oír su nombre y la voz del abuelo se giró lentamente, le miro y realizó una especie de mueca lo más parecido a una sonrisa para su orgulloso abuelo.

Por la tarde, mientras estábamos disfrutando de la cuentacuentos, me fijé en una pareja de hermanos, eran los peques de quienes había hablado por la mañana la mamá que dijo que su segundo embarazo fue muy tranquilo porque el problema les vino con la pequeña. Yo siempre he visto a esta nena sentada en las sillas de paseo adaptadas que tienen. Va vestida muy juvenil y alegre con lacitos y orquillas con muñequitos o florecitas en el pelo, como cualquier pequeña entre los cinco o seis años. Esa tarde, mientras estábamos al sol sentados en el suelo fue la primera vez que la vi moverse sin estar en su silla. Como muchos de ellos se tambaleaba y su hermano le extendió la mano para que se la cogiera. Luego la sentó sobre sus piernas que tenía cruzadas, la abrazó por la cintura y estuvo así con ella cuidándola durante todo el tiempo. En un momento dado uno de los gestos de la cuentacuentos la asustó y lloró un poco, pero allí estaba su hermano mayor para tranquilizarla, acariciar su adornado pelo negro y hacerla participar de nuevo como los demás.

No detengas el momento por las indecisiones,
para unir alma con alma, corazón con corazón,
reír contigo ante cualquier dolor,
llorar contigo, llorar contigo,
será mi salvación.

Si cuando los padres con niños pequeños salimos a algún sitio llevamos el coche repleto de cosas, cochecito, peluches, ropita de recambio… con estos niños la situación es muy parecida, sólo que su cochecito, su ropa y sus baberos son de mayor tamaño. También es normal que cuando los padres con niños pequeños van a algún sitio estén pendientes de sus nenes y que no se puedan caer o hacer daño. En el caso de estos padres tienen que ir con cuidado que no se puedan dañar sin necesidad de haber caído. Son situaciones a las que cuesta adaptarse, por mucho que sean situaciones similares, emocionalmente no tiene nada que ver. Tú sabes que tus hijos van a crecer y eso no es más que una etapa a lo sumo de unos cuantos años. En nuestro caso esta situación es para siempre y con los años en lugar de mejorar puede deteriorarse aún más. Muchos padres somos los que en diferentes medidas tenemos nuestras tiritas que nos ayudan a curar nuestro corazón. También muchos nos intentamos mantener siempre firmes, pero de vez en cuando las tiritas de nuestro corazón se despegan y las lágrimas son nuestra única medicina.

Estábamos sentados junto a las flores, cerca de la casa, entonces entró un gran coche, uno de esos monovolúmenes enormes. Pensé en lo que debían llevar para entrar con un coche tan grande hasta al lado de la puerta. Entonces bajó una mamá, abrió la puerta de detrás y como en las ambulancias del centro de día para mayores que hay cerca del trabajo, pero en versión algo más reducida, bajo una rampa con un mando y luego bajó un peque que iba en una silla. Me llamó la atención porque normalmente en el cole cuando van los papas, tienen que coger a los peques en brazos y entrarlos dentro del coche y luego doblan la silla y la ponen en el maletero. Ver esa sofisticación era una novedad para mí. Entonces una chica que había cerca de mí y que era una monitora, comentó “este niño tiene mucha suerte, hay muy poco padres que se puedan permitir un coche así de preparado que los pueda llevar tan cómodamente a todos sitios”

Ese día había muchos pequeños con dificultades de psicomotricidad  aunque no todos iban en silla. Uno de esos peques iba de la mano de un papá. El nene que era más mayor que Terremoto, iba girando sobre sí mismo, en ocasiones tienden a caminar en círculo. Me fijé en que era de esos nenes que suele poner la mano girada hacia adentro, como si se quisieran tocar el interior de los brazos con los dedos. Mientras estaba girando se había acercado una mano a la boca y se estaba mordiendo. El papá no se había dado cuenta y le dije que el peque se autolesionaba, que se mordía la mano. Me contestó que era habitual que lo hiciera e intento ir quitándosela de la boca y que siguiera caminando.

Pero si tú me dices ven, lo dejo todo,
que no se te haga tarde
y te encuentres en la calle
perdida, sin rumbo y en el lodo
si tu me dices ven, lo dejo todo

Cuando llegamos nos recibió una de las mamás del APA, había preparado una sorpresa para todas las mamis. Llevaba una bolsa de papel y dentro un montón de broches en forma de tulipanes. Había tulipanes de todos los colores. Me dijo que eligiera el que más me gustara. El que me gustaba más era uno malva, pero sabía que Tsunami se interesaría por ello y su color favorito es el azul oscuro y ese fue el color que elegí.

Esta mamá es muy buena haciendo este tipo de manualidades. Mientras me ponía el broche le pregunté cómo era que tenía tiempo para tantas cosas.

Ella me contestó que no tiene demasiado tiempo libre y que algunas veces se lo tiene que quitar de cosas realmente importantes como su nene, pero que había pensado que sería un detalle y que además, todas las mamás que estaríamos ese día allí nos merecíamos una flor y mucho más.

Este post de hoy va dedicado a todos los peques y sus familiares que van a estas excursiones o finales de curso tan poco frecuentados. A todas las madres y padres coraje que cada día luchan por los derechos de sus hijos. A los hermanos que cuidan de sus hermanos. Pero sobre todo va dedicado a todos esos héroes, nuestros hijos especiales, que nos enseñan que pese a lo dura que es la vida ellos harán todo lo posible para disfrutarla y sonreírnos.

 Por eso, si tú me dices ven… lo dejo todo

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El postre que se inventó Terremoto para un concurso de postres y aprovechado para el segundo reto de “El ingrediente secreto de Ira”

28 May

Los asiduos al blog ya sabéis que Terremoto tiene una veta cocinera con solera que se le despertó allá por los cinco añitos o puede que antes. A esta edad mi niño ya se ponía sobre una silla para pasar los trozos de pollo por la galleta picada  y huevo. En Mallorca se usa un tipo de galleta en lugar de pan rallado. Nosotros se los poníamos en la sartén porque demasiado peligro ya tenía lo de estar sobre la silla al lado de los fogones. Algunas veces se ha inventado recetas y reconozco que unas cuantas han estado muy buenas. Terremoto es más de cocinar salado. Pero cuando nos enteramos que en una torrada-excursión del APA de su cole organizaban un concurso de postres, no le faltó tiempo para decir que pensaba presentar uno y ponerse a pensar en ello. Estuvo varios días en plan mono-tema con lo del concurso. Al final decidió un postre dulce pero sano. Conseguí que me lo contara, porque siempre está con un halo de misterio misterioso y luego va y me pilla sin ingredientes justo cuando acaban de cerrar el súper y no vuelven a abrirlo hasta el lunes. Hicimos una primera prueba y no estuvo mal pero teníamos que perfeccionarlo un poco,  así que seguimos pensando. Le comenté algunas sugerencias y le gustaron. Lo intentamos por segunda vez con alguna de las modificaciones y cha-chán, postre buenísimo y aceptado por el autor.  El día antes del concurso dormía en casa de su padre, así que se llevó los ingredientes para hacerlo por la tarde.

Mi ex siguió las instrucciones al pie de la letra. “Terremoto sabe hacerlo así que tú sácale un vaso y déjale hacer, ¿de acuerdo?” y claro, sin interferencias la receta fue rápida de montar. Según me contó mi ex a las seis de la mañana del sábado ya estaba vestido y pidiendo cuando era el concurso. Obvio decir que primero se tenía que ir al lugar señalado, hacer fuego, hacer brasas, hacer una torrada, comer y luego venían los postres. También obvio decir que no llegó tarde, fue el primero en presentarlos.

Se presentaron unos cuantos postres, pero todos hechos por mamás. El único niño que se atrevió con el reto culinario para la categoría de alumnos fue nuestro Terremoto.  Se llevó una medalla de oro de la que se siente muy orgulloso y ha puesto con sus medallas de deporte.  Tengo que decir que además de pasión de madre, el postre en sí es sencillo y sabroso. Terremoto se encargó de que casi todos lo degustaran, hasta que una de las monitoras lo probó, y sólo lo devolvió cuando el vaso estaba completamente rebañado y limpito, le encantó.

Cuando al volver de la torrada-excursión abrí el ordenata y mire que ingrediente había en el reto de Ira, me quedé alucinada pensando en que eso debía ser telepatía. Le leí a mi pareja de que iba el segundo reto, un postre que se sirviera en vaso. Nos miramos los dos y dijimos al unísono “El postre de Terremoto”.

Así que os presento el sencillo y delicioso postre que Terremoto se inventó hace poco para su primer concurso de cocina.

Ingredientes:

Galletas tipo digestive (la primera vez lo intentamos con las tipo María, pero pierde mucho, mejor estas)

Plátano más o menos maduro (uno por cada vaso que hagamos)

Fresas (entre cuatro y seis por vaso)

Chocolate de postres (nosotros usamos el Nestlé, que se puede separar en barrita, está delicioso y es fácil de separar y dosificar)

Una cucharada de agua

Una o dos cucharadas de leche

Nata para montar con un 35.1 de materia grasa como mínimo

Azúcar o edulcorante líquido.

Un vaso para su montaje.

Elaboración.

Es muy sencillo. En un vaso poner en el fondo unas cuantas galletas digestive rotas, no machacadas. Encima pondremos un plátano cortado a rodajas.

Lavamos las fresas sin cortar el rabo, quitarlo después de lavar. Se cortan en cuartos. Se ponen unos cuantos cuartos sobre los plátanos, aproximadamente unas cuatro o seis fresas, depende del tamaño del vaso y de lo que nos haya ocupado lo anterior. Si las fresas están un poco ácidas se puede poner una pizca de azúcar o unas gotitas de edulcorante líquido si se quiere controlar el aporte de azúcar del postre.

Se cogen dos trozos del chocolate para postres Nestlé y se trocean en un bol. No es necesario hacer trozos muy grandes, con que hagamos tres trozos por barrita ya vale. Añadimos una cucharada de agua y ponemos un minuto en el microondas. Sacamos del microondas y removemos con una cuchara. No tardará en espesar pero si seguimos removiendo tomará un brillo especial. Entonces le añadimos un pequeño chorrito de leche, muy poco. Volvemos a remover y que ligue bien. De esta forma ablandamos el chocolate y no hemos de recurrir a ningún tipo de mantequilla para ello.  Con una cuchara ponemos chocolate encima de las frutas.

Para finalizar se coge la nata, se pone un poco en un vaso de batidora y con las varillas se va batiendo. No es necesario añadir azúcar. Una vez montada se añade sobre el chocolate.

Se ponen los vasos en la nevera y se dejan unas cuantas horas o mejor de un día para otro. Antes de servir se adorna con unas cuantas perlitas de chocolate.

Para el concurso nos llevamos un spray de nata y las pepitas para facilitar el traslado y que no se nos fundiera la nata durante el camino y se pusiera malo. Además de cuidar la estética no era cuestión de causar una diarrea galopante por nata en mal estado a todos. Usando spray de nata también queda muy bien, pero gana si se hace con la nata y se pone en la nevera. Cuando se saca se ha endurecido un poco y las texturas cuando hundes hasta el fondo del vaso la cuchara y luego subes un poco de cada ingrediente es muchísimo mejor.

Espero que esta primera receta de mi nene os guste casi tanto como le gustó a la monitora. Además, como veis, es apta para elaborar con niños, mejor que por padres, hasta el próximo reto i bon profit.

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