Algunas divagaciones sobre ordenar la casa: papeles, facturas, publicidad…

5 Mar

Son varios los blogs de esta querida blogoesfera en los que se comenta como se las apaña uno para organizar su casa en el menor tiempo posible. Conseguir eso es la panacea para cualquier ama/amo de casa y si encima trabaja y tiene hijos ya ni hablemos. No os voy a dar ahora una receta milagro ni tan siquiera un planning elaborado de como me lo monto, pero sí os voy a comentar algunas cositas que por un momento de pereza se nos puede llegar a crear una montaña en nuestra contra.

Tengo cierta experiencia en el mundo de las casas desordenadas. Mi ex era la persona más ordenada y escrupulosa que he conocido en su lugar de trabajo, pero curiosamente, al mismo tiempo era la personalización de la teoría del caos versión casera. Cosa que entraba y dejaba en un sitio, allí se censaba, reproducía y jubilaba hasta que yo pasaba por allí tras varios meses de cohabitar juntos y la eliminaba. Tengo que decir en su defensa que su madre nunca le inculcó mucho eso de ordenar su cuarto, al que familiarmente llamaba leonera. Por eso hace unos días os puse el post sobre enseñar a nuestros hijos las tareas domésticas, porque lo he vivido en carne propia. Así que el consejo número uno, si tenéis hijos y no lo habéis leído, es daros un garbeo por vuestro bien por el post comentado.

Después de más de veinte años como ama de casa he llegado a la conclusión de que sobre todo hay dos cosas que juegan en contra nuestra a la hora de conseguir que una casa sea un hogar. Una es no disponer de un lugar para cada cosa. Ese lugar debe existir y respetarse y evidentemente ser conocido por todos los miembros de la familia. Cuando algo se emplea y ya no se usa, automáticamente a su sitio y no dejarlo tirado paseándose por allí. Vamos, que cuando maridín ha empleado las tijeras para recortarse la barba, estas deben volver a su sitio y no quedarse tiradas por el baño, por ejemplo.

La segunda es precisamente esa pereza del tipo “ahora estoy agotada lo dejo aquí encima y mañana lo recojo”, pero mañana el  montón será el doble. Como decía Don Pantuflo Zapatilla, papá de Zipi y Zape, “la pereza es la madre de todos los vicios” y en el caso de la organización casera es la madre, la reina y la emperatriz. Así que si conseguimos mentalizarnos sólo con estas dos cosas lograremos que el caos no nos devore.

Puede que alguien piense que mi casa es como una tacita de plata que brilla como los chorros del oro y nada más lejos de la realidad. Mi casa es una casa normal con cuatro personas que vivimos en ella. Una de ellas, Tsunami, de tan sólo tres años y medio con un montón de juguetes, ganas de descubrir cosas y pintarrajear o cortar hojas. Mi casa no es más especial que otra y alguna vez soy presa de la pereza, el cansancio, un bajón o un extra organizativo generalmente relacionado con los peques (como hace poco con los disfraces de carnaval) y muchas veces mi casa ha parecido un antro caótico. Pero una cosa es que tenga juguetes por en medio y me falte ese día barrer y otra es que todas las habitaciones sean una jungla salvaje donde encontrar el inalámbrico sea cuestión de irte llamando con el móvil e ir siguiendo el timbre hasta encontrarlo debajo de vaya usted a saber que montón de objetos diversos.

Así que aquí van unos pequeños esbozos que supongo muchos usaran pero que no está de más recordar y sobre todo si alguien tiene alguna sugerencia se agradecería que nos la pusiera en los comentarios para así entre todos dar nuevas sugerencia que a mi menda tampoco le van mal algunos consejitos nuevos.

 

Hoy trataremos el tema del papeleo, empecemos por el correo. El correo o mejor dicho, las facturas y los papelitos del banco con los extractos de los movimientos de la cuenta corriente y la publicidad adjunta en su interior para tener una funda nórdica o una batería última generación o las toallas de turno por una módica inmovilización de 7.000 euros de tu cuenta durante tres meses.

Que levante la mano quien no ha recogido este tipo de correspondencia y se ha quedado unos cuantos días paseándose sobre la mesa de la cocina o del despachito (véase mesa del ordenata) antes de ser liquidada. Sé que da mucha pereza, pero cuando antes nos deshagamos de este papeleo mejor.

¿Cómo hacerlo? Pues lo ideal sería que tuviéramos una carpeta, cajas, acordeón… donde habitualmente guardáramos las facturas. Yo tengo un archivador de cartón que compré en una tienda de cosas de papelería, busque el más baratito, es verde pistacho y sin pretensiones decorativas porque está guardado en un armario. Tiene cuatro cajones tamaño folio que le permiten guardar bastantes papeles. El cajón de arriba para las de gas y electricidad. Segundo para las de agua. Tercero para las de teléfono fijo y móvil. Cuarto para documentos más delicados tipo IBI, declaraciones de hacienda, libro de familia, etc. Yo uso ese archivador, pero por ejemplo mi padre tiene unas cuantas cajas rectangulares con el nombre encima de cada una que hacen la misma función pero en plan más cutre aún que lo mío pero igual de práctico. La versión de unas cuantas carpetas normalitas todas en el mismo cajón o mueble también es muy válida.

Cada vez que llega alguna factura se abre el sobre, se mira si es correcto, se tira el sobre y la publicidad adjunta y la factura se coloca en su cajón. Luego cuando tengamos tiempo y el cajón lleno, las coloco por orden cronológicamente y por años cogidas con un folio doblado donde escribo en grande el año y el concepto y engancho con un clip para que no se caiga el contenido. Es entonces después de tener estos grupos por años cuando yo las suelo guardar en una carpeta de esas normales de cartón azul con elásticos. Cada ciertos años se irán tirando las facturas que ya no proceden por haber caducado.

Para las garantías y manuales de instrucciones de los aparatejos y electrodomésticos que pululan por el hogar, soy aún más práctica. En el mismo mueble de las facturas tengo dos cajas de unos puzles que enmarcamos, son chulas y tienen una buena capacidad cada una además de ser un poco más grandes que un folio. Así que garantía e instrucciones que entran en casa, directas a la caja tras haber leído el funcionamiento del aparato. Sé que puede parecer un poco caótico allí todo junto y es cierto que conviene también de tanto en tanto darle una ojeada, porque podemos encontrarnos con papeles de aparatos que hace años se jubilaron de nuestro hogar. Pero al menos sé que cada vez que busco una factura o un manual estará en ese montón y como se han colocado juntas unas sobre otras no resulta tan difícil localizarlas. Al fin y al cabo tampoco tenemos tantos y tantos electrodomésticos en casa como para que no quepan en dos cajas.

La publicidad, revistas, periódicos y libros: Eso también causa montañas si uno no se pone. Primeramente os aconsejaría que no montarais una colección de revistas en casa si no disponéis de espacio para guardarlas. Lo de ya les buscaré un sitio no suele funcionar y al final algo tiene que desaparecer de en medio. También debemos tomar la misma precaución con los libros. He visto en algunas webs de decoración que lo de tener libros amontonados en el suelo está en moda, pero yo no lo veo ni higiénico ni práctico, sobre todo por los ácaros y las alergias y por lo poco práctico que supone tener montones de papeles por el suelo cuando se tiene que fregar. Si os gusta alguna revista de decoración, de moda o bien os entusiasma la lectura pero no tenéis sitio en casa, pensad en la opción de consultarla o pedirla en préstamo a una biblioteca, que muchas disponen de ese servicio. Os lo comento porque hay personas que no son conscientes de que además de libros también hay revistas y puede ser una solución muy buena y que no nos causa problemas de espacio en casa.

También es aconsejable tener un sitio o dos, si acostumbráis a leer en la cama, donde habitualmente tengáis el libro que leéis. Lo de dejar las cosas por lugares poco habituales y luego empezar a entrar en todas las habitaciones o que puedan mancharse no resulta muy práctico.

Las revistas que sólo compramos para cotorrear que se cuece por el mundo y que luego tiramos o nos vienen como suplemento del periódico, son las que deben desaparecer en un tiempo prudencial. Algunas personas disponen de revisteros, otros tienen un espacio sobre un estante o una mesa para tenerlas, pero hay que vigilar estas zonas, a la que se desborden toca revisión y decirles ciao, ciao.

En casa somos de los que reciclamos. Sé que alguno me podría decir que no tiene sitio para colocar tanto cubo de basura, pero bien pensado una simple bolsa de papel de esas que en ocasiones te dan en algunas tiendas, al lado del cubo o colgada del respaldo de una de las sillas de la cocina ya sería suficiente para separar la parte de papel y cartón. Pensad que no sólo contribuimos con el medio ambiente, también proporcionamos un empleo a todas aquellas personas que se encargan de su recogida y posterior tratamiento y en el fondo no nos cuesta tanto separar si uno quiere. Cuando llega algo de publicidad me lo miro y si no hay nada interesante se va enseguida a esa bolsa. Si la publicidad es de tipo “tecnología punta” se la paso a mi chico por si hay algo que le interese y sino a la bolsa de papel. En esta bolsa también se van los envases de cartón y los sobres de las cartas, así como los listados del banco una vez comprobados y debidamente hechos pedacitos, que una tiene la manía de no tirar nada con sus datos y que alguien rebuscando en los contenedores pueda acceder a esa información. Los tropecientos mil dibujos de mis nenes, una vez seleccionados y salvados unos pocos para guardar, también van directamente al reciclaje ya que por mucho que nos guste es imposible quedarse con absolutamente todo lo que crean nuestros angelitos. También irían las revistas y periódicos antiguos si los comprara, cosa que confieso no hago.

Los expedientes médicos. Confieso que dudo que muchas tengáis este problema, pero en mi caso es así. Terremoto tiene una colección de pruebas médicas, informes, análisis que me desbordaban, así que para evitar el descontrol me compré una carpeta bien gruesa de anillas. La dividí por temáticas del tipo informes médicos, análisis, tacs, electros, papeles minusvalía, educación. En cada apartado guardo estos papeles dentro de sobres de plástico transparentes con anillas, así no tengo que ir haciendo agujeritos y los puedo sacar y guardar sin problemas. Cuando por un motivo especial han tenido que revisar al peque, cojo todo el expediente y me lo llevo.

Títulos y certificados de cursos. Para estos documentos adopto el mismo sistema que para los papeles médicos de Terremoto que acabo de explicar en el párrafo anterior, solo que ciertos títulos tienen un formato mayor y para estos uso una carpeta adyacente de mayor tamaño. En este caso tengo los títulos de EGB, BUP, la selectividad, Titulo de universidad y luego todos los cursillos separándolos por temáticas y cronológicamente.

Como veis con estas pequeñas recomendaciones y un poco de disciplina se pueden controlar unos cuantos puntos conflictivos. Espero haberos dado alguna idea y que os sean prácticas. De momento os dejo con el tema papeles, otro día más adelante, trataremos otros temas. Ciao, ciao.

cajas-de-carton-1

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