Una historieta familiar y luego cocina mallorquina: sopes mallorquines o sopes solleriques o de primavera

12 Dic

Hola a todos, hoy os voy a proponer una nueva receta familiar, esta también lleva años y años con nosotros. Primero os voy a contar un poco lo que son las sopas. Aunque su nombre de a pensarlo, no es una pasta, es simplemente rebanadas muy finas de pan payes o también llamado pan moreno, cortada y dejadas secar de un día para otro.

Es un plato de la cocina tradicional, de esos que cuando no tenían nada con cuatro cosas arreglaban un buen puchero que estaba delicioso. En Mallorca las sopas son muy versátiles y creo que hay una infinidad de recetas, depende de la zona y de la estacionalidad del año, incluso diría que cada familia tiene la suya. Algunas son secas y otras caldosas, unas son de pescado, otras con carne y otras sólo de verduras. Entre las más nombradas están las sopas de pescado típicas de las poblaciones costeras, las de matanzas que se hacían cuando se había sacrificado un animal, y se hacían con lomo y carne de cerdo, las hervidas con caldo de verduras, las de carboner cuando se hacían con el caldo de las habas, las escaldadas….

Según he consultado en el pueblo de Sóller, que es de allí donde os daré la receta, hay recogidos 37 recetas diferentes de este plato. Como veis, hablar de sopes en Mallorca, da para mucho puchero.

Supongo que el plato nació en la payesía, las rebanadas de pan finitas se hacían del pan que había sobrado ese día y se cortaban y dejaban de un día para otro a que se secaran. Una vez secas guardaban bien bastante tiempo y se podían preparar cuando quisieran. He visto algunas fotos de posesiones en las que se ve en la cocina a una vieja payesa preparando verduras y al lado al payes con su navaja rebanando sopas. Hoy en día en algunas panaderías de esas que tienen solera poseen una gran máquina en forma de “guillotina pendulante” que las va cortando. Supongo que las más modernas no deben tener nada que ver.

La receta de hoy viene de la familia de mi abuela paterna, que era de Fornalutx, uno de los pueblos más hermosos de Mallorca. Este pueblo está situado junto a Sóller, quizás otro de los pueblos más hermosos de Mallorca y ambos están dentro de un valle, el valle de Sóller. Como podéis imaginar por lo que he dicho, entrar allí es un regalo para la vista. Está inmerso en medio de la sierra de Tramuntana, toda rodeada por montañas, antiguamente se llegaba por una carretera que subía la sierra y luego bajaba, actualmente hay un túnel de pago que te ahorra mucho camino pero te quita paisaje, no se puede tener todo. En muchos laterales de las montañas hay pequeños marjales donde se cultiva el olivo y en todo el valle el cultivo principal es de cítricos, naranjos, limoneros, mandarineros, pomelos… En ciertas épocas del año aquello está inundado de un profundo aroma a azahar, si uno no ha ido allí no puede imaginarse lo precioso que es. Sóller tiene un puerto, también muy mono y de él partió a finales del siglo XIX mi abuelo para Francia, para irse a ganar allí la vida.

Mi abuelo había nacido en 1884 y se fue con doce años porque veía que en Sóller no había mucho donde vivir. Su padre que era carpintero se lo tenía prohibido y lo puso de aprendiz con otro conocido suyo del puerto. Un día fue a ver como le iba a su hijo y se lo encontró sobre el techo de unas casas que daban sobre los acantilados, reparando el tejado sin ninguna cuerda ni nada donde sujetarse. Mi bisabuelo le mandó bajar y se lo llevó de nuevo al pueblo, fue entonces cuando le dio permiso para irse ya que según dijo, prefería tener un hijo vivo por Francia que no muerto allí. Mi abuelo no quiso esperar, a la semana siguiente eran las fiestas del pueblo pero él dijo que se las saltaba y se embarcó en un buque que transportaba naranjas e iba al puerto de Sète, ese barco se llamaba El León de Oro y en el golfo de Roses tuvieron una gran tormenta y tuvieron que refugiarse durante una semana. Contaba que la travesía había sido muy movida ya que él dormía en cubierta donde podía, porque no había podido pagar mucho más y tenía que administrar lo que tenía para la llegada. Mi abuelo se fue desplazando poco a poco por Francia, primero Marsella, luego Lyon. La primera guerra mundial lo pilló en París. Mientras estaba allí un día un paisano de Sóller le llamó por la calle para decirle que había recibido un paquete del pueblo. Mi abuelo se desvió de su ruta para hablar con este compañero y justo en ese momento uno de los obuses de La Gran Berta fue a estallar allí donde él debía haber estado. Siempre dijo que le debía la vida a una caja de sobrasadas. Más tarde se estableció en una ciudad más al norte llamada Lille muy cerca de la frontera con Bélgica, allá por el mar del Norte, donde montó una tienda de ultramarinos y como no, entre otras cosas, de venta de naranjas sollericas.

Vino para dos cosas a Mallorca, para hacer la mili y luego para casarse. En esa época las bodas eran concertadas y por lo visto la primera opción que le plantearon no estaba dispuesta a dejar el pueblo. La segunda opción fue mi abuela, una joven moza del pueblo vecino hija de un molinero y que por lo que se en su juventud era muy guapa. Yo cuando la conocí difícilmente hubiera podido decir que alguna vez hubiera sido joven, pero eso es lo que se cuenta. Así que se conocieron, creo que estuvieron cortejándose algo menos de un mes y mi abuela dijo que conforme, que se casaban y se iba a Francia. Cuando mi abuela se fue de Mallorca con mi abuelo era a principios del siglo XX, creo que aproximadamente por 1920 ya que mi tío nació en el 22 y mi padre en el 25. Con este rollo familiar que os acabo de contar podéis dar por seguro que la receta de hoy muy posiblemente tenga mas de cien años, que no es nada. Se trata de las sopes solleriques o sopas de primavera y esta entrada se la dedico a mis abuelos, a todos los sollerics que marcharon para Francia, que no fueron pocos, y a toda la gente del valle de Sóller, que se mantenga así de hermoso durante muchos años.

Sopes solleriques o sopes de primavera:

Ingredientes:

Sopes (podéis probar de ir cortando lo más fino posible un pan y dejarlo de un día para otro, que sea un pan consistente y sin sal)

Aceite de oliva

Tomates de ramillete (evidentemente, si no tenéis de este tipo que son los típicos de aquí, cualquier tomate vale)

Cebolla

Ajo

Perejil

Guisantes

Judías

Col rizada (si es normal no pasa nada, pero si podéis encontrar la rizada o borrachona vale la pena)

Pimientos verdes

Patatas

(La receta original no lleva zanahoria pero a mis nenes les gusta y se la pongo)

Huevos

No os he puesto cantidades porque yo hago una olla para dos días y para todos, si queréis probar con menos cantidad vais calculando la cantidad de verduras y hacéis algo más reducido.

Si se puede cocinar en una cazuela de barro mejor, pero si se tiene las de aluminio pues tampoco pasa nada. Primeramente en el aceite de oliva se hace un sofrito de cebolla y tomate cortado en trocitos pequeños. Se le pone también uno o dos dientes de ajo con la piel y que has machacado sobre la encimera o la mesa para romperlos. Dejas que el sofrito se vaya haciendo y cuando esté algo adelantado cortas perejil y se lo añades y dejas que se acabe de hacer. Cuando el sofrito esta en su punto se le añade agua, bastante y se deja a que empieza a hervir.

Mientras esperas a que hierva ir preparando las verduras. Se tienen preparados los guisantes. Las judías se limpian y cortan a trocitos pequeños, los pimientos verdes (hay que poner bastantes, yo suelo poner seis o siete pero es que hago una olla muy grande) hay que lavarlos y quitar las semillas, luego se cortan por lo largo y se cortan en rodajas, así quedan a trocitos.

A la col se le lavan las hojas, yo le quito un poco la parte dura del troco, pero eso es opcional y las corto a trocitos. Primero enrollo unas cuantas hojas y las pongo sobre la tabla, luego voy haciendo unos cuantos cortes longitudinales con el cuchillo y luego las corto a rodajas, así quedará hecha en trocitos pequeñitos.

La patata se pela y se lava y se corta a daditos pequeñitos

Si uno quiere poner otra verdura tipo puerro o zanahoria, también puede hacerlo cortándolo en trocitos pequeños.

Cuando el agua hierve se ponen todas las verduras, primero las pequeñas, luego la col y sobre esta las patatas. Hay que mirar como va de sal y si se quiere se puede añadir una pastilla de caldo.

Ahora sólo tienes que dejar que hierva todo hasta que estén hechas todas las verduras. El cocido debe quedar caldoso entre el agua que hayamos puesto y el que vayan soltando las mismas verduras.

Luego la parte final se hace antes de montar el plato. Se coge un plato hondo y en el fondo poner las sopas que hemos roto a trocitos, así que si las hacéis en casa no os apuréis si no quedan todas de una pieza. Sobre las sopas pondremos un chorrito de aceite de oliva, sin pasarse, sólo un chorrito.

Mientras tanto habréis cogido una sartén y dentro habréis puesto unos cuantos cazos del caldito de las verduras. Cuando este caldo esté hirviendo se pone un huevo dentro, como si hicierais un huevo frito pero en lugar de aceite en caldo, y lo escaldáis.

En el plato donde tenéis las sopas vais a poner justo antes de que este acabado de hacer el huevo, unas cuantas cucharadas de las verduras y un poco de caldo y encima de todo el huevo y marchando para la mesa que eso está de para chuparse los dedos.

Es una comida muy fácil de hacer, no es complicada cuando uno sabe lavar y pelar verduras y si sabes freír un huevo. Eso sí, lleva su tiempo porque el sofrito necesita un rato y el hacer hervir tanto líquido pues también, pero de complicado tiene poco.

Se puede comer tanto con tenedor como con cuchara, yo prefiero la cuchara. Se rompe la clara del huevo y se mezcla con todo. Se supone que también tienes que romper la yema y mezclarlo con todo, pero en casa nos encanta reservarla para lo último cuando sólo quedan dos cucharaditas y un poco de caldito y luego la mezclamos al final y con el caldo de las verduras tiene un gustito que huuuummmm.

Teniendo en cuenta que ahora van ha venir unos cuantos días de saturación alimenticia, esta receta os puede ir muy bien para desintoxicaros un poco. Así que no me digáis que no tenéis escusa en hacer un plato de verduras sano, fácil, consistente, calentito y que se puede hacer de un día para otro y sólo se tiene que hacer el montaje al final. Y como os digo siempre, si un día lo probáis ya me contareis. Bon profit.

sopes

Anuncios

2 comentarios to “Una historieta familiar y luego cocina mallorquina: sopes mallorquines o sopes solleriques o de primavera”

  1. Maribel 12 de diciembre de 2012 a 9:38 pm #

    Original la receta y original la historia de tu abuelo.
    Yo creo que de este blog terminará saliendo un libro, es una intuición…
    Besitos y gracias por contarnos.

    • Laura 12 de diciembre de 2012 a 10:34 pm #

      Si alguna vez sale en blog esta tranquila que te dedico un ejemplar y te lo envio, jeje.

      Mi abuelo era un hombre excepcional, era muy alto y grande, con boina negra y bigote y unas mejillas más sonrosadas que Heide. Me encantaba cuando se reía conmigo, me cogia y ponía sobre su pierna y me ensañaba canciones pícaras en francés y mi abuela se enfadaba y le reñia. Nació en una época que no le entendía, le hubiera gustado más esta… bueno, esta así como esta ahora creo que no, pero no se hubiera quejado, seguro que se hubiera puesto a trabajar como una mula y hubiera sacado a la familia adelante, como hizo entonces.

      La receta creeme que es muy buena, seguro que te gustaria y aunque explicandola así parece un embrollo no lo es. Si tienes curiosidad por los otros tropecientos tipos de sopes mallorquines, si le pides fotos al señor google gran invento te van a salir un montón, verás cuantas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Cocina sana con Ernest Subirana

Blog de cocina donde encontraréis recetas y recomendaciones para una vida saludable

Circus day

De azul a verde

El rincón de Mixka

Bimadre, pero eterna primeriza, trabajadora, estudiante de educación infantil. Formándome como asesora de lactancia. ¿Me acompañas?

Diario de Algo Especial

Día a día de las Genovevas

CUESTIÓN DE MADRES

El blog de las madres, para las madres. ¡La maternidad compartida!

Mi vida desde hoy

De azul a verde

Chetelocucinoafare!

Pappa per tutti

A sangre y hierro

"Hasta en una declaración de guerra deben observarse las reglas de urbanidad." Otto von Bismarck

Mi cocina para ti

De azul a verde

Decoesfera

De azul a verde

DecoraDecora

De azul a verde

x4duros.com

De azul a verde

webos fritos

Las recetas que siempre salen. Con las mejores fotografías.

Mis OvoMellizos

De azul a verde

Maternidad halal

De azul a verde

Mi mamá me mima

De azul a verde

Educando a cuatro

De azul a verde

Una terapeuta temprana

De azul a verde

B aprende en casa

De azul a verde

trestrillistigres +2

De azul a verde

Para mi peque con amor

De azul a verde

A %d blogueros les gusta esto: