Archivo | octubre, 2012

No todos los dibujos animados son para niños, también existen los dibujos de mayores.

15 Oct

Pues eso, pero me da que poniendo sólo eso el post iba a quedar algo soso, así que os comentaré cuatro cositas que se.

Que los primeros dibujos animados fueran para niños no lo tengo muy claro, al menos desde el punto de vista de protección e instrucción de la infancia.

Desde hace ya algunos siglos primero el dibujo impreso y luego los inventos basados en la persistencia de la imagen en la retina del XIX usaba también esa técnica para la crítica o reproche a las situación social y política del momento. Las primeras películas de dibujos animados propiamente dichas se sitúan en el primer decenio del siglo XX. En 1911 tenemos  Little Nemo de Winsor McCay. En 1916 George Herriman con Krazy Kat, creará la industria del dibujo animado y los cortos. En 1917 Max Fleisher patenta el Rotoscopio, técnica que consiste en filmar personajes reales y luego colorearlos como la animación tradicional, de esta forma se les dota de unos movimientos extremadamente reales. Entre 1919 y 1930 la industria del dibujo animado se acabaría de consolidar con los dibujos de Felix el gato, precursor de los animales antropomórficos que crearía más tarde Disney.

Disney sería una referencia indiscutible en el mundo de la animación, crearía la primera película de animación sonora, una peli de Mickey Mouse de 1928, que duraba un poco menos de ocho minutos. La primera película de animación a color, Árboles y flores,  en 1932. Y el primer largometraje de dibujos en 1937 con Blancanieves y los siete enanitos, a este le seguiría títulos como Fantasía en 1940 o Dumbo en 1942 entre otros.

Entre los primeros dibujos que no fueron creados por Disney podemos encontrar  a Betty Boop (1930-1939) y Popeye el marino (1930-1947). Walter Lantz, padre de Woody, El Pájaro Loco, introdujo el sadismo y el furor destructivo en el género, luego reproducido en Tom y Jerry, de Hanna Barbera. No os voy a martirizar mucho más con la historia de la animación, pero como habéis podido comprobar no se tardó mucho en introducir entre estos títulos las referencias a la crueldad e incluso dentro de la misma Disney que presume de una política de no sangre son una constante. No se muy bien si para conseguir una carcajada fácil o simplemente porque en aquellos años los valores educativos de los niños no eran tan exigentes como lo es para algunos padres hoy en día. Digo algunos porque de todo hay en esta vida, pero esto lo trataré dentro de un ratito.

Ha habido varios creadores de lo que se consideraría el género de dibujos animados para adultos. Uno de sus principales precursores fue Ralph Bakshi , que si bien empezó con el dibujo para niños con personajes como Super Ratón, luego se desvió al dibujo para adultos con numerosos títulos entre los que podemos citar Fritz el gato , Heavy Traffic en 1973, Wizards en 1977, Tygra: hielo y fuego en 1983 y Cool World en 1991 una rocambolesca historia donde mezclaba dibujos animados con personajes reales y en la que actuaban Brad Pitt y Kim Basinger.  Siempre me ha llamado la atención que Bakshi siempre dijo y repitió que sus dibujos eran para un público adulto, no obstante se le criticó incluso de una manera muy agresiva de que sus dibujos no fueran para niños, en su momento grupos de padres y educadores se sintieron confundidos con los dibujos de Bakshi debido a la falta de costumbre  de producirse películas de animación para adultos y a no señalarlas como cine de adultos. Con lo que llegaron a su confiscación en escuelas por su alto contenido erótico y violento.  A través de sátira y los comentarios políticos, Bakshi abrió el camino a la animación para adultos. También a él se debe la profusión en la utilización de la rotoscopia con la que se conseguía una mayor calidad en el dibujo. Con los años y aunque nunca se le ha valorado por esto, sino que al contrario también fue fuertemente criticado, la rotoscopia y la utilización que le dio Bakshi fueron las precursoras de la actual técnica de captura de movimiento por ordenador o rotoanimación.

Muchas veces pienso que uno de los principales problemas que tenemos actualmente se gestó en ese momento fue precisamente esta falta de comprensión y especificación de que había dos tipos de dibujos lo que motivaron que muchas veces lo obviemos.

Actualmente sigue habiendo mucho dibujo de adultos, una gran parte del género Anime se podrían englobar dentro de esta clasificación. También hay otras series, no las nombraré todas, sólo citaré algunas como South Park, de gran cinismo y agresividad, aunque por lo menos se emitia en horario nocturno. Esto no ocurrió con series como Los Simpsons,  Futurama, Padre de familia o Shin Chan, sin ir más lejos que suelen emitirse dentro de horario infantil, o al mediodía cuando muchos comen delante de la tele.

Nuevamente son muchos los sectores que se quejan y además de estos dibujos que he citado también hay gran cantidad de dibujos que tienen un alto contenido agresivo o bien unos valores superficiales en los que se prima lo fashion, el ser él o la más hermosa y cuyo único objetivo en la vida es ligarse al chico más bueno del insti.

¿Quien tiene pues la culpa de esta situación? Yo creo que la culpa es compartida y muy grave por las dos partes. Por una parte no llego a comprender como cierto tipo de dibujos que lo que hacen es una crítica social con un contenido cínico se proyecte en un horario donde los niños están en casa y levantados. ¿No sería más lógico al menos emitirlos a partir de las 21’30 para poner un límite medio razonable? ¿Que conocimiento tienen los que seleccionan los dibujos? ¿Se miran bien lo que emiten? Sé que algunos pueden hacer mucha gracia, pero por ejemplo Shin Chan que todos los niños se saben sus horarios y cadenas que lo emiten pero, realmente ¿que hace? Es un niño con unos padres muy pasotas, una madre medio amargada e histérica que no se siente realizada, un padre bastante salido y el niño a su corta edad no se queda corto, por muy buena voluntad que tenga se pasa el tiempo liándola y saliéndose con la suya cada vez que puede y en muchos casos suele salir ganador. ¿Qué narices intentamos transmitir con eso? Que nuestros hijos pueden portarse como unos diablillos y pese a todo bastantes cosas les saldrán bien y que lo que tienen que hacer es sacar de los nervios a los padres. Curioso aprendizaje.

Yo no suelo ver mucho esos dibujos, no son mi tipo. Normalmente antes me los suelo ver y cuando veo que van de ese tipo se los censuro a los nenes, pero eso lo hago yo a nivel opcional mio y propio. Creo que hay dibujos bastante buenos, este verano me encantó el Dinotren, los de Go Diego Go también me encantan, Kai Lan del Reino Medio, los Umizumis, los Bubble Guppies, Pocoyo y Las Tres Mellizas me parecen instructivos y educativos cada uno desde su manera particular de ser.

Yo puedo hacer esta supervisión de las series y algunos programas y más para el mayor, también se los controlo bastante o me siento con él para explicarle las cosas si veo que alguna vez hay algún contenido poco habitual y que se escapa de las manos. Pero hay muchos padres que se limitan a poner la tele, sin ni siquiera ver que canal están viendo y mientras los niños estén en stand-bye y no molesten pues estupendo y que vean lo que quieran. Luego cuando esos hijos repiten comportamientos que aparecen en esos programas se quejan y mucho y dicen que no hay derecho de que los emitan en ese horario. Pero que yo sepa nadie les ha obligado a que vean esa cadena.

Yo creo que el problema de las programaciones tan deficientes ya no solo con esta cuestión de los dibujos para niños y dibujos para adultos sino también con esas series y programas en los que sólo se valora que fulanita/o es el hijo de tal persona, que vale, el padre o madre se lo curraron pero ellos no han dado clavo en su vida, o pero que el invitado que sale lo único que ha hecho a sido follarse a un conocido y como mucho haber parido un hijo de este, que mérito tienen además de haberse dado el pelotazo de su vida… sé que a muchos les encantan estos programas, lo siento a mi no. Y como soy coherente con mi forma de pensar, en casa esas cadenas y esos programas no se ponen nunca. En ocasiones pienso que si hubiera más gente coherente y los índices de audiencia bajaran, tal vez los señores que deciden que programa tienen que ver nuestros hijos se esmerarían un poco mas en la búsqueda de series mucho más adecuadas para lo que son capaces de comprender y aprender un niño a esas  edades.

¿No creéis que la educación de nuestros hijos bien se merece una medida de este tipo y de una autocrítica de cada uno sobre aquello que les permitimos? Yo sí.

PD: Os informo que según nos comunica el Sr. Google hoy es el 107 aniversario de Littel Nemo, el que haya tratado hoy este tema ha sido pura coincidencia ya que no me he percatado de ello hasta que mi pareja me lo ha comentado cuando estabamos buscando una imagen para ilustrarlo.

Cocina mallorquina: coca de trempó de pasta dulce

14 Oct

Hola a todos, después de estas seis últimas entradas hoy necesito hablaros de algo más relajado. No sabía muy bien que tema abordar y he pensado que lo mejor era recurrir a un tema familiar. Familiar pero también tradicional,  cultural y muy gastronómico.

Como ya os comenté una vez, los habitantes de Ciutat (Palma) y los de la part forana (pueblos) tienen diversos piques. Hay uno que no recuerdan ya demasiadas personas, tal vez porque hoy en día no hay muchos ciutadans que realmente sean cien por cien de Ciutat.  Hay una serie de platos típicos que en su elaboración difieren en un rasgo la manera de elaborarlos cuando eras oriundo de un pueblo o de ciudad. Me estoy refiriendo a las panadas, los cocarois y las cocas de pimientos y de trempó. En los pueblos estos platos que se elaboran con una masa de harina se hacían con lo que se denominaba pasta llisa o pasta lisa, es decir, para hacerla se usaba sal, eran pues unos platos salados.

No obstante los de Ciudad los elaboraban de pasta dolça o pasta dulce. No es que fueran exactamente dulces, pero sí que se usaba el azúcar para hacer la masa. El sabor que tiene es muy peculiar porque no es del todo dulce porque no es dulce, pero tampoco tiene el sabor de las de pasta lisa, tiene un pequeño toque más suave y jugoso que para mí le saca más partido al contraste con las verduras.

Sé que cuando veáis la foto diréis, esto es una pizza rara y rectangular. Pues lo siento, la única coincidencia entre una pizza y una coca de trempó es que las dos pertenecen a la cocina mediterránea y por lo tanto pueden compartir ingredientes similares en sus elaboraciones. Las pastas son completamente diferentes, y los gustos también y ya no hablemos de la sugerencia de esta noche. Las cocas suelen ser de una pasta más esponjosa. Depende de cada casa unos las hacían más finas y otros más gorditas. Así que no os dejéis engañar por la forma rectangular que lo de la cuadratura del círculo en este caso no tiene parangón.

Esta receta de coca de trempó lleva varias generaciones en mi familia materna, que eran los verdaderamente originarios de Ciutat. Teniendo en cuenta que mi abuela materna nació el 1900 y creo que esa receta venía de más atrás, es más que seguro afirmar que tiene más de cien años, cuantos, no lo se exactamente. Así que ahora y sin más preámbulos os dejo con una antigua receta familiar.

Ingredientes:

Para la masa

3 cucharadas soperas de azúcar.

2 tacitas, de las de café, de aceite de oliva.

Levadura de cerveza o de panadero, aquella que es un cubo, no polvos.

1 vaso de agua (unos 250ml) tibia para disolver la levadura.

Harina de repostería, la que tome la masa por eso no pongo peso.

Para el  trempó

Pimientos verdes crudos.

Cebolla cruda.

Tomate crudo.

Ajo.

Perejil.

Sal y aceite.

Preparación:

En un bol poner el aceite y el azúcar, mezclar.

Aparte atemperar el agua (yo la pongo unos 50 segundos en el microondas a la máxima potencia) y poner dentro la levadura, remover hasta que se disuelva. Añadir el agua con la levadura disuelta a la mezcla anterior y seguir removiendo hasta que esté bien disuelta.

Ir añadiendo poco a poco la harina e ir mezclando. Al principio voy removiendo con una cuchara pero llegará un momento en que tengáis que ir amasando manualmente. Ir añadiendo harina mientras veáis que se la va tomando.  El trabajar un poco la masa hará que luego nos facilite el proceso de levado.  Al final os quedará una masa compacta pero no pegajosa.

Untar un molde bajo tipo bandeja apta para horno con aceite de oliva.

Coger la masa y estirarla. Colocarla sobre el molde y con la palma de la mano y los dedos ir estirando hasta que está cubierta toda la superficie del molde. Dejar unos minutos en un lugar a ser posible caliente y fuera de corrientes de aire para que vaya levando un poco.

Mientras la masa esté levando ya en el molde podéis coger tres platos, en uno iréis cortando los pimientos verdes una vez lavados y sin semillas. Se cortarán a rodajitas. También podéis dividir el pimiento por la mitad longitudinalmente y luego cortar en tiritas. Cuando esté todo cortado poner sal y aceite y reservar.

En el segundo plato pondremos el tomate, lavado, quitado la piel y las semillas. Cortaremos en trocitos. Una vez cortado todo ponemos sal, aceite y reservamos.

En el tercer plato cortaremos la cebolla en medias lunas, en este caso pondremos sal y vinagre. Cuando la coca se hace la cebolla pierde amargor, sin embargo hay personas que ese gusto no les gusta, para evitar eso en la receta original se da el siguiente truco. Cuando la cebolla está cortada en medias lunas se pone en un recipiente fondo y se tapa toda con vinagre y se deja así al menos media hora (en ese caso la cebolla se prepara antes de hacer la masa). Cuando tengamos que colocar la cebolla la estrujaremos con la mano para que suelte el vinagre. De esta forma tiene un gusto muy bueno y ni pica ni amarga. El vinagre que nos ha sobrado lo podemos guardar en el frio para otra vez que cortemos cebolla o para otros usos. Aprovecho para decir que este truco para la cebolla de las ensaladas es  también muy indicado.

Para montar la coca, cuando la masa ha descansado un poco, ir distribuyendo por toda la superficie la cebolla. Encima de esta pondremos toda una capa con el pimiento verde. Sobre ello finalmente una capa distribuyendo los trozos de tomate. Añadir el caldito de los aliños, menos el de la cebolla ya que el vinagre que ella leve ya es suficiente.

Antes de hornear se rectifica de sal y un chorrito de aceite. No obstante he podido comprobar que si sobre el tomate cuando ya está colocado todo, se le aplica una picada de ajo con perejil y aceite queda excelente.

A continuación la meteréis en el horno. El horneado depende de cada horno, cuando veáis que la masa ha dorado y al pinchar no sale húmeda. Sacar y dejar enfriar.

En la foto que os adjunto podréis ver más o menos esa distribución y como queda. A mi personalmente y en la receta que tenemos lo hacemos por capas. Hay recetas en las que se mezclan los tres ingredientes y se aliñan, es lo que denominamos trempó (así que así también tenéis una buena receta de ensalada veraniega,  que podéis tomar sola mojando pan o añadiendo atún o bien garbanzos cocidos y un huevo duro, jeje). En la foto de hoy  ha salido un poco pobre, ya que fue una improvisación que hice para una cena esta semana y casi no tenía pimientos y poco tomate, normalmente pongo más cantidad, pero seguro que os podéis hacer una idea de como sale.

Esta coca junto a la de pimientos asados y la de verduras forman un trio indispensable dentro de la gastronomía mallorquina. Es muy versátil, sirve para celebraciones, para hacer una picada tipo aperitivos, para arreglar una cena, se puede llevar de excursión y es una buena forma que los peques se lleven una merienda completísima y poco habitual al cole.

Espero que os guste, hoy haciendo el tonto haciendo el tonto os he comentado una coca y tres versiones de una misma ensalada. Con tanta variedad espero que hagáis alguna y os chupéis los dedos. Ya me contareis.

 

Un niño especial (4ª parte y última)

13 Oct

Cuando nació tu hermanito aún tenías tus momentos malos, la casa donde estábamos era muy pequeña y nadie tenía espacio para él y con un bebé recién nacido todos tuvimos nuestros momentos de nervios y estrés. Al final conseguimos mudarnos a otra casa más grandecita donde cada uno puede tener su espacio y tu hermano ya es más sociable e interactúa mucho más que cuando era un bebé. Desde entonces has mejorado mucho y la verdad es que estamos teniendo una temporada muy buena, sólo ha habido algún episodio puntual y llevadero. Esperemos que no llegue la parte baja de los picos de sierra y esto sea un cambio en tú evolución.  Con tu hermano has aprendido a controlarte bastante, aunque ahora está entrando en esa etapa conflictiva de formar su personalidad y en ocasiones te hace alguna cosa que no es justa y eso no te cae bien pero te aguantas y nos lo cuentas, bueno, mejor dicho nos lo gritas para que vengamos. Intervenimos, te explicamos que le ha pasado y te felicitamos por haber sido tan comprensivo y por ayudarnos a educarle. Hoy nos has dicho que nunca hubieras creído que ser hermano mayor llevara tanto trabajo.

Pese a todo hemos tenido nuestros momentos buenos, cuando quieres eres muy cariñoso. Has resultado ser un cocinero estupendo y hemos preparado cosas juntas e inventado muchas recetas, tus peticiones eran todo un reto. Veías unos dibujos animados en los que salía un plato con algo dentro y querías que preparara ese algo inidentificable.  Lo que aprendí de cocina gracias a ti. También tenías a tu mascota, un peluche de cocodrilo que más que mascota era como tu hermano. Ese peluche nos ha acompañado en un montón de aventuras, incluso hicimos un cómic con sus historias. Con tus obsesiones nos hemos convertido en casa en unos expertos en dinosaurios, en cocodrilos, tiburones, motos, sidecares, planetas y en plantas y medio ambiente. Gracias a ti hemos plantado un mini-huerto en el balcón. Hemos aprendido a ver la vida de una forma diferente y mamá se ha convertido en una negociadora nata para poder hacerte comprender las cosas. Cuando te explico algo esa tarde no voy a hacer nada más y espero que al menos todo ese tiempo haya servido para que lo entendieras, aunque una tarde negociando contigo me deja mentalmente agotada y el paracetamol es la siguiente visita obligatoria cuando salgo de tu habitación. Antes me quejaba de que no hablabas y ahora no paras desde que te levantas, en el fondo añoro un poco esa época de silencio.

Me he dejado muchas cosas, algunas por cansancio y otras porque el cuerpo humano es sabio y sólo recordamos aquello que nuestros sentimientos son capaces de soportar. Hemos hecho un gran camino juntos, es cierto que hemos tenido posiblemente más momentos malos que buenos, más luchas que victorias y más lágrimas que sonrisas. Pero no todo ha sido negativo, gracias a todo este trabajo a todos estos años, tú eres ahora un muchacho encantador, curioso, mucho más calmado que antes, con ilusiones, pequeñas pero ilusiones, con muchas ganas de hacer cosas.  La doctora que el primer día dijo que tenías un mal pronostico, ahora está asombrada con tus progresos y nos dice que tienes un pronóstico muy bueno. Este fin de semana me has dado una alegría cuando por primera vez te he oído como leías sólo el mi mamá me mima y amo a mi mamá, estabas con mi pareja que te ayudaba a hacer los deberes del cole. Yo no he dicho nada, pero he pensado que tal vez después de tantos años,  ese sea un buen principio y pueda haber aún una oportunidad.  Lo que nos deparará el futuro no sé que será. Es algo que muchas veces me quita el sueño, no puedes imaginarte la de veces que me he despertado por la noche pensando en ello, sobre todo cuando ha habido algún problema o estabas de malas. La adolescencia me da pánico y ya veremos que pasará el día que nos digas que te gusta una chica, o peor, que ella se haya reído de ti, no quiero pensarlo.

Pero tengo una esperanza de que el futuro será bueno, de que sepas estar contento contigo mismo y valores lo que eres, que llegues a ser feliz. Y si la vida nos regala algo más, pues bienvenido sea. Me lo has hecho currar mucho, pero estoy orgullosísima de ser tu madre y de que tú seas mi hijo. Este escrito es para ti, mi niño, mi amor.

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A los padres de niños que tenéis sospechas de que algo les pasa o acabáis de ser diagnosticados. Os pido que no desfallezcáis, que busquéis y pidáis hasta que vuestro pequeño haya sido diagnosticado y se pueda empezar a trabajar pronto con él. Los que habéis tenido hace poco un diagnóstico, no os quedéis sólo con las tres primeras entradas, evidentemente tendréis que pasar por ellas, por la aceptación primero y luego dependerá del caso de cada uno.

Es muy posible que el camino no sea fácil todo depende del respaldo que tengáis y de lo que os vayáis encontrando. Tenéis derecho a equivocaros y a rectificar, pero no perdáis demasiado el tiempo pensando en que hubiera ocurrido si lo hubierais hecho de otra forma, porque ya está hecho y es mejor centrarse en el ahora y no en el ayer. Tampoco penséis demasiado en el mañana, porque eso dependerá de lo que vayáis haciendo y de como vaya respondiendo y evolucionando el pequeño. Así que no empecéis a plantearos hipotéticos problemas antes de que se den, porque posiblemente no ocurran y habréis perdido muchas fuerzas y energías martirizándoos con cosas que ni tan siquiera ya han llegado, nuevamente os digo, pensad en el ahora, no en el futuro.

Os pediría que os quedarais sobre todo con la entrada de hoy. Es cierto que no todos tenéis los mismos medios, pero por suerte hasta en internet se pueden encontrar páginas hechas por gente preparada y explicada de forma muy accesible para poder darnos una orientación y algún consejo muy interesante como es el caso de nuestra Terapeuta Temprana.

El primer día os puse una foto de la luna durante el día, porque cuando nos diagnostican nos surgen muchas dudas y tememos que la noche se cierna de golpe sobre nosotros aunque aún sea de día. La segunda, la hice unas horas antes de publicar y es la puesta de sol que hubo ese mismo día,  porque las complicaciones y los problemas hacen que muchas veces creamos que esa oscuridad ya está sobre nosotros, pero el sol aún no se ha acabado de poner y pese a la venida de la penumbra,  todo el cielo es aun muy bello y nos regala una la esperanza de ver la de mañana.  La tercera foto también la  hice el mismo día que publiqué y es un camino, el camino que recorreréis, no será un camino liso, será más bien de esos de tierra con piedras, que no sabremos que hay detrás de la próxima curva y con un cielo algo amenazante de lluvia. La foto que os dedico hoy es la salida de sol que fotografié el día que decidí contaros mi historia, porque creo que es la mejor forma de simbolizar ese futuro, ese día que acaba de comenzar y que lo que ocurra en él aún es un misterio pero que depende de como queramos afrontar el día. Porque aún tenemos todo un día delante, no hemos hecho más que empezar.

PD: Hace unos días me enteré de una noticia, me puse en contacto con la Terapeuta temprana y me dijo que algunos de sus niños lo habían tenido que dejar por eso. Dije que quería escribir un post. He necesitado un poco de tiempo para hacerlo, no sólo por su extensión, sino también por su contenido. Me gustaría que nuestros políticos supieran exactamente que es un niño con Trastornos Generalizados del Desarrollo, al menos cuando deciden quitarles las ayudas que tienen,  porque creo que no tienen ni idea de los que es tener un hijo T.G.D. . También desearía que la gente de la calle también sea consciente de ello. La gente en ocasiones se pelea por niñerías con sus hijos y se quejan por  una simple pataleta. Nosotros hemos tenido que pasar por cosas que ningún padre tendría que pasar y mi hijo ha pasado por cosas que ningún niño tendría que experimentar. Si al menos hemos conseguido que cada uno sepa valorar mejor lo que tiene en casa y al ver cualquier niño especial le sonría y hable y deje que sus hijos jueguen con él estaría contenta. Mi hijo no tiene amigos, cuando lo ha intentado los papás tenían muchos compromisos con parientes y amigos así que…  Si de pequeños enseñamos a nuestros hijos a compartir los juguetes con los otros niños ¿porqué no les enseñamos luego a compartir lo más maravilloso que hay en el mundo? La vida.

Mi hijo es una persona, tiene sentimientos y se da cuenta de todo, no es tonto ni tiene ningún tipo de retraso mental así que comprende lo que pasa a su alrededor pero a su manera y sufre. Él te dice que su cabecita funciona de otra forma y no puede controlar que pasen ciertas cosas. En los últimos años los casos de niños con T.G.D han aumentado espectacularmente, no se sabe muy bien porque.  Es un problema que no se puede detectar con ninguna prueba durante el embarazo y que no empieza a verse normalmente hasta el año y medio a los tres años. Muchos de ellos ni siquiera serán diagnosticados y pasarán a ser aquellos alumnos torpes o aquellos adultos que no daban para más. Hoy te estás riendo de uno, pero mañana puede que tú hijo o tú nieto se encuentre en el mismo caso. Por todos estos niños que algún día serán adultos y por sus padres sonriámosles y no nos de miedo darles la mano y hablarles, sólo este pequeño  gesto será una gran recompensa y ayuda para su desarrollo y autoestima.

Gracias por haber llegado hasta aquí.

Laura

Un niño especial (3ª parte)

12 Oct

Una de tus peores crisis fue cuando te sacamos del cole. Ese año había empezado un niño nuevo y a la lumbrera de la profe no se le ocurrió otra cosa que ponerlo a tu lado. Cuando me vio ese niño vino a mí y lo primero que me preguntó era si “tu hijo es tonto o es que se lo hace” y su madre delante sin decir nada. Otra mamá que estaba conmigo, se agachó y le explicó que eras un poco especial pero que no eras tonto. La profe se pasó todo el curso diciéndome que le tenías manía y que le querías pegar o clavar el lápiz y alguna vez llegasteis a las manos. Ese curso especialmente fue un infierno. En el verano cuando ya no estabas en el cole nos encontramos con algunos compañeros y me contaron que ese niño te agredía cuando la profe no miraba, pero que tú no tenías perspicacia y le contestabas cuando te pillaba la profe, por eso todas esas quejas y tú estabas tan ofuscado y te sentías fatal.

Dos meses antes de acabar ese curso tuviste una crisis una mañana y sólo porque te estaba poniendo los calcetines del uniforme. No querías ir al cole. Ese día acabé tirada sobre ti en la cama, recibiendo mordiscos y tirones de pelo, me quitaste mechones. Mi pareja y yo no podíamos contigo y tuvimos que llamar a papá para que viniera corriendo. Entre los tres conseguimos apaciguarte. Estuviste más de una hora defendiéndote hasta que finalmente te calmaste. Ese día te quedaste con los abuelos, y nosotros tuvimos que ir a trabajar y aguantarlo y poner buena cara, pero por dentro sólo tenía ganas de encerrarme en el baño y  ponerme a llorar.  Esos dos meses que quedaron de clase,  estuviste con los abuelos y yo gestionando con la consellería un cambio de cole, no fue fácil. El inspector me dijo que si no estabas escolarizado me denunciarían y yo le dije que lo hiciera.  Hacía dos años que habíamos comentado a la inspectora que queríamos un cambio de cole, pero ella se había olvidado de tramitarlo. El inspector de ese año decía al principio que no podía hacer nada y tuve muchas charlas por teléfono con él. Al final conseguimos entendernos y pude conseguir un cambio de cole para ti, pero te llevaba a un cole especializado, donde según nos contarías más tarde, todos tus compañeros o no saben hablar, o emiten rugidos o les falta algo o van en silla de ruedas.

El primer día que fuimos a verlo nadie nos acompañó, estábamos tu papá y yo. En recepción acababan de sacar a todos los chicos con parálisis cerebral, todos en sus sillas de ruedas, con sus cuerpos entorsillados y sus baberos puestos para no mancharse. Algunos de ellos, los más privilegiados salían caminando, si se le puede decir así,  acompañados de las monitoras. De repente uno de ellos se tiró al suelo enfrente de nosotros y se puso a gemir y a hacer algo parecido a espasmos. La chica lo levantó tranquilamente y siguió su camino. Pensé que donde te estaba metiendo. Al final hablamos con el director y otro personal, fuimos otros días, te hicieron valoraciones.

Vimos otro cole que llevaba poco abierto funcionando,  en el cual acababan de abrir una aula ASCE (aula sustitutoria centro específico), pero lo primero que nos pidieron era que firmáramos un papel para solicitar personal y lo que se suponía sería vuestra aula dentro de unos meses era una aula de música sin nada preparado  y tenían un comedor pero la cocina seguía sin estar acabada ni montada después de dos años  y por eso tenían servicio de cáterin.

Así que  acabamos quedándonos con el cole especializado, y no me he arrepentido. Papá está ahora tan involucrado que ha acabado comiéndose la presidencia del APA para intentar ayudar algo. Tú te quejas de que en tu cole no hay niños normales, pero en el cole de niños normales la integración es una falacia y aquí has empezado a progresar como no lo habías hecho hasta ahora, aunque sé que no te acaba de gustar del todo, porque tú te das cuenta de las cosas y ves que algo no funciona bien y te gustaría ser un niño normal que fuera a un cole normal con gente normal.  Estáis separados por tipologías y sólo encuentras a los más graves en las entradas o salidas o en algunas actividades, pero aunque sólo sea en estas ocasiones a ti te afecta. Tu profesora es un bombón y ha conseguido muchos progresos contigo, sólo sois cinco niños en la clase y esta año has empezado a distinguir letras y a escribir palabras, las memorizas y las repites en mayúsculas, puesto que la escritura silábica te cuesta entenderla. También has empezado a desarrollar operaciones matemáticas sencillas y ya sabes sumar y restar con el ábaco. Este verano por primera vez en tu vida te han puesto deberes y te has sentido muy orgulloso de poder hacerlos por fin.

La gente normalmente siempre te dice que ellos no discriminan y que los niños especiales tienen derecho a estar integrados y a poder jugar con otros niños y llevar una vida normal. Es algo que dicen muchos pero cumplen muy pocos. Las personas suelen ser bastante crueles, o bien por desconocimiento o bien para sentirse superiores o por ser unos pasotas. Cuando tenías cinco años estabas en la playa jugando tranquilo a en la orilla haciendo montoncitos de arena. Unos niños te habían oído hablar conmigo y como te atascas y en ocasiones tartamudeas si estás nervioso, y cuando te encasquillas das un chillido, supongo que se fijaron en ti. Uno de ellos se puso de pie a tu lado y empezó a señalarte con el dedo y a gritar a pleno pulmón en la playa a sus amigos “¡eh! Con este de aquí no juguéis que es muy raro” y a volver a insistir en ello. Las madres estaban a mi lado, lo miraron y no dijeron nada y seguían hablando entre ellas. Tú te quedaste mirándome, yo me levanté, te cogí y nos fuimos de la playa. He llegado a la conclusión que discutir allí mismo te pone más nervioso. Estuviste seis años a querer bajar otra vez a esa playa, decías que allí había niños malos que se reían de ti. De hecho volviste a bajar porque nació tu hermanito y le gustaba la playa y es la que tenemos más cerca, pero lo pasaste muy mal y te ha costado mucho ir, aunque lo haces, pese a todo en ocasiones cuando bajamos me sigues preguntando que es lo que haremos si aún hay niños malos y esta vez se ríen de tu hermano.

El intentar apuntarte a alguna actividad era muy complicado. Tú no querías centros especializados porque veías que tú no tenías ese aspecto que pueda tener un Down o no haces los gestos tan extraños ni te faltan extremidades ni todo eso. Centros en los que haya niños normales y estuvieran preparados para tenerte no hay muchos. Te apuntamos a clases de cerámica, nos lo pediste muy entusiasmado. Lo que me costó que la maestra te diera una oportunidad y eso que eras bueno haciendo cositas. Papá y yo estábamos en la calle al lado de la entrada con los móviles funcionando por si teníamos que ir durante la clase.  La pobre aguantó hasta que sus nervios no la dejaron y nos pidió que te sacáramos. No llegó exactamente a un mes. Otra vez te apuntamos a karate. También tuve que sudarme mi negociación con tu sensei, por suerte yo había hecho karate de joven y supe como enfocárselo. Estuviste casi un año y te sacaste el cinturón amarillo. El profe estaba contentísimo, te había costado mucho pero te lo habías ganado por tus propios méritos. Me dio las gracias por haberle insistido tanto en que te cogiera y me confesó que ese amarillo le había sabido mucho mejor que cuando algún alumno conseguía un negro. Es una lástima que no haya más como tu sensei. Al final lo dejamos porque nos lo pediste y nunca te he obligado a hacer una actividad extraescolar si tú no querías.  En el cole donde vas ahora te han descubierto tu lado deportista. Tu profe está muy contento contigo, incluso nos han pedido para federarte y participar en competiciones. Te encanta que te den alguna medalla y las colgamos del corcho de tu habitación.

Me volvía loca con tus reacciones, desde abrir la puerta del coche en marcha en plena autopista, hasta no querer entrar en él cuando habíamos ido de excursión y haberse hecho de noche, mientras un señor no hacía más que darme la vara porque yo era una madre violenta que quería obligar a mi hijo entrar dentro y él no quería. A mí ese entrometido me daba mala espina sobre todo como se acercaba a nosotros y lo que me soltaba, mientras el sol ya se había puesto y tú seguías sin querer sentarte en la silla. Tenías y sigues teniendo un gran defecto, no tienes nada de empatía, puedes tener a alguien completamente destrozado a tu lado y tú seguirías preguntando por algo que te interesa. Con los años hemos conseguido que no sea tan exagerado, pero aún te cuesta muchísimo ponerte en el sitio de los demás o entenderlos, aunque si te ofenden te sientes muy dañado y en ocasiones puedes llegar a ser rencoroso, cuando alguien te ha defraudado no lo olvidas.

Un niño especial (2ª parte)

11 Oct

Te mantuvimos en el cole porque la clase estaba muy mentalizada contigo,  os compenetrabais muy bien, tus compañeros te apoyaban mucho y cuidaban. Todos te conocían y sabían como tratarte y ayudarte. Las maestras hacían lo que podían. El cole casi no tenía medios, yo estuve dos cursos pagando a una terapeuta para que fuera a la clase y allí diera apoyo a la profe, aparte esa chica también venía a casa a hacer refuerzo y además ibas a un gabinete psicológico que nos recomendó la mamá de R. que también era T.G.D. Con ese gabinete hiciste muchos progresos y estuvimos yendo de los cuatro a los nueve años. Nosotros entonces estábamos solos en casa, no teníamos al hermanito y mis gastos normales eran poquitos, yo no soy presumida con la ropa y me dura mucho y casi no salía más que contigo. Entonces pude hacerlo y pude pagar todas esas facturas porque hoy me hubiera sido imposible, al menos tanto tratamiento. Había meses que se me iban tranquilamente más de ochocientos o novecientos euros en las terapias. Normalmente era menos, ya que dependía de las horas que hubieran hecho y lo que hubieran tratado.  Si un mes tenía que comer prácticamente de bocatas o yogures pues lo hacía, pero cuando estabas tú en casa se comía normal. Una vez mi jefe me dijo que ese dinero había sido el mejor invertido de toda mi vida. Pero tú casi no evolucionabas, hacías pequeños progresos y luego retrocesos. Los médicos lo llamaban dientes de sierra.

El colegio fue un caos, una desorganización y descoordinación impresionantes. Cuando tuviste que pasar a primero no me dejaron tener a la chica que te daba refuerzo en el cole. La que se encargaba de eso en el cole era nueva y empezó a decirme que primero tenía que valorarte y estuvo meses valorándote o eso decía ella. Luego empezó a soltarnos que todo lo que ya sabías y me habían entregado en los informes mensuales anteriores que eso no era cierto y que esas habilidades te las había enseñado ella en sólo quince días. Anda ya, no quieras ni querer saber la que le montó mamá en esa y en las sucesivas reuniones. Mis quejas llegaron hasta la superiora, pero esa también pasaba bastante, sólo le importaban el dinero que sacaban de los padres o de la administración.  Las profesoras iban perdidas, no se les avisaba que tú subías de nivel ni menos lo que tenías. Alguna de ellas me pidió que yo les diera directrices y les pasara material para que pudieran trabajar contigo. ¿Yo? que era la que necesitaba que me ayudaran y orientaran. En el comedor cuando tenias problemas no me decían nada, hasta que un día ocurría algo monumental, entonces me acechaban y me montaban una escandalera como sí tú fueras el peor de los gánsters de Chicago y tenía que ser yo quien al día siguiente me pusiera a llamar al cole para que me pusieran con el psicólogo y decirle que fuera a hablar con las del comedor, porque no había ninguna comunicación interna.  Si no podía hablar con él entonces por la tarde tenía que ir y esperar delante de su despacho, porque el psicólogo en vez de actuar como tal se pasaba casi todo el tiempo dando clases de no sé que a los de ESO. Era vergonzoso. Ellos se justificaban con las historias más estrambóticas e inverosímiles y nosotros seguíamos aguantando para que te favoreciera la integración con los otros niños.

Tú siempre fuiste muy inquieto, la hiperactividad fue otro de tus ítems. Era agotador, nunca te parabas cuando te pedían de parar. No te solté de la mano por la calle hasta que no estuve embarazada de tú hermanito, y os lleváis diez años y medio. El ir de compras contigo era una odisea. Normalmente a la hora de pagar me ponía sobre una pierna, con la otra te envolvía, te cogía con una mano y con la otra sujetaba el bolso y abría la cremallera con los dientes. Incluso así salías corriendo. Era una pesadilla. Si algo te molestaba o no te entendíamos te ponías muy nervioso y te ofuscabas. No siempre reaccionabas mal, pero cuando ocurría esto creabas unas pequeñas frustraciones internas que podían estallar en cualquier momento, por las tonterías más idiotas. Una vez montaste una fenomenal porque con el cochecito volvimos a casa por el otro lado de la calle por el que habíamos empezado el paseo. Otra vez fue porque te sacaron de clase de natación por la orilla en lugar de la escalera por la que habías bajado. Esta te duró una semana hasta que entendimos que querías volver a la piscina para salir por la escalera. Una vez te habías dejado no sé que en la clase y a la salida del cole no querías salir. Tú te querías escapar, yo acabé inmovilizándote en medio de la acera con mis piernas. La gente empezó a irse y nosotros nos quedamos solos en medio de la acera sin nadie más. Yo no podía moverme porque si no te escapabas y ese día no tenía el móvil en el bolso. Después de tres cuartos de hora de estar así pasó una señora y llamó por teléfono a papá. Papá vino pronto y entre los dos te llevamos a casa. Cuando llegué allí me quité unos vaqueros que llevaba y tenía tus dientes marcados en la pierna y un hilo de sangre que me llegaba ya casi a la rodilla. Te habías pasado todo el tiempo que te había inmovilizado mordiéndome para poder escaparte.

Un día a la salida del cole te escapaste del abuelo y un coche te atropello, por suerte era un paso de peatones y sólo te tiró al suelo, pero te pasaste toda la tarde haciéndote pruebas y tal.  También otro día fuimos a comprar con tu madrina. Estuvimos cinco horas en ir y volver porque te pasaste toda la tarde intentando escaparte, chillando, tirándote al suelo. Te teníamos que inmovilizar entre las dos.  Dos personas creyeron que te habíamos secuestrado y uno de ellos quería llamar a la policía. Años más tarde le hiciste una cosa parecida a papá, sólo que esa vez los que pasaban eran dos jóvenes que iban al gimnasio y cogieron a papá del cuello y lo levantaron, por suerte pasaba por allí la chica de la farmacia que te conoce de toda la vida y les explicó que pasaba. Cuando volví del trabajo a las ocho y media que iba a recogerte te encontré en la calle con papá ya que no habías querido subir a su casa desde la salida del cole.

Una vez querías salir de casa para ir a vivir por la calle, porque te empezaba la época rebelde y querías vivir sin nosotros y que te comprara una casa. Estábamos en la calle y a empujones te pude arrastrar hasta casa, porque cuando te daba un ataque, mamá sacaba fuerzas no sabía muy bien de donde. Cuando entraste en casa cerré, tú cogiste una silla y empezaste a aporrear la puerta, por suerte era maciza. La vecina de arriba bajó incluso a ver que pasaba. Cuando tenías una crisis podías acabar arremetiendo contra la puerta, siempre querías salir, yo procuraba vigilar que no te hirieras, por suerte no te autolesionabas, otros niños lo hacen. Lo que mejor funcionaba era no hacerte caso y poner la lavadora o sentarme a leer. Después de mucho tiempo te calmabas, pero en ocasiones no era tan fácil y tenía que intervenir, entonces acabábamos en el suelo tirados, yo intentando inmovilizarte para que no te hicieras daño con lo que aporreabas y tú me pegabas y mordías y arrancabas el cabello o arañabas, hasta que te calmabas y acabábamos abrazándonos los dos en el suelo y yo intentaba consolarte y tú llorabas, intentaba hablar contigo y averiguar que te había pasado e intentar explicártelo y buscar una solución. Más tarde cuando estabas en la cama, entraba al baño, me miraba al espejo y me desmoronaba. Cuando tenías muchas crisis seguidas por frustraciones acumuladas o por algún problema con algún niño o alguien que se hubiera reído de ti te recetaban antipsicóticos, tenías que tomarlos al menos durante medio año por eso que hay que introducirlos despacio y también quitarlos progresivamente. Si miraba la receta me hundía más pero te iban bien y te calmaban y ponían un poco de orden a tu cabecita desordenada. Tú nunca te sentiste bien con las crisis, sabías que algo te pasaba pero no podías controlarlo y muchas veces me decías que tu cabecita torpe te hacía hacer cosas y con la mano te daba golpecitos en la cabeza. Yo te decía que tú cabecita no era torpe y te explicaba que lo que le pasaba era que a veces iba a otro ritmo pero que no eras ni torpe, ni tonto, ni imbécil, ni idiota, que tuvieras eso muy claro. Lo cierto es que pese a lo que nos dolía dártelos, con los fármacos te calmabas y volvías a recuperar tú estado normal y te sentías mucho mejor y luego cuando lo habías consolidado íbamos quitándolos poco a poco.  Era duro tener que darte eso por situaciones que habían provocado mayoritariamente terceras personas.

Un niño especial (1ª parte)

10 Oct

Enero de 1999, son las diez de la noche, después de dieciocho horas de parto estoy a punto de entrar en el quirófano, me acaban de poner la epidural, ya podrían haberlo hecho hace un par de horas. Diez minutos después oigo por primera vez tu llanto, pero no te traen enseguida, te llevan a una habitación adyacente y allí te tienen un buen rato. Después te entran para enseñarte, solo veo un ojo, el otro está tapado con la toalla. Les pido que me enseñen el otro ojo, te destapan apenas unos segundos y desapareces. Sólo he podido ver dos ojos grandes y oscuros abiertos como una lechuza y que lo mirabas todo con atención.

Unos meses después sigues tú evolución normal, el pediatra dice que vas según el calendario, pero a nosotros nos das bastante trabajo. Lloras mucho por la noche y te despiertas muy a menudo. Cada vez que te despiertas sé que será al menos una hora justa de estar paseándote y meciéndote en brazos hasta que te duermas. Luego ponerte en la cuna sin que te des cuenta. Si te das cuenta hay que empezar otra vez al principio de la hora y a veces ocurre. También ocurre que me oyes cuando me voy y vuelves a llorar. Normalmente duermes nervioso, te das muchas vueltas y golpes con la cuna y hemos puesto protectores por todo el contorno.

Eres muy estricto con los horarios. Estás sobre mi cama jugando conmigo y de repente dejas de jugar con los peluches que te enseño, te pones serio y lloras de golpe. Miro el reloj y es la una en punto y a esa hora suelo darte la comida. Es como si llevaras un reloj encima y cuando da la hora en punto si no ocurre lo que esperas protestas y mucho.

A los cuatro meses y medio te sale tu primer diente y a los cinco el segundo. Estás muy mono. A los once meses aprendes a caminar. Llevabas una temporada gateando y explorándolo todo, ya llevas unos días que casi lo consigues. De repente una tarde a las seis te sueltas y pones de golpe a caminar de una habitación a otra. Yo llamo corriendo a mis padres para que vengan y cojo la cámara para recordar ese momento. Mis padres llegan corriendo. Tú te pones a caminar sin parar arriba y abajo y no paras de las seis a las nueve sin parar, tres horas seguidas sin descansar nada. Esa noche dormiste rendido. Entonces yo no tenía referencias, pero supongo que debería haber pensado que eso no era muy normal.

Te llevamos al parque y juegas solo, lo haces al lado de los otros niños, pero no con los otros niños, de hecho ni les prestas atención. Tampoco hablas, dices papá, mamá, y poco más. Te haces entender perfectamente con gestos, o bien cogiéndonos de la mano y señalando con el dedo, ese dedito inquisitivo que tan bien te servía. Yo empiezo a inquietarme, algunas cosas aprendidas se te olvidan, como las partes del cuerpo.  Cuando te hablamos nunca fijas tú mirada en nuestros ojos, la rehúyes, y cuando pides algo sigues sin mirarnos.

Sigues siendo inquieto y muchas veces te da por hacer cosas o movimientos repetitivos durante un buen rato. También imitas las cosas que ves en la tele, eres capaz de tener puesta casi toda una peli sin prestarle caso pero no quieres que la quitemos, hasta  llegar a una escena en concreto y hacerla al mismo tiempo que los personajes y luego olvidarte otra vez de la pantalla.

Te operan de unos drenajes en los oídos. Tras la operación el otorrino nos comenta si no nos hemos planteado que tú fueras autista. Pensamos que el médico está majara y se nos olvida ese comentario, por desgracia muchos años después lo recordaríamos de nuevo.

Entras en la guardería del cole y sigues sin relacionarte con los niños. No estás quieto ni un momento, desde que te levantas hasta que te duermes. Cuesta mucho dormirte y ya ni hablemos de hacer la siesta, hay que inmovilizarte hasta que te duermas del berrinche. A mí no me gusta demasiado este método, pero papá te lo hace. Yo me siento triste y voy a otra habitación, siento que algo no va bien y no sé que es. En el cole llaman para que te fuéramos a buscar, se han dado cuenta de que tienes fiebre. Me cuentan que te habías sentado y no te habías levantado enseguida y han pensado que si hacías esto es que debías estar enfermo. Yo no hago más que pedirles si juegas con los otros niños y si te comportas normal y la única respuesta que obtengo es que ningún niño evoluciona igual y de aquí no salimos. También hablo varias veces con el psicólogo del cole pero opina lo mismo que las profesoras.

Pasas al siguiente curso, acabas de cumplir tres años y aún llevas pañal y casi no hablas. La profe es nueva para ti pero no en el cole y sólo le preocupa que te tiene que cambiar los pañales, así que reúne a los papás y al psicólogo del cole. Me montan un pollo, me dan unas extrañas directrices. No puedes traer para merendar ni tu zumo ni tu yogurt, debes tomar pan y a ser posible muy tostado. No beber casi para ir más estreñido. Tomar mucho arroz y poca fruta y verdura. Tienes que decir pipí y caca sí o sí, por lo tanto si te manchas te tenemos que poner cara a la pared con la ropa mojada sobre la cabeza hasta que digas pipí o caca. A mí me escandaliza esto, habló con tú madrina, una amiga mía que es médico y con otra amiga mía que es maestra, me dicen que eso es una aberración y que si no estás maduro para quitártelos se debería esperar más. La maestra no quiere torcer el brazo, y sigue en sus trece insistiendo y el psicólogo también. Papá le hizo caso un día, recuerdo que esa tarde os encerrasteis en la cocina y te decía “di caca” y tú no querías. Yo acabé detrás de la puerta sentada en el suelo llorando pidiendo que me dejara entrar. Te tuvo una hora así y no dijiste nada. Decidimos pasar bastante de las recomendaciones del cole, pero nos pusimos con la operación pañal aunque no estuvieras maduro.  Al final después de muchas pesadillas te quitamos los pañales, pero tú no estabas preparado y te hiciste pipí en la cama durante mucho tiempo, incluso de más mayor, sobre todo cuando te ponías nervioso. Te sabía mal y te avergonzaba pero no podías evitarlo. Para compensar lo de los pañales te ponías horas y horas en el orinal, te pasabas casi toda la tarde sentado en él en la sala. También empezaste a vomitar y provocarte el vómito cuando te ponías nervioso o te reñían.  Más adelante a eso de los seis años, tendrías episodios en los que por los nervios te provocabas vómitos de todo lo que tomaras, incluso agua, te duró mucho tiempo y estábamos desesperados. Por suerte un día se te paso. Nos dijiste que lo hacías porque un niño del cole te había llamado gordo y tú lo vomitabas para no engordar. Mamá te explicó muchas cosas sobre la alimentación y por suerte dejaste de hacerlo.

Pasamos por varios médicos, porque mamá veía que algo ocurría. Te hicimos pruebas de oído por si eras sordo y por eso no hablabas. Pasamos por varios pediatras más experimentados a los que nos derivó tú pediatra, fuimos a unas psicólogas, fuimos a un neurólogo de adultos y esté nos referenció a otras compañeras, pero estas también dijeron que ellas trataban niños más mayores y  finalmente te derivaron a una neuropediatra . Ella te observó, te hizo unas pruebas de andar y otras que no recuerdo. Iba redactando en el ordenador, nos sacó un informe y nos pidió que lo leyéramos y luego nos lo explicaría. Tú estabas en el suelo jugando con unos camiones, entonces empecé a leer palabras como autismo, ítems, T.G.D. , problemas de comunicación, lenguaje, hiperactividad… yo no entendía nada, mi pequeño sólo hablaba poco y debía ser tímido y no jugaba con niños, pero no podía ser que mi niño tuviera todo eso, la mayoría de las cosas no las entendía. Entendía las palabras pero no podía entender que se refirieran a ti, y tú estabas allí al lado de nuestros pies jugando con el camión.  La doctora entró y nos explicó un montón de cosas, fue muy difícil de asumir y yo sentí que mi corazón se iba rompiendo por en medio y los ojos se me llenaban de lágrimas. Desde entonces mi corazón ha estado herido y lo he ido curando con tiritas, con pequeñas esperanzas y pequeños pasos, pero también con muchísimos retrocesos y muchos problemas, entonces las tiritas caían y los ojos se volvían a humedecer y tenía que buscar fuerzas de cualquier parte para poner una nueva tirita e intentar no derrumbarme delante de ti. Cuando llegué a casa les leí en voz alta ese informe a mis padres. Recuerdo que los dos lloraban como si te hubieras muerto y yo no hacía más que secarme las lágrimas y seguir leyendo mientras se lo iba explicando e intentando que no pareciera muy grave.

Esos primeros días fueron muy duros. Era verano. La de conferencias que puse con mi amiga de Barcelona, la doctora, y con mi amiga la maestra. Papá no se lo quería creer, decía que la doctora no sabía de que hablaba y que tú eras un superdotado y como todo te aburría pasabas. Yo le decía que me parecía que de superdotado nada. Antes de empezar el siguiente curso me fui al cole a ver al psicólogo y le tiré el informe sobre su mesa y le dije “llevo dos años diciéndoos que el niño no juega con los otros y no habla y lo único que os ha preocupado es que le quitáramos los pañales, pues mira lo que tiene”  Lo miró y me dijo que él no era quien para hacer un diagnostico. Le respondía que podía ser que no lo fuera, pero que si yo sin ser psicóloga veía algo raro era una vergüenza que a ellos se les hubiera pasado esto.

A los pocos meses de tú diagnostico, mamá le dijo a papá que quería separarse. El matrimonio hacía años que no iba muy bien y ya no había forma de solucionarlo ni tenía remedio. Tú nunca tuviste nada que ver en ello. Nos quedamos los dos en casa. Fue una etapa muy dura. Estaba sola contigo y fue casi de dos años.

Seguías sin dormir por las noches y cuando me metía en la cama sólo pedía  y rezaba para que esa noche fuera diferente a las demás, rezaba con toda mis fuerzas, pero ninguna noche era diferente. Al poco de haberme acostado parecía que tuvieras un radar y empezabas otra vez  y otro día más volvería a ir a trabajar sin casi haber dormido. Era incapaz de dejarte ni un momento solo. Para poder ducharme, cosa que hacía cuando podía, tenía que pedir a mis padres que vinieran media horita porque no me atrevía a perderte de vista, me sentía como si tuviera que mendigar el derecho a poder estar limpia. Para bajar la basura lo hacía cuando dormías y lo hacía casi corriendo ya que no era capaz de dejarte unos minutos solo aunque estuvieras en la cama. Un día oí un ruido de silla en el recibidor y fui corriendo a ver que pasaba, te encontré subido sobre la repisa de la ventana apoyado en la persiana, habías abierto el cerrojo pero tuve la suerte que esa ventana tenía un gancho para cuando aireaba y el gancho estaba puesto y eso impedía que la persiana se abriera del todo y no te caíste de milagro. Al día siguiente esa ventana ya tenía puesto un cerrojo de maleta y las demás puertas y ventanas de casa todas con cerrojos y pestillos. En esa época desarrollé un sentido del oído para los ruidos o los silencios insospechado.

Sobre la escolarización de nuestros hijos (2ª parte)

9 Oct

Yo os confieso que en el caso del mayor tanto cuando elegí escoleta como con el cole, lo que priorizamos fue que estaba al lado de casa, que había una tradición familiar (Terremoto era la cuarta generación de la familia) que tenía todas las ramas habidas y por haber en el centro, que tenía comedor, guardería por la mañana y extraescolares si se necesitaban, que se supone sabía como funcionaba (luego me llevé un buen chasco de así como funcionaba en mi época a como lo hacía ahora) y que además el cole tiene muy buena fama y lo cierto es que es uno de esos que se meten de ostias para entrar allí a los nenes.

Pero hicimos un gran fallo, lo confieso, el peor de todos, no tuvimos en cuenta la prioridad más importante de todas, mea culpa. Y esa prioridad era ver si el cole le podía ir bien al niño y si mi niño era el adecuado para ese tipo de cole. Se me parte ahora el alma cuando pienso que si a la hora de equilibrar la balanza, ese peso debía haber sido mucho más gordo y pesado que los demás, la evolución y los problemas que luego tuvo mi peque podrían haber sido diferentes o al menos mucho más llevaderos y saludables. Estoy preparando una entrada sobre mi mayor, posiblemente la publique mañana, os advierto ya que va ha ser muy dura, no creo que esta vez os haga reír, me ha costado mucho escribirla y si fuera posible me gustaría que al menos intentarais leerla para que remotamente os pudierais hacer una idea de lo que les ocurre a los nenes que son como el mio y lo que viven sus familias con ellos. Dicho esto dejo de hacer spoiler y volvemos al tema de hoy.

Cuando rellenas esos papeles en los que eliges no recuerdo ahora si son cuatro o cinco centros, hemos de ser realistas. También tenemos que tener en cuenta los puntos que dispondremos a la hora de poder optar a una plaza. No pretendamos entrar en algo super-mega solicitado con los tres desgraciados puntos de residencia, salvo que tengamos la potra de que nuestro nene sea el primero con la letra del apellido en el sorteo. Lo más probable es que tengan más posibilidad en entrar los nenes con hermanos mayores, exalumnos (si se valora), hijos de profesores o todo aquello que se pide. Hemos de valorar las posibilidades y seremos realistas no pensemos en un si pudiera ser, porque que esto ocurra es extremadamente escasa.

Si la primera opción no sale, es posible que la que hemos puesto en segundo (y ya no hablemos del tercero, cuarto lugar) estén también copadas y nos encontremos que el niño no tiene plaza en ningún cole y se nos asigna lo que quede. Más vale buscar otra opción o valorar posibilidades que no quedarnos colgados porque hemos sido muy selectos. Por eso no está de más hablar con el cole, ir pidiendo si lo tenéis tan justo y saber cuantos nenes lo han solicitado. No os dirán los nombres evidentemente pero no es extraño que al menos te digan el número de solicitudes que tienen hasta el momento y las plazas de que disponen. Si tenéis más puntos de los tres de residencia, os podéis arriesgar a tirar instancia para un cole que sabes supera sus plazas, si sólo tenéis lo mínimo, al menos pensadlo un poco antes de tomar vuestra decisión.

Los milagros existen, pero dejémoslos para los que los necesitan muchísimo más que nosotros. Así primero ser realistas y luego pensar en el niño, sobre todo eso.

Podemos encontrarnos dos tipos de cole (y no me estoy refiriendo a público/concertado, laico/religioso ni nada de eso) me estoy refiriendo a los mega centros y a los centros más digamos familiares.

Los megacentros como les digo yo son generalmente esos con mucho espacio, con una diversidad de servicios y que tienen todas las ramas deseadas para que el niño entre y no salga de allí hasta que entre en estudios superiores o se busque un trabajo. Son centros que suelen tener un gran número de solicitudes porque precisamente tienen varias líneas por etapa con muchas plazas, eso hace que entren muchos, pero también que muchos se queden sin plaza y con el consiguiente problema de que nos dan lo que queda. Suelen tener un cierto prestigio social (no necesariamente) que las aulas suelen ser grandes con mucho niño (no nos engañemos, eso puede ser algo bastante general en todos los sitios), con unos servicios de comedor, en la mayoría de los casos tipo cáterin bandejas calientes, y en más ocasiones de las que uno piensa con espartanos turnos de comedor donde el niño tiene tantos minutos para comer , algo normalmente frio y en bandeja metálica sin plato siquiera y luego arreando que es gerundio hacia el patio que toca el segundo turno de engorde y cebo de los niños. En esos centros los niños sólo conocen a los de su clase, como mucho a alguien de los cursos superiores, por eso de que los peques siempre se fijan en los mayores, pero es muy difícil que todos los niños del centro se conozcan entre sí por sus nombres y apellidos y sepan donde está cada uno. Suelen ser centros donde la entrada y salida de los centros es una operación retorno de agosto en miniatura cada día. Donde los padres aparcan como pueden y dejan allí los niños y salen corriendo que no les pongan una multa. La posibilidad de hablar con la profe en esos momentos es muy difícil y siempre teniendo que esperar y que sea un comentario corto. Son centros donde las actividades y servicios se suelen cobrar a precio de oro, porque señores, si no se cobraran a precio de oro el cole no tendría el prestigio que tiene. Son centros en los que el profesorado no siempre se puede centrar en un sólo niño si este tiene problemas, porque si no deja a los otros 29 tirados y si se centra en esos 29, el niño que tiene dificultad y los padres no pueden costearse alguien que se lo explique a su nivel a la salida de clase, normalmente lo que se dice en el aula les suena como si las clases se estuvieran dando en chino mandarín y como no entienden nada desconectan y acaban abocados a un lamentable fracaso escolar. Luego también están los niños que no llegan a tanto pero sí que están desmotivados y se aburren, son esos que lo suspenden todo para setiembre y que con el repaso del verano las sacan todas o al menos una buena parte.

No necesariamente se de todo esto que acabo de exponer en los megacentros, pero sí hay muchas posibilidades de que ocurra. Por lo tanto, esos centros son los más indicados para niños bastante espabilados, que no tengan grandes dificultades a la hora de relacionarse, de adquirir conocimientos. Para los que con más brillantez o menos vayan pasando las etapas, sin plantear grandes problemas al centro y que luego desarrollen sus otras habilidades creativas en otro momento que no sea el del aula.

En segundo lugar están los que denomino centros familiares. Normalmente tienen una línea o dos de enseñanza. Son centros donde posiblemente todos los alumnos puedan llegar a conocerse. Donde muchos padres viven en la zona y vayan a buscar los nenes a pie y hagan una charla a las salidas sin estar pendientes de que me van a multar el coche. Son coles donde lo del cáterin no les compensa y suelen tener una cocina con cocinero que prepara el menú, suelen comer todos en un mismo turno y en platos de loza, no con la comida en plan rancho dentro de las bandejas de metal. Son centros donde no suele haber unas ratio por clase tan elevadas. Donde el personal docente puede tener la oportunidad de comunicarse mejor con los padres si se detecta un problema e intentar darle una solución. En pocas palabras, suelen ser centros donde un niño es una persona, no el nº 28 de 4º-D de primaria. Evidentemente, en esos centros también puede darse el fracaso escolar, el que sea pequeño no les da más ventajas a la hora de los milagros, pero si los padres se interesan y son de los que realmente se preocupan por sus hijos y no pasan, tienen más oportunidades de que esa comunicación para buscar soluciones sea más fluida y menos dolorosa para el niño.

Mañana conoceréis una gran parte de la escolarización de mi hijo mayor en un megacole. Ahora os diré como ha ido con el peque.

Primero, pasé de quedarme con el más cercano. Sí que tuve en cuenta horarios y servicios tipo guardería por la mañana y comedor que fuera casero. Empecé a situar todos los colegios en un radio aceptable desde nuestra vivienda y fue entrando en sus webs viendo que tipo de enseñanza daban, como la planteaban y que ofrecían no a la familia, sino al niño. Estuvimos buscando unos días, hasta que una mañana le digo a mi pareja. “He encontrado uno que nos recomendó la psicóloga del mayor una vez y que resulta que además de darles un temario les enseñan a pensar y a valerse por ellos mismos” Juntos miramos la web, en efecto, los niños no sólo se desarrollan como estudiantes, también lo hacen como personas. Los más mayores apadrinan uno de los pequeños y durante dos años son sus ahijados para las actividades comunes. Hacen muchas salidas, tienen un pequeño huerto y lo que cultiva se va a la cocina, taller de carpintería y herramientas, básico pero sabrá que es un martillo y como se usa. Tienen actividades para saber leer, saber escribir, y lo que es mejor, entender y comprender todo aquello que lees y escribes. Se comunican por agenda y la comunicación correo electrónico con los padres es abrumadora. Así que pedimos una cita y al cabo de tres días la directora nos reunía a un grupo de padres para enseñarnos el cole y explicarnos su plan de formación y las prioridades del centro. También nos dio información y una tarjeta suya con el correo electrónico del cole y el suyo propio para respondernos a las preguntas y dudas que nos surgiera mientras pensábamos a que centro apuntar al peque. Es una cooperativa y no se si será por eso pero lo cierto es que estamos encantados, a la vista está cuando vamos a buscar al Tsunami que en ocasiones llora porque se quiere seguir quedando de lo bien que está.

La mejor respuesta de todas la tuve en mi hijo cuando un día le pregunté que hacían en el cole. El pequeñajo muy orgulloso y sin pensárselo dos veces me dijo “En el cole disfrutamos“.

Sobre la escolarización de nuestros hijos (1ª parte)

8 Oct

Ya sé que estos días la mayoría de blogs está hablando de la operación cambio de armario/ropa temporada invernal, y lo que os propongo ya ha pasado hace unas semanas, pero como yo nunca he ido a favor de la corriente y me gusta tener mi toque personal, creo que ahora tampoco es un mal momento para plantear ciertas cuestiones, sobre todo ahora que el cole lleva ya unas cuantas semanas empezado.

La primera vez que unos padres, y no hablemos ya de unos padres primerizos, se plantean eso de la escolarización de un peque, la movida que se les pasa por las cabezas puede llegar a niveles apoteósicamente astronómicos. Yo pasé por ello y con el mayor cometí muchos fallos. Ahora con el peque mis prioridades han sido otras completamente diferentes, así que os comentaré los dos casos por si pueden ayudar a alguien que no esté conforme con su cole o bien que el año que viene le toque escolarizar a sus fierecillas.

Dejando aparte el tema de educar en casa o en los colegios, el de si escoletas sí, escoletas no, y el de si cole público o privado/concertado, que todo esto da para mucha charla y no es cuestión de liarnos demasiado, los motivos por los que uno suele escolarizar a un hijo a los tres años son generalmente dos:

  • Los papis trabajan y aunque queramos a nuestros peques con locura, la pela es la pela y sobre todo hoy en día no todas las familias se pueden dar el lujo de prescindir de uno de los sueldos; o no tienen familiares a los que dejar al primogénito; o no tienen dinero para pagarse una chica/estudiante/canguro/oper o como se quiera decir que se quede en casa con el querubín de la familia.
  • Hemos de reconocer que si con tres años ya es difícil pillar un cole, no os podéis ni imaginar la de milagros y actos de magia que hay que hacer para conseguir una plaza a los seis. En muchos coles las plazas quedan colapsadas a los tres y salvo alguna vacante accidental por traslado de domicilio o porque el cole no gusta y han tenido la potra de pillar un traslado a otro sitio, aquellas plazas de tres años permanecerán inmutables e inamovibles hasta que la enseñanza acabe su trayectoria en dicho centro.

Estas dos son a groso modo y básicamente, las principales causas por las que los padres cuando los niños han cumplido o está para cumplir los tres años, se vuelven locos, histéricos y neuróticos hasta que las listas definitivas salen. Entonces unos dan un suspiro. Otros van a quejarse a la administración (aunque os comento que poco se puede hacer) al menos así tienen la conciencia tranquila de que han hecho todo lo posible y agotado todas sus vías, incluso la del berrinche para conseguir ese cole deseado.

Hay otros motivos que podrás oír por la calle, tipo la socialización y el que los peques sean independientes, dejen las faldas de mamá… Os diré que son válidos, y ciertos, pero no podemos negar que los dos de más peso son los anteriores, así que tampoco entraré en esta discusión y dejo zanjado este punto para no eternizarnos.

Bueno, llegado el momento en que una pareja decide escolarizar a su retoño volvemos a encontrarnos nuevamente con un sinfín de factores que van a influir a la hora de buscar un centro frente a otros en su orden de prioridades. Tendremos:

Prioridades de tipo tradicional: Esas pueden ir desde

  • El típico, es que la abuela, la madre, la hija y la nieta han estudiado en ese cole.
  • Hasta el yo si no es pública no quiero, prefiero que mi niño sepa lo que es la realidad que no esa pijería postiza de los privados.
  • O bien, si no son las monjitas de toda la vida la enseñanza no es buena.

Y aquí podemos meter a presión un montón de comentarios que seguro más de una vez habréis oído a cualquiera de los componentes de la familia que estén con derecho o no a la hora de opinar sobre la educación del niño.

Prioridades de tipo geográfico:

  • Es que este cole está puerta con puerta con nuestro piso, para que me lo voy a llevar a uno al otro lado de la ciudad.
  • O bien, el cole está justo en la plaza que hay al lado del trabajo de mamá, así mamá lo tendrá más cerca para ir al trabajo y si ocurre algo en un momento podré ir a ver que pasa.
  • Existe también la posibilidad de que sea el único centro a cientos de quilómetros a la redonda y en este caso no hay mucha discusión que mantener en casa, o ese o nos mudamos de lugar o empadronamos al niño con los abuelos.

Prioridades de tipo ideológico (algunas veces se superponen a las tradicionales):

  • Son las de la familia siempre ha sido de esta forma de pensar y obrar y esto en este sitio se enseña.
  • Aunque también en este apartado estarían las que piensan que además de la enseñanza normal en el cole se preocupan de fomentar esto y aquello que le puede beneficiar por tal o cual motivo.

Prioridades de tipo práctico:

  • Este cole no es el más cercano a casa pero tiene bus, comedor y actividades extraescolares hasta que se nos ha acabado la jornada laboral y nos lo traen a una parada no muy lejos.
  • También puede ser que al tener hermanos en el centro sabes que allí vas a tener más puntos y la comodidad de llevarlos todos al mismo centro y no uno aquí y otro allí.
  • Aparte de esto también prima mucho en este apartado el valorar si el cole tiene todos los escalones, eslabones y cursos que se dispensan hoy en día hasta que el niño acabe con toda la posible escolarización para así evitarse en el futuro pasar por una nueva crisis existencial familiar con un posible cambio de centro/instituto o lo que se tercie.

Prioridades tipo radio macuto:

  • Es que fulanita dice que la nena de sus vecinos está contentísima con tal cole, que los nenes en clase bla,bla y la maestra un sol porque los vecinos de fulanita son muy mirados en estas cosas y bla, bla más.

 

Hoy las calorías están de vacaciones, porque nos hemos ido a la Feria Dulce de Esporles

7 Oct

Diabéticos, abstenerse de probar, podéis mirar, oler y que narices si tenéis la insulina bien daros un pequeño caprichito. Las que estéis a dieta, hoy no lo estáis. Los que no estáis a dieta, enhorabuena, pero puede que dentro de quince días os pongáis con una, jeje

Y que narices,  a nadie le amarga un dulce y al vientre todo lo que entre. Como decía la abuela barriguita llena corazón contento. Porque puestos a ponernos, las cosas claras y el chocolate espeso. Y puestos que lo que no mata engorda y de algo debemos alimentarnos con azúcar y miel todo sale bien. De lo que bien me sabe, todo me cabe. Que cuando seamos viejos todos diremos da Dios almendras al que no tiene muelas. Y además de estar de rechupete, todo lo de hoy estaba para comérselo.  Porque cuando uno está ante este despliegue de azúcares y enharinados, lo de contigo pan y cebolla sabe a poco.

Vamos señores, que si el refranero popular lo dice por algo será, y los habitantes de Esporles, un hermoso pueblecito de la falda de la Serra de Tramuntana lo saben muy bien y desde hace ocho años están organizando una Fira Dolça (Feria Dulce).

Este año el APA del cole del mayor tenía un puesto, los pobrecitos del APA que casi siempre se comen el marrón (y no precisamente glasé) son el presi, que es el papá de Terremoto y una de la mamás que es una de las chicas más encantadoras y simpáticas que he conocido, además de tener unas manos que son un primor a la hora de crear cositas con telas. Tsunami ya le ha comprado en otras ocasiones cositas para su cuarto y es un fan incondicional de sus creaciones. A mí me encantan y cuando montan un puesto en algún evento, suelo comprarle muchas cositas porque son magníficas y las tiene bien de precio, además con el dinerito que sacan lo invierten para luego hacer actividades o fiestecitas para los nenes del cole, que mucha falta les hace poder tener cositas chulas que le compensen en su día a día.

Yo le había dicho a mi ex que si le daban el puesto me lo dijera y les haría unos cuantos postres, que una es buena en eso de la repostería, que para algo soy nieta de uno de los galleteros más buenos que tuvo Palma en los años cuarenta y cincuenta.  El viernes por la tarde el Ayuntamiento aún no les había contestado y como el sábado no me había dicho nada pues no les preparé ningún dulce. Esta mañana por si acaso le he llamado al móvil y me ha dicho que al final les habían designado un sitio y que ayer por la tarde habían estado en casa de esta chica junto con su hermana, embadurnados de harina con las manos en la masa.

Así que no nos lo hemos pensado ni un microsegundo, recoger, vestirse, montar el tinglado obligatorio a la hora de movilizar el equipo y cual buenas claras trabajadas con varillas nos hemos montado para la localidad más dulce de Mallorca, al menos hoy.

El sitio es idílico, todo un vergel rodeándolo, el pueblo está atravesado por un torrente de esos de los de antes de piedra, no de los de cemento y da gusto ver las enredaderas, jardines y casitas que hay. La Feria es enoooooorrrrmmmmeeeee así que no la hemos hecho entera porque el mayor estaba cansado de tanto pasear y tanta gente le empezaba a agobiar, además se acercaba la hora de comer y empezaba a tener hambre y la verdad es que rodeados de tanta tentación no es la mejor forma de aguantar el gusanito.

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Para compensarles les hemos comprado unas piruletas de chocolate negro y blanco con estrellitas que han sido un éxito y los peques ya me han encargado de buscar la receta en internet… que haríamos en casa sin Google gran invento.  Los nenes me han dicho que aunque sean muy difíciles ellos serán mis ayudantes, así que no tengo excusa y tocará hacer piruletas de chocolate con estrellitas.

Hemos visto hacer buñuelos, helado artesanal, de ese con hielo y sal y a girar, hemos visto “trencar olives” machacar aceitunas, que si bien no son dulces, en la fira también podías adquirir cosas saladas tipo quesos, embutidos, incluso algunos puestos tenían platos típicos tipo frito, caracoles, pa amb olis.

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Me ha hecho mucha gracia una calle adornada con una ristra de ensaimadas de papel maché que colgaban. También los peques han alucinado con los nuevos dulces de diseño, que por mucho que lo intentaran no le hacían sombra a los tradicionales de toda la vida. Había mermeladas caseras, cocas, tartas, ensaimadas, robiols, cocarois, panades, crespells (todo esto son receta mallorquinas)  También había puestos de bisutería, jabones y vestido, que no acabo de entender que hacen en una feria del dulce, pero se ve que estos se cuelan en todos los sitios.

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Bueno, que como veis hoy nos hemos venido con algunos dulces que iremos tomando estos días para merendar. Y el peque al final, ¿a que no sabéis que le ha comprado a la mami del APA?

Pues un montón de estrellitas y de muñecos de nieve de tela para adornar en Navidad y hacer su arbolito. Se ha llevado tooooodoooos los muñecos de nieve, incluso ha venido una mujer y ha cogido uno para mirarlos y Tsunami va se lo coge y le dice, este es un muñeco de nieve es del nene, gracias.  Lo tenía clarísimo y lo cierto es que ya no tengo que pensar como arreglarles el árbol este año, no ocupan sitio y encima con el dinerito los nenes del cole se lo pasaran pipa con alguna merendita o alguna fiestecita que es lo más importante, que los peques también disfruten de su parte del pastel.

Y con esto y un bizcocho me despido hasta mañana más o menos a las ocho. Dulces sueños.

¿Qué fue de las avispas?

6 Oct

Hola a todos, ¿os acordáis que hace unos días os comentaba que por la mañana habíamos tenido una invasión de avispas? Sí. Pues ahora os contaré como está el asunto.

Los sucesos que os narré ocurrieron un jueves por la mañana. Pues bien, cuando volví ese día del trabajo, por la tarde, le pasé el parte al presidente de la finca. Subí con él, me dijo que se subía una escoba para barrer un poco por allí. Estuvimos viendo de donde salían y comentando que podíamos hacer. Le sugerí de ponerse en contacto con los Bomberos, pero él me dijo que hablaría con el secretario, ambos habían trabajado antes en la construcción, ahora están jubilados. Como el secretario  es de pueblo, vamos que de bichos de campo sabe un poco más que nosotros, seguro que sabe que hacer en estos casos. Yo le advertí que si lo hacían se tomaran sus precauciones porque esos bichos pican y varias veces, que tenían que ir con ropa gruesa de manga larga y a ser posible guantes y sellados con cinta aislante y algo para la cabeza.

Y allí dejé yo al presidente, en la terraza de arriba. Yo bajé a comer a toda porque luego tenía que ir a buscar a Tsunami al cole. Mientras estaba comiendo empiezo a oír unos PUM PUM PUM que venían de arriba. Al principio me quedé muy sorprendida y pensé:

¡Jo! Hay que ver con que entusiasmo y energía se pone a barrer este señor

Pero cuando el PUM PUMPUM se iba repitiendo más y más, y más, y más… empecé a pensar si es que le estaban atacando. Abro la puerta de casa y a través de la escalera en el más puro estilo ancestral le pego un berrido de ESTAAAASSSSS BIEEEEEENNNNNN??????

A lo que me responde otro berrido de SIIIII TODOOOO VA SOBRE RUEDAAAAASSSSSS, así que me largué a buscar a Tsunami. Cuando volví con el peque me lo encontré delante de la entrada de casa que estaba barriendo las hojas de los árboles. Hay que ver que gusto que le tiene este señor a la escoba.

Tsunami que es muy simpático y siempre saluda se fue hacia él, entonces nos narro como acababa de realizar una gesta digna del mismísimo Quijote, ya que él sólo se había enfrentado a tropecientas mil avispas tan sólo armado con una escoba y así a golpe de escobazo plim plan plim plena se había cargado al menos unas treinta. Yo pensé que si nos teníamos que cargar el enjambre a base de escobazos lo teníamos crudo.

Pasa el fin de semana y llega el lunes por la mañana. Ese día yo no tenía que ir a trabajar porque han operado a mi padre. Por la mañana cuando me voy para estar con él, me encuentro a la corte de Agamenón mirando desde la acera y realizando un plan de ataque para conseguir destruir al enemigo. Allí les dejé con sus planes de conquista y me fui a la clínica. Cuando volví el mediodía para ir a buscar a los peques me los encontré de nuevo que acababan de realizar su incursión en campo enemigo.  El presidente me ensaña orgulloso sus heridas de guerra, porque los dos se han subido en mangas de camisa y una de las avispas le ha picado al lado del ojo.  Habían cogido unas tablas de madera y las ajustaron a la apertura de la colmena. Las avispas han montado avispero en un agujero de la pared y se habían metido dentro del agujero del bloquete. El secretario decía que así las que no podían entrar se irían y las que estaban dentro se ahogarían y morirían. Yo con perdón, de pueblo tengo más bien poco, pero ese plan de ataque no me parecía muy seguro.

Al día siguiente seguía habiendo avispas.  Al otro también, de hecho cada día había avispas.  Hablé con un señor que se dedica a hacer reparaciones en las casas y me dijo que eso era lo peor que se podía hacer, ya que las que han quedado dentro van buscando los agujeros o grietas que hay entre los ladrillos y van bajando hasta encontrar alguna salida, si es al exterior pues salen, pero si es dentro de uno de los pisos, salen todas dentro. Informé de ello a Patton y a Rommel, pero no me tomaron muy en serio. Por suerte el enemigo no ha salido a ningún piso.

Pero el enemigo se ha cabreado y cuando uno de los vecinos subió a tender la ropa tuvo que bajarse corriendo porque allá arriba había una de no te menees que ni le dejaron salir. Esta semana han ido apareciendo avispas por la escalera, por suerte son un poco torpes y ya me he cargado no se cuantas a golpe de zapatazo. Ayer por la mañana volvimos a tener una movida en casa porque me veo una en la ventana del baño pero que al estar cerrada no había podido entrar. En la cocina no había ninguna, ufff… pero al cabo de unos minutos vuelvo a oír los pums, pums, de cuando se pegan golpes con el fluorescente, así que otra vez a desayunar en la sala, fumigar, zapatillazo y llegar tarde al trabajo dejando la cocina oliendo a gas sarín.

Esta mañana he vuelto a hablar con el presidente y por lo visto lo he convencido, ya que por la tarde cuando he ido al súper, me ha dicho que acababa de venir del parque de Bomberos y que esta noche vendrían.

Para regocijo de los nenes, esta noche hemos visto desde el balcón como la furgo de los bomberos aparcaba delante de casa ¡Ooooohhhhh! Unos minutos más tarde nuevos golpes por arriba. Luego se han ido y otra vez los dos cotillas pequeñajos de la casa y los dos cotillas más mayores mirando desde el balcón, como si en toda nuestra vida nunca hubiéramos visto un bombero.

Hace unos segundos el presidente ha llamado a la puerta y nos ha contado que se habían puesto según él “el traje ese de buzo”  que pienso yo que mucho submarinismo no habrán hecho en la terraza del ático, pero bueno. Así que con el traje de buzo puesto han hecho unos agujeros en la pared y luego les han metido un líquido en plan lavativa a presión y según los bomberos con eso se lo han cargado todo.

El líquido ha provocado que durante unos minutos la señal de tele no llegara bien, y mientras estábamos los cuatro en el balcón cotorreando la salida de los bomberos, hemos empezado a ver vecinos que sacaban la cabeza por sus ventanas protestando por lo de la señal de la antena.

Vamos, que ha sido todo un cromo.

Cuando ahora  ha llamado el presidente, los peques que ya estaban en la cama, han aprovechado para hacer otra cotilleada. Vamos que ahora tengo a Tsunami que a intervalos irregulares llama a su padre para que lo saque de la cama. Debe pensar que con todo esto aún queda marcha para un rato.

Esperemos tener una buena noche. Esperemos que la lavativa insectil haga su efecto, y espero que luego se sellen los agujeros, que no es cuestión de tener una nueva colmena alojada en la finca dentro de unos meses. Y así acaba el parte de guerra de esta heroica aventura medio caballeresca medio quijotesca, medio submarina, medio quirúrgica. Buenas noches.

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