Un niño especial (3ª parte)

12 Oct

Una de tus peores crisis fue cuando te sacamos del cole. Ese año había empezado un niño nuevo y a la lumbrera de la profe no se le ocurrió otra cosa que ponerlo a tu lado. Cuando me vio ese niño vino a mí y lo primero que me preguntó era si “tu hijo es tonto o es que se lo hace” y su madre delante sin decir nada. Otra mamá que estaba conmigo, se agachó y le explicó que eras un poco especial pero que no eras tonto. La profe se pasó todo el curso diciéndome que le tenías manía y que le querías pegar o clavar el lápiz y alguna vez llegasteis a las manos. Ese curso especialmente fue un infierno. En el verano cuando ya no estabas en el cole nos encontramos con algunos compañeros y me contaron que ese niño te agredía cuando la profe no miraba, pero que tú no tenías perspicacia y le contestabas cuando te pillaba la profe, por eso todas esas quejas y tú estabas tan ofuscado y te sentías fatal.

Dos meses antes de acabar ese curso tuviste una crisis una mañana y sólo porque te estaba poniendo los calcetines del uniforme. No querías ir al cole. Ese día acabé tirada sobre ti en la cama, recibiendo mordiscos y tirones de pelo, me quitaste mechones. Mi pareja y yo no podíamos contigo y tuvimos que llamar a papá para que viniera corriendo. Entre los tres conseguimos apaciguarte. Estuviste más de una hora defendiéndote hasta que finalmente te calmaste. Ese día te quedaste con los abuelos, y nosotros tuvimos que ir a trabajar y aguantarlo y poner buena cara, pero por dentro sólo tenía ganas de encerrarme en el baño y  ponerme a llorar.  Esos dos meses que quedaron de clase,  estuviste con los abuelos y yo gestionando con la consellería un cambio de cole, no fue fácil. El inspector me dijo que si no estabas escolarizado me denunciarían y yo le dije que lo hiciera.  Hacía dos años que habíamos comentado a la inspectora que queríamos un cambio de cole, pero ella se había olvidado de tramitarlo. El inspector de ese año decía al principio que no podía hacer nada y tuve muchas charlas por teléfono con él. Al final conseguimos entendernos y pude conseguir un cambio de cole para ti, pero te llevaba a un cole especializado, donde según nos contarías más tarde, todos tus compañeros o no saben hablar, o emiten rugidos o les falta algo o van en silla de ruedas.

El primer día que fuimos a verlo nadie nos acompañó, estábamos tu papá y yo. En recepción acababan de sacar a todos los chicos con parálisis cerebral, todos en sus sillas de ruedas, con sus cuerpos entorsillados y sus baberos puestos para no mancharse. Algunos de ellos, los más privilegiados salían caminando, si se le puede decir así,  acompañados de las monitoras. De repente uno de ellos se tiró al suelo enfrente de nosotros y se puso a gemir y a hacer algo parecido a espasmos. La chica lo levantó tranquilamente y siguió su camino. Pensé que donde te estaba metiendo. Al final hablamos con el director y otro personal, fuimos otros días, te hicieron valoraciones.

Vimos otro cole que llevaba poco abierto funcionando,  en el cual acababan de abrir una aula ASCE (aula sustitutoria centro específico), pero lo primero que nos pidieron era que firmáramos un papel para solicitar personal y lo que se suponía sería vuestra aula dentro de unos meses era una aula de música sin nada preparado  y tenían un comedor pero la cocina seguía sin estar acabada ni montada después de dos años  y por eso tenían servicio de cáterin.

Así que  acabamos quedándonos con el cole especializado, y no me he arrepentido. Papá está ahora tan involucrado que ha acabado comiéndose la presidencia del APA para intentar ayudar algo. Tú te quejas de que en tu cole no hay niños normales, pero en el cole de niños normales la integración es una falacia y aquí has empezado a progresar como no lo habías hecho hasta ahora, aunque sé que no te acaba de gustar del todo, porque tú te das cuenta de las cosas y ves que algo no funciona bien y te gustaría ser un niño normal que fuera a un cole normal con gente normal.  Estáis separados por tipologías y sólo encuentras a los más graves en las entradas o salidas o en algunas actividades, pero aunque sólo sea en estas ocasiones a ti te afecta. Tu profesora es un bombón y ha conseguido muchos progresos contigo, sólo sois cinco niños en la clase y esta año has empezado a distinguir letras y a escribir palabras, las memorizas y las repites en mayúsculas, puesto que la escritura silábica te cuesta entenderla. También has empezado a desarrollar operaciones matemáticas sencillas y ya sabes sumar y restar con el ábaco. Este verano por primera vez en tu vida te han puesto deberes y te has sentido muy orgulloso de poder hacerlos por fin.

La gente normalmente siempre te dice que ellos no discriminan y que los niños especiales tienen derecho a estar integrados y a poder jugar con otros niños y llevar una vida normal. Es algo que dicen muchos pero cumplen muy pocos. Las personas suelen ser bastante crueles, o bien por desconocimiento o bien para sentirse superiores o por ser unos pasotas. Cuando tenías cinco años estabas en la playa jugando tranquilo a en la orilla haciendo montoncitos de arena. Unos niños te habían oído hablar conmigo y como te atascas y en ocasiones tartamudeas si estás nervioso, y cuando te encasquillas das un chillido, supongo que se fijaron en ti. Uno de ellos se puso de pie a tu lado y empezó a señalarte con el dedo y a gritar a pleno pulmón en la playa a sus amigos “¡eh! Con este de aquí no juguéis que es muy raro” y a volver a insistir en ello. Las madres estaban a mi lado, lo miraron y no dijeron nada y seguían hablando entre ellas. Tú te quedaste mirándome, yo me levanté, te cogí y nos fuimos de la playa. He llegado a la conclusión que discutir allí mismo te pone más nervioso. Estuviste seis años a querer bajar otra vez a esa playa, decías que allí había niños malos que se reían de ti. De hecho volviste a bajar porque nació tu hermanito y le gustaba la playa y es la que tenemos más cerca, pero lo pasaste muy mal y te ha costado mucho ir, aunque lo haces, pese a todo en ocasiones cuando bajamos me sigues preguntando que es lo que haremos si aún hay niños malos y esta vez se ríen de tu hermano.

El intentar apuntarte a alguna actividad era muy complicado. Tú no querías centros especializados porque veías que tú no tenías ese aspecto que pueda tener un Down o no haces los gestos tan extraños ni te faltan extremidades ni todo eso. Centros en los que haya niños normales y estuvieran preparados para tenerte no hay muchos. Te apuntamos a clases de cerámica, nos lo pediste muy entusiasmado. Lo que me costó que la maestra te diera una oportunidad y eso que eras bueno haciendo cositas. Papá y yo estábamos en la calle al lado de la entrada con los móviles funcionando por si teníamos que ir durante la clase.  La pobre aguantó hasta que sus nervios no la dejaron y nos pidió que te sacáramos. No llegó exactamente a un mes. Otra vez te apuntamos a karate. También tuve que sudarme mi negociación con tu sensei, por suerte yo había hecho karate de joven y supe como enfocárselo. Estuviste casi un año y te sacaste el cinturón amarillo. El profe estaba contentísimo, te había costado mucho pero te lo habías ganado por tus propios méritos. Me dio las gracias por haberle insistido tanto en que te cogiera y me confesó que ese amarillo le había sabido mucho mejor que cuando algún alumno conseguía un negro. Es una lástima que no haya más como tu sensei. Al final lo dejamos porque nos lo pediste y nunca te he obligado a hacer una actividad extraescolar si tú no querías.  En el cole donde vas ahora te han descubierto tu lado deportista. Tu profe está muy contento contigo, incluso nos han pedido para federarte y participar en competiciones. Te encanta que te den alguna medalla y las colgamos del corcho de tu habitación.

Me volvía loca con tus reacciones, desde abrir la puerta del coche en marcha en plena autopista, hasta no querer entrar en él cuando habíamos ido de excursión y haberse hecho de noche, mientras un señor no hacía más que darme la vara porque yo era una madre violenta que quería obligar a mi hijo entrar dentro y él no quería. A mí ese entrometido me daba mala espina sobre todo como se acercaba a nosotros y lo que me soltaba, mientras el sol ya se había puesto y tú seguías sin querer sentarte en la silla. Tenías y sigues teniendo un gran defecto, no tienes nada de empatía, puedes tener a alguien completamente destrozado a tu lado y tú seguirías preguntando por algo que te interesa. Con los años hemos conseguido que no sea tan exagerado, pero aún te cuesta muchísimo ponerte en el sitio de los demás o entenderlos, aunque si te ofenden te sientes muy dañado y en ocasiones puedes llegar a ser rencoroso, cuando alguien te ha defraudado no lo olvidas.

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5 comentarios to “Un niño especial (3ª parte)”

  1. MisMellis 12 de octubre de 2012 a 10:13 pm #

    Sabes creo que tal y como dices en tu entrada la integración es una gran falacia, y te lo digo yo que por trabajo he intentado que se produzca en miles de situaciones… hice las prácticas de mi carrera en un centro de discapacitados psíquicos y aún recuerdo la cara de espanto de mis compañeros cuando vinieron a ver el centro, el hecho de apartarse cada cada vez que uno de ellos se acercaba o babeaba o lo que fuera, la de gente que dimitía de las prácticas allí y luego se llenaban la boca diciendo que todos éramos iguales…
    Imagino que Terremoto ha tenido que pasarlo muy mal… imagino lo que tiene que ser un mundo que no entiendes y no encontrar su sito…
    Hace tiempo vi un documental creo que fué en la segunda cadena… Se llama “Que tienes debajo del sombrero” y es sobre un grupo de personas adultas con diferentes tipologías y diagnósticos que van a un centro de arte para intentar expresarse y comunicarse a través del arte. Entre ellos hay una mujer que estubo 40 años internada en un psiquiátrico y que es sordomuda y Síndrome de Down cuyas obras cotizan al alza en EEUU… las ves y notas la necesidad que tiene esa mujer por expresarse y lo duro que es que no puede hacerlo simplemente porque la catalogaron de retrasada y no descubrieron que era sorda hasta que fué adulta…

    • Laura 12 de octubre de 2012 a 10:56 pm #

      Creo que hay algunos centros donde la integración funciona más o menos bien, pero son muy pocos y normalmente se trata de centros que fueron pioneros en ello. Nosotros la verdad tuvimos muy mala suerte. También creo que en otras provincias la cosa está mejor, al menos hay más centros que aquí.

      El año pasado fue una chica de Barcelona que venía una vez por semana ha hacer unas prácticas de un proyecto de fin de carrera y mediante la plástica les hacía sacar sus sentimientos. Nos pidieron permiso para que Terremoto fuera uno de esos peques y lo dimos. Siempre se le ha dado muy bien el expresar cosas con los dibujos, es muy expresivo y a él le gustó mucho.

      Los dibujos del niño son muy particulares, yo nunca he tenido dibujos de familias, flores, campos, niños jugando. Mi nene dibuja malos, monstruos y cosas por el estilo, dibujos complicados y muy elaborados, hechos en lapiz o boli y al primer trazo, no se siente cómodo usando colores. Tengo un dibujo de mi que le pidieron hacer en el cole y otro de la familia que le pedí yo un día para mi cumple y lo tengo en mi cuarto enmarcado. No recuerdo que tengamos más de ese tipo.

      Por cierto, ¿que has estudiado?

      Entiendo lo que dices que cierto tipo de discapacidades cause repelus. Yo más o menos estoy acostumbrada a verlos y no me asustan pero estuve bastante tiempo hasta superarlo, sobre todo cuando ves tantos juntos, impresiona bastante.

      • MisMellis 13 de octubre de 2012 a 2:44 pm #

        Yo estudié Trabajo Social e iba de cabeza a trabajar con personas con discapacidad, aunque finalmente he ido haciendo lo que he podido…. jajajaja y si algún día la pereza y el tiempo me lo permiten terminaré lo que me queda de psicología jajaja….

  2. Maribel 13 de octubre de 2012 a 5:10 pm #

    Mucho para reflexionar hoy.
    En primer lugar destacar lo positivo del cambio de colegio y los avances en tu hijo.
    Y después me pregunto si la integración es posible, si es algo real o sólo son bonitas palabras.
    Esos niños que se ríen de los diferentes son los adultos de mañana y los educadores de otros niños que vendrán después.
    Me asusta mucho pensar que mi hijo podría sufrir alguna vez por las burlas de los demás, tanto como el pensar si en alguna ocasión él mismo podría ser quien hiciese daño a otro con sus burlas. Te aseguro que haré todo lo posible para evitarlo.
    Besos

    • Laura 13 de octubre de 2012 a 5:37 pm #

      Maribel, piensa solo en personas “normales” ya no entremos en temas delicados, yo por ejemplo en el cole me pusieron gafas a los dos años y medio y no quieras ni ver la de lios que tuve por ser la única niña con gafas de pequeña, la matona de la clase me las quitaba en todos los recreos y se la iban tirando de unas a otras. No se si eso es parte de la naturaleza humana o parte de una educación muy deficitaria que vamos arrastrando desde hace bastantes años y que precisamente ahora no es que esté mejorando.

      Evidentemente que nos hemos encontrado con personas comprensibles y buenas que nos han ayudado, pero en comparación con las demás estas han sido relativamente reducidas y normalmente se trata de personas cercanas o conocidos que saben de que va el asunto desde hace tiempo. Pero me gusta mirarlo desde el punto de vista de que estas personas existen.

      Si con estas entradas pudiera abrir los ojos a alguien sobre lo que está pasando toda esta gente. Porque los niños dentro de nada se convertirán en adultos y su problema seguirá. También he visto hechos sorprendentes en otros colectivos como por ejemplo la falta de comprensión que también en ocasiones me he encontrado con los cuidadores de familiares con Alzehimer, si os contara también de eso te quedarías lívida. Me gustaría poder hacer reflexionar un poco y que poco a poco todo esto fuera al menos suavizandose. No se si yo lo veré o si mi hijo lo conocerá, pero me gustaría que algún día existiera una integración al menos decente, porque una cosa es lo que es politicamente correcto y otra lo que luego ocurre en la calle.

      Yo te he hablado de mi experiencia, me han contado otros casos y al lado del mio yo he tenido un paseo por un campo de flores. También desconozco como está en otros lugares. Tal vez es que he tenido mucha mala suerte, no se. Tiempo al tiempo.

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